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miércoles, 18 de julio de 2012

Escuchar como Instrumento Psicoterapéutico



Frieda Fromm-Reichmann (1889-1957) se formó en medicina, neurología, psiquiatría y psicoanálisis. Sus maestros fueron Kraepelin, Goldstein, Groddeck y Sullivan. Su vida laboral la practicó especialmente en sanatorios neurológicos y psiquiátricos. Incluso fundó uno propio con orientación psicoanalítica y religiosa. Cuando emigró a EUA vivió y trabajó el resto de su vida en el sanatorio Chesnut Lodge. Realizó investigaciones sobre esquizofrenia comenzando por su tesis doctoral. Describió la conducta catastrófica en los esquizofrénicos como la había observado Goldstein con los pacientes con daño cerebral. Elaboró una técnica con fundamentos psicoanalíticos para el tratamiento de los enfermos mentales que denominó psicoterapia intensiva, incluyendo necesariamente el uso de psicofármacos. Su propósito era ofrecer un marco de seguridad y no prometer un jardín de rosas, es decir, no ofrecer vanas esperanzas. Su capacidad para escuchar era sorprendente. Acuñó el término "madre esquizógena" y es célebre por la difusión de la Psicoterapia Interpersonal a través de su obra "Principios de Psicoterapia Intensiva" y su particular implicación con personas con psicosis. Fue una mujer solitaria y creativa que gozaba de la música tocando su piano.


"En este mundo de imaginación, la fantasía es libre y se opone violentamente el sentido común" Mark Rothko.

Capitulo II EL PAPEL DEL PSICOTERAPEUTA EN LA RELACIÓN TERAPEUTA-PACIENTE

ESCUCHAR COMO INSTRUMENTO PSICOTERAPÉUTICO BÁSICO


¿Cuáles son entonces, los requisitos básicos en cuanto a la personalidad y a las habilidades profesionales de un psicoterapeuta? Si debiera responder en una sola frase, diría: "El psicoterapeuta debe ser capaz de escuchar". Esto no parece ser una declaración sorprendente, pero tiene pretensiones de serlo. Escuchar y obtener información de otra persona tal como esta la presenta, sin reaccionar de acuerdo con los propios problemas o experiencias, cuyos recuerdos pueden evocarse quizás en una manera perturbadora, es un arte de intercambio interpersonal que pocas personas pueden llevar a la práctica, sin una preparación especial. El poder dominar este arte, en modo alguno equivale a ser un buen psciólogo, pero es el pre-requisito de toda psicoterapia intensiva.
Si bien es cierto que el terapeuta debe evitar reaccionar frente al material que los pacientes presentan, en términos de su propia existencia vital, ello significa que debe tener suficientes fuentes de satisfacción y seguridad en su vida no profesional, como para renunciar a la tentación de usar a sus pacientes para la búsqueda de su satisfacción o seguridad personal. Si no ha tenido éxito en lograr sus objetivos personales en la vida, debiera comprenderlo así. Su actitud hacia las causas de insatisfacción e infelicidad en su vida deben entonces ser puestas en claro e integradas de modo tal, que no interfieran con su estabilidad emocional y con su capacidad de concentración para escuchar al paciente. Esta es la segunda razón para que el psicoanálisis personal constituya un requisito en el adiestramiento de un psicólogo. Más adelante serán expuestas otras razones.
La aseveración de que el paciente no debiera ser una fuente de satisfacción y seguridad para el terapeuta no se refiere, por supuesto, a sus relaciones mutuas actuales y abiertas, ya que es sabido por todos que la relación entre psicoterapeutas y pacientes excluye cualquier tipo de intimidad mutua no profesional.
Me refiero al peligro de que el psicólogo descontento pueda emplear en la fantasía los datos obtenidos del paciente, como una fuente sustitutiva de satisfacción.
Por ejemplo, un paciente puede relatar a un terapeuta que acaba de experimentar una relación amorosa desafortunada, problemas de una similar naturaleza. El psicoterapeuta debe desvincularse lo suficientemente de sus propios problemas, como para no relacionarse él mismo a la experiencia del paciente, y caer en una orgía de autorreferencia. (Nota de Rodrigo C.: Caso Dora de Freud). Otro caso: un paciente refiere al psicólogo los progresos en un feliz noviazgo. Teniendo presente el carácter rutinario de su propia vida, el psicólogo puede hacer uso del relato del paciente, como uno podría emplear la ficción o un romance del cine como punto de partida para las propias fantasías. Esta fantástica proyección de sí mismo en el papel del paciente en él de la persona a quien este se asocia, impide al médico concentrarse exclusivamente en escuchar al paciente, lo que constituye su derecho propio.
Un tipo de experiencia similar puede tener lugar cuando el paciente relata su éxito o fracaso en cuanto a prestigio se refiere, en cualquier campo. Toda vez que se tocan deseos o ambiciones, logros o fracasos, semejantes a los de la carrera del psicólogo, este debe evitar el peligro de usar la narración del paciente como punto de partida de sus propias satisfacciones de ensueño, en lugar de hacer uso del relato como fuente para la adquisición de otros datos que ayuden al paciente. Aunque este último objetivo ya figura en el juramento hipocrático de los médicos, el psicólogo también, solo rara vez podrá llevar a cabo este ideal. Si no fuera capaz de hacerlo, deberá tener noción de ello, para poder protegerse contra la posibilidad de consecuencias terapéuticas indeseables. Lo anotado tiene validez para las fantasías, tanto en el reino de la satisfacción como de la seguridad.
Me atengo a la definición de H.S. Sullivan, hablando de "satisfacción" y "seguridad", como los dos objetivos cuyo logro el hombre persigue.1. La satisfacción, dice este, es el resultado de las realizaciones en el reino de lo que tiene vinculación con la organización corporal, los procesos glandulares, la necesidad de satisfacción sexual y sueño, y la prevención del hambre y de la soledad física. 2. La seguridad se refiere a la realización de lo que se vincula con el acervo cultural de una persona, donde la palabra "cultural", se dirige a todo lo que es hecho por el hombre. Por lo tanto, seguridad significa la realización de los deseos ed prestigio de una persona, es decir, la aceptación y el respeto de seguridad significa también la capacidad de una persona para gozar exitosamente de sus poderes, destrezas y aptitudes, para finalidades interpersonales dentro del radio de sus intereses.

