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Paz y Ciencia
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viernes, 14 de julio de 2023

LIBER NOVUS: JUNG

 


El libro rojo de Carl G. Jung es una obra ineludible tanto para quienes están interesados en Jung como para quienes intentan comprender en profundidad los signos de nuestros tiempos. Es una obra visionaria que fascina y atrapa pero que también desconcierta, confunde y extravía al lector en un sinnúmero de símbolos e ideas. Cuando se ingresa a esta obra con la sola razón crítica, el texto resulta inexplicable. Cuando se deja la razón a un lado, el texto fascina y espanta, pero tal inmersión en su mar simbólico a menudo obnubila e intoxica.

En El libro rojo de Jung. Claves para la comprensión de una obra inexplicable, Bernardo Nante –quien estuvo a cargo de la edición castellana de El libro rojo– facilita y estimula la lectura de este misterioso texto, pues desentraña las claves que el mismo proporciona y realiza un comentario integral a la luz de la cosmovisión junguiana y de sus fuentes.

Para cumplir con su propósito, El libro rojo de Jung. Claves para la comprensión de una obra inexplicable, en su “Primera Parte”, presenta las ideas centrales de El libro rojo, su contexto en relación con los símbolos tradicionales que allí aparecen, realiza una lectura alquímica del mismo y una breve referencia a su legado en la obra junguiana. En su “Segunda Parte” el libro sintetiza y aclara las visiones y los comentarios principales de toda la obra, capítulo por capítulo y apartado por apartado, con el propósito de facilitar una visión de conjunto y ayudar a que el lector pueda mantener la ilación. La obra, bellamente ilustrada, también consigna numerosos cuadros y diagramas que ayudan al lector mostrándole sinópticamente las ideas y símbolos centrales.

En síntesis, el libro de Bernardo Nante es un estudio que aborda de modo integral la obra de Jung y sus fuentes, y acerca sus contenidos tanto a especialistas como a quienes estén interesados en comprender en profundidad los signos de nuestro tiempo.

lunes, 1 de agosto de 2022

PSICOLOGÍA

 




Ig: @psicoletrazaragoza


La verdad no pertenece al orden del poder y en cambio posee un parentesco originario con la libertad: otros tantos temas tradicionales en la filosofía, a los que una historia política de la verdad debería dar vuelta mostrando que la verdad no es libre por naturaleza, ni siervo el error, sino que su producción está toda entera atravesada por relaciones de poder. La confesión es un ejemplo.

miércoles, 28 de julio de 2021

Ortega y Gasset

 

ORTEGA Y GASSET


Encuentro muy sugerente una de las primeras reflexiones de Ortega y Gasset en Meditaciones del Quijote, en la que trata sobre “profundidad y superficie”. Para quien quiera leerla de primera mano es la segunda de la Meditación preliminar.

Esa diferencia potente entre lo que está latente y lo que está patente, como un juego de presencia y ausencia, resulta muy interesante para nuestros días. Así comienza él hablando, como si no hubiesen pasado los años. Pero lo que destacaría hoy es el comentario al respecto de los hombres superficiales:

“Algunos hombres se niegan a reconocer la profundidad de algo porque exigen de lo profundo que se manifieste como lo superficial. No aceptando que haya varias especies de claridad, se atienen exclusivamente a la peculiar claridad de las superficies. No advierten que es a lo profundo esencial el ocultarse detrás de la superficie y presentarse sólo a través de ella, latiendo bajo ella.

  1. Me agrada del texto el respeto por la profundidad, por una trascendencia no nombrada con acierto, que no se remite necesariamente al mundo de lo divino sino quizá de lo más humano. Una profundidad codiciada, como lo pueda ser la sabiduría. Una profundidad distante en cierto modo, que permanece velada y a la espera. A mí hay cosas en el mundo, en quien me rodea y en mí mismo que me dejan sin palabras y que causan una gran admiración, en su sentido más traumático. Quedarse mudo, quedarse sin razón ni razones, quedarse a oscuras y un tanto obnubilado, mover ficha en otra dirección poco segura, de más confianza que certeza, de más atrevimiento que decisión. El mundo me asombra en su capacidad de bien, pero me deja sin aliento cuando percibo su enorme maldad destructiva, hiriente, que avanza indiferente e impasiblemente ante el débil hasta acabar con él.
  2. Se diferencia de la superficialidad claramente, también en la actitud de quien busca. Dicho de otro modo, en cierta manera viene la profundidad se aleja de quien no mantiene una actitud adecuada ante ella, igual que el ser atrae el ser, el pensamiento al pensamiento. Lo profundo tratado por superficiales se hace igualmente superficial, viene a esconderse un poco más si cabe. Insisto mucho a mis alumnos en que hay cosas, realidades, presencias en el mundo ante las que no cabe una mirada plana salvo cuando se quiere traicionar o alguien pretende excusar su responsabilidad. No puedo decir del amor “esto es” al modo como sí es posible hacerlo con un bolígrafo, un árbol, o incluso el mar o el cielo. Queda negada la posibilidad de mostrar directamente cualquier vivencia interior, cualquier sentimiento, cualquier honda experiencia que cale y se haga historia. La historia, por ejemplo, nada tiene de superficial y queda ridícula cuando se explica de esa manera. A nadie se le puede escapar este dato esencial del mundo, que suprime el juicio tempranero del que dice saber siendo un ignorante. La complejidad de la vida es parte de su belleza, de su intensidad, de su misterio. Querer resolver este misterio, haciéndolo un problema, no habla de otra cosa que no sea la pequeñez que amenaza a toda persona incapaz de respetar y aceptar su propia grandeza. El misterio, una vez reconocido, se queda pasa siempre habitando la conciencia, el pensamiento, incluso el sentimiento y la emoción de cada cual, y volviendo más silenciosa la existencia charlatana y fugaz.
  3. Invitación a otro modo de estar y conocer. Pienso muchas veces esta cuestión en relación al conocimiento y a lo que decimos que sabemos. La opinión sigue siendo el dominio de quien sabe que busca, y opinión dialogada en caso de ser sabio, partiendo de sus preguntas. Se trata en definitivamente de esto, o al menos así lo leo yo. Es una invitación terrible a abandonarse hacia el mundo del sentido de las cosas, de la realidad, de la persona, de la historia, de todo y en todo. Dejar de mirar superficialmente y dotar de esa tercera dimensión de profundidad todo. Hermoso planteamiento que aquí se topa con su más inusitado remedio: que el sentido no se construye al modo como se cavan cimientos o se levantan casas; que el sentido, cuando se sale en su busca ardiente y sincera, aparece también ante la persona con capacidad de diálogo, a su manera, y se hace presente latiendo, o latiendo en lo presente.

