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Paz y Ciencia
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sábado, 29 de enero de 2022

ORTEGA Y GASSET

 



José Ortega y Gasset señala, con esta declaración, la puerta al entender y también a encuentros saludables, validantes y enriquecedores.

Conectarse con cualquier objeto de conocimiento desde lo que impacta, sorprende, maravilla es tomarlo como una aventura de descubrimiento, conectarse desde el disfrute y abrir espacios a la curiosidad y la concentración.

Marcar un camino que va hacia el entender, desde la pregunta, el querer saber, el plantear espacios de aprendizaje.

Bajar los prejuicios, preconceptos, etiquetas que se tienen sobre los demás, y esperar lo que de ellos puede mostrarse como nuevo, diferente, único, es crear un contexto de comprensión y encuentro antes que uno de definición y distancia.

Habilita  entender,  validar al interlocutor y  relacionarse desde la amplitud, la apertura, la generosidad.

Recuperemos ese don, el del asombro y el maravillarse,  que disfrutábamos sin conciencia en el arenero del jardín de infantes y abrámosle posibilidades desde el estar siendo actual.


miércoles, 28 de julio de 2021

Ortega y Gasset

 

ORTEGA Y GASSET


Encuentro muy sugerente una de las primeras reflexiones de Ortega y Gasset en Meditaciones del Quijote, en la que trata sobre “profundidad y superficie”. Para quien quiera leerla de primera mano es la segunda de la Meditación preliminar.

Esa diferencia potente entre lo que está latente y lo que está patente, como un juego de presencia y ausencia, resulta muy interesante para nuestros días. Así comienza él hablando, como si no hubiesen pasado los años. Pero lo que destacaría hoy es el comentario al respecto de los hombres superficiales:

“Algunos hombres se niegan a reconocer la profundidad de algo porque exigen de lo profundo que se manifieste como lo superficial. No aceptando que haya varias especies de claridad, se atienen exclusivamente a la peculiar claridad de las superficies. No advierten que es a lo profundo esencial el ocultarse detrás de la superficie y presentarse sólo a través de ella, latiendo bajo ella.

  1. Me agrada del texto el respeto por la profundidad, por una trascendencia no nombrada con acierto, que no se remite necesariamente al mundo de lo divino sino quizá de lo más humano. Una profundidad codiciada, como lo pueda ser la sabiduría. Una profundidad distante en cierto modo, que permanece velada y a la espera. A mí hay cosas en el mundo, en quien me rodea y en mí mismo que me dejan sin palabras y que causan una gran admiración, en su sentido más traumático. Quedarse mudo, quedarse sin razón ni razones, quedarse a oscuras y un tanto obnubilado, mover ficha en otra dirección poco segura, de más confianza que certeza, de más atrevimiento que decisión. El mundo me asombra en su capacidad de bien, pero me deja sin aliento cuando percibo su enorme maldad destructiva, hiriente, que avanza indiferente e impasiblemente ante el débil hasta acabar con él.
  2. Se diferencia de la superficialidad claramente, también en la actitud de quien busca. Dicho de otro modo, en cierta manera viene la profundidad se aleja de quien no mantiene una actitud adecuada ante ella, igual que el ser atrae el ser, el pensamiento al pensamiento. Lo profundo tratado por superficiales se hace igualmente superficial, viene a esconderse un poco más si cabe. Insisto mucho a mis alumnos en que hay cosas, realidades, presencias en el mundo ante las que no cabe una mirada plana salvo cuando se quiere traicionar o alguien pretende excusar su responsabilidad. No puedo decir del amor “esto es” al modo como sí es posible hacerlo con un bolígrafo, un árbol, o incluso el mar o el cielo. Queda negada la posibilidad de mostrar directamente cualquier vivencia interior, cualquier sentimiento, cualquier honda experiencia que cale y se haga historia. La historia, por ejemplo, nada tiene de superficial y queda ridícula cuando se explica de esa manera. A nadie se le puede escapar este dato esencial del mundo, que suprime el juicio tempranero del que dice saber siendo un ignorante. La complejidad de la vida es parte de su belleza, de su intensidad, de su misterio. Querer resolver este misterio, haciéndolo un problema, no habla de otra cosa que no sea la pequeñez que amenaza a toda persona incapaz de respetar y aceptar su propia grandeza. El misterio, una vez reconocido, se queda pasa siempre habitando la conciencia, el pensamiento, incluso el sentimiento y la emoción de cada cual, y volviendo más silenciosa la existencia charlatana y fugaz.
  3. Invitación a otro modo de estar y conocer. Pienso muchas veces esta cuestión en relación al conocimiento y a lo que decimos que sabemos. La opinión sigue siendo el dominio de quien sabe que busca, y opinión dialogada en caso de ser sabio, partiendo de sus preguntas. Se trata en definitivamente de esto, o al menos así lo leo yo. Es una invitación terrible a abandonarse hacia el mundo del sentido de las cosas, de la realidad, de la persona, de la historia, de todo y en todo. Dejar de mirar superficialmente y dotar de esa tercera dimensión de profundidad todo. Hermoso planteamiento que aquí se topa con su más inusitado remedio: que el sentido no se construye al modo como se cavan cimientos o se levantan casas; que el sentido, cuando se sale en su busca ardiente y sincera, aparece también ante la persona con capacidad de diálogo, a su manera, y se hace presente latiendo, o latiendo en lo presente.

