PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta Bert Hellinger. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bert Hellinger. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de marzo de 2022

BERT HELLINGER: LEGADO

 



En la actualidad Bert Hellinger figura como una de las figuras más destacadas en el ámbito de la psicoterapia. Para poder comprender su teoría de terapia sistémica y familiar, es importante que tengamos presente algunos aspectos relevantes de su vida y formación.

Además de su formación universitaria, enfocó su formación en Terapia Primal, Hipnosis ericksoniana, Dinámica de Grupos, Terapia Gestalt, Psicoanálisis, Programación Neurolingüística, Psicodrama, Terapia Familiar Sistémica y Análisis Transaccional.

Cada una de estas experiencias creó el ambiente perfecto para que se pusiera en marcha, una de las teorías claves del mundo psicoterapéutico, la constelación familiar.

Este insigne psicoterapeuta nació en Alemania en 1925. Estudio en la universidad alemana de Würzburg, entre los años (1947-1951). Su formación fue en las áreas de la Filosofía, Teología y Pedagogía. Además, consiguió el grado en artes de la Universidad Natal de Sudáfrica. Posterior a esto, cursó estudios en dicha universidad alcanzando el grado de Educación Universitaria.

Lo interesante de Bert Hellinger es que hizo una integración de todos estos estudios y comenzó a desarrollar nuevas teorías. Con esta fusión nacieron las constelaciones familiares y los órdenes del amor. Su más profunda y reciente evolución se agrupa en los Movimientos del Alma y del Espíritu. En este, se condensa toda la experiencia y maduración de su trabajo terapéutico y filosófico.

Bert Hellinger, el creador de las Constelaciones Familiares

Además de su formación universitaria, enfocó su formación en Terapia Primal, Hipnosis ericksoniana, Dinámica de Grupos, Terapia Gestalt, Psicoanálisis, Programación Neurolingüística, Psicodrama, Terapia Familiar Sistémica y Análisis Transaccional.

Cada una de estas experiencias creó el ambiente perfecto para que se pusiera en marcha, una de las teorías claves del mundo psicoterapéutico, la constelación familiar.

Este insigne psicoterapeuta nació en Alemania en 1925. Estudio en la universidad alemana de Würzburg, entre los años (1947-1951). Su formación fue en las áreas de la Filosofía, Teología y Pedagogía. Además, consiguió el grado en artes de la Universidad Natal de Sudáfrica. Posterior a esto, cursó estudios en dicha universidad alcanzando el grado de Educación Universitaria.

Lo interesante de Bert Hellinger es que hizo una integración de todos estos estudios y comenzó a desarrollar nuevas teorías. Con esta fusión nacieron las constelaciones familiares y los órdenes del amor. Su más profunda y reciente evolución se agrupa en los Movimientos del Alma y del Espíritu. En este, se condensa toda la experiencia y maduración de su trabajo terapéutico y filosófico.

¿Qué nos lleva a pensar en las constelaciones familiares?

Después de muchos estudios científicos, fue posible comprender que tenemos un código genético. En la actualidad todos somos conscientes de que poseemos un ADN que nos vincula genéticamente a nuestros antepasados. Si por ejemplo, tienes los ojos azules, seguramente en tu historia familiar, habrá alguien que también los tenga. Eso es mucho más simple de asumir y comprender dado que son rasgos físicos capaces de ser palpados a simple vista.


La sabiduría es un sentimiento sin emoción que te lleva a toda acción precisa.

El sentimiento del amor posibilita soluciones, el del odio impide soluciones.

La vida te acorta, te poda, te quita, te rompe, te desilusiona, te agrieta, te rompe ... hasta que solo en ti queda amor y por fin entiendes que solo está Dios, y es lo único que está en Nosotros y con Nosotros.

La vida te niega a Dios, hasta que lo ves en todos y en todo.

La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos.

La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar.

La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar.

La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo.

La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir.

La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro.

La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser.

La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir.

La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO.

La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes.

La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas.

La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar.

La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí penetre la luz.

La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo.

La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene.

La vida te quita el amor verdadero, no te lo concede ni permite, hasta que dejas de intentar comprarlo con baratijas.

La vida te asusta y sobresalta todas las veces que sean necesarias, hasta que pierdes el miedo y recobras tu fe.

La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”.

La vida te saca del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejas de querer controlar y fluyes como rio.

La vida deja que te caigas una y otra vez, hasta que te decides a aprender la lección.

La vida te envía personas conflictivas para que sanes y dejes de reflejar afuera lo que tienes adentro.

La vida te retira lo que tienes, hasta que dejas de quejarte y agradeces.

La vida no te deja en paz, para que dejes de pelearte, y aceptes todo lo que es.

La vida te destruye todo lo superfluo, hasta que queda solo lo importante.

La vida te desilusiona para que dejes de vivir de ilusiones y veas la realidad.

lunes, 28 de febrero de 2022

BERT HELLINGER. TERAPIA SISTÉMICA

 



Bert Hellinger es un pedagogo y terapeuta alemán con una amplia formación psicoanalítica, filosófica y científica. A principios de los ochenta desarrolló un método muy innovador, el método de las constelaciones familiares, basándose en la observación de unas leyes que operan en los sistemas humanos –la familia, los grupos sociales, las instituciones, etc.– y que él llamó «órdenes del amor» (Hellinger, 2001). Estas leyes tratan de reducir el desorden de los sistemas a fin de que sean más funcionales y operativos en sus funciones, y a fin de restablecer el equilibrio y que cada persona encuentre el lugar que le permita desarrollar su destino.

Los grupos humanos se rigen por patrones innatos, a los cuales se van añadiendo todos aquellos que se van construyendo en la interacción cotidiana. Para compensar desequilibrios, cada familia construye una conciencia formada por los hechos significativos que han ocurrido, creencias, valores y maneras de hacer y de posicionarse que aseguran su supervivencia y pertenencia al sistema.

