Reportaje
Un abuelo crea un navegador web para su nieto autista
Los colores, los 'banners' y los contenidos estridentes constituyen un obstáculo para estos discapacitados
OTR/PRESS 05-06-2008
Las barreras que diariamente tienen que esquivar muchos discapacitados, también están presentes en las nuevas tecnologías. Un ejemplo son los afectados de autismo, que se ven desbordados por la cantidad de información, elementos y colores presentes en los navegadores de Internet. Por eso, un informático ha creado, con asesoramiento de profesionales del tratamiento del autismo, un webBrowser específico para estos enfermos, que ha puesto a disposición de todo el mundo de forma gratuita en la Red.
Un abuelo coraje de Las Vegas, informático y con un nieto autista, se dio cuenta de que Internet podría ser una buena herramienta para la rehabilitación de su nieto de seis años. Sin embargo, lo único que consiguió fue el desánimo tras constatar que para el pequeño Zac la gran cantidad de colores, los banners y los contenidos estridentes de la Red no lo ayudaban en nada. Con sus dotes de programador, John LeSieur diseñó un navegador web específico para niños autistas, que simplifica la búsqueda de contenidos y elimina los elementos que afectan a la mente de quienes sufren esta enfermedad.John LeSieur, programador informático afincado en Las Vegas, se dio cuenta de que él mismo podría facilitar la vida a su nieto si creaba un navegador más sencillo. Aprovechando su pequeña empresa de software llamada People CD Inc., se dio a la tarea de proyectar el navegador. LeSieur sólo buscaba ayudar a su nieto Zackary Villeneuve, que vive en Saint Remi, Quebec (Canadá), pero una vez que publicó en Internet su proyecto, muchos padres quisieron probar el ''Navegador Zac para niños autistas''.Preguntando a pedagogos y rehabilitadores de autismo, el abuelo de Zac incorporó numerosas prestaciones a su navegador, como el bloqueo de algunas teclas y funciones del ordenador para que el niño no se distraiga con elementos secundarios, como el botón derecho del ratón o la tecla ''Imprimir pantalla''. "Algunas partes de la Red tienen mucho material extraño que puede estar distrayendo y para un niño que se comunica de forma no verbal, no habría ninguna posibilidad para que utilice esta información", señaló un investigador de la Brown University de Rhode Island Stephen Sheinkopf.Otros elementos del navegador, como los iconos simplificados y su gran tamaño, ayudan al pequeño a acceder de forma directa a juegos, cuentos o ejercicios mentales. "Estamos tratando de evitar aquellos sitios web que sean oscuros, agresivos visualmente o muy complicados, porque todo esto tiene qué ver con su propia autoestima. Si ellos no sienten que tienen el control, se frustrarán fácilmente", asegura John LeSieur.El navegador Zac también puede beneficiar a los demás niños, pues el filtro que utiliza bloquea contenidos violentos, sexuales o para adultos, una de las mayores preocupaciones de los padres a la hora de dejar a sus hijos frente al ordenador. Sin ánimo de lucro, LeSieur ofrece la posibilidad de descargar el ''software'' totalmente gratis desde www.zacbrowser.com.Una idea con futuroAunque LeSieur se informó con pedagogos y expertos en este tipo de desorden del desarrollo del cerebro para crear el navegador, éste no está todavía homologado. Sin embargo, todas las experiencias y opiniones sobre el navegador Zac son satisfactorias. "Es una muy buena idea", dijo la directora del Centro de Enseñanza e Investigación sobre el Autismo de la Pace University de Nueva York Dianne Zager.Pero otros expertos van más allá de darle la enhorabuena a LeSieur. El jefe de la oficina de innovación del Centro de Educación Especial Heartspring de Kansas Crhis Vacek, ha asegurado que está planteándose la posibilidad de introducir el navegador Zac en el centro. Según Vacek, la máxima ventaja del navegador es que es gratuito, ya que "muchas de las tecnologías asistenciales tienen un coste superior a 5.000 dólares y sólo funcionan con dispositivos especializados".
jueves, 5 de junio de 2008
domingo, 1 de junio de 2008
La Niña de los Sueños XXIX
¡Qué bonito resultaba escuchar el choque de las gotas de lluvia en el cristal! Un día gris para ahuyentar la soledad. Allí estaba nuestra entrañable niña, sentada, tocando el piano, por momentos paraba y frente al ventanal contemplaba ese día tan misterioso. La misma conclusión a la que había llegado tiempo atrás venía de nuevo a su mente, una y otra vez. Tenía todas las facilidades, podía jugar, estudiar lo que quisiera, podía divertirse, conocer condes, duques y barones, conocer mundo, aprender música, teología o física. El mundo se abría ante ella, curiosamente, esta desdichada muchacha carecía de algo, su "Élan vital" le había llevado a explorar su mundo y a conocer de primera mano la vida de sus vecinos, tan cercanos y tan distintos. Era una época dura para la mujer. Las mujeres artistas eran pocas, tildadas de locas, una profesión de baja estatura. Ella no sabía dedicarse a otra cosa que no fuera reparar día tras día ese huequecito en su identidad, esa muesca. La pérdida real o imaginada dibujaba en ella un angosto túnel que atravesaba su corazón. Las piezas musicales, la escritura y el dibujo, así como sus puestas en escena clandestinas eran un juego que daban más sentido a su vida. Feliz por instantes siguió en ese ambiente externo tan compatible con su interior, cierta melancolía, nostalgia, morriña por la búsqueda de algo perdido en el interior. Un proceso que había creado tal tumulto en el gobierno y la ciudad que parecía poseer una energía digna de encomio. Se trataba de una obra global de transformación, un gesto espontáneo dedicado a mostrar trocitos de ella en toda su pureza, sin el disfraz que tanto le costaba ponerse. Un día hermoso para tocar, para pensar y componer.