El texto de Ortega continúa:

“Nada hay tan ilícito como empequeñecer el mundo por medio de nuestras manías y cegueras, disminuir la realidad, suprimir imaginariamente pedazos de lo que es.

Esto acontece cuando se pide a lo profundo que se presente de la misma manera que lo superficial.


sábado, 10 de julio de 2021

Jorge Luis Borges

 

JORGE LUIS BORGES

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Psicoanalista. Zaragoza. Teléfono: 653 379 269
IG: @psicoletrazaragoza

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Jorge Luis Borges: Alejandría, 641 A. D.


Desde el primer Adán que vio la noche
y el día y la figura de su mano,
fabularon los hombres y fijaron
en piedra o en metal o en pergamino
cuanto ciñe la tierra o plasma el sueño.
Aquí está su labor: la Biblioteca.
Dicen que los volúmenes que abarca
dejan atrás la cifra de los astros
o de la arena del desierto. El hombre
que quisiera agotarla perdería
la razón y los ojos temerarios.
Aquí la gran memoria de los siglos
que fueron, las espadas y los héroes,
los lacónicos símbolos del álgebra,
el saber que sondea los planetas
que rigen el destino, las virtudes
de hierbas y marfiles talismánicos,
el verso en que perdura la caricia,
la ciencia que descifra el solitario
laberinto de Dios, la teología,
la alquimia que en el barro busca el oro
y las figuraciones del idólatra.
Declaran los infieles que si ardiera,
ardería la historia. Se equivocan.
Las vigilias humanas engendraron
los infinitos libros. Si de todos
no quedara uno solo, volverían
a engendrar cada hoja y cada línea,
cada trabajo y cada amor de Hércules,
cada lección de cada manuscrito.
En el siglo primero de la Hégira,
yo, aquel Omar que sojuzgó a los persas
y que impone el Islam sobre la tierra,
ordeno a mis soldados que destruyan
por el fuego la larga Biblioteca,
que no perecerá. Loados sean
Dios que no duerme y Muhammad, Su Apóstol

lunes, 26 de abril de 2021

Platon

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Y Psicoterapeuta. Zaragoza -Gran Vía- Y Online Teléfono: 653 379 269 IG:@psicoletrazaragoza Página Web: Conóceme 


Platón fue discípulo de Sócrates, y fue un gran filósofo griego y posiblemente de todos los tiempos. Nace en el 427 a.C. y muere, a la edad de ochenta años, en el 347 a.C. Es ateniense y de muy buena familia; su padre se llamaba Aristón (hacía remontar su ascendencia hasta Codro, último rey de Atenas) y su madre Perictione (Περικτιόνη) hermana de Cármides y sobrina de Critias, dos personajes que figuraron entre los oligarcas en 404-402, estaba emparentada con Solón. Es sabido que originariamente se llamaba Aristocles, y que sólo después se le dio el nombre de Platón, aludiendo a su robusta espalda.

Sus dos hermanos, Adimanto y Glaucón, aparecen en la República; Platón tenía también una hermana llamada Potone, madre de Espeusipo. Era un hombre muy inteligente y con unas condiciones muy idóneas; cualquier persona con su alcurnia se habría dedicado a la política pero él prefirió dedicarse a la filosofía. Platón no se casó nunca, y no se le conoce ningún tipo de inclinación por una mujer; es muy posible que fuese homosexual. La relación entre hombre y mujer estaba destinado a la procreación. La relación entre hombres estaba tolerada (aunque las leyes lo prohibían), y la relación entre un hombre mayor y uno joven también, ya que entendían que la persona mayor enseñaba a ser buen ciudadano al joven y por ello estaba bien visto. En la Grecia de esta época, sabemos que separaban en lo que se debe a Eros (atracción sexual y fertilidad: en la tradición mitológica se dice que se ocupaba del enamoramiento entre varones) y lo que se debe a Afrodita (enamoramiento entre hombres y mujeres).

Varios autores han señalado que la animosidad de Platón contra la democracia no es fácil que se debiera únicamente a su educación, sino que en ello hubo de influirle Sócrates y, más todavía el trato que éste recibió de la democracia. En su negativa a participar en política, dice el mismo Platón que el momento en el que podía haber ejercido en este ámbito fue cuando Atenas perdió la Guerra del Peloponeso, y quedó impresionado por los crímenes que se habían dado en la Guerra, por lo que se abstuvo de ello. La decisión de Platón de desentenderse definitivamente de la política de Atenas se produjo, sin duda, tras el injusto proceso y la condena de su Maestro; tras lo cual dice que la sociedad de su época esta extremadamente desordenada.

De todos modos, no tenemos razón alguna para suponer que Platón se hiciese «discípulo» de Sócrates en el sentido de que se dedicara de lleno y declaradamente a la filosofía, puesto que él mismo nos dice que un principio trató de embarcarse en la carrera política, como era natural tratándose de un joven de su linaje. Los parientes que tenía entre los oligarcas que gobernaban en 404-403 le tentaron para que se introdujera en la vida política bajo su protección; pero, cuando la oligarquía empezó a practicar, como ya hemos dicho, prácticas de violencias y trató de implicar a Sócrates en sus crímenes, tras lo cual, Platón se disgustó con sus parientes. Mas los demócratas no eran mejores, y ellos fueron quienes condenaron a muerte a Sócrates, por lo que Platón abandonó el propósito de dedicarse a seguir la carrera política.

Por tanto, no actuó en política activa, pero si secundariamente (como en Siracusa). También fundó la Academia con la que quería incidir en la sociedad de su tiempo mediante la educación (política indirecta); mediante la paideia (παιδεια).

