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martes, 19 de octubre de 2021

Byung-Chul Han

 




Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online en España y América. Teléfono: (+34) 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es.              Instagram: @psicoletrazaragoza


“La digitalización acaba con el paradigma de las cosas”: 10 frases que trae el nuevo libro de Byung-Chul Han


“Nuestra obsesión no son ya las cosas, sino la información y los datos. Ahora producimos y consumimos más información que cosas”.

“Ya nos hemos vuelto todos infómanos. El fetichismo de las cosas se ha acabado”.

”La digitalización acaba con el paradigma de las cosas. Supedita estas a la información. El hardware es soporte de software. Es secundario a la información. Su miniaturización lo hace contraerse cada vez más”.

”En el mundo controlado por los algoritmos, el ser humano va perdiendo su capacidad de obrar por sí mismo, su autonomía. Se ve frente a un mundo que no es el suyo, que escapa a su comprensión”.

“El orden digital pone fin a la era de la verdad y da paso a la sociedad de la información posfactual”.

”Hoy corremos detrás de la información sin alcanzar un saber. Tomamos nota de todo sin obtener un conocimiento. Viajamos a todas partes sin adquirir una experiencia”.

“Al adquirir cosas, compramos y consumimos emociones. Los productos se cargan de emociones mediante alguna storytelling”.

“Un libro electrónico no es una cosa, sino una información. Su ser es de una condición completamente diferente. No es, aunque dispongamos de él, una posesión, sino un acceso. En el libro electrónico, el libro se reduce a su valor de información. Carece de edad, lugar, productor y propietario”.

“En la comunicación digital, el otro está cada vez menos presente. Con el smartphone nos retiramos a una burbuja que nos blinda frente al otro. En la comunicación digital, la forma de dirigirse a otros a menudo desaparece”.

“Las selfis no se hacen para guardarlas. No son un medio de la memoria. Por eso no se hacen copias de ellas. Como cualquier información, están ligadas a la actualidad. Las repeticiones no tienen sentido. Las selfis solo se conocen una vez”.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Joan Garriga: La Pareja

 

JOAN GARRIGA BACARDI

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza. Gran Vía Y Online. Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es  Instagram:@psicoletrazaragoza


Si la letra de tantas y tantas canciones románticas fuera el sensor que nos informa acerca de los asuntos emocionalmente claves en la relación de pareja, el resultado sería inequívoco. Escuchamos por ejemplo: “No puedo vivir sin tí”, “Me moriría si te vas”, “Sin ti me falta un porqué”, “No hay más infierno que tu ausencia”, etc. Al analizar con cuidado estas frases llegamos a la conclusión de que sólo pueden venir de un niño/a. Para un infante podrían ser frases reales. Para un niño la ausencia de la madre o de los padres sí que es vivido como un infierno. Su dependencia es tan grande que sin lo padres siente que no lograría sobrevivir o no tendría sentido vivir, sin ellos podría literalmente morir. Así que descubrimos que el mensaje popular que pueblan las canciones se refiere al amor de pareja en su versión infantil.

Las preguntas que nos vienen a continuación son: ¿Acaso la pareja es una relación entre niños? ¿Es la pareja una relación materna o paterna filial? ¿O se trata de una relación entre adultos? ¿Qué es legítimo y razonable pedir y esperar en una relación de pareja y qué no? ¿Qué corresponde al niño y que al adulto?

Gran parte de los problemas en el mundo de la pareja no se deben a la falta de amor si no más bien a las dificultades para gestionarlo y vivirlo de manera que procure bienestar. La buena gestión del amor nos invita a esperar lo que sí podemos esperar y a no esperar lo que está más allá de lo posible. Algunas personas, quizá sin darse cuenta, transfieren a su pareja el deseo de recibir lo que les quedo pendiente en su infancia y el deseo de curar lo que quedo herido cuando eran niños. Al ser la pareja un vínculo tan profundo se actualizan en ella los anhelos y los temores más infantiles. Por esto en la pareja se pueden vivir los más intensos tormentos emocionales, las más grandes desdichas y turbulencias, o bien el mayor de los éxtasis y las dulzuras junto con la pasión, la amistad y el acompañamiento. En ocasiones, con suerte, a través de la pareja logramos compensar o reparar algo de lo que nos pasó con nuestros primeros vínculos pero sólo cuando se trata de un poquito. Cuando es mucho lo que quedo pendiente resulta demasiado esperarlo de nuestra pareja, porque a pesar del amor, no puede darlo principalmente porque no corresponde. Las parejas no pueden dar lo que no se pudo recibir de los padres. A lo sumo un poquito. Aprendemos algo importante: con la pareja nos despedimos de la infancia. La pareja es el camino que nos lleva a crecer como adultos. Nos exige algo más que ser niños dependientes.

Por eso la pareja no sólo es un camino a través del cual podemos sentir la felicidad, si no que además es seguro que nos confrontaremos con problemas que potencialmente nos conducen al crecimiento. Al encarar las dificultades y los problemas, al asumir los límites de lo posible en nuestra relación, al dejar de pedir peras al olmo, nos desarrollamos y ganamos madurez. Nos volvemos más adultos y reales.

Sin embargo si hay cosas que podemos esperar de la pareja o con la pareja. Al comprometernos en una pareja experimentamos de nuevo la dulce sensación de pertenencia, tal como la experimentamos de niños con nuestra familia de origen. La diferencia es que ahora nosotros hemos elegido a nuestro compañero y creado el marco que funda una nueva familia. Como seres humanos somos gregarios y necesitamos colmar nuestra necesidad de pertenecer.

