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Paz y Ciencia
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jueves, 17 de agosto de 2017

Ayudar al Verdadero Self

Para Winnicott el ser humano no puede alcanzar la perfección, y estamos en condición de afirmar que es mejor no proponérselo. Ningún humano puede ser del todo auténtico; no obstante, podemos aspirar a ser reales y capacitados para vivir una vida en primera persona. La ayuda psicoterapéutica debe centrarse en este propósito.

En palabras de Winnicott:

:: En el individuo sano cuyo ser presenta un aspecto sumiso, pero que, pese a ello, existe, es creador y espontáneo, existe simultáneamente la capacidad para el empleo de símbolos. Dicho de otro modo, en este caso, la salud se halla estrechamente individual para vivir en una zona intermedia entre el sueño y la realidad, y que recibe el nombre de vida cultural. (Winnicott, 1960).

lunes, 14 de agosto de 2017

El universo de las personas

Winnicott considera útil dividir el universo de las personas en dos tipos:

:: Aquellas que nunca fueron "abandonadas" cuando eran bebés y que, en este sentido, tienen buenas probabilidades de disfrutar de la vida y del vivir.

:: Aquellas que tuvieron una experiencia traumática del tipo que resulta del abandono ambiental y que deben cargar durante toda su vida con el recuerdo (o el material para el recuerdo) del estado en que se encontraban en el momento del desastre. Probablemente se enfrentarán a tensiones y ansiedad, y quizá también a la enfermedad.
Winnicott, 1967

domingo, 13 de agosto de 2017

Integración y Desintegración

Cuando el sujeto se siente "integrado" gracias a los cuidados continuados del entorno, puede sentir que ya es, y es entonces cuando puede llevar a cabo el hacer.
Los fenómenos psicóticos, y por lo general la esquizofrenia, no son una regresión, ya que carecen del elemento de confianza que es propia de esta, sino un complejo plan de defensa destinado a que no se repita la desintegración.
La integración como proceso similar al que se da en el bebé reaparece en el análisis del paciente fronterizo. En este sentido: "La defensa organizada contra la desintegración despoja al individuo de lo que constituye una precondición del impulso creativo, y en consecuencia le impide llevar una vida creativa"

sábado, 12 de agosto de 2017

Poema a la Madre

Winnicott, médico pediatra y psicoanalista, se podría dibujar a grandes rasgos con unos pocos detalles:

:: Escribió una carta a Melanie Klein y Anna Freud. Estaba cansado de las "controversias" en la Sociedad Británica de Psicoanálisis; "Considero que tiene una importancia vital para la Sociedad [BPS] que ustedes dos destruyan sus grupos en lo que tienen de oficial. [...] No tengo razones para pensar que viviré más que ustedes, pero tener que ver con argumentos rígidos, que cuando ustedes mueran se convertirán automáticamente en instituciones de Estado, es una perspectiva que me espanta".

:: Tpras el divorcio de su primera mujer, se casó con Clare Britton, trabajadora social con la que se divertía en juegos que eran vistos desde fuera, casi como dos niños. Su inclinación compartida sobre lo psicosocial, les ayudó a trabajar juntos y escribir trabajos sobre niños con conducta antisocial debido a la " Deprivación", véase "Deprivación y Delincuencia".
Clare Britton pasó a ser psicoanalista tras su análisis con Klein. En esa misma fecha, Winnicott publicó su importante trabajo Objetos Transicionales y Fenómenos Transicionales (Kahr, 1999).

:: Su capacidad para jugar y crear, su personalidad flexible lo predispusieron a conceptualizar todo lo referido a la transicionalidad.
Era habitual que interpretara en el piano a Bach y Beethoven, y según sus biógrafos tenía toda la discografía de The Beatles y le encantaba dibujar y pintaba las invitaciones de navidad para sus amigos. El dibujo de libre asociación con el paciente, un niño, facilitaba su comprensión y conexión, el famoso squiggle establece una interacción que puede convertirse en un vínculo.
:: También escribía poemas de forma espontánea, existe uno, especialmente significativo, sobre su madre; de ahí podemos pensar que Winnicott (como Melanie Klein), tenía un fondo melancólico. Estos son los versos:

La madre abajo llorando,
llorando
llorando.
Así la conocí.
Una vez, extendido sobre sus rodillas,
como ahora sobre el árbol muerto,
aprendí a hacerla sonreír,
a detener sus lágrimas,
a deshacer la culpa,
a curar su muerte interior.
Darle vida era mi vida.

