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Paz y Ciencia
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sábado, 12 de febrero de 2022

JUNG-MEDICINA

 



Una psique en guerra consigo misma sólo se libera cuando la oscuridad sale a la luz.


Cuando pensamos en el arquetipo de maestros o sanadores se nos vienen a la mente imágenes de médicos diligentes, sacerdotes de moral impecable, chamanes sabios en medio de la selva o enfermeras abnegadas y serviciales; sin embargo, para poder ayudar a otros es preciso ser capaces de ayudarnos primero a nosotros mismos. Parafraseando un viejo refrán, un ciego no puede guiar a otro ciego, y en el caso del acompañamiento psicológico, el psicoanalista Carl Jung tiene bastante que compartir al respecto.

Durante una conferencia dictada frente a un auditorio de sacerdotes suizos, Jung habló de la importancia de que los médicos y los sacerdotes —así como los psicólogos y psicoanalistas— no juzguen a sus pacientes ni se dejen invadir por prejuicios morales, pues aquellos que buscan apoyo en ellos ya se sienten de por sí bastante enjuiciados. Esto, para Jung, sólo se consigue si el médico acepta su propio “lado oscuro”.

No se trata de que el médico aliente las fantasías de sus pacientes, sino de “sentir a través de la mente del paciente”, sin juzgarlo, a través de algo que Jung llamó “objetividad desprejuiciada”.

Aunque el término puede sonar abstracto y con un ligero aire intelectual, para Jung se trata de una condición que incluso los hombres y mujeres de fe deben albergar y cultivar en sí mismos, a sabiendas de que “Dios ha permitido que toda clase de cosas extrañas e inconcebibles ocurran, y busca entrar en el corazón del hombre de las más curiosas formas”.

Así pues, la objetividad desprejuiciada nos permitirá “sentir en todas partes la presencia invisible de la voluntad divina”, incluso en lo demoníaco, a través del arquetipo del Diablo, que interpretado alquímicamente puede leerse como una metáfora de la conversión de la materia mortal en oro.

The Art of Swimming

Para Jung “no es posible cambiar algo a menos que lo aceptemos”, y eso incluye toda clase de enfermedad y abyección moral, así como las imágenes distorsionadas que nos seducen o aterran en nuestros propios sueños.

No sirve de nada enjuiciar a los pacientes por sus estilos de vida o elecciones si queremos ayudarlos; pero aunque no seamos psicólogos ni religiosos, podemos pensar que tampoco sirve de mucho juzgarnos duramente a nosotros mismos; en palabras de Jung, “la condenación no libera, sino que oprime. Soy el opresor de aquellos a quienes condeno, no su amigo ni acompañante en el sufrimiento”.

Puede parecer muy simple darnos a la tarea de no juzgarnos a nosotros mismos ni a los demás, ¿pero es posible sostener esta idea a largo plazo? ¿Qué hacer cuando el juicio moral recae sobre nuestras propias acciones, incluso las pasadas, cuando nos dejamos llevar por el arrepentimiento y la duda respecto al futuro? A decir de Jung, la sola idea de aceptarnos a nosotros mismos con toda nuestra envidia, nuestra maldad, nuestro deseo de reconocimiento, nuestros pequeños vicios, “puede hacernos sudar de miedo”.

Para Jung, mucha gente decide no observarse ni aceptarse a sí misma, y emprenden el escape del camino del autoconocimiento sólo para caer en lo que él llama “la morbus sacer de la neurosis”, cuando la personalidad parece estar en una guerra interna consigo misma. Jung escribe:

La neurosis es una escisión interna —el estado de guerra consigo mismo. Todo lo que acentúa esta escisión hace que el paciente empeore, y todo lo que la mitiga tiende a sanarlo. Lo que lleva a la gente a estar en guerra con ellos mismos es la sospecha o el saber de que cada uno consiste en dos personas opuestas entre sí. El conflicto puede darse entre el hombre sensual y el espiritual, o entre el ego y la sombra. Es lo que Fausto quiere decir cuando afirma ‘Dos almas, ¡ay!, habitan en su pecho, y cada una de ellas quiere separarse de la otra’. La neurosis es una división de la personalidad.

¿Cómo ayudar a otros a aceptar su propia sombra, su propio “lado oscuro”? Y tal vez más importante, ¿cómo aceptar que nosotros también llevamos una escisión, una división interna que amenaza con ponernos en guerra contra nosotros mismos? En realidad, la única opción disponible si decidimos no adentrarnos en nuestro lado oscuro es vivir en la ignorancia de nuestra propia completud y habitar como extraños dentro de nosotros mismos. Este camino puede llevarnos a “ocuparnos de los problemas y pecados de otras personas”, así como darnos “un perceptible aire virtuoso, en función de que nos hemos engañado con benevolencia a nosotros mismos y a los demás. ¡Gloria a Dios, hemos escapado por fin de nosotros mismos!”

