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Paz y Ciencia
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sábado, 28 de abril de 2018

Budismo y Psicología Transpersonal




Pensar que podemos encontrar placeres duraderos y evitar el dolor es lo que en budismo se llama samsara, un ciclo sin salida que da vueltas y vueltas interminablemente y nos causa un gran sufrimiento. La primera de las nobles verdades de Buda señala que el sufrimiento es inevitable para los seres humanos mientras pensemos que las cosas son duraderas, que no se desintegran, que podemos contar con ellas para satisfacer nuestra necesidad de seguridad. Desde este punto de vista, la única vez que podemos estar plenamente seguros de lo que está ocurriendo es cuando nos quitan la alfombra de debajo de los pies y no encontramos dónde aterrizar. Podemos emplear estas situaciones para despertar o para echarnos a dormir. Este momento -este mismo instante sin base ni lugar al que aferrarse- es la semilla para cuidar de aquellos que necesitan nuestros cuidados y para descubrir nuestra bondad.

Pema Chödrön: Cuando todo se derrumba
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo.
Zaragoza. Lacarra de Miguel 27. 2C
Tfno.: 653 379 269
Email: rcordobasanz@gmail.com
Web: www.rcordobasanz.es

domingo, 10 de junio de 2012

El Koan: Budismo zen y Psicoanálisis




El descubrimiento más grande de mi generación es que los seres humanos, cambiando las actitudes internas de sus mentes, pueden cambiar los aspectos externos de sus vidas. William James.

Un koan es una especie de problema que el maestro formula a sus discìpulos para que lo resuelvan. "Problema" no es un buen término, sin embargo, y yo prefiero el original japonés Ko-an (kung-an en chino). Ko significa literalmente "público" y an es "un documento". Pero, "un documento público" nada tiene que ver con el zen. El "documento" zen cada uno de nosotros lo trae a este mundo al nace y trata de descifrar antes de morir...
El koan está dentro de nosotros mismos y lo que el maestro zen hace no es más que señalárnoslo par que podamos verlo más claramente que antes. Cuando el koan es sacado del campo del inconsciente al campo de la conciencia, se dice que lo hemos entendido. Para realizar este despertar, el koan asume algunas veces una dialéctica pero con frecuencia asume, superficialmente cuando menos, una forma que carece en absoluto de sentido.
El siguiente puede clasificarse como dialéctico:
El maestro lleva generalmente un báculo o bastón que utiliza cuando viaja a través de los caminos montañosos. Pero actualmente se ha convertido en un símbolo de autoridad en manos del maestro, quien con frecuencia recurre a él para demostrar su opinión. Lo enseña a la congregación y dice algo como esto: "Este no es un báculo. ¿Cómo lo llamarían ustedes?"
Algunas veces puede hacer una declaración como esta: "Si ustedes dicen que es un báculo, ustedes "tocan" (o niegan). Aparte de la negación y la afirmación ¿como lo llamarían? En realidad, un koan como este es algo más que dialéctico. He aquí una de las soluciones aportadas por un discípulo competente una vez, al hacer el maestro esta declaración, salió un monje de la congregación y, quitándole el báculo al maestro, lo rompió en dos y tiró los pedazos al suelo.
Hubo otro maestro que, sacando su báculo, hizo esta enigmática declaración: "Cuando ustedes tengan un báculo, les daré uno; cuando no tengan ninguno se los quitaré"...
Esto jamás podría entenderse en el plano de la intelección. Por absurdo que pueda ser todo esto, es solo nuestro hábito de conceptualización el que nos impide enfrentarnos a la realidad última como se muestra desnuda en sí misma. Lo "absurdo" tiene en realidad mucho significado y nos hace levantar el velo que existe mientras permanezcamos de este lado de la relatividad.



sábado, 9 de junio de 2012

El Yo según el Budismo zen




En cuanto a la persona misma, citaré a De Rougemont. Según él:

La persona es llamado y respuesta, es acción y no hecho ni objeto, y el análisis completo de los hechos y los objetos nunca será una prueba indiscutible de ella.
La persona nunca está aquí o allí, sino en la acción, en una tensión, en un impulso impetuoso -con menor frecuencia- como fuente de un feliz equilibrio, como nos sugiere una obra de Bach
http://youtu.be/xlZ7BSMFWYk Johann Sebastian Bach


