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Paz y Ciencia
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sábado, 28 de noviembre de 2020

Noam Chomsky: Dialéctica política

 


Nos reunimos en un momento extraordinario, un momento que es, de hecho, único en la historia de la humanidad, un momento tanto de mal augurio y presagio al igual que brillante de esperanzas por un futuro mejor. La Internacional Progresista tiene un papel crucial que desempeñar en determinar qué dirección tomará la historia.

Nos reunimos en un momento de confluencia de crisis de extraordinaria gravedad, con el destino del experimento humano literalmente en riesgo. En las próximas semanas, los problemas llegarán a un punto crítico en los dos poderes imperiales más grandes de la era moderna.

La decadente Gran Bretaña, habiendo declarado públicamente que rechaza la ley internacional, está a orillas de una fuerte ruptura con Europa, en camino de convertirse en un satélite estadounidense aún más de lo que ya es. Pero, por supuesto, lo más trascendente para el futuro es lo que pasa en la hegemonía global, disminuido por la bola de demolición de Trump, pero aún con abrumadora potencia e incomparables ventajas. Su destino, y con él el destino del mundo, bien puede ser determinado en noviembre.

No sorprende que el resto del mundo esté preocupado, si no horrorizado. Sería difícil encontrar un comentarista más sobrio y respetado que Martin Wolf del Financial Times de Londres. Escribe que Occidente está enfrentando una grave crisis, y si Trump es reelegido, “esto será terminal”. Palabras fuertes, y ni siquiera se refiere a las grandes crisis que enfrenta la humanidad.

Wolf se refiere al orden global, un asunto crítico, aunque no a la escala de las crisis que amenazan con consecuencias mucho más serias, las crisis que dirigen las manecillas del famoso Reloj del Apocalipsis hacia la medianoche—hacia la extinción.

El concepto «terminal» de Wolf no es algo nuevo en el discurso público. Hemos vivido bajo su sombra durante 75 años, desde que aprendimos, en un día inolvidable de agosto, que la inteligencia humana había creado los medios que pronto producirían la capacidad para una destrucción terminal. Eso fue abrumador, pero había más. No se entendió por aquel entonces que la humanidad estaba entrando en una nueva época geológica, el Antropoceno, en el cual las actividades humanas están despojando el medio ambiente de una manera que ahora también se acerca a la destrucción terminal.

Las manecillas del Reloj del Apocalipsis fueron establecidas poco después de que las bombas atómicas fueran usadas en un paroxismo de matanza innecesaria. Las manecillas han oscilado desde entonces, a medida que las circunstancias globales han evolucionado. Cada año que Trump ha estado en el cargo, las manecillas se han acercado a la medianoche. Hace dos años se acercaron como nunca antes. El pasado enero, lxs analistas abandonaron minutos, y cambiaron a segundos: 100 segundos para la medianoche. Citaron las mismas crisis que antes: las crecientes amenazas de la guerra nuclear y de catástrofe medioambiental, y el deterioro de la democracia.

Esta última podría parecer fuera de contexto a primera vista, pero no lo es. El deterioro de la democracia es un miembro que encaja en este trío sombrío. La única esperanza de escapar de las dos amenazas de extinción es una democracia vibrante en la que ciudadanxs preocupadxs e informadxs participen plenamente en la deliberación, la formación de políticas y la acción directa.

Eso fue el pasado enero. Desde entonces, el presidente Trump ha amplificado las tres amenazas, no un logro insignificante. Ha continuado su demolición del régimen de control de armas que ha ofrecido alguna protección contra la amenaza de una guerra nuclear, a la vez que persigue el desarrollo de armas nuevas aún más mortíferas, muy para el deleite de la industria militar. En su dedicado compromiso por destruir el medio ambiente que sostiene la vida, Trump ha abierto nuevas y vastas áreas para perforar, incluyendo la última gran reserva natural. Mientras tanto, sus secuaces están desmantelando sistemáticamente el sistema regulatorio que mitiga de algún modo el impacto destructivo del uso de combustibles fósiles, y que protege a la población de químicos tóxicos y de la contaminación, una maldición que ahora es doblemente mortal durante una grave epidemia respiratoria.

