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Paz y Ciencia
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viernes, 11 de febrero de 2022

Marco Aurelio

 



Marco Aurelio gobernó el Imperio romano con sabiduría y vigor. Escribiría Meditaciones mientras lideraba campañas militares, una obra en la que reflexiona sobre la vida y la muerte a través de los valores estoicos, valores que seguiría al pie de la letra, renunciando a los placeres carnales y defendiendo la virtud como único guía. El sabio emperador ofrece una receta para sobrellevar la incertidumbre moderna: no te preocupes por aquello que no puedes controlar. Los pensamientos construyen la realidad, la felicidad, si preguntas a un estoico, es tu responsabilidad. Meditaciones está compuesto por 12 libros. Más vigente que nunca, compartimos 21 fragmentos de un clásico.

 

Libro I.

1. De mi abuelo Vero: el buen carácter y la serenidad.

 

3. De mi madre: el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no solo de obrar mal, sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos.

 

5. De mi preceptor: el no haber sido de la facción de los Verdes ni de los Azules, ni partidario de los parinularios ni de los escutarios; el soportar las fatigas y tener pocas necesidades; el trabajo con esfuerzo personal y la abstención de excesivas tareas, y la desfavorable acogida a la calumnia.

Libro IV.

3. Se buscan retiros en el campo, en la costa y en el monte. Tú también sueles anhelar tales retiros. Pero todo eso es de lo más vulgar, porque puedes, en el momento que te apetezca, retirarte en ti mismo. En ninguna parte un hombre se retira con mayor tranquilidad y más calma que en su propia alma. (…) Y denomino tranquilidad única y exclusivamente al buen orden. Concédete, pues, sin pausa, este retiro y recupérate. Sean breves y elementales los principios que, tan pronto los hayas localizado, te bastarán para recluirte en toda tu alma y para enviarte de nuevo, sin enojo, a aquellas cosas de la vida ante las que te retiras.

«Abarca pocas actividades, dice, si quieres mantener el buen humor.» Es preciso recapacitar personalmente en cada cosa: ¿no estará esto entre lo que no es necesario? Y no solo es preciso eliminar las actividades innecesarias, sino incluso las imaginaciones. De esta manera, dejarán de acompañarlas actividades superfluas.

 

32. Piensa, por ejemplo, en los tiempos de Vespasiano. Verás siempre las mismas cosas: personas que se casan, crían hijos, enferman, mueren, hacen la guerra, celebran fiestas, comercian, cultivan la tierra, adulan, son orgullosos, recelan, conspiran, desean que algunos mueran, murmuran contra la situación presente, aman, atesoran, ambicionan los consulados, los poderes reales. Pues bien, la vida de aquellos ya no existe en ninguna parte. (…) Y especialmente debes reflexionar sobre aquellas personas que tú mismo viste esforzarse en vano, y olvidaban hacer lo acorde con su particular constitución: perseverar sin descanso en esto y contentarse con esto.

 

51. Corre siempre por el camino más corto, y el más corto es el que discurre de acuerdo con la naturaleza. En consecuencia, habla y obra en todo de la manera más sana, pues tal propósito libera de las aflicciones, de la disciplina militar, de toda preocupación administrativa y afectación.

Libro V.

5. «No pueden admirar tu perspicacia.» Está bien. Pero existen otras muchas cualidades sobre las que no puedes decir: «No tengo dotes naturales.» Procúrate, pues, aquellas que están enteramente en tus manos: la integridad, la gravedad, la resistencia al esfuerzo, el desprecio a los placeres, la resignación ante el destino, la la necesidad de pocas cosas, la benevolencia, la libertad, la sencillez, la austeridad, la magnanimidad. ¿No te das cuenta de cuántas cualidades puedes procurarte ya, respecto a las cuales ningún pretexto tienes de incapacidad natural ni de insuficiente aptitud? Con todo, persistes todavía por propia voluntad por debajo de tus posibilidades. ¿Acaso te ves obligado a refunfuñar, a ser mezquino, a adular, a echar las culpas a tu cuerpo, a complacerte, a comportarte atolondradamente, a tener tu alma tan inquieta a causa de tu carencia de aptitudes naturales?


 


6. Existe cierto tipo de hombre que, cuando ha hecho un favor a alguien, está dispuesto también a cargarle en cuenta el favor; mientras que otra persona no está dispuesta a proceder así. Pero, con todo, en su interior, le considera como si fuera un deudor y es consciente de lo que ha hecho. Un tercero ni siquiera, en cierto modo, es consciente de lo que ha hecho, sino que es semejante a una vid que ha producido racimos y nada más reclama después de haber producido el fruto que le es propio, como el caballo que ha corrido, el perro que ha seguido el rastro de la pieza o la abeja que ha producido miel. Así, el hombre que hizo un favor, no persigue un beneficio, sino que lo cede a otro, del mismo modo que la vid se aplica a producir nuevos racimos a su debido tiempo.


 

Libro VI.

13. Al igual que se tiene un concepto de las carnes y pescados y comestibles semejantes, sabiendo que eso es un cadáver de pez, aquello cadáver de un pájaro o de un cerdo. (…) ¡Cómo, en efecto, estos conceptos alcanzan sus objetos y penetran en su interior, de modo que se puede ver lo que son! De igual modo es preciso actuar a lo largo de la vida entera, y cuando las cosas te dan la impresión de ser dignas de crédito en exceso, desnúdalas y observa su nulo valor, y despójalas de la ficción, por la cual se vanaglorian.

 


Libro VII

55. No pongas tu mirada en guías interiores ajenos, antes bien, dirige tu mirada directamente al punto donde te conduce la naturaleza del conjunto universal por medio de los sucesos que te acontecen, y la tuya propia por las obligaciones que te exige. Cada uno debe hacer lo que corresponde a su constitución. (…) Lo que prevalece en la constitución humana es la sociabilidad. En segundo lugar, la resistencia a las pasiones corporales, pues es propio del movimiento racional e intelectivo marcarse límites y no ser derrotado nunca ni por el movimiento sensitivo ni por el instintivo. Pues ambos son de naturaleza animal, mientras que el movimiento intelectivo quiere prevalecer y no ser subyugado por aquellos. En tercer lugar, en la constitución racional no se da la precipitación ni la posibilidad de engaño. Así pues, el guía interior, que posee estas virtudes, cumpla su tarea con rectitud, y posea lo que le pertenece.

 

Libro IX.

33. Todo cuanto ves, muy pronto será destruido y los que han visto la destrucción dentro de muy poco serán también destruidos; y el que murió en la vejez extrema acabará igual que el que murió prematuramente.

 

Libro X.

