En cursiva la Lic Susana Levantini para PsicoMundo, en edupsi.com:
Bergson dice lo siguiente: .."Una existencia no puede ser dada sino en una experiencia. Esta experiencia se llamará visión o contacto, percepción exterior en general, si se trata de un objeto material; tomará el nombre de intuición cuando se refiere al espiritú. "Plantear el problema no es solamente descubrir sino inventar. El descubrimiento se realiza sobre lo que ya existe... es pues seguro que aparecerá tarde o temprano..."
Para Winnicott la creación artística requiere de un talento especial, mientras que el vivir creativamente es un tendencia universal.
Bergson al referirse a la intuición, como forma de percepción inmediata, señala: .."es el sentimiento que poseemos de ser creadores de nuestras intenciones, de nuestras decisiones, de nuestros actos, de nuestro carácter y de nosotros mismos. Artesanos de nuestras vidas, hasta artistas cuando queremos, laboramos continuamente para heñir, con la materia suministrada por el pasado y el presente, por la herencia y las circunstancias, una figura única, original, imprevisible como la forma que el escultor da a la arcilla. Ese trabajo y lo que posee de único lo advertimos sin duda mientras se hace, pero lo esencial es lo que hacemos."
Para Winnicott la posibilidad de ser creativa en una persona tiene sus orígenes en el jugar.
Bergson señala..."El niño es investigador e inventor siempre al acecho de la novedad, más cerca de la naturaleza que el adulto,... el niño es como una planta nueva que apetece echar tallos; la invención da el ser a aquello que no existe, el niño deberá reinventar la obra o apropiarse hasta cierto punto de lo ya dado..."
La creatividad para Winnicott está dentro de la tendencia genéticamente determinada del individuo a estar vivo y permanecer vivo, relacionándose con los objetos que se interponen en su camino cuando llega para él el momento de esforsarse por conseguir cosas. En este sentido la creatividad está integrada dentro de la tendencia general del desarrollo. Todo individuo posee el germen de la creatividad. El vivir creativo es vivir la propia vida, conservando algo personal, quizás secreto, que sea incuestionablemente uno mismo.
Rodrigo Córdoba Sanz:
La experiencia de crear significa por tanto construir el mundo desde el objeto subjetivo, hacia el objeto transicional, hasta el objeto objetivo (de lo interno a lo externo). Para ello la relación con la madre pasa de la dependencia absoluta a la casi absoluta, a la depencia relativa. El bebé tiene la experiencia de crear el mundo, incluyendo a su madre, esa experiencia de omnipotencia, gradualmente en el área de ilusión es desilusionado por la presencia de la mama que inevitablemente falla y así, el bebé se da cuenta de que no es omnipotente. También comenta la autora de arriba la reparación como elemento unido a la creatividad, el bebé trata de reparar el daño que haya podido hacer a la mamá pero esto pertenece a otra metapsicología ya que el bebé no destroza a la madre como el bebé kleiniano, otro bebé más devorador, que envidia y ataca los objetos internos a través de proyecciones. El bebé winnicottiano se encuentra con una creatividad dada de antemano y que sólo necesita de una madre que poco a poco se deje usar y se permita fallar para que gradualmente la experiencia de ilusión-desilusión construya primero la experiencia de crear, la ilusión de construir y después se contenga el pensamiento omnipotente.
Al principio el bebé despliega su mundo interno, objetos subjetivos, omnipotencia, la madre debe dejar que esos objetos se presenten y gradualmente, por la superposición de su propia subjetividad se irán entralazando las dos áreas, el sólo hecho de estar y fallar permitirá la aparición de un espacio transicional donde se solapen dos espacios para jugar: un espacio transicional, un lugar para vivir (creativamente) y un lugar para crecer emocional y cognitivamente. Si ese espacio es impuesto o inhibido el infans (que depende todavía de la madre) -estamos hablando de la teoría de un pediatra que se basa en una amplísima casuística, más de 40.000 pacientes-desarrolla por reacción ante un ambiente que no facilita su dotación, un falso self, así lo denominó Winnicott. Éste es el nombre que recibe el poético concepto de esa formación construida cuando se ha tenido que forzar y adaptar el bebé a las necesidades de la madre, impidiendo el natural desarrollo de sus potencialidades innatas, incluído el desarrollo de una vida creativa, forma plena de existir según la mirada de Bergson y Winnicott.
Es significativo que para Winnicott el falso self tenga tanta conexión con el abandono de una vida creativa. Esto es útil para entender la genética -evolutiva y para comprender manifestaciones psicopatológicas dentro de un contexto psicoanalítico vivo.
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viernes, 15 de agosto de 2008
jueves, 10 de abril de 2008
La Vida es Bella. La Creatividad. Lic. Andres J. Nelken
Mientras leen este documento, verdaderamente hermoso les sugiero que escuchen esto:
http://www.youtube.com/watch?v=cqgKKoJaPwM&feature=related Canción de la Película.
LA VIDA ES BELLA. LA CREATIVIDAD
Lic. Andres J. Nelken[1]
En el juego, y sólo en él, pueden
el niño o el adulto crear y usar
toda la personalidad, y el
individuo descubre su persona
sólo cuando se muestra creador.[2]
Los que recuerden la película mencionada en el título de este trabajo, seguramente lo harán pensando en las múltiples interpretaciones que se le han dado a la misma. No me referiré al hecho artístico, que no corresponde discutir aquí, sino a un aspecto parcial de la película. En la trama, un padre hace de una tragedia inenarrable, como lo fueron los campos de concentración, una especie de juego para que su hijo sufriera lo menos posible. Muchas veces me he preguntado si el accionar del padre fue creativo, o fue meramente una mentira piadosa en aras de la salvación emocional de su hijo y de la propia. Cuando pienso en la importancia del entorno que rodea a un niño, concluyo que el padre armó una coraza protectora para que su hijo no se viera expuesto en forma cruda y directa, al horror que rodeaba a ambos.