[...]

Como suele decir Joan Fortuny, psicólogo y poeta, el poema surge del mundo experiencial del poeta, no es necesariamente biográfico, y tiene la cualidad de tocar emociones y sentimientos que comparten muchos seres humanos; es el lector el que completa el poema con su forma de entenderlo.

Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y Psicoterapeuta

Zaragoza (Zaragoza). Agosto, 2017

martes, 8 de agosto de 2017

Sobre la sensibilidad de Winnicott

[...] Cuando hay discrepancias teóricas entre autores o escuelas, es mucho mejor exponerlas y discutirlas que recurrir al ataque usando la biografía como arma arrojadiza. Actuar así es desmerecer el psicoanálisis. Interpretar contenidos mentales sin dialogar cierra las posibilidades de comprensión.
Tampoco fue una actitud ética la de Joan Rivière que, por desviarse del dogma kleiniano, utilizó el material obtenido en las sesiones analíticas con él para intentar ponerle en mal lugar.
Así se expresó Winnicott a Masud Khan: "Yo no puedo decir que estuve en análisis con Joan Rivière, es cierto que me analizó durante cinco años y siguió analizándome durante discusiones en reuniones científicas".
Tenemos la impresión de que Winnicott debió de ser una persona solidaria y sensible ante las necesidades de los más débiles, que estuvo plenamente convencido de que el entorno facilitaba y proporcionaba a los niños las condiciones necesarias para garantizar un crecimiento adecuado. No creía demasiado en la mente autónoma, aislada de la relación e impelida desde dentro por su pulsionalidad. Siempre se preguntaba cómo era el niño que estudiaba y cómo eran las personas que estaban a su cargo. A partir de aquí, podía investigar la interacción y la interdependencia entre ambos.

Francesc Sáiz Bermejo
Winnicott y la perspectiva Relacional en el Psicoanálisis. Herder, 2017, Barcelona
Pág.: 52

sábado, 2 de junio de 2012

Bowlby y Winnicott



Bowlby y Winnicott       

John Bowlby y Donald Winnicott  

Judith Issroff y Mario Marrone



Introducción  

John Bowlby (1907 – 1990) y Donald Woods Winnicott (1896 – 1971) fueron los dos psicoanalistas del  siglo pasado que más influencia han tenido en el campo de la salud mental infantil, más allá del psicoanálisis mismo. Ambos eran médicos y compatibilizaban la labor clínica analítica en la práctica privada con el trabajo en el ámbito institucional de la salud pública. Winnicott era pediatra y Bowlby psiquiatra infantil.   A menudo se asocian sus nombres por todo lo que tenían en común. Sin embargo, también tenían diferencias marcadas en materia de personalidad y estilo. Mientras Bowlby siempre mencionaba en sus escritos, clases y sesiones de supervisión su afinidad teórica con Winnicott, no había reciprocidad. Winnicott ignoraba la contribución de Bowlby y, en ciertas ocasiones, decía  que no acababa de entender sus ideas. Bowlby admiraba el talento clínico de Winnicott; Winnicott criticaba abiertamente algunas de las ideas de Bowlby (Issroff, 2005). Sin embargo, como veremos con más detalle más adelante, ambos psicoanalistas trabajaron juntos en varios proyectos y en el ámbito de la Sociedad Psicoanalítica Británica. Durante un período en la historia de esta institución, mientras Winnicott era Presidente, Winnicott era Vice-presidente y ambos se afiliaron al “grupo independiente” o “del medio”, distanciándose de la posición de Melanie Klein por un lado y la de Anna Freud por el otro. Cada uno de ellos era un pensador independiente que siguió su propio camino, aunque los caminos a veces se tocasen y compartieran algunos aspectos de su trayectoria.  

¿Qué tenían Bowlby y Winnicott en común?  

