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Paz y Ciencia
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sábado, 12 de agosto de 2017

Poema a la Madre

Winnicott, médico pediatra y psicoanalista, se podría dibujar a grandes rasgos con unos pocos detalles:

:: Escribió una carta a Melanie Klein y Anna Freud. Estaba cansado de las "controversias" en la Sociedad Británica de Psicoanálisis; "Considero que tiene una importancia vital para la Sociedad [BPS] que ustedes dos destruyan sus grupos en lo que tienen de oficial. [...] No tengo razones para pensar que viviré más que ustedes, pero tener que ver con argumentos rígidos, que cuando ustedes mueran se convertirán automáticamente en instituciones de Estado, es una perspectiva que me espanta".

:: Tpras el divorcio de su primera mujer, se casó con Clare Britton, trabajadora social con la que se divertía en juegos que eran vistos desde fuera, casi como dos niños. Su inclinación compartida sobre lo psicosocial, les ayudó a trabajar juntos y escribir trabajos sobre niños con conducta antisocial debido a la " Deprivación", véase "Deprivación y Delincuencia".
Clare Britton pasó a ser psicoanalista tras su análisis con Klein. En esa misma fecha, Winnicott publicó su importante trabajo Objetos Transicionales y Fenómenos Transicionales (Kahr, 1999).

:: Su capacidad para jugar y crear, su personalidad flexible lo predispusieron a conceptualizar todo lo referido a la transicionalidad.
Era habitual que interpretara en el piano a Bach y Beethoven, y según sus biógrafos tenía toda la discografía de The Beatles y le encantaba dibujar y pintaba las invitaciones de navidad para sus amigos. El dibujo de libre asociación con el paciente, un niño, facilitaba su comprensión y conexión, el famoso squiggle establece una interacción que puede convertirse en un vínculo.
:: También escribía poemas de forma espontánea, existe uno, especialmente significativo, sobre su madre; de ahí podemos pensar que Winnicott (como Melanie Klein), tenía un fondo melancólico. Estos son los versos:

La madre abajo llorando,
llorando
llorando.
Así la conocí.
Una vez, extendido sobre sus rodillas,
como ahora sobre el árbol muerto,
aprendí a hacerla sonreír,
a detener sus lágrimas,
a deshacer la culpa,
a curar su muerte interior.
Darle vida era mi vida.

[...]

Como suele decir Joan Fortuny, psicólogo y poeta, el poema surge del mundo experiencial del poeta, no es necesariamente biográfico, y tiene la cualidad de tocar emociones y sentimientos que comparten muchos seres humanos; es el lector el que completa el poema con su forma de entenderlo.

Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y Psicoterapeuta

Zaragoza (Zaragoza). Agosto, 2017

miércoles, 19 de mayo de 2010

Desposesión, deprivación

Con algunos pacientes lo que resulta pertinente es el sostén adecuado, en casos de deprivación, esto es, carencias emocionales por un apego inseguro o ambivalente hay que estar ahí, presente, dispuesto a ser utilizado y después abandonado, tal y como decía Winnicott. En otros casos, que en cierta manera también pertenecen a cierto tipo de desposesión o deprivación como son los padres ausentes o las madres caóticas (o viceversa) también hay que dar preferencia al sostén frente a la intepretación, lo que necesita el paciente es un medio ambiente suficientemente bueno donde tomar confianza para poder metabolizar el dolor de la pérdida, la presencia de lo negativo que diría André Green, winnicottiano a su manera. El sostén no es solamente el estar allí, es soportar también los ataques que fuera de un contexto dinámico se suelen entender como personas retadoras o manipuladoras. Sin embargo, creo que hay que tener una fina sensibilidad para dar una cobertura apropiada a estas personas que necesitan calor, comprensión y un lugar en el que los espacios fantasmáticos se vayan entrelazando para poder ir jugando en sesión.
Según Winnicott, la tendencia antisocial obedece a una falla reiterada o prolongada del ambiente facilitador en la época de la dependencia relativa. Plantea que la destructividad de la conducta antisocial del adolescente obedece a la restricción del espacio de juego y su reemplazo por el acting out; el acto antisocial implica negar la desposesión. La conducta antisocial es una demanda de ayuda a la sociedad, "una señal de esperanza".
Esto es, que otro tipo de conductas ya no antisociales pero también autodestructivas como sobreingestas de fármacos con fines parasuicidas o cortes tienen una función y significado de pedido de auxilio, no de manipular o llamar la atención, como la alguno lo valora. Esto además, si se comunica a la familia suele producir interferencias por alejar de la comprensión del problema de la persona y confrontar con alta emoción expresada a los intentos desesperados de los pacientes.
Muchas madres inteligentes saben que en algún momento de sus vidas no han podido sostener a sus hijos, claro está en un sentido metafórico, estos niños-adultos deprivados necesitan de su madre, desarrollando una gran dependencia del objeto materno, que queda idealizado.
En consulta trataremos de crear una atmósfera donde poder pensar y metabolizar el dolor y carencias que ha tenido el paciente. Por esto es preciso trabajar con un plus de sensibilidad que poco es visto en consultas de psicología académica y psiquiatría del mismo tipo, donde se tiende a diagnosticar a la persona y a sospechar de un trastorno de conducta o en términos de Winnicott, de una cierta tendencia antisocial o cierto tipo de trastornos como el límite.
Creo que debemos de entender lo que pasa a la persona, si se muestra esquiva, "retadora" o suspicaz, quizá no se sienta cómoda en el espacio, quizá se sienta perseguida por sí misma, quizá no ha sido validada en su medio ambiente. Este trabajo requiere romper ideologías y creencias personales para introducirnos en el mundo interno del paciente, y pensar desde su punto de vista, desde su perspectiva, a un nivel cognitivo y emocional, esto es la auténtica empatía.