La familia es un sistema abierto que tiene unas leyes de funcionamiento que afectan a todos sus miembros, de forma consciente e inconsciente. El cambio en un miembro afecta a todos los demás, ya que están interconectados. Los sistemas familiares y sociales tienden a autorregularse para asegurar su supervivencia, se nutren y se vinculan con otros sistemas, llegando a constituir clanes, grupos, comunidades, etc. enriquecidos por innombrables virtudes y, al mismo tiempo, limitados por numerosos conflictos, desórdenes que vamos tejiendo a lo largo del tiempo. Estos órdenes son leyes naturales que operan en todos los grupos humanos. Su transgresión será el origen de los conflictos y discordias que se pueden manifestar como patologías individuales, familiares, grupales y sociales.

Cada ser humano lleva consigo una información hereditaria que está impresa en lo más profundo de su ser, que subyace en el inconsciente colectivo de los sistemas a los que pertenece y marca a cada persona de una forma particular.

Estos órdenes del amor que ha observado Bert Hellinger son las condiciones para que fluyan las relaciones y la vida y pueden resumirse en lo siguiente:

  • La vinculación y el derecho a la pertenencia. Cada persona tiene la necesidad de estar vinculada al sistema al que pertenece. Los miembros de un sistema tienen derecho a la pertenencia. El no reconocimiento del lugar que ocupa un miembro (exclusión, rechazo, desprecio, olvido) tiene consecuencias sistémicas, como pueden ser la identificación o repetición de patrones a través de varias generaciones.
  • El equilibrio entre el dar y el recibir. Todos los sistemas humanos tienen la tendencia y la necesidad de equilibrarse. Toda relación es un equilibrio, pero es diferente entre iguales. Entre un hombre y una mujer debe existir un equilibrio entre el dar y el recibir para que la relación funcione. Entre padres e hijos existe un desnivel natural, no se consigue el equilibrio en la misma medida, ya que los primeros dan más, y los segundos reciben más. Los hijos nunca pueden dar a los padres lo que recibieron de éstos, sino que crecerán y abandonarán el hogar familiar para dar a otros lo que recibieron. Así fluye la vida. También la relación entre maestros y alumnos es una relación entre no iguales.
  • Hay unas reglas, unas leyes y unas jerarquías según el tiempo. Quien estuvo antes tiene prioridad sobre el que viene después; quien tiene más responsabilidad en un sistema, tiene un lugar prioritario. Así, los padres ocupan el primer lugar, seguidos de los hijos, por orden de edades, y lo mismo ocurre entre los hermanos.
  • El método creado por Bert Hellinger es fenomenológico y permite acceder a la información inconsciente de un determinado sistema y detectar dónde están los desórdenes y las transgresiones. Favorece «soluciones» que ordenan el sistema, reencontrando los órdenes del amor antes citados.

    Aplicación de los órdenes del amor al contexto educativo

    La aplicación de la perspectiva sistémica en el ámbito educativo requiere observar cómo deben integrarse en el mismo los principios que sustentan los órdenes del amor a fin de conseguir el objetivo perseguido. Así pues, hay que atender a lo siguiente:

    La importancia del orden, qué fue antes y qué después, una mirada transgeneracional, la importancia de la vinculación con las generaciones.

    • El valor de la inclusión de todos los elementos del hecho educativo.
      El peso de las culturas de origen, que tienen que ver con las lealtades a los contextos de los que provenimos.
    • La importancia de las interacciones dentro del sistema (cualquier elemento disfuncional puede afectar al resto de elementos).
    • Los órdenes y desórdenes. La mayoría de las veces operan de forma inconsciente. Se trata de identificar los desórdenes y poner la mirada en las soluciones que pueden hacer más funcional y operativo el sistema favoreciendo el aprendizaje y el bienestar de todos los participantes en el hecho educativo.

sábado, 18 de diciembre de 2021

Los METASENTIMIENTOS

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Zaragoza Online Y Presencial. Teléfono: (34) 653 379 269                  Website: 🌈Mi Página Web 🌹🦉                  Instagram: @psicoletrazaragoza


TIPOS DE SENTIMIENTOS

Los sentimientos que facilitan y los que impiden

Hay sentimientos a través de los cuales podemos entender algo, y hay sentimientos que impiden el entendimiento. Hay sentimientos que posibilitan soluciones, por ejemplo el amor, y hay sentimientos que impiden soluciones, como por ejemplo el odio. Por eso para el entendimiento y para la solución es tan importante discernir los sentimientos.

En muchos de mis libros he escrito acerca del discernimiento de los sentimientos, en algunos específicamente acerca de sentimientos determinados, por ejemplo en "Órdenes del Amor" sobre la ira y los celos, la indignación, el sentimiento básico y qué es lo que lo eleva hacia lo alegre. Pero ahora solo quiero explicar como diferenciar los sentimientos.

DIFERENCIAR LOS SENTIMIENTOS

Los cuatro tipos para diferenciar los sentimientos

LOS SENTIMIENTOS PRIMARIOS

El primer tipo es el sentimiento primario, es decir un sentimiento que se deriva de la situación inmediata y que corresponde a la situación. Cuando la madre muere y el hijo es arrasado por el dolor y llora y solloza, entonces eso es un sentimiento primario. Corresponde a esa situación. Los sentimientos primarios a menudo son muy intensos, pero duran poco. Ni bien uno se entrega totalmente a ellos, pasan pronto. Además, los sentimientos primarios son despiertos y están orientados hacia afuera. Por ejemplo, en este caso el niño llora con los ojos abiertos. Mira a la madre muerta y solloza con los ojos abiertos.

Cuando una persona cierra los ojos se encuentra en un sentimiento diferente, en general. Eso entonces es un sentimiento secundario. El sentimiento secundario es un reemplazo de la intensidad del sentimiento primario. Y, también, a los sentimientos secundarios se los disfruta. Uno se aferra a ellos porque sirven como defensa para no actuar. Por esa razón un terapeuta nunca debe prestar atención a un sentimiento secundario. Ni bien se presta a ese sentimiento, el cliente le demuestra que no le puede ayudar. Porque el sentimiento secundario busca evitar la acción. Yo recién trabajaría con él una vez que haya abandonado el sentimiento secundario y regrese al sentimiento primario.