Para ponernos de acuerdo en lo que se entiende comúnmente por creatividad, diré que María Moliner en su Diccionario de Uso del Español dice que: creativo es aquél capaz de crear, y crear es hacer que exista algo que antes no existía. Pero también ubica como sinónimos, dependiendo de las circunstancias, a: fingir, fundar ideas, imaginar, inventar, entre otros. También menciona a: sacar de la nada, producir, y lo compara con ingenio, con inventiva, etc.
Volviendo al protagonista, intuyo que aún en los peores momentos de la existencia de una persona, puede haber una mirada creativa. Una mirada personal que no necesariamente coincida con la del resto de los protagonistas de los mismos hechos. Es más, los compañeros del campo de Guido, miraban y escuchaban perplejos lo que este le hablaba al pequeño Josué. La mirada paterna, sólo tendrá un especial significado para el propio padre y por extensión a su hijo, que depende emocionalmente de aquél. Dejo adrede de lado los aspectos maníacos, negadores, y demás mecanismos defensivos que se pueden detectar en el comportamiento del protagonista, aún aquellos comportamientos a los que se podría tildar de delirantes. Si bien el padre es una persona histriónica, su comportamiento dentro del campo da cuenta del esfuerzo hecho, (por amor cuasi maternal), que es necesario desplegar para intentar salvar no sólo la vida sino la existencia emocional del hijo. Esto nos lleva a pensar que si bien es crucial el conocimiento de la realidad para el desarrollo de la persona, no deja de ser importante la capacidad de recrearla, de darle un matiz distinto, aún de recubrirla fantasiosamente, para de esta manera sobrevivir a ese holocausto personal que se vive. Winnicott habla a las claras de la importancia de la adaptación materna del 100% al principio de la existencia. Después de este estado de omnipotencia mágica para el bebe, la madre lo desilusionará amorosamente, de acuerdo a las posibilidades de este bebe. Guido, papá-mamá, le inventa una realidad adecuada a la capacidad de comprensión del niño, aún cuando el niño en más de una oportunidad mira y escucha desconfiado.
Joseph Knobel Freud en un trabajo titulado “Infancia y Creatividad” dice, citando a Anzieu que: “La creatividad se define como un conjunto de predisposiciones del carácter y del espíritu que pueden cultivarse. La primer parte de la película muestra a un Guido alegre, despreocupado y enamoradizo. Muestra en sus rasgos de carácter, la impronta de la acción creativa en cada momento. Ante cada suceso, parece tener lista la acción creativa que corresponde al estímulo, como por ejemplo, cuando conoce a su futura esposa “caída del cielo”. (en realidad cae de un granero al ser picada por una avispa, situación ésta que también es aprovechada por el pícaro Guido).
La creación consiste en inventar y componer una obra, artística o científica, que responda a dos criterios: aportar algo nuevo (producir algo que nunca haya sido hecho) y tarde o temprano ver reconocido su valor por un público. Nuestro héroe aportará todo el tiempo una mirada nueva que favorecerá la tranquilidad del hijo. Para Vigotsky (La imaginación y el arte en la Infancia”, Akal, 1990), "...existe creación no sólo allí donde se originan los acontecimientos históricos, sino también donde el ser humano imagina, combina, modifica y crea algo, por insignificante que esta novedad parezca al compararse con las realizaciones de los grandes genios." En la película, el padre inventa un juego que sólo juegan su hijo y él. Esta actitud, no sólo podría ser insignificante para los demás, sino por sobre todas las cosas, algo fuera de la razón e inimaginable, dadas las circunstancias. Al ver el niño un número tatuado en el brazo de del padre -el número de prisionero-, el padre opone a esta realidad que juzga intolerable para un niño de esa edad, y antepone la idea del “número de participante”. Es este juego, que le da una oportunidad al padre de hallar una vía imaginaria hacia la salvación de sí y de su hijo, Benigni nos muestra cómo el juego bien entendido, es la esencia de la vida. Es el hiato que separa en este caso, la vida de la muerte. (la vida de la no-vida, que significó la permanencia en los campos de concentración). Es la posibilidad de estar en esa zona intermedia, que nadie quiere poner a prueba, y que no exige comprensión, sino participación plena de los protagonistas. Es como permitirse seguir soñando, ya que no debe haber peor futuro que un futuro sin sueños. La vida carecería de sentido si no hay proyectos. Esta sería la no-vida.
Se puede afirmar sin temor al equívoco, que la creatividad constituye un tema que sobrepasa la cuestión meramente teórica. Winnicott se explayó sobre ella prácticamente a lo largo de su obra resaltando su importancia, estudiando minuciosamente sus orígenes y ligándola a distintos conceptos de relevancia dentro de su corpus teórico. No obstante, quisiera destacar, que la importancia que le asigno al estudio de la creatividad y su consecuencia -el vivir creativamente-, radica en la posibilidad de conocer los aspectos más primarios y elementales del proceso por el cual, el individuo llega a tener una vida que signifique algo para sí mismo, que tenga un sentido para él y que valga la pena ser vivida. Una vida en la que, lo que haga, exprese su ser, una vida en la cual no renuncie a su propia esencia, una vida en la que todo su potencial, sin importar cantidades, sea expresado al máximo de sus propias posibilidades.
Un poco de historia.