El texto de Ortega continúa:

“Nada hay tan ilícito como empequeñecer el mundo por medio de nuestras manías y cegueras, disminuir la realidad, suprimir imaginariamente pedazos de lo que es.

Esto acontece cuando se pide a lo profundo que se presente de la misma manera que lo superficial.


martes, 22 de diciembre de 2020

Ortega y Gasset

 


Con forma de libro, Estudios sobre el amor, fue publicado en Buenos Aires (Argentina) en 1939. Se trata de una recopilación de diversos artículos que tratan ese tema. Con las sucesivas ediciones se fue ampliando y enriqueciendo. El objetivo de Ortega es reflexionar sobre el amor como fenómeno y ayudar al nacimiento de una teoría del amor, algo cuya ausencia le llama la atención en su época. Como constata en su primer texto, Facciones del amor: “Desde hace dos siglos se habla mucho de amores y poco del amor. Mientras todas las edades, desde el buen tiempo de Grecia, han tenido una gran teoría de los sentimientos, las dos centurias últimas han carecido de ella”. Hemos añadido un siglo a esa época a la que nos retrotrae este libro y solo podemos confirmar que esto del amor sigue dando qué pensar. Aquí unos puntos de discusión que rescatamos del libro de Ortega y Gasset. 

1 El amor no es posesión. Es lo que lo diferencia esencialmente del deseo. El deseo muere automáticamente cuando se satisface, quizá para renovarse con otra cosa… En el deseo lo que quiero es que el objeto venga a mí, es pasivo, mientras que en el amor, en cambio, soy yo quien va a buscar o al encuentro del objeto. Es activo y es motor gracias a que el amor “es un eterno insatisfecho”, afirma Ortega en Facciones del amor. Promueve la actividad y es fecundo: produce pensamientos y produce movimiento. El amor es el “máximo ensayo que la naturaleza hace para que cada cual salga de sí mismo hacia otra cosa”. El amor es hacia fuera, busca al otro, es generoso, mientras que el deseo es hacia dentro, egoísta. Amor es “estar marchando continuamente de nuestro ser al del prójimo”.

2 El amor es estar ontológicamente con el amado. Por si la palabra da un poco de miedo, Ortega admite “vitalmente”, pero es mejor la otra, la que se refiere al ser. Usa una expresión curiosa, la de “injerto metafísico”. Es buena. El amor te convierte en un híbrido: sigues siendo tú mismo, pero con retazos de otro, como si el doctor Cavadas te pusiera una parte de otra persona para que siguieras siendo tú –que lo seguirías siendo igualmente–, pero vas mejor y necesitas y quieres a esa otra parte de fuera de ti. “Adscrito de una vez para siempre y del todo a otro ser”, eso de regreso de la cirugía y volviendo a las palabras de Ortega.

