PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta botellón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta botellón. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2009

Educación en el Botellón


Recuerdo una o varias conversaciones sobre la idea de reducir el consumo de drogas en los jóvenes. Las ideas eran compartidas con un señor que legisla y concibe dicho instrumento como el principal, alegando que los padres no están preparados para educar. Lo que transmite un profundo nihilismo. Ensimismado en mis cábalas me he puesto a hablar en voz alta sobre el Mito de la Caverna de nuestro buen amigo Platón. La verdad es que este hombre se maneja desde el legado de la ciencia estricta, dura o chata, según gustos.
En estas fechas de hondo pesar por signicadas perdidas se ha rescatado gracias a los comentarios que dieron y siguen nutriendo el tópico de Carlos Castilla del Pino. La información es poder sí, pero en educación la Ley Paterna necesita de una padre suficientemente bueno. Este es el costado donde la ciencia estricta no alcanza, porque no es mensurable, se trata de disponibilidad emocional, de lo intangible y poético del amor, de ciencias "psi", disciplinas popularizadas por su honda inmersión en la superficialidad del "aquí y ahora", misma pauta que encaja en el deseo de esos jóvenes que no comprenden otro "finde" sin emborracharse, fumarse unos canutos o meterse unas rayas.
Esos jóvenes no conocen otro recurso, pueden llegar a sorprenderse si se les pregunta porqué repiten una y otra vez esa forma de "divertirse", fin de semana tras fin de semana, mecánicamente, sin vida.
Esta conversación de la que hago alusión ha sido motivada por un comentario de una portavoz de Proyecto Hombre, donde señalaba que las medidas del Ayuntamiento de Zaragoza para prohibir el botellón no son eficaces para disminuir el consumo. Esta es la postura del terapeuta, la del legislador es otra muy contraria.
Y yo, influido por esa postura poética en la que he sido inconscientemente troquelado me situaba en ese territorio intermedio de pensamiento, con Platón en el horizonte, escuchando como me preguntaba mi sabio interlocutor, "¿qué es un promontorio?", es decir, como si yo viniera de muy lejos como el extraterrestre Gurb de Eduardo Mendoza. Cierto es que en ese nivel de discurso, comentar nada de Platón era casi absurdo, casi impertinente. Mi idea era clara. Los jóvenes necesitan a sus padres, y a la Ley de éstos, no necesitan un Padre Estado ni a un Estado como Padre.
Así pues, el sujeto está inscrito en una biografía donde internaliza unos valores, unas actitudes, un modo de construir la realidad, unas vivencias, una herencia...
Creo que mi postura quedaba clara, citaba a Platón porque me excita el Mito de la Caverna y considero que son varios los prisioneros cautivos y atados. El señor decía que los padres tienen como preocupación pagar los impuestos y la hipoteca y que no se presta atención a los hijos. Considero que eso es una media verdad nihilista, marcadamente negativista, escéptica y apocalíptica, pero puede ser considerada como verdad parcial. La fuente de calor humano de un muchacho está en sus padres, él dispone de un libre albedrío que debe ser limitado por los padres, estos a su vez se ven influidos por las normas y convenciones sociales, así como experiencias.
Ser padre es verdaderamente difícil. Quiero resumir, mi idea es educar a los padres que, desbordados o no, detectan (lo que indica precoupación común y corriente) cierta conducta problemática en sus hijos. Prestar atención a estas personas consistiría en que hubiera, por ejemplo psicólogos en atención primaria, para evitar la cronificación de estructuras y patologías. Esa es una buena idea, las Escuelas de Padres es otra magnífica idea que funciona ya.
Los hijos y los padres necesitan ayuda y una ley no legisla el caso individual y no ayuda, sólo limita y quien está enfermo o vive en una estructura disfuncional sólo puede beneficiarse de una sanción no correctiva.