PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta Terapia Sistémica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Terapia Sistémica. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de junio de 2022

🌹 TERAPIA SISTÉMICA 🌹

 



La terapia familiar sistémica es un enfoque terapéutico que, con un enfoque global e integral, estudia los sistemas familiares y sus subsistemas (pareja, individuo, hijos) y otros grupos sociales significativos para determinar el origen de los conflictos y buscar cambios en las dinámicas de estas relaciones capaces de lograr una solución.

Esta terapia se basa en la Teoría General de Sistemas enunciada por el biólogo y filósofo Karl Ludwig von Bertalanffy y que supone entender la familia como una entidad con límites y partes relacionadas e interdependientes, en el que el cambio que afecte a una de esas partes tiene efectos sobre las demás.

Aplicada al campo de la Psicología, entender la familia como un sistema supone comprender el peso que para una persona tienen las relaciones sociales. La familia es uno de los sistemas a los que pertenece cada persona y otros grupos sociales, como los amigos de distintos ámbitos o los compañeros de trabajo, conforman otros sistemas con los que se interactúa de forma diaria, intercambiando ideas, emociones y experiencias.


En estas relaciones pueden surgir conflictos o eventos que afecten a las dinámicas del sistema y a la manera en que el propio individuo se comporta en ellos. Una gestión inadecuada de estos problemas puede derivar en trastornos que requieran ayuda de un profesional.

Una vez definido el sistema familiar y el origen de sus conflictos, el terapeuta tratará de que los miembros de la familia modifiquen la manera en que interactúan para corregir esas desviaciones que están causando un desequilibrio. Esta terapia aboga por un cambio en la estructura del sistema más que en cambios a nivel individual que pueden no tener efecto sobre el conjunto de forma duradera. Si se logra que todos los miembros del sistema entiendan el origen de sus problemas y se comprometen a realizar cambios en su conducta el resultado de la terapia será más beneficioso a largo plazo.


¿Cómo aplican los profesionales la terapia familiar sistémic

Los psicólogos que trabajan con técnicas de terapia sistémica se enfocarán, por tanto, en buscar una vía de solución para los conflictos que se derivan de la interacción entre los miembros de una unidad familiar, pudiendo centrar el trabajo en uno de ellos en concreto si se detecta que es el elemento del que nacen los conflictos


Para realizar su labor, los terapeutas profesionales pueden empezar elaborando un mapa familiar con el grupo para determinar las interconexiones entre los miembros. Para lograrlo en las sesiones se realizarán una serie de preguntas indagatorias, pidiendo a los miembros de la familia que definan sus posiciones y cómo observan a los demás, o la técnica de la pregunta milagro, es decir, pedirles que expresen cómo sería su vida si el problema desapareciera o que expresen situaciones que consideran positiva


El profesional también puede valerse de preguntas circulares con el objetivo de conocer a un miembro de la familia a través de ot



Además, durante las sesiones, el psicólogo observará los patrones de conducta de unos miembros de la familia con otros y estimulará la comprensión de estas dinámicas y cómo afectan a los demás para que cada miembro asuma que es parte responsable del conflicto. En este proceso el terapeuta se servirá de la técnica de la redefinición positiva del síntoma para tratar de que los miembros de la familia interpreten los hechos de una forma diferente a la que lo hacen, poniendo en cuestión la estructura del sistema que tienen establecido.


Estas son algunas de las técnicas que pueden utilizar los terapeutas a la hora de realizar terapia familiar sistémica. Existen varias escuelas con enfoques distintos sobre cómo realizar este tipo de terapia, por lo que cada una utilizará unas u otras técnicas con más frecuencia. 

 

jueves, 21 de octubre de 2021

Bert Hellinger: Constelaciones Familiares

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: (+34) 653 379 269 Website: rcordobasanz@gmail.com              Instagram: @psicoletrazaragoza


La más bonita reflexión de Berth Hellinger

Esta reflexión de Berth Hellinger, seguro te llegará al corazón, disfrútala.


La vida te desilusiona para que dejes  de vivir de ilusiones y veas la realidad.

La vida te destruye todo lo superfluo, hasta que queda solo lo importante. La vida no te deja en paz, para que dejes de pelearte, y aceptes todo lo que “Es”.

La vida te retira lo que tienes, hasta que dejas de quejarte y agradeces.

La vida te envía personas conflictivas para que sanes y dejes de reflejar afuera lo que tienes adentro.

La vida deja que te caigas una y otra vez, hasta que te decides a aprender la lección.

La vida te saca del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejas de querer controlar y fluyes como rio.

La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”.

La vida te asusta y sobresalta todas las veces que sean necesarias, hasta que pierdes el miedo y recobras tu fe. 

La vida te quita el amor verdadero, no te lo concede ni permite, hasta que dejas de intentar comprarlo con baratijas. 

La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene.

La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo.

La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí penetre la luz.

La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar.

 La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas.

La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes. 

La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO.

La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir.

La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser.

La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro.

La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir.

La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo. 

La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar.

La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar.

La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos.

La vida te niega a Dios, hasta que lo ves en todos y en todo.

La vida te acorta, te poda, te quita, te rompe, te desilusiona, te agrieta, te rompe … hasta que solo en ti queda AMOR.

Berth Hellinger

lunes, 2 de marzo de 2020

Sobre el Amor


.

Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho abrazos al día para mantenimiento, y doce abrazos al día para crecer. Virginia Satir.

El auténtico amor

Moisés Mendelssohn, el abuelo del conocido compositor alemán, estaba lejos de ser un hombre guapo. Además de ser bajo, tenía una grotesca joroba.

Un día visitó a un comerciante de Hamburgo que tenía una hija encantadora llamada Frumtje. Moisés se enamoró desesperadamente de ella, pero a Frumtje le repugnaba su aspecto deforme.

Cuando llegó el momento de irse, Moisés reunió todo su valor para subir las escaleras hasta la habitación de ella y tener una última oportunidad de hablarle. Aunque ella era una visión de celestial belleza, a él le causó profunda tristeza que se negara a mirarlo. Después de varios intentos de entablar conversación, le preguntó tímidamente si ella creía que los matrimonios se hacen en el cielo.
- Sí -respondió ella, sin dejar de mirar al suelo-. ¿Y vos?
- Sí, tambiénlo creo -Fue la respuesta. Y continuó-: Fijaos que en el cielo, en el momento de nacimiento de un niño, el Señor anuncia con qué niña se ha de casar. Cuando yo nací, me mostraron a mi futura esposa, pero el Señor añadió-: Pero tu mujer será jorobada. En ese mismo momento, clamé: "Oh, señor, una mujer jorobada sería una tragedia. Os ruego que me deis a mí la joroba y preservéis su belleza"

Entonces, Frumtje lo miró a los ojos y se sintió conmovida por un profundo recuerdo. Le ofreció su mano a Mendelssohn y con el tiempo llegó a ser su delicada esposa.

Barry y Joyce Vissell

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Nº Col.: A-134
Tfno: (+34) 653 379 269
Instagram: @psicoletrazaragoza
Página Web: www.rcordobasanz.es

viernes, 5 de diciembre de 2014

Terapia Sistémica



La terapia sistémica es una forma de psicoterapia que pone el acento en los recursos y las competencias de la persona, lo cual permite el desarrollo y la movilización de potencialidades y de puntos fuertes, a fin de que puedan recobrar su creatividad y encontrar sus propias soluciones. La terapia sistémica considera que los pacientes sufren de su construcción de la realidad, la meta de la terapia es ayudarlos a construir otras vías posibles más favorables al crecimiento y a la vida. 

Según el enfoque sistémico, usualmente encontramos una respuesta adecuada a las dificultades de la vida, pero no siempre. Un problema es una dificultad que retornasin cesar, ya sea porque no le hemos dado una solución, o bien porque las soluciones que se han intentado alimentan (sin que nos demos cuenta) la dificultad en lugar de resolverla, lo que significa que se trata soluciones ilusorias.

