PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Luis Borges. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Luis Borges. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de noviembre de 2021

El Amor de Borges


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Y Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es                 Instagram: @psicoletrazaragoza

 He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. (Jorge Luis Borges, El remordimiento, 1976)

Todos sus biógrafos coinciden en que Borges era un tipo enamoradizo. Una cualidad imprevista, casi incoherente, en la que el carácter escéptico y suspicaz del autor argentino se quebraba de un modo inocente e infantil. En una de sus célebres conversaciones con Osvaldo Ferrari, Borges confiesa: «He estado enamorado siempre a lo largo de mi vida, desde que tengo memoria, siempre». En otra ocasión, también durante su vejez, se lamentaba de no haber ocupado todo su tiempo en tareas intelectuales: «Con toda tristeza descubro que me he pasado la vida entera pensando en una u otra mujer. Creí ver países, ciudades, pero siempre hubo una mujer para hacer de pantalla entre los objetos y yo. Es posible que hubiera preferido que no fuera así, hubiera preferido consagrarme por entero al goce de la metafísica, de la lingüística o de otras disciplinas». Incluso en la odiosa comparación se aprecia cierto tono de reproche: «Yo creo que las mujeres no son demasiado importantes en Kafka. En mí sí lo son; yo no pienso en otra cosa».

Algunos como José María Conget han querido ver en esa tendencia del escritor una velada constante literaria. Una temática más o menos clandestina pero permanente en toda su obra. Así lo defiende en Una cita con Borges (Renacimiento, 2000): «Las diversas damas que encarnaron el objeto de sus deseos trivializan el anhelo de lo que, no me cabe duda, fue para Borges mucho más trascendental que su patria, su familia y su literatura. Alegarás, y no serás el primero, que el amor ocupa un parco espacio en el conjunto de su obra. Falso. Las palabras más íntimas e intransferibles de Borges se relacionan con el amor; el resto de su producción es secundaria». La afirmación es aventurada. Hay que hilar muy fino para adivinar un sustrato amoroso en toda la obra borgiana, sobre todo cuando apenas escribió un puñado de poemas amorosos, cuando a lo largo de su prosa solo hay un cuento, «Ulrica», que verse sobre el tema, cuando los encuentros sexuales en su literatura son inexistentes —excepción hecha de la falsa violación descrita en «Emma Zunz»— y cuando nunca manejó personajes femeninos protagonistas, siendo los casos más próximos los de Beatriz Viterbo en «El Aleph» y Teodelina Villar en «El Zahir», dos cuentos en los que, de hecho, el personaje principal es el propio Borges.

Otros biógrafos atribuyen la responsabilidad de la repulsión de Borges por el sexo a la sobreprotección de su madre, Leonor Acevedo, quien se encargó de dirigir su vida desde que era un niño hasta su madurez, eligiendo su ropa, corrigiendo sus textos o incluso decidiendo sus amistades. Víctima de un más que probable complejo de Edipo jamás superado, Borges, que en la niñez vivió rodeado de adultos porque fue educado en casa por sus propios padres, estudió durante un breve periodo de tiempo en un colegio de Palermo cuando tenía nueve años. Con su inocencia intacta, preservada aún de cualquier forma de vicio, indecencia o pasión mundana, su carácter ingenuo se estremeció al escuchar a los demás alumnos hablar de una extraña y placentera ceremonia practicada por hombres y mujeres que, cuarenta y cuatro años después, se convertiría en el Secreto que protagoniza su célebre cuento «La secta del Fénix». Un Secreto que existe desde el principio de los tiempos y «se transmite de generación en generación, pero el uso no quiere que las madres lo enseñen a sus hijos, ni tampoco los sacerdotes». El texto adopta un cierto tono autocompasivo al final, cuando Borges escribe: «Una suerte de horror sagrado impide a algunos fieles la ejecución del simplísimo rito; los otros los desprecian, pero ellos se desprecian aún más». Pero es en el último párrafo cuando la repulsión del acto sexual es más patente: «Me consta que [a los devotos del Fénix] el Secreto, al principio, les pareció baladí, penoso, vulgar y (lo que es aún más extraño) increíble. No se avenían a admitir que sus padres se hubieran rebajado a tales manejos».

