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Paz y Ciencia

jueves, 14 de abril de 2011

Narcisismo

Dice Otto Kernberg que en un análisis con un paciente narcisista no se puede ser mejor ni peor, si el terapeuta se muestra brillante queda idealizado, si se muestra mediocre el paciente le devalua. El trabajo con el paciente narcisista consiste en restablecer las imagos parentales, trabajar su autoestima ya que la contrapartida de una autoestima frágil es el ego grandioso. Existen muchos tipos de narcisimos, yo me estoy refiriendo al narcisismo defensivo, al que surge como contrapartida de una confusión con respecto al propio self, con un déficit en su amor propio, déficit narcisista. Las personas más jóvenes son más sensibles a este tipo relaciones con los padres. Se puede observar en madres y padres poco afectivos, agresivos, negligentes o hiperexigentes, por citar unos cuantos ejemplos. La figura de autoritarismo también tiende a "encoger" el verdadero self del sujeto produciéndose un falso self que es la cáscara hiperadatada construida para sobrellevar el peso de la ley paterna. Esto se relaciona con un superyo sádico, estricto y cruel que mina el gesto espontáneo, la autoestima y las relaciones verdaderas. El sujeto vive con una extraña sensación de confusión con respecto a sí mismo y a lo que le rodea porque está desarrollando un personaje que corresponde al deseo del otro. En estas familias podemos encontrar ansiedad, exigencia, problemas psicosomáticos y una no aceptación clara del deseo del infans.
Las personas que son etiquetadas de narcisismo sufren, pero también lo hacen los demás, la falta de empatía, el egocentrismo, el egoismo son dimensiones que producen fricciones con el otro.Un narcisismo herido es frecuente motivo de consulta. Otra cosa bien distinta es el Trastorno de Personalidad Narcisista que lo han definido así hasta el momento:
Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatia, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:






1. tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).

2. está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.

3. cree que es "especial" y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.

4. exige una admiración excesiva.

5. es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.

6. es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.

7. carece de empatia: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.

8. frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.

9. presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.

miércoles, 13 de abril de 2011

Algo que se hace a sí mismo

Cada vez que observamos una conducta efectiva (o adecuada) en un contexto señalado, es decir, en un dominio que definimos con una pregunta (explícita o implícita) que formulamos como observadores.
El criterio que ellos utilizan para decir que alguien tiene conocimiento es el buscar una acción efectiva en el dominio en el que será la respuesta. Se marca el contexto con una pregunta y es en ese contexto desde donde se espera una conducta efectiva.
Ellos ponen como ilustración la famosa anécdota del estudiante de físicas, en donde se revela que desde cierto punto de vista o mejor dicho, contexto de observación, el alumno reveló más de lo que se le pedía pero desde el contexto creado por la pregunta del profesor, su conocimiento no era válido.

1.La conceptualización de la “autopoiesis” como característica de los seres vivos ha sido una aportación clave en la comprensión de la vida. Pese a que dicho concepto es aplicable a un ser vivo y no a un sistema social (como la organización), Niklas Luhman lo desarrolló en el ámbito de los sistemas sociales, lo que aporta asímismo nueva luz para comprender cómo operan las organizaciones. Estas conexiones permiten ver las organizaciones como sistemas que se reproducen a sí mismos, a la vez que presentan un acoplamiento estructural con el entorno. Para comprender el cambio que se produce en ellas, hay que mirar a lo que se conserva, a lo que se reproduce. Además, la concepción de las organizaciones como “redes conversacionales” (la biología del conocer opera en el lenguaje) es una de las implicaciones, que ha dado lugar a enfoques para la gestión del cambio (i.e. coaching ontológico u otros).


2.Sus contribuciones a la teoría de sistemas, con sus aplicaciones a la teoría cibernética de la empresa.

