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Paz y Ciencia
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lunes, 11 de abril de 2022

NEUROSIS DEL DOMINGO

 



Para los que tengan la suerte de tener libres los fines de semana, es muy probable que el domingo sea el día más triste de todos, arrebatando ya ese título al lunes, que históricamente ostentaba el récord de la jornada más temida por eso de volver de nuevo al trabajo. Pero en este mundo dominado por la anticipación, a menudo de algo que no ocurrirá jamás, las vísperas roban ya la identidad del día siguiente, convirtiendo a una jornada de descanso, ocio y divertimento en un tormento que suele empezar después de comer, avanza a lo largo de la tarde y llega a su punto álgido en los primeras horas de la noche.

Lo que ya se conoce como ‘el síndrome del domingo’, no es ninguna enfermedad, sino un conjunto de síntomas muy definidos que llevaron a calificarlo de esta manera (Sunday blues, en el mundo anglosajón). La psicóloga norteamericana Larina Kase, autora del libro Ansiedad de 9 a 5, es una de sus muchas estudiosas. Sus publicaciones sobre estas cuestiones fueron el resultado de una serie de investigaciones realizadas en el Centro de Estudio y Tratamiento de la Ansiedad de la Universidad de Pensilvania, de la cual es miembro.

Ansiedad, angustia, inestabilidad emocional, miedo, sensación de vacío, tristeza, melancolía y una predisposición a centrarse en los aspectos negativos del mundo y la existencia, pueden ser algunos de los síntomas de esta patología dominguera que, en algunos casos, puede llegar acompañada también de alteraciones físicas. Algunas personas acusan peores digestiones, dolores de cabeza o una mayor dificultad para conciliar el sueño el último día de la semana. Algo sin graves consecuencias y que se pasa a la mañana siguiente, pero si sumamos todos los domingos del año veremos que 52 veces debemos pasar por este pequeño túnel del terror emocional, cuya periodicidad y frecuencia no disminuye sin embargo sus efectos. Cada semana lo vivimos como si fuera la primera vez, amargándonos las reuniones familiares, el vermut, las cañas con los amigos o el cine de fin de semana. El síndrome del domingo es una modalidad reducida del estrés post vacacional al que se enfrentan muchos en septiembre porque, desgraciadamente, vivimos un mes al año y dos días a la semana.

Este seísmo, en principio de baja intensidad, puede crecer y hacerse mucho más devastador dependiendo de la situación laboral, “pero esta no siempre es la causa”, como apunta Marisol Delgado, psicóloga y especialista en psicoterapia por la European Federation of Psychologists Associations (EFPA), con consulta en Avilés. “Si el trabajo es ya un problema grave, es muy probable que el síndrome del domingo se dilate hasta el jueves y, en ese caso, lo mejor es ir buscando un nuevo empleo. Pero lo curioso es que este cuadro puede darse también en personas con una aceptable relación laboral y las causas no hay que buscarlas siempre en la vuelta al trabajo. Mi práctica clínica me ha enseñado que las personas que sufren este trastorno suelen ser aquellas que se centran en lo negativo de las cosas, las que no saben gestionar su tiempo libre, aquellas con una estrategia clara de evitación ante situaciones complicadas o las que tienen poca tolerancia a la frustración y no aceptan que las cosas terminen, que el fin de semana se acabe”

El estado anímico de algunas personas decae el último día de la semana. FOTO: GETTY

Para los que tengan la suerte de tener libres los fines de semana, es muy probable que el domingo sea el día más triste de todos, arrebatando ya ese título al lunes, que históricamente ostentaba el récord de la jornada más temida por eso de volver de nuevo al trabajo. Pero en este mundo dominado por la anticipación, a menudo de algo que no ocurrirá jamás, las vísperas roban ya la identidad del día siguiente, convirtiendo a una jornada de descanso, ocio y divertimento en un tormento que suele empezar después de comer, avanza a lo largo de la tarde y llega a su punto álgido en los primeras horas de la noche.