Dieciséis años después de la publicación de «La secta del Fénix» en Sur, en 1968, Borges contesta a Ronald Christ sobre cuál es el secreto al que se refiere el relato: «Cuando yo escuché por primera vez de ese acto, cuando yo era un muchacho, me sentí shockeado, sacudido, de pensar que mi madre y mi padre hubieran hecho eso». La idea todavía lo perseguía a sus sesenta y nueve años, influenciado desde la infancia [...]

En «El amenazado», quizá su más célebre poema de amor, Borges parece querer confesar, tanto en su título como en sus versos, la paradoja de un hombre eternamente enamorado que nunca logró amar por completo. Es, al mismo tiempo, un poema de amor y de dolor:

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición,
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas,
las cosas comunes,
los hábitos,
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria,
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo

Jorge Luis Borges, uno de los mayores genios literarios de la historia, fue un hombre prendado siempre de alguna mujer y sin embargo amenazado por el amor. Por «el horror de vivir en lo sucesivo». Por esa esquina por la que no se atrevió a pasar. Tuvo que ver con resignación cómo todas las mujeres a las que amó lo fueron apartando de sus vidas. Cómo se fue quedando siempre solo, con su torpeza y su escasa habilidad para la vida. Tuvo el don de convertirlo todo en literatura, y a la vez esa fue su condena. En su mundo nunca hubo nada más.


miércoles, 14 de julio de 2021

Jorge Luis Borges Pensador

 

JORGE LUIS BORGES

Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo Y Psicoterapeuta
IG:@psicoletrazaragoza

🌈El Simurg es un pájaro inmortal que anida en las ramas del Árbol de la Ciencia. Burton lo equipara con el águila escandinava que, según la Edda Menor, tiene conocimiento de muchas cosas y anida en las ramas del Árbol Cósmico, que se llama Yggdrasill.


El Thalaba (1801) de Southey y la Tentación de San Antonio (1874) de Flaubert hablan del Simorg Anka; Flaubert lo rebaja a servidor de la reina Belkis y lo describe como un pájaro de plumaje anaranjado y metálico, de cabecita humana, provisto de cuatro alas, de garras de buitre y de una inmensa cola de pavo real. En las fuentes originales el Simurg es más importante. 

Firdusi, en el Libro de reyes, que recopila y versifica antiguas leyendas del Irán, lo hace padre adoptivo de Zal, padre del héroe del poema; Farid al-Din Attar, en el siglo XIII, lo eleva a símbolo o imagen de la divinidad. Esto sucede en el Mantiq al-Tayr (Coloquio de los Pájaros). El argumento de esta alegoría, que integran unos cuatro mil quinientos dísticos, es curioso. El remoto rey de los pájaros, el Simurg, deja caer en el centro de China una pluma espléndida; los pájaros resuelven buscarlo, hartos de su presente anarquía. Saben que el nombre de su rey quiere decir "treinta pájaros"; saben que su alcázar está en el Kaf, la montaña o cordillera circular que rodea la tierra. Al principio, algunos pájaros se acobardan: el ruiseñor alega su amor por la rosa; el loro, la belleza que es la razón de que viva enjaulado; la perdiz no puede prescindir de las sierras, ni la garza de los pantanos, ni la lechuza de las ruinas. Acometen al fin la desesperada aventura; superan siete valles o mares; el nombre del penúltimo es Vértigo; el último se llama Aniquilación. Muchos peregrinos desertan; otros mueren en la travesía. Treinta, purificados por sus trabajos, pisan la montaña del Simurg. Lo contemplan al fin: perciben que ellos son el Simurg, y que el Simurg es cada uno de ellos y todos ellos.

El cosmógrafo AI-Qazwiní, en sus Maravillas de la creación, afirma que el Simorg Anka vive mil setecientos años y que, cuando el hijo ha crecido, el padre enciende una pira y se quema. "Esto —observa Lane— recuerda la leyenda del Fénix".


En El Libro de los Seres Imaginarios (1967)
Con la colaboración de Margarita Guerrero
Imagen: Borges en su casa con su gato Beppo

sábado, 10 de julio de 2021

Jorge Luis Borges

 

JORGE LUIS BORGES

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Psicoanalista. Zaragoza. Teléfono: 653 379 269
IG: @psicoletrazaragoza

..............................

Jorge Luis Borges: Alejandría, 641 A. D.