La terapia sistémica pone una gran atención a los aspectos emocionales y cognitivos de estas dificultades así como también a las reacciones con su entorno del paciente. El enfoque sistémico considera que el entorno (conjunto de sistemas, relaciones y situaciones) contribuye a mantener  los problemas psicológicos, pero también a resolverlos. El tratamiento busca hacer aparecer poco a poco cambios en primera instancia mínimos, pero concretos, que permiten el inicio de un “círculo virtuoso” que conforma la dirección hacia el cambio y las modificaciones emocionales profundas con respecto al problema. 

Objetivos de la terapia sistémica

La terapia sistémica breve busca aliviar el sufrimiento psicológico lo más rápidamente posible conduciendo a los pacientes a experimentar nuevas maneras de ver y vivir las cosas, que les permitan enfrentar el presente y el porvenir de manera más saludable. El objetivo es interrumpir círculos viciosos de interacción (terapias enfocadas al problema y la solución), para después iniciar o alimentar círculos virtuosos de interacción inventiva (terapia enfocada en los recursos). Se busca propiciar un movimiento de la conversación terapéutica de hablar de los problemas a hablar de las soluciones, para después hablar de los recursos; este orden ayuda a interrumpir los círculos viciosos de comportamiento que son mantenidos por soluciones inapropiadas. Como resultado, se da lugar a la construcción de círculos virtuosos que proveen recursos que ayudan a una vida más saludable tanto individual, familiar y relevante para la sociedad.

Características de la terapia sistémica: Cómo se trabaja 

El enfoque sistémico se distingue de los otros enfoques por su manera de comprender las relaciones humanas. En efecto, la persona no es el único elemento analizado en el proceso. El psicoterapeuta se da importancia también a diferentes sistemas de los que forma parte (familiar, profesional, social, etc.). Al punto que toda dificultad psicológica tiene que ver con una perturbación en las comunicaciones interpersonales.

  1. El pasado es importante solo en la medida en que se conecta con el presente.
A diferencia de las psicoterapias tradicionales que enfocan sus esfuerzos en la investigación de los orígenes de las dificultades psicológicas, el enfoque sistémico se interesa en la manera en que los problemas se manifiestan en el presente, y utiliza el contexto de la vida actual de los pacientes para resolverlos.
En terapia sistémica sí hay un encuentro con ese “yo presente con su pasado”, pero no se trata de un largo trabajo de traer a la memoria los recuerdos, para “reencontrar” eventos definitivamente pasados, sino de reconocer el pasado en la identidad actual de la persona y de modificar las consecuencias negativas de experiencias pasadas que crean las dificultades actuales (se trataría de cicatrizar heridas pasadas que no sabemos que llevamos abiertas, que son inconscientes, es decir que creemos que ya hemos curado).

  1. La patología no es un conflicto del individuo, sino de la interacción.
Una de las ideas fundamentales del enfoque sistémico es que las personas no son las que “están” enfermas, sino que es el conjunto de relaciones y situaciones en las que está inmerso el individuo lo que está enfermo, o es inadecuado. Evidentemente, son las personas las que se sienten mal y presentan los síntomas llamadospatológicos, pero no porque estén enfermos sino porque han entrado en situaciones y relaciones que las debilitan, las entristecen y las conducen a vivir en malestar. Esta prioridad que se le da a la interacción, a las relaciones, es una característica esencial del enfoque sistémico: es importante atender el conjunto de percepciones, decisiones y maneras de ver el mundo que llevan a la persona a entrar en situaciones que no le convienen, pues lo debilitan, lo “enferman”. 

ºEl punto de partida es que toda conducta es comunicación, que es imposible no comunicar.

  1. El “cómo” es más importante que el “por qué”.
Para obtener un cambio, es secundario buscar las causas pasadas de los problemas constatados. Es más útil comprender lo que, actualmente, en el presente, los mantiene. La terapia sistémica guía su intervención con preguntas del tipo “¿cómo se mantienen en el presente estos problemas que causan malestar? ¿qué estamos haciendo para mantener viva o activada una situación que nos hace daño, que nos debilita y enferma?
La terapia sistémica está convencida de que los aspectos del pasado, a los que conduce la pregunta “por qué”, y que pueden estar afectando realmente la vida de la persona, están “presentes” de alguna manera, actualizados en lo que la persona hace, dice y piensa en el presente, por lo que si bien entrar en ciertos detalles del pasado es necesario, es importante no perder el hilo conductor de esos eventos con el malestar actual que manifiesta la persona con malestar psicológico.

  1. Se trabaja con la forma de relacionarnos con el mundo, con el modo de vivir.
La terapia sistémica por tanto va a buscar trabajar no con el funcionamiento individual e intrapsíquico sino con el contexto comunicacional en el que está inmersa la persona que sufre, contexto que explica y determina los comportamientos. El objetivo de la terapia sistémica es hacer ver y entender en qué sentido la persona está alimentando este contexto o dinámica, y construir una forma de desactivarlo o dejar de alimentarlo.
Esto no significa que la meta de la terapia sistémica sea cambiar a las demás  personas, al mundo o lo que está afuera de la persona que presenta el malestar. Tiene que ver con la percepción y las decisiones de la persona que sufre y busca ayuda, con que sea capaz de no entrar en relación con y mantener vivas esas dinámicas que están allá afuera que no le convienen, puesto que lo debilitan. El cambio tiene que ver con la capacidad de discernir las situaciones/relaciones que nos son convenientes y nos fortalecen, y prolongarlas lo más que podamos para así aumentar nuestra potencialidad y libertad.


¿Qué puedo esperar de la terapia sistémica?

El terapeuta ayudará al paciente a actuar y a interactuar con su entorno. La persona intentará nuevas soluciones, en función de relaciones que tiene con los otros. De esto resultan cambios importantes para la persona.

El psicoterapeuta intenta faciliar un proceso en el cual los clientes son llevados a revisar su propia historia, a hacer emerger nuevas significaciones y a crear nuevas experiencias a fin de abrir nuevas perspectivas. Favorecerá la expresión de emociones, anhelos, intenciones positivas y esfuerzos realizados. 

La terapia puede considerarse una  ocasión de experimentar nuevas maneras de ser, de sentir, de interactuar con el fin de reducir el sufrimiento o resolver un problema específico, de modo que pueda retomarse el proceso saludable de la vida. 


Cómo es el desarrollo de las sesiones de terapia sistémica 

La terapia sistémica considera la estructura básica de una sesión como un movimiento en 3 etapas: quejas o dificultades iniciales, transición a un énfasis en las soluciones y recursos personales, y la asignación de tareas para afianzar los logros obtenidos. 

Las sesiones transcurren frente a frente, duran de 45 a 60 minutos en función de las necesidades del trabajo por realizar. El trabajo en las sesiones se realiza de la siguiente forma:

Por un lado, tiene lugar un diálogo, en el que el terapeuta realiza un cuestionamiento sistemático y una exploración cuidadosa para comprender, lo más completa y concretamente posible, aquello que genera problema al paciente , así como de qué manera ocurre, cómo es padecido, etc. La comprensión precisa de las dificultades del paciente es indispensable para poder después actuar en una dirección positiva para la vida de la persona.
Posteriormente, el terapeuta propone directivas al paciente para realizar acciones en su contexto de vida, ya que es en la vida concreta que los problemas o dificultades aparecen. Se trata de acciones modestas, limitadas, ni peligrosas ni costosas ni extraordinarias, pero que permiten al paciente y al terapeuta sopesar el trabajo terapéutico y saber si la terapia va en una buena dirección para el paciente.

Conforme se van desarrollando las sesiones, se verifica que el proceso avance de una manera positiva.


¿Cómo se termina la Terapia?
La terapia se termina cuando el paciente constata la desaparición estable de sus problemas y recupera el equilibrio de una situación personal adecuada.