El amor te hace híbrido, te coloca un “injerto metafísico” con el que quedas “adscrito de una vez para siempre y del todo a otro ser”

 3 El enamoramiento es un fenómeno de la atención y no le sienta demasiado bien a la razón. Si somos una máquina de preferencias y desdenes, Ortega afirma que el enamoramiento es “atención anómalamente detenida en otra persona”. Y que como, por desgracia, la atención no es infinita, esta borra o difumina el resto de las cosas que antes nos ocupaban o interesaban. En realidad, “lo que pasa es que el mundo no existe para el amante. La amada lo ha desalojado y sustituido”. Lo llama “encantamiento”, cuando se pone romántico e “imbecilidad transitoria” cuando arrastra los pies por el suelo.

4 El amor te descubre, te revela. Ortega piensa que por ese sistema de elecciones y preferencias, lo que elegimos –es decir, lo que amamos– revela partes inesperadas o desconocidas de nuestro ser. Y lo hace tanto para nosotros mismos como para los demás. Por eso causan sorpresas las parejas de algunos amigos que consideramos inadecuadas, que no les pegan, se suele oír. “En la elección amorosa revelamos nuestro más auténtico fondo”. Es una manera de contestar, sin palabras, a la pregunta de terapeutas varios: ¿Pero tú qué quieres? Porque en la respuesta sincera de lo que realmente uno quiere va impregnada una buena dosis de lo que uno es.

5 “El amor tiene su ratio”. Tal y como lo entiende Ortega, ese amor que combina percepción, emoción y constitución no es un amor al alcance de todos. Se trataría de algo no tan frecuente y alejado de ese sentimiento más o menos universal. Si se aleja del pack amoroso el montón de sentimientos, sensaciones y emociones que erróneamente se incorporan, “podremos decir sin extravagancia –sostiene Ortega– que el amor es un hecho poco frecuente y un sentimiento que solo pocas almas pueden llegar a sentir (…). Un talento maravilloso que algunas personas poseen , como el don de hacer versos (…). Muy pocos pueden ser amantes y muy pocos amados”.

“En la elección amorosa revelamos nuestro más auténtico fondo”. Es una manera de contestar, sin palabras, a la pregunta de terapeutas varios: ¿Pero tú qué quieres?

6 El amor tiene sus razones. El que ama ve su amor naturalmente justificado. Y encuentra mil razones naturales de/para su amor. Ortega echa mano de Leibniz y establece un paralelismo para explicarlo. Si el inventor de las mónadas afirmaba que el pensamiento no es ciego, sino que piensa una cosa porque ve que es tal y como lo piensa, el que ama lo hace porque entiende que el objeto de su amor no puede dejar de amarse; el amor se presenta como “ineludible” e inexorable.

7 En esto del amor todo está por pensar. En relación con lo anterior, Ortega da cuenta de un fenómeno que, con el paso del tiempo y las redes, no ha hecho más que agudizarse: en amor y en política todo el mundo se considera una autoridad. “¿Qué hubiera sido de la física si cada físico poseyese solo sus observaciones personales?”. Para Ortega, el amor es un tema teórico de primera y, por tanto, difícil –hermético, dice él– para quien se acerque con poca herramienta intelectual. Si se suma que se trata de un tema interesante para un gran número de gente que se arremolinará para sentar cátedra con sus vivencias… caemos en la selva del amor. De él “solo hablará con precisión quien viva a distancia, pero atento y curioso, como el astrónomo hace con el sol. Conocer las cosas no es serlas; ni serlas, conocerlas”.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Clínico. Zaragoza. Psicoterapeuta. N° Col.: A-1324 Instagram: @psicoletrazaragoza.                  Página Zaragoza Psicólogo

domingo, 17 de septiembre de 2017

Nuestras historias son nuestra verdad




Según Ortega y Gasset, un hombre es un hombre y sus circunstancias, y tales circunstancias incluyen, invariablemente, los estados críticos derivados de este persistente autoolvido. 
Por esta causa - sostenía Gurdjieff -, quejarse de los otros por el hecho de que en su inconciencia nos hayan infligido algún dolor, físico o moral, equivale a culpar a una máquina que nos hubiera amputado un dedo por la acción mecánica de su inercia.