Frieda Fromm-Reichmann: "Principios de Psicoterapia Intensiva" Ed. Hormé. Buenos Aires




http://youtu.be/9BMwcO6_hyA Bon Jovi -Always-


sábado, 14 de julio de 2012

Compenetración entre los Aspectos Emocionales de la Relación Terapéutica




FRIEDA FROMM-REICHMANN: PRINCIPIOS DE PSICOTERAPIA INTENSIVA
Aspectos Emocionales de la Relación Terapéutica entre Psicoterapeuta y Paciente

El Psicoterapeuta corriente que ha adquirido cierto conocimiento de la psicoterapia intensiva, ha estudiado, por lo general, solo los procesos psicoterapéuticos y los problemas concernientes a la personalidad del paciente. A menos que haya recibido una preparación psicoanalítica, no presta mucha atención a explorar su propia personalidad. No podría realizarse ninguna psicoterapia exitosa, a menos que el psicoterapeuta tenga pleno conocimiento de sus propios procesos interpersonales, de tal manera que los pueda emplear para beneficio del paciente en el trato terapéutico interpersonal recíproco.
Debe contarse entre los méritos inmortales de Sigmund Freud el de haber sido el primero en comprender y describir el proceso psicoterapéutico en términos de una experiencia interpersonal entre paciente y psicoterapeuta , y el de haber sido el primero en prestar atención y estudiar tanto la personalidad del psicoterapeuta, como así también la del paciente, y su relación interpersonal mutua. Tan solo los psicoterapeutas que han hecho psicoterapia tanto antes como después de haberse familiarizado con los conceptos de Freud, podrán captar en toda su significación, su descubrimiento de las leyes que gobiernan el intercambio interpersonal entre terapeuta y paciente. Yo personalmente recuerdo nítidamente cuando traté psicoterapéuticamente pacientes mentales, antes de haber conocido las enseñanzas de Freud. Comprobé con pena que algo acaecía en las relaciones del paciente conmigo y en las mías con ellos, que interfería con el proceso psicoterapéutico. Empero, no podía señalarlo, definirlo o investigarlo. ¡Qué alivio fue ponerme en contacto con los instrumentos provistos por Freud para explorar y conocer la relación psicólogo-paciente! Con anterioridad a estos descubrimientos los psicoterapeutas estaban a oscuras, en detrimento de sus pacientes y en menoscabo para su autorrespeto profesional.
La deuda de gratitud con Freud por su descubrimiento de la necesidad del estudio de la relación entre terapeuta-paciente, respecto al papel tanto del paciente como del terapeuta en ella, todavía tiene actualidad, no obstante el hecho de que Freud y sus discípulos posteriormente anularon parte de sus trascendentes implicaciones. Como sabemos, Freud enseñó que todas nuestras relaciones con otra gente, incluso la del enfermo mental con su terapeuta-médico, están modeladas por nuestras tempranas relaciones con las personas de significación de nuestro ambiente, en la infancia y la niñez. Nuestras dificultades interpersonales ulteriores deben ser entendidas en términos de estos tempranos vínculos interpersonales. Las vicisitudes de las experiencias del paciente con el terapeuta, en particular, deben ser investigadas y comprendidas con finalidades psicoterapéuticas. Debido a que son transferidas, es decir, provenientes de dificultades no resueltas en relaciones interpersonales con las personas de significación de la vida temprana del paciente, se trata "de experiencias de transferencia".
Asimismo, dado que las experiencias de contratransferencia del psicoterapeuta, a su vez, afloran e interfieren en el proceso psicoterapéutico, deben ser exploradas, comprendidas, y si es posible eliminadas, en términos del hecho de ser transferidas de experiencias interpersonales primeras del psicoterapeuta con las personas significativas de su infancia y niñez.
Si bien es cierto que los modelos de nuestras relaciones interpersonales ulteriores son formadas en nuestra infancia, repetidos en nuestros años posteriores, y pueden ser comprendidos mediante su repetición con la gente en general y a través de los aspectos recíprocos de la relación psicoterapeuta-paciente en particular, es peligroso llevar demasiado lejos este conocimiento. En el presente estudio de desarrollo de la psicoterapia psicoanalítica dinámica, seguimos creyendo que no solo es útil, sino indispensable para el éxito psicoterapéutico, el estudio de las relaciones mutuas del paciente y del psicoterapeuta, en términos de sus características de repetición. Pero creemos firmemente que esto no debiera hacerse al punto de descuidar el escrutinio de la realidad de la experiencia misma entre el terapeuta y el paciente, en su propio derecho. Este punto de vista también está incluído en las enseñanzas originales de Freud. Pero su doctrina de la transferencia abrió el camino para descuidar el hecho de las experiencias reales entre terapeuta y paciente en momento determinado. En la práctica esto implica a veces el peligro de inducir a los terapeutas a dejar de lado la significación de las vicisitudes de la real relación psicoterapeuta-paciente, como opuesta a sus aspectos de transferencia...
Recientemente se ha incrementado y hecha de ella foco terapéutico, la atención a las vicisitudes significativas de las relaciones del psicoterapeuta con sus pacientes. Esto tiene validez para los aspectos transferidos y reales. Es sabido por todo psicoterapeuta, que debe haber un juego fluctuante entre terapeuta y paciente; esto se deduce inevitablemente del carácter interpersonal del proceso psicoterapéutico. El psicoterapeuta que está adiestrado en la observación y en la introspección de su reacción hacia las manifestaciones de sus pacientes, puede con frecuencia hacer uso de estas reacciones, como de un instrumento conducente a la comprensión de las implicaciones de otro modo ocultas en las comunicaciones de estos. De esta manera la participación del terapeuta en las reacciones de transferencia recíproca del terapeuta y paciente, en el más amplio sentido del término, puede suministrar una guía importante para la conducción del proceso psicoterapéutico.
Volviendo a las reacciones de transferencia de los pacientes, existe otro importante punto que difiere de las enseñanzas originales de Freud sobre la transferencia, en los conceptos de psicoterapia psicoanalítica tal como los bosquejamos aquí. Esta variante se origina en el hecho de que nuestros pensamientos no coinciden con la doctrina de Freud sobre la ubicuidad del complejo de Edipo, el apego positivo (sexual) hacia el progenitor del sexo opuesto, con un odio de rivalidad concominantes hacia el progenitor del mismo sexo. En consecuencia, nosotros no llegamos a la conclusión predeterminada de que las dificultades de los terapeutas en sus relaciones con los pacientes y viceversa, se engendren o sean solamente una repetición de sus constelaciones de Edipo no resueltas.
H.S. Sullivan ha introducido el término "parataxia" en lugar de "transferencia" y "contratransferencia". Las experiencias interpersonales paratáxicas son distorsiones de las relaciones interpersonales presentes de la gente. Son condicionadas, y provienen de las experiencias interpersonales previas de un sujeto, prevalentemente de la infancia y la niñez, pero no siempre o necesariamente debido a complicaciones con sus padres.
Lo precedente va para esta discusión preliminar de los conceptos de transferencia, contratransferencia y parataxia, en su importancia para comprender los procesos intepersonales del psicoterapeuta. Son mencionados aquí con el solo objeto de facilitar la comprensión de que los procesos interpersonales del psicoterapeuta, en su calidad de persona privada y profesional, deben investigarse y reconocerse no solo respecto de la posibilidad de su distorsión como "contratransferencia", es decir como experiencias "paratáxicas" sino también en relación con la presente situación interpersonal. Esta es una de las razones para establecer la necesidad de un psicoanálisis personal como parte de la preparación para la práctica de la psicoterapia intensiva.

