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Paz y Ciencia

martes, 24 de julio de 2012

Sobre la Desobediencia



El hombre ha evolucionado hasta ser el que es mediante actos de desobediencia. Tal es la tesis fuerte que Erich Fromm defiende en "Sobre la Dsobediencia". Nuestro desarrollo espiritual sólo se ha hecho posible a fuerza de existir personas que, a lo largo de la historia, se han atrevido a decir no a al poder establecido en nombre de su conciencia o de su fe.
La evolución intelectual del hombre depende, así, de su capacidad de desobediencia a las autoridades –que siempre han tratado de amordazar a los nuevos pensamientos y movimientos. “Si la capacidad de desobediencia constituyó el comienzo de la historia humana, la obediencia podría muy bien provocar el fin de la historia humana”, afirmación que queda comprobada de la mano del ejemplo del nazismo y el caso de Adolf Eichmann, Teniente Coronel de las SS que fundó su defensa tras la Segunda Guerra Mundial bajo el amparo de que “sólo obedecía órdenes”. Eichmann es símbolo del hombre-organización, del “burócrata alienado” para el que hombres, mujeres y niños sólo suponen números.
Las personas llegamos a ser libres fundamentalmente a través de actos de desobediencia; temer a la libertad es sinónimo de no atreverse a decir “no”. “En verdad –afirma Fromm–, la libertad y la capacidad de desobediencia son inseparables; de ahí que cualquier sistema social, político y religioso que proclame la libertad pero reprima la desobediencia, no puede ser sincero”.
El “hombre-organización” al que se refiere Fromm ha perdido la capacidad para desobedecer, y lo que es peor, ha sido expropiado de la potencia de darse cuenta de que lo único que hace es obedecer. “En este punto de la historia, la capacidad de dudar, de criticar y de desobedecer puede ser todo lo que media entre la posibilidad de un futuro para la humanidad, y el fin de la civilización”.
Erich Fromm pretende preguntarse en esta obra, donde se recogen una decena de artículos del autor, por qué se inclina tanto el hombre a obedecer y por qué le es tan difícil desobedecer. De hecho, mientras seguimos las directrices del Estado, la Iglesia o la opinión pública, tendemos a sentirnos más seguros y protegidos. “En verdad, poco importa cuál es el poder que obedezco. Es siempre una institución, u hombres, que utilizan de una u otra manera la fuerza y que pretenden fraudulentamente poseer la omnisciencia y la omnipotencia.
En un mundo turbulento como el nuestro, donde los poderes económicos predominan sobre los públicos y políticos, Fromm invita a evidenciar el hecho de que nuestra obediencia nos hace participar del poder al que incluso reverenciamos, razón por la que nos sentimos fuertes y arropados –pero, también y a la vez, razón por la que nos vemos impedidos a la hora de reflexionar sobre nuestras acciones. ¿Cómo salir de este juego al que todos jugamos de forma inconsciente? Fromm intenta descifrar esa cuestión a través de una obra en la que afronta numerosos temas, siempre encaminados a fomentar la acción fundada en nuestras convicciones y juicios propios, más allá del sometimiento a los poderes establecidos.
(Reseña publicada en el número 8 de la revista Filosofía Hoy).



LA DESOBEDIENCIA COMO PROBLEMA PSICOLÓGICO Y MORAL


Reyes, sacerdotes, señores feudales, patrones de indsutrias y padres han insistido durante siglos en que la obediencia es una virtud y la desobediencia es un vicio. Para presentar otro punto de vista, enfrentemos esta posición con la formulación siguiente: la historia humana comenzó con un acto de desobediencia, y no es improbable que termine por un acto de obediencia.
Según los mitos de hebreos y griegos, la historia humana se iauguró con un acto de desobediencia. Adán y Eva, cuando vivían en el Jardín del Edén, eran parte de la naturaleza; estaban en armonía con ella, pero no la trascendían. Estaban en la naturaleza como el feto en el útero de la madre. Eran humanos, y al mismo tiempo aún no lo eran. Al romper vínculos con la tierra y la madre, al cortar el cordón umbilical, el hombre emergió de una armonía prehumana y fue capaz de dar el primer paso hacia la independencia y la libertad. El acto de desobediencia liberó a Adán y a Eva y les abrió los ojos. Se reconocieron uno a otro como extraños y al mundo exterior como extraño e incluso hostil.
Su acto de desobediencia rompió el vínculo primario con la naturaleza y los trasnsformó en individuos. El "pecado original", lejos de corromper al hombre, lo liberó: fue el comienzo de la historia. El hombre tuvo que abandonar el Jardín del Edén para aprender a confiar en sus propias fuerzas y llegar a ser plenamente humano.
Los profetas, con su concepción mesiánica, confirmaron la idea de que el hombre habia tenido razón al desobedecer; que su "pecado" no lo había corrompido, sino que lo había liberado de las cadenas de la armonía prehumana. Para los profetas la historia es el lugar en que el hombre desarrolla sus capacidades de razón y de amor, hasta que crea una nueva armonía entre él, sus congéneres y la naturaleza. Esta nueva armonía se describe como "el fin de los días", ese período de la historia en que hay paz entre el hombre y el hombre, y entre el hombre y la naturaleza. Es un "nuevo" paraíso creado por el hombre mismo, y que solo pudo crear porque se vio forzado a abandonar el "viejo" paraíso como resultado de su desobediencia.