Periódicamente el bebe se siente empujado por sus instintos a tener experiencias paroxísticas (que tienen todas las cualidades que Freud describió respecto de la experiencia instintiva: hay un incremento de la tensión, un objeto en el cual se descargan y una acción de descarga). La madre suficientemente buena, es la que se encargará de que el bebe satisfaga no sólo sus necesidades instintivas en un 100% al principio, sino que también velará por las necesidades del yo del pequeño. ¿Qué otra cosa se pasa haciendo este padre, sabedor además de que la madre del niño no está disponible?. Al ser satisfechas esas necesidades, en el momento apropiado, es decir, colocando el objeto que satisface, en el lugar y en el momento indicados, se crea la ilusión para el bebe, de que el objeto ha nacido de su propia necesidad, es decir, ha sido creado por él. Todo el juego es presentado por el padre de manera tal, que el niño se lo termina apropiando, en un punto, hasta parece armar el juego a la par del padre. El hecho de que el mundo exista no quiere decir que el bebé no tenga que inventarlo, crearlo. No es ocioso recordar, que el mundo existe para el observador, pero no necesariamente para el bebe.
Si bien al principio la personalidad no está integrada, es importante destacar que el opuesto a la integración, no es la desintegración, sino la no integración. La posibilidad de una persona de volverse no integrado, por momentos, significa que tiene la más absoluta confianza en su entorno para hacerlo, y desde este estado de cosas, acceder a la posibilidad de poder disfrutar de lo que surja como acto creador. Esta habilidad de no integrarse, es en realidad un logro del desarrollo. Lo esencial al comienzo es, respetar el estado de no integración de la personalidad, respetar el funcionamiento informe de la persona, porque sólo desde aquí puede aparecer lo creativo, lo genuino de la persona, lo que la expresa. En este sentido, quizá la máxima expresión del poder creador de una persona, sería el juego, pero el juego que constituye un puente entre el mundo interno y el externo dentro del espacio transicional. Entonces, el fenómeno transicional es sinónimo de creación y el vivir creativamente, matriz del vivir, del ser, y de experimentar esta sensación de ser. El juego logra enriquecer la experiencia del niño, y del adulto. Al mismo tiempo, esto permite que se enriquezca la capacidad del niño de ver al mundo con toda su riqueza potencial. “El jugar es la evidencia continua de la creatividad que significa estar vivo.” (Por qué juegan los niños), (El niño y el mundo externo). Acá agregaría respecto a Josué, que el juego armado por el padre le permite experimentar un mundo propio, en realidad creado por el padre, pero que Josué hace propio.
De aquí deriva un concepto de gran importancia para la técnica analítica. El analista debe abstenerse de ser intrusivo, por varias razones. La que me interesa destacar aquí, es la que se refiere al accionar del terapeuta. Si este le comunica todo al paciente, aun cuando el paciente no está listo para escuchar, lo que se produce es un cercenamiento de la persona del paciente, o del bebe si se trata de la relación madre-hijo. El hecho de que el paciente pueda encontrar por si solo la interpretación correcta, es uno de los símbolos más acabados de la actividad creadora del paciente en la sesión. Esto será posible si el terapeuta y el setting, le ofrece la posibilidad para la experiencia informe.
Ilusión-Creatividad
La ilusión de omnipotencia del infante es el núcleo del vivir creativamente. El bebe es Dios, porque él (bebe) creó al mundo. En este período no hay ningún reconocimiento de la alteridad del objeto. Winnicott describe a este tipo de relación, en este estadío, como de objeto subjetivo: el bebe se relaciona con un objeto creado por él a la medida de sus propias necesidades, es decir para su propia satisfacción, y que además forma parte de sí mismo. Esto no podría ser de otra manera dado que sólo existe el bebe mismo. No hay diferenciación entre yo y no-yo. Y por tanto, tampoco hay reconocimiento de la realidad externa. Primero, existe la creatividad que pertenece al sentirse vivo, y el mundo es solo un mundo subjetivo (antes de encontrarse con el mundo objetivamente percibido). Así, sobre el objeto subjetivo, el niño ejercerá por primera vez su creatividad. Pero necesita que la madre propicie el inicio del uso creativo del mundo, es ella a través de su perfecta adaptación a las necesidades del pequeño, quien aumenta la posibilidad del niño de encontrar creativamente los objetos. Nace la creatividad en la creación del objeto subjetivo, en ese despliegue creador desde el principio. Nace del impulso de estar vivo, utiliza las pulsiones pero no se reduce a las pulsiones. Para Winnicott, la creatividad no tiene nada que ver con la reparación, tal como lo sostiene Klein. El chico sí instrumenta su creatividad para reparar un objeto dañado. El mismo impulso creativo que lo llevó a crear al objeto subjetivo, es el mismo impulso que lo lleva a crear al objeto transicional, que lo lleva a crear una obra de arte, etc. No deriva la creatividad de una pulsión. La primera creación del chico por lo tanto, es el objeto subjetivo.
Esto le posibilita al niño el desarrollo del sentimiento del self. El niño hace desconsideradamente con el objeto lo que le plazca, y este objeto debe sobrevivir. Entonces, en este estadío, surge una necesidad y aparece algo que lo satisface y favorece una descarga, todo dentro de un mundo creado por el niño. Objeto que luego desaparece cuando ya no es necesitado. Estas experiencias y su repetición una y otra vez, permitirán al niño la sensación de sentirse real y el vivir creativamente.
El desarrollo sano del bebe, dependerá de una madre que facilite su (del bebe) capacidad de crear el mundo. La posibilidad de presentar el objeto en el lugar y momento correctos, depende del estado de preocupación primaria de la madre. Winnicott lo describe como un estado en el que la madre está identificada con su bebe a tal punto, que descubre las necesidades del bebe en un nivel profundo, sin que el bebe tenga que enunciarlas, aún cuando fuera capaz de ello.
Esta actitud materna facilita y permite la continuidad del ser, (el going-on-being). Es imposible separar el concepto de “búsqueda del self” del de la creatividad. El bebe, que siente que su entorno le permite relajarse, y que lo sostiene adecuadamente, puede ir acumulando experiencia tras experiencia. A su vez, esta suma de experiencias, como la actividad manifestada en el juego, da por corolario, el sentimiento de ser persona. Es así como a través del proceso de integración de la personalidad, el individuo llega a actuar como una unidad, y esta unidad será fiel expresión del “yo soy”. Dice Winnicott: “A partir de esta posición, todo es creador”.