Etiquetas:
La Niña de los Sueños,
Rodrigo Córdoba Sanz
sábado, 31 de mayo de 2008
La Niña de los Sueños XXVIII

Imagen de Leonardo Flores.
Bordando un bolso en su habitación se imaginaba reflejada en el espejo con un pedacito de ella, una muesca desprendida, abandonada desde la muerte de su madre. Un dolor inefable que parecía haberle llevado a una búsqueda en base a la salida creativa de ese carácter social, el establishment masculino pregonaba una mujer que estuviera en casa criando a los bebés. La Niña parecía estar cicatrizando esa herida, llenando ese huequecito de símbolos: la atalaya, su flauta, las incursiones nocturnas clandestinas, su antifaz...
Desgraciadamente, en consonancia con su angustia paranoide, papa Estado decidió moverse para resolver ese "problema del pueblo". Debía de investigar quién era esa misteriosa figura que se había convertido en héroe de un pueblo sediento de ilusión y esperanza. El objetivo era capturarla...
En la comida surgió el tema, comiendo manjares traídos de tierras lejanas y exóticas el padre se prodigaba en detalles referentes al tema. Lo terrible que resultaba para su prestigio como Gobernante y la delicada situación en la que le estaba dejando esa persona de cara a la voz popular y los gobernantes vecinos. La voz se había movido velozmente y resultaba ser una cuestión de estado. La Niña, jugando con los dátiles miraba el plato disimulando mientras escuchaba a su papá y a sus hermanos, que solían sumarse con vehemencia a la opinión del padre. El Jefe estaba convencido de que sus hijos varones serían gente de bien, el objetivo familiar, como ya es sabido, era que la muchacha se casara con un varón de alta alcurnia para sentar cabeza y difrutar de los lujos de la élite de la comarca.
La muchacha sentía cierto dolor de estómago, dado que no existían lenitivos eficaces para aliviarlo decidió retirarse a su habitación y seguir cosiendo, esta vez con menos vigor y afán que antes, mientras cosía miraba el arcón de los deseos, donde escondía la flauta. Acto seguido se levantó y tocó el piano. Antes de que fuera trasladado ese instrumento de sus sueños a un espacio inhóspito.
Desgraciadamente, en consonancia con su angustia paranoide, papa Estado decidió moverse para resolver ese "problema del pueblo". Debía de investigar quién era esa misteriosa figura que se había convertido en héroe de un pueblo sediento de ilusión y esperanza. El objetivo era capturarla...
En la comida surgió el tema, comiendo manjares traídos de tierras lejanas y exóticas el padre se prodigaba en detalles referentes al tema. Lo terrible que resultaba para su prestigio como Gobernante y la delicada situación en la que le estaba dejando esa persona de cara a la voz popular y los gobernantes vecinos. La voz se había movido velozmente y resultaba ser una cuestión de estado. La Niña, jugando con los dátiles miraba el plato disimulando mientras escuchaba a su papá y a sus hermanos, que solían sumarse con vehemencia a la opinión del padre. El Jefe estaba convencido de que sus hijos varones serían gente de bien, el objetivo familiar, como ya es sabido, era que la muchacha se casara con un varón de alta alcurnia para sentar cabeza y difrutar de los lujos de la élite de la comarca.
La muchacha sentía cierto dolor de estómago, dado que no existían lenitivos eficaces para aliviarlo decidió retirarse a su habitación y seguir cosiendo, esta vez con menos vigor y afán que antes, mientras cosía miraba el arcón de los deseos, donde escondía la flauta. Acto seguido se levantó y tocó el piano. Antes de que fuera trasladado ese instrumento de sus sueños a un espacio inhóspito.
Etiquetas:
La Niña de los Sueños,
Rodrigo Córdoba Sanz
jueves, 29 de mayo de 2008
Lacan: Sobre las Psicosis I

“Tras habernos interesado en la palabra, vamos ahora a interesarnos un
poco en el lenguaje, al que precisamente se aplica la repartición triple
de lo simbólico, lo imaginario y lo real. Indudablemente el cuidado con
que Saussure elimina de su análisis del lenguaje la consideración de la
articulación motora muestra claramente que distingue su autonomía.
El discurso concreto es el lenguaje real, y eso, el lenguaje, habla. Los
registros de lo simbólico y de lo imaginario los encontramos en los otros
dos términos con los que articula la estructura del lenguaje, es decir el
significado y el significante.”
poco en el lenguaje, al que precisamente se aplica la repartición triple
de lo simbólico, lo imaginario y lo real. Indudablemente el cuidado con
que Saussure elimina de su análisis del lenguaje la consideración de la
articulación motora muestra claramente que distingue su autonomía.
El discurso concreto es el lenguaje real, y eso, el lenguaje, habla. Los
registros de lo simbólico y de lo imaginario los encontramos en los otros
dos términos con los que articula la estructura del lenguaje, es decir el
significado y el significante.”
"El significante es lo que representa a un sujeto para otro significante."
“El S mayúscula, cuyo medio es la palabra, el análisis muestra que no
es lo que piensa el vulgo. Está la persona real que está ante uno en
tanto ocupa lugar -en la presencia de un ser humano está eso, ocupa
lugar, en su consultorio pueden entrar a lo sumo diez personas, no
ciento cincuenta— está lo que ven, que manifiestamente los cautiva, y
es capaz de hacer que de repente se echen en sus brazos, acto inconsiderado
que es del orden imaginario; y luego está el Otro que men
cionábamos, que también puede ser el sujeto, pero que no es el reflejo
de lo que tiene enfrente, y tampoco es simplemente lo que se produce
cuando se ven verse.”