Así pues, no queda más que observar nuestras faltas, inconsistencias, “pecados” y toda clase de imperfecciones con mirada benevolente: en realidad no son invenciones genuinas de nosotros, y probablemente ni siquiera son tan reprobables como las de la mayoría. Es posible encontrar algo en común con toda la humanidad cuando aceptamos lo que Jung llama la “sombra” de nosotros mismos, el lado oscuro, la parte negada. “Sólo aquel que se ha aceptado a sí mismo por completo”, remata Jung, “posee la ‘objetividad desprejuiciada’”, ingrediente sin el cual será incapaz de ayudar a otros e incluso a sí mismo.

viernes, 15 de junio de 2012

La Función Terapéutica en los Trastornos de Personalidad



Consistirá en "pensar" de otra manera a estos pacientes para incluirlos dentro de nosotros, de nuestra mente, de forma distinta a como han estado incluidos en la mente de sus familias.
Para ello es necesario transformar los vacíos en ausencias. Por ejemplo, un paciente que se auto-califica de "zoquete" siente un profundo vacío cada vez que distintas experiencias le hacen conectarse, en la diferencia con los otros, con  "el zoquete"=tonto con el que se identifica. La función terapéutica consistirá en poderle acompañar para que pueda darse cuenta de que no tener conocimientos de algo concreto, no es lo mismo que no poder desarrollar la capacidad de conocer=tonto=zoquete. El vacío que le supone la carencia de capacidades para conocer, se transforma en la ausencia de unos conocimientos concretos, incluyendo la dimensión parcial de las experiencias, en lugar de la dimensión total.
Este es otro aspecto importante de la función terapéutica, el ayudarles a no transformar lo parcial en total y a diferenciar los componentes parciales de los que ellos toman como total.
Por otro lado es necesario facilitar la expresión de la rabia entendiendo esta, como la expresión de un sufrimiento interno para, posteriomente, aportarles otra comprensión donde incluyamos el daño que les ha producido, el daño que tiene dentro, y como este, les hace actuar constantemente. No nos podrán a veces seguir en nuestras reflexiones porque aún fiándose de nosotros, para ellos será una experiencia desconocida (ser comprendidos en sus rabias). Irán de nuestra mano, pero con mucho miedo. El miedo a lo falso les hace temer que de de nuevo se les falle y engañe.
La actitud terapéutica consistirá también, en proponer que nos acompañen mental y emocionalmente en un viaje hacia los aspectos infantiles que no pudieron ser reconocidos, ni necesitados que forman parte del si-mismo verdadero y que fueron tempranamente dañados. Estos aspectos son necesarios que cobren su espacio de importancia en lo auténtico de estas personas. Son aspectos sanos que quedaron congelados porque nadie los vio, (porque no los pudieron soportar) pero están a la espera del rescate. Muchas veces los pacientes no nos pueden seguir del todo pero nos dejan ver esas partes infantiles, mostrándose como niños indefensos y abandonados despertándonos el sentimiento de pena que no pudieron sentir por ellos.
Desde la pena que podemos sentir hacia esa parte indefensas, la podremos reconocer, cuidar y atender, no descalificándola, ni maltratándola. Es una función que les aportamos, de recursos yoicos para la identificación, para que ellos la puedan utilizar así. Es muy importante, comprender que estas experiencias van a necesitar un proceso. Es decir, esto tiene que repetirse muchas veces (Experiencia Correctora de Alexander), a diferencia de la compulsión repetitiva desde donde reciben daño como respuesta constante, apareciendo la agresividad, como única reacción posible que traduce el desencuentro que el exterior muestra con esa parte indefensa, nuevamente maltratada, violentada, cerrándose de nuevo el círculo repetitivo, perdiéndose una nueva oportunidad para el rescate.
Esta actitud terapéutica frente a estas necesidades de los pacientes, hace evidente la importancia de la contratransferencia, y como para poderla sentir en esta dimensión de la pena, y no de la rabia intensa que ellos viven y nos inoculan, es necesario sentirnos apoyados en el exterior. Esto es lo que sitúa en un lugar trascendente a la coterapia, dentro de la función terapéutica con este tipo de pacientes. La coterapia solo tiene sentido en los contextos grupales.
Es muy importante tomar en consideración el contenido manifiesto para posteriormente desentrañar las claves de lo que les ocurrió en sus relaciones primeras dando origen a sus patrones de funcionamiento. Muchas veces la tendencia sería la de hacernos cargo del contenido latente en el que se está desarrollando la comunicación. Pero se les acompaña ahí donde ellos creen ver el problema, se les re-edita la vivencia de abandono. De esta manera no se vinculan para ser ayudados a salir de ahí, no pudieron ampliar su campo de comprensión para acceder a los conflictos latentes (por dolor, por herida, por trauma, por narcisismo). Por eso buscan siempre acabar de contarnos lo que nos quieren decir y hasta que no terminan viven como un abandono por nuestra parte cualquier interrupción.
Psicoterapia Analítica de Bilbao (GPAB) V Jornada.

http://youtu.be/GTycFv23Ofk Protocolo de Intervención en la situación de crisis de un paciente con TLP. A nivel psicológico y psiquiátrico.
http://youtu.be/8qiyvU2klB4 TLP en ACAI-TLP en Telemadrid.
http://youtu.be/aINKG3FvTpg Película "La Pianista". Mujer con TLP.
http://youtu.be/q-KwicZYEdA Película "Inocencia Interrumpida". Basada en el libro "Girl´s Interrumpted"
http://youtu.be/q-KwicZYEdA Página de afectada de TLP: Demona.Tiene bastantes vídeos colgados en Youtube. Se enlaza con la página SoyBorderline.