3.Proporciona bases científicas para “humanizar la organización”, al proponer una “biología del conocer” que se basa en una “biología del amor”. Peter Senge dijo en Boston en 2005: “La conferencia que Maturana dió en 1999 a más de cien directivos de IBM revolucionó su visión y práctica de la gestión. A partir de aquel encuentro, y durante años, entre ellos era común hablar del amor en su práctica de la gestión. Nunca he visto nada igual”.

Extraído de la Casa de Babel y Recuerdos del Futuro.

George Bernard Shaw

Me ha llegado esta cita para pensar:

Sir George Bernard Shaw escribió esta breve frase, llena de sabiduría. Shaw es la única persona que ha ganado un Premio Nobel (literatura, 1925) y también un Oscar (en la categoría de mejor guión), por "My Fair Lady", basada en su obra Pigmalión.


"Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo...y por los mismos motivos."

martes, 12 de abril de 2011

Los juegos psicóticos en la familia

¿Cuál es el origen de las psicosis? ¿Qué compleja relación existe entre ellas y los problemas que acosan a las familias? Siguiendo una línea de investigación cualitativa basada en el estudio intensivo de casos individuales (149 familias recibieron durante ocho años una serie invariable de prescripciones) M. Selvini Palazzoli y sus colaboradores experimentaron algo absolutamente nuevo en el campo de los procesos interactivos familiares (a los que metafóricamente dieron el nombre de juegos) que llevan a la psicosis a un hijo. Muchos lectores encontrarán, en las vicisitudes familiares simbólicas que aquí se relatan, aspectos de algunas de sus historias dramáticas. Esperemos que psiquiatras y psicoterapeutas reciban el mensaje de este libro sobre todo como una invitación a controlar, para confirmarla o desmentirla, la reconstrucción de los procesos psicóticos que aquí se presentan.
A Zaragoza viene el 13 y 14 de mayo, a la Facultad de Ciencias Sociales y Trabajo,  Matteo Selvini que participó activamente en el diseño de la psicoterapia sistémica de la Escuela de Milán y escribió importantes libros como "Ecología de la Mente", "A la conquista del territorio" y este libro: "Los juegos psicóticos en la familia". Se trata de un enfoque de prescripciones paradojales y de connotaciones positivas del síntoma para desembrollar lo que produce el síntoma en el paciente identificado, este grupo ha trabajado mucho con trastornos de la conducta alimentaria y con psicosis. Problemas que a veces se mantienen por las actitudes de la familia de manera inconsciente.

La Cultura del Narcisismo, M. Selvini

La cultura del narcisismo




M. Selvini Palazzoli, S.Cirillo, M. Selvini y A.M. Sorrentino



(Fragmento)



Por eso, lo que escribía en los años de mis inicios como psicoterapeuta individual (cuando el 85% de las madres de mis pacientes eran amas de casa) - que era preciso que estas madres tuvieran también un trabajo externo que las hiciera menos frustradas, controladoras e intrusivas - se ha demostrado del todo equivocado. Hoy, en que el 81% de las madres trabaja, como hemos leído en esta encuesta y como se desprende de nuestra casuística de los últimos cuatro años, la anorexia - bulimia no ha diminuido en absoluto, sino que se extiende.



No sólo se extiende, sino que nos hallamos en la dificultad de encontrarnos frente a anoréxicas bulímicas muy distintas. Yo, que he tenido la suerte de poder estudiarlas durante un lapso de casi cincuenta años (en 1950 vi a mi primera anoréxica y la curé con el psicoanálisis), puedo decir con seguridad que las anoréxicas como las descritas por Hilde Bruch, para entendernos, del tipo de las permanentemente restrictivas, dependientes y pegadas a la madre, se han convertido en una exigua minoría.



Es probable que aquellas pacientes tuvieran como su madre un apego ansioso ambivalente, porque la tenían demasiado encima, opresiva y ansiosa. Las de hoy deberían haber tenido con su madre, en su mayoría, un apego ansioso esquivo, porque las madres estaban y no estaban debido al trabajo fuera de casa. Y pienso que precisamente gracias al sufrimiento de este tipo de apego han aprendido a defenderse con un desesperado lo hago sola, lo hago yo, desarrollando así un individualismo duro, o narcisista, que yo no encontraba casi nunca en mis pacientes cuando era psicoanalista en los años cincuenta y sesenta.