Nuestras vivencias forman parte de nuestra historia, olvidarse significa el no ser. Estamos en ellas tanto como ellas están en nosotros. Son nuestras conocidas, aquellas en las cuales podemos, honestamente, reconocernos; aquello que, por lo tanto, constituye nuestra verdad. Son también nuestra libertad, base de toda conciencia moral; del libre albedrío que nos garantiza un papel activo en la creación de nosotros mismos y de nuestro mundo, transformándonos, consecuentemente, en co-autores del Creador. O en sus sus verdugos y sepultureros. Todo dependerá de nuestro grado de conciencia, pues, como Claudio Naranjo no se cansa de repetir, el metaproblema de los hombres - aquel que está más allá de todos los problemas y males-, del mundo o del alma, es invariablemente el de la inconciencia humana. O de la humana inconciencia, deberíamos decir, pues el Hombre es, por definición, un ser que olvida.
Olvidar significar estar inconsciente. Y estar inconsciente es un no darse cuenta culposo, en el cual el ser humano se olvida, en primer lugar, de sí mismo, cuando pretende ser alguien que positivamente no es y no puede, por ello, vivir en paz. Como, sin embargo, su pretensión es ante todo una inadecuada y por tanto falta apreciación de sí mismo, una especie de quimera anímica, la vida se le transforma en pesadilla, pues la represión del verdadero yo, del yo consciente, es a largo plazo un sufrimiento insoportable, generador de una permanente ansiedad en pos del(os) otro(s), sobre todo cuando este es también tu prójimo.



lunes, 25 de enero de 2016

Frases de "Rebelión de las masas" Ortega y Gasset




Frases del Prologo:


   1. “Definimos el lenguaje como el medio que nos sirve para manifestar nuestros pensamientos”




   2. “lenguaje es por esencia diálogo, y todas las otras formas del hablar depotencian su eficacia”.




   3. “Se olvida demasiado que todo auténtico decir no sólo dice algo, sino que lo dice alguien a alguien”




   4. “Una sociedad no se constituye por acuerdo de las voluntades. Al revés: todo acuerdo de voluntades presupone la existencia de una sociedad, de gentes que conviven, y el acuerdo no puede consistir sino en precisar una u otra forma de esa convivencia, de esa sociedad preexistente”.




   5. “Quería insinuar que los pueblos europeos son desde hace mucho tiempo una sociedad, una colectividad, en el mismo sentido que tienen estas palabras aplicadas a cada una de las naciones que integran aquélla”




   6. “Los hombres de cabezas toscas no logran pensar una idea tan acrobática como ésta en que es preciso brincar, sin descanso, de la afirmación de la pluralidad al reconocimiento de la unidad, y viceversa”




   7. Este hombre-masa es el hombre previamente vaciado de su propia historia, sin entrañas de pasado y, por lo mismo, dócil a todas las disciplinas llamadas "internacionales".




   8. “Tiene sólo apetitos, cree que tiene sólo derechos y no cree que tiene obligaciones: es el hombre sin la nobleza que obliga — sine nobilitate —, snob.”.




   9. “La libertad ha significado siempre en Europa franquía para ser el que auténticamente somos”




   10. “La historia es la realidad del hombre. No tiene otra. En ella se ha llegado a hacer tal como es. Negar el pasado es absurdo e ilusorio, porque el pasado es "lo natural del hombre y vuelve al galope”.




   11. “…nos sorprende que su presunta defensa del individuo no se basa en mostrar que la libertad beneficia o interesa a éste, sino todo lo contrario, en que beneficia e interesa a la sociedad”.




   12. “La misión del llamado "intelectual" es, en cierto modo, opuesta a la del político”




   13. “La obra intelectual aspira, con frecuencia en vano, a aclarar un poco las cosas, mientras que la del político suele, por el contrario, consistir en confundirlas más de lo que estaban. Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral.”




   14. “La política vacía al hombre de soledad e intimidad, y por eso es la predicación del politicismo integral una de las técnicas que se usan para socializarlo."




   15. “En una prisión donde se han amontonado muchos más presos de los que caben, ninguno puede mover un brazo ni una pierna por propia iniciativa, porque chocaría con los cuerpos de los demás”.




   16. “Es, en efecto, muy difícil salvar una civilización cuando le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos. Los demagogos han sido los grandes estranguladores de civilizaciones”.




   17. Y el único método de pensamiento que proporciona alguna probabilidad de acierto en su manipulación es la "razón histórica".