Trump ha llevado también hacia adelante su campaña para socavar la democracia. Por ley, los nombramientos presidenciales están sujetos a la confirmación del Senado. Trump evita este inconveniente dejando las posiciones abiertas y, en cambio, llenando las oficinas con “nombramientos temporales” que responden a su voluntad: y si no lo hacen con suficiente lealtad al señor, son despedidos. Ha purgado al ejecutivo de cualquier voz independiente. Solo quedan lxs aduladorxs. El Congreso estableció hace mucho tiempo Inspectorxs Generales para monitorear el rendimiento de la rama ejecutiva. Empezaron a mirar en el pantano de corrupción que Trump ha creado en Washington. Este se encargó de ello rápidamente al despedirlxs. Apenas si hubo quien se asomó en el Senado Republicano, asegurado en el bolsillo de Trump, con algo de destellos de integridad que les quedaba, aterrorizadxs por la base popular que Trump ha movilizado.

Esta arremetida contra la democracia es sólo el comienzo. La última jugada de Trump es advertir que podría no abandonar el cargo si no está satisfecho con los resultados de las elecciones en noviembre. La amenaza es tomada muy en serio en las altas esferas. Para mencionar unos ejemplos, dos respetados comandantes jubilados de alto rango publicaron una carta abierta al presidente del Estado Mayor Conjunto, general Milley, revisando su responsabilidad constitucional de enviar al ejército a destituir por la fuerza a un “presidente ingobernable” que se niegue a abandonar el cargo después de una derrota electoral, añadiendo a su defensa los tipos de unidades paramilitares que este despachó a Portland, Oregon, para aterrorizar la población por encima de la fuerte objeción de lxs funcionarixs electxs.

Muchas figuras del establishment consideran que la advertencia es factible, entre ellas el Proyecto de Integridad de la Transición, que acaba de comunicar los datos de los “juegos de guerra” que ha estado realizando sobre los posibles resultados de las elecciones en noviembre. Lxs miembros del proyecto son “algunxs de lxs republicanxs, demócratas, funcionarixs públicxs, expertxs de los medios, encuestadorxs y estrategas mejor formadxs que hay”, explica el codirector del Proyecto, incluyendo figuras prominentes en ambos partidos. Bajo cualquier posible escenario aparte de una clara victoria de Trump, los juegos conducen a algo parecido a una guerra civil, con Trump escogiendo terminar “el experimento estadounidense”.

Nada como esto ha ocurrido en la historia de la democracia parlamentaria a menudo problemática. Y si nos ceñimos a años recientes, Richard Nixon —una persona no muy agradable en la historia presidencial— tenía razón en creer que había perdido las elecciones de 1960 sólo por la manipulación criminal de operativos demócratas. No impugnó los resultados, poniendo el bienestar del país por delante de la ambición personal. Albert Gore hizo lo mismo en el año 2000. Pero hoy no.

Creando nuevos caminos en desprecio por el bienestar del país no es suficiente para el megalómano que domina el mundo. Trump también ha anunciado una vez más que él podría ignorar la Constitución y “negociar” por un tercer mandato si él decide que tiene derecho a ello.

Algunxs eligen reírse de todo esto como si fuera el juego de un bufón.

A su propio peligro, como muestra la historia. La supervivencia de la libertad no está garantizada por “barreras de pergamino”, advirtió James Madison. Las palabras en papel no son suficientes. Está fundada en la expectativa de la buena voluntad y la decencia común. Eso fue hecho trizas por Trump junto con su coconspirador el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, quien ha convertido el “mayor cuerpo deliberativo del mundo”, como se denomina a sí mismo, en una broma patética. El senado de McConnell se niega incluso a considerar propuestas legislativas. Se preocupa por ser generoso con lxs ricxs y apilar el poder judicial, de arriba a abajo con abogadxs jóvenes de extrema derecha capaces de salvaguardar la agenda reaccionaria Trump-McConnell por una generación, sin importar lo que quiera el público, sin importar lo que el mundo necesite para sobrevivir.