En primer lugar, sería interesante identificar los aspectos comunes que ellos tenían en lo que respecta a su historia personal:  

Ambos procedían de hogares relativamente acomodados, de clase media alta y habían pasado períodos como escolares internos.
Ambos sirvieron en la Armada Británica a pesar de su oposición ideológica a la guerra.
Ambos llegaron al psicoanálisis desde la medicina y nunca abandonaron completamente la vocación médica.
Ambos se comprometieron profundamente con el psicoanálisis y dedicaron la mayor parte de sus vidas a la profesión.
Ambos tuvieron padres distantes y madres deprimidas (Karen, 1994; van Dijken, 1998; Hopkins, 1998).
Ambos sufrieron pérdidas y pasaron por procesos de duelo que afectaron profundamente sus vidas personales e interés por ciertos aspectos del psicoanálisis.
Ambos trabajaron en centros residenciales infantiles y se sintieron muy conmovidos en el ámbito personal y teórico por estas experiencias (Winnicott, 1947; Haupman e Issroff, 2005).
Ambos se analizaron con Joan Riviere y supervisaron con Melanie Klein; ambos se distanciaron de la posición Kleiniana y manifestaron su profundo desacuerdo con ésta.

En segundo lugar, sería interesante identificar los aspectos comunes que ellos tenían en lo que respecta a sus ideas e intereses profesionales:   

Ambos fueron pioneros del “psicoanálisis relacional”, cuyo primer principio es que no se puede entender al ser humano sin hacer referencia a su contexto interpersonal e intersubjetivo. Aunque ellos no utilizaban estas palabras, lo importante es que su visión del ser humano, del psicoanálisis y de la psicopatología era inseparable del contexto social y evolutivo.

·         Ambos respetaban aspectos fundamentales del psicoanálisis freudiano, pero rechazaron algunos de sus preceptos, como el de pulsión de muerte.

·         Ambos se interesaron fervorosamente por el estudio de los efectos que la privación de cuidados parentales óptimos tiene sobre el desarrollo evolutivo del niño y le dieron a las experiencias tempranas con los cuidadores un lugar esencial en los estudios psicoanalíticos.

·         Ambos jugaron un rol importante en la así llamada “Comisión Curtis” que iría a cambiar de una manera fundamental la manera en que niños y padres son tratados en Gran Bretaña (ver Reeves, 2005). Estos principios fueron llevados por Bowlby a la Organización Mundial de la Salud (ver Marrone, 2001).

·         Ambos hicieron compatible su interés por la técnica psicoanalítica para reparar el daño psicológico ya consumado con el interés por prevenirlo, particularmente trabajando con padres de niños pequeños. De este modo fueron pioneros de lo que ahora denominamos “promoción de la salud mental infantil”.

·         Ambos se interesaron muchísimo por la vida, obra y legado de Charles Darwin. 

·         Ambos hablaban por radio durante el período de la guerra, dirigiéndose a todos los estratos de una sociedad marcada por la división de clases. Ambos tenían tendencias políticas dentro de una corriente que podríamos definir como socialismo moderado.

·         Ambos manifestaron su alarma por el avance de Hitler en Europa, el perjuicio contra los judíos y la guerra (Issroff, 2005). Bowlby y su amigo Evan Durbin escribieron juntos el libro La agresividad personal y la guerra (1939, ver Marrone, 2001), siendo su objetivo explicar el surgimiento del fascismo y nazismo, especialmente en Alemania.·

         Durante la guerra, ambos firmaron una carta abierta en la revista médica británica The Lancet, llamando la atención sobre los riesgos para la salud mental infantil de la práctica de la “evacuación” (por la cual los niños que vivían en Londres eran separados de sus padres y enviados a vivir con extraños que los acogían en zonas remotas del país para ponerlos a salvo de los bombardeos nazis).

·         Ambos escribieron y publicaron prolíficamente, obteniendo un reconocimiento tardío por la comunidad psicoanalítica. Ninguno de los dos, especialmente Bowlby, ha sido valorado dentro del establishment psicoanalítico como se lo merecía, particularmente en vida. Bowlby no era aceptado fundamentalmente porque sus ideas proponían un nuevo paradigma. A Winnicott no se lo aceptaba no solo por su originalidad sino también por su excentricidad personal. Ambos sobrevivieron con dignidad y éxito personal su exclusión. Winnicott comenzó a obtener reconocimiento en la comunidad psicoanalítica internacional varios años después de su muerte. A Bowlby lo han reconocido los investigadores del apego pero no ha entrado aún por la puerta grande del psicoanálisis.