Desde el primer Adán que vio la noche
y el día y la figura de su mano,
fabularon los hombres y fijaron
en piedra o en metal o en pergamino
cuanto ciñe la tierra o plasma el sueño.
Aquí está su labor: la Biblioteca.
Dicen que los volúmenes que abarca
dejan atrás la cifra de los astros
o de la arena del desierto. El hombre
que quisiera agotarla perdería
la razón y los ojos temerarios.
Aquí la gran memoria de los siglos
que fueron, las espadas y los héroes,
los lacónicos símbolos del álgebra,
el saber que sondea los planetas
que rigen el destino, las virtudes
de hierbas y marfiles talismánicos,
el verso en que perdura la caricia,
la ciencia que descifra el solitario
laberinto de Dios, la teología,
la alquimia que en el barro busca el oro
y las figuraciones del idólatra.
Declaran los infieles que si ardiera,
ardería la historia. Se equivocan.
Las vigilias humanas engendraron
los infinitos libros. Si de todos
no quedara uno solo, volverían
a engendrar cada hoja y cada línea,
cada trabajo y cada amor de Hércules,
cada lección de cada manuscrito.
En el siglo primero de la Hégira,
yo, aquel Omar que sojuzgó a los persas
y que impone el Islam sobre la tierra,
ordeno a mis soldados que destruyan
por el fuego la larga Biblioteca,
que no perecerá. Loados sean
Dios que no duerme y Muhammad, Su Apóstol

miércoles, 18 de enero de 2017

Jorge Luis Borges



Jorge Luis Borges decía en una entrevista: "Uno puede darse cuenta de que el otro es inteligente, aunque el otro no diga nada. Uno está recibiendo continuamente algo, hasta los sufrimientos, hasta los sacrificios, hasta los maleficios, todo tiene algún fin. En el caso del poeta, todo lo que pasa es una especie de arcilla que tiene que transformar, que moldear en la belleza, y así todas las cosas se justifican, y los males también. Yo debo agredecer esos dones, aunque, a veces, sean o parezcan terribles".
Muchos amanecen cada día buscando mejorar y armonizar su vida. Creen que si superan con esfuerzo sus defectos -o al menos intentar controlarlos-, si hacen obras de caridad y le dedican sesenta minutos diarios a la meditación, un día descubrirán "el despertar de la conciencia". Si bien estas acciones orientan a vivir de modo consciente, el inicio del proceso sea, quizás, el menos esperado, más mundano y a la mano, y menos dramático.

lunes, 13 de julio de 2015

"El apasionado y lúcido Schopenhauer"



Dice Schopenhauer, el “apasionado y lúcido Shopenhauer”, como le llama Borges:

“Quien me oiga asegurar que el gato gris que ahora juega en el patio, es aquel mismo que brincaba y que traveseaba hace quinientos años, pensará de mí lo que quiera, pero locura más extraña es imaginar que fundamentalmente es otro (...) Destino y vida inmortal quiere la leonidad que, considerada en el tiempo, es un león inmortal que se mantiene mediante la infinita reposición de los individuos, cuya generación y cuya muerte forman el pulso de esa imperecedera figura. (...) Una infinita duración ha precedido a mi nacimiento, ¿qué fui yo mientras tanto¿ Metafísicamente podría quizás contestarme: [Yo siempre he sido yo, es decir, cuantos dijeron yo durante ese tiempo, no eran otros que yo]”


miércoles, 19 de junio de 2013

Poema a la Amistad. Jorge Luis Borges



Poema a la Amistad - Jorge Luis Borges
Poema de la Amistad
No puedo darte soluciones para todos los problemas de
la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes
y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me
lo pides.
No puedo trazarte limites dentro de los cuales debes
actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para
crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te
parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger
los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti...
En estos días me puse a recordar a mis amistades mas
preciosas.
Soy una persona feliz: tengo mas amigos de lo que
imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la
alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y
cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la
serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tu.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.
Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se
ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el
segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo:
Oré... y le agradecí a Dios por ti.

Gracias por ser mi amigo.

martes, 16 de octubre de 2012

Taxonomía psiquiátrica del Gran Poeta Borges

 
 
 
Husmeador del azar y el designio, escudriñador perenne del infinito y la eternidad, imaginador de laberintos sofocantes y estériles, Jorge Luis Borges habría sido sápido comentarista del propósito descomunal de la clasificación de las enfermedades mentales en sus distintas vertientes. Casi compuesta adrede respecto al tema, citamos esta magistral parrafada borgeana donde el autor ejemplifica, exalta y finalmente desprecia cierta utópica e inabordable taxonomía:


"Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en

(a) pertenecientes al Emperador,
(b) embalsamados,
(c) amaestrados,
(d) lechones,
(e) sirenas,
(f) fabulosos,
(g) perros sueltos,
(h) incluidos en esta clasificación,
(i) que se agitan como locos,
(j) innumerables,
(k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello,
(l) etcétera,
(m) que acaban de romper el jarrón,
(n) que de lejos parecen moscas."