Lacan, Jacques: “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”
(1958), en Escritos II, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 1987.
Lacan, Jacques: El seminario Libro 3: Las Psicosis (1955), Paidós, Buenos Aires, 1984.
Trabajo de Recensión sobre Psicopatología y Pensamiento
Antonio Díez Patricio: “El Self en la Construcción del Delirio”, del texto “Psicopatología de los Síntomas Psicóticos”. Asociación Española de Neuropsiquiatría. Estudios.
Se puede concebir una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la vida social. Tal ciencia sería parte de la psicología social, y por consiguiente de la psicología general. Nosotros la llamaremos semiología. (Saussure, 1945)
Introducción
El tipo de delirio denominado interpretación delirante –delirio de interpretación de los clásicos franceses (Sérieux et Capgras, 1982)- puede ser explicado a partir de los mecanismos cognitivos implicados en la interpretación normal.
Las interpretaciones delirantes coexisten unas veces con fenómenos afectivos, otras con alucinaciones, otras con episodios de reagudización y desorganización de la antividad psíquica.
Es muy discutible la existencia de factores orgánicos en la génesis y mantenimiento de este tipo de delirio; sí está generalmente aceptada la existencia de una caracteropatía de base…el delirio es una conducta y, como tal, tiene un significado y cumple una función en la vida del sujeto. Desde esta perspectiva, el problema del delirio es el problema del sentido en general, de cómo le damos sentido a nuestras vidas de sujetos sociales.
Teoría Semiótica de la Conducta
Para Eco, “Signo es cualquier cosa que pueda considerarse como substituta significante de cualquier otra cosa” (…)
En ese sentido la semiótica es, en principio, la disciplina que estudia todo lo que puede usarse para mentir.
“Por consiguiente, proponemos que se defina como signo todo lo que a partir de una convención aceptada previamente, pueda entenderse como alguna cosa que está en lugar de otra”
Tipos de Delirio
Las conductas que denominamos ideas delirantes constituyen fenómenos heterogéneos, de tal modo que trastornos diferentes den lugar a ideas delirantes diferentes. En lo que respecta a las “estructuras delirantes crónicas” la escuela francesa ha diferenciado clásicamente cuatro grupos sindrómicos”:
- Psicosis paranoicas.
- Delirios Parafrénicos y Fantásticos.
- Psicosis Alucinatorias Crónicas.
- Delirios Esquizofrénicos.
Mientras que el delirio de las psicosis paranoicas se caracteriza por su construcción aparentemente lógica y basada en interpretaciones, en los delirios parafrénicos destacan el carácter fantástico de los temas delirantes y su riqueza imaginativa.
Para Ey (1998), las características generales de las psicosis paranoicas serían su sistematización, su desarrollo coherente a partir de la personalidad, su lucidez, la ausencia de deterioro y su tendencia a la irreductibilidad.
Psicopatológicamente, en lo que respecta a las ideas delirantes, es tradicional hablar de percepción delirante y de ocurrencia delirante. La percepción delirante es, junto con la representación delirante, el recuerdo delirante y la cognición delirante un tipo de idea delirante primaria, la cual surge de vivencias delirantes primarias, que consisten en una significación alterada de la realidad.
Las ideas deliroides a las que surgen “comprensiblemente” de fenómenos afectivos, de percepciones falsas o de la personalidad.+
Según Hamilton, 1986: “en los delirios totalmente sistematizados hay un delirio básico y el resto del sistema se halla construido lógicamente sobre dicho error”…en la interpretación delirante el sujeto no parte de una hipótesis interpretativa sino de una tesis, la cual es aparentemente corroborada por pseudoargumentos y datos irrelevantes para lo que se pretende demostrar.
El Juicio de Realidad
Según el modelo judicativo de la conducta, de Castilla del Pino (1978, 1984): la conducta implica un juicio de realidad por parte del sujeto. En efecto, en su relación con la realidad, el sujeto siempre ha de tener en cuenta con qué tipo de objeto establece la relación, si se trata de un objeto externo y es, por tanto, un componente de la realidad empírica, o es un objeto interno, esto es, un constituyente de la intimidad del sujeto (sueños, fantasías, deseos, etc.). En la conducta psicótica (o, en lo que es lo mismo, en el juicio de realidad psicótico) lo que ocurre es que el sujeto toma como externo un objeto interno.
El juicio de realidad tiene tres componentes: denotación, connotación e interpretación. Mientras que la denotación consiste en constatar la existencia de un objeto, la connotación es la atribución de valores éticos y/o estéticos al objeto denotado…la connotación tiene un carácter subjetivo, es un objeto interno cuya correspondencia empírica depende del sistema axiológico que adopte el sujeto.
Teoría de la Interpretación
Dice Eco que “interpretar un signo significa prever –idealmente- todos los contextos posibles en que pueda introducirse” (Eco, 1992). El concepto de contexto es fundamental para cualquier teoría de la interpretación.
El contexto no es, por tanto, una entidad estable y rígida, sino dinámica y susceptible de ser modificada en la interacción. Aún así, existen situaciones sociales tan extremadamente ritualizadas que apenas cabe en ellas la espontaneidad…la interpretación de la conducta consiste, prácticamente, en una descodificación, mientras que, por el contrario, en el contexto no codificado, como hemos visto, la interpretación es siempre una inferencia y, como tal, tiene un carácter hipotético.
(Jonson-Laird acuña el concepto de Inferencia Pragmática, se trata de aquella no satisface axiomas de cálculo posibilidades. Se realiza a partir del contexto, es una conjetura plausible y no una deducción válida).