Desde el punto de vista zen lo que distingue en forma única, psicológica, la experiencia del Yo es que está saturao por el sentimiento de autonomía, libertad, autodeterminación y, por último, capacidad creadora. Hokoji le preguntó a Baso Do-ichi muerto en 788), "¿Quién es la persona que está sola, sin compañero, entre las diez mil cosas (dharma)?" Rspondió Baso: "Te lo diré cuando te tragues el Río del Oeste de un solo trago". Este es el tipo de realización que el Yo o la persona logra. Los psicólogos o teólogos que hablan de haz de sucesivas percepciones o impresiones de la Idea, del principio de unidad, de la totalidad dinámica de la experiencia subjetiva o del eje no-existencial de las actividades humanas curvilíneas son los que van en la dirección opuesta al zen. Por lo tanto, afirmo que la ciencia o lógica es objetiva y centrífuga mientras que el zen es subjetivo y centrípeto.
Alguien ha observado: "Todo lo que está afuera le dice al individuo que no es nada, mientras que todo lo que está adentro lo convence de que es todo". Este es un dicho notable, porque es lo que siente cada uno de nosotros cuando se sienta tranquilamente y vuelve la mirada hacia la parte más interior de su ser. Algo se mueve allí y le susurra con voz suave que no ha nacido en vano. Leí en otra parte: "Eres juzgado solo, solo entras en el desierto; solo te pasa el mundo por su tamiz". Pero si un hombre mira dentro de sí mismo con toda sinceridad, comprenderá que no está solo, abandonado ni es objeto de deserción; hay dentro de él cierto sentimiento de un aislamiento regio y magnífico, que se sostiene por sí mismo y, sin embargo, no está separado del resto de su existencia. Esta situación única, aparente u objetivamente contradictoria, se produce cuando se acerca a la realidad a la manera zen. Lo que le hace sentirse así viene de su capacidad creadora u originalidad que experimenta personalmente, que es suya cuando trasciende el campo de la intelección y la abstracción. La capacidad creadora difiere del simple dinamismo. Es el sello de factor autodeterminante que llamamos el Yo.
La individualidad es también importante para señalar el Yo, pero es más política y ética, y está estrechamente aliada a la idea de responsabilidad. Pertenece al campo de las relatividades. Puede asociarse a la fuerza autoafirmadora. Es siempre consciente de otros y en esa medida está determinada por ellos. Donde se acentúa el individualismo, prevalece el sentimiento mutuamente restrictivo de tensión. No hay libertad, ni espontaneidad, sino una profunda y pesada atmósfera o la inhibición, la supresión y la opresión lo domina a uno y el resultado es la perturbación psicológica en todas sus variantes.
La individuación es un término objetivo que distingue a uno de otro. Cuando la distinción se hace exclusiva, el deseo de poder levanta cabeza y con frecuencia se vuelve incontrolable. Cuando no es demasiado fuerte o cuando es más o menos negativa, uno se vuelve extremadamente consciente de la presencia de comentarios o críticas. Esta conciencia nos empuja con frecuencia a la miserable servidumbre, recordándonos el Sartor Resartus, de Carlyle: "La filosofía de la ropa" es una filosofía del mundo aparente en el que todos se visten para todos los demás, para parecer distintos a sí mismos. Esto es interesante. Pero cuando va demasiado lejos, se pierde la propia originalidad, se pone uno en ridículo y se convierte en un mono...
El verdadero Yo es una especie de ser metafisico en oposición al yo psicológico o ético que pertence a un mundo finito de relatividad. El hombre de Rinzai se define como "sin ninguna jerarquía", "independiente de" o "sin ropas", todo lo cual nos hace pensar en el Yo "metafísico".
Después de esta observación preliminar procedamos a citar a Rinzai ampliamente, en cuanto a su opinión sobre el Hombre, Persona o Yo, porque creo que aquí se expresa muy elocuente y minuciosamente sobre el tema y nos ayudará a entender el concepto zen del Yo:
De Rinzai sobre el Yo, o "el que está, en este momento, justo frente a nosotros, solitaria e iluminadoramente, con plena conciencia, escuchando esta plática sobre el Dharma".

D.T. Suzuki y Erich Fromm: "Budismo zen y Psicoanálisis". 2006, Fondo de Cultura Económica, México D.F. Pp.: 29-42



http://youtu.be/Kf3yAofOV54 La pianista más rápida del mundo (Yuja Wang).

jueves, 7 de junio de 2012

¿Qué significa ser un artista de la vida?

D.T. Suzuki en el libro "Budismo zen y Psicoanálisis". Escrito a partir de unas conferencias en Cuernavaca, México junto al Psicoanalista humanista, filósofo, sociólogo, librepensador: Erich Fromm.
En esta pieza que comparto con ustedes habla del arte, que todos podemos desarrollar como medio para una vida plena y rica en sabores, así como sentir la plenitud y realización. Aunque, él, no emplee esos términos, más propios de los occidentales inspirados en los orientales. Probablemente los términos y metáforas para referirse al pensamiento occidental, y, en particular, al Inconsciente, puede resultar extraño a profanos, estudiantes y profesionales que no se hayan asomado "un poquito" al pensamiento oriental. Muy enriquecedor en lo personal y un modo de entender la vida y la clínica, francamente creativa y vitalista. Eclecticismo, Psicoterapia Integradora, llámenlo como quieran. El objetivo es conectar con el otro, entender, desarrollar empatía y ayudar a que su creatividad bajo el poder del opio del narcisismo del pueblo, pueda resarcisrse. Rodrigo Córdoba Sanz.