   18. “Las revoluciones, tan incontinentes en su prisa, hipócritamente generosa, de proclamar derechos, han violado siempre, hollado y roto el derecho fundamental del hombre, tan fundamental, que es la definición misma de su sustancia: el derecho a la continuidad”.




   19. “El hombre no es nunca un primer hombre: comienza desde luego a existir sobre cierta altitud de pretérito amontonado. Éste es el tesoro único del hombre, su privilegio y su señal”.




   20. “Y esto es ser un pueblo de hombres: poder hoy seguir en su ayer sin dejar por eso de vivir para el futuro; poder existir en el verdadero presente, ya que el presente es sólo la presencia del pasado y del porvenir, el lugar donde pretérito y futuro efectivamente existen”.




Frases del Capítulo I) - El Hecho de las Aglomeraciones




   1. “Como las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su propia existencia, y menos regentar la sociedad, quiere decirse que Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, culturas, cabe padecer”.




   2. “La vida pública no es sólo política, sino, a la par y aun antes, intelectual, moral, económica, religiosa; comprende los usos todos colectivos e incluye el modo de vestir y el modo de gozar”.




   3. “Apenas reflexionamos un poco, nos sorprendemos de nuestra sorpresa”.




   4. “Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”.




   5. “Todo en el mundo es extraño y es maravilloso para unas pupilas bien abiertas”.




   6. “El concepto de muchedumbre es cuantitativo y visual”.




   7. “La sociedad es siempre una unidad dinámica de dos factores: minorías y masas”.




   8. “De este modo se convierte lo que era meramente cantidad — la muchedumbre — en una determinación cualitativa: es la cualidad común, es lo mostrenco social, es el hombre en cuanto no se diferencia de otros hombres, sino que repite en sí un tipo genérico”.




   9. “Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo — en bien o en mal — por razones especiales, sino que se siente "como todo el mundo" y, sin embargo, no se angustia, se siente a saber al sentirse idéntico a los demás”.




   10. “Y es indudable que la división más radical que cabe hacer de la humanidad es ésta, en dos clases de criaturas: las que se exigen mucho y acumulan sobre sí mismas dificultades y deberes, y las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva”.




   11. “La división de la sociedad en masas y minorías excelentes no es, por lo tanto, una división en clases sociales, sino en clases de hombres, y no puede coincidir con la jerarquización en clases superiores e inferiores”




   12. “Claro está que en las superiores, cuando llegan a serlo, y mientras lo fueron de verdad, hay más verosimilitud de hallar hombres que adoptan el "gran vehículo", mientras las inferiores están normalmente constituidas por individuos sin calidad”.




   13. “En cambio, no es raro encontrar hoy entre los obreros, que antes podían valer como el ejemplo más puro de esto que llamamos "masa", almas egregiamente disciplinadas”.




   14. “La masa no pretendía intervenir en ellas: se daba cuenta de que si quería intervenir tendría, congruentemente, que adquirir esas dotes especiales y dejar de ser masa. Conocía su papel en una saludable dinámica social”.




   15. “Lo malo es que esta decisión tomada por las masas de asumir las actividades propias de las minorías no se manifiesta, ni puede manifestarse, sólo en el orden de los placeres, sino que es una manera general del tiempo”.




   16. “La vieja democracia vivía templada por una abundante dosis de liberalismo y de entusiasmo por la ley”.




   17. “Democracia y ley, convivencia legal, eran sinónimos”.




   18. “Hoy asistimos al triunfo de una hiperdemocracia en que la masa actúa directamente sin ley, por medio de materiales presiones, imponiendo sus aspiraciones y sus gustos”.




   19. “Si los individuos que integran la masa se creyesen especialmente dotados, tendríamos no más que un caso de error personal, pero no una subversión sociológica”.




   20. “Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado. Y claro está que ese "todo el mundo" no es "todo el mundo". "Todo el mundo" era, normalmente, la unidad compleja de masa y minorías discrepantes, especiales. Ahora "todo el mundo" es sólo la masa”.




Frases del Capítulo II) - La Subida del nivel Histórico




   1. “La historia del Imperio romano es también la historia de la subversión, del imperio de las masas, que absorben y anulan a las minorías dirigentes y se colocan en su lugar”.