Los sentimientos primarios obedecen a una conducción interna.

Por lo tanto, la persona que se encuentra en un sentimiento primario jamás puede pasar vergüenza. Los demás comparten los sentimientos primarios. Ese compartir el sentimiento también nos hace fuertes a nosotros. A pesar de estar junto con el otro cuando compartimos el sentimiento, éste no nos quita nada. A la inversa, cuando nos enfrentamos con sentimientos secundarios nos sentimos desvalidos, incluso fastidiados. Nos sentimos usados. Mediante los sentimientos secundarios una persona busca llamar la atención. Mediante un sentimiento primario no hay nadie que atraiga la atención sobre sí mismo. A través del sentimiento primario nos sentimos inmersos en una situación en la que compartimos el sentimiento, pero en la que, no obstante, permanecemos en nosotros. En el caso de los sentimientos secundarios es a la inversa. Por eso en el caso de un sentimiento secundario se debe seguir la premisa: no intervenir bajo ningún concepto. El criterio principal para reconocer si se trata de un sentimiento secundario son los ojos cerrados.

LOS SENTIMIENTOS SECUNDARIOS

El sentimiento secundario sigue una imagen interior, no sigue a la realidad. Dado que extrae su fuerza de una imagen interna es necesario cerrar los ojos.

Cuando se quiere ayudar a alguien a salir de un sentimiento secundario se le pide abrir los ojos. Se le dice, por ejemplo: Mírame. Repentinamente se nota que está con la cabeza clara y entonces está en un sentimiento primario. Con frecuencia es completamente diferente en comparación con el sentimiento secundario. A menudo comienza a reír en lugar de llorar, o se pone triste cuando antes había estado enojado.

LOS SENTIMIENTOS TERCIARIOS

Luego existe un tercer tipo de sentimientos que son los sentimientos adoptados, los sentimientos ajenos, por ejemplo los que provienen de una identificación. Eso lo vemos muy a menudo en las constelaciones familiares. La persona queda liberada cuando se manifiesta de quién o para quién ha adoptado ese sentimiento. Detrás del sentimiento adoptado muchas veces actúa el amor primario. Pero recién es posible llegar a él una vez anulada la identificación. La identificación impide que yo vea a la persona con la que estoy identificada. No puede aparecer como alguien que yo pueda encarar, ya que a través de la identificación yo soy como ella. Si yo estuviera identificado con un hermano de mi padre, yo estaría sintiendo igual que él, no podría verlo porque en la identificación yo soy como él. Pero cuando él se coloca frente a mí yo lo puedo mirar, respetar y amar, así se anula la identificación.

LOS SENTIMIENTOS CUATERNARIOS

Al cuarto tipo de sentimientos los llamo meta-sentimientos o sentimientos del ser. Son sentimientos de un orden superior. En realidad son sentimientos sin emociones. Son fuerza pura para la acción. Cuando una persona se ve confrontada con situaciones que la conmueven pasa a ese meta-nivel. En ese caso, por un lado da la sensación de carecer de sentimientos, pero está completamente centrada.

Aquí se nos presentan destinos que calan tan profundo que nos arrastran en todo concepto, como sentimiento compartido, también como recuerdo. Eso en realidad es natural. Eso es humano y es humilde y es bueno. Pero el terapeuta debe contenerse. Por eso pasa a un nivel superior. Se expone al todo, por así decirlo, y cuida de que todo siga bien. Por eso también debe permanecer centrado. No debe entregarse al sentimiento. Se mantiene por encima del sentimiento, eso es importante. Sin embargo, si en una situación así también a él le brotan las lágrimas no es una vergüenza. La palabra "meta" significa: de un orden superior. Da la sensación de que uno va más "arriba", a un nivel superior. La imagen que acompaña es: uno sube a la montaña en lugar de permanecer "abajo" en el tumulto del tráfico. Desde la montaña se tiene una vista más amplia - y al mismo tiempo se está en soledad. Uno no está íntimamente unido. Esa es una de las imágenes con las que uno puede trabajar.

Mientras trabajaba, el famoso Milton Erickson a menudo se imaginaba que estaba suspendido del techo mirando al cliente que estaba abajo. Así ganaba la visión general y la mantenía. Esa también es una forma de pasar al meta-nivel.

Pero existe, además, una forma completamente distinta. Uno se retira a un centro vacío. Allí uno está completamente centrado. Estando en el centro vacío uno tiene la unión más fuerte con el campo de fuerza y tiene un efecto, sin actuar. Esa es otra imagen. Pero uno no debe quedar fijado a las imágenes. A través del efecto uno percibe lo que a uno más le ayuda y le hace bien.

LOS META-SENTIMIENTOS

Comprender un poco mejor los meta-sentimientos.

Se puso de manifiesto que cuando una persona hablaba con la voz completamente normal era el momento en el que el sentimiento era más fuerte, o sea que al hablar estando muy presente en sí mismo es cuando el sentimiento tiene la mayor fuerza. El terapeuta que sabe resiste la explosión de los sentimientos y logra al final que la persona pueda hablar con total normalidad. En el caso de sentimientos muy fuertes, con frecuencia le digo que sienta sin sonido, sin palabras y sin sonido, sólo respirando muy profundamente. De esa manera el sentimiento va mucho más profundo que cuando la persona grita en voz alta. Sin embargo, también hay situaciones en las que el sentimiento brota como grito primal con toda la fuerza. Eso es otra cosa. Ese tipo de grito estremece hasta el alma.

Hay sentimientos en los que uno puede confiar totalmente.

El sentimiento en el que podemos confiar tiene determinadas características. Es un sentimiento sin emoción, algo completamente claro. A este tipo de sentimientos yo los denomino meta-sentimientos.

El coraje pertenece a los meta-sentimientos, la humildad es un meta-sentimiento, la sabiduría también es un meta-sentimiento. Sabiduría significa que yo sé determinar si algo funciona o no funciona. Esa diferenciación se puede establecer porque se está en sintonía con algo más grande. La sensación que se tiene estando en esa sintonía es la misma que se tiene al nadar en un río calmo. La más mínima corriente se percibe de inmediato. O navegando en un velero con las velas izadas de inmediato se percibe el más escaso movimiento de aire.