Puede ser descrito como un estado o sentimiento que aparece como resultado de la experiencia subjetiva del infante al ser cuidado por una madre suficientemente buena. Ser, está relacionado con la no integración, precursor de la posibilidad de poder relajarse y disfrutar. La capacidad de ser, deriva de la experiencia de un ambiente contenedor desde el principio. De la experiencia de ser, se puede desarrollar la capacidad de vivir creativamente y jugar (play), que son aspectos de la integración. (En el ser, dice Winnicott, está localizada la cultura). “Es importante destacar que, ser, es el principio de todo, sin lo cual, hacer, no tiene ningún significado”(3). El infante tiene desde el principio una experiencia subjetiva de su madre y de su ambiente, que Winnicott llama apercepción creativa. Esta apercepción es lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena ser vivida. Es una mirada de la cual participa el mundo interior, una visión personal del mundo.
La creatividad surge desde el inicio de la vida. La existencia debe ser creativa, en el sentido de que debe surgir del despliegue de las propias potencialidades de adentro para afuera, y no de una copia o modelación por parte del medio. Por eso él habla del primer momento de omnipotencia. Cuando yo siento mi existencia, me siento siendo, es el primer paso y ejercito mi creatividad inmediatamente creando el objeto subjetivo, a partir de mi necesidad y de mi imaginación. Pero lo que hace a una existencia creativa, es que es una existencia activa, por el despliegue de las potencialidades, que son únicas, singulares. Cuando empieza la vida así, empieza de manera creativa. Ahora, la creatividad no puede ser reconocida hasta que no hay una manifestación de un objeto exterior. Entonces, en un momento dado del desarrollo, empieza a abrirse ese espacio potencial. Winnicott lo dice de distintas maneras, metafóricamente, es el espacio entre la boca y el pecho, entre la madre y el bebe.
Además de reconocer el mundo, tiene una visión personal del mismo. La percepción de los datos de la realidad es más o menos la misma en todos, aunque también hay un toque personal. Lo opuesto a esa mirada personal, es la sensación de estar “encajando” en el mundo pero sin embargo no tener un lugar propio. Esta sería la vida a través del acatamiento y la sumisión, lo que confiere a esa vida, un sentimiento de futilidad. En lugar de vivir, el individuo “dura”, sobrevive. Si hay algo que caracterizó a los campos de concentración, fue la destrucción de la vida psíquica, cuando no de la vida misma. Al “durar” no se es fiel a los propios principios de lo que uno mismo considera que debe ser su vida. Al renegar en cierta forma, del toque personal que cada individuo tiene, renuncia a la creatividad, o, renunciando a la creatividad de la que todo sujeto dispone, renuncia al toque personal. Guido, repara de alguna manera en el hijo, la destrucción de todos los sueños a que es sometido al ser tomado prisionero. Ver al hijo “triunfante” en el juego, termina siendo la única posibilidad de triunfo para él mismo. Triunfar, es conservar la esperanza, el futuro, la vida. El juego transformado en el milagro de la supervivencia.
Dentro de la teoría de la localización de la experiencia cultural, tenemos como tema central, la posibilidad del sujeto de “recordar” inconscientemente, el cuidado materno y la buena presentación del objeto en los primeros estadíos de la vida. Esta experiencia, al internalizarse crea una especie de fuente desde la cual se posibilita el vivir creativamente, (4) dando así una especial valoración a las primeras fases de la relación madre-hijo. En uno de sus últimos trabajos, “El Vivir Creativamente”, de 1970, expresó Winnicott que la vida valía la pena ser vivida, siempre y cuando la creatividad fuera parte de la experiencia del vivir individual de la persona. Porque para ser creativa una persona, debe existir y tener un sentimiento de existencia, no como un darse cuenta consciente, sino como una base desde la cual operar. De este modo, la creatividad es el hacer, que aflora del ser. En definitiva, la creatividad, es el retener, a través de la vida, algo que pertenece propiamente a la experiencia del infante: la posibilidad de crear el mundo. (5) El vivir creativamente implica para cualquier persona, encontrar que el hacer, lo que sea, refuerza el sentimiento de que estamos vivos, que somos nosotros mismos. (6) No importa si se trata de mirar un cuadro o un paisaje, uno lo puede hacer creativamente, tampoco se trata de hacer cada día una cosa diferente, ya que una rutina diaria se puede transformar en algo creativo, si somos capaces de experimentar que lo que hacemos tiene un sentido para nosotros y que nos representa. No se necesita ningún talento especial para vivir creativamente. Esto no tiene nada que ver con la creación artística. Es más, un artista puede crear una obra maravillosa para los ojos de los demás, pero puede no significar nada para el artista mismo. En realidad, desde el punto de vista de la creatividad, da lo mismo tener el impulso para crear una obra de arte, un edificio o una comida para el bebe. Lo que cuenta es el impulso creador. Quizá lo relevante sea la mirada que cada individuo tenga de la realidad exterior, es decir, que esa realidad tenga algo de su sello personal. Qué duda cabe que para Guido, la mirada sobre el campo de concentración, es su mirada única e irrepetible. Sólo le sirve a él, y a su hijo.