 
Luego de alardear con eruditas referencias, conjeturar hallazgos, circunscribir desconciertos, Borges extiende luego de varios renglones una misericordiosa dádiva para los clasificadores de ayer y de hoy -y de siempre-:

 
"(...) notoriamente no hay clasificación del universo que no sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple: no sabemos qué cosa es el universo."

 
Y al parecer, análogamente, tampoco sabemos cabalmente qué es la enfermedad mental.
El texto de Borges remata citando sin piedad una frase de Chesterton abrumadora e inapelable.
 
 
 
Locura y creatividad


Pero ¿dónde se encuentra el límite entre locura y normalidad? Quizás exista un espacio mental y conductual donde estos dos conceptos convivan en cierta armonía. Y a lo mejor ese estado intermedio lo podríamos englobar dentro de lo que entendemos por creatividad.

Resulta que la creatividad ha ido siempre de la mano de la cultura, del arte, y antaño se consideraba al arte sinónimo divino, que derivaba de las musas y de los propios dioses, y también que provenía de la locura.

Muchas de las manifestaciones creativas que hemos aprendido a admirar podrían haber sido clasificadas de locuras en otras épocas. Y otra paradoja: muchas de las terapias actuales para tratar a pacientes se desarrollan por medio de su propia creatividad.
Sin duda la creatividad, la locura y la razón tienen un maravilloso y difícil de explicar hilo de conexión. Sin contar con que existen estudios científicos que han encontrado asombrosas similitudes entre los procesos neuronales de las personas creativas y de aquellas que padecen algún tipo de esquizofrenia. Se habla de la baja densidad de receptores de dopamina en el tálamo, que es la parte del cerebro que se encarga de filtrar todo lo relacionado con la información.


La locura puede ser tomada con una forma de expresarse libremente sin reglas, sin compromisos sociales, ni siquiera individuales y la creatividad es el medio de expresión por el cual un artista desarrolla un tema libremente. Sin duda razón, creatividad y un ligero toque de locura pueden comunicarse entre sí. Pero, sea lo que sea hay una constante humana que para lo bueno y para lo malo cumplimos a rajatabla: “cada loco con su tema” .

 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Poesía. Mitologías desde Argentina

 
 
 
NEMO
 
no llegará lejos el día raro de verdor
en que cantaré a la luna odiada que da luz a mi espesa cabeza cortada
[a la navaja
que da luz a los vientos brutales
a las flores agudas que arden en los dedos bajo las curitas benignas
a la estrella que se oculta cuando se la llama
a la lluvia húmeda contoneándose en su desnudez repulsiva
al sol amarillo que traspasa las pieles marcando oscuras huellas
al relojito enviado desde el infierno interruptor de los bellos sueños
a los mares helados arrastrando basuras olas cintillos dorados ardores
[en los ojos
 
 
DE QUE NADA SE SABE
 
La luna ignora que es tranquila y clara
Y ni siquiera sabe que es la luna;
la arena, que es la arena. No habrá una
Cosa que sepa que su forma es rara.
Las piezas de marfil son tan ajenas
al abstracto ajedrez como la mano
que las rige. Quizá el destino humano
de breves dichas y de largas penas
es instrumento de Otro. Lo ignoramos;
darle nombre de Dios no nos ayuda.
Vanos también son el temor, la duda
y la trunca plegaria que iniciamos
.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?

EL CIEGO

I
Lo han despojado del diverso mundo,
de los rostros, que son lo que eran antes,
de las cercanas calles, hoy distantes,
y del cóncavo azul, ayer profundo.
De los libros le queda lo que deja
la memoria, esa forma del olvido
que retiene el formato, no el sentido,
y que los meros títulos refleja.
El desnivel acecha. Cada paso
puede ser la caída. Soy el lento
prisionero de un tiempo soñoliento
que no marca su aurora ni su ocaso.
Es de noche. No hay otros. Con el verso
Debo labrar mi insípido universo.
 