A la percepción sobre lo que funciona y lo que no funciona se le oponen varias cosas, por ejemplo, que una persona quiera algo que no está en sintonía. La otra es que la persona no sea capaz de tener esa percepción porque está inundada por sentimientos ajenos, por sentimientos que no le pertenecen. Provienen, por ejemplo, de su familia de origen.

Los meta-sentimientos tienen una calidad de ligereza.

No hay nada pesado, nada dramático. Son completamente sencillos. Uno logra llegar allí cuando uno se libera de las propias implicaciones. En las constelaciones familiares es posible averiguar cómo liberarse de ellas. Muchos de los sentimientos son originados por la conciencia. Conciencia significa que yo me guío por aquello que me garantiza mi pertenencia a mi familia. Es decir, una buena conciencia o conciencia tranquila significa que estoy en concordancia con aquello que es válido en nuestra familia para poder pertenecer. Tener una mala conciencia significa que reacciono con miedo ante la pérdida de mi pertenencia. Aquel que está atrapado en este miedo no puede percibir los sutiles movimientos de los meta-sentimientos.

Un niño, por ejemplo, no lo puede porque aún depende completamente de los otros sentimientos. Rabia, desesperación, amor.

Sentimientos violentos como la rabia a menudo se originan en un punto en el que un movimiento amoroso fue interrumpido a una edad temprana, en el que el niño no sabía cómo seguir. Esta rabia protege al niño ante el dolor del amor. La rabia aquí sólo es el otro lado del amor. Si yo durante la terapia saco afuera la rabia, repito lo que ocurrió en aquel momento ya que el movimiento amoroso fue y sigue estando interrumpido. Si bien se repite la experiencia, no por eso queda solucionada.

La rabia hace la ilusión de elevarse por encima de los padres.

Durante ese tipo de expresión del sentimiento algunas personas le dicen al padre o a la madre: Yo te mato. Con esa actitud consideran que, en primer lugar, realmente lo han hecho y, en segundo lugar, que con ello han logrado algo. Pero no han logrado absolutamente nada. Con frecuencia se castigan por eso. Si durante la terapia la persona pretende exteriorizar su rabia de esa manera yo lo detengo. Porque en este caso la rabia es un sentimiento de defensa. Entonces, cuando ya no puede exteriorizar la rabia de esa manera se conecta con el sentimiento que está detrás, o sea con el amor y el dolor. Esos dos sentimientos van juntos. Ese amor es mucho más doloroso que la rabia. Es el sentimiento más doloroso que existe porque se vive junto con la sensación de impotencia total. Si yo expreso la rabia estoy negando mi impotencia. Ni siquiera la siento.

Las palabras decisivas que la persona ha de pronunciar en ese momento son: "Por favor". ¿Podéis sentir la fuerza que tienen en comparación con el ataque de rabia? "Papá, por favor". "Mamá, por favor". Qué fuerza que contienen esas palabras, y qué dolor.

Hay situaciones en las que un niño se sintió abandonado, quizás porque por descuido fue olvidado en algún lugar. Entonces el niño se siente desesperado.

Por eso pasa a un nivel superior. Se expone al todo, por así decirlo, y cuida de que todo siga bien. Por eso también debe permanecer centrado. No debe entregarse al sentimiento. Se mantiene por encima del sentimiento, eso es importante. Sin embargo, si en una situación así también a él le brotan las lágrimas no es una vergüenza. La palabra "meta" significa: de un orden superior. Da la sensación de que uno va más "arriba", a un nivel superior. La imagen que acompaña es: uno sube a la montaña en lugar de permanecer "abajo" en el tumulto del tráfico. Desde la montaña se tiene una vista más amplia - y al mismo tiempo se está en soledad. Uno no está íntimamente unido. Esa es una de las imágenes con las que uno puede trabajar.

Mientras trabajaba, el famoso Milton Erickson a menudo se imaginaba que estaba suspendido del techo mirando al cliente que estaba abajo. Así ganaba la visión general y la mantenía. Esa también es una forma de pasar al meta-nivel.

Pero existe, además, una forma completamente distinta. Uno se retira a un centro vacío. Allí uno está completamente centrado. Estando en el centro vacío uno tiene la unión más fuerte con el campo de fuerza y tiene un efecto, sin actuar. Esa es otra imagen. Pero uno no debe quedar fijado a las imágenes. A través del efecto uno percibe lo que a uno más le ayuda y le hace bien.

LOS META-SENTIMIENTOS

Comprender un poco mejor los meta-sentimientos.

Se puso de manifiesto que cuando una persona hablaba con la voz completamente normal era el momento en el que el sentimiento era más fuerte, o sea que al hablar estando muy presente en sí mismo es cuando el sentimiento tiene la mayor fuerza. El terapeuta que sabe resiste la explosión de los sentimientos y logra al final que la persona pueda hablar con total normalidad. En el caso de sentimientos muy fuertes, con frecuencia le digo que sienta sin sonido, sin palabras y sin sonido, sólo respirando muy profundamente. De esa manera el sentimiento va mucho más profundo que cuando la persona grita en voz alta. Sin embargo, también hay situaciones en las que el sentimiento brota como grito primal con toda la fuerza. Eso es otra cosa. Ese tipo de grito estremece hasta el alma.

Hay sentimientos en los que uno puede confiar totalmente.

El sentimiento en el que podemos confiar tiene determinadas características. Es un sentimiento sin emoción, algo completamente claro. A este tipo de sentimientos yo los denomino meta-sentimientos.

El coraje pertenece a los meta-sentimientos, la humildad es un meta-sentimiento, la sabiduría también es un meta-sentimiento. Sabiduría significa que yo sé determinar si algo funciona o no funciona. Esa diferenciación se puede establecer porque se está en sintonía con algo más grande. La sensación 

El coraje pertenece a los meta-sentimientos, la humildad es un meta-sentimiento, la sabiduría también es un meta-sentimiento. Sabiduría significa que yo sé determinar si algo funciona o no funciona. Esa diferenciación se puede establecer porque se está en sintonía con algo más grande. La sensación que se tiene estando en esa sintonía es la misma que se tiene al nadar en un río calmo. La más mínima corriente se percibe de inmediato. O navegando en un velero con las velas izadas de inmediato se percibe el más escaso movimiento de aire.