Lo que ya se conoce como ‘el síndrome del domingo’, no es ninguna enfermedad, sino un conjunto de síntomas muy definidos que llevaron a calificarlo de esta manera (Sunday blues, en el mundo anglosajón). La psicóloga norteamericana Larina Kase, autora del libro Ansiedad de 9 a 5, es una de sus muchas estudiosas. Sus publicaciones sobre estas cuestiones fueron el resultado de una serie de investigaciones realizadas en el Centro de Estudio y Tratamiento de la Ansiedad de la Universidad de Pensilvania, de la cual es miembro.nsiedad, angustia, inestabilidad emocional, miedo, sensación de vacío, tristeza, melancolía y una predisposición a centrarse en los aspectos negativos del mundo y la existencia, pueden ser algunos de los síntomas de esta patología dominguera que, en algunos casos, puede llegar acompañada también de alteraciones físicas. Algunas personas acusan peores digestiones, dolores de cabeza o una mayor dificultad para conciliar el sueño el último día de la semana. Algo sin graves consecuencias y que se pasa a la mañana siguiente, pero si sumamos todos los domingos del año veremos que 52 veces debemos pasar por este pequeño túnel del terror emocional, cuya periodicidad y frecuencia no disminuye sin embargo sus efectos. Cada semana lo vivimos como si fuera la primera vez, amargándonos las reuniones familiares, el vermut, las cañas con los amigos o el cine de fin de semana. El síndrome del domingo es una modalidad reducida del estrés post vacacional al que se enfrentan muchos en septiembre porque, desgraciadamente, vivimos un mes al año y dos días a la semana.

Este seísmo, en principio de baja intensidad, puede crecer y hacerse mucho más devastador dependiendo de la situación laboral, “pero esta no siempre es la causa”, como apunta Marisol Delgado, psicóloga y especialista en psicoterapia por la European Federation of Psychologists Associations (EFPA), con consulta en Avilés. “Si el trabajo es ya un problema grave, es muy probable que el síndrome del domingo se dilate hasta el jueves y, en ese caso, lo mejor es ir buscando un nuevo empleo. Pero lo curioso es que este cuadro puede darse también en personas con una aceptable relación laboral y las causas no hay que buscarlas siempre en la vuelta al trabajo. Mi práctica clínica me ha enseñado que las personas que sufren este trastorno suelen ser aquellas que se centran en lo negativo de las cosas, las que no saben gestionar su tiempo libre, aquellas con una estrategia clara de evitación ante situaciones complicadas o las que tienen poca tolerancia a la frustración y no aceptan que las cosas terminen, que el fin de semana se acabe”.

Es fundamental encontrar u n ocio a nuestro favor, no en nuestra contra

El cuerpo y la mente, siempre en actividad frenética, se ven de un momento a otro sin un plan que llevar a cabo y la perspectiva de las horas sin un quehacer definido crea la sensación de vacío y falta de propósito. Aunque parezca sorprendente, la libertad de los momentos sin obligación es el segundo factor que define el síndrome del domingo. ¿Y ahora qué hago? “Es aquí cuando muchas personas empiezan a darle vueltas a todas las cosas que le preocupan: el trabajo, los hijos, la economía, la pareja. Rumiando de forma circular sobre sus preocupaciones”, sentencia Delgado, “el sábado es también un día libre para muchos pero la mayoría lo utiliza para hacer la compra, arreglar la casa, limpiar y todas esas tareas que se acumulan a lo largo de la semana. El domingo incita más a la reflexión porque hay menos cosas que hacer, la mayoría de las tiendas están cerradas y el ritmo de la vida se ralentiza”, señala esta psicóloga.

Esta capacidad de introspección inherente al domingo es algo que, en opinión de Nacho Bañeras, filósofo y director de la escuela filosófica Cura Sui, deberíamos utilizar, en vez de despreciar o enmascarar. “Para empezar, yo creo que esta pequeña depresión es algo real y que no solo depende de la persona sino de la sociedad que nos enajena”, señala Bañeras. “Hay una dicotomía trabajo-ocio, que a menudo se traduce en dos vidas paralelas, pero con valores y leyes opuestas. Nos sentimos culpables, pero también si no nos divertimos como es debido. Por eso, cuanto más enajenada es la semana, mayor será el papel salvador que le daremos a los días libres”.

La difícil tarea de no anticipar y vivir el presente


Una cosa es planear y otra muy distinta anticipar. Y nuestra mente tienen un master en lo segundo, especialmente cuando se trata de acontecimientos desagradables o desastres. Gran parte del síndrome del domingo se debe a que, independientemente de que estemos embarcados en alguna actividad placentera (ir al cine o cenar con los amigos), nuestros pensamientos no están con nosotros. Ellos han viajado al futuro y se encuentran ya en la reunión de trabajo o junto al compañero de oficina que no tragamos.