II
Desde mi nacimiento, que fue el noventa y nueve
de la cóncava parra y el aljibe profundo,
el tiempo minucioso, que en la memoria es breve,
me fue hurtando las formas visibles de este mundo.
Los días y las noches limaron los perfiles
de las letras humanas y los rostros amados;
en vano interrogaron mis ojos agotados
las vanas bibliotecas y los vanos atriles.
El azul y el bermejo son ahora una niebla
Y dos voces inútiles. El espejo que miro
es una cosa gris. En el jardín aspiro,
amigos, una lóbrega rosa de la tiniebla.
Ahora sólo perduran las formas amarillas
y sólo puedo ver para ver pesadillas.
 
AL ESPEJO
 
¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el menor movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
que somos y que abarca nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro…
(Poemas extraídos de “La rosa profunda”)
 
 
 
POEMA DE LOS DONES
 
Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, signos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas,
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.
 
LOS ESPEJOS
 
Yo que sentí el horror de los espejos
no solo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos,
sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita
y ante la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura
repite como un sueño la blancura
de un vago mármol, o una vaga rosa,
hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos.
Espejos de metal, enmascarado
espejo de caoba que en la bruma
de su rojo crepúsculo disfuma
ese rostro que mira y es mirado,
infinitos los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.
Prolongan este vano mundo incierto
en su vertiginosa telaraña;
a veces en la tarde los empaña
el hálito de un hombre que no ha muerto.
Nos acecha el cristal. Si entre las cuatroparedes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.
Todo acontece y nada se recuerda
en esos gabinetes cristalinos

donde, como fantásticos rabinos,
Leemos los libros de derecha a izquierda.
Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
no sintió que era un sueño hasta aquel día
en que un actor mimó su felonía
con arte silencioso, en un tablado.
Que haya sueños es raro, que haya espejos,
que el usual y gastado repertorio
de cada día incluya el ilusorio
orbe profundo que urden los reflejos.
Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del cristal y la sombra con el sueño.
Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
y vanidad. Por eso nos alarman.
 
ARTE POÉTICA
 
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca

de verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo,
y es otro, como el río interminable.
(Poemas extraídos de “EL hacedor”)
 
POEMA CONJETURAL

El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 22 de setiembre de 1829, por los montoneros de Aldao, piensa antes de morir:
Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie, y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así he de caer. Hoy es el término.
la noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo, que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes,

a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí… Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el último cuchillo en la garganta.
 
1943
 
LÍMITES
 
De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cual) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
a Quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.
Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa
sin saberlo, nos hemos despedido?
Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilatada por la vaga mesa
alguno habrá que no leeremos nunca.
Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.
Para siempre cerraste alguna puerta
Y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta

y la vigila, cuadrifronte, Jano.
Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.
No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.
¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.
 
EL GOLEM
 
Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el hombre es arquetipo de la cosa
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.
Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible nombre que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.
Adán y las estrellas lo supieron
en el jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo han borrado
y las generaciones lo perdieron.
Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.
No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.
Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave
la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de
las Letras, del Tiempo y del Espacio.
El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdido en rumores
y ensayó temerosos movimientos.
Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.
(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen).
El rabí le explicaba el universo
Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.
Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,

no aprendió a hablar el aprendiz de hombre
.
Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.
Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)
Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.
El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?
¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana
di otra causa, otro efecto y otra cuita?
En la hora de angustia y de luz vaga
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?
 
1958
 
EL SUEÑO
Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que solo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quíen serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
 
1964
 
I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
 
II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Solo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
(Poemas extraídos de “El otro, el mismo”)
 
 
Borges: Además de extraordinario narrador y ensayista, Borges fue un excelento poeta. De hecho, puede decirse que la poesía es el alma de su obra. Indisociables de sus cuentos y ensayos, sus poemas son parte indispensable del universo borgiano y constituyen una indagación paralela a los temas que siempre le apasionaron: los libros, la memoria, los laberintos, los espejos, Inglaterra, el amor o la eternidad.
Dueño de un fino oído y una deslumbrante capacidad para crear imágenes memorables. Borges revive en sus grandes poemas la intensidad que recorre la gran tradición occidental desde Homero hasta Eliot.
 
Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas
tardes, la luna, el fuego de una hoguera
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.
 