Los artistas de cualquier tipo, hasta donde sabemos, tienen que usar uno u otro instrumento para expresarse, para mostrar su capacidad creadora en una u otra forma. El escultor tiene que tener una piedra, madera o yeso y un cincel o algún otro instrumento para imprimir sus ideas sobre el material. Pero un artista de la vida no necesita salirse de sí mismo. Todo el material, todos los implementos, toda la capacidad técnica que se requieren ordinariamente están dentro de él dede que nace, quizá aun antes de que sus padres le dieran la vida. Esto es extraño, extraordinario, exclaman quizá ustedes. Pero si piensan por un tiempo en ello comprenderán, sin duda, lo que quiero decir. Si no, seré más explícito y les diré: el cuerpo, el cuerpo físico que todos tenemos, es el material, que corresponde a la tela del pintor, la madera, la piedra o el yeso del escultor, el violín o la flauta del músico, las cuerdas vocales del cantante. Y todo lo que se relaciona con el cuerpo, como las manos, los pies, el tronco del cuerpo, la cabeza, las vísceras, los nervios, las células, los pensamientos, los sentimientos, los sentidos -de hecho, todo lo que constituye la personalidad- es a la vez material y los instrumentos con que la persona moldea su genio creador en la conducta, la actitud y todas las formas de acción, en la vida misma en una palabra. Para una persona así, su vida refleja cada una de las imágenes que crea a partir de su fuente inextinguible del inconsciente. Para esa persona, cada uno de sus actos expresa originalidad, capacidad creadora, su personalidad viva. No hay en ello convencionalismo, conformidad, ni motivación inhibitoria. Se mueve como le place. Su conducta es como el viento que sopla donde quiere. No tiene un yo encasillado en su existencia fragmentaria, limitada, restringida, egocéntrica. Ha salido de su prisión. Uno de los grandes maestros zen de la época T´and, dice: "Con un hombre que es dueño de sí mismo dondequiera que se encuentre se comporta con fidelidad a sí mismo". A este hombre es a quien yo llamo el verdadero artista de la vida.
Su Yo ha tocado el inconsciente, la fuente de posibilidades infinitas. La suya es la "no-conciencia". Dice San Agustín: "Ama a Dios y haz lo que quieras." Esto corresponde al poema de Buman, el maestro zen del siglo XVIII:
Mientras vivas
Sé un hombre muerto,
Absolutamente muerto;
Y actúa como quieras,
Y todo está bien.

Amar a Dios es no tener yo, no tener conciencia, convertirse en "un hombre muerto", liberarse de las motivaciones restrictivas de la conciencia. El "Buenos días" de este hombre carece de cualquier elemento humano de ningún tipo de interés creado. Se le habla y responde. Tiene hambre y come. Al parecer, es un hombre natural, que surge directamente de la naturaleza sin las ideologías complicadas del hombre moderno civilizado. ¡Pero cuán rica es su vida interior! Porque está en comunión directa con el gran inconsciente...
No sé si llamarlo el "Inconsciente Cósmico"...
Mientras el inconsciente es instintivo, no va más allá del de los animales o los niños. No puede ser el del hombre maduro. Lo que pertenece a este último es el inconsciente adiestrado en el que todas las experiencias conscientes por la que ha atravesado desde la infancia son incorporadas como constituyentes de todo su ser. Por esta razón, en el caso del espadachín, tan proto como toma su espada, su destreza técnica, junto con su conciencia de toda la situación, retroceden a un segundo plano y su inconsciente adisestrado empieza a desempeñar su parte al máximo grado. La espada es manejada como si tuviera un alma.

D.T. Suzuki y Erich Fromm: "Budismo zen y Psicoanálisis". Fondo de Cultura Económica,1964, México D.F. Pp.:24-29



martes, 5 de junio de 2012

Ciencia, Arte y Budismo zen


D.T Suzuki (1870-1966)


El método zen consiste en penetrar directamente en el objeto mismo y verlo, como si dijéramos, desde dentro. Conocer la flor es convertirse en la flor, ser la flor, florecer como la flor, y gozar de la luz del sol y la lluvia. Cuando se hace esto, la flor me habla y conozco sus secretos, todas sus alegrías, todos sus sufrimientos; es decir, toda su vida vibrando dentro de si misma. No solo eso: al lado de mi "conocimiento" de la flor conozco todos los secretos del universo, lo que incluye todos los secretos de mi propio Yo, que ha venido eludiendo hasta ahora mi persecución de toda la vida, porque me he dividido en una dualidad, el perseguido, el objeto y la sombra. ¡Por algo nunca he logrado captar mi Yo y cuán agotador ha sido este juego!
Ahora, sin embargo, al conocer la flor me conozco a mí mismo. Es decir, al perderme en la flor conozco mi Yo lo mismo que a la flor.
Llamo a este tipo de acercarnos a la realidad la manera zen, la manera precientífica, metacientífica o aun anticientífica.
Esta manera de conocer o de ver la realidad puede llamarse tanbién de connotación o creadora. En tanto que la manera científica mata, asesina al objeto y, al diseccionar el cuerpo y reunir otra vez las partes, trata de reproducir el cuerpo vivo original, lo que es realmente un imposible, la manera zen toma la vida como es vivida mediante la intelección o, por la abstracción, de pegar las piezas rotas. La manera zen preserva la vida como vida; ninguna cuchilla quirúgica la toca.El poeta zen canta:
Toda queda a su belleza natural,
Su piel está intacta,
Sus huesos son como son:
No hay necesidad de pinturas, de polvos de ningún tono.
Es como es, ni más ni menos,
¡Qué maravilloso!