El mindfulness se encarga de comprender los mecanismos de la mente para luego tratar de neutralizarlos. La mente ha sido ensalzada a lo largo de la historia de la humanidad y, ciertamente, es una potente arma pero también es la culpable de la mayor parte de nuestros quebraderos de cabeza. Según Elena Alfaya, miembro del personal docente e investigador de la Universidad de A Coruña, especializada en mindfulness y creadora del Centro Karuna, en esa misma ciudad gallega, “dos de las enfermedades de nuestra era: la depresión y la ansiedad provienen de no vivir el presente. La primera es un exceso de pasado y la segunda de futuro; y el síndrome del domingo tiene sus raíces en la anticipación. En vez de disfrutar del día libre, estamos ya en el mañana. Para traer la mente al momento presente el mindfulness cuenta con varias técnicas. Una de las más socorridas es la respiración consciente, concentrarse en ella para desviar la atención de la corriente subyacente de pensamientos. Centrarse en el cuerpo, el ejercicio físico, es también una opción, pero si el problema está en la mente hay que trabajar con la mente, lo que hará que la verborrea mental se vaya debilitando poco a poco”.


Una premisa básica del mindfulness es que la mente cuenta con tres sistemas: el de calma, el de impulso (planear cosas) y el de amenaza. “Si el primero está mal, afecta a los dos segundos y los dispara. Por eso la importancia de vivir en un entorno de serenidad”, señala esta experta. “Una técnica que empleamos a menudo para centrarnos en el momento es la del ‘5,4,3,2,1’ que utiliza los cinco sentidos. Pongo la atención en 5 cosas con la vista, luego toco 4 cosas con las manos, después oigo 3 sonidos 


sábado, 29 de enero de 2022

Thich Nhat Hanh: CLÁSICO TRABAJO

 




La utilidad del sufrimiento

Sin lodo no hay loto

La víctima número dos

¿Qué nos hará estar a salvo?

THICH NHAT HANH: POEMAS

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Zaragoza Gran Vía Y Online. Instagram: @psicoletrazaragoza.              Página Web: www.rcordobasanz.es




En el libro «Llámame por mis verdaderos nombres«, Tich Nhat Hanh, maestro zen y monje budista, nos ofrece su corazón en verso. Sus poemas son una fuente de belleza y sabiduría, de inspiración y paz.

A continuación una muestra de sus poesías.

No digas que partiré mañana
porque todavía estoy llegando.

Mira profundamente: llego a cada instante
para ser el brote de una rama de primavera,
para ser un pequeño pájaro de alas aún frágiles
que aprende a cantar en su nuevo nido,
para ser oruga en el corazón de una flor,
para ser una piedra preciosa escondida en una roca.

Todavía estoy llegando para reír y llorar,
para temer y esperar,
pues el ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte
de todo lo que vive.

Soy el efímero insecto en metamorfosis
sobre la superficie del rio,
y soy el pájaro que cuando llega la primavera
llega a tiempo para devorar este insecto.

Soy una rana que nada feliz
en el agua clara de un estanque,
y soy la culebra que se acerca
sigilosa para alimentarse de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,
con piernas delgadas como cañas de bambú,
y soy el comerciante de armas
que vende armas mortales a Uganda.

Soy la niña de 12 años
refugiada en un pequeño bote,
que se arroja al mar
tras haber sido violada por un pirata,
y soy el pirata
cuyo corazón es incapaz de amar.

Soy el miembro del Politburó
con todo el poder en mis manos,
y soy el hombre que ha de pagar su deuda de sangre
a mi pueblo, muriendo lentamente
en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida
que abre las flores de toda la Tierra.
mi dolor es como un rio de lágrimas,
tan desbordante que llena todos los Océanos.

Llámame por mis verdaderos nombres
para poder oír al mismo tiempo mis llantos y mis risas,
para poder ver que mi dolor y mi alegría son la misma cosa.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres
para que pueda despertar
y quede abierta la puerta de mi corazón,
la puerta de la compasión.

Thich Nhat Hahn
Monje budista, escritor, poeta y activista por la paz (1926-2022).

CÍRCULO ENSO



El círculo en la cultura occidental representa el fin de 'algo'. En la oriental simboliza la plenitud, la infinidad, la armonía, la simplicidad, la integridad. En Japón hay un círculo muy especial denominado -« EL CÍRCULO ENSO que es trazado con una tinta japonesa llamada Sumi [también lo puedes encontrar como Círculo Sumi].

Es un símbolo espiritual muy profundo que tiene un significado muy religioso para los budistas Zen. Para ellos, el círculo representa nuestro verdadero ser. 

Lo más bonito de este círculo es que como podrás comprobar no es un círculo cerrado... de ahí su simbología que se abre hacia el infinito. Pero que en si mismo es armonioso. 

Los monjes pintaban este círculo con un gran pincel y lo empapaban en tinta negra. Mientras contemplaban el lienzo plasmaban el círculo en un trazo rápido. Su mente siempre en quietud y sin pensar en nada más. Mente vacía. Ésta era una forma de cerrar un ciclo importante en sus vidas, hacia una mejor e intensa

viernes, 28 de enero de 2022

Llamadme por mis verdaderos nombres

 



No digas que partiré mañana
porque todavía estoy llegando.