El conocimiento del mundo que todo sujeto tiene almacenado en su memoria semántica está organizado en esquemas, de tal modo que se puede concebir el conjunto de este conocimiento como una serie de esquemas conectados entre sí, organizando la información que contienen de manera que pueda ser usada lo más eficientemente posible…una vez creados los esquemas tienden a mantenerse, incluso ante una información contradictoria (efecto de perseverancia). Los esquemas que recogen información situacional se llaman guiones (Schank y Abelson, 1987). Los guiones funcionan como contextos codificados y permiten hacer inferencias sobre la conducta, predecir comportamientos, etc.
Conviene ahora precisar lo siguiente. He dicho más atrás que para connotación rige el principio de no verificabilidad, pero mientras que la verificabilidad de los juicios éticos y estéticos no nula, en la interpretación, como hemos visto, existen grados de probabilidad o de confirmación, esto es, cabe un mayor o menor acercamiento a la verdad.
Inferencias Pragmáticas. Heurísticos y sesgos.
Una buena parte de las actividades mentales que constituyen el razonamiento natural se lleva a cabo mediante heurísticos (Tversky y Kahneman, 1982). Una característica principal del entendimiento humano es su escasa, mayor o menor según los sujetos, tolerancia a la incertidumbre. Los heurísticos son mecanismos de razonamiento, una especie de atajos cognitivos mediante los cuales es posible reducir la incertidumbre que suele generar la ambigüedad del sentido de la conducta y, teniendo en cuenta la limitada capacidad del sistema cognitivo, dar solución a algunos problemas de razonamiento.
Uno de los heurísticos descritos por Tversky y Kahneman es la representatividad, mediante el cual se reduce la complejidad del razonamiento acerca de las probabilidades pragmáticas basándose en la similitud que guardan entre sí los datos.
Otro de los heurísticos es la accesibilidad, mediante el cual se estima la probabilidad según la facilidad con que los datos acceden a la mente, juzgándose como más frecuentes los datos más fáciles de recordar. Como es natural, los acontecimientos más frecuentes son los más fáciles de recordar, pero la inversa no es cierta. Además de la frecuencia, la accesibilidad está determinada por la relevancia emocional que los datos posean para el sujeto en virtud de su impacto emocional; por ejemplo, uno cree más probable que le roben su casa si un amigo le cuenta que acaban de robarle la suya. Una variante de la accesibilidad es la denominada por Chapman y Chapman (1982) correlación ilusoria, mediante la cual el sujeto establece una correlación entre acontecimientos basándose en sus semejanzas.
…así en sus trabajos sobre psicología social, Nisbett y Ross (1980) muestran que los sujetos tienden a no dar crédito a las pruebas que entran en conflicto con sus creencias, y viceversa: tienden a aceptar aquellos argumentos que las confirman. Evans (1989) denomina a este fenómeno sesgo de confirmación, consistente en la tendencia del razonamiento humano a confirmar antes que refutar las hipótesis de partida. Se trata del principal mecanismo cognitivo implicado en el prejuicio y otras creencias irracionales. En las relaciones interpersonales es frecuente que el sujeto persevere en sus primeras impresiones, sobrestimando la información que verifica las expectativas y soslayando la que las falsean. Otro fenómeno de esta clase, importante para el tema del presente trabajo, es la denominada ilusión de validez, según la cual datos aparentemente confirmatorios de una inferencia errónea se van añadiendo reforzando progresivamente el juicio inicial (Tversky y Kaneman, 1982).
A modo de resumen:
- Las actitudes, creencias y expectativas del sujeto determinan su manera de razonar.
- Existe una tendencia natural en el sujeto a negar los hechos que refutan sus interpretaciones y a aceptar aquellos que las confirman.
- Cuando un sujeto sostiene fuertemente una hipótesis, toda nueva información que sea contradictoria con ella es escasamente eficaz para modificarla.
- Del mismo modo, si un sujeto sostiene fuertes expectativas sobre algo, suele pasar por alto las evidencias que chocan con ellas.
Se puede concebir una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la vida social. Tal ciencia sería parte de la psicología social, y por consiguiente de la psicología general. Nosotros la llamaremos semiología. (Saussure, 1945)
Introducción
El tipo de delirio denominado interpretación delirante –delirio de interpretación de los clásicos franceses (Sérieux et Capgras, 1982)- puede ser explicado a partir de los mecanismos cognitivos implicados en la interpretación normal.
Las interpretaciones delirantes coexisten unas veces con fenómenos afectivos, otras con alucinaciones, otras con episodios de reagudización y desorganización de la antividad psíquica.
Es muy discutible la existencia de factores orgánicos en la génesis y mantenimiento de este tipo de delirio; sí está generalmente aceptada la existencia de una caracteropatía de base…el delirio es una conducta y, como tal, tiene un significado y cumple una función en la vida del sujeto. Desde esta perspectiva, el problema del delirio es el problema del sentido en general, de cómo le damos sentido a nuestras vidas de sujetos sociales.
Teoría Semiótica de la Conducta
Para Eco, “Signo es cualquier cosa que pueda considerarse como substituta significante de cualquier otra cosa” (…)
En ese sentido la semiótica es, en principio, la disciplina que estudia todo lo que puede usarse para mentir.
“Por consiguiente, proponemos que se defina como signo todo lo que a partir de una convención aceptada previamente, pueda entenderse como alguna cosa que está en lugar de otra”
Tipos de Delirio
Las conductas que denominamos ideas delirantes constituyen fenómenos heterogéneos, de tal modo que trastornos diferentes den lugar a ideas delirantes diferentes. En lo que respecta a las “estructuras delirantes crónicas” la escuela francesa ha diferenciado clásicamente cuatro grupos sindrómicos”:
- Psicosis paranoicas.
- Delirios Parafrénicos y Fantásticos.
- Psicosis Alucinatorias Crónicas.
- Delirios Esquizofrénicos.