8. 8. Después de asignarte estos nombres: bueno, reservado, veraz, prudente, condescendiente, magnánimo, procura no cambiar nunca de nombre, y, si perdieras dichos nombres, emprende su búsqueda a toda prisa. Por tanto, caso de que te mantengas en la posesión de estos nombres, sin anhelar ser llamado con ellos por otros, serás diferente y entrarás en una vida nueva. Porque el continuar siendo todavía tal cual has sido hasta ahora, y en una vida como esta, ser desgarrado y mancillado, es demasiado propio de un ser insensato, apegado a la vida y semejante a los gladiadores semidevorados que, cubiertos de heridas y de sangre mezclada con polvo, a pesar de eso, reclaman ser conservados para el día siguiente, a fin de ser arrojados en el mismo estado a las mismas garras y mordeduras. Embárcate, pues, en la obtención de estos pocos nombres. Y si consigues permanecer en ellos, quédate allí, como transportado a unas islas de los bienaventurados. Pero si te das cuenta de que fracasas y no impones tu autoridad, vete con confianza a algún rincón, donde consigas dominar, o bien, abandona definitivamente la vida, no con despecho, sino con sencillez, libre y modestamente, habiendo hecho, al menos, esta única cosa en la vida: salir de ella así.

 

Libro XI.

19. Debemos guardamos sin cesar de cuatro desviaciones del guía interior; y cuando las descubras, debes apartarlas hablando con cada una de ellas en estos términos: «Esta idea no es necesaria, esta es disgregadora de la sociedad, esta otra que vas a manifestar no surge de ti mismo.» Porque manifestar lo que no proviene de ti mismo, considéralo entre las cosas más absurdas. Y la cuarta desviación, por la que te reprocharás a ti mismo, consiste en que la parte más divina que se halla en ti, esté sometida e inclinada a la parte menos valiosa y mortal, la de tu cuerpo y sus rudos placeres.

martes, 31 de agosto de 2021

Lacan: El deseo es el deseo del otro

 


Rodrigo Córdoba Sanz Psicólogo Clínico Zaragoza Gran Vía Y Online.                  Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es                  Instagram: @psicoletrazaragoza

A diferencia de la necesidad, el deseo no puede ser satisfecho.

La distinción que Lacan hace entre necesidad y deseo sustrae totalmente a este del ámbito de la biología.

También es importante diferenciar el deseo de las pulsiones: el deseo es uno, las pulsiones son muchas. Es decir, las pulsiones son manifestaciones particulares (y parciales) de una fuerza única, el deseo.

De hecho, habría un solo objeto de deseo, el objeto a, que es representado por objetos parciales en diferentes pulsiones parciales. Pero el objeto a no es el objeto hacia el que tiende el deseo, sino la causa misma del deseo. El deseo no es una relación con un objeto, sino la relación con una falta.

El sentido de la fórmula lacaniana “El deseo humano es el deseo del Otro” (una de las más famosas) tiene varios sentidos, no necesariamente opuestos entre sí.

Por una parte, el deseo es esencialmente “deseo del deseo del Otro”, deseo de ser objeto del deseo de otro (y deseo de reconocimiento por parte de otro).

Por otra parte, el sujeto desea en tanto Otro; o sea, desea desde el punto de vista de otro. Lo que hace que un objeto sea deseable no es que posea alguna cualidad intrínseca, sino el que sea deseado por otro.

Ambas definiciones se relacionan: el deseo humano es deseo de reconocimiento porque, al desear lo que desea otro, puedo hacer que el otro reconozca mi derecho a poseer ese objeto y, así, que el otro reconozca mi superioridad sobre él.

El deseo es deseo del Otro, también, en el sentido de que el deseo fundamental es el incestuoso con respecto a la madre, el Otro primordial.

El deseo es siempre “deseo de alguna otra cosa”, ya que es imposible desear lo que ya se tiene. Por lo tanto, el objeto de deseo es pospuesto continuamente, es una metonimia.

El deseo surge, originalmente, en el campo del Otro; es decir, en el inconsciente. Esto equivale a decir que el deseo es un producto social; se constituye en una relación (dialéctica) con los deseos percibidos de otros sujetos.

jueves, 18 de febrero de 2021

La mejor manera de ver es comprendiendo

 


Boonaa Mohammed plantea con esta frase  revisar la forma en que nos proponemos impactar en los demás.

¿Intentamos causar impresiones fugaces, de moda, superficiales? ¿Producimos nuestras apariciones como puestas en escena? ¿Dejamos a otros la responsabilidad de definirnos y darnos forma desde su interpretación?

Si , tal como invita Mohammed,consideráramos que los demás no nos ven, tendríamos que apelar a contactos más directos y profundos, a incorporar contenidos y calificaciones, a trabajar desde la empatía y la compasión.

Ahondar en el propio sentir, pensar y hacer para comunicarlo apelando a la comprensión, validar al interlocutor desde su necesidad y construir significados compartidos.

Interesante y enriquecedora forma de trabajar el protagonismo y facilitar a los demás el acceso a nosotros y nuestras vivencias.

Las relaciones, el trabajo en equipo, los procesos de ayuda, las propuestas de enseñanza-aprendizaje, se facilitarían y a la vez profundizarían desde esta interacción diseñada.

Porque la mejor manera de ver es comprendiendo.

Y para hacer comprender hay que aparecer. No se puede hacer desde afuera.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Zaragoza. rcordobasanz@gmail.com                        Tfno. +34 653 379 269                             Página Web: www.rcordobasanz.es

lunes, 15 de febrero de 2021

Ave Fénix

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicología Clínica. Psicoterapeuta. Zaragoza. Presencial/Online rcordobasanz@gmail.com Tfno.: 653 379 269 Página Web: www.rcordobasanz.es.      Instagram: @psicoletrazaragoza

El Fénix era un ave maravillosamente bella que vivía en el paraíso , junto con el primer hombre y la primera mujer, a los que seguía a todas partes. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, un ángel portador de una espada de fuego fue designado para cuidar las puertas del paraíso e impedir que la pareja pudiera volver al Edén.

Empujado por el amor y la lealtad, el ave Fénix intentó impedir que las puertas se cerraran definitivamente para sus amigos. Entonces, una chispa saltó de la espada del guardián y el hermoso plumaje del ave se encendió, terminando con su vida en una llamarada multicolor.

Quizá como un premio por haber sido la única bestia que se había negado a probar el fruto prohibido, o quizás porque era injusto que un acto de amor terminara en una muerte así, el caso es que todos los ángeles estuvieron de acuerdo en concederle al ave Fénix varios dones, como el de Sanar las heridas de otros seres vivos con sus lágrimas y el de la vida eterna…

Su inmortalidad se manifestaba en su eterna capacidad de volver a la vida resurgiendo de entre sus cenizas.

Según la leyenda, cuando le llegaba la hora de morir, el ave Fénix hacía un nido de especias y hierbas aromáticas y ponía en él un único huevo. Después de empollarlo durante algunos días, una noche, al caer el sol, el Fénix ardía espontáneamente, quemándose por completo y reduciéndose a cenizas.

Gracias al calor de las llamas, se terminaba de empollar el huevo y, al amanecer, el cascarón se rompía,resurgiendo de entre los restos aún humeantes el ave Fénix. No era otra ave, era el mismo Fénix, siempre único y eterno, aunque siempre más joven y fuerte que antes de morir. Siempre más sabio porque tenía, además, la virtud de recordar todo lo aprendido en su vida anterior.