Frieda Fromm-Reichmann: "Principios de Psicoterapia Intensiva". Hormé, Buenos Aires.
El libro lo dedica así- A mis Maestros: Sigmund Freud; Kurt Goldstein; Georg Groddeck; Harry Stack Sullivan-




http://youtu.be/nOatrXGc0do Cecilia -Mi querida España- Sin Censura.
http://youtu.be/tLkbPiJzf0I Concert Zaz in Noni Sad Petrovaradin Agosto 2011
http://www.lexia.com.ar/20_poetas_mexicanos.htm Poetas Mexicanos con un no-Prólogo
http://youtu.be/rZNlHKMu_CI Serrat -L´Estaca- Canción-Leyenda Revolucionaria de Lluis Llach (Palau Sant Jordi)
http://youtu.be/NrROdpJb4Ek Jara -Libertad sin Ira-
http://youtu.be/FlbAt-XesJE Labordeta -Canto a la Libertad- Himno de Aragón no oficial
http://youtu.be/VMlwwPZxGaY Celtas Cortos -Homenaje a Labordeta en Directo- Que en Paz descanse, fue profesor de alguien muy cercano, fue un padre, fue un artista, fue un trangresor, fue un revolucionario por los derechos de Aragón, se  metió en política no por la ética sino por Aragón. Así cantó, así cantan, así cantaremos. ¡Grande Labordeta!
http://youtu.be/4oOpbGM8fnw Acústico de China Chana: Canto a la Libertad con voz femenina. Porque Labordeta es de todos/as.
http://youtu.be/U2wR7eRYuFQ Labordeta -Somos- Pregonero de las Fiestas del Pilar. Dicen que era su canción favorita, no tengo certeza, solo sé que hubo reuniones en plazas para recordar la memoria de Labordeta. Lo admiro por su LUCHA POR LA IGUALDAD.
http://youtu.be/qgOVPEVGtMo Labordeta -Somos- En concierto. LETRAS A CONTINUACIÓN:

Somos

Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.