Para Freud, la creatividad en el adulto está relacionada con su teoría de la sublimación, y para M. Klein la creatividad está asociada con aspectos reparatorios dentro de la posición depresiva. Winnicott plantea otras raíces para la creatividad, a pesar de aceptar que “la reparación proporciona un eslabón importante entre el impulso creador y la vida que lleva el paciente. Para Winnicott, la creatividad primaria es esencialmente una fuerza innata hacia la salud. Es primaria, presexual, y está íntimamente ligada a lo que la madre le permite al bebe crear. (Haciendo las cosas de manera tal que el bebe crea que él creó al mundo) Winnicott no hace reposar la creatividad en una transformación de las pulsiones. Habla de una creatividad propia del ser humano, que no deriva de las pulsiones, aunque la energía proceda de lo pulsional El ser humano, dice Winnicott, para vivir, tiene que ser él mismo, desarrollar lo que trae en potencia, y a través de sus vivencias hacer suyo ese mundo en el que vive, transformando ese ambiente en el que vive, en un mundo particular, propio e irrepetible. Cuando hago propias las cosas del mundo que me han sido presentadas en el momento oportuno y las ubico en mi mundo, que es esa zona transicional, ese espacio potencial, las registro, y pueden servirme automáticamente en mi relación con el mundo externo. Pero si las hago mías o sea que si les otorgo un significado, un afecto especial, pasan a su vez a ser partes de mi mundo. Es decir, que de alguna manera, la creatividad será algo que revela al sujeto como tal, que lo refleja. La creatividad se expresa por el acto de estar creando y no por lo que se crea, que es un mero producto. Es importante ser creativo por ejemplo, teniendo un punto de vista diferente del mundo, aunque no sea comunicado a nadie. Por eso dice Winnicott que el paciente que se busca ya se encontró, porque uno se encuentra en la búsqueda, por que así es como está el verdadero ser en juego.
La creatividad, la felicidad, el amor, la verdad, la alegría, el saber vivir, no tienen instrucciones precisas. No hay manual de procedimientos. Se logra con la propia artesanía, con el propio tesón, que es la única y verdadera manera de lograr las metas en la vida.
Lic. Andres J. Nelken[1]
En el juego, y sólo en él, pueden
el niño o el adulto crear y usar
toda la personalidad, y el
individuo descubre su persona
sólo cuando se muestra creador.[2]
Los que recuerden la película mencionada en el título de este trabajo, seguramente lo harán pensando en las múltiples interpretaciones que se le han dado a la misma. No me referiré al hecho artístico, que no corresponde discutir aquí, sino a un aspecto parcial de la película. En la trama, un padre hace de una tragedia inenarrable, como lo fueron los campos de concentración, una especie de juego para que su hijo sufriera lo menos posible. Muchas veces me he preguntado si el accionar del padre fue creativo, o fue meramente una mentira piadosa en aras de la salvación emocional de su hijo y de la propia. Cuando pienso en la importancia del entorno que rodea a un niño, concluyo que el padre armó una coraza protectora para que su hijo no se viera expuesto en forma cruda y directa, al horror que rodeaba a ambos.
Para ponernos de acuerdo en lo que se entiende comúnmente por creatividad, diré que María Moliner en su Diccionario de Uso del Español dice que: creativo es aquél capaz de crear, y crear es hacer que exista algo que antes no existía. Pero también ubica como sinónimos, dependiendo de las circunstancias, a: fingir, fundar ideas, imaginar, inventar, entre otros. También menciona a: sacar de la nada, producir, y lo compara con ingenio, con inventiva, etc.
Volviendo al protagonista, intuyo que aún en los peores momentos de la existencia de una persona, puede haber una mirada creativa. Una mirada personal que no necesariamente coincida con la del resto de los protagonistas de los mismos hechos. Es más, los compañeros del campo de Guido, miraban y escuchaban perplejos lo que este le hablaba al pequeño Josué. La mirada paterna, sólo tendrá un especial significado para el propio padre y por extensión a su hijo, que depende emocionalmente de aquél. Dejo adrede de lado los aspectos maníacos, negadores, y demás mecanismos defensivos que se pueden detectar en el comportamiento del protagonista, aún aquellos comportamientos a los que se podría tildar de delirantes. Si bien el padre es una persona histriónica, su comportamiento dentro del campo da cuenta del esfuerzo hecho, (por amor cuasi maternal), que es necesario desplegar para intentar salvar no sólo la vida sino la existencia emocional del hijo. Esto nos lleva a pensar que si bien es crucial el conocimiento de la realidad para el desarrollo de la persona, no deja de ser importante la capacidad de recrearla, de darle un matiz distinto, aún de recubrirla fantasiosamente, para de esta manera sobrevivir a ese holocausto personal que se vive. Winnicott habla a las claras de la importancia de la adaptación materna del 100% al principio de la existencia. Después de este estado de omnipotencia mágica para el bebe, la madre lo desilusionará amorosamente, de acuerdo a las posibilidades de este bebe. Guido, papá-mamá, le inventa una realidad adecuada a la capacidad de comprensión del niño, aún cuando el niño en más de una oportunidad mira y escucha desconfiado.
Joseph Knobel Freud en un trabajo titulado “Infancia y Creatividad” dice, citando a Anzieu que: “La creatividad se define como un conjunto de predisposiciones del carácter y del espíritu que pueden cultivarse. La primer parte de la película muestra a un Guido alegre, despreocupado y enamoradizo. Muestra en sus rasgos de carácter, la impronta de la acción creativa en cada momento. Ante cada suceso, parece tener lista la acción creativa que corresponde al estímulo, como por ejemplo, cuando conoce a su futura esposa “caída del cielo”. (en realidad cae de un granero al ser picada por una avispa, situación ésta que también es aprovechada por el pícaro Guido).