   2.  “Quien no haya sentido en la mano palpitar el peligro del tiempo, no ha llegado a la entraña del destino, no ha hecho más que acariciar su mórbida mejilla”.




   3. “En el nuestro, el ingrediente terrible lo pone la arrolladora y violenta sublevación moral de las masas, imponente, indominable y equívoca como todo destino”.




   4. “El hecho que necesitamos someter a anatomía puede formularse bajo estas dos rúbricas: primera, las masas ejercitan hoy un repertorio vital que coincide en gran parte con el que antes parecía reservado exclusivamente a las minorías; segunda, al propio tiempo, las masas se han hecho indóciles frente a las minorías: no las obedecen, no las siguen, no las respetan, sino que, por el contrario, las dan de lado y las suplantan”.




   5. “Quiero decir con ella que las masas gozan de los placeres y usan los utensilios inventados por los grupos selectos y que antes sólo éstos usufructuaban”.




   6. “En el siglo XVIII ciertas minorías descubrieron que todo individuo humano, por el mero hecho de nacer, y sin necesidad de calificación especial alguna, poseía ciertos derechos políticos fundamentales, los llamados derechos del hombre y del ciudadano, y que, en rigor, estos derechos comunes a todos son los únicos existentes”.




   7. “Fue esto, primero, un puro teorema e idea de unos pocos; luego, esos pocos comenzaron a usar prácticamente de esa idea, a imponerla y reclamarla: las minorías mejores”.




   8. “La soberanía del individuo no cualificado, del individuo humano genérico y como tal, ha pasado, de idea o ideal jurídico que era, a ser un estado psicológico constitutivo del hombre medio”.




   9. “Y nótese bien: cuando algo que fue ideal se hace ingrediente de la realidad, inexorablemente deja de ser ideal”.




   10. “Los derechos niveladores de la generosa inspiración democrática se han convertido, de aspiraciones e ideales, en apetitos y supuestos inconscientes”.




   11. “Se quiere que el hombre medio sea señor. Entonces no extrañe que actúe por sí y ante sí, que reclame todos los placeres, que imponga, decidido, su voluntad, que se niegue a toda servidumbre, que no siga dócil a nadie, que cuide su persona y sus ocios, que perfile su indumentaria: son algunos de los atributos perennes que acompañan a la conciencia de señorío”.




   12. “Tenemos, pues, que la vida del hombre medio está ahora constituida por el repertorio vital que antes caracterizaba sólo a las minorías culminantes”.




   13. “La vida humana, en totalidad, ha ascendido”.




   14.  “Todo el bien, todo el mal del presente y del inmediato porvenir tienen en este ascenso general del nivel histórico su causa y su raíz”.




   15. “Eso que el nivel medio de la vida sea el de las antiguas minorías, es un hecho nuevo en Europa; pero era el hecho nativo, constitucional, de América.”.




   16. “Los que esto decían no daban al fenómeno importancia mayor; creían que se trataba de un ligero cambio en las costumbres, de una moda, y, desorientados por el parecido externo, lo atribuían a no se sabe qué influjo de América sobre Europa”.




   17. “El triunfo de las masas y la consiguiente magnífica ascensión de nivel vital han acontecido en Europa por razones internas, después de dos siglos de educación progresista de las muchedumbres y de un paralelo enriquecimiento económico de la sociedad”.




   18. “La intuición, poco analítica, pero evidente, de este hecho, dio origen a la idea, siempre aceptada, nunca puesta en duda, de que América era el porvenir”.




   19. “Vivimos en sazón de nivelaciones: se nivelan las fortunas, se nivela la cultura entre las distintas clases sociales, se nivelan los sexos. Pues bien: también se nivelan los continentes”.




   20. “Por lo tanto, mirada desde esta haz, la subvención de las masas significa un fabuloso aumento de vitalidad y posibilidades”.


Frases del Capítulo III) - La Altura de los Tiempos




   1. “El imperio de las masas presenta, pues, una vertiente favorable en cuanto significa una subida de todo el nivel histórico, y revela que la vida media se mueve hoy en altura superior a la que ayer pisaba”.