Hemos
perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.

Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar

tiempos
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.

Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.

Hemos
perdido nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.

Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar

tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.

Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.

Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar

tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.

Somos
como esos viejos árboles.





CANTO A LA LIBERTAD

Habrá un día en que todos
Al levantar la vista
Veremos una tierra
Que ponga libertad (bis)

Hermano aquí mi mano
Será tuya mi frente
Y tu gesto de siempre
Caerá sin levantar
Huracanes de miedo
Ante la libertad

Haremos el camino
En un mismo trazado
Uniendo nuestros hombros
Para así levantar
A aquellos que cayeron
Gritando libertad

Sonarán las campanas
Desde los campanarios
Y los campos desiertos
Volverán a granar
Unas espigas altas
Dispuestas para el pan

Para un pan que en los siglos
Nunca fue repartido
Entre todos aquellos
Que hicieron lo posible
Para empujar la historia
Hacia la libertad

También será posible
Que esa hermosa mañana
Ni tú, ni yo, ni el otro
La lleguemos a ver
Pero habrá que empujarla
Para que pueda ser

Que sea como un viento
Que arranque los matojos
Surgiendo la verdad
Y limpie los caminos
De siglos de destrozos
Contra la libertad

domingo, 1 de julio de 2012

Transferencia, Contratransferencia y Relación Real





Quoi, toujours? Entre moi sans
cesse et le bonheur!
G. de Bernal


Qué tengo que elegir, entre yo mismo sin ninguna atadura o la felicidad. Rodrigo Códoba Sanz.
.
El amor auténtico se encuentra siempre hecho.
En este amor un ser qued adscrito de una vez
para siempre y del todo a otro ser.
Es el amor que empieza con el amor. 
Ortega y Gasset.

El segundo problema importante del psicoanálisis es la transferencia, y es quizá el más importante en la vida humana. Si nos preguntamos por qué ha habido personas que sacrificaron sus hijos al Moloch, por qué adoraron ídolos como Hitler y Mussolini, y por qué dieron su vida por un ídolo ideológico, se trata en todos estos casos del mismo fenómeno: la transferencia. Ahora bien, el concepto analítico freudiano de la transferencia es demasiado estricto. Para Freud, y todavía para la mayoría de psicoanalistas, quiere decir -y eso dice la palabra- que se transfiere un afecto, referido antes a una persona sigificativa de la infancia, padre o madre; como dicen, se "catectiza", se transfiere al psicoanalista. Lo cual, en gran medida, es cierto.
Harry Stack Sullivan ponía como ejemplo de la transferencia un caso en que una paciente, a la que había analizado durante una semana, al despedirse, el día siguiente, le dijo: "Pero doctor, ¡si no tiene barba!". En realidad, Sullivan no tenía más que un bigotito. Y ella, durante una semana había creído que tenía barba, En efecto, él era tanto el padre para ella que, en sentido literal, le había transferido el rostro de su padre verdadero, con barba. Veía en él, incluso físicamente, la imagen de su padre, porque, a causa de sus sentimientos que se tuvieron de niño a una persona significativa. Pero quizá no sea esta la esencia de la transferencia, quizá no sea lo más importante.
La transferencia, en sentido general, indica la necesidad de tener alguien que asuma la responsabilidad, una madre que ofrezca amor incondicional, un padre que elogie y castigue, que enseñe y amoneste. E incluso lo necesitará el que no haya tenido nunca padre ni madre, el que no haya sido nunca hijo para nadie, en tanto no haya llegado a ser plenamente humano, plenamente independiente. Si queremos comprender la necesidad de estas personas a las que considerar guías, protectores, o dioses, no basta pensar en la niñez. Debemos tener en cuenta la entera situación humana, en la cual el hombre está tan desamparado, tan confuso -en gran medida, por los errores que la cultura le impone sobre la vida-, tan atemorizado y tan inseguro, que es un anhelo general humano tener alguien a quien poder escoger como ídolo, de quien poder decir: "Este es mi dios; este es el que me ama, el que me guía y el que me recompensa, porque yo no puedo depender de mí mismo".