El despreciable servicio hacia lxs ricxs por parte del partido republicano Trump-McConnell es sorprendente, incluso para los estándares neoliberales que exaltan la codicia. Una ilustración es dada por los principales especialistas en política fiscal, los economistas Emmanuel Sáez y Gabriel Zucman. Muestran que en 2018, después de la estafa fiscal que fue el único logro legislativo de Trump-McConnell, “por primera vez en los últimos cien años, lxs multimillonarixs han pagado menos [en impuestos] que lxs trabajadorxs del acero, lxs profesorxs de escuelas y lxs jubiladxs”, eliminando “un siglo de historia fiscal”. “En 2018, por primera vez en la historia moderna de los Estados Unidos, el capital ha tenido menos impuestos que la labor”: una victoria verdaderamente impresionante de la guerra de clases, llamada “libertad” en la doctrina hegemónica.

El Reloj del Apocalipsis fue puesto en enero pasado antes de que se entendiera la escala de la pandemia. Tarde o temprano la humanidad se recuperará de la pandemia, a un costo terrible. Es un costo innecesario. Lo vemos claramente en la experiencia de países que tomaron medidas decisivas cuando China proporcionó al mundo información pertinente sobre el virus el 10 de enero. Entre ellos estaba principalmente el este y sudeste asiático y Oceanía, y otros que quedaron rezagados, y en la retaguardia unos cuantos absolutos desastres, en particular los Estados Unidos, seguidos por el Brasil de Bolsonaro y la India de Modi.

Pese a la mala conducta o indiferencia de algunxs líderes políticxs, al final habrá una especie de recuperación de la pandemia. Sin embargo, no nos recuperaremos del derretimiento de los casquetes polares, ni de la explosiva velocidad de incendios árticos que liberan enormes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera, ni de otros pasos en nuestra marcha hacia la catástrofe.

Cuando lxs científicxs más prominentes nos advierten “Entren en Pánico”, no están siendo alarmistas. No hay tiempo que perder. Pocxs están haciendo lo suficiente, y lo que es peor, el mundo está maldecido con líderes que no sólo se rehúsan a tomar medidas suficientes sino que deliberadamente aceleran nuestro trayecto hacia el desastre. La malignidad en la Casa Blanca está a la cabeza de esta monstruosa criminalidad.

No son sólo los gobiernos. Lo mismo aplica para las industrias de combustibles fósiles, los grandes bancos que las financian y otras industrias que se benefician de acciones que ponen en grave riesgo la “supervivencia de la humanidad”, según las palabras de un memorando interno filtrado del banco más grande de Estados Unidos.

La humanidad no sobrevivirá a esta malignidad institucional. Los medios para manejar la crisis están disponibles, pero no por mucho tiempo. Una tarea primordial de la Internacional Progresista es asegurar que todxs entremos en pánico ahora, y actuemos en consecuencia.

Las crisis a las que nos enfrentamos en este momento único de la historia son, por supuesto, internacionales. El desastre medioambiental, la guerra nuclear y la pandemia no tienen fronteras. Y de una manera menos transparente, lo mismo es verdad sobre el tercero de los demonios que amenazan la tierra y dirigen las manecillas del Reloj del Apocalipsis hacia la medianoche: el deterioro de la democracia. El carácter internacional de esta plaga se hace evidente cuando examinamos sus orígenes.

Las circunstancias varían, pero hay algunas raíces en común. Mucha de la malignidad se remonta al asalto neoliberal lanzado con fuerza a la población mundial hace 40 años.

El carácter básico del asalto fue plasmado en los pronunciamientos iniciales de sus figuras más prominentes. Ronald Reagan declaró en su discurso inaugural que el gobierno es el problema, no la solución, lo que significa que las decisiones deberían ser removidas de los gobiernos, los cuales al menos están parcialmente bajo control público, y pasarlas al poder privado, que es completamente irresponsable al público, y cuya responsabilidad es el autoenriquecimiento, como proclamó el economista Milton Friedman. La otra fue Margaret Thatcher, quien nos instruyó que no existe la sociedad, sólo un mercado en el cual las personas son arrojadas para sobrevivir lo mejor que puedan, sin organizaciones que les permitan defenderse contra sus estragos.

Sin darse cuenta, Thatcher estaba parafraseando a Marx, quien condenó lxs gobernantes autocráticxs de su época por convertir a la población en un «saco de papas», indefenso ante el poder concentrado.