En ocasiones, es conveniente llevar un seguimiento del proceso, por lo que después de dar de alta al paciente se abre la opción de espaciar las sesiones a cada mes, tres o incluso seis meses, por el tiempo que se evalúe conveniente, para darle un seguimiento a los avances conquistados en el proceso. 


¿Para quién es adecuada la terapia sistmémica?

Para toda persona que presente problemas o dificultades psicológicas, sufrimientos que bloquean el desarrollo armonioso de su vida y que impiden avanzar con confianza y libertad. 

La terapia sistémica no es recomendable para personas que buscan un diagnóstico definido, ya que este enfoque trabaja en ocasiones sin necesidad de decirle al paciente cuál es la enfermedad de la que se trata (alimentando círculos virtuosos).




viernes, 22 de noviembre de 2013

Comunicación intrafamiliar



Podemos observar que en el seno de una familia existe, a menudo, un problema de comunicación que está presente al mismo tiempo que el problema en el niño o adolescente.
Hace aproximadamente 30 años, los sociólogos norteamericanos consideraban que el padre debía transmitir los valores de lo referente a lo instrumental y la madre tenía que representar el ideal afectivo. El propósito de esta idea era obvia, aunque podemos caer en que el resultado, como vemos ahora en este tipo de familias, el padre ha sido duro y autoritario y la madre "muy afectiva". Esta separación de roles no lo considero recomendable porque en ambos padres deben coexistir ambas facetas y colaborar en todo lo referente al hijo/a. Hablar de amor es un tabú, como el tabú del incesto que se da en aquellas madres que están muy cerca de su madre y realizan el colecho. Estas teorías surgen del psicoanálisis. Yo lo estimo radical. Existen muchos estudios que demuestran que el nivel de estrés en niveles de hormonas y neurotransmisores es mucho menor cuando los bebés duermen con sus padres.

domingo, 21 de julio de 2013

Antiguas Reglas



La mayoría de nosotros aprendió en su infancia toda una serie de reglas que todavía utiliza en la actualidad, a menos que haya tenido una experiencia diferente que le haya hecho cambiarlas.
Estas reglas son amos incansables que exigen una obediencia estricta. El problema es la imposibilidad de que estas reglas pueden aplicarse en todas las situaciones por las que pasamos. Necesitamos guías, no reglas.
Lo interesante es que, de hecho, la mayoría de nosotros intenta vivir de acuerdo con reglas imposibles e inhumanas y luego se siente culpable o se enoja porque dichas reglas existen.

Hay que comerse todo lo que nos sirven.
No hay que perturbar la armonía.
No hay que hablar a menos que se tenga algo interesante que decir.
No hay que discutir con los mayores.
Hay que sacar la basura a las seis y media de la tarde.
Hay que sonreír.

Si tratas de vivir según estas reglas, puedo garantizarte que tendrás muchos fracasos y muchos sentimientos de culpa por ti mismo, y muchos sentimientos de ira hacia los demás.

Virginia Satir: "En contacto íntimo. Cómo lograr una relación auténtica con uno mismo y con los demás". Ed.: Neo Person

domingo, 17 de junio de 2012

El Arte de Amargarse la Vida: Paradojas de Paul Watzlawick



Cuidado con la llegada:

It is better to travel hopefully than to arrive, escribe R.L. Stevenson citando un sabio adagio japonés. La traducción literal es naturalmente: es mejor viajar lleno de esperanzas, que llegar; y quiere decir que la felicidad está en la salida y no en la meta.
Claro está que los japoneses no son los únicos que sienten desazón por la llegada. Lao-tse ya recomendaba olvidar el trabajo una vez acabado. También George Bernard Shaw toca este tema en su famoso aforismo, plagiado con frecuencia: "En la vida hay dos tragedias. Una es el no cumplimineto de un deseo íntimo; las otra es su cumplimiento". El seductor de Hermann Hesse suplica a la personificación de sus anhelos: "Defiéndete, mujer hermosa, entiesa tu porte. Cautiva, atormenta; pero no me escuches"; pues él sabe "que toda realidad destruye el sueño". No tan poético, pero con más detalle, el contemporáneo de Hesse, Alfred Adler, se engolfó en este problema. Su obra, cuyo redescubrimiento llega con retraso, entre otros temas, se ocupa con detalle del estilo de vida del que está en viaje permanente y pone sumo cuidado en no llegar nunca.
Una versión muy libre de Adler podrían ser las reglas siguientes para un ejercicio futuro: llegar -que tanto literal como metafóricamente indica la consecución de un objetivo- se tiene como señal importante de éxito, poder, reconocimiento y autoaprecio. Lo contrario, fracaso o incluso vida ociosa, se tiene como señal de estupidez, holgazanería, falta de responsabilidad o cobardía. Pero el camino del éxito es penoso, pues uno tiene que empezar por esforzarse y aun así no es seguro que la empresa no acabe mal. Por esto, en vez de emprender una política trivial de "pasos cortos" e imponerse unos objetivos modestos y razonables, se aconseja fijar el objetivo muy alto, que cause admiración.
Mis lectores adivinirán sin duda las ventajas de esta táctica. El afán de Fausto, la búsqueda de la flor azul, la renuncia ascética a las satisfacciones más bajas de la vida, se cotiza mucho en nuestra sociedad y hace palpitar más fuerte los corazones maternales. Y, sobre todo, si el objetivo está lejos, hasta el más tonto comprende que su camino será largo y fatigoso y que los preparativos del viaje serán minuciosos y exigirán mucho tiempo. ¡Que se atreva uno a criticar que todavía no se haya emprendido la marcha! Con todo, se está menos expuesto a la crítica, si una vez en camino, uno se desvía o ronda en círculo o incluye pausas en la marcha. Al contrario, extraviarse en el laberinto y naufragar en empresas sobrehumanas ha sido el sino de héroes ejemplares, a cuya luz entonces uno también resplandece un poquito.
Pero esto no es todo, ni mucho menos. La llegada a la meta más augusta trae consigo el peligro que es el común denominador de las citas aludidas al principio, esto es, el desasosiego. El experto de la vida desdichada tiene conocimiento de este peligro, tanto da que tenga o no tenga conciencia clara de ello. La meta todavía no alcanzada -así parece haberlo dispuesto el creador de este mundo- es más apetecible, romántica, trasfigurada como nunca puede serlo la que ya se ha alcanzado. No pretendamos vender gato por liebre: en la luna de miel se acaba la miel antes de lo previsto; al llegar a la ciudad leja y exótica, el taxista ya está al acecho para tomarnos el pelo; superar con éxito el examen decisivo es mucho menos impresionante que la invasión complementaria e inesperada de complicaciones y quebraderos de cabeza; y hablar de la serenidad del crepúsculo de la vida después de la jubilación, como se sabe, no es para tanto [...]

Paul Watzlawick: "El Arte de Amargarse la Vida". Herder, 2009, Barcelona. Pp.:71-74

sábado, 16 de junio de 2012

Sistemas por doquier: Ludwig von Bertalanffy



La Teoría General de Sistemas de von Bertalanffy, fue y es un referente para las matemáticas, la ingeniería, la cibernética pero también para las ciencias sociales, la biología(ecología) y para la psicología. Especialmente para los desarrollos de las terapias sistémicas y terapias estratégicas. Por ejemplo, es algo sintónico con el trabajo de Gregory Bateson y Paul Watzlawick (Grupo del MRI de Palo Alto -California-), la Terapia Sistémica de Paradojas de Mara Selvini Palazzoli y el genial Salvador Minuchin.
El texto va desde lo más desencarnado, lo robótico, lo mecánico, lo industrial, la ciencia dura, rígida y deshumanizada hasta relacionarlo con suma inteligencia con la distopía que supone ese mundo y las aplicaciones en sociología, antropología, psiquiatría, psicología y el arte. Supuso y supone una nueva forma de ver la vida, una revolución científica.
Un paradigma que hay que entender profundamente, sumamente complejo, alambicado y profundo. Rodrigo Córdoba Sanz.