martes, 10 de marzo de 2009

Deprivación y Delincuencia_Caso


Cuando un individuo presenta una conducta antisocial cabe una primera reacción programada por lo filogenético, se trata de una repulsa natural. De cierto desprecio.
Sin embargo los profesionales de la salud mental tratamos a estas personas para que se “curen”. Se entiende desde la perspectiva médica-psicológica que tiene una enfermedad mental, al menos algunos de los que cometen delitos. Sobre esto un criminólogo tendría mucho que decir, Vicente Garrido es un buen psicólogo que se dedica a esos trabajos.
Winnicott plantea en “Deprivación y Delincuencia” que el acto antisocial significa esperanza. Mientras se comete el hurto o se descarrila un tren hay un intento subrepticio de conseguir un panorama más alentador. Winnicott coordinaba varios centros para niños con problemas antisociales durante los 40-50. Allí conoció a un a trabajadora social llamada Clare Britton, de quien se enamoró y publicaron conjuntamente algún artículo que se plasma en el libro arriba citado. Además Clare hace la introducción.
El antisocial es un producto de la psicoterapia muy valorado porque no es un paciente fercuentador, en realidad ninguna estructura narcisista lo es, a no ser de que estén descompensados/frustrados.
Creo que la persona con esos rasgos narcisistas y actos antisociales puede curarse, pero va a someter al espacio terapéutico (encuadre) a prueba. Midiendo y retando al terapeuta como paradigma de la sociedad. La sociedad ha robado algo a estos seres humanos, hablamos de los niños que atendía Winnicott, quienes habían perdido a sus padres. Ellos se toman la justicia por su mando robando a la sociedad lo que es suyo, es por eso por lo que Winnie considera que aun mantienen la esperanza. Otros pueden retraerse definitivamente y organizarse en una posición “esquizoide”, al decir de DWW.
Estas personas pueden no tener conciencia de hacer daño a otros, carecer de empatía, de capacidad para imaginar aun estando dotados de una correcta inteligencia. Se trata de personas que no han podido trazas el recorrido natural de maduración emocional natural, propia de todo individuo.
Estas ideas son psicodinámicas, caben otras explicaciones, por ejemplo las biologicistas, las genéticas, las sociales, las interpersonales. Complementarias, nunca excluyentes.
La realidad es que estas personas pueden tener necesidad de sentirse sostenidos, arropados, comprendidos y una vez en ese desarrollo de la confianza básica, entonces podremos dar espacio para las intervenciones vía interpretación o reestructuración cognitiva. Son personas con elevados índices de resistencia, de difícil manejo como gusta decir pero pueden resultar muy interesantes ya que el ir mostrando que el mundo externo puede no ser aquel que han vivido y que las personas que conviven con él son sólo una sombra de lo que en realidad son.
Recuerdo un caso de una persona que no entendía, y así lo constataron peritos y forenses variso, que sus actos podían hacer daño a otros, y lo que se ocurría pensar es que tenía que sentir vergüenza porque sus compañeros de prisión se reían de él.
No podía registrar que esos actos le llevaron a ser denunciados porque los efectos de tales actos para el Otro, no son los mismos que él deseaba que fuesen.
Por lo tanto, estamos hablando de síntomas antisociales, narcisismo y psicosis.
La psicosis en cuanto a la distorsión de la realidad, o acaso perversión por confundir su deseo con el del otro.
Estas personas necesitan ser entendidas y ayudadas, los factores sociales relacionados con la "anomia" de Durkheim que recuerda Millon tienen que ver con la desorganización normativa de nuestro sistema de valores. En el caso que recuerdo, el paciente careció de padre porque éste estuvo enfermo desde su infancia, su madre estuvo demasiado deprimida por lo que tuvo que hacerse “una educación a su medida”,"ir picando de aquí y allá" y de esa anomia la necesidad de “recordar” ese miedo al derrumbe y de “ser educado”. Pero esa educación no es intelectual, es intersubjetiva, relacional, porque como dice Otto Kernberg “la psicoterapia empieza donde termina la eficacia del sentido común”. Es por esa razón por la que estas personas (y otras) pueden beneficiarse de un tratamiento psicoterápico.

martes, 16 de diciembre de 2008

Deprivación y delincuencia. La tendencia antisocial como señal de esperanza.