Muerto Sócrates, Platón se retiró a Megara, donde fue acogido por el filósofo Euclides, pero según todas las probabilidades volvió enseguida a Atenas. Dicen los biógrafos de Platón que viajó por Cirene, por Italia y por Egipto, pero esto no se sabe con certeza, ya que, por ejemplo, Platón no nos da cuenta en sus escritos de un viaje a Egipto. Lo que si es cierto es que Platón estuvo en Italia a la edad de cuarenta años. Posiblemente quería visitar a algunos miembros de la escuela pitagórica y conversar con ellos: sea como fuere, trabó amistad con Arquitas, el sabio pitagórico. Fue Platón invitado a vivir en la corte Dionisio I, tirano de Siracusa, donde se hizo amigo de Dión, el cuñado del tirano. De Dión, que contaba entonces con veinte años de edad, se sintió Platón fuertemente atraído. Dión absorbió con entusiasmo la doctrina socrática de la superioridad de la virtud sobre el placer y el lujo, y renunció a los relajados hábitos que se estilaban en Italia y Sicilia.

Parece ser que hizo hasta tres viajes a Siracusa en su vida; estos viajes fueron por tema político y filosófico. La idea de Platón en estos viajes era llevar a cabo su idea de que los filósofos deben ser los gobernantes; quería hacer a Dionisio un filósofo, pero parece ser que el propósito de Platón no resultó como él esperaba. La descripción más viva de estos viajes de Platón a Siracusa la vemos en la Carta VII del mismo Platón; donde vemos que el interés de Dionisio por la filosofía era superficial.

Platón en la Academia, no aceptaba a cualquiera, pero si aceptaba a mujeres. Hacía un examen de acceso; impartía una clase muy difícil y muy densa al que pretendía entrar como alumno en la Academia. Si después de esto el discípulo seguía teniendo su propósito, y si no se había perdido a lo largo de la clase, lo aceptaba como alumno. Platón dio esta clase a Dionisio, y en la Carta VII nos da cuenta de que Dionisio, a raíz de ello, no quiso saber más del tema. Diógenes Laercio nos cuenta que Dionisio acabó por venderlo como esclavo; y un amigo suyo de Cirene, un tal Anniceris, pagó, lo rescató y lo envió libre de nuevo a Atenas.

De regreso de su primer viaje a Siracusa, Platón fundó a Academia, la cual rivalizaba con las diferentes escuelas de retórica de su tiempo, como la de Isócrates (gran orador, pero con un grave problema y es que tenía voz de pito). No sabemos muy bien como estaba organizada la academia platónica; pero si tenemos constancia de que que era propiedad de Platón y que estaba consagrada a un dios local, Academo (Ἀκάδημος).

Se sabe que se impartían clases, y podemos saber el tipo de éstas por medio de los textos de Aristóteles, quien fue profesor de la Academia. Se hacían también indagaciones de tipo filosófico; ya que los estudios que en ella se seguían no se limitaban a los filosóficos propiamente dichos, sino que abarcaban gran cantidad de ciencias auxiliares, tales como las matemáticas, la astronomía y las ciencias físicas; los miembros de la escuela se reunían en el culto común a las Musas.

Platón estaba convencido de que el mejor entrenamiento para la vida pública no consiste en las prácticas puramente sofísticas, sino más bien en la prosecución de la ciencia por sí misma. Las matemáticas, aparte de su importancia para la filosofía de las Ideas platónicas, ofrecían un campo abierto al estudio desinteresado, y habían alcanzado ya un alto nivel de desarrollo entre los griegos. Entendía Platón que el político así formado no será un oportunista a merced de las ocasiones, sino que actuará firmemente y sin miedos, de acuerdo con convicciones fundadas en verdades eternas e inmutables. A la Academia no solo iban jóvenes de Atenas, sino también de otras ciudades. Vivían en ésta los más grandes matemáticos de la época; los Elementos de Euclides nos cuentan las grandes investigaciones que se hicieron al respecto. Teodoro de Cirene, Teeteto y Eudoxó, teniendo sus propias escuelas, se fueron a vivir con Platón a la Academia; Platón no exigía una ortodoxia dogmática, sino que era totalmente tolerante respecto a las diferentes ideas de sus discípulos y profesores de la Academia.

Platón, por ejemplo, no tuvo ningún inconveniente en dejar a Eudoxó al mando de la academia cuando fue a sus viajes a Sicilia aunque no sostenía la teoría de las ideas platónica. Cuando Platón muere, de hecho, deja a Espeusipo al mando de ésta; quien sostenía que existían los números (pitagórico), pero no las ideas. En la Academia, sabemos, había un plan de estudios; parece que impartían las ideas que Platón expone en el libro VII de la República (que es lo que tiene que saber los que se han de dedicar a la filosofía así como los  gobernantes).

La Academia se puede entender como la primera universidad europea ya que se trataba de cultivar la sabiduría, y entendían esto como algo digno (por esta razón no se cobraba en la Academia, ya que veían indigno obtener riquezas mediante la enseñanza de la sabiduría). El ciudadano griego entendía que hay que distinguir entre el ocio (es el tiempo que tiene uno para dedicarlo a las propias aficiones, al cultivo y al estudio) y el negocio (lo que uno tiene que hacer para ganarse la vida); por ello les parecía una  barbaridad que los sofistas cobrasen por sus enseñanzas, cuando es algo que pertenece al ámbito del ocio.

jueves, 1 de abril de 2021

Teoría y Técnica de Lacan

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Tfno. 653 379 269 Página Web: Conóceme  rcordobasanz@gmail.com.                                  IG: psicoletrazaragoza  Twitter: @psicoletra


Historia y aportes de Jacques Lacan al psicoanálisis
 

Breve reseña histórica de Jacques Lacan y de la teoría lacaniana

 

Jacques Lacan fue un psicoanalista y psiquiatra de origen francés. Nacido en París el 13 de abril de 1901, es conocido por su “retorno a Freud”, actualizando y modificando la teoría de Sigmund Freud, conocido por todos como el padre del psicoanálisis. Su evolución teórica provoca la escisión de la Sociedad Psicoanalítica de París.

Dicha evolución se caracteriza especialmente por un sustancial abandono de los aspectos más puramente biológicos, confiriendo una enorme importancia al lenguaje de cara a la comprensión de los pacientes, el cual, según su concepción, estructura el inconsciente a través de sus códigos.