 
Ser en la vana noche /el que cuenta las sílabas, dejó escrito en uno de los tankas de El oro de los tigres Jorge Luis Borges, cuya Poesía completa acaba de publicar Lumen en una cuidada edición en tapa dura. Una poesía mayor en la literatura en español en la que conviven el pensamiento y la revelación, la memoria y el relato, los espejos y los tigres, los laberintos y las pesadillas, la lluvia vespertina en el arrabal de Palermo y las mitologías escandinavas.
Una poesía poblada por las sombras de la ceguera y las imágenes potentes, por el flujo narrativo del alejandrino o el estremecimiento contenido del soneto. Desde Fervor de Buenos Aires (1923), que contiene entre líneas el germen de su poesía posterior, hasta Los conjurados (1985), con que la culminó asombrosamente, El hacedor, Elogio de la sombra, La moneda de hierro o El oro de los tigres recogen sucesivamente “los diversos o monótonos Borges
”- Jorge Luis Borges
 
http://youtu.be/G9gievMGSyo La voz de Jorge Luis Borges recitando sus poemas.
http://youtu.be/20F0mICFw-8 Alejandra Pizarnik -Extracción de la Piedra de la Locura-
http://youtu.be/SMbyENA87Ew Alejandra Pizarnik
http://youtu.be/jHWeTFzVehU Cortometraje basado en el escrito "Dialogos" -1968- de Alejandra Pizarnik

martes, 18 de septiembre de 2012

Poema a los Amigos

«Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan».
Friedrich Nietzsche (1844)
 
«Acá hay tres clase de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse».
Mario Benedetti (1920-2009)
 
A continuación comparto con ustedes un bellísimo poema de Jorge Luis Borges, curiosamente, como Ghandi, entre otros, no obtuvo el Nobel. A Paul McCartney, antes de ser de The Beatles, no le dejaron cantar en el coro de Liverpool.
Este poema ha sido enviado por una mujer que atiendo. Ella siempre ha sido muy agradecida y realizó un importante trabajo para superar un problema que le mantuvo largo tiempo sufriendo, con mucho miedo.
Ella me escribe, le llamaré A. S., que este poema, bien pudiera haberlo escrito yo para explicar mi forma de entender la psicoterapia. Es una mujer absolutamente genial, cariñosa, creativa y con un inmenso corazón. En este poema, ella, y otros, y otras como ella, pueden sentirse identificados en cierto modo en lo que se construye ENTRE las dos personas que tienen una relación terapéutica, un vínculo. Rodrigo Córdoba Sanz. GRACIAS a tod@s.
 
 
No puedo darte soluciones
para todos los problemas de la vida,
ni tengo respuesta para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo
 
No puedo cambiar
tu pasado ni tu futuro
Pero cuando me necesites
estaré junto a ti
 
No puedo evitar que tropieces
Solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas
 
Tus alegrías
Tus triunfos y tus éxitos
no son míos.
Pero disfruto sinceramente
cuando te veo feliz.
 
No juzgo las decisiones
que tomes en la vida.
Me limito a apoyarte
a estimularte
y a ayudar si me lo pides.
 
No puedo trazarte límites
dentro de los cuales debes actuar,
pero sí te ofrezco este espacio
necesario para crecer.
 
No puedo evitar tu sufrimiento
cuando alguna pena
te parta el corazón,.
Pero puedo llorar contigo
y recoger los pedazos
para amarte de nuevo.
 
No puedo decirte quién eres
ni quién deberías ser.
Solamente puedo
amarte como eres
y ser tu amigo.
 
En estos días pensé
en mis amigos y amigas.
No estabas arriba,
ni abajo ni en medio.
 
No encabezabas
ni concluías la lista.
No eres el número uno
ni el número final.
 
Dormir feliz
emanar vibración de amor
Saber que estamos aquí de paso.
Mejorar las relaciones
 
Aprovechar
las oportunidades
Escuchar al corazón.
Acreditar la vida.
 
Y tampoco tengo
la pretensión de ser
el primero
el segundo
el tercero
de tu lista
 
BASTA QUE ME QUIERAS COMO
AMIGO.
GRACIAS POR SERLO.
 
JORGE LUIS BORGES: POEMA A LOS AMIGOS
 
http://youtu.be/6nMFVdF_DM4 "Límites" recitado por Jorge Luis Borges en 1967
http://youtu.be/hAYTX3o_L9U Vídeo con hermosas imágenes y el texo de Borges: "Poema a los Amigos"
http://youtu.be/jJQtQtcHcUs Entrevista a Jorge Luis Borges sobre su estilo.
http://youtu.be/IHn8yTTeRGA "Dime". Poema de Jorge Luis Borges.