Los meta-sentimientos son sentimientos en sintonía. Con esos sentimientos trabaja el terapeuta.


A la percepción sobre lo que funciona y lo que no funciona se le oponen varias cosas, por ejemplo, que una persona quiera algo que no está en sintonía. La otra es que la persona no sea capaz de tener esa percepción porque está inundada por sentimientos ajenos, por sentimientos que no le pertenecen. Provienen, por ejemplo, de su familia de origen.

Durante ese tipo de expresión del sentimiento algunas personas le dicen al padre o a la madre: Yo te mato. Con esa actitud consideran que, en primer lugar, realmente lo han hecho y, en segundo lugar, que con ello han logrado algo. Pero no han logrado absolutamente nada. Con frecuencia se castigan por eso. Si durante la terapia la persona pretende exteriorizar

Los meta-sentimientos tienen una calidad de ligereza.

No hay nada pesado, nada dramático. Son completamente sencillos. Uno logra llegar allí cuando uno se libera de las propias implicaciones. En las constelaciones familiares es posible averiguar cómo liberarse de ellas. Muchos de los sentimientos son originados por la conciencia. Conciencia significa que yo me guío por aquello que me garantiza mi pertenencia a mi familia. Es decir, una buena conciencia o conciencia tranquila significa que estoy en concordancia con aquello que es válido en nuestra familia para poder pertenecer. Tener una mala conciencia significa que reacciono con miedo ante la pérdida de mi pertenencia. Aquel que está atrapado en este miedo no puede percibir los sutiles movimientos de los meta-sentimientos.

Un niño, por ejemplo, no lo puede porque aún depende completamente de los otros sentimientos. Rabia, desesperación, amor.

Sentimientos violentos como la rabia a menudo se originan en un punto en el que un movimiento amoroso fue interrumpido a una edad temprana, en el que el niño no sabía cómo seguir. Esta rabia protege al niño ante el dolor del amor. La rabia aquí sólo es el otro lado del amor. Si yo durante la terapia saco afuera la rabia, repito lo que ocurrió en aquel momento ya que el movimiento amoroso fue y sigue estando interrumpido. Si bien se repite la experiencia, no por eso queda solucionada.

La rabia hace la ilusión de elevarse por encima de los padres.

Durante ese tipo de expresión del sentimiento algunas personas le dicen al padre o a la madre: Yo te mato. Con esa actitud consideran que, en primer lugar, realmente lo han hecho y, en segundo lugar, que con ello han logrado algo. Pero no han logrado absolutamente nada. Con frecuencia se castigan por eso. Si durante la terapia la persona pretende exteriorizar su rabia de esa manera yo lo detengo. Porque en este caso la rabia es un sentimiento de defensa. Entonces, cuando ya no puede exteriorizar la rabia de esa manera se conecta con el sentimiento que está detrás, o sea con el amor y el dolor. Esos dos sentimientos van juntos. Ese amor es mucho más doloroso que la rabia. Es el sentimiento más doloroso que existe porque se vive junto con la sensación de impotencia total. Si yo expreso la rabia estoy negando mi impotencia. Ni siquiera la siento.

Las palabras decisivas que la persona ha de pronunciar en ese momento son: "Por favor". ¿Podéis sentir la fuerza que tienen en comparación con el ataque de rabia? "Papá, por favor". "Mamá, por favor". Qué fuerza que contienen esas palabras, y qué dolor.

Hay situaciones en las que un niño se sintió abandonado, quizás porque por descuido fue olvidado en algún lugar. Entonces el niño se siente desesperado. Si yo durante la terapia logro que exteriorice esos sentimientos de desesperación, se obtiene un buen efecto. No son una defensa del abandono vivido, sino que le corresponden exactamente. Entonces eso ayuda.

El odio nos encadena con el perpetrador.

La víctima queda libre del perpetrador cuando se retira. Al retirarse remite al perpetrador a su propia alma y a su propio destino. Esa es una forma de respeto. De esa manera la víctima queda libre. Retirarse La víctima queda libre del perpetrador cuando se retira. Al retirarse remite al perpetrador a su propia alma y a su propio destino. Esa es una forma de respeto. De esa manera la víctima queda libre. Retirarse del perpetrador y su acción hacia el centro vacío -así lo llamo yo- da fuerza y, de ser una víctima, la persona pasa a ser alguien en condiciones de actuar. Sin embargo, aquellos que persiguen y se indignan, los moralistas y los inocentes, en el alma son malhechores. Sus violentas fantasías a menudo son peores que la acción del perpetrador.

CONCLUSIÓN

La coronación de todos los meta-sentimientos es la sabiduría

Ésta va unida al valor, a la humildad y a la fuerza. La sabiduría es un sentimiento que permite distinguir lo que cuenta de lo que no cuenta. Sabiduría no quiere decir que yo sepa algo, significa que en una situación determinada veo lo que es posible y lo que no lo es, y lo que tengo que hacer. La sabiduría se refiere a la acción. El actuar del sabio no es deducido, el sabio percibe inmediatamente lo que le corresponde. Los meta-sentimientos se viven como obsequios. No es posible alcanzarlos luchando, tienen la cualidad de una gracia. Son el premio de la experiencia y del esfuerzo, como un fruto maduro. La plenitud de la vida implica sentir en todos los ámbitos, sobre todo en nuestras relaciones.


«La sabiduría es un sentimiento sin emoción que te lleva a toda acción precisa».

