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Paz y Ciencia
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miércoles, 24 de junio de 2009

Conozca a su niño. D.W. Winnicott



En esta semana bibliófila voy a rescatar un libro leído hace un tiempo sobre DW Winnicott, se titula "Conozca a su niño". Lo edita Paidós y lo encontré por fortuna en el Corte Inglés de Independencia. En el texto se desprenden las ideas principales de Winnicott pero cuando su teoría no estaba elaborada plenamente. Título Original: "The Child and the Family".

En él nos advierte Winnicott que el texto está dirigido a madres jóvenes, no obstante dice no tener demasiado fe en que lo lean, por otra parte considera que lo mejor es no seguir los postulados de nungún pediatra o psiquiatra de niños, dos denominaciones para su persona. Lo mejor es ser creativos y él considera que quien mejor puede conocer los requerimientos del bebé es la propia madre a la que propone que se adapte al bebé como madre-medio ambiente.

Dice en la página 30: Algunas de ustedes han creado obras de arte. Han hecho dibujos y pinturas, han modelado arcilla, han tejido pulóveres o han hecho vestidos. EL resultado de tales actividades fue obra de ustedes. Pero los bebés son distintos. El bebé crece, y usted, como madre, le proporciona un medio adecuado.
Algunas personas creen que un niño es como arcilla en manos de un alfarero. Comienzan a moldear el bebé y a sentirse responsables del resultado. Sin embargo, están equivocados. Si usted siente lo mismo, se verá aplastada por una responsabilidad que no le corresponde asumir en absoluto. Si puede aceptar la idea de un bebé como una empresa en marcha, entonces se sentirá libre para interesarse por lo que ocurre en el desarrollo del niño mientras usted disfruta al satisfacer sus necesidades.

Pág. 84: Permítaseme pregunta: ¿por qué la persona normal tiene, al mismo tiempo, el sentimiento de la realidad del mundo y de la realidad de lo que es imaginario y personal? ¿Cómo es que usted y yo llegamos a ser así? Nuestra ventaja es grande, porque ello nos permite utilizar nuestra imaginación para tornar más atractivo al mundo y aprovechar los objetos del mundo real para enriquecer nuestra imaginación. ¿Se trata de una evolución natural? No, a menos que comienzo cada uno de nosotros cuente con una madre capaz de presentarnos al mundo en pequeñas dosis.

Pág. 108: Quiero que usted pueda tener confianza en su capacidad como madre que no sienta que, como nada sabe acerca de las vitaminas, tampoco sabe, por ejemplo, sobre la manera de tener a su bebé en brazos.

Pág. 111: Permítaseme describir tres etapas en la realación del niño con el mundo (representado por sus brazos y su cuerpo), dejando de lado el hambre y la rabia y todas las grandes conmociones. Primera etapa: el bebé es una criatura viva y autocontenida y, no obstante, rodeada por espacio; no conoce nada excepto a sí mismo. Segunda etapa: el bebé mueve un brazo, una rodilla, o se endereza un poquito. El niño ha atravesado el espacio; ha sorprendido al medio. Tercera etapa: usted, que sostiene al bebé, tiene un sobresalto, porque sonó el timbre o se derramó la leche, y otra vez el espacio ha sido atravesado. Esta vez el medio sorprende al niño.
Primero, el bebé autocontenido está en el espacio que se mantiene entre el niño y el mundo, después el bebé sorprende al mundo y, en tecer lugar, el mundo sorprende al niñi. Esto es tan simple que creo que usted lo verá como una secuencia natural y, por lo tanto, como una buena base para el estudio de la forma en que usted sostiene a su bebé.

Pág. 198: A partir de esta actividad afectiva puede desarrollarse una relación que por azar se encuentra cerca, y este objeto puede convertirse en muy importante para el niño. En cierto sentido, se trata de su primera posesión, es decir, el primer objeto en el mundo que pertenece al niño y que no obstante, no forma parte de él como el pulgar, los dos dedos o la boca. La importancia de este hecho se debe a que marca el comienzo de una relación con el mundo... No es el objeto mismo, desde luego, lo que marca la transición; el objeto representa la transición del niño de un estado de fusión con la madre a un estado de relación con ella como algo exterior y distinto.

INDICE del libro:

I. La madre y su bebé
1. Un hombre opina sobre la maternidad.
2. Cómo conocer a su bebé.
3. El bebé: una empresa en marcha.
4. La alimentación del niño.
5. ¿Adónde va el alimento?
6. El final del proceso digestivo.
7. El bebé como persona.
8. Primer plano de la madre alimentando al bebé.
9. ¿Por qué lloran los bebés?
10. El mundo en pequeñas dosis.
11. La moralidad innata del bebé.
12. El destete.
13. Saber y aprender.
14. Los instintos y las dificultades normales.

II. Los problemas familiares.
1. ¿Y el padre?
2. Sus normas y las de sus hijos.
3. Los niños y los adultos.
4. ¿Qué entendemos por niño normal?
5. El hijo único.
6. Los mellizos
7. El robo y la mentira.
9. Los niños en el hospital.
10. Primeros ensayos de independencia.
11. Apoyo a los padres normales.

Postcriptum: La contribución de la madre a la sociedad.

jueves, 12 de junio de 2008

¿Y el Padre?

Donald W. Winnicott escribe este epígrafe en su obra "Conozca a su niño", editado por Paidós.

Reproduzco algunas asociaciones que tienen reflejo en la clínica actual:

En el ejercicio de mi profesión, muchas madres me han hecho esta pregunta. Supongo que para todos es evidente que, en épocas normales, de la actitud de la madre depende que e lpadre llegue o no a conocer a su bebé.
...Trataré de explicar por separado de qué maneras el padre es valioso. En pimer lugar, el padre es necesario en el hogar como ayuda moral y material de la madre. Un niño es sin duda muy sensible a la relación entre los padres y, si ésta es positiva, se mostrará más satisfecho y dócil, encontrando la vida más fácil. Supongo que esto es lo que un bebé o un niño entendería por "protección social".
La unión del padre y la madre proporciona un hecho, un hecho sólido sobre el cual el niño puede construir una fantasía, una roca a la que aferrarse y a la que puede atacar y, además, forma parte de los cimientos naturales para una solución natural frente al problema de la relación triangular.
En segundo lugar; como dije, el padre es necesario para proporcionar apoyo moral a la madre, para respaldar su autoridad, y constituirse en el ser humano que representa la ley y el orden que la madre implanta en la vida del niño. Para ello no es indispensable que esté presente en la casa todo el tiempo, aunque sí con la frecuencia necesaria como para que el niño sienta que se trata de un ser real y vivo. La madre tiene a su cargo gran parte de lo concerniente a la vida del niño, y a las criaturas les gusta sentir que la madre puede manejar el hogar aunque el padre no esté presente. Sin duda, toda mujer debe estar en condiciones de hablar y actuar con autoridad; pero si tiene que serlo todo y proporcionar la totalidad del elemento severo o estricto en la vida de los niños, a la vez que el amor, soporta a no dudarlo una carga muy pesada. Por otra parte, a los niños les resulta mucho más fácil tener dos progenitores; mientras odian al otro, y ello ejerce por sí mismo una influencia estabilizadora.
...Resulta casi imposible describir las formas en que un padre enriquece la vida de sus hijos, pues las posibilidades son muy amplias. Los niños forman su ideal, por lo menos en parte, según lo que ven, o creen ver, cuando miran al padre. Se asoman a un nuevo mundo a medida que el padre les va revelando la naturaleza del trabajo al que se dirige a la mañana y del que regresa por la noche.