Mira profundamente: llego a cada instante
para ser el brote de una rama de primavera,
para ser un pequeño pájaro de alas aún frágiles
que aprende a cantar en su nuevo nido,
para ser oruga en el corazón de una flor,
para ser una piedra preciosa escondida en una roca.

Todavía estoy llegando para reír y llorar,
para temer y esperar,
pues el ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte
de todo lo que vive.

Soy el efímero insecto en metamorfosis
sobre la superficie del río,
y soy el pájaro que cuando llega la primavera
llega a tiempo para devorar este insecto.

Soy una rana que nada feliz
en el agua clara de un estanque,
y soy la culebra que se acerca
sigilosa para alimentarse de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,
con piernas delgadas como cañas de bambú,
y soy el comerciante de armas
que vende armas mortales a Uganda.

Soy la niña de 12 años
refugiada en un pequeño bote,
que se arroja al mar
tras haber sido violada por un pirata,
y soy el pirata
cuyo corazón es incapaz de amar.

Soy el miembro del Politburó
con todo el poder en mis manos,
y soy el hombre que ha de pagar su deuda de sangre
a mi pueblo, muriendo lentamente
en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida
que abre las flores de toda la Tierra.
mi dolor es como un rio de lágrimas,
tan desbordante que llena todos los Océanos.

Llámame por mis verdaderos nombres
para poder oír al mismo tiempo mis llantos y mis risas,
para poder ver que mi dolor y mi alegría son la misma cosa.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres
para que pueda despertar
y quede abierta la puerta de mi corazón,
la puerta de la compasión.

Thich Nhat Hahn

jueves, 27 de enero de 2022

Thich Nhat Hanh

 



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zgz Y Online.

Teléfono: 34 653 379 269

No a la guerra interna. Thich Nhat Hanh

Como el sol que ilumina cada hoja y cada brizan de hierba, nuestra sabiduría ilumina cada pensamiento y sentimiento, permitiéndonos reconocerlos, ser concientes de su nacimiento, duración y disolución, sin juzgarlos o evaluarlos, sin acogerlos ni desecharlos. Es importante que no consideres a la sabiduría como tu “aliado”, al que llamas para suprimir los “enemigos” que son tus pensamientos indisciplinados. No conviertas tu mente en un campo de batalla. No mantengas ahí un campo de guerra; pues todos tus pensamientos-alegria, tristeza, envidia, odio-son parte de ti mismo.

El Sol. Mi corazón. Autor: Thich Nhat Hanh, Editorial Dharma, España, 1999, ps. 19.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Silencio en tu Alma

 



Aprende a crear silencio en tu mente y florecerá la paz en tu alma, verás la vida con otros ojos, descubrirás el lenguaje del silencio.

Para estar interiormente en silencio, no pienses demasiado, confía en ti mismo, en los demás y en la vida, verás que todo es más fácil de lo que aparenta ser.

A menudo, con la buena intención de resolver un problema, acabas convirtiéndote en parte del problema.

Para aceptar el problema, es más práctico mantenerte en silencio y tranquilo.

No es necesario complicarte investigando las causas, sino usar tu potencial creativo para buscar soluciones.

Observa, reflexiona en silencio y toma una decisión.

En el Océano del silencio puedes descubrir tus tesoros eternos de
paz, amor y felicidad.

Se dice: el descanso es lo mejor. Imagínate un Océano de paz y de silencio y sumérgete en él.

Permite que tu mente se relaje y disfrute de unos momentos de tranquilidad.

Libérate de todo lo inútil que mantienes en el interior.

Por unos momentos, suelta de tu mente todos los asuntos mundanos y triviales, tareas pendientes, informaciones innecesarias, conversaciones irrelevantes…

Enfócate en tu espacio interior y en la sensación de calma y paz que se va generando en la medida que te desprendes de todos esos pensamientos.

Disfruta de este estado de libertad de la mente.

Ahora estás en un espacio de silencio y quietud interior.

Este es el mejor descanso.

Al despertar, el primer pensamiento es la semilla de tu creación para el resto del día.

Cuando abras los ojos, siéntate un momento y agradece el regalo de un nuevo día, crea un pensamiento de paz y disfruta de unos momentos de silencio.

En el silencio se funden los malos sentimientos y el dolor del pasado.

En el silencio puedes escuchar el canto sin sonido que te habla diciendo: descansa en la paz de tu Alma.

jueves, 16 de diciembre de 2021

Thich Nhat Hanh: Atención Plena

 


Vivir con plenitud de conciencia el instante sin planificar, sin juzgar, sin deseo ni rechazo es posible.