Si alguien se pusiera a analizar las nociones y muletillas de moda hoy por hoy, en la lista aparecería "sistemas" entre los primeros lugares. El concepto ha invadido todos los campos de la ciencia y penetrado en el pensamiento y el habla populares y en los medios de comunicacion de masas. El razonamiento en términos de sistemas desempeña un papel dominante en muy variados campos, desde las empresas industriales y los armamentos hasta temas reservados a la ciencia pura. Se le dedican innumerables publicaciones, conferencias, simposios y cursos. En años recientes han aparecido profesiones y ocupaciones, desconocidas hasta hace nada, que llevan nombres como proyecto de sistemas, análisis de sistemas, ingeniería de sistemas y así por el estilo. Constituyen el meollo de una tecnología y una tecnocracia nuevas; quienes las ejercen son los "nuevos utopistas" de nuestro tiempo, quienes -en contraste con la cepa clásica, cuyas ideas no salían de entre las cubiertas de los libros- están creando un mundo nuevo, feliz o no.
Las raíces de este proceso son complejas. Por un lado está el tránsito desde la ingeniería energética -la liberación de grandes cantidades de energía, así en las máquinas de vapor o eléctricas- hasta la ingeniería de control, que dirige procesos mediante artefactos de baja energía y que ha conducido a las computadoras y la automación. Han aparecido máquinas que se autocontrolan, del humilde termostato doméstico a los proyectiles autoguiados de la Segunda Gurera Mundial, y de ahí a los proyectiles inmensamente perfeccionados de hoy. La tecnología ha acabado pensando no ya en términos de máquinas sueltas sino de "sistemas". Una máquina de vapor, un automóvil o un receptor de radio caían dentro de la competencia del ingeniero adiestrado en la respectiva especialidad. Pero cuando se trata de proyectiles o de vehículos espaciales, hay que armarlos usando componentes que proceden de tecnologías heterogéneas: mecánica, electrónica, química, etc.; empiezan a intervenir relaciones entre hombre y máquina, y salen al paso innumerables problemas financieros, económicos, sociales y políticos. O bien, el tráfico aéreo, o incluso el automóvil, no es solo cosa del número de vehículos en funcionamiento sino que son sistemas que hay que planear o disponer. Así vienen surgiendo innumerables problemas en la producción, el comercio y los armamentos.
Se hizo necesario, pues, un "enfoque de sistemas". Dado un determinado objetivo, encontrar caminos o medios para alcalzarlo requiere  que el especialista en sistemas (o el equipo de especialistas) considere soluciones posibles y elija las que prometen optimización con máxima eficiencia y mínimo costo en una red de interacciones tremendamente compleja. Esto requiere técnicas complicadas y computadoras para resolver problemas que van muchísimo más allá de los alcances de un matemático. Tanto el hardware de las computadoras, la automación y la cibernación, como el software de la ciencia de los sistemas representan una nueva tecnología que ha sido llamada Segunda Revolución Industrial y solo lleva unas décadas desenvolviéndose.
Esta situación no se ha limitado al complejo industrial-militar. Los politicos suelen pedir que se aplique el "enfoque de sistemas" a problemas apremiantes, tales como la contaminación de aire, el agua, la congestión del tráfico, la plaga urbana la delincuencia juvenil y el crimen organizado, la planeación de ciudades y hablan de este "nuevo concepto revolucionario".
Un primer ministro canadiense (Manning, 1967) inserta el enfoque de sistemas en un su plataforma política:
...existe una interrelación entre todos los elementos y constituyentes de la sociedad. Los factores esenciales en los problemas, puntos, políticas y programas públicos deben ser siempre considerados y evaluados como componentes interdependientes de un sistema total.
Por otro lado, en psicología la concepción básica solía ser el "modelo robot". Había que explicar la conducta con el esquema mecanicista estímulo-respuesta (E-R); el condicionamiento, acorde con la pauta del experimento con animales, aparecía como fundamento de la conducta humana; tenía que reemplazarse el "significado" por la respuesta condicionada, que negarse la especificidad del comportamiento humano, etc. La psicología de la Gestalt fue la primera en enfrentarse al esquema mecanicista hace cosa de medio siglo. Más recientemente se han visto muchos intentos encaminados a una "imagen del hombre" más satisfactoria, y el concepto de sistema va ganando importancia; Piaget, por ejemplo, "vinculó expresamente sus conceptos a la teoría general de los sistemas de Bertalanffy".
Quizá aun más que la psicología, la psiquiatría ha adoptado el punto de vista de los sistemas. Citemos a Grinker:
De las teorías llamadas globales, la que primero enunció y definió Bertalanffy en 1947 con el nombre de "teoría general de los sistemas" ha prendido... Desde entonces ha afinado, modificado y aplicado sus conceptos, establecido una sociedad dedicada a la teoría general de los sistemas y publicado un General Systems Yearbook, Muchos científicos sociales pero solo un puñado de psiquiatras estudiaban, entendían o aplicaban la teoría de los sistemas. De pronto, bajo la guía del doctor William Gray, de Boston, se alcanzó un umbral, la reunión anual 122 de la American Psychiatric Association dedicó dos sesiones, en 1966, a la discusión de esta teoría, y se dispuso que en adelante hubiera reuniones regulares de psiquiatras para desarrollar esta "teoría unificada del comportamiento humano". De existir la tercera revolución (después de la psicoanálitica y la conductista), reside en el desenvolmiento de una teoría general.
Del vasto espectro, la extendida confusión y las contradicciones  de las teorías sociológicas contemporáneas emerge una conclusión segura: que los fenómenos sociales deben ser considerados en términos de "sistemas" -por difícil y hoy en día fluctuante que sea la definición de entidades socioculturales.
Hay un panorama científico revolucionario del movimiento de investigación general de los sistemas, cúmulo de principios, ideas y ahondamiento que ya han establecido un grado superior de orden y de comprensión científicos en muchas áreas de la biología, la psicología y algunas ciencias físicas... La moderna investigación de los sistemas puede servir de base a un marco más adecuado para hacer justicia a las complejidades y propiedades dinámicas del sistema sociocultural.
El curso de los acontecimientos en nuestros tiempos sugieren una concepción análoga en la historia, incluyendo la consideración de que, después de todo, la historia en sociología haciéndose, estudiando "longitudinalmente". Son las mismas entidades socioculturales las que la sociología investiga en su presente y la historia en su devenir.
En otros tiempos puede haber servido de consuelo echar la culpa de atrocidades y estupideces a malos reyes, pérfidos dictadores, la ignorancia, la superstición, las carencias materiales y cosas así. Por ello la historia era del estilo "quién-hizo-qué": "idiográfica" es el término técnico. Así, la Guerra de los Treinta años fue consecuencia de la superstición religiosa y de las rivalidades de los príncipes alemanes; Napoleón puso a Europa de cabeza en virtud de su ambición desmedida; la Segunda Guerra Mundial se debió a la perversidad de Hitler y a la proclividad bélica de los alemanes [...]