En otro sentido la pareja también es una relación de acompañamiento en los avatares de la vida y sentimos el derecho a esperar esta compañía. También la pareja inicia su sentido a través de la sexualidad, de manera que ampara nuestras necesidades de placer, intimidad y confianza física.

La pareja es para todos el espacio privilegiado para exponernos a lo diferente, porque tenemos distinto sexo y sino también experimentamos lo diferente porque venimos de distinta familia o distintas historias o distintas culturas, etc. En la pareja aprendemos a hacer espacio a lo diferente. A respetar lo que nos resulta extraño. En este sentido nos ofrece expansión a través de la exposición y la integración de lo ajeno.

Lo que no tenemos derecho a esperar es que todas nuestras fantasías serán cumplidas, que nuestros temores serán apaciguados, que nuestras viejas heridas serán calmadas. Si ocurre algo o mucho de eso es un regalo pero como expectativa es excesiva.

Algunas parejas logran establecer entre ellas pautas de intercambio y de convivencia que les nutren y les enriquecen. Otras se anclan en pautas que les empobrecen y tensan. La clave que hace la diferencia consiste en que las parejas que se nutren saben expresarse de muchas maneras el reconocimiento hacia lo que otro da y hace, de manera que invitan a aumentar el ciclo del dar y el recibir. Otras parejas en lugar de proveerse de reconocimiento se especializan en manifestar su desagrado, sus quejas y sus reproches de un modo muy habitual. Entonces se arriesgan a que su intercambio sea pobre y que en su relación uno más uno de menos que dos. El bienestar viene cuando uno más uno dan dos o incluso un poquito más que dos.

Al final vivimos en un tiempo y en una cultura en la que la pareja pertenece a la libertad de las personas y no a las necesidades de la comunidad o de la tribu o del grupo familiar amplio como antaño. Cuando la pareja está bien insertada y apoyado en un entorno mayor las expectativas del uno hacia el otro disminuyen porque ya no son el absoluto centro del mundo del otro. En nuestra sociedad tan individual las expectativas sobre la pareja son enormes, por ejemplo la expectativa de que nos haga felices, y cuando las cosas van mal la tentación de regresar al terruño protegido del propio Yo es muy grande.

Cerremos diciendo lo que dijo un gran maestro. Para estar feliz en pareja es muy sencillo. Hay que cumplir un requisito: “Desear espontáneamente que el otro este feliz”. Sabemos que generalmente es al revés aunque no funciona.

Consejos prácticos

LOS SENTIMIENTOS EXCESIVOS SOLO EMPEORAN LAS RELACIONES.
Aprende a controlar los sentimientos muy intensos como la rabia o la tristeza… Acostumbran a ser un avisador de asuntos pendientes del pasado, como el abandono por parte de los padres o la invasión de los mismos. Los sentimientos de este tipo están relacionados con los que tienen los niños cuando les falta algo muy importante.

EL DAR Y EL RECIBIR TIENE QUE ESTAR COMPENSADO.
Cuando estamos en una relación de pareja que funciona uno de sus características es que lo que yo le doy al otro, el otro lo recibe y lo agradece. Y lo que yo obtengo de la relación, es decir lo que el otro me da, compensa lo que yo he dado. No porque sea lo mismo, ya que cada uno aporta cosas diferentes, sino porque es algo que yo quiero.

ESPERAR QUE LA PAREJA SOLUCIONE TUS TEMAS PENDIENTES ES PEDIRLE DEMASIADO.
Haz las paces con el niño que fuiste. No esperes de la pareja que te solucione los temas pendientes. Las situaciones inconclusas que uno tiene sólo las puede arreglar uno mismo. El intentar que otro se haga cargo de ellas nos convierte en desvalidos y una carga para los demás, ya que el otro no puede resolverlas.

DESARROLLA TU ADULTO.
El análisis de las situaciones es una capacidad que todos los seres humanos adultos tenemos. Usarla en la relación de pareja puede ayudar a salir de los conflictos emocionales. Poder ver en la pareja las cosas que si te da y qué características positivas tiene es una manera de alimentar la relación y hacerla florecer. Haz una lista enumerando las cosas positivas que tiene tu pareja.

PREOCUPATE MÁS POR SER UNA BUENA PAREJA QUE POR TENER UNA BUENA PAREJA.
El prepararse para ser un buen compañero y poder compartir la vida con otra persona puede ayudar a que la relación funcione. Si estás muy preocupado por encontrar un buen compañero estás poniendo la solución al problema fuera de ti. En cambio si tú te preocupas por aprender a ser una buena pareja estás trabajando para tener una buena relación.

BUSCA QUE LA RELACIÓN SEA FÁCIL.
No sirve estar enganchado relaciones conflictivas, el disfrute y la felicidad van asociados a la facilidad de las cosas. Esta se consigue cuando eres capaz de recibir lo que si te puede dar tu pareja y tomarlo como un regalo y saber agradecerlo. Seguro que hay cosas que tu pareja no te puede dar, también puedes buscarlo en otras relaciones, una sola persona no nos lo puede dar todo.

SI ME QUISIERAS HARIAS TAL COSA…
Todos tenemos creencias sobre lo que es el amor y qué hacen las personas cuando quieren y para cada uno estas creencias son diferentes. Todos tenemos maneras de querer diferentes y no son unas mejores que las otras. Poder valorar la manera que tiene mi pareja de quererme, aunque sea diferente de lo que espero, ayuda a la relación de pareja.