Mientras que el delirio de las psicosis paranoicas se caracteriza por su construcción aparentemente lógica y basada en interpretaciones, en los delirios parafrénicos destacan el carácter fantástico de los temas delirantes y su riqueza imaginativa.
Para Ey (1998), las características generales de las psicosis paranoicas serían su sistematización, su desarrollo coherente a partir de la personalidad, su lucidez, la ausencia de deterioro y su tendencia a la irreductibilidad.
Psicopatológicamente, en lo que respecta a las ideas delirantes, es tradicional hablar de percepción delirante y de ocurrencia delirante. La percepción delirante es, junto con la representación delirante, el recuerdo delirante y la cognición delirante un tipo de idea delirante primaria, la cual surge de vivencias delirantes primarias, que consisten en una significación alterada de la realidad.
Las ideas deliroides a las que surgen “comprensiblemente” de fenómenos afectivos, de percepciones falsas o de la personalidad.+
Según Hamilton, 1986: “en los delirios totalmente sistematizados hay un delirio básico y el resto del sistema se halla construido lógicamente sobre dicho error”…en la interpretación delirante el sujeto no parte de una hipótesis interpretativa sino de una tesis, la cual es aparentemente corroborada por pseudoargumentos y datos irrelevantes para lo que se pretende demostrar.
El Juicio de Realidad
Según el modelo judicativo de la conducta, de Castilla del Pino (1978, 1984): la conducta implica un juicio de realidad por parte del sujeto. En efecto, en su relación con la realidad, el sujeto siempre ha de tener en cuenta con qué tipo de objeto establece la relación, si se trata de un objeto externo y es, por tanto, un componente de la realidad empírica, o es un objeto interno, esto es, un constituyente de la intimidad del sujeto (sueños, fantasías, deseos, etc.). En la conducta psicótica (o, en lo que es lo mismo, en el juicio de realidad psicótico) lo que ocurre es que el sujeto toma como externo un objeto interno.
El juicio de realidad tiene tres componentes: denotación, connotación e interpretación. Mientras que la denotación consiste en constatar la existencia de un objeto, la connotación es la atribución de valores éticos y/o estéticos al objeto denotado…la connotación tiene un carácter subjetivo, es un objeto interno cuya correspondencia empírica depende del sistema axiológico que adopte el sujeto.
Teoría de la Interpretación
Dice Eco que “interpretar un signo significa prever –idealmente- todos los contextos posibles en que pueda introducirse” (Eco, 1992). El concepto de contexto es fundamental para cualquier teoría de la interpretación.
El contexto no es, por tanto, una entidad estable y rígida, sino dinámica y susceptible de ser modificada en la interacción. Aún así, existen situaciones sociales tan extremadamente ritualizadas que apenas cabe en ellas la espontaneidad…la interpretación de la conducta consiste, prácticamente, en una descodificación, mientras que, por el contrario, en el contexto no codificado, como hemos visto, la interpretación es siempre una inferencia y, como tal, tiene un carácter hipotético.
(Jonson-Laird acuña el concepto de Inferencia Pragmática, se trata de aquella no satisface axiomas de cálculo posibilidades. Se realiza a partir del contexto, es una conjetura plausible y no una deducción válida).
El conocimiento del mundo que todo sujeto tiene almacenado en su memoria semántica está organizado en esquemas, de tal modo que se puede concebir el conjunto de este conocimiento como una serie de esquemas conectados entre sí, organizando la información que contienen de manera que pueda ser usada lo más eficientemente posible…una vez creados los esquemas tienden a mantenerse, incluso ante una información contradictoria (efecto de perseverancia). Los esquemas que recogen información situacional se llaman guiones (Schank y Abelson, 1987). Los guiones funcionan como contextos codificados y permiten hacer inferencias sobre la conducta, predecir comportamientos, etc.
Conviene ahora precisar lo siguiente. He dicho más atrás que para connotación rige el principio de no verificabilidad, pero mientras que la verificabilidad de los juicios éticos y estéticos no nula, en la interpretación, como hemos visto, existen grados de probabilidad o de confirmación, esto es, cabe un mayor o menor acercamiento a la verdad.
Inferencias Pragmáticas. Heurísticos y sesgos.
Una buena parte de las actividades mentales que constituyen el razonamiento natural se lleva a cabo mediante heurísticos (Tversky y Kahneman, 1982). Una característica principal del entendimiento humano es su escasa, mayor o menor según los sujetos, tolerancia a la incertidumbre. Los heurísticos son mecanismos de razonamiento, una especie de atajos cognitivos mediante los cuales es posible reducir la incertidumbre que suele generar la ambigüedad del sentido de la conducta y, teniendo en cuenta la limitada capacidad del sistema cognitivo, dar solución a algunos problemas de razonamiento.
Uno de los heurísticos descritos por Tversky y Kahneman es la representatividad, mediante el cual se reduce la complejidad del razonamiento acerca de las probabilidades pragmáticas basándose en la similitud que guardan entre sí los datos.
Otro de los heurísticos es la accesibilidad, mediante el cual se estima la probabilidad según la facilidad con que los datos acceden a la mente, juzgándose como más frecuentes los datos más fáciles de recordar. Como es natural, los acontecimientos más frecuentes son los más fáciles de recordar, pero la inversa no es cierta. Además de la frecuencia, la accesibilidad está determinada por la relevancia emocional que los datos posean para el sujeto en virtud de su impacto emocional; por ejemplo, uno cree más probable que le roben su casa si un amigo le cuenta que acaban de robarle la suya. Una variante de la accesibilidad es la denominada por Chapman y Chapman (1982) correlación ilusoria, mediante la cual el sujeto establece una correlación entre acontecimientos basándose en sus semejanzas.