Con una consistencia admirable, las administraciones Thatcher y Reagan se movieron enseguida para destruir el movimiento obrero, el principal impedimento al duro dominio por parte de lxs amxs de la economía. Al hacerlo, adoptaban los principios rectores del neoliberalismo de sus comienzos en la Viena de entreguerras, donde el fundador y santo patrono del movimiento, Ludwig von Mises, apenas pudo contener su alegría cuando el gobierno protofascista destruyó violentamente la vibrante socialdemocracia austriaca y los despreciables sindicatos de comercio que interferían con la economía sana al defender los derechos de lxs trabajadorxs. Como von Mises explicó en su clásico neoliberal de 1927 Liberalismo, cinco años después de que Mussolini iniciara su brutal mandato, “No puede negarse que el fascismo y movimientos similares que apuntan al establecimiento de dictaduras están llenos de las mejores intenciones y que su intervención ha salvado por el momento a la civilización europea. El mérito que el fascismo ha ganado de este modo por sí mismo vivirá eternamente en la historia”: aunque sólo será temporal, nos aseguró. Los Camisas Negras se irán a casa después de haber terminado su buen trabajo.

Los mismos principios inspiraron el entusiasta apoyo neoliberal para la espantosa dictadura de Pinochet. Unos años después, fueron puestos en operación de una forma diferente en el escenario global bajo el liderazgo de Estados Unidos y Reino Unido.

Las consecuencias eran predecibles. Una fue la fuerte concentración de riqueza yuxtapuesta por el estancamiento para gran parte de la población, reflejado en el campo político al socavar la democracia. El impacto en los Estados Unidos muestra con claridad lo que unx podría esperar cuando el régimen de los negocios es prácticamente indiscutible. Después de 40 años, 0.1 por ciento de la población tiene 20 por ciento de la riqueza, el doble de lo que tenían cuando Reagan fue elegido. La remuneración para directorxs ejecutivxs se ha disparado, aumentando la riqueza de la gerencia general junto con ella. Los salarios reales para trabajadores masculinos que no están en puestos de supervisión han disminuido. Una mayoría de la población sobrevive de cheque en cheque, sin casi nada de ahorros. Las instituciones financieras, en su mayoría depredadoras, han explotado en escala. Ha habido repetidas crisis financieras, incrementando en gravedad, después de los cuales lxs perpretadorxs son rescatados por el amable contribuyente, pese a que eso es el menor de los subsidios estatales implícitos que reciben. El “mercado libre” condujo a la monopolización, con una reducción de la competencia y la innovación, ya que los fuertes tragaron a los débiles. La globalización neoliberal ha desindustrializado el país a través del marco de acuerdos de derechos del inversor mal etiquetados como “pactos de libre comercio”. Adoptando la doctrina neoliberal de “impuestos son robos”, Reagan abrió la puerta a paraísos fiscales y empresas fantasma, previamente prohibidas de ejercer. Eso condujo a una gran industria de evasión de impuestos que facilitó un robo masivo a la población general por lxs más ricxs y el sector corporativo. No fue un cambio pequeño: la escala se estima en decenas de billones de dólares.

Y así continúa, mientras la doctrina neoliberal se arraigó.

Mientras el asalto apenas estaba tomando forma, en 1978, el presidente de la United Auto Workers, Dougherty Fraser, renunció a un comité de gestión laboral que fue establecido por la administración Carter. Se escandalizó al ver que lxs líderes empresariales habían «eligido librar una guerra de clases unilateral en este país: una guerra contra lxs trabajadorxs, lxs desempleadxs, lxs pobres, las minorías, lxs más jóvenes y lxs más viejxs, e incluso muchxs en la clase media de nuestra sociedad», y habían “roto y desechado el pacto frágil y no escrito que existía previamente durante un período de crecimiento y progreso” —durante el período de colaboración de clases bajo un capitalismo reglamentado.

Su reconocimiento de cómo funciona el mundo fue algo tardío, de hecho demasiado tarde para evitar la amarga guerra de clases lanzada por lxs líderes empresariales que pronto se les concedió rienda suelta por gobiernos complacientes. Las consecuencias alrededor del mundo no sorprenden: rabia general, resentimiento, desprecio por las instituciones políticas mientras las principales instituciones económicas son ocultadas por una propaganda efectiva. Todo esto crea un territorio fértil para demagogxs que pretenden ser tus salvadores mientras te apuñalan por la espalda, mientras que desvían la culpa de tus condiciones a chivos expiatorios: inmigrantes, negrxs, China, quien sea que encaje en los prejuicios viejos.