Joan Garriga
Mayo 2007

viernes, 20 de agosto de 2021

Pareja y Crecimiento

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Gran Vía Y Online Instagram: @psicoletrazaragoza Website: www.rcordobasanz.es.            Teléfono: 653 379 269




1. QUE SEA FÁCIL

“Que todo fluya sin dificultad. Sin grandes turbulencias emocionales. Sin tantos desgastes. Es decir, que la vida en pareja sea un campo complaciente, de respeto, donde no perdamos mucha energía. Esto no quiere decir que no haya conflictos, porque las parejas tienen conflictos, pero saben vivirlos e incluso, las más listas, saben impedirlos. Son capaces de identificar las cosas que le molestan al otro. Encuentran la forma de desactivar las bombas que están anunciadas.

También es fácil cuando la pareja se da reconocimiento. Yo te miro, tú me miras; yo te hablo, tú me hablas; yo te escucho, tú me escuchas, te registro y me registras. Un ejercicio obligatorio en la pareja debería ser tomarse un minuto para verse, para mirarse. Te veo ahora, hoy, no te doy por supuesto”. 

2. QUE SE TRATE DE DOS COMPAÑEROS

“Una relación de pareja es una relación de acompañamiento. La soledad no es sana. Hay que saber vivirla. Necesitamos estar acompañados en la vida por personas significativas. Amigos, hijos, hermanos, por la pareja. Esta es la relación de acompañamiento más importante, porque en ella vivimos lo más vulnerable y tierno de nuestro corazón, así como lo más grandioso de nosotros. Necesitamos otro que nos atestigüe, que nos confirme. Un otro que esté cuando estemos llorando y cuando estemos riendo. Compartirse, acompañarse”.

3. QUE SE TRATE DE DOS NATURALEZAS NO DEMASIADO INCOMPATIBLES

“Esto quiere decir que a veces amamos a alguien, pero ese alguien es de otra religión o es de un país muy lejano o hay un diferencial de edad muy grande. Hay que poner mucha atención. Algo muy frecuente es cuando uno quiere tener un hijo y el otro no. Cuando alguno ya lo tiene y el otro no. No digo que el amor no se logre, pero no se pueden obviar estas cosas. Hay que hablarlas, hay que trabajarlas”.

4. QUE SE EXPERIMENTE CONFIANZA EN EL OTRO

“Confianza significa que estoy convencido de que cumplirás con tus compromisos y de que cuidarás de mí, aunque puede ser que alguna vez no lo hagas. No es control, es confianza. En general, cuando una pareja experimenta confianza siente que el otro quiere mi bien y yo quiero su bien. Pero hay parejas que por las heridas del pasado se van instalando en la desconfianza. Entonces el otro ya es un enemigo, del otro no se espera algo bueno sino que se le teme.

Cuando la confianza se va perdiendo hay que prender todos los semáforos, hay que buscar ayuda, hay que trabajar en esto porque si no, el futuro que se vislumbra puede ser muy desfavorable”.

5. EL DESEO ESPONTÁNEO DE QUE EL OTRO ESTÉ FELIZ

“Y acá la palabra más importante es espontáneo. Si experimentan esto, firmo donde sea, que están en un buen amor de pareja. Esto es más fácil sentirlo con los hijos, pero cuando se vive con la pareja, y esto es un proceso, es increíble”.

jueves, 19 de agosto de 2021

Byung-Chul Han al detalle

 


Byung-Chul Han (Seúl, Corea del Sur, 1959) pertenece al gremio de los filósofos famosos. Es capaz de inquietar con pocas frases a los ciudadanos y de llevar a sus alumnos hasta la desesperación presentándoles un panorama social muy inquietante. De ahí tal vez el número creciente de sus lectores. De pequeño le encantaba trastear con radios y otros aparatos. Disfrutaba con el bricolaje y las manualidades. Propiamente habría querido cursar Electrotécnica o Ingeniería, pero optó por la Metalurgia (Universidad de Corea). Hasta que un día, en su casa en Seúl, experimentando con sustancias químicas, provocó una explosión de la que aún le quedan cicatrices. Decidió entonces dedicarse a pensar, que es «otra forma de bricolaje: construir con el pensamiento», una actividad también «muy peligrosa, que conlleva estallidos», según relataba en 2014 en una entrevista al semanario alemán Die Zeit.

En los años ochenta se instaló en Alemania. Estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Literatura alemana y Teología en la Universidad de Múnich. En 1994 se doctoró en Friburgo con una tesis sobre Martin Heidegger. En 2000 se incorporó al departamento de filosofía de la Universidad de Basel, donde se habilitó como profesor. En 2010 pasó a trabajar a la Escuela Superior de Artes y Diseño de Karlsruhe. Desde 2012 hasta 2017 ha sido profesor de Filosofía en la Universidad de las Artes de Berlín, una ciudad por la que le gusta ir en bicicleta y donde evita a los medios de comunicación, quizá por su carácter tímido.

Para pensar, contaba Byung-Chul Han a Die Zeit, necesita solo percibir semejanzas, similitudes entre acontecimientos presentes y pasados o entre otros simultáneos. Acaso ahí radique que sea un autor muy rápido y prolífico. Sus ensayos son todos cortos, de menos de doscientas páginas. Aunque ya había publicado sobre Heidegger, sobre el budismo, sobre Hegel, el poder y la amabilidad, y sobre la hiperculturalidad (cultura y globalización), Byung-Chul Han se hizo célebre de golpe en 2010 con un tratado sobre La sociedad del cansancio, donde medita en torno a la autoexigencia, la autoexplotación, el síndrome del quemado (burnout) y la depresión como características de nuestro tiempo, que con gran frecuencia llevan al derrumbamiento del individuo.