Vivir con Plenitud el momento

Se aprende practicando.
En la práctica la postura del cuerpo es fundamental porque induce a una respuesta interior. La intención y la voluntad son fundamentales porque van a contribuir a percibir como se encuentra nuestro cuerpo. Si existen tensiones, llevamos nuestra atención a ellas y si podemos relajar,  relajamos.

Vivir con plenitud el momentoEl equilibrio corporal favorece la armonía y el sosiego. Las tensiones del cuerpo provocan distracciones, por tanto debemos evitar tanto el adormecimiento y el aburrimiento como la tensión
De ahí la importancia de encontrar una postura equilibrada entre relajación y atención.
Encontrar la postura equilibrada lleva tiempo, de ahí la importancia de la práctica, y el prestar plena conciencia a nuestras tensiones para poder dejar que estas se disuelvan.
La Respiración es una buena manera de llevar nuestra atención al sentir de nuestro cuerpo.
La Respiración es un ancla que nos permite mantener el cuerpo en equilibrio a pesar de los vaivenes que nos produce el oleaje de nuestro día a día.

La Respiración es importante, es un áncora que va con nosotros allá a donde nos dirijamos, primer y último signo de vida.
Cuando Inhalamos recibimos todo. Cuando exhalamos sacamos todo, dejamos que nuestras tensiones salgan, de ahí que en muchas prácticas la exhalación dura el doble que la Inhalación.

Vivir con plenitud el momento
Inhalas y Exhalas
No existen respiraciones buenas ni malas, no se trata de analizar cómo es nuestra respiración, no es necesario dirigirla, cambiarla, manipularla. Simplemente observa, y observa.

Observa a tu respiración

No como es tu respiración. Ella sola encontrará su modo.
No se puede ver bien si no estamos a una cierta distancia la cual nos proporciona el observador neutral.

Para poder penetrar en nuestro interior conviene hacerlo desde el observador neutral, del que hemos hablado en otras ocasiones, desde él vamos a poder contemplar bien nuestra agitación interior, desde él alcanzaremos nuestro sosiego interior. A medida que todo sale, nos vamos liberando.
Para que el agua se aclare es necesario dejarla reposar. El tiempo es importante.
Aunque al comenzar,  5-10 minutos dos veces al día son suficientes, conviene, que a medida que vamos adentrándonos en la práctica estos tiempos vayan aumentando (cada uno ha de encontrar el suyo).
Existen tres momentos especiales para el meditador que desea adentrar en la práctica:
1.-Cuando nos despertamos, en la mañana: Comenzamos un nuevo día en que todas las posibilidades están ahí esperando nuestra elección de respuestas, y preparándonos para descartar las reacciones  inadecuadas.
2.-Al atardecer: hacemos un receso en nuestra actividad, vamos decelerando y bajando el ritmo activo al que el oleaje del día nos ha llevado.
2.-Antes de acostarnos: de igual forma que nos vamos despojando de nuestras ropas para vestirnos con las del sueño, vamos desprendiéndonos de las preocupaciones. Así nuestros sueños llegan a la propuesta de serenidad y paz que necesitamos, alejándonos del torbellino de la agitación en la que, tal vez el día nos ha llevado.
Estos tres momentos nos van a facilitar el Silencio interior tan necesario para cifrar todos los mensajes que nos vayan llegando.


Frases de Thich Nhat Hanh que elevaran tu espíritu

1. “Con tu sonrisa haces el mundo más bello.”

2. “Cuando otra persona nos hace sufrir es porque él también sufre profundamente dentro de sí mismo y su sufrimiento se derrama. Él no necesita castigo, necesita ayuda.”

3. “Ser hermoso significa ser tú mismo. No necesitas ser aceptado por otros. Necesitas aceptarte a ti mismo.”

4. “Muchas personas piensan que estar entusiasmado es ser feliz. Pero cuando estás emocionado de esa forma no estás tranquilo. La verdadera felicidad está basada en la paz.”

5. “La esperanza es importante porque puede hacer el momento presente menos difícil de soportar. Si pensamos que mañana será mejor, podemos soportar las dificultades de hoy.”

6. “Para que las cosas se nos revelen necesitamos estar listos para dejar ir nuestras opiniones sobre ellas.”

jueves, 9 de diciembre de 2021

BUDDHA. BUDA: KARMA

 


Karma: “Cada uno recoge lo que siembra” (Buda).

La popularidad del karma en las sociedades occidentales va en aumento, sin embargo, y pese a que la Real Academia Española recoge el término, Philippe Cornu, presidente del Instituto de Estudios Budistas, nos confiesa que “a menudo está mal interpretado o mal entendido”.