La creación consiste en inventar y componer una obra, artística o científica, que responda a dos criterios: aportar algo nuevo (producir algo que nunca haya sido hecho) y tarde o temprano ver reconocido su valor por un público. Nuestro héroe aportará todo el tiempo una mirada nueva que favorecerá la tranquilidad del hijo. Para Vigotsky (La imaginación y el arte en la Infancia”, Akal, 1990), "...existe creación no sólo allí donde se originan los acontecimientos históricos, sino también donde el ser humano imagina, combina, modifica y crea algo, por insignificante que esta novedad parezca al compararse con las realizaciones de los grandes genios." En la película, el padre inventa un juego que sólo juegan su hijo y él. Esta actitud, no sólo podría ser insignificante para los demás, sino por sobre todas las cosas, algo fuera de la razón e inimaginable, dadas las circunstancias. Al ver el niño un número tatuado en el brazo de del padre -el número de prisionero-, el padre opone a esta realidad que juzga intolerable para un niño de esa edad, y antepone la idea del “número de participante”. Es este juego, que le da una oportunidad al padre de hallar una vía imaginaria hacia la salvación de sí y de su hijo, Benigni nos muestra cómo el juego bien entendido, es la esencia de la vida. Es el hiato que separa en este caso, la vida de la muerte. (la vida de la no-vida, que significó la permanencia en los campos de concentración). Es la posibilidad de estar en esa zona intermedia, que nadie quiere poner a prueba, y que no exige comprensión, sino participación plena de los protagonistas. Es como permitirse seguir soñando, ya que no debe haber peor futuro que un futuro sin sueños. La vida carecería de sentido si no hay proyectos. Esta sería la no-vida.
Se puede afirmar sin temor al equívoco, que la creatividad constituye un tema que sobrepasa la cuestión meramente teórica. Winnicott se explayó sobre ella prácticamente a lo largo de su obra resaltando su importancia, estudiando minuciosamente sus orígenes y ligándola a distintos conceptos de relevancia dentro de su corpus teórico. No obstante, quisiera destacar, que la importancia que le asigno al estudio de la creatividad y su consecuencia -el vivir creativamente-, radica en la posibilidad de conocer los aspectos más primarios y elementales del proceso por el cual, el individuo llega a tener una vida que signifique algo para sí mismo, que tenga un sentido para él y que valga la pena ser vivida. Una vida en la que, lo que haga, exprese su ser, una vida en la cual no renuncie a su propia esencia, una vida en la que todo su potencial, sin importar cantidades, sea expresado al máximo de sus propias posibilidades.
Un poco de historia.
Periódicamente el bebe se siente empujado por sus instintos a tener experiencias paroxísticas (que tienen todas las cualidades que Freud describió respecto de la experiencia instintiva: hay un incremento de la tensión, un objeto en el cual se descargan y una acción de descarga). La madre suficientemente buena, es la que se encargará de que el bebe satisfaga no sólo sus necesidades instintivas en un 100% al principio, sino que también velará por las necesidades del yo del pequeño. ¿Qué otra cosa se pasa haciendo este padre, sabedor además de que la madre del niño no está disponible?. Al ser satisfechas esas necesidades, en el momento apropiado, es decir, colocando el objeto que satisface, en el lugar y en el momento indicados, se crea la ilusión para el bebe, de que el objeto ha nacido de su propia necesidad, es decir, ha sido creado por él. Todo el juego es presentado por el padre de manera tal, que el niño se lo termina apropiando, en un punto, hasta parece armar el juego a la par del padre. El hecho de que el mundo exista no quiere decir que el bebé no tenga que inventarlo, crearlo. No es ocioso recordar, que el mundo existe para el observador, pero no necesariamente para el bebe.
Si bien al principio la personalidad no está integrada, es importante destacar que el opuesto a la integración, no es la desintegración, sino la no integración. La posibilidad de una persona de volverse no integrado, por momentos, significa que tiene la más absoluta confianza en su entorno para hacerlo, y desde este estado de cosas, acceder a la posibilidad de poder disfrutar de lo que surja como acto creador. Esta habilidad de no integrarse, es en realidad un logro del desarrollo. Lo esencial al comienzo es, respetar el estado de no integración de la personalidad, respetar el funcionamiento informe de la persona, porque sólo desde aquí puede aparecer lo creativo, lo genuino de la persona, lo que la expresa. En este sentido, quizá la máxima expresión del poder creador de una persona, sería el juego, pero el juego que constituye un puente entre el mundo interno y el externo dentro del espacio transicional. Entonces, el fenómeno transicional es sinónimo de creación y el vivir creativamente, matriz del vivir, del ser, y de experimentar esta sensación de ser. El juego logra enriquecer la experiencia del niño, y del adulto. Al mismo tiempo, esto permite que se enriquezca la capacidad del niño de ver al mundo con toda su riqueza potencial. “El jugar es la evidencia continua de la creatividad que significa estar vivo.” (Por qué juegan los niños), (El niño y el mundo externo). Acá agregaría respecto a Josué, que el juego armado por el padre le permite experimentar un mundo propio, en realidad creado por el padre, pero que Josué hace propio.
De aquí deriva un concepto de gran importancia para la técnica analítica. El analista debe abstenerse de ser intrusivo, por varias razones. La que me interesa destacar aquí, es la que se refiere al accionar del terapeuta. Si este le comunica todo al paciente, aun cuando el paciente no está listo para escuchar, lo que se produce es un cercenamiento de la persona del paciente, o del bebe si se trata de la relación madre-hijo. El hecho de que el paciente pueda encontrar por si solo la interpretación correcta, es uno de los símbolos más acabados de la actividad creadora del paciente en la sesión. Esto será posible si el terapeuta y el setting, le ofrece la posibilidad para la experiencia informe.