Volviendo a las grandes crisis que enfrentamos en este momento histórico, todas son internacionales, y dos internacionales se están formando para confrontarlas. Una da inicio hoy: la Internacional Progresista. La otra ha tomado forma bajo el liderazgo de la Casa Blanca de Trump, una Internacional Reaccionaria compuesta por los estados más reaccionarios del mundo.

En el hemisferio occidental, la Internacional Reaccionaria incluye el Brasil de Bolsonaro y algunos otros. En Medio Oriente, los principales miembros son familias dictaduras del Golfo; la dictadura egipcia de al-Sisi, tal vez la más dura en la historia de Egipto; e Israel, que hace tiempo que descartó sus orígenes socialdemócratas y se desplazó lejos a la derecha, el efecto previsto de la prolongada y brutal ocupación. Los acuerdos actuales entre Israel y las dictaduras árabes, que formalizan relaciones tácitas de larga data, son un paso significativo hacia la consolidación de la base de la Internacional Reaccionaria en el Medio Oriente. Lxs palestinxs son pateadxs en la cara, el destino apropiado de aquellxs que carecen de poder y no se postran a los pies de lxs amxs naturales.

Al este, un candidato natural es India, donde el Primer Ministro Modi está destruyendo la democracia secular del país y convirtiéndolo en un Estado racista nacionalista hindú, mientras aplasta a Cachemira. El contingente europeo incluye la “democracia iliberal” de Orban en Hungría y elementos similares en otras partes. La Internacional Reaccionaria también tiene un poderoso respaldo en las instituciones económicas mundiales dominantes.

Las dos internacionales abarcan una gran parte del mundo: una a nivel de Estados, la otra al nivel de movimientos populares. Cada una es un representativo prominente de fuerzas sociales muchas más amplias, las cuales tienen imágenes del mundo muy contrapuestas que deberían emerger de la pandemia actual. Una de esas fuerzas está trabajando implacablemente para construir una versión más dura del sistema neoliberal global del cual se han beneficiado enormemente, con más intensas medidas de vigilancia y control. La otra mira hacia adelante a un mundo de justicia y paz, con energías y recursos dirigidos a servir las necesidades humanas en lugar de las demandas de una pequeña minoría. Es una especie de lucha de clases a escala global, con muchas facetas e interacciones complejas.

No es exagerado decir que el destino del experimento humano depende del resultado de esta lucha.

Rodrigo Córdoba Sanz. Zaragoza Psicoterapeuta. Psicólogo Clínico.

Teléfono: 653 379 269 Gran Vía 32, 3° Izda.

Presencial y Online.

Instagram: @psicoletrazaragoza

Página Web: Página Web Rodrigo Córdoba. Psicólogo

jueves, 6 de septiembre de 2012

Wikileaks y Assange

 
LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA. GEORGE ORWELL "1984"