Las ciencias se refieren a abstracciones y no hay actividad en ellas. El zen se sumerge en la fuente de la creatividad y bebe la vida que hay en ella. Esta fuente es el Inconsciente del zen. La flor, sin embargo, es inconsciente de sí misma. Soy yo quien la despierto del inconsciente. Tennyson no la capta cuando la arranca de la pared agrietada. Basho la percibe cuando mira la nazuna que florece tímidamente junto al seto silvestre. No puedo determinar dónde está precisamente el inconsciente. ¿Está en mí? ¿O está en la flor? Quizá cuando pregnto "¿Dónde?" no está en ninguna parte. Si es así, déjenme estar en él y no decir nada.
Mientras que el científico mata, el artista trata de recrear. Sabe que la realidad no puede ser alcanzada mediante la disección.Por eso utiliza una tela y un pincel y trata de crear a partir de su inconsciente. Cuando este inconsciente se identifica sincera y auténticamente con el Inconsciente Cósmico, las creaciones del artista son auténticas. Ha creado realmente algo; su obra no es copia de nada; existe por derecho propio. Pinta una flor que, si florece de su inconsciente, es una nueva flor y no una imitación de la naturaleza.
El abad de cierto monasterio zen quería que el techo del Salón Dharma fuera decorado con un dragón. Se pidió a un notable pintor que hiciera el trabajo. Aceptó, pero se lamentó de no haber visto nunca un verdadero dragón, si es que estos exitían realmente. El abate le dijo: "No le importe no haber visto a la criatura. Conviértase en uno, transfórmese en un dragón viviente y píntelo. No trate de seguir el molde convencional".
El artista le preguntó: "¿Cómo puedo convertirme en dragón?" Replicó el abad: "Retírese a sus habitaciones privadas y concentre en eso toda su mente. Llegará el momento en que sienta que debe pintarlo. Ese es el momento en que usted se habrá convertido en dragón y el dragón lo impulsa a darle una forma".
El pintor siguió el consejo del abad y, después de varios meses de grandes esfuerzos, cobró confianza en sí mismo al verse en el dragón que surgía de su inconsciente. El resultado fue el dragón que vemos ahora en el techo del Salón Dharma en el Myoshinhi, Kyoto[...]
Pero el sentimiento del inconsciente es mucho más básico, más primario, y señala la edad de la "Inocencia", cuando todavía no se ha producido el despertar de la conciencia de la llamada Naturaleza caótica.La naturaleza, sin embargo, no es caótica porque nada caótico puede existir por sí mismo. Es simplemente un concepto dado al campo que se niega a ser medido por las reglas ordinarias del raciocinio. La naturaleza es caótica en el sentido de que es una reserva de posibilidades infinitas. La conciencia que surge de este caos es algo superficial, que solo toca el margen de la realidad. Nuestra conciencia no es sino una insignificante isla que flota en el Océano que rodea a la Tierra. Pero, a través de este pequeño fragmento de tierra podemos contemplar la inmensa extensión del inconsciente mismo; la sensación de esto es todo lo que podemos tener, pero este sentimiento no es algo pequeño, pues por él podemos lograr que nuestra existencia fragmentaria adquiera su pleno significado y así podemos tener la seguridad de que no vivimos en vano. La ciencia, por definición, nunca puede darnos la sensación de plena seguridad y falta de miedo que es el resultado de nuestra sensación del inconsciente.
No puede esperarse que todos seamos científicos, pero estamos constituidos de tal manera por la naturaleza que todos podemos ser artistas -no, por supuesto, artistas especializados, como pintores, escultores, músicos, poetas, etc., sino artistas de la vida. Esta profesión, "artista de la vida", puede sonar a algo nuevo y muy raro, pero en realidad todos nacemos artistas de la vida y, sin saberlo, la mayoría de nosotros no logramos serlo y el resultado es que hacemos un desastre de nuestras vidas preguntando: "¿Cuál es el sentido de la vida?", "¿No estamos frente a la nada absoluta?", "¿A dónde vamos después de vivir setenta y ocho o noventa años? Nadie lo sabe", etc. Se me dice que la mayoría de los hombres y mujeres modernos están neuróticos por esta causa. Pero el hombre dedicado al zen puede decirles que todos han olvidado que nacieron artistas, artistas creadores de vida y que, tan pronto como comprenden este hecho y esta verdad, se curarán de la neurosis o psicosis o como quiera que le llamen a su trastorno.