Según el psicoterapeuta Ruesch (1967), al nuevo mundo cibernético no le importa la gente sino los "sistemas"; el hombre se vuelve reemplazable y gastable. Para los utopistas de la ingeniería de sistemas, por repetir una frase de Boguslaw (1965), precisamente es el "elemento humano" el componente inconfiable de sus creaciones. O bien se elimina del todo, sustituyéndolo por el hardware de computadoras, maquinaria autrregulada y así por el estilo, o bien hay que hacerlo tan confiable como se pueda: mecanizado, conformista, controlado y estandarizado. Dicho con términos más ásperos, en el Gran Sistema el hombre ha de ser - y en gran medida lo es ya- un retrasado mental que oprime botones, o un idiota informado -quiere decirse-: adiestrado en alguna especialidad limitada, pero por lo demás simple parte de la máquina. Esto concuerda con un bien conocido principio de sistemas, el de la mecanización progresiva; el individuo se convierte cada vez más en un engranaje dominado por unos pocos guías privilegiados, mediocres y chanchulleros, que persiguen sus intereses privados tras la cortina de humo de las ideologías.
Ya contemplemos la expansión positiva del conocimiento y el control benéfico del medio y la sociedad, ya veamos en el movimiento de los sistemas la llegada del Mundo Feliz y de 1984, el hecho es que  esto merece estudio intenso, y con él tenemos que vernos.

viernes, 20 de abril de 2012

El vaso de cerveza fatal: Paul Watzlawick

Paul Watzlawick (25 de julio de 1921-31 de marzo de 2007) fue el pionero de la terapia sistémica constructivista y también de la teoría de la comunicación. En este último ámbito se estudia la génesis de las psicosis en base a lo que se llamó doble-bind, traducido por "doble vínculo". En esta teoría explica que cuando son contradictorios los mensajes analógicos (no verbales) y digital (verbal) se produce el doble vínculo, una situación esquizofrenógena que explica las bases de la psicosis. Él pensaba que cambiando una parte del sistema, es posible que todo el sistema cambie. Algunos lo han relacionado con la Antipsiquiatría, aquellos que han contribuido a tal movimiento no siempre han querido adherirse a esa corriente que cambió las propuestas de la psiquiatría y que Hollywood ha realzado en películas como "Alguien voló sobre el nido del cuco". Watzlawick también describió los 5 axiomas de la Comunicación Humana: 1.Es imposible no comunicar. Aunque no hablemos con otras personas, eso no significa que no nos comuniquemos, y es que la comunicación no es sólo verbal (digital), sino que también los gestos y comportamientos que realizamos constituyen una forma de comunicación (analógica). 2.Toda comunicación tiene un nivel de contenido y un nivel de relación, de tal manera que el último clasifica al primero, y es, por tanto, una metacomunicación. Nos comunicamos con los demás en función de la relación que tenemos con ellos. Y en función de esa relación lo hacemos tratamos de que el receptor del mensaje lo entienda de la forma que intentamos expresarlo. Toda esa "parafernalia" supone información sobre la comunicación que efectuamos, o sea, resulta que es metainformación. 3.La naturaleza de una relación depende de la puntuación de las secuencias comunicacionales entre las personas comunicantes. Básicamente significa que el proceso de comunicación es un proceso cíclico, cada comunicación se resuelve en función de lo que entendemos que nuestro interlocutor ha entendido, así alimentamos nuestras creencias de que caemos mejor o peor, o que el otro está enfadado, alegre, triste, etc. No se puede establecer un proceso lineal de comunicación. 4.La comunicación humana implica dos modalidades: la digital y la analógica. Como se ha expresado antes, una cosa es lo que se dice (comunicación verbal o digital) y otra es cómo se dice (comunicación no verbal o analógica). 5.Los intercambios comunicacionales pueden ser tanto simétricos como complementarios. Esto se debe a la relación existente entre las personas que participan en la comunicación. Si son relaciones de igualdad (entre amigos, parejas, etc), o bien, si las relaciones resultan complementarias (padres-hijos, jefes-empleados, etc). Rodrigo Córdoba Sanz es especialista en psicoterapia breve.
El vaso de cerveza fatal. Del libro "El Arte de Amargarse la Vida": Un maestro antiguo del cine cómico norteamericano, W.C. Fields, enseña en su película, The Fatal Glass of Beer, la ruina espantosa e inevitable de un joven que no puede resistir ante la tentación de beber su primer vaso de cerveza. El dedo levantado en señal de advertencia (si bien una risa reprimida lo hace temblar) no puede pasar inadvertido: el hecho es breve, el arrepentimiento largo. ¡Y tan largo! (Piénsese en nuestra primera madre de la Biblia: Eva, y el bocado de manzana...) Esta fatalidad tiene sus ventajas innegables que hasta ahora, en nuestra época iluminada, se silenciaron vergonzosamente pero que ya no se pueden ocultar por más tiempo: arrepentimiento va, arrepentimiento viene. Para nuestro tema es mucho más importante el hecho de que, si las consecuencias irreparables del primer vaso de cerveza no disculpan los vasos que siguen, sí los determinan. Dicho de otro modo: muy bien, uno carga con la culpa, entonces debiera uno haberlo sabido mejor, pero ahora ya es demasiado tarde. Se pecó entonces, ahora se es víctima del propio paso dado en falso. Naturalmente, esta forma de construcción de desdicha no es la ideal, puede pasar. Intentemos, pues, afinarla. ¿Qué pasa en el caso de que no haya habido participación alguna de parte nuestra en el suceso original?, ¿en el caso de que nadie pueda acusarnos de cooperación? Sin duda, entonces somos puras víctimas. ¡Y que intente alguien sacudirnos de nuestro status de víctima o esperar que adoptemos medidas en contra! Lo que nos hayan podido causar Dios, el mundo, el destino, la naturaleza, los cromosomas y las hormonas, la sociedad, los padres, los parientes o, sobre todo, los amigos, es tan grave que la simple insinuación de que quizás podríamos intentar poner algún remedio a la situación, ya sería una ofensa. Y por si fuera poco, desprovista de todo rigor científico. Cualquier manual de psicología nos abre los ojos, para que nos percatemos de que la personalidad ya viene determinada por unos factores del pasado, principalmente situados en la más tierna infancia. Y hasta los niños saben que los sucesos, una vez hechos, ya no se pueden deshacer nunca más. De aquí -dicho sea de paso- la enorme seriedad (y duración) de los tratamientos psicológicos especializados. ¿Adónde iríamos a parar, si fuera en aumento el número de los convencidos de que su situación es desesperada, pero no seria? Basta mirar la advertencia ejemplar que nos ofrece Austria al mantener como himno nacional la canción placentera que la oficialidad insiste en negar: "O du lieber Augustin, alles ist hin" (Agustín querido, todo está perdido). Si alguna que otra vez - no es fácil que pase-, el mismo curso independiente de las cosas compensa, sin intervención nuestra, por el trauma o fallo del pasado y nos da gratuitamente lo que deseamos, el experto en el arte de amargarse la vida no se desalienta ni mucho menos. La fórmula "ahora ya es demasiado tarde, ahora ya no quiero", le permite permanecer inaccesible en su torre de marfil de indignación y evitar así que, lamiéndose las heridas infligidas en el pasado, estas vayan a curar. Pero el non plus ultra, ,que naturalmente es cosa de genios, consiste en responsabilizar el pasado incluso del bien, y sacar de ahí un capital a cuenta de la desdicha presente. Un ejemplo insuperable de esta variante del tema es la sentencia, que ha pasado a la historia, de un marinero veneciano después que marcharon los Habsburgos de Venecia: "¡Malditos austríacos que nos han enseñado a comer tres veces al día!".

sábado, 10 de marzo de 2012

¿Por qué se sostienen los conflictos padres hijos?

En este tipo de casos existe una o todas las partes que no asumen su parte de responsabilidad en el problema. Por otro lado, puede existir psicopatología asociada.
La familia es un sistema y lo que el padre y la madre hacen afecta en el hijo. Actualmente la adolescencia se alarga cada vez más. Además existen determinadas estructuras familiares más aglomeradas que nutren el compartir una serie de principios, valores y normas básicas. Ese bagaje hay que desmontarlo para poder ser libre. Esto lo verbalicé a una familia tradicional y ellos rechaazaban la idea. Simplemente no estaban de acuerdo. En cierto modo, los padres prefieren de forma inconsciente que su hijo siga siendo un niño, aun cuando sea adulto. Que siga bajo su tutela y supervisión. Es el ejemplo de un caso que puede alimentar un apego dependiente. Esto genera desconfianza en los propios recursos, las instrucciones e indicaciones de los padres (para un adulto) son consideradas como elementos que invalidan el gesto espontáneo y eso puede generar un conflicto entre el verdadero self y la impostura que se adopta para ser un "chico bueno" y cumplir con los principios y preceptos introyectados. Esto, desde luego no es un proceso totalmente consciente.
Insisto, para ser libre, autónomo e independiente hay que pensar, elegir y sentir por uno mismo, ser como natural y espontáneamente se es. Olvidar, si pudiera decirse así, lo que has aprendido y desaprender para tener un nuevo comienzo, tal y como decía Balint.
Darse la oportunidad de ser, con sus virtudes y sus defectos pero no estar rindiendo tributo a al deseo de los padres. Esto produce muchos problemas.
Además, en estos casos, los padres no suelen colaborar en la psicoterapia porque no quieren que se altere el statu quo, una madre de un paciente le sugería a su hijo que había abandonado tres tratamientos cognitivo-conductuales que hiciera terapia conductual y tomara pastillas cuando su problema es de identidad y de romper el hilo umbilical.

martes, 19 de abril de 2011

¿Y si el fracaso escolar fuera una manera disfrazada de éxito?