Es interesante este libro porque supone un hito en la historia del periodismo, un escándalo lleno de oscurantismo, falacias y un juego perverso de intereses que ha llevado a sus responsables al destierro, y, probablemente a la cadena perpetua.
Hablar claro, revelar los intereses de la industria de la guerra, del mercado, de los bancos, de la política sin políticos, sino seres que quieren dominar el mundo. Y no es mucho decir que Estados Unidos marca el temporizador de las guerras, el control, poder y dominación sobre la libertad de expresión, un derecho fundamental. Como psicólogo, tal vez, pueda resultar curioso que trate este tema. LOS DERECHOS HUMANOS Y LIBERTADES, COMO LAS RESPONSABILIDADES forman parte de bases sociales para que el ser humano se le atribuya algo innato, la dignidad, el poder hablar, escribir, exponer a quien quiera que sea, por muy poderoso que sea, diciendo y "filtrando" documentos reveladores de la gran mentira en la que estamos sumidos.
Vivir en dicha realidad es francamente doloroso, un mundo donde quien grita justicia es ajusticiado. Estaba escribiendo de camino a casa sobre Federico García Lorca, asesinado por ser rojo y homosexual. Era la época del franquismo.
Aquello, comparado con lo que se escribe en este libro, es casi irrelevante. Para mí, no lo es, Federico García Lorca, era español, hizo de Andalucía un "país" referente de la cultura española. El tiempo ha cambiado y España ya no es tan conocida por sus corridas de toros y el duende sino porque tenemos una situación, no única, ni mucho menos, de un verdadero desastre en los derechos.
Todos estos movimientos políticos, títeres del mercado, el dinero, el tener, en perjuicio del ser, somete, anula, censura y mete miedo a las personas que quieren expresarse libremente, algo que me parece esencial y natural.
Cuando una persona viene a la consulta, a menudo viene con una corteza social, no hace falta mencionar los que acuden a consulta. Desde niños, nuestros papás, con todo el cariño y buena intención, nos dicen qué hacer en todo momento. Cuando los papás no están presentes son los profesores. Un niño de 8 años, por ejemplo, sentado durante largas horas escuchando a un profesor que, sencillamente, hace lo que le mandan.
Wikileaks supone una voluntad de denuncia desde la esfera del periodismo. A menudo criticado porque las empresas marcan la tendencia informativa. En muchos países la información es filtrada por el poder.
Pues bien, en este caso, Wikileaks, no solo es filtrada, encerrada, juzgada y difundida a la voz pública como unos terroristas, violadores e impresentables.
No ha existido demasiada difusión sobre un tema que considero la punta del iceberg de un fenómeno que refleja el descontento del pueblo.
Todo esto queda larvado en el inconsciente colectivo, lo escuchamos y, probablemente quedamos pasmados ante semejante situación.
Antes de ser psicólogo y psicoterapeuta soy persona, y escribo para expresarme, evidentemente hay una proyección, y aquellos que lleven cierto tiempo leyéndome me podrán conocer bastante bien. De hecho, pacientes curiosos, que son muchos, leen estas líneas. Por motivos que no vienen al caso, pero que de todos modos son muy lícitos. Lo ortodoxo sería escribir artículos en una jerga científica autoerótica para que me entendieran los profesionales. Pero, tú y yo somos personas y tú y yo, tenemos mucho en común. Independientemente de ideologías, de nacionalidad, de creencias religiosas y de creencias, opiniones y convicciones.
Es fácil decir lo que voy a escribir a continuación, pero también hay que tener mucho cuidado porque puede pasar cosas como las que les van a pasar a estas personas, periodistas, que reflejan una realidad que no resulta cómoda para quien ostenta el poder y el gobierno del mundo.
Estados Unidos es el brazo ejecutor y la cabeza pensante, una cabeza que escucha al capital y sus sucedáneos.
Voy a dejarles con Alan Rusbridger, que inicia el libro explicando el asombro de lo que le llegaba por email. Un fuerte abrazo. Dormir supone descanso, la vigilia supone conciencia. Pero dormir en la vigilia supone negar la realidad. Es un mecanismo adaptativo, porque esta realidad, al menos para mí, es indecente. En España el problema es el paro, se está invirtiendo en investigación lo mismo que en 1939. Ha llovido mientras tanto. En México la gente tiene miedo de salir a las calles. Y no es el único lugar inseguro.
Durante muchos años en Latinoamérica ha habido y hay Dictaduras.
La Dictadura de Dictaduras la ejerce la "mano que mece la cuna": Estados Unidos. Merkel y compañía son peleles y a quienes mandan esos peleles son políticos insignificantes, que nada pueden hacer por cambiar la situación del país. Sí, pueden tomar decisiones, bajar el sueldo a los funcionarios, subir los impuestos, privatizar la sanidad, robar efectivos para la educación, es decir, tomarle el pelo a los maestros y profesores. Y, lo más curioso, es que aquí, como en el resto del mundo, parece que NO PASA NADA. Rodrigo Córdoba Sanz. "Delirando" una realidad confortable. Motivo de todo delirio. Dicho sea de paso.

http://youtu.be/3F0LH_LD__0  Alejandro Sanz -Nuestro Amor será Leyenda-
http://youtu.be/3F0LH_LD__0 Alejandro Sanz -Y, ¿Si fuera ella?-
http://youtu.be/inluyQOsvOs Alejandro Sanz -No me compares-

ALAIN RUSBRIDGER
 
1. Mi punto de vista ha sido siempre que la información que quiere salir a la luz, saldrá a la luz; nuestro trabajo consiste en recibirla con responsabilidad y publicarla o no de acuerdo con nuestros propios e invariables criterios informativos.
 