D.T. Suzuki y Erich Fromm: "Budismo zen y Psicoanálisis". Un encuentro que se realizó en 1957 en Cuernavaca, México. Lugar donde se realizó la primera experiencia psicoanalítica en un centro religioso católico, con monjes. Estos se fueron por no corresponder a los mandatos de la "Santa Institución". Un post que escribí lo refleja más extensamente.


http://www.libroos.es/libros-de-filosofia/varios/48701-budismo-budismo-zen-y-psicoanalisis-pdf.html Descargar el libro.
http://es.scribd.com/doc/19507889/Budismo-Zen-y-Psicoanalisis
http://www.pvzen.org/iluminacion.html
http://youtu.be/cI19ydvjJjs Alter Bridge -Metalingus- Una recomendacion de una persona-paciente. Un guiño.
http://www.youtube.com/watch?v=YAyjDHbsmRg&feature=colike Amaral -Hacia lo Salvaje.
No obstante, me quedo con un fragmento de un tema de Amaral de ese mismo disco: "No me importa lo que puedan pensar".

lunes, 4 de junio de 2012

El Inconsciente y el Budismo Zen



Lo que quiero decir con el término "inconsciente" y lo que con él quiere decir el psicoanálisis puede ser distinto, y debo explicar mi posición. En primer lugar ¿cómo enfoco el problema del inconsciente? Si pudiera usarse el término, diría que mi "inconsciente" es "metacientífico" o "precientífico". Los psicoanalistas son científicos y yo soy un hombre dedicado al zen, así mi enfoque es "precientífico" -y aún "anticientífico"- en ocasiones, según me temo. "Precientífico" puede ser un término no poco adecuado, pero parece expresar lo que quiero decir.
"Metacientífico" puede no estar mal tampoco, porque la posición que el zen desarrolla en cuanto a la ciencia y la intelectualización ha ocupado durante algún tiempo todo el campo del estudio humano; y el zen exige que antes de entregarnos incondicionalmente al dominio científico sobre todo en el campo de las actividades humansa, nos detengamos y reflexionemos en nuestro interior y veamos si las cosas están bien tal como están.
El método científico en el estudio de la realidad consiste en contemplar un objeto desde el llamado punto de vista objetivo. Por ejemplo, supongamos que una flor que esté aquí sobre la mesa sea el objeto de estudio científico. Los científicos la someterán a todo tipo análisis, botánico, químico, físico, etc., ynos dirán todo lo que han descubierto sobre la flor desde sus ángulos de estudio respectivos y afirmarán que el estudio de la flor está agotado y que no hay nada más que decir acerca de ella a no ser que se descubra algo nuevo accidentalmente en el curso de otros estudios .
La principal característica, pues, que distingue el método científico de acercarse a la realidad es describir un objeto, hablar de este, rodearlo, captar todo lo que atraiga nuestros sentidos e inteligencia y abstraerlo del objeto mismo y, cuando se haya concluido todo esto, al parecer, sintetizar estas abstracciones analíticamente formuladas y tomar el resultado por el objeto mismo.
Pero queda todavía en pie el problema: "¿Ha sido realmente atrapado en la red el objeto completo?" Yo diría "¡Decididamente no!" Porque el objeto que creemos haber apresado no es sino la suma de abstracciones y no el objeto mismo. Para fines prácticos y utilitarios, todas estas llamadas fórmulas científicas parecen ser más que suficientes. Pero el objeto, así llamado, no está del todo ahí. Después de levantar la red, advertimos que algo se ha escapado a sus mallas más finas.
Hay, sin embargo, otra manera, que precede a las ciencias o viene después de ellas, de acercarnos a la realidad. La llamo el método zen.

D.T. Suzuki en el texto: "Budismo zen y Psicoanálisis". Recopilación de Conferencias de 1957 en Cuernavaca, México.
La parte del psicoanálisis la escribe Erich Fromm. Es un libro muy original y recomendable para ampliar las miradas, la pespectiva y asomarse al pensamiento budista zen. Rodrigo C.

http://www.youtube.com/watch?v=QoRugNmPa2s&feature=colike El Budismo como nutriente del Psicoanálisis.
http://youtu.be/MSP3A86isQg Psicología Analítica de Jung.
http://youtu.be/LgP5S5u_nD4 Entrevista a Carl Gustav Jung. ¡Muy Interesante! Subtitulada. Jung se alejó de Freud y se acercó al pensamineto Oriental.