La transferencia se debe a un defecto de libertad y, en consecuencia, a la necesidad de encontrar un ídolo que adorar, en el cual creer para vencer el miedo y la inseguridad ante el mundo. (Nota de Rodrigo C.: Este es el hilo conductor del trabajo clave de Fromm titulado "El Miedo a la Libertad"). En cierto sentido, el hombre adulto no está menos desamparado que el niño. Podría estar menos desamparado llegando a ser un hombre plenamente indendiente y desarrollado, pero, en caso contrario, está tan desamparado, en efecto, como un niño, pues se ve rodeado por un mundo sobre el cual no tiene ninguna influencia, que lo deja en en la inseguridad y el miedo y, por eso, mientras que el niño, digamos, por motivos biológicos, busca un adulto, busca al padre y a la madre, la persona mayor busca un ídolo por motivos históricos y sociales.
El afecto, por ejemplo, de un neurótico o de un irrealista se transfiere tanto a un psicoanalista como a un profesor, a la mujer, a un amigo o a un personaje público. Yo definiría la transferencia en psicoanálisis como la relación irracional con otra persona que puede analizarse en el procedimiento analítico, mientras que la transferencia en otras situaciones es al misma, según la racionalidad de la persona, pero no es susceptible de análisis, no está en la mesa de operaciones.
Si alguien se impresiona por el poder, si alguien quiere ser protegido por una persona poderosa, nos encontramos co la misma adoración y la misma sobreestimación de un psicoanalista, un profesor, un politico, un sacerdote, o cualquier otra figura. Se trata siempre del mismo mecanismo. Solo en el psicoanálisis puede analizarse este tipo particular de ídolo irracional, que corresponde a una necesidad del paciente.
La transferencia no es simplemente una repetición, sino que se debe a la necesidad de (apoyarse en) otra persona (que supla un vacío o defecto). Por ejemplo, si yo me siento débil, inseguro, con miedo al peligro y con miedo a decidir, puedo querer encontrar alguien que sea seguro, resuelto y fuerte y me sirva de refugio. Y, naturalmente, lo estaré buscando toda la vida. Puede ser la clase de jefe que busque, o el profesor si soy estudiante, y eso es lo que veré en el psicoanalista. En cambio, si soy muy narcisista y creo que todo el que me critique es un solemne idiota, creeré que el psicoanalista es un idiota, mi maestro es un idiota, y todo el mundo es un idiota. Todos estos son fenómenos de transferencia, aunque solo reciban tal nombre en psicoanálisis.
El analista y el analizando se encuentran realmente en dos planos diferenciables: el plano de la transferencia y el de la contratransferencia. En cuanto a esta, digamos que el analista mantiene también toda clase de posturas irracionales ante el paciente. Tiene miedo al paciente, quiere que este le elogie, que le ame. Pues eso está mal, no debiera ser así. Mediante su propio análisis, debiera haber alcanzado un estado en que no necesite únicamente amor, pero en realidad no siempre ocurre así.
Me parece un error creer que todo lo que ocurre entre el analista y el paciente es transferencia. Este es solo un aspecto de su relación. Hay otro, el más importante: el hecho de dos personas que conversan. En esta época de teléfono y radio, quizá no se tome muy en serio, pero para mí es una de las cosas más serias: una persona habla a la otra. Y no hablan de cosas triviales, sino de algo muy importante, a saber, la vida de esta persona.
Aparte, pues, de transferencia y contratransferencia, hay un trato entre dos personas, y el paciente que no sea psicótico tendrá una idea de cómo es el otro, y el psicoanalista tendrá una idea de cómo es el otro, y el psicoanalista tendrá una de idea de quién es el paciente, y no todo es transferencia. En "técnica" psicoanalítica, importa mucho que el analista, por decirlo así, marcha constantemente por dos vías: se ofrezca como objeto de transferencia y la analice y se ofrezca tambièn como persona real, respondiendo como persona real.