El objetivo del presente escrito no es tanto aportar una explicación biográfica de Lacan, si no describir de forma breve pero clara alguna de las aportaciones más curiosas que esta figura del psicoanálisis produjo en esta corriente, así como algunos datos que rindan cuenta de la particularidad de esta figura del psicoanálisis. Este no es sino un primer contacto con la teoría de Lacan. En artículos posteriores se profundizará en otros aspectos.
 

Teoría Lacaniana


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Conceptos básicos de la teoría Lacaniana

 

- Escansión: una de las características de la terapia psicoanalítica de marcado enfoque lacaniano es el conocido corte de sesión o escansión. Se dice que la utilidad de este corte es el puntuar, el hacer hincapié en una verbalización llevada a cabo por el paciente y que guarda una enorme relación con los conflictos intrapsíquicos de éste.

El objetivo fundamental de este corte de sesión es fomentar la reflexión del paciente sobre lo que dijo, abrir la puerta a un discurrir por parte del sujeto. Partiendo de la premisa que dice que el inconsciente se estructura como un lenguaje,

Lacan se negaba a plegarse a la norma de la duración de las sesiones (que debían durar 50 minutos según la IPA). Descrito por él como un imperativo obsesivo, esta duración rígida no respetaba las puntuaciones del sujeto en su discurso (y por ende, sus contenidos inconscientes), ya que el inconsciente, según Lacan, no obedece nunca a un tiempo preestablecido.

Al cortar la sesión en este punto, el analista realiza una acentuación en forma no verbal, dejándole entrever al paciente que lo que ha dicho se trata de algo significativo y que no debe ser tomado a la ligera. El analista no es en absoluto un oyente neutral. Deja muy claro que ciertos puntos, que seguramente guarden relación con la revelación de un deseo inconsciente y con un goce previamente no admitido son cruciales.

Lacan y FreudEl analista dirige la atención hacia ellos, recomendándole al paciente más o menos directamente que piense en ellos y los tome seriamente. Los pacientes no tienden a hablar y puntuar espontáneamente los temas más importantes. Es más, desde el punto de vista psicoanalítico, los pacientes tienden en mayor medida a evitar aquellos aspectos.

Ejemplo de ello son los temas relacionados con la sexualidad, evitando, por ejemplo, asociar sueños y fantasías con elementos que conllevan mayor carga sexual. Muy probablemente el lector se preguntará qué se espera de uno cuando acude a un terapeuta de orientación lacaniana. Pues bien, el análisis no requiere que relatemos toda nuestra vida en detalle ni toda nuestra semana y sus pormenores. Hacerlo convierte automáticamente la terapia en un proceso infinito.

Para que el analista pueda involucrar al paciente en un verdadero trabajo analítico, no debe tener miedo en dejar claro al paciente que el contar historias, los relatos detallados de lo que pasó en la semana y otras formas de discurso superficial no son el material del análisis, aunque, por supuesto, puede ponérselos a servicio del análisis.

El terapeuta tenderá por tanto a cambiar de tema en lugar de intentar, de forma obstinada, a encontrar algo de significación psicológica en los detalles de la vida cotidiana del paciente. Cuando el analista de repente concluye una sesión, puede acentuar la sorpresa de lo que el paciente ha expresado, o introducir el elemento de sorpresa a través de la escansión, dejando que el paciente se pregunte qué fue lo que el analista escuchó y que él mismo no logró escuchar.

Cuando las sesiones de tiempo fijo son la norma, el paciente se acostumbra a tener una cantidad de tiempo determinado para hablar, y calcula cómo rellenar ese tiempo, cómo hacer un mejor uso de él. Los pacientes saben a menudo que el sueño que tuvieron es lo más importante que deben relatar para su análisis. Sin embargo, tratan de hablar de muchas cosas de las que quieren hablar antes de llegar al sueño, si es que llegan a él.

 

Teoria lacaniana


Establecer una duración determinada de la sesión no sirve, según Lacan, sino para alimentar la neurosis del paciente: el uso que hace del tiempo previsto para él en la sesión es una parte indisociable de su estrategia neurótica, que involucra la evitación, la neutralización de otras personas y demás.

- El diagnóstico lacaniano: para los profesionales que trabajen con los sistemas diagnósticos predominantes como el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), la sistematización llevada a cabo por Lacan resultará enormemente simplista. No obstante, ésta implica también precisiones mucho mayores respecto de lo que generalmente se considera que es un diagnóstico en buena parte del ámbito de la psicología y la psiquiatría.

Los criterios diagnósticos de Lacan y de la teoría lacaniana se basan fundamentalmente en la obra de Freud, siendo ésta ampliada en multitud de ocasiones, y en el trabajo de algunos psiquiatras franceses y alemanes como Kraepelin o Gatian de Clérembault.

En lugar de tender a multiplicar todavía más las ya numerosas categorías diagnósticas, de modo que cada nuevo síntoma o conjunto observable es considerado como un síndrome separado, el esquema diagnóstico de Lacan es enormemente simple, pues incluye solamente tres categorías principales: neurosis, psicosis y perversión.

 

Jacques Lacan
 

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A diferencia de las categorías diagnósticas como el DSM, los diagnósticos lacanianos proporcionan al terapeuta una aplicación inmediata, en la medida en que guían los objetivos del terapeuta e indican la posición que éste debe adoptar en la transferencia.

La teoría lacaniana demuestra que ciertos objetivos y técnicas utilizados con los neuróticos son inaplicables con los psicóticos. Y esas técnicas no solo son inaplicables, sino que incluso pueden resultar peligrosas, puesto que pueden disparar un brote psicótico. El diagnóstico no es, por tanto, una cuestión formal de papeleo, tal como requieren las instituciones sanitarias.

Es fundamental para determinar el abordaje general que el terapeuta adoptará para el tratamiento de un paciente individual, para situarse correctamente en la transferencia y para realizar las intervenciones apropiadas. Lacan trata de sistematizar las categorías de Freud ampliando sus distinciones terminológicas.

Lacan distingue entre categorías diagnósticas en función del mecanismo de defensa operante. Es decir, las tres principales categorías diagnósticas adoptadas por Lacan son categorías estructurales basadas en tres mecanismos diferentes o formas diferentes de negación. Encontramos entonces que para la neurosis el mecanismo fundamental es la represión, para la perversión es la renegación y para la psicosis la forclusión.