Erich Fromm: "Sobre la Desobediencia". Paidós, 2011, Madrid. Pp.: 11-12




Explicación psicoanalítica de las principales psicosis



Freud no se limitó a interpretar con su concepción los trastornos mentales más leves sino que la extendió hasta intentar explicar todas las psicosis, incluso las que parecían, por su naturaleza endógena, resistir s todo ensayo, de comprensión psicológica. Los psiquiatras se hallan divididos repecto al juicio que le mercen tales interpretaciones. No obstante, merecen ser tenidas en cuenta las que damos a continuación.

- Hipocondría: El exceso de aprensión y de temor de enfermedad que caracteriza a los sujetos hipocondríacos devivaría de la fijación o regresión (según se trate de "carácter" o de "estado" hipocondríaco) de su líbido al período de narcisismo o autoerotismo (El joven Narciso, en la Mitología, se hallaba enamorado de su propio cuerpo, que contemplaba extasiado al reflejarlo, desnudo en las aguas del lago). El sujeto al que no le es dable proyectar al exterior su impulso libidinoso (queriendo a los demás) lo almacena en sí mismo (se quiere) y entonces concede demasiada importancia a su vida y su salud, lo que le lleva a temer más que los demás todo cuanto puede comprometerlas. Consiguientemente se autoobserva constantemente, trata de sorprender el más leve signo de anomalía en sus funciones y sospecha que este pueda ser indicio de un grave mal; del temor pasa a la creencia de que se encuentra gravemente enfermo y comienza a preocuparse de tal modo que desatiende todo cuanto no haga referencia al tratamiento de sus supuestos padecimientos. En tales casos, postula el freudismo, el mejor remedio consiste en conseguir la vinculación del enfermo a un buen objeto libidonoso que le estimule y descargue el exceso de potencial erótico que tiene almacenado en sí (Cuando ello no es posible, queda siempre la sublimación de aquél en forma e trabajo o goce artístico).

- Melancolía: Enfermedad producida por el triunfo absoluto del Superyo autopunitivo, que lleva al Yo a una autoanulación y a un deseo - o temor- de expiar sus faltas, adoptando una actitud masoquista, pasiva, de reconcentración y "encharcamiento en el sufrir existencial". Es tal la fuerza del impulso autopunitivo (alimentado por el instinto de muerte o tanático) que el melancólico acaricia la idea de suicidio y la obedece en muchos casos, no siendo raro incluso que se mate en forma que haya que sufrir al máximo para ello. En tales ocasiones, todo cuanto permita la descarga del instinto destructor sin comprometer gravemente la salud individual abrevia el curso de la enfermedad y por ello se explica el buen éxito de la terapéutica convulsivante (método de von Meduna) que permite al sujeto el goce de morir (y resucitar) varias veces sin comprometer su vida como lo hacen sus tentativas de suicidio.

- Manía: Cuadro opuesto al anterior, se engendra el yo se libera totalmente de la coacción del Superyó y puede satisfacer los impulsos del Ello sin sufrir la censura de aquél. Entonces el sujeto hace -o intenta hacer- cuanto le da la gana, se siente omnipotente y omnisciente: posee salud y fuerza, inteligencia y riquezas extraordinarias... es decir, da por hecho cuanto desea y afirma constantemente su dominio y poder frente al Mundo. No reconoce otra autoridad que la suya ni obedece a otros principios que a los de su momentánea y cambiante caprichosidad. De aquí su agresividad pero también su afectuosidad y dadivosidad; en efecto, el maníaco vive a lo largo de la escala amor-odio: está alegre o enfadado, pero siempre se siente superior a la situación (para él, el Mundo es menos que un pañuelo). En cierto modo, como ha demostrado la penetrante psicoanalista Mac Curdy, tal estado represente una regrésión de la líbido al período puberal (de eclosión de las funciones genésicas) en el que el niño -hasta entonces temeroso y obediente- afirma con obstinación la independencia de su personalidad y sueña con ser "algo" muy grande en la vida (No obstante, la psicología del estado maníaco ha sido más profundizada por Binswanger, utilizando los puntos de vista fenomenológico y antropológico-existencial).