El mito del ave Fénix existe en casi todas las culturas ancestrales; y no solamente en las más antiguas tradiciones sagradas de oriente –egipcios, hebreos, sumerios y chinos– sino también en los mitos y leyendas del Nuevo Mundo –mayas, aztecas, incas y mapuches– tienen equivalentes similares.
Volverlo a intentar.

En casi todas las latitudes es un animal de buen augurio, garantizando la vida y el eterno crecimiento de la raza. En China, es una parte muy importante de la cultura tradicional. Allí se describe clásicamente como un enorme pájaro con cabeza de serpiente, cuerpo de tortuga, alas de dragón, pico de águila y cola de pez, representando para algunos los cinco dones más virtuosos:
justicia, fiabilidad, coraje, compasión y humildad.

Los que amamos los cuentos sabemos que, cuando una historia está tan presente a lo largo y a lo ancho de la geografía y de la historia , no puede significar más que una necesidad universal y compartida, una enseñanza o un aprendizaje que debe pasarse de generación en generación:

Aprender de los fracasos, volver a intentar lo que no se consiguió, enriquecido por la experiencia, y crecer en la adversidad.

Un mensaje de los ancestros que hoy definiríamos como un elogio a la resiliencia y que, para los estrategas de la guerra, se resume en aquella conocida frase que anuncia que perder en la más cruel de las batallas, pero no morir en ella, solo consigue hacernos más fuertes.
” Hay una etapa de la vida en la que tienes que Renacer… así que levántate y emprende el vuelo…”


Albert Einstein: Crisis

 



Rodrigo Córdoba. Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta. Consulta en Gran Vía 32, 3° I Página Web: www.rcordobasanz.es  rcordobasanz@gmail.com Tfno.: 653 379 269

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.  Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

lunes, 8 de febrero de 2021

Claudio Naranjo: Presente entre nosotr@s

 


CLAUDIO NARANJO. LAS ÚLTIMAS PALABRAS DEL SABIO (artículo publicado en la revista Cáñamo. Septiembre 2019)

Por Héctor Márquez

"¿Estamos? –Pregunta con un hilillo de voz. Será la última palabra que diga el sabio a un auditorio público. –Creo que tu voz lo dice todo –le responde su cuidadora con humor, amorosamente, mientras sujeta la silla de ruedas donde se lo llevará para siempre del foco mediático, dejándonos en la sala de prensa a una treintena de personas sobrecogidas, la mayoría periodistas. Va vestido de naranja y sostiene un precioso bastón con forma de liana que le hizo un artesano junto a la catedral de Friburgo. Un bastón que se compró en recuerdo de otro que regaló a su maestro Muktananda porque le recordaba a Shiva y que se encontró como palo retorcido en una cueva de la India. “Pero no tiene que ver con la ayahuasca, aunque tenga forma de serpiente; lo tengo porque lo necesito”, aclaró momentos antes, quién sabe si evitando que mañana nos dé por comprarnos bastones con forma de liana como signo de pertenencia a la secta claudiana. 

Lo que es arriba es abajo

La luz de la tarde filtrada por un visillo verde otorga a la salita una apariencia irreal, lynchiana. Pienso en David Lynch, que también recorre el mundo divulgando los beneficios de la meditación en la educación de los niños y el crecimiento personal de los seres humanos y sabe de espíritus, tulpas y eternos retornos. Hay un fervor de ceremonia en esta rueda de prensa. Detrás de la cabeza despeinada y temblorosa del anciano, al que su madre reveló ya de adulto que era descendiente del rey David y del mismo Moisés, el nombre del hotel donde estamos se ve al revés, como reflejado en un espejo: Double Tree. Doble árbol. Lo que es arriba, es abajo. La copa es raíz. El eterno retorno. Suena un aplauso emocionado con cadencia de mantra y caricia agradecida mientras el sabio Naranjo, hoy vestido de naranja se marcha en una silla de ruedas. Ha dedicado a la comunidad de la ayahuasca sus últimas energías públicas.

Ya lo había avisado tres horas antes en el escenario de su conferencia en el Palau de Congresos de Girona, en el que fue el acto más emocionante de la World Aya Conference: “No pensaba venir aquí; se me está acabando la cuerda y se me apaga un órgano nuevo cada poco. Son las cosas que vienen con el Parkinson. La vida parece decirme ‘ya, para’. Pero me insistieron tanto que terminé viniendo con la sensación de que quizá será esta mi última conferencia. Los hindúes tienen una época de la vida para aprender, otra para servir y una más para prepararse para morir. Dicen las culturas orientales que el día de la muerte es el más importante de la vida: una puerta que hay que saber pasar”.

A su lado, el investigador y farmacólogo, José Carlos Bouso, director científico de Iceers, estaba sobrecogido. Días después Bouso me confesaría que fue un momento “escalofriante”: “Estaba en una colchoneta temblando, con su parkinson galopante. Y le dije, ‘mira, Claudio, en el estado en el que estás no es necesario que salgas. Todo el mundo lo va a entender. Te vuelves a tu casa’. Era imposible que una persona en su estado pudiera siquiera tenerse en pie. Pero me dijo: ‘no, no te preocupes. Quiero hacerlo’. Me cogió del brazo, entramos en el escenario y me encuentro a mil personas de pie aplaudiendo. Lo que hizo, lo que dijo y cómo lo dijo y la respuesta del público fueron asombrosos”.

Treinta y cinco días más tarde de aquella apoteosis ayahuasquera, Claudio Naranjo Cohen expiraba a los 86 años junto a su equipo más íntimo de colaboradores y familiares en su casa de Berkeley (California). Tenía intención de regresar de nuevo a Barcelona. Pero ya no dio para más. Su Fundación, que avisó de su muerte con un sencillo y escueto comunicado, anunció que murió en la madrugada del jueves al viernes 12 de julio. Pero no dio muchos más detalles. Como buen budista, su cuerpo debía ser velado y limpiado durante siete días antes de proceder a la cremación definitiva. Todo bajo la supervisión de su viejo amigo y maestro, el lama tibetano Tarthang Tulku Rinpoche, apenas dos años más joven que el chileno. El proceso dura 49 días, que es el tiempo, llamado bardo, que el alma tarda en hacer su viaje para cumplir su ciclo o continuar reencarnándose.

Mientras edito estas líneas –18 de julio– centenares de meditaciones en honor de Naranjo se producen en todo el mundo. Las decenas de centros donde se imparte la formación del SAT que él mismo fundó en los años ochenta se han sumado a la propuesta. Cuando ustedes lean esto ya solo quedarán de Naranjo sus decenas de libros y artículos, sus cientos de conferencias que circulan por Youtube y el recuerdo de miles y miles de personas en todo el mundo que se han visto iluminadas o ayudadas por sus procesos terapéuticos, sus ideas o su imponente y amorosa presencia.