2. Si la fuente o informante viola su juramento al cargo o a la ley, debemos dejar en manos de las autoridades la responsabilidad de que se respete la ley o el juramento, sin nuestra colaboración o la revelación de nuestras fuentes por el motivo mayor que TODAS nuestras fuentes merecen saber que están protegidas por nosotros. Sin embargo, es nuestro deber revelar los sesgos y objetivos aparentes de las personas que filtran o facilitan información de cualquier otra manera.
 
3. Si cierta información parece desafiar los criterios proclamados por el Tribunal Supremo en el caso de los documentos del Pentágono -es decir, si su publicación provocará un daño directo, inmediato e irreparable-, tenemos la obligación de limitar su publicación adecuadamente. En caso de duda, debemos dar a la autoridad apropiada la oportunidad de convercernos de que existe tal peligro directo e inmediato. (Véase nuestro aplazamiento en publicar el descubrimiento de misiles soviéticos en Cuba tal y como describe en mi autubiografía,
o en informar de los aviones perdidos en combate hasta que los pilotos puedan tal vez ser rescatados.)

4. Para todo el resto de información, siempre he creído que nadie puede predecir de manera fiable las consecuencias de su publicación. Los documentos del Pentágono, contrariamente a los deseos de Ellsberg, no abreviaron la guerra de Vietnam ni agitaron significativamente protestas adicionales. Una revelación concreta puede avergonzar a un gobierno, pero hace mejorar una política, o puede ser una filtración del propio gobierno y acabar perjudicando una política. "Pública y te maldecirán", como solía decir Scotty Reston. Suena fatal, pero como lema periodístico ha servido bien a nuestra sociedad a lo largo de la historia.

David Leigh y Luke Harding: "Wikileaks y Assange". Deusto, 2011, Barcelona. Pp.: 23-24 INTRODUCCIÓN

http://youtu.be/gKlcuEdtGVo Eric Clapton -Tears in Heaven-

En la contraportada leemos lo siguiente:

LA MAYOR FILTRACIÓN DE LA HISTORIA.
UN PERSONAJE ENIGMÁTICO ENVUELTO EN UN ESCÁNDALO SEXUAL.
CINCO GRANDES PERIÓDICOS.
UN SOLDADO ACUSADO DE ALTA TRAICIÓN.
LA DIPLOMACIA MUNDIAL AL DESCUBIERTO.

Todos estos ingredientes conforman lo que ya se considera el mayor escándalo de los últimos tiempos. Dos de sus protagonistas, los periodistas del Guardian: David Leigh y Luke Harding, las primeras personas a quienes julian Assange entregó los documentos secretos, nos cuentan los entresijos de la historia.

Pero ¿quién es Assange?, ¿se trata de un mesías de la transparencia política o de un ciberterorista al que hay que perseguir? Los autores nos revelan, con todo detalle, la vida de ese enigmático personaje; su infancia en Australia, sus primeras actividades en grupos clandestinos de hackers, el nacimiento de Wikileaks y los presuntos delitos sexuales que cometió en Suecia.

Asimismo, el libro reconstruye la trama que permitió sacar los documentos a la luz, desde la "conversión" del soldado Manning, a los diarios secretos sobre Iraq y Afganistán, pasando por la persecución de la CIA a Julian Assange y las medidas éticas y legales en el periódico una vez estuvieron en disposición de los documentos.

El resultado de todo ello es un relato trepidante -cuyos derechos cinematográficos han sido adquiridos por Dreamworks- que se convierte en una lectura compulsiva hasta la última página.

http://youtu.be/V94HX7q26iY Carta de William Shakespeare -AMOR-



http://youtu.be/ocQnf6sky-M Wikileaks. Noticia.
http://youtu.be/bUl_Lr2r_TQ Un político de EEUU le da un ataque de sinceridad, con aplomo y contundencia.
http://youtu.be/4CW26LBoLEk El vídeo más censurado. Terrorismo. La violencia no se puede justificar, la hpocresía hay que revelarla, quitar la máscara, pelar la cebolla de una realidad dibujada por quienes dictan las noticias.
http://youtu.be/WSYudX8icP4 11-S. Una mirada original. Un documental a partir del penoso incidente de ese terrible día.
Una interpretación nunca es certeza, los que arman el documental muestran una parte de una verdad incómoda. El 11-S como carta blanca para que EEUU hiciera lo que quisiera.