viernes, 1 de junio de 2012

Budismo Zen y Psicoanálisis. D.T. Suzuki





[...] En muchos sentidos, Oriente parece ser indudablemente como tonto y estúpido, porque los orientales no son tan analíticos ni tan demostrativos y no dan tantas señas tangibles, visibles, de inteligencia. Son caóticos y aparentemente indiferentes. Pero saben que sin este carácter caótico de la inteligencia, su propia inteligencia natural no tendrá mucha utilidad para vivir juntos al modo humano. Los miembros individuales fragmentarios no pueden laborar armónica y pacíficamente juntos a no ser que estén en relación con el infinito mismo que, en realidad, subyace a cada uno de los miembros finitos. La inteligencia pertenece a la cabeza y su labor más notable y quisiera lograr mucho, mientras que Caos permanece silencioso y tranquilo tras toda la turbulencia superficial. Su verdadera significación nunca llega a ser reconocible para los participantes.
El Occidente, de mentalidad científica, aplica su inteligencia a inventar todo tipo de artefactos para elevar el nivel de vida y ahorrarse lo que considera esfuerzo o trabajo desagradable o innecesario. Trata, pues, de "desarrollar" los recursos naturales a los que tiene acceso. A Oriente, por otra parte, no le importa dedicarse a un trabajo doméstico o manual de cualquier tipo; aparentemente se siente satisfecho con el estado "subdesarrollado" de la civilización. No le gusta pensar únicamente en máquinas, convertirse en esclavo de la máquina. Este amor al trabajo es quizá característico de Oriente. La historia de un agricultor, tal como la cuenta Chuang-Tzé, es muy significativa y sugestiva en muchos sentidos, aunque se supone que el incidente debió tener lugar hace más de dos mil años en China.
Chuang-Tzé fue uno de los grandes filósofos en la antigua China. Debería ser estudiado más de lo que es en la actualidad. Los chinos no son tan especulativos como los hindúes y tienden a olvidar sus propios pensadores. Mientras que Chuang-Tzé es muy conocido como el más grande estilista entre los literatos chinos, sus pensamientos no son apreciados como merecen. Fue un gran recolector o compilador de relatos que quizá se habían generalizado en su época. Es probable, sin embargo, que también inventara muchos cuentos para ilustrar sus ideas sobre la vida. He aquí un relato, que ilustra espléndidamente la filosofía de trabajo de Chuang-Tzé, sobre un campesino que se negaba a usar la palanca para sacar agua del pozo:
Un campesino cavó un pozo y utilizaba el agua para irrigar su finca. Empleaba una cubeta ordinaria para sacar agua del pozo, como lo hace casi toda la gente primitiva. Un paseante, al verlo, le preguntó al campesino por qué no utilizaba una palanca para es fin; es un instrumento que ahorra esfuerzo y puede realizar mayor trabajo que el método primitivo. El agricultor dijo: "Sé que ahorra trabajo y es precisamente por esta razón por la que no utilizo ese instrumento. Lo que temo es que el uso de ese instrumento me haga pensar solo en la máquina. La preocupación por las máquinas crea en uno el hábito de la indolencia y la pereza".
Los occidentales se preguntan a veces por qué los chinos no han desarrollado muchas más ciencias y útiles mecánicos. Esto resulta extraño, afirman, ya que los chinos son conocidos por sus descubrimientos e invenciones como el magneto, la pólvora, la rueda, el papel y otras cosas. La principal razón es que los chinos, y otros pueblos asiáticos, aman la vida tal como se vive y no quieren convertirla en un medio de lograr alguna otra cosa, lo que desviaría el curso de la vida por un canal muy diferente. Les gusta el trabajo por el trabajo mismo aunque, objetivamente hablando, el trabajo significa realizar algo. Pero al trabajar gozan su trabajo y no tienen prisa por terminarlo. Los instrumentos mecánicos son mucho más eficientes y realizan más. Pero la máquina es impersonal y no creadora, y no tiene significado.
Mecanización significa intelección y, como el intelecto es principalmente utilitario, no hay esteticismo espiritual ni espiritualidad ética en la máquina. La razón que inducía al campesino de Chuang-Tzé a no preocuparse por las máquinas está aquí. La máquina lo apura a uno a terminar el trabajo y alcanzar el objetivo para el que está hecha. El trabajo o labor no tiene valor por sí mismo salvo como medio. Es decir, la vida pierde aquí su carácter creador y se convierte en un instrumento, el hombre es ahora un mecanismo productor de bienes. Los filósofos hablan de la importancia de la persona; como la vemos ahora, en nuestra edad tan industrializada y mecanizada, la máquina lo es todo y el hombre queda casi completamente reducido a la servidumbre. Esto es, me parece, lo que temía Chuang-Tzé. Por supuesto, no  podemos hacer girar la rueda del industrialismo hacia atrás, hacia la era de la artesanía primitiva. Pero es bueno que tengamos en cuenta la importancia de las manos y también los males que surgen de la mecanización de la vida moderna, que acentúa demasiado al intelecto, a expensas de la vida como un todo.