En los medios de comunicación más tradicionales de España no ha habido apenas eco de su muerte, algo insólito si tenemos en cuenta que fue en Barcelona donde se constituyó oficialmente hace doce años la Fundación Claudio Naranjo, y en Almería, hace décadas, donde se empezó a construir una de las herramientas de terapia práctica más sólidas que él ha legado a este mundo: el SAT, acrónimo de Seekers After Truth, Buscadores de la Verdad, y palabra que en sánscrito significa deidad o única realidad. Un programa de crecimiento y autoconocimiento personal basado en prácticas de la terapia Gestalt, la aplicación de las enseñanzas caracterológicas del Eneagrama, sus propios aprendizajes espirituales chamánicos, orientales y psicodélicos y el uso de herramientas como la meditación o la música. El diario El País, donde cuatro días antes de su muerte se hacía un gran reportaje sobre sus tesis sobre el cambio educacional necesario para transformar el mundo, unas tesis que le hicieron en 2015 ser candidato al premio Nobel de la Paz, no puso una simple nota necrológica. “No se preocupó mucho de mantener una línea de comunicación mediática”, reconoce su biógrafo español, el psicólogo y periodista Javier Esteban. Naranjo ya estaba en otra. Probablemente, en no despistarse durante esa milésima de segundo que le permitiría tener conciencia plena del tránsito. Cumplió su vida con creces, es cierto. Pero costará asumir que más allá de Naranjo haya pocos abuelos con tanta sabiduría y hondura. Hoy por hoy, no encuentra sucesor en el horizonte .

Mamá, Brahms y la teta musical

Nació Claudio con ese nombre de emperador romano, porque su madre, una hermosa y rica chilena amante de las artes y la vida social, tenía alojado en el momento de su nacimiento en su casa de Valparaíso a uno de los pianistas más grandes del siglo xx, Claudio Arrau. Naranjo, hijo único, solitario, a quien sus padres internaron desde muy niño en el mejor colegio de la ciudad  chilena para poderse dedicar, uno a sus negocios y conquistas y otra a su labor de dilentantismo y mecenazgo, heredó de su nombre la pasión por la música. Junto a la carrera de medicina, con especialidad en psiquiatría, Naranjo tenía también las carreras de piano y composición. Pero nunca se dedicó a componer porque sintió que no tenía la brillantez suficiente. Esa sensación de no ser nunca lo suficientemente bueno para lograr la complicidad de su padre o el amor de su madre le llevaron, paradójicamente, a la búsqueda de la excelencia. Y esa búsqueda constante de herramientas espirituales y terapéuticas para entender sus heridas lo convirtieron en un excepcional identificador y sanador de las heridas ajenas.

Como otros grandes buscadores, pioneros y referentes de la cultura psicodélica, Naranjo amaba la música con devoción: “La música es fundamentalmente terapéutica porque es vehículo de amor. Cuando escuchamos música, amamos un poco más que en el silencio. El sonido tiene una dimensión potencialmente sagrada, a través suyo podemos acercarnos a ciertas dimensiones de lo sagrado. La vista y los conceptos no llegan tan lejos. Una cuerda que vibra es un número que canta”, contó a propósito de uno de sus libros, La música interior, donde revelaba sus cualidades de terapeuta musical que tanto celebraron las personas que acudieron a sus sesiones con el Daime en Brasil o en otras tomas guiadas de psicodélicos. Porque Naranjo es, por mucho que su experiencia le haya llevado a aconsejar con vehemencia el uso esporádico, controlado y guiado de las experiencias psicodélicas, uno de los guías más certeros en los viajes del alma humana y experto conocedor del mundo arquetípico de las visiones.

“Mi primera experiencia psicodélica fue en los EE UU, con psilocibina, muy contemplativa”, confiesa. “Me quedé mirando una flor de pensamiento. En la segunda, donde ya tomé la dosis adecuada, recuerdo la escucha de la música que me venía como de una teta gigante por la que recibía el Ser y me llegaba en forma de sonido con una plenitud que nunca había conocido antes ni conocí después en todas mis experiencias psicodélicas”. En el libro Claudio Naranjo. La vida y sus enseñanzas (ed. Kairós. 2015) el chileno abre su corazón a su biógrafo Javier Esteban y le hablará, entre otras cosas, de cómo en su vejez le siguen fascinando los pechos de las mujeres. “La libido se ha transformado en una cosa mucho más infantil. Me doy el gusto de tocarle los pechos a las mujeres. Un gusto que se ha vuelto mucho más inocente. Como que a un viejo se le conceden ciertos caprichos”, confesaba a Esteban.

Todo rodeado de música. De su santísima Trinidad musical, la triple B: Bach, Beethoven y Brahms. Sobre todo, este último a quien consideraba “el espíritu santo y la culminación de los tres, el reflejo del amor. La presencia amorosa de la madre” Ay, la madre. Doña Julia Cohen. Siempre detrás de todo. La mujer que tenía miedo de que su hijo tomase drogas. La mujer a quien Claudio buscó y guardó rencor por falta de abrazo. La mujer por la que se sintió castrado y por la que comenzó a hurgar en su herida hasta trascenderse. Aun así, en la primera ingesta de psilocibina organizada en Berkeley por Frank Barron, fue ella la que hizo de camella para su hijo, después de pasar una tarde noche en un apartamento entre tipos como Tim Leary y otros psiconautas universitarios de la contracultura de los sesenta, acariciando a un colocado Dizzy Gillespie en el regazo y comprobando que eso de los honguitos y el LSD no era tan terrible.

Liberad a la serpiente

–Supongo que habrá gente aquí que está familiarizada con mis estudios durante los años 60 con la ayahuasca. Hemos vuelto a Girona. Al congreso de ayahuasca. Piensen que cuando la vida se repasa da saltos caprichosos, como esas películas que comienzan con un cadáver ahogado en una piscina que cuenta su historia. La voz de Naranjo suena pequeñita y el golpeteo de su mano indomeñable pone ritmo chamánico a sus susurros. Un silencio devocional le escucha. Sus ideas fluyen como fluyen los icaros de las viejas chamanas, inspiradas por no se sabe qué fuente. Van directas a la conciencia y al corazón. Una joven pareja italiana se abraza delante de mí con esa ternura compartida que gastan los enamorados cuando su cantante favorito interpreta la canción con la que bailaron por vez primera. Habla de la serpiente y el pecado.

–Uno de mis primeros estudios consistió en darle a probar a personas que no habían tenido ningún contacto con las culturas indígenas unas obleas de harmalina [alcaloide principal de la liana de la ayahuasca]. Quería saber si todas esas visiones de serpientes, jaguares y animales míticos típicas de las culturas amazónicas eran solo influencia del contexto cultural. Pero resultó que al darle la dosis de algo que no sabían lo que era a personas que no tenían ningún conocimiento indígena, empezaron a ver aves de rapiña, serpientes y se relataban en las visiones de ayahuasca.

Terminé convencido de que esto era lo que Jung llamaba el mundo arquetípico. Y que todas esas visiones de serpientes no eran sino versiones diferentes del arquetipo del dragón. El dragón tiene esa naturaleza ambivalente. En su versión oscura representa el mal, en su versión luminosa es aliado de la luz y el conocimiento. El dragón es custodio del misterio y de la vida.