En la experiencia de nuestro equipo, cuanto más son las anoréxicas de este tipo, más difíciles son de tratar, precisamente porque les cuesta entrar en relación con el terapeuta.



Christopher Lasch, en su libro titulado La cultura del narcisismo, publicado en 1975 y reeditado en 1990 con un nuevo prefacio, sostiene que en esta cultura la obsesión dominante es vivir el presente. Vivir para sí mismos, no para los predecesores ni para los venideros (pág. 17). Estamos perdiendo rápidamente, dice, el sentimiento de la continuidad histórica, el sentimiento de pertenencia a una sucesión de generaciones que hunde sus raíces en el pasado y se proyecta en el futuro. Es la pérdida del sentido histórico, en particular la lenta disolución de cualquier interés serio por la posteridad (pág. 64). Estas condiciones han transformado también a la familia, que es, a su vez, un factor determinante de la estructura profunda de la personalidad. Una sociedad que teme no tener futuro no puede estar muy atenta a las necesidades de las nuevas generaciones, y el sentimiento siempre presente de discontinuidad histórica - el flagelo de nuestra sociedad - repercute sobre la familia con efectos particularmente devastadores. Los esfuerzos de los padres modernos porque sus hijos se sientan amados y deseados no consiguen esconder un distanciamiento de fondo, el de quien tiene muy poco que transmitir a la siguiente generación y ve, en todo caso, como prioritario su derecho a la realización personal. ¡El distanciamiento emocional, unido a los intento de convencer al niño de su posición de privilegio en el interior de la familia, constituyen una excelente base para empujarlo a modelar una personalidad narcisista!.



Pero volvamos a reflexionar sobre el rol materno. ¿Estas mujeres hipereficientes y superocupadas pueden convertirse en madres competentes?. Por supuesto que sí. Pero con el niño pequeño y sólo materialmente. Respetan con gran exactitud los horarios, las dosis y las salidas al aire libre. ¿Pero disfrutan de ello?. Lo dudo mucho. Aun cuando es innegable que la crianza de un niño pequeño (todavía más que la del lactante) es gravosa, física y psicológicamente. Sin embargo, para el niño pequeño la competencia materna debe enriquecerse con la capacidad empática: captar al vuelo sus disgustos y sus alegrías, intuir sus expectativas, sus ganas de jugar, bromear y reír. Esto era mucho más fácil en la familia numerosa patriarcal, donde una madre incompetente podía ser sustituida por otros, mientras que es mucho más difícil para la madre a menudo demasiado sola de la actual familia nuclear. ¿Y si todo es solamente un deber, cómo pueden transmitir estas mujeres a sus hijas el derecho de disfrutar, de jugar, de saborear y de bromear?.



¿Qué hacer entonces para encontrar un remedio, para prevenir este crecimiento de trágicos destinos?. Habría que inventar modalidades sociales nuevas, inspiradas éticamente, para obstaculizar la difusión de esa plaga que nos infecta a todos y que se llama individualismo duro. Ya es tiempo de moverse en esta dirección. Ya que las excesivas epidemias sociales de los adolescentes, las tóxicodependencias y la impresionante multiplicación de las diagnosis de borderline y de los casos de anorexias - bulimias, de depresiones y suicidios adolescentes testimonian trágicamente la urgencia de cambios que no reduzcan a la gente a encerrarse en una coraza. Para esta tarea estamos llamados, por supuesto, en primera línea, todos nosotros, los psicoterapeutas, de cualquier método y escuela como obligación moral, es más, como responsabilidad moral.



Este trabajo, obviamente, debe comenzar por nosotros mismos. Tampoco nosotros somos, desde luego, inmunes a la extensión del contagio narcisista.