- Delirios Persecutorios: Cualquiera que sea la causa desencadenante del delirio ed persecución -dice Freud- este es alimentado por la proyección de tendencias homosexuales reprimidas. El paciente desea inconscientemente ser perseuido sexualmente por sus supuestos perseguidores, como tal deseo es inconciliable con su moral (Superyó) la tendencia se realiza parcialmente: es acosado y seguido, mas no para ser poseído sexualmente sino para ser "ofendido", "maltratado" o, incluso, "asesinado". En refuerzo de su tesis, el psicoanálisis, aduce, en primer lugar, el hecho de que por regla general los perseguidores son del propio sexo que el supuesto perseguido; en segundo lugar, que son más frecuentes entre las personas que no tienen normal satisfacción sexual; en tercero, que la característica dominante del perseguido: la emoción miedosa, es siempre atribuida por el vulgo a una falta de potencia viril, transitoria o permanente; en cuarto, que los hombres perseguidos presentan con gran frecuencia rasgos feminoides (somáticos y psíquicos) y las mujeres rasgos viriloides o clitoridianos (frigidez, deseo de dominio, agresividad contenida, hermetismo, etc.); en quinto y más importante, que la exploración psicoanalítica permite descubrir en esos pacientes la existencia de los impulsos homosexuales, no siendo raro incluso que los pacientes afirmen espontáneamente que son objeto de persecución y de burlas porque se duda de su honestidad sexual.
Apresurémonos a subrayar que si bien en algunas reacciones paranoides de persecución el homosexualismo latente parece evidente, en otros cuadros y sobre todo en los observados durante la guerra aparecen motivaciones mucho más complejas, ya que el miedo, como todas las emociones primarias, puede ponerse en marcha por múltiples causas y favorecer siempre, por catatimia, la génesis ed la idea de peligro o "amenaza del yo". Sin embargo, la patogenia antes señalada es aceptada por los psiquiatras norteamericanos y anglosajones como la más corriente y extendida.

- Cuadros esquizofrénicos: La más frecuente de las psicosis ha sido también la más psicoanalizada pero con menos fortuna, pues precisa confesar que en los casos típicos toda tentativa de comprensión o de actuación psicogénica tiene pocas probabilidades de éxito. El creador del concepto, Bleuler, primitivamente entusiasmado con la escuela freudiana, hubo de reconocer en años ulteriores que existía un núcleo de "Unverstandliche Zusammenhage" (Relaciones de coincidencia imcomprensibles, es decir, conexos apsíquicos) en el pensamiento y en la acción de los esquizofrénicos. Para Freud este síndrome es el resultado de la regresión total de la líbido a la fase embrionaria; el autismo supone el total aislamiento del Mundo circundante y el retorno simbólico al claustro materno (tipificado en la actitud adoptada por muchos catatónicos de cubrirse totalmente con las sábanas y permanecer meses enteros con la barbilla tocando sus rodillas, en posición de "gatillo", fetal).
La ruptura de la síntesis psíquica, la fragmentación de la unidad individual, característica de la esquizofrenia, se produciría siguiendo un orden inverso al de su obtención; los llamados "síntomas productivos" (delirios, etc.) corresponderían a las fases iniciales de la regresión, en las que el sujeto atraviesa los planos del pensamiento prelógico (también llamado paralógico, alilógico o pelásgico) de la concepción mágicoanimista del Mundo y de la satisfacción autoerótica. (El predominio del pensamiento mágicoarcaico en los esquizofrénicos es evidente, mas de ello no ha de deducirse que la esencia de este síndrome se halle constituida por un proceso regresivo, ya que con arreglo a la teoría de la disolución de niveles de Hughlings Jackson, la aparición de "modos de reacción inferior" revela solamente la temporal inhibición de los centros corticales superiores y esta se da no solo en la esquizofrenia procesal sino en todos los insultos orgánicos del funcionalismo encefálico. De aquí que el delirio infeccioso, el delirio paralítico, etc., tengan también una estructura alilógica) Freud señala que en los esquizofrénicos hay una fijación maternal (si se trata de varones) o paternal (si se trata de mujeres) que se hace visible de un modo claro, sin necesidad de recurrir a técnicas psicoanalíticas cuando se efectúa una buena anámnesis. Casi siempre se trata, en los casos típicos, de hijos únicos o de benjamiines que por exceso de mimos y cuidados no han desarrollado una personalidad social y desde su más tierna infancia han vivido refugiados en el regazo parental, aislados en la cuatro paredes del hogar, insuficientes, inseguros y tímidos en su contacto con las personas desconocidas. Una abundante vida interior, una propensión a la satisfacción imaginaria de sus deseos y ensueños, les disminuye el denominado "juicio de realidad" y predispone para romper más fácilmente el puente que separa los mundos de la percepción (real) y la representación (imaginaria) retrogradando así el camino evolutivo, tan penosamente recorrido por ellos.
Señalemos que la concepción actual admite que el síndrome esquizofrénico es un "modo de reacción existencial" que puede desencadenarse, al igual que todos los demás, por múltiples causas y factores y no es por lo tanto susceptible de interpretación unívoca. No obstante, los éxitos obtenidos en este síndrome con la terapia chocante, parecen depender en gran manera del vencimiento del autismo. Los enfermos curados afirman que les parece "como si despertasen de un sueño" y la desaparición de los llamados síntomas primarios (procesales) que en algunos casos se observa vuelve a poner sobre el tapete la posible naturaleza reersible del síndrome (hecho, de otra parte, confirmado por la ausencia de una anatomía patológica en el mismo).