Naranjo, que publicó a partir de 2013 los dos libros donde recuperaba para todo el mundo sus estudios y trabajos con psicodélicos en terapia durante los años sesenta, llama a la liberación de la intuición, a liberar la serpiente: “Las visiones del dragón, la serpiente y otros animales en la ayahuasca no solo representan la animalidad contenida y reprimida; lo importante es el cambio de actitud ante el animal. Hay que descriminalizar el instinto animal y dejarse engullir por la serpiente. De esa manera te transformas en ella y en Dios mismo. Si nosotros rechazamos nuestro animal interior, nuestra vida instintiva, estamos cometiendo un profundo acto de  jaguares de la misma manera en que desamor hacia nosotros mismos. Solo con el autoconocimiento se conoce la medida del autorrechazo y desde ahí se puede reparar con la terapia. Todo descansa en esa idea católica de que amarse a uno mismo es egoísmo: un punto ciego en la historia cultural que la ayahuasca viene a reparar.

Por eso la gran devoción que suele sobrevenir tras las tomas de ayahuasca. Ese amor a uno mismo yo lo llamo la raíz del árbol. Con amor a uno mismo viene la devoción, el amor a la naturaleza y hasta el amor al prójimo. Porque es imposible amar a lo otro y a los demás si se sigue en el pecado original de sentirse malo y culpable”. Dos horas más tarde, le preguntaré por la esperanza de poder refundar los mitos originales, liberados ya de las dicotomías cristianas. Me dice: “Yo he visto una imagen egipcia de dos figuras, hombre y mujer, delante de una serpiente erguida que les está ofreciendo una manzana, pero con la actitud de ofrecer un gran regalo y no de una tentación peligrosa. Es como la continuidad del diálogo entre la Naturaleza y la mente humana. La bendición de la serpiente. Después le dieron la vuelta a ese mito los que inventaron que detrás de ese regalo estaba la voluntad de Dios. Pero era obviamente un Dios muy celoso, que no quiere que la gente haga lo que le dé la gana. En algún momento establecimos este ritmo de gobierno a través del mando que está basado en que haya suficiente temor y suficiente lealtad al Dios del deber por encima del Dios interior de cada uno, el Dios de la naturaleza espontánea y misteriosa”. El Dios del deber, el Dios del patriarcado, que es la raíz de todos los males, como dejó escrito Naranjo.

Contar a Naranjo

Contar a Naranjo es difícil porque no cabe en una simple casilla. Psicoterapeuta, activista social para el cambio del sistema educativo mundial, músico, filósofo, maestro, inventor de herramientas invisibles, psiquiatra, escritor, meditador, buscador, persona demasiado profunda para los seguidores del new age –los que lo abanderan por su capacidad para producir frases antológicas para la era del pensamiento twitter–, persona demasiado dispersa para los modelos académicos a pesar de su brillante expediente y desempeño. Excelso orador. Ser magnético y contradictorio, de una vastísima erudición que fluye con naturalidad. Discípulo de maestros orientales, seguidor de figuras singulares en la psicoterapia y el ocultismo contemporáneos como Fritz Perls, Óscar Ichazo o Gurdjieff. Experto y practicante de técnicas y sustancias para acceder a los estados alterados y superiores de conciencia. Místico, maestro a ratos y chamán natural.

Cuando en el año 2013 el psicólogo y periodista Javier Esteban se encontró con la posibilidad de describir a Naranjo haciendo un documental y una serie de entrevistas a través del tiempo sabía que estaba ante un reto estimulante y complicado. Aunque el propio Naranjo ha editado este mismo año el primer volumen de sus memorias Ascenso y descenso de la montaña sagrada, las conversaciones entre el maestro chileno y Esteban que conforman el libro La vida y sus enseñanzas son quizá la mejor manera de descubrir las máscaras del héroe y la persona que está detrás de sus máscaras. “Mi relación con Claudio fue siempre incierta pero fructífera. Yo buscaba –sin saberlo– una relación transferencial con un maestro y él había experimentado todo lo que me había interesado a lo largo de mi camino: meditación, sustancias y psicoterapia. Al mismo tiempo, él buscaba ser escuchado, y fue escuchado por un hombre que estaba fuera de su organización. Quedo con la sensación de no haber sabido aprender más… quizá por mis propios límites”, recuerda este experto en interpretación de sueños. La muerte del único hijo de Claudio, Matías, en un accidente de coche en 1970 mientras Naranjo iba al funeral de su maestro Fritz Perls, transformó su vida completamente. Pasó por una revelación e iluminación y por la
larga noche oscura del alma. Esteban tendría la edad de Matías.

¿Cuál es la trascendencia real de la obra de Claudio Naranjo y cuál será la supervivencia de sus enseñanzas?, pregunto a Esteban, sabiendo que, en sus últimos años, Naranjo se ha paseado casi como una rockstar por escenarios y congresos y donde la respuesta de los jóvenes era de un amor y una cercanía asombrosas.Hasta su país, Chile, del que hasta hace poco lamentaba su olvido, le invitó los dos últimos años como estrella absoluta del Congreso de Futuro, junto a las mentes más brillantes e innovadoras del Planeta. Todo eso está en las redes. “Creo que es pronto para valorar la trascendencia de su obra”, dice Esteban, “pero su valor reside en ser capaz de establecer un puente entre terapia y espiritualidad, de un modo práctico, enfocado a una escuela gestáltica llena de herramientas. Este movimiento psicoespiritual es lo mejor que queda de la contracultura, que es la verdadera cultura. La supervivencia de estas enseñanzas estará en función de lo que hagan sus discípulos y de la capacidad organizativa de su fundación, más que del legado escrito o ideológico, extenso y rico, pero al servicio de la práctica. Claudio ha abierto muchos caminos que otros debemos continuar. Ha sido un catalizador y una persona de servicio”, concluye.

Un tigre con gafas y la muerte en el cogote

Sí, Naranjo ha tomado ayahuasca. Y mezcalina. Y LSD. Y honguitos. Y en una época fumó mucha maría. También ha meditado sin parar, se ha exiliado al desierto y hecho danzas giróvagas de los sufíes. Nada le es ajeno. Pero su receta es clara: “Creo que los psicodélicos deberían usarse mucho menos de lo que se usan porque el efecto sería mucho más profundo si se insertaran en un camino. Necesitamos un entrenamiento psicodélico para aprender a contemplar y personas expertas que guíen este camino”.

En Girona me cuenta lo que vio la primera vez que tomó ayahuasca. Lo hizo solito, en la cocina de su casa, sin ritual ni nada. “Lo que vi fue un tigre de dibujos animados. Enseguida entendí que así era entonces mi conexión con mi animal interior: un tigre de papel sin sustancia. Con las siguientes tomas eso cambió y fui aprendiendo. Entendí que ya pertenecía a la Red la Vida. Fui liberándome. Yo tenía una personalidad muy castrada. Era un niño muy bueno y mediocre”.