No son sus análisis los inmisericordes, sino el mundo en el que vivimos, «loco y absurdo», confesaba a Die Zeit. Estas son algunas de sus tesis: nos autoexplotamos; no arriesgamos ni en amor ni en la política puesto que no queremos ni herir ni ser heridos; no sabemos siquiera lo que queremos, porque las necesidades que percibimos como nuestras necesidades no son nuestras necesidades, sino las que generan la publicidad y el consumo. Por ejemplo, comentaba Han, compramos miles de piezas de ropa a bajos precios acaso para exhibirlas en Instagram como si fuéramos modelos, a costa de niños que han sufrido en Bangladesh para que esos precios por pieza fueran tan bajos. Así Instragram genera publicidad, y la publicidad genera nuevo consumo.


Byung-Chul Han se hizo famoso en 2010 con un tratado sobre «La sociedad del cansancio», donde medita sobre la autoexigencia, la autoexplotación, el síndrome del quemado (burnout) y la depresión como características de nuestro tiempo.


A las inquietudes del sujeto del rendimiento (es decir, del sujeto que ha de ser siempre productivo en una empresa exigente y que él mismo se exige mucho), de la sociedad del cansancio y de la incapacidad para amar, suma Han la proliferación de la pornografía, el «enjambre digital» (individuos aislados en Internet, sin alma) y la hiperconexión, que destruye el silencio y la capacidad de reflexionar.

Han denuncia la sociedad del «me gusta» y un rasgo señero de la cultura de la primera mitad del siglo XXI: la complacencia. La política también es una política de la complacencia. Se trata de «caer bien a todos» y para eso no hacen falta convicciones; es más, cuantas menos se tengan, mejor, para ir cambiando de opinión e ir fomentando adecuadamente los likes.

Es absurdo preguntarle si es feliz, porque la felicidad no es un estado al que aspira. Pero si se le insiste revela su amor a la lengua que le permite filosofar (la lengua alemana), a sus palabras y a su música. Entonces manifiesta su preferencia por Bach, interpretado por Glenn Gould. «Puedo escucharlo durante horas. No sé si me hubiera quedado hasta hoy en Alemania sin Bach, sin Winterreise (Viaje de invierno) de Schubert o sin Dichterliebe (Amor de poeta) de Schumann», contaba a Die Zeit, y añadía que había recibido clases de canto y se ejercitaba en ese arte con Lieder (canciones) de Schumann y de Schubert.

La obra de Byung-Chul Han

Resaltamos a continuación las ideas centrales de los libros más importantes de Han. El año señalado es el de la publicación del original alemán, no el de su libro en español (normalmente en la editorial Herder), para percibir mejor de ese modo la evolución del filósofo.

“Buen entretenimiento. Una deconstrucción de la historia occidental de la Pasión” (Gute Unterhaltung. Eine Dekonstruktion der abendländischen Passionsgeschichte, 2006).

El entretenimiento ha alcanzado la cima de nuevo paradigma, una nueva fórmula ontológica, afirma Byun-Chul Han en este ensayo. Decide qué es idóneo para entrar a formar parte del mundo y qué no, e incluso qué es en general, de tal manera que la propia realidad se presenta como un peculiar efecto del entretenimiento. En el colegio, en la universidad, las clases tienen que ser divertidas («ludificación»). De una entrevista en la televisión lo que menos importa es que se diga la verdad o al menos que se aspire a clarificarla: lo decisivo es que sea divertida. Muchos no escuchan música clásica porque «es aburrida». Los ejemplos se podrían multiplicar. Lo divertido es como «si diera» la posibilidad de existir.


El entretenimiento ha alcanzado la cima de nuevo paradigma, una nueva fórmula ontológica, afirma Byung-Chul Han. Decide qué es idóneo para entrar a formar parte del mundo y qué no.


El divertimento (televisión, radio, cine, Internet, videojuegos, apuestas, concursos, tertulias de televisión, publicidad, series…) se ha introducido en todas las áreas de nuestra vida. ¿Cómo se debe interpretar este fenómeno? ¿Qué es lo que engendra el formato híbrido (informar y divertir a la vez)? ¿Es un fenómeno ya conocido o se anuncia algo nuevo?, se pregunta Byung-Chul Han. Para contestar, se sirve de un recurso en principio sorprendente: la Pasión de Jesucristo, el sufrimiento con sentido que redime. El hilo conductor del contraste con la Pasión recorre todo el libro. Al espíritu de la Pasión podrá parecerle que el entretenimiento, totalitario, es una decadencia. Pero en el fondo la Pasión y el entretenimiento están hermanados (la Pasión, para algunos observadores de Jesús camino del Calvario, fue «entretenimiento», «diversión»), según Han, que intenta mostrar en este estudio su convergencia oculta.

“El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse” (Duft der Zeit. Ein philosophischer Essay zur Kunst des Verweilens, 2009).

La fugacidad de cada instante y la ausencia de un ritmo que dé sentido a la vida y a la muerte nos sitúan ante un nuevo escenario temporal, que ya ha dejado atrás la noción de tiempo como narración, según Byung-Chul Han. No estamos ante una aceleración del tiempo, sino ante la atomización y dispersión temporales. El tiempo se escapa porque nada concluye, y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz. La muerte es un instante más, lo cual invalida su vivencia como consumación de una unidad con sentido. La crisis del tiempo solo se superará en el momento en que la vida activa, ahora en plena crisis, acoja de nuevo a la vida contemplativa.