Bert Hellinger


  • La vida te rompe en tantas partes como se necesita para que la luz te penetre.
  • La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene.
  • Honrar a los padres significa tomarlos tales como son, y honrar la vida significa tomarla y amarla tal como es: con el principio y el final, con la salud y la enfermedad, con la inocencia y la culpa.
  • La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”.
  • El que se delimita, permanece limitado.
  • La mejor preparación está en el momento presente.
  • La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo.


jueves, 21 de octubre de 2021

Bert Hellinger: Constelaciones Familiares

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: (+34) 653 379 269 Website: rcordobasanz@gmail.com              Instagram: @psicoletrazaragoza


La más bonita reflexión de Berth Hellinger

Esta reflexión de Berth Hellinger, seguro te llegará al corazón, disfrútala.


La vida te desilusiona para que dejes  de vivir de ilusiones y veas la realidad.

La vida te destruye todo lo superfluo, hasta que queda solo lo importante. La vida no te deja en paz, para que dejes de pelearte, y aceptes todo lo que “Es”.

La vida te retira lo que tienes, hasta que dejas de quejarte y agradeces.

La vida te envía personas conflictivas para que sanes y dejes de reflejar afuera lo que tienes adentro.

La vida deja que te caigas una y otra vez, hasta que te decides a aprender la lección.

La vida te saca del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejas de querer controlar y fluyes como rio.

La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”.

La vida te asusta y sobresalta todas las veces que sean necesarias, hasta que pierdes el miedo y recobras tu fe. 

La vida te quita el amor verdadero, no te lo concede ni permite, hasta que dejas de intentar comprarlo con baratijas. 

La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene.

La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo.

La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí penetre la luz.

La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar.

 La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas.

La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes. 

La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO.

La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir.

La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser.

La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro.

La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir.

La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo. 

La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar.

La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar.

La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos.

La vida te niega a Dios, hasta que lo ves en todos y en todo.

La vida te acorta, te poda, te quita, te rompe, te desilusiona, te agrieta, te rompe … hasta que solo en ti queda AMOR.

Berth Hellinger

martes, 17 de agosto de 2021

Bert Hellinger: Constelaciones Familiares

 

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta. N°Col.: A-1324 Zaragoza y Online. Teléfono: 653 379 269 Instagram:@psicoletrazaragoza.    Website: www.rcordobasanz.es


La vida te desilusiona para que dejes de vivir de ilusiones y veas la realidad”


La vida te destruye todo lo superfluo, hasta que queda solo lo importante. La vida no te deja en paz, para que dejes de pelearte, y aceptes todo lo que “Es. La vida te retira lo que tienes, hasta que dejas de quejarte y agradeces. La vida te envía personas conflictivas para que sanes y dejes reflejar afuera lo que tienes adentro.
La vida deja que te caigas una y otra vez, hasta que te decides a aprender la lección. La vida te saca del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejas de querer controlar y fluyes como rio. La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”. La vida te asusta y sobresalta todas las veces que sean necesarias, hasta que pierdes el miedo y recobras tu fe.
La vida te quita el amor verdadero, no te lo concede ni permite, hasta que dejas de intentar comprarlo con baratijas.
La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene. La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo. La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí penetre la luz.
La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar. La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas. La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes. La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO. La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir. La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser. La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro. La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir. La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo.
La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar. La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar. La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos.La vida te niega a Dios, hasta que lo ves en todos y en todo.La vida te acorta, te poda, te quita, te rompe, te desilusiona, te agrieta, te rompe … hasta que solo en ti queda AMOR.

Autor – Berth Hellinger

viernes, 25 de junio de 2021

Bert Hellinger

 


Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta.

Zaragoza. Gran Vía Y Online.                Teléfono: 653 379 269.                                         IG: @psicoletrazaragoza Website: www.rcordobasanz.es


“La vida te desilusiona para que dejes de vivir de ilusiones y veas la realidad”

La vida te destruye todo lo superfluo, hasta que queda solo lo importante. La vida no te deja en paz, para que dejes de pelearte, y aceptes todo lo que “Es. La vida te retira lo que tienes, hasta que dejas de quejarte y agradeces. La vida te envía personas conflictivas para que sanes y dejes reflejar afuera lo que tienes adentro.
La vida deja que te caigas una y otra vez, hasta que te decides a aprender la lección. La vida te saca del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejas de querer controlar y fluyes como rio. La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”. La vida te asusta y sobresalta todas las veces que sean necesarias, hasta que pierdes el miedo y recobras tu fe.
La vida te quita el amor verdadero, no te lo concede ni permite, hasta que dejas de intentar comprarlo con baratijas.
La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene. La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo. La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí penetre la luz.
La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar. La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas. La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes. La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO. La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir. La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser. La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro. La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir. La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo.
La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar. La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar. La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos.La vida te niega a Dios, hasta que lo ves en todos y en todo.La vida te acorta, te poda, te quita, te rompe, te desilusiona, te agrieta, te rompe … hasta que solo en ti queda AMOR.

martes, 16 de febrero de 2021

Bert Hellinger: Amor

 


Rodrigo Córdoba. Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta. Zaragoza. N° Col.: A-1324. Psicólogo Online / Presencial Gran Vía 32, 3° Iz Página Web: www.rcordobasanz.es            Instagram: @psicoletrazaragoza

TIPOS DE SENTIMIENTOS

Los sentimientos que facilitan y los que impiden

Hay sentimientos a través de los cuales podemos entender algo, y hay sentimientos que impiden el entendimiento. Hay sentimientos que posibilitan soluciones, por ejemplo el amor, y hay sentimientos que impiden soluciones, como por ejemplo el odio. Por eso para el entendimiento y para la solución es tan importante discernir los sentimientos.

En muchos de mis libros he escrito acerca del discernimiento de los sentimientos, en algunos específicamente acerca de sentimientos determinados, por ejemplo en "Órdenes del Amor" sobre la ira y los celos, la indignación, el sentimiento básico y qué es lo que lo eleva hacia lo alegre. Pero ahora solo quiero explicar como diferenciar los sentimientos.