Fragmento extraído del libro: Muchachas anoréxicas y bulímicas



M. Selvini Palazzoli, S. Cirillo, M. Selvini, A. M. Sorrentino (Ed. Paidos)

lunes, 11 de abril de 2011

Duelo, criterios de Holly Prigerson

Os expongo los últimos criterios que ha publicado Holly Prigerson sobre el Duelo:


Para saber si estamos ante un duelo complicado nos pueden servir de ayuda los criterios diagnósticos del "Trastorno por Duelo Prolongado" de Prigerson, Vanderwerker & Maciejewski (2007) propuestos para el DSM-V:

Criterios diagnósticos del "Trastorno por Duelo Prolongado" propuestos para el DSM-V.

Criterio A Presentar a diario, al menos uno de los siguientes síntomas:

Pensamientos intrusivos -que entran en la mente sin control- acerca del fallecido.

“Punzadas” de dolor incontrolable por la separación.

Añorar -recordar su ausencia con una enorme y profunda tristeza- intensamente al fallecido.

Criterio B Presentar a diario, al menos 5 de los 9 síntomas siguientes:

Estar confuso acerca de cual es el papel de uno en la vida, o sentir que se ha muerto una parte de sí mismo.

Dificultad para aceptar la realidad de la pérdida.

Tratar de evitar todo lo que le recuerde que su ser querido ha muerto.

Sentirse incapaz de confiar en los demás desde el fallecimiento.

Estar amargado o enfadado en relación con el fallecimiento

Sentirse mal por seguir adelante con su vida (p. Ej. hacer nuevas amistades o interesarse por cosas nuevas).

Sentirse frío e insensible -emocionalmente plano- desde el fallecimiento.

Sentirse frustrado en la vida, que sin el fallecido su vida está vacía y no tiene sentido.

Sentirse como “atontado”, aturdido o conmocionado.

Criterio C La duración de estos síntomas es de al menos 6 meses

Criterio D Estos síntomas causan un malestar clínicamente significativo o un importante deterioro de la vida social, laboral u otras actividades significativas (p. Ej. responsabilidades domésticas) de la persona en duelo.

domingo, 10 de abril de 2011

Aceptar al otro

Existen personas que en su cotidianidad, sin ser su profesión, necesitan entender a las otras personas y se dan de bruces cuando se dan cuenta de que es imposible.
Cada cual tiene un mundo interno, un fuero íntimo desde el que parte la subjetividad y la manera de interpretar y codificar la realidad. Por lo tanto es imposible saber cómo van a reaccionar los amigos o las amigas. Estas personas suelen tener un fondo obsesivo, una necesidad de certidumbre, de control y de de inquietud que mantener todas las variables controladas les hace, mágicamente, sentirse con menos ansiedad.
Esto, repito, es imposible. Cada sujeto es singular piensa, siente y se comporta de un modo diferente en distintas situaciones y sólo se puede prever su actitud y conducta en un marco estructurado.
Es difícil llevar ese tipo de vida porque la ansiedad inunda a la persona, trata de etiquetar al otro con el afán del control y el poder pero es una efímera ilusión que nada tiene que ver con la mismidad del otro, del que sólo se puede apreciar tras mucho conocimiento íntimo y compartir muchas cosas a un nivel más profundo de lo que normalmente y me atrevo con esta palabra se tiende a hacer. Estamos en una época de alienación social, donde prima más el producto y el consumo que la persona, sólo algunos grupos luchan por la reversión de la deshumanización. Desde el trabajo ya se proponen modelos de indivualidad donde el grupo y la comprensión entre personas forma parte de una técnica de mayor producción.
Conocer a los otros a fondo es una ilusión, hay que aceptar a cada uno como es, probablemente estas personas no se aceptan como son y proyectan esos sentimientos en los otros, es un juego de identificaciones cruzadas que tiene mal resultado, aceptar la condición humana y la belleza de su interior es la mejor manera de poder crecer.