La genialidad es poco más que la facultad de percibir las cosas de un modo no habitual William James

Sin embargo, no se debe pensar despreciativamente de lo paradójico.
La paradoja es la fuente de la pasión del pensador y el pensador sin paradoja es como el amante sin sentimiento: una vil mediocridad. Kierkegaad


En el texto Deprivación y Delincuencia de DW WInnicott se trata la "tendencia antisocial" de una manera curiosa, sencilla y profunda, el texto está destinado a personas que cuidan de bebés y adolescentes en sus casas, en albergues o en la escuela. Además va dirigido a los profesionales de la salud mental.

La deprivación deviene cuando se ha carecido de un medio suficientemente bueno, en aquella época, cuando surge el libro, Inglaterra estaba en guerra y había niños evacuados que vivían con otros padres sustitutos y aquellos que tenían patologías o "tendencias antisociales" podían ser derivados a un albergue para tal fin. Winnicott y su segunda esposa, Clare Britton, trabajon juntos en este propósito. Ella era asistente social psiquiátrica.

El medio suficientemente bueno es aquel en el que el niño ha podido disfrutar de una continuidad de seguridad y protección por una buena "madre-medio ambiente". Es de ese modo cuando el niño se siente seguro, confía en su madre, tiene la esperanza de que va estar allí y puede usarla para crear el mundo y descubrirlo a partir de lo que le da la madre. El padre está también allí, la madre lo necesita y por ende también el niño. Las separaciones demasiado prolongadas producen "traumas" porque el niño no puede construir en su fantasía durante mucho tiempo la presencia de la madre. Cuando se desvanece la imagen mental el mundo se derrumba y su psique en formación comienza a buscar otros modos de satisfacción y comunicación. Es allí donde surge la "tendencia antisocial". Tener una familia sana, constante, coherente y que brinden calor y seguridad son las variables que maneja Donald Winnicott para entender el environment suficientemente bueno.

Sus investigaciones están contextualizadas en años de guerra cuando los descarrilamientos provocados de trenes y los robos en granjas vecinas eran conocidas por la gente común.

Una madre común y corriente es el interlocutor de Winnicott, es esa madre, para él quien sabe cómo cuidar a sus hijos y cómo ayudarles a crecer sin dejarle caer. Este es un trabajo que puede surgir de manera natural en la madre devota corriente. Estas palabras fueron alentadas por una periodista que quería publicar las comunicaciones radiofónicas de Winnicott, al preguntarle a quién iba dirigidas las locuciones, Winnicott en estado puro, dijo que a la madre común y corriente. Es así cuando empieza a cristalizarse el concepto.

La deprivación viene de una palabra inglesa "deprivation", en español sólo encontramos "privación": (Del lat. privatĭo, -ōnis).
1. f. Acción de despojar, impedir o privar.
2. f. Carencia o falta de algo en alguien capaz de tenerlo.
3. f. Pena con que se desposee a alguien del empleo, derecho o dignidad que tenía, por un delito que ha cometido.
4. f. Ausencia del bien que se apetece y desea.
5. f. Renuncia voluntaria a algo.
. Deprivación (deprivation) se refiere a lo siguiente: "The act or an instance of depriving; loss.
The condition of being deprived; privation". La deprivación se produce en una fase posterior a la que generaría dentro de una perspetiva de desarrollo emocional, las psicosis y el espectro fronterizo, donde trabajaba como gato panza arriba Donald Winnicott. El niño cuando ha tenido una madre-ambiente "good-enough" y la pierde por enfermedad o guerra por ejemplo, va a reflejar dicha carencia en su aparato psíquico. El propio Winnicott relata en el texto como la guerra y la ausencia de los padres durante largo tiempo podían llegar a explicar trastornos de ingenua apariencia primaria como física.

Winnicott entiende la patología en función del desarrollo emocional, él junto a Bowlby y Anna Freud tuvieron oportunidad de trabajar en esta época convulsa que hizo llegar a la población los efectos de la deprivación, este libro en un lenguaje asequible transmite de forma profunda las ideas y experiencia creativa de Winnicott para entender la tendencia antisocial.
Nota: La tendencia antisocial no la emplea el autor como un diagnóstico, Winnicott era un poeta de lo "demencial".