…así en sus trabajos sobre psicología social, Nisbett y Ross (1980) muestran que los sujetos tienden a no dar crédito a las pruebas que entran en conflicto con sus creencias, y viceversa: tienden a aceptar aquellos argumentos que las confirman. Evans (1989) denomina a este fenómeno sesgo de confirmación, consistente en la tendencia del razonamiento humano a confirmar antes que refutar las hipótesis de partida. Se trata del principal mecanismo cognitivo implicado en el prejuicio y otras creencias irracionales. En las relaciones interpersonales es frecuente que el sujeto persevere en sus primeras impresiones, sobrestimando la información que verifica las expectativas y soslayando la que las falsean. Otro fenómeno de esta clase, importante para el tema del presente trabajo, es la denominada ilusión de validez, según la cual datos aparentemente confirmatorios de una inferencia errónea se van añadiendo reforzando progresivamente el juicio inicial (Tversky y Kaneman, 1982).
A modo de resumen:
- Las actitudes, creencias y expectativas del sujeto determinan su manera de razonar.
- Existe una tendencia natural en el sujeto a negar los hechos que refutan sus interpretaciones y a aceptar aquellos que las confirman.
- Cuando un sujeto sostiene fuertemente una hipótesis, toda nueva información que sea contradictoria con ella es escasamente eficaz para modificarla.
- Del mismo modo, si un sujeto sostiene fuertes expectativas sobre algo, suele pasar por alto las evidencias que chocan con ellas.
martes, 27 de mayo de 2008
Notas del artículo de D.W. Winnicott: "El Odio en la Contratransferencia" (1947)
Basado en un escrito leído ante la Sociedad Psicoanalítica Británica, el 5 de
febrero de 1947.
Hay que perdonarles, pues, si a veces hacen cosas terribles. Sin embargo, esto no significa que debamos aceptar lo que hagan los psiquiatras y neurocirujanos, considerándolo bueno con arreglo a los principios de la ciencia.
También el psiquiatra necesita comprender lo que nosotros, los analistas, llamamos contratransferencia. Por mucho que quiera a sus pacientes, el psiquiatra no puede evitar odiarlos y temerlos, cuanto mejor sepa esto, menor será la incidencia del odio y el
temor en su conducta respecto de los pacientes.
Sugiero que si un analista debe analizar a psicóticos o antisociales, debe ser capaz de ser tan plenamente consciente de la contratransferencia como para separar y estudiar sus reacciones objetivas ante el paciente. El odio se halla incluido entre ellas. Los fenómenos de la contratransferencia a veces revestirán importancia en el
análisis. Pienso que el paciente solamente puede apreciar en el analista aquello que él mismo es capaz de sentir.
Esta coincidencia del odio y del amor a la que me estoy refiriendo es algo distinto del componente agresivo que complica el impulso amoroso primitivo, e implica que en la historia del paciente se produjo un fallo ambiental en el momento en que aparecieron los primeros impulsos instintivos en busca de objeto.(La investigación psicoanalítica tal vez sea siempre, en cierta medida, un intento por parte del analista de llevar la tarea de su propio análisis más allá de lo que podría
llevarla su propio analista.)
Existe una inmensa diferencia entre los pacientes que han vivido experiencias satisfactorias en la primera infancia, experiencias que puedan descubrirse en la transferencia, y aquellos otros pacientes cuyas experiencias han sido tan deficientes o deformadas que el analista tiene que ser la primera persona en la vida del paciente que aporte ciertos puntos esenciales de tipo ambiental.
En el tratamiento de un paciente de este segundo tipo, todo se vuelve importante y vital en la técnica analítica, incluso aquello que puede darse por sentado cuando el tratamiento va destinado a un paciente del tipo citado en primer lugar.
Existe, o así lo espero, una progresión en mi planteamiento del tema. por lo general, el odio del analista es latente y sigue siéndolo fácilmente. En el análisis de psicóticos el analista pasa mayores apuros para hacer que su odio siga siendo latente, cosa que únicamente logrará siendo plenamente consciente de ello. Quiero añadir que en ciertas etapas de ciertos análisis el paciente llega efectivamente a buscar el odio del analista, y lo que entonces se necesita es un odio objetivo. Si el paciente busca odio objetivo o justificado, debe ser capaz de encontrarlo, de lo contrario es imposible que se crea capaz de encontrar amor objetivo.
A mí me parece dudoso que una criatura humana, a medida que se va desarrollando, sea capaz de tolerar el alcance pleno de su propio odio en un ambiente sentimental. Necesita del odio para odiar.
Si esto es cierto, de un paciente psicótico sometido a análisis no cabe esperar que tolere su odio hacia el analista a menos que éste sea capaz de odiarle a él.
Si aceptamos todo esto, seguimos con la necesidad de discutir la cuestión de la interpretación del odio del analista para con el paciente. Se trata, evidentemente, de una cuestión preñada de peligros y a la que debe dedicarse una sincronización de lo más cuidadosa. Pero creo que un análisis es incompleto si, incluso cerca de su final, al analista no le ha sido posible decirle al paciente lo que él, el analista, hacía a escondidas del paciente mientras éste estaba enfermo, durante las primeras etapas. En tanto no se haga esta interpretación el paciente es mantenido en cierta forma en la posición de un pequeño, de un pequeño incapaz de comprender lo que debe a su madre.
En el análisis (de investigación) o en la dirección normal del tipo más psicótico de paciente, se ejerce una gran tensión sobre el analista (psiquiatra, enfermera mental) y resulta importante estudiar las formas en que la angustia de índole psicótica y el odio se producen en aquellos cuya labor se realiza con pacientes psiquiátricos gravemente enfermos. Sólo de esta manera puede, haber alguna esperanza de evitar el tipo de terapia que está más adaptado a las necesidades del terapeuta que a las del paciente.
febrero de 1947.