   2. “En efecto: no el tiempo abstracto de la cronología, que es todo él llano, sino el tiempo vital o que cada generación llama "nuestro tiempo", tiene siempre cierta altitud, se eleva hoy sobre ayer, o se mantiene a la par, o cae por debajo”.






   3. “Asimismo, cada cual siente, con mayor o menor claridad, la relación en que su vida propia encuentra con la altura del tiempo donde transcurre”.




   4. “Fuera erróneo suponer que siempre el hombre de una época siente las pasadas, simplemente porque pasadas, como más bajas de nivel que la suya”.




   5. “Ni todas las edades se han sentido inferiores a alguna del pasado, ni todas se han creído superiores a cuantas fueron y recuerdan”.




   6. “Al contrario, lo más sólito ha sido que los hombres supongan en un vago pretérito tiempos mejores, de existencia más plenaria: la "edad de oro", decimos los educados por Grecia y Roma; la Alcheringa, dicen los salvajes australianos”.




   7. “Desde ciento cincuenta años después de Cristo, esta impresión de encogimiento vital, de venir a menos, de decaer y perder pulso, crece progresivamente en el Imperio romano”.




   8. “Los tiempos de plenitud se sienten siempre como resultado de otras muchas edades preparatorias, de otros tiempos sin plenitud, inferiores al propio, sobre los cuales va montada esta hora bien granada”.




   9. “No se olvide esto: nuestro tiempo es un tiempo que viene después de un tiempo de plenitud”.




   10. “Pero un viejo aficionado a la historia, empedernido tomador de pulso de tiempos, no puede dejarse alucinar por esa óptica de las supuestas plenitudes”.




   11. “Un tiempo que ha satisfecho su deseo, su ideal, es que ya no desea nada más, que se le ha secado la fontana del desear”.




   12. “Según he dicho, lo esencial para que exista "plenitud de los tiempos" es que un deseo antiguo, el cual venía arrastrándose anheloso y querellante durante siglos, por fin un día queda satisfecho.”




   13. “Hay siglos que por no saber renovar sus deseos mueren de satisfacción, como muere el zángano afortunado después del vuelo nupcial”.




   14. “Frente a ese estado emotivo, ¿no es evidente que la sensación de nuestra época se parece más a la alegría y alboroto de chicos que se han escapado de la escuela? Ahora ya no sabemos lo que va a pasar mañana en el mundo, y eso secretamente nos regocija; porque eso, ser imprevisible, ser un horizonte siempre abierto a toda posibilidad, es la vida auténtica, la verdadera plenitud de la vida”.




   15. “No hay más que un punto de vista justificado y natural: instalarse en esa vida, contemplarla desde dentro y ver si ella se siente a sí misma decaída, es decir, menguada, debilitada e insípida”.




   16. “Yo creo que no es dudoso: cualquier pasado, sin excluir ninguno, le daría la impresión de un recinto angosto donde no podría respirar”.




   17. “Es decir, que el hombre del presente siente que su vida es más vida que todas las antiguas, o dicho viceversa, que el pasado íntegro se le ha quedado chico a la humanidad actual.”.




   18. “Nuestra vida se siente, por lo pronto, de mayor tamaño que todas las 


vidas. ¿Cómo podrá sentirse decadente? Todo lo contrario: lo que ha acaecido es que, de puro sentirse más vida, ha perdido todo respeto, toda atención hacia el pasado”.


   19. “No es plenitud de los tiempos, y, sin embargo, se siente sobre todos los tiempos idos y por encima de todas las conocidas plenitudes”.




   20. “No es fácil de formular la impresión que de sí misma tiene nuestra época: cree ser más que las demás, y a la par se siente como un comienzo, sin estar segura de no ser una agonía”.


Frases del Capítulo IV) - El Crecimiento de la Vida




   1. “Es, sencillamente, que el mundo, de repente, ha crecido, y con él y en él la vida”




   2. “Por lo pronto, ésta se ha mundializado efectivamente; quiero decir que el contenido de la vida en el hombre de tipo medio es hoy todo el planeta; que cada individuo vive habitualmente todo el mundo”.




   3. “Civilizaciones enteras e imperios de que hace poco ni el nombre se sospechaba, han sido anexionados a nuestra memoria como nuevos continentes”.