No gustándole la superchería vacua, también rechaza el exceso de cientificismo que está rodeando a la psicodelia. “La Ciencia es perfecta para resolver enigmas y para hacer funcionar la máquina de pensar”, dice. “Pero el ser humano busca una verdad más profunda que ha existido desde el principio del pensamiento humano. El cerebro racional y la aplicación científica no sirven para resolver lo inefable. No se puede meter uno el cielo en la cabeza, sino que hay que meter la cabeza en el cielo. La verdad psicodélica tiene el rango de la verdad mistérica. Y como los enigmas son de un orden menor a los Misterios, la Ciencia no está capacitada para abordar ni resolver los Misterios de la existencia”.

Le preguntamos si la crítica de las comunidades espirituales antidrogas a los psicodélicos como vía fácil de acceso al mundo espiritual es sólida. Como suele hacer siempre, Naranjo muestra el reverso del argumento: “No es nada fácil una experiencia psicodélica porque mientras estás bajo los efectos vas dándote cuenta de que estos se pasan rápidamente. Lo difícil es integrar estas experiencias en tu vida.

Por eso creo que han de hacerse en un camino de integración adecuado. El problema de los psicodélicos es que mucha gente de occidente quiere ir exclusivamente al grano, a la experiencia. Y sin un maestro o un contexto integrador, simplemente no se le saca el partido máximo. Los pueblos indígenas o culturas muy antiguas, como los hindúes, saben sacarle mucho más partido a las plantas que toman. Ellos usan mucho el cannabis para ahondar en sus experiencias de sexo tántrico. Tenemos un potencial y sabemos y no sabemos a la vez a qué estamos encaminados. Yo creo que el espíritu de búsqueda es lo más precioso y la cultura lo sofoca. Los grupos ayahuasqueros quieren vender grupos ayahuasqueros quieren vender sus fórmulas, otras religiones también.

Todas estas cosas son andamios, pero lo que más lejos nos lleva es algo inexplicable, una Sed Metafísica; se llame como se llame lo llevamos en nosotros, aunque nuestra civilización nos ha enseñado a no tenerlo en cuenta. En nuestra cultura a los buscadores se le llama jóvenes inquietos, pero no se les aprecia mucho, quieren que se metan en el rebaño”, al fin, vuelvo al principio. Al gran viaje, al bardo.

–Hoy durante la conferencia dijo que iba a ser su última aparición pública. Había un aroma a despedida en sus palabras. Usted que ha vivido tantas veces la muerte del Yo en vida, ¿cree que está preparado para el viaje definitivo?

–Todavía no logré la liberación definitiva. Se me vuelve el Yo a poner encima (sonríe).

–¿Se rebela siempre el cuerpo ante la posibilidad de morir?

–Dicen que existe eso de morir antes de morir. Dijo un místico medieval que, si uno no muere antes de morir, después de morir se pudre. Pero yo a tanto no he llegado todavía.

–¿Tiene usted la sensación de que hay ciertas cosas fundamentales que no ha dicho y debería haber dicho?

–Bueno uno ha dicho muchas tonterías (risas). Con los años te vuelves más indulgente contigo. Hay que aprender a estar en paz con uno mismo. El karma es infinito y uno podría estar reprochándose toda la eternidad por todas las cosas que hizo y no debería haber hecho o aquéllas que dejó sin hacer. Por lo menos yo siento que aproveché bien mi vida e hice lo que pude. No me reprocho mi vida. Lo que no basta para concluir que esté preparado para el test de la muerte. Ese momento dura muy poquito.

Y es el más importante de la vida, el último: la conciencia queda desnuda, cae el cuerpo, caen los recuerdos y las sensaciones y queda la conciencia pura. Y si uno no la
reconoce en ese momento porque estaba distraído tiene que repetir el ciclo. Así que no dejo de sentirme inquieto de no saber si voy a pasar la prueba.

Hay un silencio verde en la habitación. El árbol se refleja en sí mismo. –¿Estamos?"

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza Tfno.: +34 653 379 269 Página Web: www.rcordobasanz es



domingo, 7 de febrero de 2021

El Maestro Zen Thich Nhat Hanh

 


El maestro Zen Thich Nhat Hanh explica por qué se necesita una revolución espiritual y no económica para proteger la naturaleza y limitar el cambio climático.
 

 

 
El maestro zen Thich Nhat Hanh ha estado practicando la meditación y la atención durante 70 años e irradia una extraordinaria sensación de calma y paz. Desde que se vio envuelto en los horrores de la guerra de Vietnam, el monje de 86 años (hoy 94) ha dedicado su vida a reconciliar conflictos y en 1967 Martin Luther King lo nominó para el Premio Nobel de la Paz, diciendo que "sus ideas para la paz, si se aplican, construirían un monumento al ecumenismo, a la hermandad mundial, a la humanidad".
 

 
Por lo tanto, parece natural que en los últimos años haya dirigido su atención no sólo a abordar las relaciones discordantes de los pueblos entre sí, sino también con el planeta del que dependen todas nuestras vidas.
 

 
Thay, como lo conocen sus muchos miles de seguidores, considera que la falta de sentido y conexión en la vida de las personas es la causa de nuestra adicción al consumismo y que es vital que reconozcamos y respondamos al estrés que estamos poniendo en la Tierra si queremos que la civilización sobreviva.
 

 
Lo que el budismo ofrece, dice, es el reconocimiento de que todos sufrimos y la forma de superar ese dolor es enfrentarse directamente a él, en lugar de tratar de ocultarlo o evitarlo a través de nuestra obsesión por las compras, el entretenimiento, el trabajo o el embellecimiento de nuestros cuerpos. El ansia de fama, riqueza, poder y sexo sirve para crear sólo la ilusión de felicidad y termina por exacerbar los sentimientos de desconexión y vacío.
 

 
Thay se refiere a un multimillonario director ejecutivo de una de las mayores empresas de América, que vino a uno de sus cursos de meditación y habló de sus sufrimientos, preocupaciones y dudas, de pensar que todo el mundo venía a aprovecharse de él y que no tenía amigos.
 

 
En una entrevista en su casa (N.T: hace unos años regresó a Vietnam) y centro de retiros en Plum Village, cerca de Burdeos, Thay nos habla de cómo se necesita una revolución espiritual si vamos a enfrentar la multitud de desafíos ambientales.
 

 
Mientras que muchos expertos señalan la enorme complejidad y dificultad de abordar cuestiones que van desde la destrucción de los ecosistemas hasta la pérdida de millones de especies, Thay ve un nudo gordiano que hay que cortar con un solo golpe de una cuchilla afilada.
 

 
Ir más allá del concepto de "medio ambiente"
 
Cree que debemos ir más allá de hablar del medio ambiente, ya que esto lleva a las personas a experimentar a sí mismas y a la Tierra como dos entidades separadas y a ver el planeta sólo en términos de lo que puede hacer por ellas. El cambio sólo es posible si se reconoce que la gente y el planeta son en última instancia uno y el mismo.
 