Esto en cuanto Oriente. Unas cuantas palabras ahora sobre Occidente. Denis de Rougemont, en su Man´s Western Quest menciona a "la persona y la máquina" como características de los dos rasgos prominentes de la cultura occidental. Esto es significativo, porque la persona y la máquina son conceptos contradictorios y Occidente se esfuerza por lograr su reconciliación. No sé si los occidentales lo hacen consciente o inconscientemente. Solo me referiré al modo en que estas dos ideas heterogéneas funcionan actualmente en la mentalidad occidental. Hay que observar que la máquina contrasta con la filosofía del trabajo de Chuang-Tzé, y las ideas occidentales de libertad individual y responsabilidad personal son contrarias a las ideas orientales de libertad absoluta. No voy a entrar en detalles. Solo trataré de resumir las contradicciones a las que Occidente se enfrenta y padece:
1) La persona y la máquina suponen una contradicción y por esta contradicción Occidente atraviesa por una gran tensión psicológica, que se manifesta en diversas direcciones en su vida moderna.
2) La persona implica individualidad, responsabilidad personal, mientras que la máquina es el producto de la intelección, la abstracción, la generalización, la totalización, la vida de grupo.
3) Objetiva e intelectualmente o hablando en el sentido de una mentalidad preocupada por la máquina, la responsabilidad personal no tiene sentido. La responsabilidad se relaciona lógicamente con la libertad y en la lógica no hay libertad, porque todo está controlado por las reglas rígidas del silogismo.
4) Además, el hombre como producto biológico está regido por leyes biológicas. La herencia es un hecho y ninguna persona puede cambiarla. No nazco por mi propia y libre voluntad. Los padres me hacen nacer por su libre voluntad. El nacimiento planeado no tiene sentido en realidad.
5) La libertad es otro absurdo.  Vivo socialmente, en un grupo, lo que limita todos mis movimientos, mentales y físicos. Aun al estar solo no soy libre en absoluto. Tengo toda clase de impulsos, que no siempre están bajo mi control. Algunos impulsos me arrastran, a pesar de mí mismo. Mientras vivamos en este mundo limitado, no podemos hablar de ser libres ni de hacer lo que queramos. Aun este deseo es algo que no es nuestro.
6) La persona puede hablar de libertad, pero la máquina la limita en todos los sentidos, porque ese hablar no va más allá de sí mismo. El hombre occidental está desde un principio constreñido, restringido inhibido. Su espontaneidad no es un absoluta suya, sino de la máquina. http://youtu.be/bWXazVhlyxQ "Rage Against The Machine" -Killing in the Name-
La máquina ni tiene un carácter creador; opera solo en la medida o en tanto que algo que se le introduce lo hace posible. Nunca actúa como "la persona".
7) La persona es libre solo cuando no es persona. Es libre cuando se niega y es absorbida en el todo. Para ser más exactos, es libre cuando es ella misma y, sin embargo, no es ella misma. Si no se entiende plenamente esta contradicción aparente, no se está calificado para hablar de libertad ni de responsabilidad ni de espontaneidad. Por ejemplo, la espontaneidad de que hablan los occidentales, especialmente algunos analistas, no es ni más ni menos que la espontaneidad infantil o animal y no la espontaneidad de la persona plenamente madura.
8) La máquina, el behaviorismo, el reflejo condicionado, el comunismo, la inseminación artificial, la automación en general, la vivisección, la bonba H están -todas y cada una- íntimamente relacionadas y forman los eslabones sólidos y bien ligados de una cadena lógica.
9) Occidente trata de lograr la cuadratura del círculo. Oriente trata de hacer un círculo equivalga a un cuadrado. Para el zen el círculo es un círculo y el cuadrado es un cuadrado y a la vez el cuadrado es un círculo y el círculo es un cuadrado.
10) La libertad es un término subjetivo y no puede interpretarse objetivamente. Cuando tratamos de hacerlo, nos enredamos en contradicciones inextricables. Por tanto, afirmo que hablar de libertad en este mundo objetivo de limitaciones omnipresentes es una tontería.
11) En Occidente, "sí" es "sí" y "no" es "no"; "sí" nunca puede ser "no" o viceversa. Oriente hace que el "sí" se deslice hacia el "no" y el "no" hacia el "sí"; no hay una división precisa entre "sí" y "no". Es la naturaleza de la vida la que es así. Solo en lógica es inerradicable la división. La lógica fue creada por los hombres para contribuir a las actividades utilitarias.
12) Cuando Occidente capta este hecho, inventa conceptos tales como los conocidos en física como complementariedad o principio de incertidumbre, cuando no puede explicar ciertos fenómenos físicos. Por muy bien que logre crear concepto tras concepto, no puede atrapar los hechos de la existencia.
13) La religión no nos interesa aquí, pero puede ser de interés afirmar lo siguiente: el cristianismo, que es la religión de Occidente, habla del Logos, la Palabra, la carne y la encarnación y la temporalidad tempestuosa. Las religiones de Oriente buscan la excarnación, el silencio, la absorción, la paz eterna. Para el zen, la encarnación es excarnación; el silencio ruge como el trueno; la Palabra es no-Palabra, la carne es no-carne; aquí ahora equivale al vacío (sunyata) y la infinitud.