Erich Fromm: "El Arte de Escuchar". Paidós, 2012, Barcelona. Pp.: 122-125.


martes, 24 de abril de 2012

El hombre dentro de las relaciones positivas

Martin Seligman sonriendo, como casi siempre, del que dicen "el hombre más feliz de la Tierra". Quizá se pasen pero la verdad es que sus fundamentos son atractivos.
"El amor comienza cuando una persona siente que las necesidades de otra persona son tan importantes como las suyas propias". Harry Stack Sullivan.
Harry Stack Sullivan ( 1892-1949) fue un psiquiatra estadounidense de formación psicoanalítica que trato de introducir un carácter mas dinámico en la práctica de la psicoterapia y que concedió gran importancia a la influencia de los factores sociales sobre la salud mental. Su trabajo conjunto con Edward Sapir (antropòlogo interesado en el estudio de la lingüística en otras culturas), hizo que Sullivan pusiera interés en la importancia de la comunicación en la Psiquiatría. Esto le llevó al estudio, no solo de la comunicación entre las personas, sino además a los problemas de los comportamientos perturbados en el escenario social. Este interés en lo social es parecido al que también muestran otros psicoanalistas coetáneos suyos entre los que cabe citar: Frieda Fromm Reichmann, Karen Horney, Erik Erikson, Erich Fromm, etc. Este psicoanalista funda lo que se denominó “Psicoanálisis Interpersonal“, y además se interesó por la Esquizofrenia sobre la cual investigó, algo totalmente novedoso respecto a Freud y otros psicoanalistas. En Psiquiatría es famosa su “Entrevista psiquiátrica” respecto a la cual él solía decir : “durante la entrevista el psiquiatra debe ser no solo un observador. El psiquiatra más bien debe ser un observador participante“. Para Sullivan los trastornos mentales son el resultado de una comunicación inadecuada y pensaba que la ansiedad obstaculiza los procesos comunicativos, es decir, la ansiedad sería una fuerza destructora de las relaciones interpersonales. A la necesidad de alivio de la ansiedad la llamaba necesidad de “seguridad interpersonal“.· En su teoría psiquiátrica afirma lo siguiente: a) En la experiencia de la infancia distingue tres modos: -prototáctico o experiencia antes del empleo de símbolos. - paratáctico o experiencia caracterizada por símbolos usados de manera privada y autista. - sintáctico o experiencia en la que una persona puede comunicarse con otra persona. b) En su concepto de dinamismo distingue una serie de patrones que caracterizarían las relaciones interpersonales, éstas , a su vez, serían modelados por la primera experiencia interpersonal, y luego llevados a las siguientes. Y cada persona, en cualquier relación con otro sujeto, está comprometida como una porción de un campo interpersonal, más que como una entidad separada. En cuanto a los dinamismos opina que hay dos tipos: - conjuntivos, que llevan a integrar una situación, con la que se resuelve o reduce la tensión. -disyuntivos, que llevan a la desintegración de la situación. Entre sus publicaciones merecen destacarse: ”Teoría interpersonal de la Psiquiatría“, “Concepciones de la Psiquiatría Moderna“, “Estudios clínicos de Psiquiatría“, “La entrevista psiquiátrica“, así como numerosos artículos publicados en la revista “Psychiatry” de la que fue fundador y co-director. Ahora verán por qué cito a este autor que cambió los moldes del psicoanálisis y creo una escuela nueva, fértil y centrada en las relaciones sociales. Rodrigo Córdoba Sanz. EJERCICIO QUE CONSISTE EN SER AMABLE - ¡Ya han vuelto a subir los sellos un penique!- me quejé mientras hacía una cola larguísima y serpenteante desde hacía tres cuartos de hora para comprar una lámina de cien sellos de un centavo. La cola avanzaba de forma glacial mientras los ánimos se caldeaban a mi alrededor. Al final llegué al mostrador y pedí diez láminas de cien. Diez dólares en total. - ¿Quién necesita sellos de un penique?- grité-. ¡Son gratis!- La gente empezó a aplaudir y se arremolinó a mi alrededor mientras regalaba aquel tesoro. En dos minutos todo el mundo se había marchado con la mayoría de mis sellos. Fue uno de los momentos más satisfactorios de mi vida. El ejercicio consiste en lo siguiente: piense en algo totalmente inesperado y hágalo mañana. Ya verá qué efecto tiene en su estado de ánimo. Hay una isla cerca de Madeira que tiene forma de un cilindro enorme. La parte superior del cilindro es una meseta de varios miles de metros cuadrados donde se cultivan las uvas más apreciadas para elaborar el vino de Madeira. En esta meseta solo vive un animal de tamaño considerable: un buey cuya labor consiste en arar el campo. Solo hay un camino para subir a lo alto, un sendero muy estrecho y serpenteante. ¿Cómo narices se lleva a un buey nuevo cuando el viejo muere? Un labriego carga con un buey joven a la espalda hasta la cima de la montaña, donde pasa los siguientes cuarenta años arando el campo el solo. Si esta historia le parece conmovedora, plantéese por qué. ¿Hay alguien en su vida a quien no tendría reparos en llamar a las cuatro de la mañana para contarle sus problemas? Si la respuesta es sí, es probable que viva más que otra persona cuya respuesta es negativa. (Nota de Rodrigo Córdoba Sanz: yo estoy dispuesto pero disculpen si me enojo un poco...o si estoy atolondrado, ya me ha pasado muchas veces). Para George Vaillant, el psiquiatra de Harvard que descubrió este hecho, la fortaleza más importante es la capacidad de ser amado. Por el contrario, tal como el neurocientífico social John Cacioppo ha apuntado, la soledad es un estado tan incapacitante que obliga a creer que la búsqueda de relaciones es un principio básico mínimo para el bienestar humano. No puede negarse la influencia que las relaciones positivas, o la falta de ellas, ejerce en el bienestar. Sin embargo, la cuesitón teórica es si las relaciones positivas pueden considerarse un elemento del bienestar. Las relaciones positivas cumplen claramente dos de los criterios: contribuyen al bienestar y pueden medirse con independencia del resto de los elementos. Pero ¿buscamos alguna vez relaciones porque sí o las buscamos solo porque nos aportan emoción positiva o entrega o sentido o logros? ¿Nos molestaríamos en buscar relaciones positivas si no nos produjeran emoción positiva o entrega o sentido o logros? No tengo