 
"Llevas a la Madre Tierra dentro de ti", dice Thay. "Ella no está fuera de ti. La Madre Tierra no es sólo tu entorno. En esa percepción del inter-ser, es posible tener una comunicación real con la Tierra, que es la forma más elevada de oración. En ese tipo de relación tienes suficiente amor, fuerza y despertar para cambiar tu vida. Cambiar no es sólo cambiar las cosas fuera de nosotros. En primer lugar necesitamos una visión correcta que trascienda todas las nociones, incluyendo las de ser y no ser, creador y criatura, mente y espíritu. Ese tipo de visión es crucial para la transformación y la curación. El miedo, la separación, el odio y la ira provienen de la visión equivocada de que tú y la Tierra son dos entidades separadas, que la Tierra es sólo el medio ambiente. Estás en el centro y quieres hacer algo por la Tierra para sobrevivir. Esa es una forma dualista de ver las cosas. Así que respirar y ser consciente de nuestro cuerpo y mirar profundamente en él y darnos cuenta de que somos la Tierra y nuestra conciencia es también la conciencia de la Tierra. No cortar el árbol, no contaminar el agua, eso no es suficiente."


 
Poner un valor económico en la naturaleza no es suficiente
 
Thay dice que la moda actual en los círculos económicos y empresariales de que la mejor manera de proteger el planeta es dando un valor económico a la naturaleza es como poner una tirita en una herida abierta.
 

 
"No creo que funcione", Necesitamos un verdadero despertar, iluminación, para cambiar nuestra forma de pensar y ver las cosas." En lugar de ponerle precio a nuestros bosques y arrecifes de coral, el cambio sólo se producirá a un nivel fundamental si volvemos a enamorarnos del planeta: "La Tierra no puede ser descrita ni por la noción de materia ni por la de mente, que son sólo ideas, dos caras de la misma realidad. Ese pino no es sólo materia ya que posee un sentido de conocimiento. Una partícula de polvo no es sólo materia ya que cada uno de sus átomos tiene inteligencia y es una realidad viviente. Cuando reconocemos las virtudes, el talento, la belleza de la Madre Tierra, algo nace en nosotros, algún tipo de conexión, nace el amor. Queremos estar conectados. Ese es el significado del amor, estar en uno. Cuando amas a alguien quieres decir te necesito, me refugio en ti. Haces cualquier cosa por el beneficio de la Tierra y la Tierra hará cualquier cosa por tu bienestar."
 

 
En el mundo de los negocios, Thay da el ejemplo de Yvon Chouinard, fundador y propietario de la empresa de ropa de exterior Patagonia, que combinó el desarrollo de un negocio exitoso con la práctica de la atención y la compasión: "Es posible hacer dinero de una manera que no sea destructiva, que promueva más justicia social y más comprensión y que disminuya el sufrimiento que existe a nuestro alrededor", dice Thay.
 

 
"Mirando profundamente, vemos que es posible trabajar en el mundo corporativo de una manera que traiga mucha felicidad tanto a otras personas como a nosotros... nuestro trabajo tiene un significado".
 

 
El monje, que ha escrito más de 100 libros, sugiere que la conexión perdida con el ritmo natural de la Tierra está detrás de muchas enfermedades modernas y que, de manera similar a nuestro patrón psicológico de culpar a nuestra madre y padre por nuestra infelicidad, hay una dinámica inconsciente aún más oculta de culpar a la Madre Tierra.
 

 

 
Cómo la atención plena puede reconectar a la gente con la Madre Tierra
 
Señala la creciente evidencia de que la atención plena (mindfulness) puede ayudar a la gente a reconectarse, disminuyendo la velocidad y apreciando todos los regalos que la tierra puede ofrecer. "Muchas personas sufren profundamente y no saben que sufren", dice. "Tratan de cubrir el sufrimiento estando ocupados. Mucha gente se enferma hoy en día porque se alejan de la Madre Tierra. La práctica de la atención nos ayuda a tocar a la Madre Tierra dentro del cuerpo y esta práctica puede ayudar a curar a la gente. Así que la curación de la gente debería ir junto con la curación de la Tierra y esta es la visión y es posible que cualquiera la practique. Este tipo de iluminación es muy crucial para un despertar colectivo. En el budismo hablamos de la meditación como un acto de despertar, para estar despierto al hecho de que la tierra está en peligro y las especies vivas están en peligro".
 

 
Se da el ejemplo de algo tan simple y ordinario como beber una taza de té. Esto puede ayudar a transformar la vida de una persona si realmente le dedica su atención.
 

 
"Cuando estoy atento, disfruto más de mi té", dice Thay mientras se sirve una taza y saborea lentamente el primer sorbo. "Estoy totalmente presente en el aquí y ahora, no me dejo llevar por mi dolor, mi miedo, mis proyectos, el pasado y el futuro. Estoy aquí disponible para la vida. Cuando tomo el té es un momento maravilloso. No se necesita mucho poder o fama o dinero para ser feliz. La atención puede ayudarte a ser feliz en el aquí y ahora. Cada momento puede ser un momento feliz. Da ejemplo y ayuda a la gente a hacer lo mismo. Tómate unos minutos para experimentar y ver la verdad".
 

 
Necesidad de lidiar con la propia ira para ser un activista social efectivo
 
A lo largo de muchos años, se ha desarrollado la noción de budismo aplicado, sustentada en un conjunto de prácticas éticas conocidas como los cinco entrenamientos de conciencia, que son muy claros en cuanto a la importancia de abordar la injusticia social.
 

 
Sin embargo, para que los activistas sociales y ambientales sean efectivos, Thay dice que primero deben lidiar con su propia ira. Sólo si la gente descubre la compasión por sí misma podrá enfrentarse a aquellos a los que responsabiliza de contaminar nuestros mares y talar nuestros bosques.
 

 
"En el budismo hablamos de acción colectiva", dice. "A veces algo malo sucede en el mundo y pensamos que son los demás los que lo hacen y nosotros no. Pero eres parte del mal por la forma en que vives tu vida. Si eres capaz de entender que no sólo tú sufres, sino que la otra persona también sufre, eso es también una percepción. Cuando veas a la otra persona sufrir no querrás castigar o culpar, sino ayudar a esa persona a sufrir menos. Si estás agobiado por la ira, el miedo, la ignorancia y sufres demasiado, no puedes ayudar a otra persona. Si sufres menos, eres más ligero, más sonriente, más agradable y estás en posición de ayudar a la persona.


 
"Los activistas deben tener una práctica espiritual para ayudarles a sufrir menos, a nutrir la felicidad y a manejar el sufrimiento para que sean eficaces en ayudar al mundo. Con la ira y la frustración no se puede hacer mucho."


 
Tocando la "última dimensión"
 
La clave de la enseñanza de Thay es la importancia de comprender que, si bien necesitamos vivir y operar en un mundo dualista, también es vital comprender que nuestra paz y felicidad radican en el reconocimiento de la dimensión última: "Si somos capaces de tocar profundamente la dimensión histórica - a través de una hoja, una flor, un guijarro, un rayo de luz, una montaña, un río, un pájaro, o nuestro propio cuerpo - tocamos al mismo tiempo la dimensión última. La dimensión última no puede ser descrita como personal o impersonal, material o espiritual, objeto o sujeto de cognición - sólo decimos que siempre está brillando, y brillando en sí misma. Tocando la dimensión última, nos sentimos felices y cómodos, como los pájaros disfrutando del cielo azul, o los ciervos disfrutando de los campos verdes. Sabemos que no tenemos que buscar lo último fuera de nosotros mismos - está disponible dentro de nosotros, en este mismo momento."
 