   4. “La velocidad hecha de espacio y tiempo es no menos estúpida que sus ingredientes; pero sirve para anular aquéllos”.




   5. “Era para el hombre cuestión de honor triunfar del espacio y el tiempo cósmicos, que carecen por completo de sentido, y no hay razón para extrañarse de que nos produzca un pueril placer hacer funcionar la vacía velocidad, con la cual matamos espacio y yugulamos tiempo”.




   6. “Pero, en definitiva, el crecimiento sustantivo del mundo no consiste en sus mayores dimensiones, sino en que incluya más cosas”.




   7. “Tómese una cualquiera de nuestras actividades; por ejemplo, comprar. Imagínense dos hombres, uno del presente y otro del siglo XVIII, que posean fortuna igual, proporcionalmente al valor del dinero en ambas épocas, y compárese el repertorio de cosas en venta que se ofrece a uno y a otro”.




   8. “Hoy se pueden comprar muchas más, porque la industria ha abaratado casi todos los artículos”.




   9. “Cuando se habla de nuestra vida, suele olvidarse esto, que me parece esencialísimo: nuestra vida es, en todo instante y antes que nada, conciencia de lo que nos es posible”.




   10. “Pero ahí está: este extrañísimo hecho de nuestra vida posee la condición radical de que siempre encuentra ante sí varias salidas, que por ser varias adquieren el carácter de posibilidades entre las que hemos de decidir”.




   11. “Toda vida es hallarse dentro de la "circunstancia" o mundo"




   12. “De aquí que nos parezca el mundo una cosa tan enorme, y nosotros, dentro de él, una cosa tan menuda”.




   13. “Pero ahora me importa sólo hacer notar cómo ha crecido la vida del hombre en la dimensión de potencialidad”.




   14. “No basta con admirar cada una de ellas y reconocer el récord que baten, sino advertir la impresión que su frecuencia deja en el ánimo, convenciéndonos de que el organismo humano posee en nuestros tiempos capacidades superiores a las que nunca ha tenido. Porque cosa similar acontece en la ciencia. En un par de lustros, no más, ha ensanchado ésta inverosímilmente su horizonte cósmico. La física de Einstein se mueve en espacios tan vastos, que la antigua física de Newton ocupa en ellos sólo una buhardilla”.




   15. “Creo con ello describir vigorosamente la conciencia del hombre actual, su tono vital, que consiste en sentirse con mayor potencialidad que nunca y parecerle todo lo pretérito afectado de enanismo”.




   16. “Y concluía yo haciendo notar el hecho evidentísimo de que nuestro tiempo se caracteriza por una extraña presunción de ser más que todo otro tiempo pasado; más aún: por desentenderse de todo pretérito, no reconocer épocas clásicas y normativas, sino verse a sí mismo como una vida nueva superior a todas las antiguas e irreductible a ellas.”.




   17. “Domina todas las cosas, pero no es dueño de sí mismo. Se siente perdido en su propia abundancia. Con más medios, más saber, más técnicas que nunca, resulta que el mundo actual va como el más desdichado que haya habido: puramente a la deriva”.




   18. “De ordinario rehuimos palpar esa pulsación pavorosa que hace de cada instante sincero un menudo corazón transeúnte; nos esforzamos por cobrar seguridad e insensibilizarnos para el dramatismo radical de nuestro destino, vertiendo sobre él la costumbre, el uso, el tópico — todos los cloroformos. Es, pues, benéfico que por primera vez después de casi tres siglos nos sorprendamos con la conciencia de no saber lo que va a pasar mañana”.




   19. “Bajo su máscara de generoso futurismo, el progresista no se preocupa del futuro: convencido de que no tiene sorpresas ni secretos, peripecias ni innovaciones esenciales; seguro de que ya el mundo irá en vía recta, sin desvíos ni retrocesos, retrae su inquietud del porvenir y se instala en un definitivo presente”.




   20. “No podrá extrañar que hoy el mundo parezca vaciado de proyectos, anticipaciones e ideales. Nadie se preocupó de prevenirlos. Tal ha sido la deserción de las minorías directoras, que se halla siempre al reverso de la rebelión de las masas."


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La rebelión de las masas
(José Ortega y Gasset)