Ilusión-Creatividad
La ilusión de omnipotencia del infante es el núcleo del vivir creativamente. El bebe es Dios, porque él (bebe) creó al mundo. En este período no hay ningún reconocimiento de la alteridad del objeto. Winnicott describe a este tipo de relación, en este estadío, como de objeto subjetivo: el bebe se relaciona con un objeto creado por él a la medida de sus propias necesidades, es decir para su propia satisfacción, y que además forma parte de sí mismo. Esto no podría ser de otra manera dado que sólo existe el bebe mismo. No hay diferenciación entre yo y no-yo. Y por tanto, tampoco hay reconocimiento de la realidad externa. Primero, existe la creatividad que pertenece al sentirse vivo, y el mundo es solo un mundo subjetivo (antes de encontrarse con el mundo objetivamente percibido). Así, sobre el objeto subjetivo, el niño ejercerá por primera vez su creatividad. Pero necesita que la madre propicie el inicio del uso creativo del mundo, es ella a través de su perfecta adaptación a las necesidades del pequeño, quien aumenta la posibilidad del niño de encontrar creativamente los objetos. Nace la creatividad en la creación del objeto subjetivo, en ese despliegue creador desde el principio. Nace del impulso de estar vivo, utiliza las pulsiones pero no se reduce a las pulsiones. Para Winnicott, la creatividad no tiene nada que ver con la reparación, tal como lo sostiene Klein. El chico sí instrumenta su creatividad para reparar un objeto dañado. El mismo impulso creativo que lo llevó a crear al objeto subjetivo, es el mismo impulso que lo lleva a crear al objeto transicional, que lo lleva a crear una obra de arte, etc. No deriva la creatividad de una pulsión. La primera creación del chico por lo tanto, es el objeto subjetivo.
Esto le posibilita al niño el desarrollo del sentimiento del self. El niño hace desconsideradamente con el objeto lo que le plazca, y este objeto debe sobrevivir. Entonces, en este estadío, surge una necesidad y aparece algo que lo satisface y favorece una descarga, todo dentro de un mundo creado por el niño. Objeto que luego desaparece cuando ya no es necesitado. Estas experiencias y su repetición una y otra vez, permitirán al niño la sensación de sentirse real y el vivir creativamente.
El desarrollo sano del bebe, dependerá de una madre que facilite su (del bebe) capacidad de crear el mundo. La posibilidad de presentar el objeto en el lugar y momento correctos, depende del estado de preocupación primaria de la madre. Winnicott lo describe como un estado en el que la madre está identificada con su bebe a tal punto, que descubre las necesidades del bebe en un nivel profundo, sin que el bebe tenga que enunciarlas, aún cuando fuera capaz de ello.
Esta actitud materna facilita y permite la continuidad del ser, (el going-on-being). Es imposible separar el concepto de “búsqueda del self” del de la creatividad. El bebe, que siente que su entorno le permite relajarse, y que lo sostiene adecuadamente, puede ir acumulando experiencia tras experiencia. A su vez, esta suma de experiencias, como la actividad manifestada en el juego, da por corolario, el sentimiento de ser persona. Es así como a través del proceso de integración de la personalidad, el individuo llega a actuar como una unidad, y esta unidad será fiel expresión del “yo soy”. Dice Winnicott: “A partir de esta posición, todo es creador”.
Puede ser descrito como un estado o sentimiento que aparece como resultado de la experiencia subjetiva del infante al ser cuidado por una madre suficientemente buena. Ser, está relacionado con la no integración, precursor de la posibilidad de poder relajarse y disfrutar. La capacidad de ser, deriva de la experiencia de un ambiente contenedor desde el principio. De la experiencia de ser, se puede desarrollar la capacidad de vivir creativamente y jugar (play), que son aspectos de la integración. (En el ser, dice Winnicott, está localizada la cultura). “Es importante destacar que, ser, es el principio de todo, sin lo cual, hacer, no tiene ningún significado”(3). El infante tiene desde el principio una experiencia subjetiva de su madre y de su ambiente, que Winnicott llama apercepción creativa. Esta apercepción es lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena ser vivida. Es una mirada de la cual participa el mundo interior, una visión personal del mundo.
La creatividad surge desde el inicio de la vida. La existencia debe ser creativa, en el sentido de que debe surgir del despliegue de las propias potencialidades de adentro para afuera, y no de una copia o modelación por parte del medio. Por eso él habla del primer momento de omnipotencia. Cuando yo siento mi existencia, me siento siendo, es el primer paso y ejercito mi creatividad inmediatamente creando el objeto subjetivo, a partir de mi necesidad y de mi imaginación. Pero lo que hace a una existencia creativa, es que es una existencia activa, por el despliegue de las potencialidades, que son únicas, singulares. Cuando empieza la vida así, empieza de manera creativa. Ahora, la creatividad no puede ser reconocida hasta que no hay una manifestación de un objeto exterior. Entonces, en un momento dado del desarrollo, empieza a abrirse ese espacio potencial. Winnicott lo dice de distintas maneras, metafóricamente, es el espacio entre la boca y el pecho, entre la madre y el bebe.
Además de reconocer el mundo, tiene una visión personal del mismo. La percepción de los datos de la realidad es más o menos la misma en todos, aunque también hay un toque personal. Lo opuesto a esa mirada personal, es la sensación de estar “encajando” en el mundo pero sin embargo no tener un lugar propio. Esta sería la vida a través del acatamiento y la sumisión, lo que confiere a esa vida, un sentimiento de futilidad. En lugar de vivir, el individuo “dura”, sobrevive. Si hay algo que caracterizó a los campos de concentración, fue la destrucción de la vida psíquica, cuando no de la vida misma. Al “durar” no se es fiel a los propios principios de lo que uno mismo considera que debe ser su vida. Al renegar en cierta forma, del toque personal que cada individuo tiene, renuncia a la creatividad, o, renunciando a la creatividad de la que todo sujeto dispone, renuncia al toque personal. Guido, repara de alguna manera en el hijo, la destrucción de todos los sueños a que es sometido al ser tomado prisionero. Ver al hijo “triunfante” en el juego, termina siendo la única posibilidad de triunfo para él mismo. Triunfar, es conservar la esperanza, el futuro, la vida. El juego transformado en el milagro de la supervivencia.