Las diferencias



Mas allá de las similitudes, Winnicott y Bowlby tenían diferencias de personalidad y estilo. También su legado científico ha sido distinto. Winnicott tenía una habilidad muy especial y característica para comunicarse con cualquier persona, de cualquier edad y de cualquier nivel con un rapport profundo. Bowlby tenía una gran capacidad de empatía pero el rapport no era inmediato. Bowlby era cordial, respetuoso y amable en su trato, pero altamente predecible y algo rígido en sus expresiones faciales y movimientos corporales; en otras palabras era un típico gentleman inglés de su época. Winnicott era mucho más espontáneo y juguetón. Uno no esperaría encontrarlo a Bowlby sentado en el suelo, mientras que para Winnicott el suelo era tan parte del mobiliario como una silla o una cama.  Bowlby tuvo un matrimonio sólido con Ursula, que duró desde su juventud a su muerte. Winnicott tuvo un matrimonio infeliz (le dijo a sus amigos que le llevó 18 años separarse de su primera esposa, Alice); finalmente – ya entrado en años - conoció y se casó con Claire, que resultó ser una buena compañera. En la práctica psicoanalítica, Winnicott creaba un encuadre para cada paciente y hasta se lo criticó – justa o injustamente - por favorecer “regresiones malignas en sus pacientes”, como ocurrió con el caso de Margaret Little (1985, 1990). Winnicott hizo experimentos técnicos con pacientes borderline y psicóticos que fueron más tarde objeto de críticas muy serias (ver, por ejemplo, Kahr, 1999a, 1999b). Bowlby, en cambio, era muy convencional en el encuadre y, a pesar de se lo criticó por haberse apartado teórica y técnicamente del psicoanálisis, en realidad, quienes fuimos sus alumnos sabemos que en la práctica respetaba rigurosamente el encuadre psicoanalítico clásico. Las percepciones, imaginación y forma de construir teoría lo llevaron a Winnicott por muchos caminos paralelos, convergentes, divergentes y múltiples. Jugaba con las palabras y las ideas con la misma naturalidad que respiraba. Muchos de sus escritos tienen un tinte poético. Su manera idiosincrásica de escribir le ha creado problemas a los traductores, a quienes a menudo les ha sido difícil expresar algunas ideas de Winnicott en otros idiomas. Bowlby, en cambio, era riguroso, metódico y claro en sus escritos, clases y conferencias. Winnicott comenzó una conferencia diciendo “Lo que puedan obtener de mi conferencia tendrá que ser extraído del caos”. Bowlby, se dirigía a su audiencia como si estuviese compuesta de estudiantes de colegio secundario a quienes hay que enseñarle los puntos “A” a “Z” de un tema específico de manera inteligible, simple y ordenada. Los escritos de Bowlby se pueden leer una y otra vez para aprender y recordar con mayor exactitud lo que él claramente expone. A Winnicott se lo lee una y otra vez para interpretar lo que dice. Winnicott no espera que el lector entienda lo que no puede captar, digerir y transformar en algo que personalmente le resulte útil del mismo modo que él no espera que el analizando hago uso inmediato de las interpretaciones de su analista. A medida que el lector crece y madura intelectual y emocionalmente, entiende mejor a Winnicott. Bowlby, en cambio, tenía una actitud más pragmática y aceptaba la realidad externa por el impacto que tiene sobre el mundo interno. Winnicott se interesaba mucho más por el interjuego entre (a) el impacto que la realidad externa tiene sobre el individuo y (b) la manera en que el individuo percibe y construye esa realidad. Bowlby dejó aparcados –por así decir- algunos de los temas por los cuales Winnicott se interesaba. Los escritos de Winnicott han sido de valor escaso para los investigadores. Los escritos de Bowlby han sido la base de una corriente de investigación en continua expansión. Para Bowlby (1988), la terapia psicoanalítica es un arte que se basa en la ciencia del psicoanálisis, como la jardinería se basa en la botánica. Para Winnicott, el proceso terapéutico se desarrolla en un espacio lúdico en el cual el intercambio imaginativo entre paciente y analista se entrelazan.