D.T. Suzuki y Erich Fromm: "Budismo zen y Psicoanálisis". Fondo de Cultura Económica, 1964, México D.F. Pp.:10-19


http://www.youtube.com/watch?v=tyEOXqlzksU&feature=colike Rage Against The Machine&Cypress Hill (Hip-Hop)

domingo, 20 de mayo de 2012

"Budismo Zen y Psicoanálisis"




Este libro está escrito por D. T. Suzuki y Erich Fromm. Nació en un seminario sobre budismo zen y psicoanálisis, que se realizó bajo los auspicios del Departamento de Psicoanálisis de la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, durante la primera semana de agosto de 1957, en Cuernavaca, México. Añadir que en este mismo lugar hubo en un Monasterio cristiano, una experiencia psicoanalítica que enfrentó a los monjes con la "Santa Iglesia". Es un hito de la historia del Psicoanálisis.
Fromm no se escandalizó al emparentarse con lo "místico" del budismo zen, su apertura mental, su vocación investigadora e interés por conocer al hombre en todas sus manifestaciones le llevaron a desarrollar esta experiencia que hace ya muchos años salió en papel. Compartiré con ustedes este escrito, en mi segunda lectura. Lo que, de paso, me ayudará a captar mejor y desde otro ángulo, lo que lei hace 10 años aproximadamente.
Empezaré, tal y como empieza el libro, con la exposición de Suzuki, espero que nadie vaya al concesionario a encontrarse consigo mismo. Fromm decía algo relacionado al respecto, los más cercanos al pensamiento de este autor, así como los lectores frecuentes del blog saben de su pensamiento a través de mi lectura-escritura. ¡Que lo disfruten! Rodrigo Córdoba Sanz.

CONFERENCIAS SOBRE BUDISMO ZEN. D.T.Suzuki.

Muchos grandes pensadores de Occidente, cada uno desde su propio punto de vista, han tratado este tema ya tan gastado por el tiempo, "Oriente y Occidente"; pero, por lo que yo sé, ha habido un número comparativamente escaso de autores del Extremo Oriente que hayan expresado sus opiniones como orientales. Este hecho me ha llevado a escoger este tema como una especie de preliminar a lo que seguirá inmediatamente.
Basho (1644-94), un gran poeta japonés del siglo XVII, compuso una vez un poema de diecisiete sílabas como haiku o hokku.

[Yoku mireba
Nazuna hana saku
Kazine kana.]

Cuando miro con cuidado
¡Veo florecer la nazuna
junto al seto!

Es probable que Basho fuera caminando por el campo cuando observó algo junto al seto. Se acercó entonces, lo miró detenidamente, y descubrió que era nada menos que una planta silvestre, insignificante y generalmente inadvertida por los caminantes. Este es el hecho simple que el poema describe, sin que se exprese en ningún momento un sentimiento específicamente poético, a no ser quizá en las dos últimas sílabas, en japonés kana. Esta partícula, ligada con frecuencia a un nombre, un adjetivo o un adverbio, significa cierto sentimiento de admiración, elogio, tristeza o alegría, y puede vertirse en ocasiones justamente a otras lenguas mediante un signo de admiración. En este haiku todo el verso termina con este signo.
El sentimiento que prevalece en las diecisiete, o más bien quince, sílabas y el signo de admiración al final quizá no sea comunicable para quienes no conocen el idioma japonés. Trataré de explicarlo lo mejor posible. El poeta mismo podría no estar de acuerdo con mi interpretación, pero esto no importa mucho si sabemos que cuando menos hay alguien que lo entiende lo mismo que yo.
En primer lugar, Basho era un poeta de la naturaleza, como lo son la mayoría de los poetas orientales.Aman tanto la naturaleza que se sienten uno con ella, sienten todos los latidos de las venas de la naturaleza. La mayoría piensa de los occidentales que tienden a separarse de la naturaleza. Piensan que esta y el hombre nada tienen en común a no ser algunos aspectos deseables y que la naturaleza solo existe para ser utilizada por el hombre. Pero para los orientales, la naturaleza está muy cercana. Este sentimiento por la naturaleza surge al descubrir Basho una planta nada llamativa, casi despreciable, que florecía junto al viejo seto descuidado, al lado del remoto camino campestre, tan inocentemente, tan sin pretensiones, sin desear ser advertida por nadie. Y sin embargo, cuando se la mira, ¡qué tierna, qué llena de gloria y de esplendor divinos aparece, más gloriosa que Salomón! Su humildad misma, su belleza sin ostentación, provoca la admiración sincera. El poeta puede leer en cada pétalo el más profundo misterio de la vida o del ser. Basho pudo no tener conciencia de ello, pero estoy seguro que en su corazón, en ese momento, vibraba un sentimiento parecido a lo que los cristianos llaman amor divino, que alcanzan las mayores profundidades de la vida cósmica.

Seguiré compartiendo esto con ustedes, a mí me parece muy hermoso, pero hay más miga, no obstante el discurso oriental es más "sensitivo" que intelectualoide. Podíamos aprender, en cierto modo, ese es lenguaje de las emociones... Rodrigo Córdoba Sanz.