Dentro de la teoría de la localización de la experiencia cultural, tenemos como tema central, la posibilidad del sujeto de “recordar” inconscientemente, el cuidado materno y la buena presentación del objeto en los primeros estadíos de la vida. Esta experiencia, al internalizarse crea una especie de fuente desde la cual se posibilita el vivir creativamente, (4) dando así una especial valoración a las primeras fases de la relación madre-hijo. En uno de sus últimos trabajos, “El Vivir Creativamente”, de 1970, expresó Winnicott que la vida valía la pena ser vivida, siempre y cuando la creatividad fuera parte de la experiencia del vivir individual de la persona. Porque para ser creativa una persona, debe existir y tener un sentimiento de existencia, no como un darse cuenta consciente, sino como una base desde la cual operar. De este modo, la creatividad es el hacer, que aflora del ser. En definitiva, la creatividad, es el retener, a través de la vida, algo que pertenece propiamente a la experiencia del infante: la posibilidad de crear el mundo. (5) El vivir creativamente implica para cualquier persona, encontrar que el hacer, lo que sea, refuerza el sentimiento de que estamos vivos, que somos nosotros mismos. (6) No importa si se trata de mirar un cuadro o un paisaje, uno lo puede hacer creativamente, tampoco se trata de hacer cada día una cosa diferente, ya que una rutina diaria se puede transformar en algo creativo, si somos capaces de experimentar que lo que hacemos tiene un sentido para nosotros y que nos representa. No se necesita ningún talento especial para vivir creativamente. Esto no tiene nada que ver con la creación artística. Es más, un artista puede crear una obra maravillosa para los ojos de los demás, pero puede no significar nada para el artista mismo. En realidad, desde el punto de vista de la creatividad, da lo mismo tener el impulso para crear una obra de arte, un edificio o una comida para el bebe. Lo que cuenta es el impulso creador. Quizá lo relevante sea la mirada que cada individuo tenga de la realidad exterior, es decir, que esa realidad tenga algo de su sello personal. Qué duda cabe que para Guido, la mirada sobre el campo de concentración, es su mirada única e irrepetible. Sólo le sirve a él, y a su hijo.
Para Freud, la creatividad en el adulto está relacionada con su teoría de la sublimación, y para M. Klein la creatividad está asociada con aspectos reparatorios dentro de la posición depresiva. Winnicott plantea otras raíces para la creatividad, a pesar de aceptar que “la reparación proporciona un eslabón importante entre el impulso creador y la vida que lleva el paciente. Para Winnicott, la creatividad primaria es esencialmente una fuerza innata hacia la salud. Es primaria, presexual, y está íntimamente ligada a lo que la madre le permite al bebe crear. (Haciendo las cosas de manera tal que el bebe crea que él creó al mundo) Winnicott no hace reposar la creatividad en una transformación de las pulsiones. Habla de una creatividad propia del ser humano, que no deriva de las pulsiones, aunque la energía proceda de lo pulsional El ser humano, dice Winnicott, para vivir, tiene que ser él mismo, desarrollar lo que trae en potencia, y a través de sus vivencias hacer suyo ese mundo en el que vive, transformando ese ambiente en el que vive, en un mundo particular, propio e irrepetible. Cuando hago propias las cosas del mundo que me han sido presentadas en el momento oportuno y las ubico en mi mundo, que es esa zona transicional, ese espacio potencial, las registro, y pueden servirme automáticamente en mi relación con el mundo externo. Pero si las hago mías o sea que si les otorgo un significado, un afecto especial, pasan a su vez a ser partes de mi mundo. Es decir, que de alguna manera, la creatividad será algo que revela al sujeto como tal, que lo refleja. La creatividad se expresa por el acto de estar creando y no por lo que se crea, que es un mero producto. Es importante ser creativo por ejemplo, teniendo un punto de vista diferente del mundo, aunque no sea comunicado a nadie. Por eso dice Winnicott que el paciente que se busca ya se encontró, porque uno se encuentra en la búsqueda, por que así es como está el verdadero ser en juego.
La creatividad, la felicidad, el amor, la verdad, la alegría, el saber vivir, no tienen instrucciones precisas. No hay manual de procedimientos. Se logra con la propia artesanía, con el propio tesón, que es la única y verdadera manera de lograr las metas en la vida.
http://www.youtube.com/watch?v=PFApRedU95M&NR=1 El final de la película. "Es verdad".
Bibliografía:
D.W. Winnicott. :Realidad y Juego. Granica Editor
Cap.5 La creatividad y sus orígenes.
Cap. 4 El Juego: actividad creadora y búsqueda de la persona.
Jan Abrams The.Language of Winnicott Aronson (Editor)
“Delinquency as a sign”.
“Los sueños de D.W.W.
(3) (“La madre devota ordinaria”).
(4) (Localización de la experiencia cultural)
(5) (Vivir Creativamente).
(6) (Jan Abrams) The Language of Winnicott. Creativity and the artist. Aronson (p. 112)
Alfredo Painceira. Comunicación personal.
[1] Crámer 1941 1428 Buenos Aires. Argentina – Tel.: 4-782-9583 e-mail anelken@fibertel.com.ar
[2] D.W. Winnicott. El Juego y la Búsqueda de la Persona. Realidad y Juego.. Granica Editor 1971
Bibliografía:
D.W. Winnicott. :Realidad y Juego. Granica Editor
Cap.5 La creatividad y sus orígenes.
Cap. 4 El Juego: actividad creadora y búsqueda de la persona.
Jan Abrams The.Language of Winnicott Aronson (Editor)
“Delinquency as a sign”.
“Los sueños de D.W.W.
(3) (“La madre devota ordinaria”).
(4) (Localización de la experiencia cultural)
(5) (Vivir Creativamente).
(6) (Jan Abrams) The Language of Winnicott. Creativity and the artist. Aronson (p. 112)
Alfredo Painceira. Comunicación personal.
[1] Crámer 1941 1428 Buenos Aires. Argentina – Tel.: 4-782-9583 e-mail anelken@fibertel.com.ar
[2] D.W. Winnicott. El Juego y la Búsqueda de la Persona. Realidad y Juego.. Granica Editor 1971
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