Retomando a Freud, el cual decía que mecanismo y estructura no son meras compañeras que presentan una fuerte correlación entre los pacientes. El mecanismo de negación es constitutivo de la estructura. Esto quiere decir que la represión es la causa de la neurosis, así como la forclusión es la causa de la psicosis.

- Homosexualidad: mientras que la corriente psicoanalítica predominante en la época de Lacan afirmaba rotundamente que los homosexuales no podían ejercer el trabajo de psicoanalistas, Lacan rompió con esta preconcepción, dando a entender que los homosexuales sí podían ejercer como tal. Roudinesco, psicoanalista de origen francés, afirma que Lacan aceptaba asimismo a pacientes homosexuales, sin el objetivo de adentrarles en lo que por entonces se consideraba la normalidad.

La Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) contaba en la década de 1920 con un comité encargado de gestionar esta cuestión. La rama berlinesa de dicha asociación decía así: “(la homosexualidad) es un crimen repugnante: si uno de nuestros miembros lo cometiera, nos comportaría un grave delito”, llegando incluso a considerarse como una “tara”. En este sentido, la posición de Lacan resultó novedosa, evitando rechazar a homosexuales en su formación como analistas. Esta negación al estigma predominante, junto con su negación a establecer un tiempo determinado en las sesiones, así como su oposición al academicismo propio de la IPA conllevó su expulsión de esta institución en 1963.

En próximos artículos se ampliarán los aspectos descritos unas líneas más arriba, profundizando en las estructuras y en los pormenores que distinguen a dichas estructuras desde el punto de vista de Lacan.


martes, 16 de marzo de 2021

La Psiquiatra en casa

 


Dr. Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y  Psicoterapeuta. [Online y Offline].        Teléfono: 653 379 269 Zaragoza (Gran Vía).    Página Web: www.rcordobasanz.es  rcordobasanz@gmail.com



Inés López Ibor, psiquiatra: "La ansiedad ya nos está afectando a todos"

Ansiedad es la palabra clave para definir el estado mental en el que nos encontramos la mayoría de la población cuando va a cumplirse un año del inicio del confinamiento. Un sentimiento que puede atajarse con soluciones al alcance de todos o que puede empeorar y convertirse en un trastorno que debe ser tratado por un especialista. Nos lo cuenta la doctora María Inés López-Ibor, una de las psquiatras más reconocidas de nuestro país. Catedrática de Psiquiatría en la Universidad Complutense de Madrid, es también presidenta de la Fundación Juan Jose López-Ibor, vicepresidenta de la fundación Ortega Marañón y Académica correspondiente de la Real Academia de Medicina de España y de la Real Academia de Doctores de España.


¿En qué situación nos encontramos tras un año de pandemia?
La llaman fatiga pandémica: estamos angustiados, irritables, desmotivados y tensos. En psiquiatría lo que hemos pasado se denomina situación de salud mental en desastres o catástrofes, aunque esto es más duradero.
¿Hemos pasado por diferentes fases?
Las fases son la negación -esto no va a suceder, no va a ser grave-, el impacto -te das cuenta de lo que ocurre y aparece la solidaridad, es una fase breve-; el postimpacto -cuando surgen sentimientos de hipoactividad, probablemente así estábamos en mayo, cuando teníamos pocas ganas de hacer cosas-, y por último la ira por lo sucedido. Lo que detecto ahora son muchas alteraciones del ánimo, en especial la ansiedad, que está empezando a afectarnos a todos. Se manifiesta de varias maneras: algunas físicas, como palpitaciones, taquicardias, sudoración, alteraciones del sueño o del apetito, y otras psicológicas, como la irritabilidad, falta de concentración, desmotivación, tensión. Todos debemos entender que esta situación es tan intensa y extraordinaria que cualquiera que estaba previamente sano puede desarrollar esos síntomas.
¿Qué se puede hacer para combatirlos?
Tener hábitos de vida saludables, como una dieta adecuada y caminar 4 o 5 kilómetros al día -el ejercicio es casi como un tratamiento-, y hay fármacos que no necesitan receta y que nos ayudan a que esos mecanismos de la ansiedad que se están descontrolando vuelvan a recuperarse, porque un estado de tensión sostenida agota nuestros neurotransmisores. Uno de ellos es Nasea, que va muy bien cuando esos síntomas te impiden hacer una vida normal. Lo que no vale es automedicarse, el alcohol, el tabaco..., todo esto no ayuda y además es peligroso.
¿Qué es lo peor: estar encerrado en casa, la falta de relaciones sociales, la incertidumbre, no ver el final...?
El ser humano es capaz de soportar situaciones muy duras, aunque si tiene la sensación de que eso es lo que hay que hacer las supera, pero la incertidumbre es lo más difícil de gestionar.
¿Que se puede hacer con ella?
Confiar en las personas que están dirigiendo esto, en que va a haber vacunas y gestionar bien las expectativas para que al final se convierta en certidumbre: esto va a ser así, hay que hacer esto y al final te adaptas.
Un estudio asegura que en este tiempo la prevalencia del insomnio ha sido del 24%, la del trastorno por estrés postraumático del 22%, la de la depresión se situó en el 16% y la de la ansiedad llegó al 15%.
En todos esos trastornos hay síntomas de ansiedad. Es necesario entender bien que esta es un sentimiento que tenemos todos y que aparece cuando algo nos estresa o nos angustia, es una reacción que nos ayuda a defendernos. Pero en algunos momentos ese sentimiento se convierte en un síntoma de una enfermedad, el trastrorno de ansiedad. Entre una y otra hay una línea roja que debe ser identificada. Ya se ha visto que hay personas que han desarrollado patologías, como trastorno de estrés postraumático, son aquellas que han estado muy cerca, los sanitarios, o los que han tenido Covid grave y han estado aislados. Y en la población general aparecen cada vez más los síntomas de la ansiedad, que afectan ya al 30%, y que si se tratan pronto podemos evitar que se desarrolle el trastorno.
¿A la depresión se llega después de la ansiedad?
Puede que sí y puede que no. La ansiedad es un síntoma que también aparece en la depresión, que tiene otros como la tristeza, la desesperanza, la apatía, la incapacidad de disfrutar de las cosas.
¿Han detectado situaciones o emociones nuevas en este periodo?
Sí. Vemos síntomas nuevos que los enmarcamos dentro de la ansiedad: miedo al contagio, a las enfermedades, a salir de casa... Y también ha surgido el miedo a contagiar a los demás.
¿Qué tipo de personas lo llevan peor?
Las hay con factores de riesgo: los profesionales sanitiarios, los que han sufrido la enfermedad, los que tienen patologías mentales previas y ahora se empieza a decir que las mujeres, pues se las considera más vulnerables. Y sí, tenemos una mayor tendencia a sufrir síntomas de ansiedad o a reaccionar con ansiedad, pero de ahí a tener patalogías, no. En situaciones complejas, a la larga, somos más resilientes. Se hizo un estudio entre quienes habían estado en los campos de concentración nazis: las mujeres lo soportaban mejor porque siempre tenían algo que hacer, una cama, una comida que preprar, un niño al que atender, y los hombres se quedaban en la puerta del barracón hablando con otros de lo desgraciados que eran. Pasa igual en casa, estamos más activas y tenemos menos tiempo para pensar en lo que nos angustia.
¿Y en cuanto a los tramos de edad?
No se han hecho todavía estudios. A los jóvenes entre 15 y veintitantos años les está afectando mucho porque están renunciando a cosas muy importantes. Otro grupo terrible son las personas mayores, aisladas y solas, que tienen la sensación de que les quedan pocos años de vida y les están quitando otra Semana Santa, unas navidades..., y ya les quedan pocas por vivir.
¿Qué situaciones mentales pasan factura también en lo físico?
Sabemos que los trastornos de ansiedad y los depresivos están muy relacionados con alteraciones del sistema inmunológico, aunque aún no está claro qué es antes o después. Muchos trabajos demuestran que la depresión podría ser o estar relacionada con una enfermedad inflamatoria intestinal, porque en el intestino es donde hay más receptores de serotonina.
¿En qué momento habría que pedir ayuda médica?
Cuando los síntomas te impiden hacer una vida normal. Mucha gente nota ansiedad leve, pero sigue con su vida diaria, aunque con mucho estrés. Si es algo persistente, no se duerme bien, la tensión es muy grande y causa sufrimiento a ti y a los que tienes cerca es cuando hay que pedir ayuda.
¿Se va a hablar de un antes y un después en cuando a estado mental de la población?
Tiendo a ser optimista. Esto pasará, y en algunas personas más vulnerables sí que dejará una secuela que deberá tratarse. Como sociedad habrá cambios en la manera de enfrentarnos a la vida, pero en general volveremos a estar sanos mentalmente si nos cuidamos un poco.
¿Y la gente que ha perdido a seres queridos en esta situación?
Habrá personas que hagan duelos patológicos o complicados de resolver. Me temo que cuando volvamos a la normalidad los que hayan perdido a un familiar lo van a pasar mal, porque van a notar más la ausencia.
¿Cómo hay que actuar cada día al despertarse?
Buscando pensamientos positivos y potenciándolos, algo que se entrena y a lo que se puede aprender, agarrándote a las buenas noticias y valorarando aquello que haces bien cada día. Si buscamos esas cosas buenas conseguiremos no salir devastados de esta situación. Esto es algo intencional, no es un tema de voluntad, sino de actitud. Un ejemplo: si amanece un día gris y lloviendo, mi actitud puede ser 'qué horror' o 'por lo menos vamos a tener agua'. El hecho es el mismo pero mi actitud ha cambiado y lo afrontaré de otra manera.