¿Y si el fracaso escolar fuera una manera disfrazada de éxito?




Roberto Butinof



El fracaso escolar es una operación global de la mayor complejidad a partir de una situación que es exactamente como un rico tesoro encerrado en un cofre hermético, ubicado en el fondo de un mar muy profundo, nosotros vamos a trabajar para imaginar como esa riqueza potencial puede transformarse en una riqueza efectiva y como la complejidad que pasa inadvertida puede transformarse en una complejidad para ella misma y para los otros.







El desafío en cuestión.



El estudiante que fracasa cuestiona por su comportamiento, el mundo al cual él pertenece y lo interroga sin saberlo, "¿Para qué sirve todo esto?" (los estudios, la responsabilidad, los compromisos, la vida social...). Él no dice "Yo no quiero saber" o "Yo no puedo", dice sobretodo "Yo no se porque saber o porque tengo que saber".



Su cuestionamiento se dirige a sus padres, su cultura étnica, (racial?) o política, su institución escolar o a la sociedad en su conjunto.



Él no dialoga con la pregunta, la cual queda abierta.



La pregunta del estudiante que fracasa es una pregunta sin cuestionamiento, como si fuera un diálogo que todavía en realidad no es tal, como una respuesta antes de tiempo y del momento de la respuesta.



Nosotros todos estamos frente a esta problemática del fracaso escolar enfrentando un desafío que aun no es tal.



Para que el desafío se convierta verdaderamente en un desafío, imaginemos un puente que relacionaría al estudiante en cuestión con las personas para quien el problema es un problema. En esta perspectiva es aleatorio (o poco útil) imaginar normas generales, que puedan ser aplicadas a cada situación particular.



No solamente no hay solución, sino que el fracaso en si mismo ya es una solución. En efecto la respuesta ha sido "construida" antes que la pregunta y la solución antes que el problema.



El estudiante que fracasa querría comprender el sentido un mundo que le resulta extranjero viviendo simultáneamente en relación a si mismo una situación extraña y desconocida, frente a la cual se siente impotente (pero conserva potencialmente las claves de la potencia) y todo poderoso al mismo tiempo.



El desafío parece ser tal para la persona que fracasa pero en realidad lo es sobretodo, o lo es particularmente para las personas que están involucradas (la familia, la escuela, los psicólogos, los psicoterapeutas, los jueces, las autoridades políticas).



El desafío podría ser estudiado como un desafío si uno deja de lado la noción de responsabilidad y uno se interesa al lugar que ocupa y a los juegos que creamos en una sociedad posible. La noción de desafío debe ser estudiada bajo la óptica de nuestra concepción de nosotros mismos. Nosotros podemos pertenecernos o no, y esta definición consciencia, sentido o visión de nosotros mismos, en una sociedad dada, determinará el tipo de juegos posibles.



El rol, la jerarquía el sentido que nos adjudicamos a nosotros mismos van a determinar la posibilidad de desafío o la especificidad propia del desafío.



O sea el desafío debería ser estudiado no a partir del estudiante que fracasa sino a partir de aquellos que lo ven, que lo sienten, que lo aman, que lo "leen" y que podrían construir las condiciones necesarias para que el desafío comience a tornarse a ser un verdadero desafío.



Desarrollo didáctico posible.



Alguien que fracasa me hace pensar a un financista que amaso una gran fortuna, la cual perdió toda actualidad porque se devaluó y no es negociable en la bolsa. En otras palabras la persona que fracasa sería rica, de una riqueza que no es utilizable porque nadie puede reconocerla como tal y reconocerse en ella.



Todo sistema debe ganar. El sistema al cual pertenece el estudiante que fracasa también parte de esta lógica es en el seno de una lógica cuya "lógica" no es siempre lógica... porque es un orden más cerca de la creencia que una construcción racional progresiva.



Si la persona que fracasa cree en valores que cada vez están más devaluados, que más puede hacer que construir nuevos valores en los cuales el o ella podría creer?. Estos nuevos valores harían parte de los antiguos o bien serían la continuación lógica de aquellos, en un "entramado" complicado, pero no complejo, que apunta a hacer de la persona en estado de fracaso alguien creíble frente a sus propios ojos.



La persona que fracasa, por "razones" muy diversas, decide no decidir nada. Esta decisión no es una decisión activa, pero es una manera de dejar su propio automóvil, sin frenos y sin conductor, seguir una ruta descendente con la convicción que el vehículo solo va a tomar las curvas y llegar el por su propia cuenta al destino fijado.



Todos tenemos tendencia a imaginar el fracaso como una falta o carencia de fuerza o de disciplina del estudiante en cuestión. Desde esta posición pedirle que incremente su esfuerzo de trabajo, su disciplina y su esfuerzo de memorización solo hay un paso.



Todo fracaso culpabiliza a la familia o/y a la institución donde este ocurre y cuestiona a esos protagonistas sobre sus roles respectivos.



Si cada vez que nosotros vemos un niño o un adolescente en una situación de fracaso escolar nos sentimos motivados a ayudarlo, eso se debe a la filosofía de base con la cual nosotros pensamos la vida en general. Pero la persona que fracasa también tiene una filosofía de base que no podría explicar o conceptualizar porque le es desconocida y se manifiesta de manera intuitiva o instintiva.



Todo intento de ayudar corre el riesgo de tornarse una lucha entre dos modelos que a menudo no se encuentran.



El fracaso es un momento bisagra indispensable para construir el devenir, el futuro.



La persona que fracasa debe ser colocada en un nivel jerárquico superior, en una ecuación a crear para salir del impasse, el lugar de querer ayudar a aquel que fracasa deberíamos imaginar como pedirle ayuda, es decir, ubicarlo en una posición de aquel que sabe y que conoce profundamente las claves de su éxito, porque el fracaso es un éxito estratégico que toma por sorpresa a todos aquellos que no esperan estos resultados.



La persona que fracasa es la que gana ahí donde nadie espera que ella gane.



La coacción de la reflexión.



Sin coacción no hay fracaso. Podemos imaginarnos que la coacción la obligación y el fracaso hacen parte de un conjunto que no pueden disociarse. La coacción es una manera de vivir la no - libertad. No se trata de vivir una libertad coactiva sino de sentirse prisionero de la no libertad. Una libertad limitada es muchas veces más confortable para vivir que una libertad ilimitada. Todo depende del contexto y de la forma en la cual uno se represente el mundo al cual pertenece.



Una libertad ilimitada puede ser vivida de manera más coactiva que su opuesto. "Lo ilimitado" se transforma en la prisión.



El conocimiento humano es infinito pero no ilimitado. Alguien que se mueve en un mundo ilimitado, o considerado como tal, tendrá tendencia a limitar al máximo su capacidad de maniobra o las fronteras de su acción.



Un adulto que piensa su afectividad y que concibe su sexualidad de una manera próxima a aquella de sus abuelos podrá decir: "Yo haré tal y tal cosa (casamiento, niño, descubrimientos profesionales o personales diversos...) cuando me sienta preparado".