Con el objetivo de clarificar el concepto me pongo en las manos del monje Gueshe Thubten Chöden, lama residente en el Centro de estudios tibetanos Nagarjuna, y Ariel Miranda, en el rol de traductor. Ambos vestidos de granate, como dicta la vestimenta tradicional de los monjes budistas tibetanos, se muestran dispuestos a esclarecer cualquier duda.

La definición parece simple: la palabra karma proviene del sánscrito (lengua clásica de los eruditos indios) y significa “acción”; sin embargo, “en el budismo se refieren a ella como la ley de causalidad”, detalla el lama. Buscándole un homólogo científico, el karma sería el equivalente a la ley de Newton, que formula que cada acción conlleva una reacción proporcional. Así, en la vida como en la física, estamos regidos por una relación causa-efecto que se encuentra muy por encima de las leyes de cualquier país, del mismo modo que la ley de la gravedad, del movimiento planetario o las leyes de la termodinámica.

“Es necesario que exista una causa o una circunstancia para que se genere un fenómeno, ya que no hay ningún acto absoluto que se sostenga por sí mismo. Todos los fenómenos (mentales o físicos) dependen unos de otros, es decir existen de forma interdependiente”. En este sentido nuestras acciones físicas, verbales y mentales son causas, y nuestras experiencias, únicas para cada individuo, son sus efectos.

Thubten Chöden matiza, además, que debido a que la ética budista es una ética de intención, el pensamiento cobra gran importancia para el karma. Recuperando la expresión popular: “la intención es lo que cuenta”. “Un acto físico involuntario no es karma. El karma es ante todo una reacción, un acto de origen mental. Si aplastas una hormiga por descuido, eso no es karma, aun cuando el acto tiene consecuencias terribles para la pequeña víctima. En cambio, si veo la hormiga y conscientemente pongo mi pie encima para matarla, eso es karma, y del peor tipo” coincide Philippe Cornu.

La vida se torna, entonces, un ‘boomerang’ donde si buscas perjudicar a alguien acabarás por ser tú el dañado. “Esto no debe asociarse a una idea divina. El karma es una ley universal de causalidad relacionada con todos los seres con consciencia. No tiene nada que ver con la religión” explica el lama de Nagarjuna. Así pues, la ley del karma nada tiene que ver existencia de dioses invisibles encargados de hacerla cumplir. Y, puesto que el budismo no es pesimista ni optimista, tampoco debe asociarse a la fatalidad o a la dicha divina sino a una inercia natural.

TIPOS DE KARMA

En cuanto a los tipos de karma que podemos acumular, o bien arrastramos de vidas pasadas, Thubten Chöden apunta que este “puede ser positivonegativo oneutral“. El primero sería consecuencia de las buenas acciones o pensamientos, como la generosidad, la bondad, la verdad o el perdón. Por su parte, el karma negativo es resultado de malas acciones o pensamientos como la avaricia, el engaño, el egocentrismo o la crítica destructiva, que dañan a quienes los albergan.

La purificación del karma negativo podrá llevarse a cabo “en la medida que seas capaz generar más karma virtuoso. Y, aunque no lo consigas eliminar por completo, con buenas acciones vas a evitar que madure“, aclara Thubten Chöden, quien, además, apunta que “la felicidad que tengamos en esta vida va a depender de la cantidad de buenas acciones realizadas”.

Por el contrario, aquellos que sistemáticamente odianenvidian, desean el mal ajeno, ejecutan venganzas… están creando un campo energético totalmentenegativo que se vuelve contra ellos mismos. Y es que el origen de las malas acciones está en nuestras propias perturbaciones mentales, “derivan de nuestra actitud egocéntrica” y son la razón principal por la cual experimentamos sufrimiento. Tenemos que sufrir las consecuencias de nuestros pensamientos y actos para, en términos espirituales, hallar una vida más plena.

Ximo Martínez, maestro principal del Centro Budista Kadampa Duldzin de Valencia, aclara, no obstante, que “aunque el sufrimiento es una experiencia indeseable para cualquier persona, desde un punto de vista espiritual, aquel sufrimiento que no se puede evitar, puede ser transformado. Aquí podemos hacer referencia al tópico de que una experiencia difícil para una persona, pasado un tiempo, puede ser recordada como una etapa de crecimiento y que, gracias a esta mala experiencia, han surgido cosas o logros positivos”.

 

SIN LUGAR A LA CASUALIDAD

Sin embargo, cabe destacar que las deudas kármicas no se van pagando simplemente por sufrir sino que es necesario “aprender la lección”. Además, es posible morir sin haber limpiado completamente tu karma y esto es algo que se relaciona forzosamente con la reencarnación. Incluso, “las consecuencias de nuestros actos pueden dar frutos en la siguiente vida“, manifiesta Thubten Chöden.

