PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta mecanismo de defensa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mecanismo de defensa. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de mayo de 2013

Confluencia


CONFLUENCIA
HA PERDIDO COMPLETAMENTE EL SENTIDO DEL LÍMITE
 
 
Cuando el individuo no siente ningún límite entre él mismo y el ambiente que lo rodea, cuando siente que es uno con él, se dice que está en confluencia con el ambiente. Las partes y el todo se hacen indistinguibles entre sí. Los niños recién nacidos viven en confluencia; no tienen ningún sentido de distinción entre dentro y fuera, entre ellos mismos y el otro. En momentos de éxtasis o concentración y vivencia enriquecida es que normalmente sentimos en forma bastante aguda el límite entre el yo-mismo y el otro, y su disolución temporal es experimentada como algo muy importante. Pero cuando este sentido de identificación total es crónico y el individuo es incapaz de ver la diferencia entre él mismo y el resto del mundo, está psicológicamente enfermo. No puede vivenciarse a sí mismo pues ha perdido todo sentido de sí mismo.
La persona en la cual la confluencia es un estado patológico no nos puede decir qué es ella ni puede decirnos lo que son los demás. No se da cuenta del límite entre sí mismo y los demás, no nos puede decir qué es ella ni puede decirnos lo que son los demás. No se da cuenta del límite entre sí mismo y los demás, no puede hacer un buen contacto con ellos. Tampoco puede retirarse de ellos. De verdad, ni siquiera puede contactarse consigo mismo.
La confluencia patológica tiene también serias consecuencias sociales. En la confluencia, se exige similitud y se niega la tolerancia de las diferencias. A menudo encontramos esto en padres que consideran a sus hijos como meras extensiones de ellos mismos. Tales padres carecen de la noción de que sus hijos están destinados a ser destinados a ser distintos a ser distintos a ellos mismos en al menos algunos aspectos. Y si los hijos no son confluyentes y no se identifican con las exigencias de sus padres, se encontrarán con rechazo y alienación. "Tú no eres hijo mío", "Yo no quiero a un niño tan travieso".

Fritz Perls: <>


sábado, 17 de diciembre de 2011

Mecanismos de Defensa y Estructuras




El post anterior describe con sutil claridad, sin abuso de tecnicismos, en clave de. divulgación algo fundamental.
Se matiza que lo que constituye unos mecanismos de defensa rígidos no son las situaciones entendidas popularmente como "traumas" sino las mantenidas a lo largo del tiempo. Hoy también hablaba de Bowlby a través del trabajo de una autora psicoanalítica que hace una estupenda reseña del apego.
Estos componentes hay que integrarlos en el esquema conceptual de referencia operativo para poder entender cómo funciona la psique en un momento determinado.
La psicología académica se ha centrado en resolver síntomas pero no atiende a estructuras. Si no se cambia esto en la transferencia, que dicho en términos de divulgación sería lo que se desarrolla entre paciente y terapeuta a nivel de cogniciones, emociones´, fantasías y representaciones mentales, el trabajo queda a un nivel superficial donde se realiza un apoyo, que no es poco, pero no se moldea la personalidad.
El post anterior hacía referencia a aquellas personas que han vivido una situación o situaciones duraderas en sus primeros años de crecimiento, esto es más determinante según el psicoanálisis clásico en función de la temprana edad del paciente. No obstante, aunque está bien como modelo de referencia existen casos en los que una situación en edad algo más avanzada, como la adolescencia, puede resultar vital para la génesis de un problema psicológico. En el post anterior se habla de situaciones mantenidas que rigidifican los mecanismos de defensa. Un ejemplo paradigmático es el alcoholismo en los familiares. Muchas veces asociado a la violencia. También se habla de la privación, el abandono o la negligencia. En muchas ocasiones, la primera reacción cuando se trabaja este tipo de temas es enrocarse, racionalizar que lo vivido no ha afectado.
Puede que muchos psicólogos y psiquiatras no le presten mucha atención y se dediquen a la sintomatología pero como dice Goleman; autor de Inteligencia Emocional, un libro que fue clave hace años y que tuvo una "secuela" para adolescentes, el autoengaño, que es así como subtitula el libro se produce por no poder atravesar una época del desarrollo emocional. Por ello pienso en Hugo Bleichmar y otros, cuando dicen que el "crecimiento mental" está asociado con la disolución de la patología.
Esto es una forma de enfocarlo, ese crecimiento mental está asociado con el vínculo que se desarrolle en el tratamiento. Es ahí donde puede surgir (o no) ese cariño o afecto al que hacía mención una comentarista hace unos pocos días.

martes, 12 de agosto de 2008

La Obsesión como Mecanismo de Defensa


La obsesividad es una función que puede y funciona para conectar con un pensamiento racional los contenidos emocionales que colapsan la tolerancia anímica del sujeto pensante. Por ello, es sorprendente cómo somos capaces de elaborar, como apuntó Ernest Jones con el concepto de “racionalización”, alambicados argumentos para explicar motivaciones subyacentes de pigmentación claramente afectiva. De esta forma la aislamos de contenido emocional, la controlamos y evitamos conectar directamente con esa zona peligrosa que puede ponernos en el límite del miedo al derrumbe. Es allí, donde la desintegración se avecina, o su miedo colindante, cuando la racionalización (mecanismo de defensa por el que se tiende a dar una explicación lógica a los sentimientos, pensamientos o conductas que de otro modo provocarían ansiedad o sentimientos de inferioridad o de culpa), y la intelectualización (el individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo generalizando o implicándose en pensamientos excesivamente abstractos para controlar o minimizar sentimientos que le causan malestar). Dichos procesos son potentes recursos que nos distancian de nuestros sentimientos y evitan, al mismo tiempo el colapso, el funcionar de esa manera es un indicador de alarma, de un aparato defensivo grueso, resultado de un mundo interno alborotado pero hay que ser cautelosos en su desmantelamiento porque esos recursos cuando existen y son duraderos, como señas de identidad, pueden efectivamente, desorganizar a la persona. Guárdenlos, consérvenlos, préstenles atención y tengan presente que pueden vivir sin dar explicación a cada bocanada de aire que toman, quizá puede resultar la vida un poco más fácil, sólo tal vez.