Artículo Externo: EL MUNDO

sábado, 13 de marzo de 2021

Psiquiatría

 


Rodrigo Córdoba. Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta. N° Col.: A-1324 Zaragoza Página Web: Psicólogo-Psicoterapeuta  rcordobasanz@gmail.com


La salud mental desde la perspectiva de los factores sociales y culturales que se dan a través de tiempo. Ansiedad y depresión. El consumo excesivo de psicofármacos y el debate sobre la eficacia real. ¿Quiénes están detrás de la medicalización de la vida cotidiana? ¿Cuál es el rol del profesional frente a las demandas que exige de época?

En el séptimo piso del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, se encuentra la Dirección de Docencia e Investigación. Allí, el Doctor Francisco Appiani analiza el impacto de los padecimientos mentales en la práctica médica de todos los días y la actualidad en materia de dolencias psíquicas prevalentes, “modas”, etiquetas y algunas cosas más.

¿En su opinión cuáles son los problemas de salud mental más prevalentes?

Sin dudas que lo que uno más recibe en la consulta está encuadrado en lo que se conoce como trastorno de ansiedad y trastornos del ánimo. Fundamentalmente la ansiedad generalizada y sus múltiples manifestaciones, y en los trastornos del ánimo particularmente el trastorno depresivo mayor y otros síndromes parecidos.

¿Estas patologías se han manifestado siempre de la misma manera o ha cambiado la forma en que se expresan?

Tengo casi veinte años en el ejercicio de la profesión y creo que la medicina en general y la psiquiatría en particular tienen modas y que hay factores sociales o socioculturales que influyen en el modo de manifestación de las patologías. En esta época, por ejemplo, una de estas modas, por llamarlas de algún modo, se da en la aparición de los trastornos de pánico, dentro de los trastornos de ansiedad. Con esto no digo que no existan como tales, digo que se manifiestan especialmente. Se trata de una patología muy prevalente para la cual la sociedad muchas veces se hace una idea de lo que es pero la deforma. Entonces después vienen a la consulta muchos pacientes trayendo un autodiagnóstico que no se corresponde generalmente con lo que ocurre. Creo que hay un fenómeno de patoplasticidad, de adaptación constante, en donde uno ve a través del tiempo cómo se van modificando los diagnósticos. Quizás es muy específico esto que voy a decir, pero creo que este fenómeno también ocurre en la medicina interna. Por ejemplo con la fibromialgia.

¿A qué se refiere con eso?

Mientras que hay médicos y personal de salud que niegan su existencia, yo creo en cambio que si bien es una patología que existe, es un refugio para la dolencia psíquica de muchas personas. La medicina le da un diagnóstico a esas personas que tienen otro tipo de dolencia más ligada a lo psiquiátrico y terminan refugiándose en ello. Se ha visto en estadísticas que entre el 70% y 80% de las personas que arriban al diagnóstico de fibromialgia han tenido situaciones traumáticas severas en su infancia. Hay como un interjuego entre las patologías que aceptamos y en las que el paciente se va a refugiar.