Eso sí, el mal experimentado nunca será fruto de la casualidad, sino de la causalidad, ya que la ley del karma no contempla la posibilidad de accidentes o sucesos propios del azar. Todo ocurre por algo y esta es la única explicación que puede existir a la desigualdad en la que vivimos. Gozar de privilegios por nacimiento, vivir entre desastres naturales, sufrir de mala salud… son experiencias vitales bajo la responsabilidad personal de cada uno.

Para el lama de Kadampa Duldzin “el término karma usado coloquialmente es contradictorio en este sentido, porque por una parte se dice “es mi karma”, pero a la vez se tiene la sensación de no tener el control sobre ello, como si no fuera responsabilidad nuestra, lo entendemos más como una fatalidad sin remedio, cuando en realidad no es así”. Nuestra vida no está guiada por la suerte o las coincidencias, por lo que no hay lugar para el victimismo: “Cada uno recoge lo que siembra” (Buda).

 

lunes, 6 de diciembre de 2021

Alan Watts




AQUIETAR LA MENTE

Aquietar la mente te lleva al estado hacia la eternidad

Tu mente siempre está oscilando con pensamientos, aquieta tu mente y llévala a una zona de no-mente. Es el estado hacia la eternidad.

Liberar la mente de los pensamientos negativos, despide tremenda energía y rejuvenece el cerebro. Nos trae paz en la mente y gran poder de concentración. Es un estado para aquietar la mente y entrar dentro de nuestro Ser.

Esta imposición de quietud interna es aún más difícil que permanecer ignorante de choques externos, por referirse a su propia vida intima y completa. El volver la espalda al mundo externo, es más fácil que aquietar el interno, porque este mundo interno está más identificado con el Yo; y en una palabra, para la mayor parte de la gente en el presente grado de evolución, representa el "yo personal".

El intento mismo, sin embargo, de aquietar la mente, produce pronto un avance en la evolución de la conciencia, porque inmediatamente sentimos que el que gobierna y el gobernado no pueden ser uno, e instintivamente nos identificamos con el primero. "Yo aquieto mi mente", es la expresión de la conciencia, y se siente a la mente como perteneciendo al "yo", como una propiedad suya.

Veamos unas notas para aquietar la mente de Alan Whats...

NO HAGAS NADA

No hacer nada es tener fe y confiar en la existencia

Ustedes no necesitan hacer nada, porque si se ven de la manera correcta, todos son un fenómeno de la naturaleza tan extraordinario como los árboles, las nubes, los patrones del agua que corre, el resplandor del fuego, la disposición de las estrellas, y la forma de una galaxia. Todos ustedes son así, y no hay absolutamente nada de malo en ustedes.

Durante mucho tiempo, el tipo de celebraciones religiosas que hemos llevado a cabo en Occidente han estado llenas de palabras y son tremendamente didácticas. Casi todas nuestras observancias religiosas no son más que palabrería y consisten en decirle a Dios lo que debe hacer, como si Él o Ella no lo supiera, y en decirle a la gente qué hacer, como si fueran capaces de o incluso estuvieran dispuestos a cambiar. Todo esto es recriminar a la gente, y hablarles de la Palabra, y me parece que ya hemos tenido suficiente de esto.

La historia de la religión en Occidente es casi equivalente a la historia del fracaso de la predicación. En general, la predicación es un tipo de violencia moral que excita el sentimiento de culpa de las personas, y no hay un sentido menos creativo que eso. Ustedes no pueden amar y sentirse culpables al mismo tiempo, al igual que no pueden tener miedo y enojarse al mismo tiempo.

EXPERIENCIA ESPIRITUAL

Lo que me parece que hace falta en nuestras prácticas religiosas occidentales es algún tipo de ritual que nos brinde la oportunidad de tener una experiencia espiritual. Por experiencia espiritual me refiero a una transformación de la consciencia individual para que, de una forma u otra, el individuo sea capaz de realizar su unidad con la energía eterna detrás de este universo, que algunas personas llaman Dios y otros prefieren no nombrarla o concebirla.

Cuando los occidentales oyen queun asiático practica la meditación, preguntan: ¿En qué meditas? Pero esa pregunta desconcierta a un budista o a un hindú, porque uno no medita en nada, como tampoco respiras en nada. Uno respira, y de la misma manera, medita. El verbo es de alguna manera intransitivo.

La meditación es el acto de permitir que nuestros pensamientos cesen.

EXPERIENCIA CON LA REALIDAD

En el comienzo del Yoga SutraPatanjali describió el yoga ―que significa unión― como un freno espontáneo a la agitación del pensamiento. Pensar es hablar consigo mismo o dilucidar para uno mismo, y es habitual para la mayoría de nosotros. Si hablo todo el tiempo, sin embargo, no escucho lo que los demás tienen que decir. Del mismo modo, si hablo conmigo mismo todo el tiempo, no tendré nada en qué pensar salvo en pensamientos.