“La sociedad del cansancio” (Die Müdigkeitsgesellschaft, 2010).

El sujeto de nuestra sociedad, «el sujeto del rendimiento», se halla tan encadenado como Prometeo, aunque se crea en libertad. La relación de cada uno consigo mismo es una relación de autoexplotación, lo que desemboca en el cansancio y en la sociedad del cansancio. Los gimnasios, las torres de oficinas, los bancos, los aviones, los grandes centros comerciales y los laboratorios genéticos, para Han, son símbolos de una sociedad del rendimiento para «sujetos del rendimiento».


El amor, hoy, evita todo lo que pueda herirle. Con el amor se soslaya herir o ser herido. Pero para amar o ser amado no cabe más remedio que arriesgarse.


Hay un exceso de estímulos, de informaciones e impulsos. La percepción queda fragmentada y dispersa. El aumento de carga de trabajo requiere una particular técnica de administración del tiempo y de la atención. Entra en juego la multitarea, que para Han es una regresión: es más propia de los animales salvajes, donde se pone al servicio de la supervivencia.

“Topología de la violencia” (Topologie der Gewalt, 2011).

En este ensayo, Han profundiza en su análisis de la sociedad del cansancio y de la sociedad de la transparencia, buscando sacar a la luz las nuevas formas de violencia que se ocultan tras ellas. La violencia ha mutado de visible en invisible, de frontal en viral, de directa en mediada, de real en virtual, de física en psíquica, de negativa en positiva, y se retira a espacios subcomunicativos y neuronales, de manera que puede dar la impresión de que ha desaparecido. Pero la violencia se mantiene constante y se ha trasladado al interior. La decapitación de la sociedad de la soberanía, la deformación de la sociedad disciplinaria y la depresión de la sociedad del rendimiento son estadios de
El amor, hoy, evita todo lo que pueda herirle. Con el amor se soslaya herir o ser herido. Pero para amar o ser amado no cabe más remedio que arriesgarse la transformación topológica de la violencia.

“La sociedad de la transparencia” (Transparenzgesellschaft, 2012).

La omnipresente exigencia de transparencia remite a un cambio de costumbres que no puede reducirse a los ámbitos de la política y de la economía. Quien refiere la transparencia solo a la corrupción y a la libertad de información desconoce su envergadura, porque el otro y lo extraño perturban y retardan la comunicación de lo igual. La transparencia estabiliza y acelera el sistema por el hecho de que elimina lo otro o lo extraño. Esa coacción sistémica convierte a la sociedad de la transparencia en una sociedad uniformada, de ahí su rasgo totalitario. Cada uno, víctima y actor a la vez, se entrega voluntariamente a la mirada digital, desnudándose y exponiéndose. Sería necesario ejercitarse en la actitud de la distancia. La distancia y la vergüenza no pueden integrarse en el ciclo acelerado del capital, de la información y de la comunicación.

“La agonía del Eros” (Agonie des Eros, 2012).

El amor, hoy, evita todo lo que pueda herirle. Con el amor se soslaya herir o ser herido. Pero para amar o ser amado no cabe más remedio que arriesgarse. Nuestra sociedad desestima la apuesta por el amor porque conlleva lesiones. En nuestra sociedad se deja de lado hasta el apasionamiento, para no enamorarse. Ya enamorarse es mucha herida. Todo esto desemboca en que la caridad y hasta el «eros» son con frecuencia imposibles para el individuo contemporáneo, centrado en referirlo todo a su precio de mercado. No se permite que el otro entre en nuestra vida. El otro suele ser visto como un desastre para el equilibrio habitual propio. El individuo contemporáneo se olvida con frecuencia del goce del vaciamiento de sí mismo: la ausencia del «yo» como vía de salvación. Ante ese panorama, es habitual caer en un tipo de la profanación del amor: la pornografía.

“En el enjambre. Vista sobre lo digital” (Im Schwarm. Ansichten des Digitalen, 2013).

Internet y las redes sociales han transformado la esencia de la sociedad y la han convertido en un «enjambre digital» con individuos aislados carentes de alma. El «enjambre digital» no es capaz de una acción común, de andar en una dirección o de manifestarse con una voz. La hipercomunicación destruye el silencio, sin el cual ni se piensa, ni se reflexiona, ni se es uno mismo. Para poder pensar y concluir, hay que poder cerrar los ojos y contemplar. Hoy ya no hay lengua. Hay estupefacción y desconcierto. Hay ruido y el ruido de la comunicación por una parte, y por la otra, al cabo del hilo, sordera o mudez.


La crisis de la libertad consiste en que percibimos la coacción como libertad y por lo tanto no hay lugar ni siquiera para la resistencia. De ahí la frase de la artista Jenny Holzer: «Protégeme de lo que quiero».


Se necesita silencio y quietud. Ni siquiera hay saber. Saber no es información. Tiene otra estructura temporal que no es el presente. Necesita también del tiempo y de la experiencia. El maestro cuenta con la experiencia. Hoy vivimos con el terror del diletantismo.

“Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder” (Psychopolitik: Neoliberalismus und die neuen Machttechniken, 2014).

La psicopolítica es un sistema de dominación que utiliza la seducción para que los seres humanos se sometan por sí mismos a su entramado de dominación, en lugar de emplear el poder opresor. El sujeto sometido no es consciente de su sometimiento. La eficacia del psicopoder radica en que el individuo se cree libre, cuando en realidad es el sistema el que está explotando su libertad. La psicopolítica se sirve del big data y del big brother digital. Se apodera de los datos que los ciudadanos entregan de forma efusiva y voluntaria. Vigila y permite hacer pronósticos sobre el comportamiento de las personas y condicionarlas desde un nivel prerreflexivo. La libertad es una figura contraria a la coacción. Pero si la coacción se experimenta de forma inconsciente, anulamos la libertad. La crisis de la libertad consiste en que percibimos la coacción como libertad y por lo tanto no hay lugar ni siquiera para la resistencia. De ahí, afirma Han, la frase de la artista Jenny Holzer: «Protégeme de lo que quiero».