DIFERENCIAR LOS SENTIMIENTOS

Los cuatro tipos para diferenciar los sentimientos

LOS SENTIMIENTOS PRIMARIOS

El primer tipo es el sentimiento primario, es decir un sentimiento que se deriva de la situación inmediata y que corresponde a la situación. Cuando la madre muere y el hijo es arrasado por el dolor y llora y solloza, entonces eso es un sentimiento primario. Corresponde a esa situación. Los sentimientos primarios a menudo son muy intensos, pero duran poco. Ni bien uno se entrega totalmente a ellos, pasan pronto. Además, los sentimientos primarios son despiertos y están orientados hacia afuera. Por ejemplo, en este caso el niño llora con los ojos abiertos. Mira a la madre muerta y solloza con los ojos abiertos.

Cuando una persona cierra los ojos se encuentra en un sentimiento diferente, en general. Eso entonces es un sentimiento secundario. El sentimiento secundario es un reemplazo de la intensidad del sentimiento primario. Y, también, a los sentimientos secundarios se los disfruta. Uno se aferra a ellos porque sirven como defensa para no actuar. Por esa razón un terapeuta nunca debe prestar atención a un sentimiento secundario. Ni bien se presta a ese sentimiento, el cliente le demuestra que no le puede ayudar. Porque el sentimiento secundario busca evitar la acción. Yo recién trabajaría con él una vez que haya abandonado el sentimiento secundario y regrese al sentimiento primario.

Los sentimientos primarios obedecen a una conducción interna.

Por lo tanto, la persona que se encuentra en un sentimiento primario jamás puede pasar vergüenza. Los demás comparten los sentimientos primarios. Ese compartir el sentimiento también nos hace fuertes a nosotros. A pesar de estar junto con el otro cuando compartimos el sentimiento, éste no nos quita nada. A la inversa, cuando nos enfrentamos con sentimientos secundarios nos sentimos desvalidos, incluso fastidiados. Nos sentimos usados. Mediante los sentimientos secundarios una persona busca llamar la atención. Mediante un sentimiento primario no hay nadie que atraiga la atención sobre sí mismo. A través del sentimiento primario nos sentimos inmersos en una situación en la que compartimos el sentimiento, pero en la que, no obstante, permanecemos en nosotros. En el caso de los sentimientos secundarios es a la inversa. Por eso en el caso de un sentimiento secundario se debe seguir la premisa: no intervenir bajo ningún concepto. El criterio principal para reconocer si se trata de un sentimiento secundario son los ojos cerrados.

LOS SENTIMIENTOS SECUNDARIOS

El sentimiento secundario sigue una imagen interior, no sigue a la realidad. Dado que extrae su fuerza de una imagen interna es necesario cerrar los ojos.

Cuando se quiere ayudar a alguien a salir de un sentimiento secundario se le pide abrir los ojos. Se le dice, por ejemplo: Mírame. Repentinamente se nota que está con la cabeza clara y entonces está en un sentimiento primario. Con frecuencia es completamente diferente en comparación con el sentimiento secundario. A menudo comienza a reír en lugar de llorar, o se pone triste cuando antes había estado enojado.

LOS SENTIMIENTOS TERCIARIOS

Luego existe un tercer tipo de sentimientos que son los sentimientos adoptados, los sentimientos ajenos, por ejemplo los que provienen de una identificación. Eso lo vemos muy a menudo en las constelaciones familiares. La persona queda liberada cuando se manifiesta de quién o para quién ha adoptado ese sentimiento. Detrás del sentimiento adoptado muchas veces actúa el amor primario. Pero recién es posible llegar a él una vez anulada la identificación. La identificación impide que yo vea a la persona con la que estoy identificada. No puede aparecer como alguien que yo pueda encarar, ya que a través de la identificación yo soy como ella. Si yo estuviera identificado con un hermano de mi padre, yo estaría sintiendo igual que él, no podría verlo porque en la identificación yo soy como él. Pero cuando él se coloca frente a mí yo lo puedo mirar, respetar y amar, así se anula la identificación.

LOS SENTIMIENTOS CUATERNARIOS

Al cuarto tipo de sentimientos los llamo meta-sentimientos o sentimientos del ser. Son sentimientos de un orden superior. En realidad son sentimientos sin emociones. Son fuerza pura para la acción. Cuando una persona se ve confrontada con situaciones que la conmueven pasa a ese meta-nivel. En ese caso, por un lado da la sensación de carecer de sentimientos, pero está completamente centrada.

Aquí se nos presentan destinos que calan tan profundo que nos arrastran en todo concepto, como sentimiento compartido, también como recuerdo. Eso en realidad es natural. Eso es humano y es humilde y es bueno. Pero el terapeuta debe contenerse. Por eso pasa a un nivel superior. Se expone al todo, por así decirlo, y cuida de que todo siga bien. Por eso también debe permanecer centrado. No debe entregarse al sentimiento. Se mantiene por encima del sentimiento, eso es importante. Sin embargo, si en una situación así también a él le brotan las lágrimas no es una vergüenza. La palabra "meta" significa: de un orden superior. Da la sensación de que uno va más "arriba", a un nivel superior. La imagen que acompaña es: uno sube a la montaña en lugar de permanecer "abajo" en el tumulto del tráfico. Desde la montaña se tiene una vista más amplia - y al mismo tiempo se está en soledad. Uno no está íntimamente unido. Esa es una de las imágenes con las que uno puede trabajar.

Mientras trabajaba, el famoso Milton Erickson a menudo se imaginaba que estaba suspendido del techo mirando al cliente que estaba abajo. Así ganaba la visión general y la mantenía. Esa también es una forma de pasar al meta-nivel.

Pero existe, además, una forma completamente distinta. Uno se retira a un centro vacío. Allí uno está completamente centrado. Estando en el centro vacío uno tiene la unión más fuerte con el campo de fuerza y tiene un efecto, sin actuar. Esa es otra imagen. Pero uno no debe quedar fijado a las imágenes. A través del efecto uno percibe lo que a uno más le ayuda y le hace bien.

LOS META-SENTIMIENTOS

Comprender un poco mejor los meta-sentimientos.