Emilio Mira y López: "Manual de Psicoterapia". Laboratorios SB, 1997. Pp.: 126-131

¿A qué llamamos control?



Posiblemente el lector compartirá conmigo mi reticencia hacia ese término, porque parece muy tosco para explicar los fenómenos de poder y la dominación. Esto se debe, en parte, a que solemos utilizar la palabra para desginar procesos de verificación o vigilancia -control de calidad, control de pasaportes, control de nacimientos-, pero este uso es metonímico: designa una parte del proceso con la palabra que designa el proceso entero. Control es un término seco, antipático, que no tiene las auras gloriosas que tiene la palabra poder, y que al desvanecer las nieblas mágicas permite un estudio más objetivo del fenómeno.
En un sentido muy amplio, control significa un proceso que rige o determina un proceso. En un automóvil el acelerador y el freno controlan la velocidad de giro de las ruedas. Quien tiene el control de algo introuduce las señales (inputs) que van a desencadenar o a modular la actividad (outputs). En sistemas complejos, el equilibrio se mantiene por un sistema de controles recíprocos. El número de conejos controla el número de aves rapaces, y el número de aves rapaces controla el número de conejos. Pero si por alguna razón externa -el exceso de caza, o la mixomatosis- cambia uno de los elementos -en este caso el número de conejos-, el otro elemento queda afectado. La prohibibión, tras la epidemia de las vacas locas, de dejar en el campo el ganado muerto es otra razón que presiona, esta vez sobre los buitres.
El control tiene la misma ambivalencia que el poder. Aplicado a uno mismo es fuente de libertad. Cuando una persona pierde el control, no está siendo dueña de sus actos. Puede caer bajo el dominio de sus pasiones .como decían los moralistas clásicos- o de automatismos fisiológicos, como por ejemplo en una borrachera. La libertad va de la mano con la construcción de los sistemas psicológicos del autocontrol. La lucha por la libertad -psicológica o política- consiste en librarse de controles externos, afianzando los controles propios. Por ello, la psicología evolutiva presta cada vez más atención a la construcción del niño de estos sistemas de autocontrol, que son el fundamento de su libertad.
Pero ahora estamos hablando de poder sobre otro, del poder social, afectivo, político, económico. Quien ejerce poder social quiere controlar la conducta de los subordinados, para que colaboren en las metas señaladas por el controlador. El poder consiste, precisamente, en obtener un objetivo que depende de la acción de otro, bien porque su colaboración sea necesaria, bien porque sea necesaria su inhibición [...]