Los políticos de nuestro tiempo no son capaces de ofrecer alternativas ni se distinguen unos de otros. Pero la política ha de ofrecer alternativas, de lo contrario se convierte en una dictadura. Es lo que observamos: la dictadura del neoliberalismo, dice Han, que ataca al neoliberalismo no como lo atacaría la izquierda. Para él el neoliberalismo es un término con el que designar que el sistema quiere ser cada vez más productivo, y que ha pasado de la explotación por otros a la autoexplotación, más eficiente y más productiva, bajo el pretexto de la libertad. En el neoliberalismo cada uno es su propia empresa. En el capitalismo de Marx había propietarios de fábricas y trabajadores. Pero los
trabajadores no eran a la vez empresarios. En la actualidad impera la autoexplotación:
me autoexploto con la falsa ilusión de que me estoy realizando. Como en el feudalismo, cultivamos cual siervos de la gleba el campo de Facebook, que luego vende el producto (nuestros datos) y con ello se enriquece, mientras a la vez los servicios secretos nos vigilan. No hay protesta.

“La salvación de lo bello” (Die Errettung des Schönen, 2015).

En 2014, cuando los periodistas del semanario Die Zeit le preguntaron a Han en qué trabajaba, contestó: «En un nuevo libro sobre lo bello. Me decidí leyendo una entrevista a Botho Strauss. Le preguntaban a Botho Strauss qué echaba de menos. Contestó: “Lo bello”. No dijo nada más. Me falta lo bello. Y comprendí. Entonces me resolví a escribir un libro sobre lo bello».


Como en el feudalismo, cultivamos cual siervos de la gleba el campo de Facebook, que luego vende el producto (nuestros datos) y con ello se enriquece, mientras a la vez los servicios secretos nos vigilan. No hay protesta.


Lo pulido, lo liso, lo impecable, son la seña de identidad de nuestra época. Son lo que tienen en común las esculturas de Jeff Koons, los teléfonos de última generación y la depilación, según Han. ¿Por qué hoy en día gusta tanto «lo pulido»?, se pregunta. Porque no daña ni ofrece resistencia. Lo bello digital constituye un espacio pulido y liso de lo igual, un espacio que no tolera ninguna extrañeza, ninguna alteridad, ninguna negatividad. Lo bello natural se ha atrofiado en lo liso y pulido de lo bello digital. Hoy nos hallamos en una crisis de lo bello en tanto que se lo satina, convirtiéndolo en objeto del «me gusta», en algo arbitrario y placentero, que se mide por su inmediatez y su valor de uso y de consumo.

Pero la belleza más bien acontece como reencuentro y reconocimiento. No es necesariamente ni lo pulido, ni lo liso, ni lo impecable.

“La expulsión de lo distinto” (Die Austreibung des Anderen, 2016).

«El otro», sentido como misterio, seducción, eros, deseo, infierno o dolor va desapareciendo. Se enferma más por exceso de comunicación, de consumo y de permisividad, que porque los otros nos rechacen. La presión destructiva no procede tanto del otro como del interior. La violencia del otro no es lo único que resulta destructivo. La expulsión de lo distinto pone en marcha otro precipitado: la autodestrucción. Además, la depresión como presión interna desarrolla unos rasgos autoagresivos porque el sujeto se ve forzado a aportar rendimientos (recuérdese la tesis de Han sobre la autoexigencia).
La proliferación de lo igual pasa por ser crecimiento. Pero a partir de un determinado momento la producción ya no es productiva, sino destructiva; la información ya no es informativa, sino deformadora; la comunicación ya no es comunicativa, sino meramente acumulativa, simplemente está disponible. El saber, por el contrario, es un proceso lento y largo. Muestra una temporalidad totalmente distinta: madura. No se compadece con la política de los tiempos actuales, la cual, para incrementar la eficacia y la productividad, fragmenta el tiempo y elimina estructuras estables. Incluso ese acopio máximo de informaciones que son los macrodatos dispone de un saber muy escaso. Con la ayuda de macrodatos se averiguan correlaciones: si se produce A, entonces a menudo también se produce B. Pero «por qué» eso es así no se «sabe». En realidad, no se comprende nada. Pero saber es comprender. Así es como los macrodatos hacen superfluo el pensamiento. El conocimiento verdadero transforma. Genera un nuevo estado de conciencia. Su estructura se asemeja a la de una redención. La salvación es más que resolver un problema: traslada a los que la necesitan a un estado del ser completamente distinto.


El saber, frente a la información o la comunicación, es un proceso lento y largo, madura. No se compadece con la política de los tiempos actuales.


Otros libros de Han representativos de su devenir son: Shanzhai. Dekonstruktion auf Chinesisch, 2011 (“Shanzhai. Deconstrucción en chino”); Vom Verschwinden der Rituale. Eine Topologie der Gegenwart, 2019 (“Sobre la desaparición de los rituales. Una topología del presente”) y Kapitalismus und Todestrieb. Essays und Interviews, 2019 (“Capitalismo e impulso a la muerte. Ensayos y entrevistas”).