Además de los ataques de pánicos, ¿cómo se expresa en la psiquiatría este clima de época?
Hoy en día las grandes histerias que se veían a principios del siglo XX, por ejemplo las parálisis, cegueras, ya no existen. Los médicos las desestimamos, las detectamos rápidamente y las rechazamos. Entonces el paciente que tiene una dolencia psíquica va en búsqueda de esa sintomatología pero se corre y va encontrando distintos lugares. Creo que en la psiquiatría tenemos un fenómeno similar, hoy está aceptada como tal la crisis de pánico y tenemos una epidemia y una cantidad enorme de consultas que no siempre responden al diagnóstico específico como está estandarizado. La psiquiatría es una especialidad particular, en el sentido de que nosotros no tenemos demasiada base fisiopatológica que sustente nuestros diagnósticos, entonces en general hay consensos de expertos que los definen y eso tiene un margen de error. Es un ambiente pantanoso, difícil pero muy prevalente. Si mal no recuerdo, hay estadísticas en los Países Bajos que señalan que el 50% de la población en algún momento de su vida va a tener un diagnóstico psiquiátrico. Y yo no creo que nosotros estemos tan distantes.

“Para la persona es tranquilizador asumir un diagnóstico clínico en lugar de decir ‘mi dolencia es por la pena terrible que no he podido elaborar’. Es ahí donde el diagnóstico puede tener una finalidad.”

 

Sobre esta suerte de “etiquetamiento” que se hace a los pacientes con algunas patologías, puede por un lado tener una carga negativa, cargar con un rótulo y lo que eso conlleva, pero por otro lado, el paciente puede sentirse un poco más tranquilo porque lo que le pasa tiene un nombre…

Yo creo que eso es una de las claves. Nosotros los psiquiatras y la medicina toda se basa en etiquetar, muchas veces hemos dicho desde el lado de la psiquiatría que es un modo de discriminación, es marcar a una persona. Pero también es cierto y yo creo que este es el fenómeno a señalar: cuando una persona tiene una dolencia anímica muy importante, sobre todo en los casos de los traumas infantiles, eso deja una marca para el resto de la vida para la persona. Toda situación en su vida adulta que de alguna forma remede lo que ocurrió en su infancia va a reactivar toda una cantidad de sintomatología. Yo creo que debe ser la situación más penosa por la cual puede pasar un ser humano. Y la psiquis intenta resolver esta situación, muchas veces, etiquetando de un modo clínico. Entonces para la persona es tranquilizador asumir un diagnóstico clínico en lugar de decir que mi dolencia es por la pena terrible que no he podido elaborar y que cargo a lo largo de toda mi vida. Es ahí donde el diagnóstico puede tener una finalidad. Es otro tema muy controvertido y que esto puede ser muy discutido.

Volviendo al tema de la moda, ¿cuáles son los factores internos o externos que participan en la influencia o la imposición de estas modas? ¿Cómo lo hacen?

Sin lugar a dudas hay intereses económicos detrás de los diagnósticos médicos. La industria farmacéutica con todo lo bueno que tiene, obviamente nadie discute por ejemplo que nuestra expectativa de vida hoy es mucho mayor que la había a principios del siglo XX, en donde la medicina se basaba en placebos, comete errores llamémoslo de marketing farmacológico y farmacéutico que son muy grandes, estoy hablando sobre todo de mi especialidad. En los últimos quince años han salido una enorme cantidad de drogas que planteaban una eficacia, un efecto y una seguridad que evidentemente no han tenido. Yo no tengo la seguridad particular de que esto ocurra en nuestro país, pero ha habido casos notorios en otros donde está claro que para la industria farmacéutica cuantos más enfermos haya mayor es el negocio, es decir, hay más gente plausible de tratamiento.

¿Cómo observa este fenómeno en su especialidad, la psiquiatría?

La psiquiatría es el ámbito ideal porque, como dijimos, no tenés el peso central de la fisiopatología. En ese lugar tenés criterios que a veces son muy laxos. La última moda en este punto es el trastorno bipolar, que en definitiva es un eufemismo que se ha creado de una patología muy seria que era la psicosis maníaco-depresiva, una enfermedad que han padecido una enorme cantidad de personas, notorias y no notorias. La estadística varía, se decía históricamente que la padecía cerca de un 1% de la población pero después se incluyó lo que se llama el espectro y que terminó siendo como una bolsa de gatos que llega, no quiero equivocarme y exagerar, pero a cerca del 6%. Si esa estadística fuese cierta y la extrapolamos a nuestro país estaríamos hablando de más de dos millones de personas con trastorno bipolar. Esto traducido a la medicación que puede consumir un paciente, que en general requieren polifarmacia, no es un solo compuesto, se convierte en un negocio importante. Creo, en mi opinión y desde la práctica médica, no estoy citando una evidencia científica que lo avale, que hay un sobrediagnóstico y que está avalado por herramientas terapéuticas, fármacos y el sistema de marketing de los laboratorios. Desde mi punto de vista el marketing farmacológico debería estar prohibido, esto de que el visitador médico venga con folletos al consultorio, me parece que está muy mal.

“En mi opinión y desde la práctica médica, hay un sobrediagnóstico que está avalado por herramientas terapéuticas, fármacos y el sistema de marketing de los laboratorios.”

 

¿A nivel nacional esto sucede de la misma manera o se pueden destacar matices?

En Argentina está más regulado que en otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos es aún más grave. Acá no se puede hacer publicidades en la televisión de psicofármacos diciendo para qué sirven y que le consulte a su médico. Uno pone cualquier canal de Estados Unidos y le dicen “paroxetina para la fobia social”. Creo que estas prácticas forman opinión e influyen en este sobrediagnóstico. Porque una cosa es un folleto pero otra es toda la cantidad de información pseudocientífica y manipulada. Además hay profesionales que se forman a partir de un formador de opinión. Te dicen que hicieron un estudio con tantos casos, con tal o cual droga maravillosa y que se obtuvieron tales resultados. Pero eso está tan manipulado que es más peligroso que el folleto. A veces se forma opinión científica a través de prestigiosas revistas indexadas donde el sponsor, si uno lee y busca bien, es una empresa farmacológica. En psiquiatría, si bien tenemos herramientas terapéuticas, yo las prescribo, y en algunos casos he tenido buenos resultados, pero entendiendo que hay una presión y que hay intereses económicos detrás de estas cuestiones.