Algunos aspectos teóricos: sobre los procesos disociativos.



Bowlby y Winnicott comparten su interés y dedicación al estudio de la influencia que la conducta de los padres tiene sobre el desarrollo evolutivo del niño y su vulnerabilidad a la patología, utilizando como marco referencial no solo la experiencia clínica en el curso de la terapia sino también la observación directa de la interacción paterno-infantil. Tanto Bowlby como Winnicott estaban en profundo desacuerdo con algunos aspectos de la teoría Kleiniana y fueron soslayados por los autores Kleinianos. Sin embargo, mientras Bowlby siempre respetaba y tenía en cuenta las ideas de Winnicott, su actitud no encontró una respuesta recíproca por parte de este último. Sería imposible cubrir en este breve capítulo los aspectos convergentes y divergentes de los aportes teóricos de Bowlby y Winnicott. Sin embargo, podríamos mencionar brevemente algunos. Según Winnicott, inicialmente el bebe se encuentra en una condición de “no-integración primaria”, es decir estados afectivos no conectados entre sí y que están relacionados con estados de tranquilidad y de excitación del bebe. El proceso de integración se hace posible gracias a experiencias unificadoras que provienen del exterior y del interior, siendo el rol facilitante de la madre determinante. La disociación temprana de la que se ocupa Winnicott es la que existe entre los. El Self se desarrolla gracias al proceso de integración. La madre contiene la angustia inimaginable que suscitaría el derrumbe, si su función de “sostenimiento” (holding) no fuese suficientemente óptima. Bowlby, por su parte, no parte del concepto de no-integración primaria. Para Bowlby la integración es un proceso que se da a través de los cuidados parentales óptimos y los procesos disociativos son el resultado de situaciones traumáticas en la relación entre el niño y sus cuidadores. Mientras que para Winnicott, en los primeros momentos, el bebe inmaduro se encuentra al borde de una angustia inconcebible, para Bowlby la angustia solo aparece ante el fracaso de la función parental. Sin embargo, Bowlby y Winnicott se ponen de acuerdo en que el trauma afecta el desarrollo temprano y en tal caso la personalidad tiene que edificarse alrededor de la reorganización de las defensas que sigue al mismo. Winnicott enunció (1960) enunció los conceptos de “Self falso” y “Self verdadero” que Bowlby (1980) toma y expande. La disociación entre Self verdadero y Self falso marca un hito importante en el estudio psicoanalítico de los procesos disociativos y señala la naturaleza defensiva de éstos ante fallas en la relación parento-infantil. El Self verdadero tendrá sus raíces en las necesidades de respuesta sensible del niño por parte de sus figuras de apego. En este contexto el Self verdadero se enriquece a través de la elaboración de experiencias corporales, emocionales e interaccionales con la figura de apego.  El fracaso de la función parental produce una interrupción del desarrollo espontáneo. El fracaso es vivido como ataque y por lo tanto el desarrollo estará marcado como reacción o respuesta a esos ataques. El objetivo del Self falso es adaptarse a las condiciones ambientales, ocultando al Self verdadero. Pero esta adaptación es deficitaria porque involucra procesos disociativos. De esta manera, Winnicott y Bowlby comparten el mérito de ser pioneros en el estudio de los procesos disociativos y su relación con el trauma infantil en el contexto de las relaciones de apego. 



Judith Issroff es médica psicoanalista y psiquiatra, miembro de la Sociedad Psicoanalítica Británica. Ha vivido en Sudáfrica e Israel y actualmente reside en Londres.  Conoció personalmente a Winnicott y Bowlby, de quienes fue estudiante.



Mario Marrone es médico psicoanalista y psiquiatra, miembro de la Sociedad Psicoanalítica Británica. Ha vivido en Argentina e Italia. Actualmente reside entre Alicante y Londres. Conoció personalmente a Bowlby, de quien fue estudiante.