Una valoración sumaria

Para el crítico Magnus Klaue, los libros de Byung-Chul Han se asemejan a ciertos volúmenes de autoayuda con títulos como «Heidegger para empresarios». Klaue evidencia o cree poner de manifiesto lo que para él es un trabajo frívolo (el de Han) bajo la apariencia de profundidad. Klaue señala en las obras de Han supuestas perogrulladas, banalidades ofrecidas como comprensión de nuestro tiempo y retahílas de frases desconectadas y a veces enrevesadas, que servirían sobre todo para una película de risa en manos de Woody Allen o Monty Python. Esa es la opinión de Klaue.

Para otros, como el también crítico Mark Siemons, Byung-Chul Han (o al menos el Byung-Chul Han de La sociedad del cansancio) es, quizá por su condición de hombre procedente del lejano Oriente, un buen observador de la civilización occidental, al que todavía le importa el empleo de palabras como verdad, sabiduría y vida del espíritu.

Hay filósofos, Peter Kreeft es uno de ellos, que animan a la lectura de Jean-Paul Sartre, «probablemente el más famoso nihilista y pesimista en la historia de la filosofía», según Kreeft, porque es mejor confrontar nuestra propia existencia con la desesperación, que no confrontarla con nada: la desesperación puede ser un momento importante en el camino de la esperanza. Kreeft también recomienda la lectura de Sartre a quienes estén muy satisfechos consigo mismos.

Los estudiantes de Byung-Chul Han confiesan que su profesor los desespera con su implacable denuncia a las disfunciones de la civilización actual.

Cada cual puede sacar sus conclusiones a partir de los cuatro párrafos anteriores.

lunes, 9 de agosto de 2021

Walter Riso: Amor-Uso-Tiro

 


Cada libro del psicólogo y escritor se cuela siempre entre los más vendidos. En el último, Ya te dije adiós, ahora cómo te olvido (Ed. Planeta), el italiano ofrece una guía para superar la ausencia de quien fue vital para nuestra vida amorosa con un lenguaje simple y directo. "Si logras desvincularte de tu ex o de cualquier amor imposible que ronda tu vida de manera adecuada, podrás reinventarte como te dé la gana", afirma. Su primer consejo: "No te merece quien no te quiere". Riso asegura que el tiempo todo lo cura, aunque hay que ayudarle. "Piensa en el primer amor. Ahora lo recuerdas y no sientes nada, pero hubieses dado la vida por él. Te vas a olvidar de tu ex como lo hiciste de aquella bonita e inocente historia. Si es una relación mala, hay desamores que te liberan. No es una cuestión tanto de tiempo como de la intensidad y la calidad de la relación. Si es buena y se rompe, duele más".

Tras un adiós aconseja "desinformación con mayúsculas". Borrarlo del móvil, eliminarlo de Facebook, decirle a los amigos que no te hablen de él, tomar distancia de la familia... Cuanto menos se sepa, mejor. "Eso de ser amigo del ex no funciona. Poca gente lo logra y tampoco tiene mucho sentido porque... ¡hay tanta gente en el mundo para ser amigo! Cuando hay un hijo en común o una empresa y somos socios, eso queda. Por el vínculo debería haber buena relación, pero no amistad". Tampoco es partidario de continuar una historia por lástima o sentimiento de culpa. "¡Pero es que yo te quiero!", no es un argumento. Tu pareja no tiene la obligación de amarte. Lo que sí debe es informarte de lo que está pasando. Por eso quien da el paso es más valiente, porque es más honesto consigo mismo. Hay que decir lo que sientes y piensas".

Hay señales que avanzan el final de una pareja. Muchos las detectan aunque se engañen a sí mismos y, cuando ocurre el fatal desenlace, confiesan que lo veían venir. "Lo que se opone al amor no es el odio, es la indiferencia. Empiezas a ser un florero para tu novio o novia, que ya no te mira ni te escucha como antes. El humor es muy importante, ya no hay risa, ni compinchería...". En la posmodernidad, el psicólogo detecta cómo aflora el valor de la autonomía por encima del amor. "La cultura del desechable, de la mercancía que uso y tiro, se está llevando a las relaciones. Los jóvenes se están separando antes de los tres años, cuando nuestros padres aguantaban hasta los 10. Por primera vez en Estados Unidos hay más divorciados que casados". El individualismo debería ser, según Walter Riso, responsable. "Un te quiero y me quiero. Te cuido y me cuido. El amor no debe estar por encima de los principios. 


viernes, 16 de julio de 2021

El Amor como Sentido

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Psicoanalista. Online Y Presencial. Zaragoza. Gran Vía. Teléfono: +34 653 379 269.              Website: www.rcordobasanz.es.                      Instagram: @psicoletrazaragoza

Uno de los temas más comentados por la humanidad es el amor. Todos tienen algo que decir al respecto, desde nuestros abuelos y padres hasta el primo preadolescente que acaba de sufrir su primer decepción amorosa. Cualquiera podría escribir enciclopedias inmensas para describir el sentimiento, pero también podríamos resumirlo fácilmente en una frase. Así de común es que pensemos, desarrollemos y vivamos el amor.

Los grandes pensadores de la humanidad no están exentos de abordar esa palabra de cuatro letras que causa la mayor felicidad, pero también la más grande tristeza. Estas personas han examinado importantes aspectos de la vida y han tomado su tiempo para decir una o dos cosas acerca del amor. Claro, muchas veces no nos imaginamos a quienes han deconstruido la naturaleza humana como seres tangibles que amaron y sufrieron- quizá solo a Nietzsche cuya vida caótica es bien conocida- pero la realidad es que ellos sí amaron, sintieron ese vacío y esa felicidad que parece eterna, y tradujeron ese sentir en importantes lecciones de las que todos podemos aprender algo.