una respuesta certera a esta pregunta y ni siquiera sé de la existencia de una prueba experimental crucial, dado que todas las relaciones positivas que conozco van acompañadas o biein de emoción positiva o entrega o sentido o logros. Dos corrientes recientes de razonamiento sobre la evolución humana apuntan a la importancia de las relaciones positivas por derecho propio y por su valor intrínseco. ¿Para qué sirve el gran cerebro humano? Hace unos cien mil años, la capacidad del cráneo de nuestros antepasados homínidos duplicó su tamaño y pasó de 600 centímetros cúbicos a los actuales 1200. La explicación en boga sobre la expansión del cerebro aduce que fue para permitirnos hacer utensilios y armas; hay que ser muy listo para relacionarse mediante instrumentos con el mundo físico. El psicólogo teórico británico Nick Humphrey ha presentado una alternativa: el cerebro grande sirve para solucionar problemas sociales, no problemas físicos. Mientras charlo con mis alumnos, ¿cómo soluciono el problema de decir algo que a Marge le parezca gracioso, que no ofenda a Tom y que convenza a Derek de que se equivoca sin regodearme en ello? Son problemas sumamente complicados, problemas que los ordenadores, capaces de diseñar armas y herramientas en un santiamén, no saben resolver. Pero los humano sí son capaces y resuelven problemas sociales constantemente. La gigantesca corteza prefrontal que tenemos no para de utilizar los miles de millones de conexiones para simular posibilidades sociales y decidir a continuación qué hacer. Así pues, el gran cerebro es una máquina de simulación de relaciones, y ha sido seleccionado por la evolución precisamente para la función de diseñar y entablar relaciones humanas armoniosas y eficaces. El otro argumento relacionado con la evolución que encaja con el gran cerebro como simulador social es la "selección de grupo". El eminente biólogo y polemista británico Richard Dawkins ha popularizado la teoría del gen egoísta, argumentando que el individuo es la única unidad de la selección natural. Dos de los biólogos más prominentes del mundo, que no están emparentados pero comparten el apellido Wilson (Edmund O. y David Sloan), han reunido pruebas recientemente de que el grupo es una unidad primaria de selecció natural. Su argumentación comienza con los insectos sociales: avispas, abejas, termitas y hormigas, que tienen todos fábricas, fortalezas y sistemas de comunicación y que dominan el mundo de los insectos del mismo modo que los humanos dominan el mundo de los vertebrados. La vida en sociedad es la forma más exitosa de adaptación superior conocida. Incluso me atrevería a decir que es más adaptativa que tener ojos, y la explicación más plausible de la selección de los insectos sociales es que se realiza por grupos y no por individuos. La intuición de la selección de grupo resulta sencilla. Pensemos en dos grupos de primates, cada uno de ellos formado por individuos genéticamente distintos. Imaginemos que el grupo "social" posee las estructuras cerebrales relacionadas con las emociones que están al servicio del amor, la compasión, la bondad, el trabajo en grupo y la abnegación -las emociones tipo "colmena"-, y estructuras cerebrales cognitivas, como las neuronas espejo, que reflejan otras mentes. El grupo "no social", igual de inteligente sobre el mundo físico e igual de fuerte, carece de estas emociones "colmena". Estos dos grupos se enzarzan en un enfrentamiento mortífero del cual solo puede salir un vencedor, tal como la guerra o una hambruna. El grupo social ganará porque será capaz de cooperar, cazar en grupo y crear la agricultura. El grupo de genes no emparentados de todo el grupo social se conserva y reproduce, y estos genes incluyen los mecanismos cerebrales para las emociones "colmena" y para la creencia en otras mentes: la capacidad de comprender lo que los demás piensan y sienten. Nunca sabremos si los insectos sociales tiene emociones colmena y si estos artrópodos encontraron y explotaron formas no emocionales de mantener la cooperación en grupo. Pero conocemos bien las emociones humanas positivas, orientadas en su mayor parte a la vida social y las relaciones. Desde un punto de vista emocional, somos criaturas de colmena, criaturas que ineluctablemente buscamos relacionarnos de forma positiva con otros miembros de la colmena. Así pues, el gran cerebro social, las emociones colmena y la selección de grupo me convencen de que las relaciones positivas son uno de los cinco elementos básicos del bienestar. La constatación de que las relaciones positivas siempre producen ventajas emocionales, de entrega, de sentido o de logros no implica que las relaciones se entablen para recibir emoción positiva o sentido o logros. Más bien se trata de que las relaciones positivas son tan básicas para el éxito del Homo sapiens que la evolución las ha fortalecido con el apoyo adicional de los otros tres elementos a fin de asegurarse de que buscamos relaciones positivas. Así pues, la teoría del bienestar indica que el bienestar es un constructo; y el bienestar, no la felicidad, es el objeto de estudio de la psicología positiva. El bienestar consta de cinco elementos mensurables que lo favorecen: 1.Emoción positiva (de la que la felicidad y la satisfacción con la vida forman parte); 2. Entrega; 3. Relaciones; 4. Sentido y 5. Logros. Ningún elemento por sí solo define el bienestar, pero cada uno de ellos contribuye al mismo. Algunos aspectos de estos cinco elementos se miden de forma subjetiva mendiante la información dada por uno mismo, pero otros aspectos se miden de forma objetiva. Por el contrario, en la teoría de la auténtica felicidad, la felicidad es el eje de la psicología positiva. Es algo real que se define con la medida de la satisfacción con la vida. La felicidad cuenta con tres aspectos: emoción positiva, entrega y sentido, cada uno de los cuales aviva la satisfacción con la vida y se mide en su totalidad de manera subjetiva. Martin E.P. Seligman: "La Vida que Florece". Ediciones B, 2011, Barcelona. Pp. 36-40
Harry Stack Sullivan. Psicoanalista que creo el Psicoanálisis Interpersonal.
"Las ideas no tienen importancia alguna. Las ideas son el uniforme vistoso que se les pone a los sentimientos y a los instintos". Pío Baroja(1872-1956) Escritor español.