Se puso de manifiesto que cuando una persona hablaba con la voz completamente normal era el momento en el que el sentimiento era más fuerte, o sea que al hablar estando muy presente en sí mismo es cuando el sentimiento tiene la mayor fuerza. El terapeuta que sabe resiste la explosión de los sentimientos y logra al final que la persona pueda hablar con total normalidad. En el caso de sentimientos muy fuertes, con frecuencia le digo que sienta sin sonido, sin palabras y sin sonido, sólo respirando muy profundamente. De esa manera el sentimiento va mucho más profundo que cuando la persona grita en voz alta. Sin embargo, también hay situaciones en las que el sentimiento brota como grito primal con toda la fuerza. Eso es otra cosa. Ese tipo de grito estremece hasta el alma.

Hay sentimientos en los que uno puede confiar totalmente.

El sentimiento en el que podemos confiar tiene determinadas características. Es un sentimiento sin emoción, algo completamente claro. A este tipo de sentimientos yo los denomino meta-sentimientos.

El coraje pertenece a los meta-sentimientos, la humildad es un meta-sentimiento, la sabiduría también es un meta-sentimiento. Sabiduría significa que yo sé determinar si algo funciona o no funciona. Esa diferenciación se puede establecer porque se está en sintonía con algo más grande. La sensación que se tiene estando en esa sintonía es la misma que se tiene al nadar en un río calmo. La más mínima corriente se percibe de inmediato. O navegando en un velero con las velas izadas de inmediato se percibe el más escaso movimiento de aire.

Los meta-sentimientos son sentimientos en sintonía. Con esos sentimientos trabaja el terapeuta.

A la percepción sobre lo que funciona y lo que no funciona se le oponen varias cosas, por ejemplo, que una persona quiera algo que no está en sintonía. La otra es que la persona no sea capaz de tener esa percepción porque está inundada por sentimientos ajenos, por sentimientos que no le pertenecen. Provienen, por ejemplo, de su familia de origen.

Los meta-sentimientos tienen una calidad de ligereza.

No hay nada pesado, nada dramático. Son completamente sencillos. Uno logra llegar allí cuando uno se libera de las propias implicaciones. En las constelaciones familiares es posible averiguar cómo liberarse de ellas. Muchos de los sentimientos son originados por la conciencia. Conciencia significa que yo me guío por aquello que me garantiza mi pertenencia a mi familia. Es decir, una buena conciencia o conciencia tranquila significa que estoy en concordancia con aquello que es válido en nuestra familia para poder pertenecer. Tener una mala conciencia significa que reacciono con miedo ante la pérdida de mi pertenencia. Aquel que está atrapado en este miedo no puede percibir los sutiles movimientos de los meta-sentimientos.

Un niño, por ejemplo, no lo puede porque aún depende completamente de los otros sentimientos. Rabia, desesperación, amor.

Sentimientos violentos como la rabia a menudo se originan en un punto en el que un movimiento amoroso fue interrumpido a una edad temprana, en el que el niño no sabía cómo seguir. Esta rabia protege al niño ante el dolor del amor. La rabia aquí sólo es el otro lado del amor. Si yo durante la terapia saco afuera la rabia, repito lo que ocurrió en aquel momento ya que el movimiento amoroso fue y sigue estando interrumpido. Si bien se repite la experiencia, no por eso queda solucionada.

La rabia hace la ilusión de elevarse por encima de los padres.

Durante ese tipo de expresión del sentimiento algunas personas le dicen al padre o a la madre: Yo te mato. Con esa actitud consideran que, en primer lugar, realmente lo han hecho y, en segundo lugar, que con ello han logrado algo. Pero no han logrado absolutamente nada. Con frecuencia se castigan por eso. Si durante la terapia la persona pretende exteriorizar su rabia de esa manera yo lo detengo. Porque en este caso la rabia es un sentimiento de defensa. Entonces, cuando ya no puede exteriorizar la rabia de esa manera se conecta con el sentimiento que está detrás, o sea con el amor y el dolor. Esos dos sentimientos van juntos. Ese amor es mucho más doloroso que la rabia. Es el sentimiento más doloroso que existe porque se vive junto con la sensación de impotencia total. Si yo expreso la rabia estoy negando mi impotencia. Ni siquiera la siento.

Las palabras decisivas que la persona ha de pronunciar en ese momento son: "Por favor". ¿Podéis sentir la fuerza que tienen en comparación con el ataque de rabia? "Papá, por favor". "Mamá, por favor". Qué fuerza que contienen esas palabras, y qué dolor.

Hay situaciones en las que un niño se sintió abandonado, quizás porque por descuido fue olvidado en algún lugar. Entonces el niño se siente desesperado. Si yo durante la terapia logro que exteriorice esos sentimientos de desesperación, se obtiene un buen efecto. No son una defensa del abandono vivido, sino que le corresponden exactamente. Entonces eso ayuda.

El odio nos encadena con el perpetrador.

La víctima queda libre del perpetrador cuando se retira. Al retirarse remite al perpetrador a su propia alma y a su propio destino. Esa es una forma de respeto. De esa manera la víctima queda libre. Retirarse del perpetrador y su acción hacia el centro vacío -así lo llamo yo- da fuerza y, de ser una víctima, la persona pasa a ser alguien en condiciones de actuar. Sin embargo, aquellos que persiguen y se indignan, los moralistas y los inocentes, en el alma son malhechores. Sus violentas fantasías a menudo son peores que la acción del perpetrador.

CONCLUSIÓN

La coronación de todos los meta-sentimientos es la sabiduría

Ésta va unida al valor, a la humildad y a la fuerza. La sabiduría es un sentimiento que permite distinguir lo que cuenta de lo que no cuenta. Sabiduría no quiere decir que yo sepa algo, significa que en una situación determinada veo lo que es posible y lo que no lo es, y lo que tengo que hacer. La sabiduría se refiere a la acción. El actuar del sabio no es deducido, el sabio percibe inmediatamente lo que le corresponde. Los meta-sentimientos se viven como obsequios. No es posible alcanzarlos luchando, tienen la cualidad de una gracia. Son el premio de la experiencia y del esfuerzo, como un fruto maduro. La plenitud de la vida implica sentir en todos los ámbitos, sobre todo en nuestras relaciones.


«La sabiduría es un sentimiento sin emoción que te lleva a toda acción precisa».

Bert Hellinger