Hay que perdonarles, pues, si a veces hacen cosas terribles. Sin embargo, esto no significa que debamos aceptar lo que hagan los psiquiatras y neurocirujanos, considerándolo bueno con arreglo a los principios de la ciencia.
También el psiquiatra necesita comprender lo que nosotros, los analistas, llamamos contratransferencia. Por mucho que quiera a sus pacientes, el psiquiatra no puede evitar odiarlos y temerlos, cuanto mejor sepa esto, menor será la incidencia del odio y el
temor en su conducta respecto de los pacientes.
Sugiero que si un analista debe analizar a psicóticos o antisociales, debe ser capaz de ser tan plenamente consciente de la contratransferencia como para separar y estudiar sus reacciones objetivas ante el paciente. El odio se halla incluido entre ellas. Los fenómenos de la contratransferencia a veces revestirán importancia en el
análisis. Pienso que el paciente solamente puede apreciar en el analista aquello que él mismo es capaz de sentir.
Esta coincidencia del odio y del amor a la que me estoy refiriendo es algo distinto del componente agresivo que complica el impulso amoroso primitivo, e implica que en la historia del paciente se produjo un fallo ambiental en el momento en que aparecieron los primeros impulsos instintivos en busca de objeto.(La investigación psicoanalítica tal vez sea siempre, en cierta medida, un intento por parte del analista de llevar la tarea de su propio análisis más allá de lo que podría
llevarla su propio analista.)
Existe una inmensa diferencia entre los pacientes que han vivido experiencias satisfactorias en la primera infancia, experiencias que puedan descubrirse en la transferencia, y aquellos otros pacientes cuyas experiencias han sido tan deficientes o deformadas que el analista tiene que ser la primera persona en la vida del paciente que aporte ciertos puntos esenciales de tipo ambiental.
En el tratamiento de un paciente de este segundo tipo, todo se vuelve importante y vital en la técnica analítica, incluso aquello que puede darse por sentado cuando el tratamiento va destinado a un paciente del tipo citado en primer lugar.
Existe, o así lo espero, una progresión en mi planteamiento del tema. por lo general, el odio del analista es latente y sigue siéndolo fácilmente. En el análisis de psicóticos el analista pasa mayores apuros para hacer que su odio siga siendo latente, cosa que únicamente logrará siendo plenamente consciente de ello. Quiero añadir que en ciertas etapas de ciertos análisis el paciente llega efectivamente a buscar el odio del analista, y lo que entonces se necesita es un odio objetivo. Si el paciente busca odio objetivo o justificado, debe ser capaz de encontrarlo, de lo contrario es imposible que se crea capaz de encontrar amor objetivo.
A mí me parece dudoso que una criatura humana, a medida que se va desarrollando, sea capaz de tolerar el alcance pleno de su propio odio en un ambiente sentimental. Necesita del odio para odiar.
Si esto es cierto, de un paciente psicótico sometido a análisis no cabe esperar que tolere su odio hacia el analista a menos que éste sea capaz de odiarle a él.
Si aceptamos todo esto, seguimos con la necesidad de discutir la cuestión de la interpretación del odio del analista para con el paciente. Se trata, evidentemente, de una cuestión preñada de peligros y a la que debe dedicarse una sincronización de lo más cuidadosa. Pero creo que un análisis es incompleto si, incluso cerca de su final, al analista no le ha sido posible decirle al paciente lo que él, el analista, hacía a escondidas del paciente mientras éste estaba enfermo, durante las primeras etapas. En tanto no se haga esta interpretación el paciente es mantenido en cierta forma en la posición de un pequeño, de un pequeño incapaz de comprender lo que debe a su madre.
En el análisis (de investigación) o en la dirección normal del tipo más psicótico de paciente, se ejerce una gran tensión sobre el analista (psiquiatra, enfermera mental) y resulta importante estudiar las formas en que la angustia de índole psicótica y el odio se producen en aquellos cuya labor se realiza con pacientes psiquiátricos gravemente enfermos. Sólo de esta manera puede, haber alguna esperanza de evitar el tipo de terapia que está más adaptado a las necesidades del terapeuta que a las del paciente.
jueves, 22 de mayo de 2008
La Clínica Viva
La Clínica Viva
D.W. Winnicott habló de letras vivas, Lacan de palabra vacía (“No hay metalenguaje”).
La clínica viva es la clínica de la creatividad, en ella se deja ser al paciente, interviniendo, al decir de Winnie “para que el paciente conozca los límites de mi comprensión, no el alcance de mi saber”.
Intervenir es ineludible, más aún en la clínica de adultos de Winnicott, esto es, los fenómenos esquizoides, donde el silencio puede ser vivido como atroz, sin poder soportar la duda. Se trata de sostener y de proporcionar el ambiente suficiente como para que se sienta seguro, incluso con cariño (si no es mucho decir). Dice Daniel Ripesi en su artículo ¿Intervenciones Winnicottianas?, que "el analista winnicottiano rara vez guarda silencio completo (como las madres)". Esto es bien distinto a aquello de lo que se desmarcaron, la interpretación en base a las fantasías del terapeuta, que podían ser vividas como locuras del terapeuta. Acertadamente muchas veces, las locuras y las interpretacion.
Ripesi comenta la anécdota de Groucho: “según él decía, cuando estaba en una reunión, y en tanto no pronunciara palabra alguna, su auditorio dudaba de si él era un genio o un perfecto idiota… Reflexionaba entonces, ¡¿para qué abrir la boca y sacarlos de la duda?!”