No hay ningún intervalo entre los pensamientos durante los cuales pueda entrar en contacto con la realidad ― es decir, el mundo que mis pensamientos representan, de la misma manera que las palabras representan eventos, o el dinero representa riqueza. Si nunca guardo silencio en mi cabeza, me encontraré viviendo en un mundo de abstracción total divorciado por completo de la realidad.

Puedes preguntar, ¿Qué es la realidad? La gente tiene varias teorías sobre lo que es, pero es importante recordar que todas son teorías. Aquellos que creen que la realidad es material están proyectando sobre el mundo una cierta teoría filosófica al respecto, y aquellos que dicen que es mental o espiritual, están haciendo lo mismo.

La realidad en sí no es ni mental ni espiritual, ni ningún otro concepto que podamos tener de ella; la realidad es simplemente el momento presente.

NO PUEDES MEDITAR

Las palabras son realidad en la medida en que son ruidos, pero incluso eso es decir demasiado. Para meditar, podrías pensar que debes intentar suprimir el pensamiento, pero no lo haces porque no puedes meditar. Permíteme repetirlo enfáticamente: no puedes meditar. Tú, tu imagen del ego, solo puede parlotear, porque cuando se detiene, no está allí.

Cuando no estás pensando, no tienes ego, porque tu ego no es más que un concepto habitual. El pensador detrás de los pensamientos y el sentidor detrás de los sentimientos son solo pensamientos; cada uno de estos es una idea de algún punto de referencia al que le suceden todas nuestras experiencias. Ese pensamiento, sin embargo, nos separa de lo que experimentamos y crea la ilusión de una brecha entre el conocedor y lo conocido.

Esto a su vez es responsable de la sensación de alienación que tenemos del mundo y, como resultado, sufrimos de conflicto y odio. El espíritu de dominación surge de esa división básica que se ha construido en el pensamiento, y las sociedades modernas están típicamente obsesionadas con esta ilusión altamente destructiva.

Cuando llegas al final del pensamiento, no sabes cómo meditar, y no sabes qué hacer con tu mente, y nadie puede decírtelo. Pero aun así, el pensamiento llega a su fin de forma natural, y tú simplemente observas.

No tienes que preguntar quién  observa, porque esa pregunta simplemente surge del hecho de que en la gramática cada verbo tiene que tener un sujeto por regla, pero esa no es una regla de la naturaleza, es una regla de la gramática. En la naturaleza puede haber observación sin un observador separado.

YA PUEDES MEDITAR

Cuando te das cuenta de que no puedes hacer nada, puedes comenzar la meditación. O la meditación sucede, y sucede simplemente al observar lo que es, toda la información que te transmiten tus sentidos externos e internos, e incluso los pensamientos que continúan parloteando al respecto.

No trates de detener esos pensamientos, simplemente déjalos pasar como si fueran pájaros que gorjean afuera, y finalmente se cansarán y detendrán.

Pero no te preocupes si se detienen o no. Simplemente observa lo que sientes, piensas o experimentas: eso es todo. Solo obsérvalo, y no te desvíes intentando buscar algún nombre que ponerle. Esto es realmente lo que es la meditación.

La meditación en un presente eterno que no esperas ningún resultado.

No haces esto para mejorar, porque descubriste que no puedes mejorar. Tu ego no puede posiblemente mejorarte porque es lo que necesita mejorar, y tu ego no puede soltarse porque es un conjunto de pensamientos llamado "aferrarse al yo". Cuando finalmente se entiende que eso es incapaz de lograr una transformación de la consciencia, o el vívido sentido de unión del individuo y el cosmos, simplemente se evapora.

ENTRANDO EN LA MEDITACIÓN

Una de las formas más fáciles de entrar en estado de meditación, por lo tanto, es escuchar lo que es, y experimentar las cualidades del sonido.

Curiosamente, el sonido es un sentido que nos aburre con menos facilidad que la vista. Cuando escuches, simplemente escucha los sonidos aleatorios que sabes que están sucediendo en la habitación, o en la calle. Escucha como si estuvieras oyendo música, sin tratar de identificar su origen, sin tratar de nombrarlo ni ponerle ninguna etiqueta. Simplemente disfruta de cualquier sonido que esté surgiendo, ya sea afuera o en el área donde estás sentado. Eso es parte del ritual: solo escucha.


La meditación diaria es para limpiar nuestra mente y nuestra alma, para no dejarnos contaminar con malos pensamientos.

Alan Watts