 

Michel Foucault (1926 – 1984)

 

El filósofo francés creía que el amor era producto de la pasión, de la que dice:

“¿Qué es la pasión? Es un estado, algo que nos ocurre, que se apropia de nosotros, que nos agarra de los hombros, que no tiene pausa ni origen. La pasión se atribuye todas las condiciones para continuar, y a la vez se destruye ella misma. En la pasión, uno no está ciego. Son situaciones en las que uno simplemente no es uno mismo”.

Foucault afirma que lo que muchos conocemos como amor en realidad es pasión, y que en realidad el momento en que llegamos a cuestionar y a sufrir es el verdadero amor:

“Se puede amar perfectamente sin que el otro ame. Es una cuestión de soledad. Por ese motivo es que en el amor siempre sobran las demandas de uno hacia el otro. Este es su gran defecto, pedirle siempre algo al otro, mientras que el estado de pasión entre dos o tres personas permite una comunicación intensa”. 

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Roland Barthes (1915 – 1980)

 

Tres años antes de su muerte el pensador francés escribió uno de los libros más lúcidos e importantes acerca del amor. Un estado, un sentimiento inclasificable que no es un nombre; es un adjetivo que existe en función del objeto amado. Según el académico David Arranz, Barthes consideraba el amor casi como una vanguardia:

“Porque para él, en las sociedades actuales y ultradesarrolladas, el amor está pasado de moda, desvalorizado a través de bromas y groserías al sujeto enamorado, asimilado a un lunático. El amor apasionado no está bien visto, se le considera una enfermedad de la que hay que curarse porque ya no se le atribuye, como en otras épocas, un poder de enriquecimiento”.

Una visión romántica pero real, el amor verdadero existe pero es frágil y realmente nos cambia, lo cual queda en la conciencia de cada uno decidir si eso es bueno o malo. El amor existe y muchas veces es correspondido, aunque aceptemos domesticarnos ante ese adjetivo.

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Jean-Paul Sartre (1905 – 1980)

 

Amar es poseer; es una pasión conflictiva. El amado quiere ser correspondido por el amante y se convierte en un objeto. Por su parte, el amante no quiere que el amado cambie de sentimientos y no quiere que ame a nadie más, pero la libertad nos dice otra cosa por lo que esa persona, ese objeto que tenemos y deseamos, puede cambiar de opinión en cualquier momento y huir a otro lado con otra persona. Es masoquismo o sadismo. Masoquismo cuando el amante se convierte en lo que cree que el amado quiere que sea y niega su libertad. Sadismo es cuando el amante trata al amado como un objeto y lo mantiene con él. La libertad queda comprometida y se convierte en un doloroso viaje. 

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Carl Jung (1875 – 1961)



El psicoanalista que ahondó en el concepto de la conciencia colectiva habla del amor como algo universal que toda la vida ocasiona problemas por enfocarse en muchas cosas a lo largo de los años. En la infancia, es el amor a los padres y al crecer, el amor cambia de cara, pero no de sentimiento. Jung dijo:

“El amor de la mujer no es un sentimiento –algo que sólo se produce en el hombre– sino una voluntad de vida a veces tremendamente poco sentimental y que puede incluso imponer el autosacrificio”.

“Más que nunca el hombre ama su comodidad, pues vivimos en la era de la neurastenia, de la impotencia y del 'butacón'. No le quedan ya energías para escalar balcones y batirse en duelo. Si ha de haber algo en la línea del adulterio, tiene que ser fácil.
A este respecto, el matrimonio gozaría de mayor seguridad que nunca, pero en realidad comienza a ser discutido. Es un mal síntoma que los médicos empiecen a escribir libros con consejos para conseguir un matrimonio “perfecto”.
 

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Sigmund Freud (1886 – 1939)

 

Por su parte el psicoanalista más famoso cree que el amor surge por amor a nuestra madre y que incluso esto nos hace desear matar a nuestro padre, todo esto oculto -o revelado- en el inconsciente. El complejo de Edipo nos acompaña toda la vida. Con las mujeres ocurre lo mismo y se le conoce como el complejo de Electra. Quienes crecen y maduran son quienes superan esos complejos, los que no son quienes siempre tienen relaciones fallidas, que no encuentran lo que está mal en ellos y no saben por qué no pueden amar realmente.

Erich Fromm (1900 – 1980)

 
El arte de amar es uno de los grandes libros sobre el amor. Su explicación, que toma el concepto abstracto y subjetivo del amor para hacer una tesis objetiva, demuestra que el amor es prácticamente la respuesta al problema de nuestra existencia. Este concepto eleva el espíritu y permite que conservemos nuestra individualidad. El libro aborda distintas formas de amar y aunque muchas veces podemos confundir sentimientos falsos con amor, podemos alcanzar un amor maduro que realmente se nos revelará como esa máxima del espíritu humano que es. 

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Sor Juana Inés de la Cruz (1651 – 1695)

 

Importantes personajes han expresado lo que es el amor, pero una de las mujeres que con mayor pasión lo hizo fue Sor Juana. Una mujer a la que siempre se le ha cuestionado sobre quién era esa persona que amó. Sor Juana reclamó al hombre la injusticia sobre la mujer y abandonó la oportunidad de amar a una persona por amar la sabiduría de los libros y se instauró en un convento. Quizá la única forma de entenderlo es en palabras de su poema "Amor empieza por desasosiego"