 
Aunque Thay cree que hay una forma de crear una relación más armoniosa entre la humanidad y el planeta, también reconoce que existe un riesgo muy real de que sigamos en nuestro camino destructivo y que la civilización pueda colapsar. Dice que todo lo que tenemos que hacer es ver cómo la naturaleza ha respondido a otras especies que se han salido de control: "Cuando la necesidad de sobrevivir es reemplazada por la codicia y el orgullo, se genera violencia, y la violencia siempre trae una devastación innecesaria. Hemos aprendido la lección de que cuando perpetramos violencia hacia nuestra propia especie y hacia otras, somos violentos con nosotros mismos; y cuando sabemos cómo proteger a todos los seres, nos estamos protegiendo a nosotros mismos".
 

 
Permaneciendo optimista a pesar del riesgo de una inminente catástrofe
 
En la mitología griega, cuando Pandora abrió el regalo contenido en una caja, todos los males fueron liberados en el mundo. El único elemento que quedaba era la "esperanza".
 

 
Está claro que mantener el optimismo es esencial si queremos encontrar una forma de evitar el devastador cambio climático y los enormes trastornos sociales que resultarán de él. Sin embargo, no es ingenuo y reconoce que poderosas fuerzas nos están empujando constantemente hacia el borde del precipicio.
 

 
En su libro de mayor venta sobre el medio ambiente, The World we Have, escribe: "Hemos construido un sistema que no podemos controlar. Se nos impone y nos convertimos en sus esclavos y víctimas. Hemos creado una sociedad en la que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres, y en la que estamos tan atrapados en nuestros propios problemas inmediatos que no podemos permitirnos el lujo de ser conscientes de lo que está pasando con el resto de la familia humana o con nuestro planeta Tierra. En mi mente veo un grupo de pollos en una jaula disputando por unas pocas semillas de grano, sin saber que en unas pocas horas todos serán asesinados."


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Presencial y Online. Contacto: rcordobasanz@gmail.com.              Página Web: Psicólogo Zaragoza.  




Dalai Lama: Budismo y Compasión

 


Rodrigo Córdoba. Psicólogo Zaragoza. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Consulta Psicología Presencial/Online.  Gran Vía 32, 3°. Izquierda. Tfno.: 653379269 PáginaWeb: www.rcordobasanz.es.  rcordobasanz@gmail.com


El Dalai Lama actual, Tenzin Gyatso, acostumbra reunirse con expertos de diferentes campos de la Ciencia como psicólogos, neurocientíficos y economistas, para abordar temas relacionados con las emociones y el comportamiento humano. Fruto de estas conversaciones se publican libros en los que se da a conocer los contenidos de estos encuentros con personalidades de la talla de Paul Ekman, conocido por sus estudios sobre las emociones básicas y las expresiones faciales universales. El Dalai Lama a través de estas convocatorias ha mostrado un interés en aprender desde un enfoque diferente basado en la ciencia sobre los procesos y efectos que tiene la práctica meditativa y anima a continuar las investigaciones por el bien común. Uno de los expertos que se ha reunido en varias ocasiones con el Dalai Lama es el prestigioso psicólogo Daniel Goleman, autor de varios libros sobre Inteligencia Emocional y también de «La fuerza de la compasión, la enseñanza del Dalai Lama para nuestro mundo» en el que hace públicas sus conversaciones con el Dalai Lama.

El Dalai Lama defiende la existencia de dos tipos de compasión: la primera sería de naturaleza biológica, compartida con los animales en los que podemos verla observando el comportamiento entre una madre leona y su cachorro, obedece a los instintos encaminados a la supervivencia. En humanos constituiría el apego que se establece en un periodo temprano de la vida de un niño y que determinará de manera significativa su desarrollo posterior. Los diferentes estudios sobre el apego han puesto de relieve la importancia que tiene la existencia de un apego seguro para que el niño pueda desarrollar una personalidad sana y mantener relaciones satisfactorias con las personas de su entorno.

La segunda clase de compasión señalada por el Dalai Lama está relacionada con los principios morales que adquirimos en nuestra historia de aprendizaje y la educación que recibimos a lo largo de nuestra vida. Por lo tanto, el ser compasivo es algo que puede aprenderse si uno crece en un contexto en el que se fomenta la empatía y la inteligencia emocional.

La compasión por definición consiste en ponerse en el lugar del otro y sentir su dolor, por lo tanto tiene que ver con el sufrimiento. Cuando hablamos de autocompasión nos referimos al mostrar una actitud compasiva hacia uno mismo, conectar con nuestro interior y hablarnos desde la amabilidad que mostraría una persona que nos quiere. Se trata de un ejercicio que requiere práctica y la presencia de una autoconciencia que nos permita acceder a nuestros pensamientos y emociones, por lo que se beneficia del uso de Mindfulness o atención plena.

El cultivo de la compasión nos permite regular nuestras emociones para conseguir un mayor bienestar con nosotros mismos y con las personas que nos rodean. Nos ayuda a ver el sufrimiento de otra manera, como una oportunidad para aprender más sobre nuestras emociones y utilizarlas a nuestro favor, y su puesta en práctica nos conecta con la parte más íntima del otro. La compasión hace posible que en una situación de conflicto podamos establecer un diálogo y acercar posturas sin dejarnos cegar por nuestras emociones. ¿Cómo lo hace?. La clave está en ampliar las fronteras de la mente e intentar ver a nuestro interlocutor simplemente como otro ser humano, reconocer sus derechos, darnos cuenta de que sufre al igual que nosotros sufrimos, experimenta la misma necesidad de ser feliz, y crear así un puente que hace más fácil el intercambio de opiniones y, por tanto, el mantenimiento de las relaciones.

El Dalai Lama es consciente de que mantener una actitud compasiva en todas nuestras experiencias y hacia todas las personas que nos rodean en nuestra vida diaria es una meta muy difícil. Por eso nos dice que siempre hay algo que cada uno puede hacer y nos anima a dar un primer paso y practicar la compasión con las personas dentro de nuestro círculo más cercano e ir ampliándolo hasta alcanzar la compasión universal, que nos conecta con todas las personas que conforman el mundo en el que vivimos. Un solo gesto compasivo hacia el otro puede marcar una gran diferencia ya que la compasión se extiende provocando un efecto dominó que se inicia en nosotros y puede traspasar fronteras inimaginables.

Para el Dalai Lama vivimos un tiempo de transición en el que los nuevos principios basados en la ética y la compasión son los elementos clave que ayudarán a cambiar al mundo tal y como lo conocemos ahora, para dar paso a una nueva época de valores y de unión frente a la violencia y el odio. También remarca que es necesario educar en compasión para que las futuras generaciones usen la compasión como arma que finalmente traerá la paz a nuestro mundo.

Conferencia de el Dalai Lama en la Universidad de Stanford sobre el papel de la compasión en la vida individual y en la sociedad.

Espero que lo hayan disfrutado