Es una manera de vivir lo ilimitado fijando su capacidad de acción alrededor de su propio cuerpo, como si la distancia entre la capacidad actual y la capacitación a obtener fuera ilimitada y al mismo tiempo extremadamente limitada.



En esta visión de las cosas siempre hay una parte y una contra parte.



El niño que fracasa vive la parte y la contrapartida al mismo tiempo y es imposible saber en cual se encuentra. La solución consiste en construir, de una manera dialógica, una síntesis creativa entre la parte y la contrapartida, o sea pasar de una contradicción esterilizante a una síntesis fecunda.



La transgresión y la no transgresión.



En el fracaso habría una imposibilidad de transgresión.



Para convertirse en una persona íntegra me parece fundamental aprender a transgredir, lo que es una buena manera de ser y de ir cada vez más profundamente hacia la noción de ser llevando al mismo tiempo todo aquello que determinó el origen de nuestra trayectoria histórica.



El modelo del fracaso es un modelo rico, cerrado impenetrable y que conserva muchos secretos en la profundidad de sus abismos. El diálogo con el fracaso es el diálogo entre dos lenguajes, entre dos modelos, entre dos visiones. Utilizar el fracaso como una plataforma a partir de la cual construir un nivel superior de complejidad, me parece una propuesta cada vez más importante.



El fracaso, como todos los grandes problemas es una cuestión relacional que se ignora, que se desconoce. Un niño o una persona que cree saber todo va a defender su "saber" con uñas y dientes. Con esta persona puede ser bello, puede ser lindo enfrentarse, pelearse, combatir para aprender juntos la estrategia de la paz.



Yo no pienso que se pueda aprender o enseñar a un profesional a tratar el fracaso o a curar el fracaso. Me parece que podemos por el contrario, aprender a construir con el otro la noción de un viaje sin valijas, hacia un desafío cada vez mayor.



La persona que fracasa es una persona que en general ama los desafíos, pero que se encuentra en una estación a la cual llegó y de la cual no puede irse.



Trabajar el fracaso sería para mi, una forma de imaginar como conectar el fracaso escolar a otras situaciones y concebir vehículos más pertinentes para cada situación.



Ninguna experiencia puede ser transmitida. Es otra experiencia que nosotros ya estamos construyendo, la que vamos a "transmitir" a alguien partiendo de una experiencia precedente.



No hay experiencia precedente. La experiencia es siempre actual. Todo lo que podemos tomar de nuestro saber ya es otro saber que se está construyendo (o en construcción).



Ninguna fórmula puede estar dada. Ninguna receta es realizable sólo existe nuestra propia formación y nuestra propia especificidad como vehículos (cálidos? áridos?) de nuestras concepciones.



Si yo hablo de todo esto, es para partir al descubrimiento de otra modestia o de un nuevo orden de modest ia en mi a la manera de una investigación permanente del otro que habita en mi, de un yo que pase por el exterior de mi y que podría ser aquel real e imaginario del lector de esta reflexión.



El monólogo es la respuesta - el diálogo es la pregunta.



Me parece imposible salir del fracaso escolar sin un aprendizaje verdadero de construcción del diálogo porque, para mi, el fracaso es el fruto de un monólogo donde el estudiante (de la misma forma que su familia, el profesor y todos los que intervienen de afuera) formula las preguntas y las respuestas.



En otras palabras, las preguntas se tornan respuestas - las cosas no están en su lugar - el sentido estratégico todavía no es de la partida.



Un monólogo podría ser una construcción cerrada o abierta. Si el estudiante que fracasa vive un monólogo cerrado donde las respuestas y las preguntas se chocan permanentemente, el monólogo abierto sería la posibilidad de construir, ya sea preguntas directas, ya sean afirmaciones que tengan en ellas el germen escondido de una interrogación posible.



Para que lo posible se vuelva realidad, la historia, la cultura y el medio, obligatoriamente deben formar parte del juego.



Mi reflexión es también un monólogo que pienso como un diálogo y que trata de pasar por el interior y el exterior del estudiante que fracasa.



Todas estas reflexiones son el producto de mi experiencia de vida, de padre de cinco hijos, de médico, de psicoterapeuta, y de apasionado por el estudio de la política y de la estrategia social.



Pertenezco a aquellos que no pertenecen.



Encontramos a veces jóvenes que dicen: "Detesto a la escuela" o "Detesto a mi profesor". Pienso que sin saberlo, estos niños dicen: "Yo no soy de aquí", o "Yo no pertenezco", o "Yo pertenezco a aquellos que no pertenecen".



La no pertenencia sería una forma de pertenencia.



El mundo del fracaso escolar es un mundo de magia, de creencias, de misterios, de respuestas a las agresiones reales o imaginarias.



La persona que fracasa, a cualquier edad, es una persona que está sola, pero sola de pseudo soledad, y que vive su mundo como un mundo amenazante y al mismo tiempo protector, lógico e ilógico, acreedor y deudor.



El fracaso sería un pseudo éxito, que es vivido como una verdad total e inexorable. La noción de pseudo éxito nos aparece más claramente cuando avanzamos en el análisis de la problemática del fracaso. Nosotros observamos progresivamente que el éxito era un pseudo éxito y que la lógica como tal era también una pseudo lógica.



El interlocutor que somos nosotros, y que podemos ser, de la persona que fracasa, no puede corregir el modelo del fracaso sin despegar la situación de todo aquello que está constituido de manera pseudo.



El fracaso se torna cuando se instala, un modelo de pensamiento y de acción y no el opuesto de la noción de éxito. Este modelo no es la negación o el fracaso de otro modelo sino un modelo en si mismo. Podríamos definirlo, describirlo, como un lenguaje y una gramática que no pueden hacer nacer. Para crear la posibilidad de nacimiento es fundamental construir y descubrir la noción de alteridad de relación y de lenguaje.



Por intermedio de esta construcción, familiar, cultural y social, que es el lenguaje, y en función de la apropiación que nosotros podemos hacer de el, podemos poco a poco volvernos seres fecundadores en interacción recíproca, seres en diálogo o seres del diálogo, dialoguistas.



Nuestros cuerpos, nuestro pensamiento, nuestra visión del mundo, se construyen, se respiran, se dialogan, adquieren sentido, vuelo e historicidad. Imperceptiblemente nosotros nos volvemos la estructura de nuestra pertenencia.



Insuficiencia de la globalidad.



Un eje de trabajo importante a seguir en el estudio del fracaso escolar es el de la globalidad. La globalidad de la persona que fracasa es una globalidad finita y no infinita y que se tornaría, se transformaría a través de una elaboración, sin límites y no infinita ilimitada.



La política emocional.



Toda política de orden emocional nos da la impresión de ser libres y de ejercer plenamente nuestra libertad. No se puede pensar con nuestras propias emociones sólo se puede actuar con nuestras propias emociones. Pero como actuar y pensar están siempre ligados creemos que pensamos cuando, en realidad, simplemente actuamos con nuestras emociones y nuestros condicionamientos culturales.



Por definición el fracaso escolar sería una situación cerrada en si misma.



El estudiante que fracasa no es alguien que no piensa, es a menudo alguien que piensa mucho pero que piensa de una manera emocional seguramente sin saberlo.



Si el saber es emocional, el saber no puede transformarse en saber.



La metáfora imposible: "busca lo imposible por una vía concreta y no metafórica"



Para la persona que está en estado de fracaso escolar lo imposible es un imposible.



Una situación de gran endeudamiento no puede más que generar nuevas deudas o más endeudamiento. Si pensamos en una pareja en dificultad, que vive al borde de la ruptura (antes de separarse o de empezar una terapia), tendrá tendencia ya sea a engendrar otro niño ya sea a realizar compras exageradas o inconsideradas más allá de sus posibilidades. El estudiante que fracasa esta en la misma situación.



Busca lo imposible por una vía concreta y no metafórica.



La capacidad metafórica podría ser la posibilidad de hacer una síntesis entre si y el otro que permitiría definir de una nueva y liberadora manera la relación en cuestión.