En la revista venimos hablando de la medicalización de la vida cotidiana, ¿cómo ves este fenómeno desde la psiquiatría? ¿Hay una nueva mirada sobre la vida? ¿Cuál es el rol de los fármacos en eso?

Creo que el tema de la depresión es un ejemplo de esto y que ocurre un fenómeno similar al que hacíamos referencia con el trastorno bipolar cuando decíamos que está tan de moda. La melancolía como tal, lo que se llamó en su momento depresión endógena y hoy es depresión melancólica es una enfermedad indudablemente del organismo. Se manifiesta en cuestiones conductuales, afectivas, etcétera, pero uno ve cómo impacta sobre todo en el organismo. El gran problema está en ver cómo diferenciamos lo que es una tristeza normal, un duelo, de lo que es verdaderamente depresión. Entonces ahí influyen muchos factores. No hay que confundir duelo o tristeza con lo que es verdaderamente depresión. Se trata de una enfermedad muy compleja que no implica solamente tristeza, esta es un componente fundamental de esta patología pero no se limita a ella. Otro elemento importante es la incapacidad para sentir placer, es decir, una persona que antes disfrutaba de estar con amigos, de su trabajo, de lo que hacía, pierde todo placer o gran parte de de él.

 

¿Cómo se diferencian, entonces, la depresión de la tristeza?

Pensemos en la pérdida de un ser querido, uno está muy dolido, muy triste pero sigue funcionando, va al trabajo, se sigue reuniendo con amigos, es cierto no está del todo bien pero eso no es depresión. Muchas veces confundimos una situación con otra y terminamos medicalizando una situación que sabemos que es vital. Por supuesto que una situación vital puede generar un cuadro depresivo, depende del terreno en donde asienta. Entonces, la tristeza es algo que tiene que estar presente, la incapacidad para sentir placer también, las alteraciones en la voluntad, es una persona que siente cansancio que quiere hacer y no puede. También tiene trastornos cognitivos, el paciente siente que no tiene la misma capacidad de concentración ni de memoria que tenía anteriormente “leo y no puedo”, “quiero concentrarme y no puedo”. Después tiene un componente físico, yo prefiero pensarlo desde una perspectiva más monista y no tan dualista: psiquis-organismo, pero en efecto, es raro que curse sin alteraciones en el sueño, ya sea despertares precoces, las personas que se duermen y se despiertan en la madrugada, son en general pacientes con cuadros más establecidos y sobre los que más cuidado hay que tener; el apetito se altera, la persona aumenta o baja de peso, más frecuentemente esto último; en relación a la incapacidad de disfrutar pero también a lo orgánico, la vida sexual está marcadamente alterada. Decía un profesor que tuve hace muchos años “depresión que mantiene la libido: pensar en otro diagnóstico”. La depresión es un síndrome con una cantidad de elementos que no se puede limitar únicamente a la presencia de tristeza, que es una emoción normal, común y adaptativa. Por otra parte, hay una gran controversia en cuanto al tratamiento médico. Porque se han hecho estudios con meta-análisis de la eficacia de los antidepresivos modernos y se ha visto que no son más eficaces que el placebo ni siquiera en depresiones moderadas, recién se separarían del placebo en depresiones graves.

Seguramente otro capítulo grande de la psiquiatría es el consumo problemático de sustancias ¿cómo ves globalmente esta situación en relación con lo que venimos hablando?

Hay un problema parcialmente ligado a la depresión pero mucho más a la ansiedad que es la utilización de las benzodiazepinas, los ansiolíticos como el clonazepam, alprazolam, lorazepam. Si bien no hay un consenso de cuánto es el tiempo que pueden utilizarse como ansiolíticos, todos sabemos que son compuestos que generan tolerancia, dependencia, la suspensión abrupta puede tener sintomatología muy severa, hemos visto convulsiones por suspensión de medicación y son compuestos que pueden usarse de forma recreativa por el efecto que tienen. Pero hay un tema más grave dentro del uso de estos compuestos que creo sin duda que tiene un interés económico detrás, que es el tratamiento del insomnio. No hay patología psiquiátrica aguda que no se manifieste con algún tipo de trastorno en el sueño, no existe, en más o en menos siempre alguna disrupción del sueño encontramos. Si uno toma el prospecto de cualquiera de los hipnóticos más utilizados, de manera pequeña pero lo dice, encontramos que no están avalados para ser usados más de cuatro semanas consecutivas. Hay gente que los toma por años. En cuanto al insomnio hay componentes socioculturales y personales que hacen que una persona diga que lo peor que le puede pasar es no dormir, es una cuestión más psicológica. Es decir, puede tener muchas causas pero el que es primario que es el de la persona que se despierta o no puede dormir y es más una cuestión de lo que se piensa en cuanto a lo que ocurre por no dormir que lo que en realidad es. Además no hay persona que deje de dormir por completo.

“Hay un tema más grave dentro del uso de los ansiolíticos, que creo sin duda que tiene un interés económico detrás, que es el tratamiento del insomnio.”

 

¿Y cómo se trata patologías como el insomnio?

Hoy la tendencia es al tratamiento conductual y no utilizar drogas o hacerlo por tiempo breve. Pero la clave está en que si la persona dice no me importa no dormir se terminó el problema en el insomnio primario. Se debería medicar de modo más acotado y juicioso. Si al paciente se le informa que este medicamento no se puede tomar por más de tanto tiempo, en general, los pacientes responden a la indicación. El problema pasa por la desinformación y no lo restrinjo a la psiquiatría, es una cuestión de la medicina en general, de los psicofármacos en particular y en especial los ansiolíticos hipnóticos son un problema serio. Sin ir más lejos el prospecto de estas drogas dice “no apto para el estrés cotidiano de la vida”, que justamente es una de las indicaciones más frecuentes. En este punto, los responsables somos nosotros.

 


· Francisco Appiani ·

Médico psiquiatra. Docente e investigador en el Hospital de Clínicas José de San Martín.