lunes, 5 de marzo de 2012

Harry Stack Sullivan

Sullivan Harry Stack (1892-1949) Psiquiatra norteamericano
Lo mismo que Horace Frink y muchos otros de su generación, Harry Stack Sullivan fue uno de los personajes fuera de lo común que padecieron los mismos sufrimientos psíquicos que sus pacientes y, en razón de su conducta "desviada", fueron marginados por el movimiento psicoanalítico y psiquiátrico. Se convirtieron en contestatarios del conjunto de los saberes ortodoxos provenientes de la psicopatología, fuera adoptando los principios de la antipsiquiatría o alineándose con el culturalismo. Sin embargo, Sullivan pertenece también al vasto linaje de los psicoterapeutas originales que, como Poul Bjerre y Erich Fromm, sin fundar verdaderamente una escuela, rechazaron las principales tesis freudianas sobre el inconsciente, la libido, la sexualidad o el Edipo. Con la idea de postularse como maestro, al igual que Sigmund Freud, desarrollaron sus propias doctrinas, oralmente o bien en obras escritas. Nacido en Norwich, Estado de Nueva York, Sullivan provenía de un ambiente rural y de una familia de inmigrantes irlandeses. A los 4 años, después de la muerte de la madre, que había sido atendida por una depresión melancólica, desarrolló una fuerte fobia a las arañas, que más tarde identificó con el miedo a las mujeres. Tuvo una escolaridad difícil, lo que no le impidió ingresar en la escuela de medicina de Chicago y obtener su diploma en 1917. Ya melancólico, se "salvó de la depresión", según dijo, desempeñando diferentes funciones terapéuticas en el ejército norteamericano, sobre todo con veteranos. A partir de 1923, como psiquiatra en el Sheppard and Enoch Pratt Hospital, en Maryland, y después como docente universitario, dedicó toda su energía a atender a pacientes esquizofrénicos. Rebelde, alcohólico y homosexual, se confrontó con el psicoanálisis de una manera curiosa: afirmaba haber realizado una cura de "setenta y cinco horas" con un desconocido, e indujo a su amiga Clara Thompson (1893-1958), de origen húngaro, a hacerse analizar "en lugar de él" por Sandor Ferenczi. Cada verano ella viajaba a Budapest para ver al gran discípulo de Freud, y a su retorno compartía su experiencia de la cura con Sullivan, en el curso de una relación transferencial de trescientas horas, según dijo él más tarde. Primero alumno de William Alanson White, Sullivan frecuentó después el Zodiac Club, donde, en el período de entreguerras, numerosos disidentes del freudismo (Erich Fromm y Karen Horney entre otros) pudieron conocer a los culturalistas Margaret Mead y Ruth Benedict (1887-1948) y anudar vínculos con ellos. No obstante, elaboró una doctrina personal, a la cual dio el nombre de self-system, gracias a su conocimiento del antropólogo Edward Sapir (1884-1939), de quien se hizo amigo en 1926, e inspirándose en las tesis de Alfred Adler.
A partir de la observación de las tribus indígenas de América del Norte, Sapir oponía las culturas "auténticas" a las culturas "adulteradas", para demostrar que una cultura marginal podía ser superior desde el punto de vista de la autenticidad a una cultura supuestamente evolucionada y universal. De ello deducía que la lengua, la cultura, el inconsciente y la personalidad forman un "sistema inmerso" que impone a los miembros de una sociedad dada las categorías conceptuales que, sin que ellos mismos lo sepan, dan forma a su conducta y a sus modos de relacionarse con el prójimo. Inspirándose en esta tesis, Sullivan rechazó los conceptos freudianos de inconsciente y sexualidad, para poner a punto una nueva doctrina psicoterapéutica, la "psiquiatría interpersonal", que insistía en el condicionamiento. Según él, el self de cada individuo es construido por los reflejos que los juicios de sus progenitores y sus allegados imprimen sobre él desde su infancia. En consecuencia, la técnica adecuada de tratamiento consiste en hacer que el paciente tome conciencia de los modos de pensamiento que pesan sobre él sin que lo sepa, y esto debía hacerse de manera activa y dinámica. Como profesional del Sheppard and Enoch Pratt Hospital, y después, del Saint Elizabeth Hospital de Nueva York; como fundador de la Washington School of Psychiatry, y finalmente como miembro disidente de la Washington- Baltimore Psychoanalytic Society (WBPS), desempeñó un papel principal en una de las cuatro grandes escisiones del movimiento psicoanalítico norteamericano. Su principal alumna, Frieda Fromm-Reichmann, ex esposa de Erich Fromm, creó un método de tratamiento de los psicóticos, la psicoterapia intensiva, inspirada en sus trabajos. Rechanzando tanto el diván de los psicoanalistas ortodoxos como la nosografía coagulada de la psiquiatría clásica, Sullivan, en el ámbito del tratamiento de la locura, fue uno de los artífices más brillantes de la corriente social de la psicoterapia dinámica que se convertiría en el crisol de la impugnación antipsiquiátrica. Inspirándose en un modelo neojacksoniano, consideraba la esquizofrenia como una regresión filogenética al estado "salvaje"; de allí su culturalismo. Fue también un militante político que no vaciló en criticar abiertamente el puritanismo norteamericano. Denunció la barbarie atómica de Hiroshima, participó en la fundación de la Organización Mundial de la Salud y se arruinó en operaciones financieras extravagantes. Murió en París a los 57 años, agotado por una vida turbulenta.