La metáfora está profundamente ligada al reconocimiento recíproco y a la noción de gratuidad.



Ganar se vuelve para el estudiante que fracasa una necesidad concreta de ganar y no el acto de ganar por el placer de ganar.



El placer de ganar es un acto de libertad, de compromiso y de amor.



Cuénteme su fracaso escolar.



Sin fecundación no hay nacimiento, y para que haya fecundación no hay que poner condiciones al nacimiento.



El fracaso escolar sería como una bisexualidad sin sexualidad. Una situación repetitiva, en tanto dure, anula aniquila la posibilidad de fecundación. De esta manera la "sexualidad" sólo puede venir del exterior.



Para que un volcán realice su condición volcánica, otra instancia, otra persona, en nuestro caso debe poder aportar los elementos que van a hacer posible el nacimiento de la conflictiva o del conflicto.



Si cada vez que trabajamos con una persona que fracasa, seguimos su fracaso escolar como si nos contaran un cuento, podríamos transformar la situación tal como es descripta en una situación tal que podría ser descripta. Del "cuénteme" pasaríamos progresivamente al "contémonos".



En lugar de mostrarle el error al otro nosotros nos volveríamos protagonistas para la construcción asociada de la noción de error.



La política de lo cuantitativo.



Ninguna lógica progresiva - o sea en construcción - no puede hacerse en base a una lectura cualitativa. Lo cualitativo sería el fruto de nuestros sentimientos, de nuestras emociones, de nuestra concepción afectiva. Para que una concepción se vuelva generadora de conceptos, es fundamental de pasar a otra manera de leer y de concebir la realidad. Para ello necesitamos de un pensamiento estructurado alrededor de una columna vertebral de tipo lógico matemático.



La salud o la salvación por medio de la política.



La conflictiva es, en la mayor parte de los casos, apolítica. Para tener éxito con alguien que está en situación de fracaso escolar es fundamental transformar lo apolítico en político.



La idea de trabajar el fracaso como un cuento, como un relato va en el sentido de transformar la no historicidad en historicidad. Una gran cantidad de conflictos en el mundo político actual están desprovistos de la noción de historicidad, de diálogo, de pensamiento interactivo o sea de posibilidad de negociación.



El fracaso sería como una negociación que se despierta y se levanta muy temprano...



Construir juntos (o en conjunto) un relato, una historia, una metáfora, es construir en conjunto la noción de compromiso, que puede llevar progresivamente al amor y a la libertad.



La impotencia del estudiante que fracasa es una cuestión todopoderosa que es desconocida.



Pensar las cosas desde el punto de vista político significa pensarlas en términos de diálogo, de reconocimiento recíproco, situar un evento en su contexto y actuar de tal forma que para que una persona pueda ganar todo el conjunto de personas que lo rodean, todo su ámbito relacional pueda volverse ganador.



La cuestión del desafío.



El desafío, no es un pregunta, el desafío de vuelve una pregunta, se convierte en una pregunta.



En el fracaso escolar el estudiante que fracasa se encuentra confrontado al desafío próximo y lejano de la pregunta, como alguien que entraría en pánico ante una enorme montaña mirando la cima a la que quiere llegar. Comenzar a subir, a escalar, a dialogar con la montaña, significa la transformación progresiva del desafío, en pregunta de ese desafío, o sea convertir ese desafío en preguntas que vayan gradualmente llevando hacia la cima que se quiera conquistar.



Partir al (asalto?) de la montaña significa cuestionar al cuestionamiento. Eso no puede hacerse solo, es un acto de diálogo; pero un diálogo con significativo, o sea de tipo filosófico, político, ideológico, posible únicamente cuando las condiciones de un compromiso están dadas.



Este compromiso puede hacerse en el seno de la familia a la cual pertenece el estudiante que fracasa o en contactos con especialistas de la educación psicólogos especialistas en relaciones humanas.



En el seno mismo de la familia, es muy difícil encontrar el camino de la salida. No es imposible pero demanda un entrenamiento poco habitual en el arte de la reflexión y del análisis histórico.



Es más rico, más fecundo, aportarle a la familia en cuestión elementos exteriores de estudio y de reflexión para que pueda concebirse como un conjunto "como un sistema" que tiene todo el interés en ganar construyendo la idea de pertenencia, para que el niño de ellos comience a moverse en un mundo limitado históricamente operativo donde la diferencia se vuelve posible.



La reflexión sin coacción.



Más la familia se vivirá como un conjunto que es tal o cuya pertenencia se da a través de un diálogo creativo con expertos exteriores a la familia, más el niño que estaba en situación de fracaso se volverá un niño que descubrirá el placer de la reflexión, el cual ya no será una coacción, sino una manera de ir hacia el otro y a través de ese otro descubrirse a si mismo.



La mirada y el diálogo, a través de una reflexión sin coacción, permiten la construcción de otro lenguaje, de un lenguaje que no esta más alienado sino que trabaja para transformarse en el sentido del conocimiento.



El arte de la transgresión.



Un lenguaje que se pertenece es un lenguaje donde la transgresión se vuelve posible.



El fracaso, adquiere significado de intento de transgresión cuando es decodificado, cuando es transformado, digerido, modelado, se transforma en un fracaso con el cual se comienza a dialogar como con la montaña que parecía inaccesible. Un fracaso con el cual se comienza a dialogar, dialogando con expertos o especialistas exteriores a la familia, es un fracaso que puede ser reivindicado por el estudiante que fracasa, por su familia, por la institución a la cual pertenece.



El fracaso deja de ser una acto de tipo físico mecánico para volverse progresivamente una idea o un concepto con el cual se puede jugar, dialogar, transgredir.



De esta manera se puede navegar entre lo concreto y lo metafórico.



La metáfora es tan concreta, y tan real que aquello que es palpable, pero ya no será más una realidad que aplasta sino una realidad posible de la realidad.



Yo me pertenezco.



Un viaje que se termina es un viaje que se comienza.



El vehículo que daba vueltas en redondo en una estación sin salida se transforma, gracias al reconocimiento, al diálogo y al lenguaje, en un vehículo que se pertenece a si mismo o sea que recupera identidad porque se (o se es?) parte de un conjunto que también se pertenece y que se transforma en un constructor de pertenencia.



Del amor se pasa a la lógica, a la filosofía, a la política.



Si solo tenemos una idea filosófica del amor, el amor permanece encerrado en los límites de las emociones posibles.



La filosofía del amor y el amor de la filosofía nos permite construir un mundo en el cual el espacio, el tiempo y la historia dialogan sin cesar, continuamente. La (?) constante del tiempo, del espacio y de la historia se torna entonces posible.



Al fin esto se vuelve serio.



De lo imposible imposible se pasa a lo imposible posible.



Sin una perspectiva filosófica, lógica y política, no se puede construir el sentido de la vida y el sentido de conocimiento.



La libertad es la cual le da sentido al compromiso, y es la única posibilidad seria de construir, construyéndose con las personas, los medios o los conjuntos que nos pertenecen y a quienes nosotros pertenecemos.



Finalmente esto se vuelve serio" , dice Marion à Damiel al final del film, Las Alas del Deseo de Wim Wenders.



"La soledad, quiere decir: finalmente soy entera".

"Nueva luna de la decisión".

Ahora nosotros somos el tiempo".

"Tenes el juego en tus manos. Ahora o nunca".

"Ocurrió algo que continúa sucediendo", dice Damiel a continuación, y agrega:



"Yo estaba en ella y ella estaba alrededor mío".

"Yo estoy junto".

"Esta noche, aprendí a asombrarme".

"No es más que el asombro frente a nosotros dos, el asombro frente al hombre y a la mujer que hicieron de mi un ser humano".

"Ahora se lo que ningún ángel sabe".











Agradecimientos: el autor agradece calurosamente a Kai Krienke y a Philip Nielsen por su colaboración en la elaboración de este trabajo.



El Dr. Butinof es un terapeuta de larga trayectoria en el campo de la psicoterapia