El trabajo de la clínica winnicottiana es la de la vida, con la absolución del impulso de muerte como factor dinámico de envidia, odio y ataques. En cambio, es una clínica de aportes menudos en lo intelectual en un ambiente de juego, espacio donde se solapan las dos realidades presentes en la clínica, aquél analista que no se solapa con el juego del otro debe aprender a jugar. Para ello existen unas reglas, las del marco terapéutico, rudimentos que Winnie fue perfeccionando desde su “bajalenguas” en La observación de niños en una situación fija (1941), artículo en Escritos de Pediatría y Psicoanálisis, hasta La Naturaleza Humana y Realidad y Juego.
NOTA
Algunas madres de fina sensibilidad y agudo ingenio pueden percatarse del énfasis otorgado a la mamá y lo ausente de este discurso del papá, si Winnie dijo que “eso que llaman infans no existe”, podríamos decir que eso que llaman mamá no existe, siempre hay otro, el padre ejerce el papel de corte, la Ley Paterna, el nombre del padre. La madre es con el padre, el hijo es con la madre primero y luego con la madre y el padre. En todo ese proceso de natural sufrimiento y disfrute pueden surgir dudas en cuanto a si una madre es “suficientemente buena”, el propio Winnie en Los bebés y sus madres nos advierte que ningún libro puede ni debe decir a una madre cómo debe acunar a su hijo, como debe de darle el pecho o como debe acariciarle. En todo caso qué alimentos darle.
Quizás, una madre suficientemente buena pueda haber vivido una madre perfecta y confundirla al pensar que aquello que ella sufrió con una madre ansiosa puede haber dejado marca en la siguiente generación. Esa madre suficientemente buena merece descansar sabiendo que ella sabe más que los libros y que su sufrimiento y comprensión alcanzan a comprender la magnitud de una búsqueda más allá de construcciones oníricas, en la elección del objeto amoroso está el residuo de nuestras vivencias, si un hijo sostiene a su madre no tiene nadie quien le sostenga, esas primeras vivencias son decisivas en el desarrollo de la “confianza en” (confiabilidad). Mientras eso no sea trabajado en su análisis la madre suficientemente buena, que fue niña de una madre suficientemente asustada y sancionada por ello, puede seguir vinculándose a un padre excesivamente rígido.
D.W. Winnicott habló de letras vivas, Lacan de palabra vacía (“No hay metalenguaje”).
La clínica viva es la clínica de la creatividad, en ella se deja ser al paciente, interviniendo, al decir de Winnie “para que el paciente conozca los límites de mi comprensión, no el alcance de mi saber”.
Intervenir es ineludible, más aún en la clínica de adultos de Winnicott, esto es, los fenómenos esquizoides, donde el silencio puede ser vivido como atroz, sin poder soportar la duda. Se trata de sostener y de proporcionar el ambiente suficiente como para que se sienta seguro, incluso con cariño (si no es mucho decir). Dice Daniel Ripesi en su artículo ¿Intervenciones Winnicottianas?, que "el analista winnicottiano rara vez guarda silencio completo (como las madres)". Esto es bien distinto a aquello de lo que se desmarcaron, la interpretación en base a las fantasías del terapeuta, que podían ser vividas como locuras del terapeuta. Acertadamente muchas veces, las locuras y las interpretacion.
Ripesi comenta la anécdota de Groucho: “según él decía, cuando estaba en una reunión, y en tanto no pronunciara palabra alguna, su auditorio dudaba de si él era un genio o un perfecto idiota… Reflexionaba entonces, ¡¿para qué abrir la boca y sacarlos de la duda?!”
El trabajo de la clínica winnicottiana es la de la vida, con la absolución del impulso de muerte como factor dinámico de envidia, odio y ataques. En cambio, es una clínica de aportes menudos en lo intelectual en un ambiente de juego, espacio donde se solapan las dos realidades presentes en la clínica, aquél analista que no se solapa con el juego del otro debe aprender a jugar. Para ello existen unas reglas, las del marco terapéutico, rudimentos que Winnie fue perfeccionando desde su “bajalenguas” en La observación de niños en una situación fija (1941), artículo en Escritos de Pediatría y Psicoanálisis, hasta La Naturaleza Humana y Realidad y Juego.
NOTA
Algunas madres de fina sensibilidad y agudo ingenio pueden percatarse del énfasis otorgado a la mamá y lo ausente de este discurso del papá, si Winnie dijo que “eso que llaman infans no existe”, podríamos decir que eso que llaman mamá no existe, siempre hay otro, el padre ejerce el papel de corte, la Ley Paterna, el nombre del padre. La madre es con el padre, el hijo es con la madre primero y luego con la madre y el padre. En todo ese proceso de natural sufrimiento y disfrute pueden surgir dudas en cuanto a si una madre es “suficientemente buena”, el propio Winnie en Los bebés y sus madres nos advierte que ningún libro puede ni debe decir a una madre cómo debe acunar a su hijo, como debe de darle el pecho o como debe acariciarle. En todo caso qué alimentos darle.
Quizás, una madre suficientemente buena pueda haber vivido una madre perfecta y confundirla al pensar que aquello que ella sufrió con una madre ansiosa puede haber dejado marca en la siguiente generación. Esa madre suficientemente buena merece descansar sabiendo que ella sabe más que los libros y que su sufrimiento y comprensión alcanzan a comprender la magnitud de una búsqueda más allá de construcciones oníricas, en la elección del objeto amoroso está el residuo de nuestras vivencias, si un hijo sostiene a su madre no tiene nadie quien le sostenga, esas primeras vivencias son decisivas en el desarrollo de la “confianza en” (confiabilidad). Mientras eso no sea trabajado en su análisis la madre suficientemente buena, que fue niña de una madre suficientemente asustada y sancionada por ello, puede seguir vinculándose a un padre excesivamente rígido.
Etiquetas:
Daniel Ripesi,
Espacio Potencial,
Rodrigo Córdoba Sanz
Suscribirse a:
Entradas (Atom)