Jose Antonio Marina: "La Pasión del Poder. Teoría y Práctica de la Dominación". Anagrama, 2010, Barcelona. Pp.: 33-35


http://youtu.be/S0tbEVe7nZI Silvio Rodríguez -Quién Fuera- "Seamos realistas y hagamos lo imposible"

lunes, 23 de julio de 2012

Por una Gestalt Viva: C. Naranjo y Perls



"El Espíritu que arrastra el Ser Humano fuera de la vida, buscando completarse solo en sí mismo es un Falso Espíritu, aunque es al Ser Humano al que culpar, ya que él puede elegir si entregarse a este Espíritu o no"
"El Espíritu le da sigfnificado su vida, y la posibilidad de su más grande desarrollo. Pero la vida es esencia para el espíritu, ya que su verdad no es nada si  no puede vivir"
"La vida y el espíritu son dos grandes poderes o necesidades entre los que el Ser Humano es puesto"
Citas de Carl Gustav Jung
"Tu visión devendrá más clara cuando mires dentro de tu corazón... Aquel que mira fuera sueña. Quien mira en su interior despierta" Carl Gustav Jung





CLAUDIO NARANJO: POR UNA GESTALT VIVA

¿Qué dice Perls específicamente de este yo englobante? Por una parte, en el tiempo que yo le conocí, (que era el tiempo después de Nueva York, su tiempo californiano en el que ya dejó referirse a su libro con los colaboradores neoyorwuinos y que generó gran resentiminto de aquellos y venganza post.mortem) hablaba simplemente de organismo. El yo es el organismo. Pero él usaba la palabra organismo en un sentido un poco particular porque cuando Rogers conceptualiza, por ejemplo, llama organismo al organismo biológico y, a la parte psíquica, lo llama el campo fenoménico o el horizonte mental. Rogers hace una distinción, y para Perls claramente no había tal distinción. Para Perls existe un organismo psico-físico, psico-orgánico. Lo concebía como una cita de Moebius, como algo que tiene dos lados. No le gustaba, incluso, que al gente hablara de medicina psicosomática como si hubiera que integrar dos cosas diferentes.
Decía que no entendían queno hay que integrar nada, que no hay nada qu esté dividido, que solamente existe una realidad que se manifiesta hacia afuera, ante los ojos del observador científico externo, como conducta, como secreciones, como manifestaciones del organismo, y se manifiesta, fenomenológicamente, a la mirada interior, como mente, como campo de la consciencia. Una misma cosa con un interior y con un exterior. Eso era el organismo para él.
Pero el organismo naturalmente -como la palabra ya lo implica- es "organísmico". Es la palabra, tal vez, más querida de Fritz. Su mensaje era una expresión de esa fe en el poder integrativo del organismo., del hecho de que el organismo es uno que afirma su coordinación funcional aunque operen fuerzas desintegradoras: fuerzas culturales, fuerzas de contagio, de polución psicológica... Así, pues, Perls hablaba del yo como organismo, y cuando hablaba de la unidad el organismo con el ambente no hacía ningún dogma o ideología al respecto, y simplemente quería decir lo obvio: que el organismo existe en un ambiente. Él tenía familiaridad con el concepto de los sistemas abiertos y naturalmente sabría que no existen organismos independientes del ambiente, y creo que no habría hablado tanto y no habría impactado tanto a su sus colaboradores con esta idea de la uniad organismo-ambiente, de no ser porque para él, esto tenía cierta resonancia sombólica con lo que quería decir Heidegger con el ser-en-el-mundo: también un afirmación de la indisolubiliad de ser en su entorno. Pero yo creo que no es un término muy feliz este de organismo-ambiente, por cuanto es demasiado biologicista el hablar de un "ambiente" cuando se trata de un ambiente humano que es uno constituido principalmente por personas: el yo existe en un ambiente interpersonal esencialmente.
Entonces, organismo-ambiente es una comprensión de la inseparabilidad última de que existe entre el yo y su contexto interpersonal, y de que el yo se manifiesta o proyecta especialmente en la conducta, y principalmente en la conducta emocional-interpersonal; es como decir que se hace presente el yo cuando la persona funciona en su entorno- y de eso se ha querido hacer un mito. Por ejemplo, en el último Congreso de Gestalt, el Congreso Europeo de Palermo, al que asistí, me dicen que se volvió una Babel, en que algunos planteaban que (en vista del planteamiento de Buber que existen el tú, el yo y el in-between (lo intermedio) que el self no está ni en ti ni en mí, sino en el espacio entre nosotros.
Goodman en su primera página de la tan citada Biblia de la Gestalt, en su contribución al libro del año 51, dice que el self es un proceso que se da en las fronteras, es decir, específicamente en la piel, en la retina, en los órganos de los sentidos. Son abstracciones, ¿pero quién me demuestra a mí que la vivencia de un cuarteto de Beethoven se vive en la piel o en el oído interno, o que el amor a la humanidad se vive en la retina o en cualquier otro órgano de los sentidos? Llevada a la práctica, la idea no da para mucho. Pero, en fin, no me detengo en tales rebuscamientos, que habría que entender como patologías del pensamiento gremial.
Más interesante me parece el que a veces Perls también decía que el yo es el aquí y ahora. Y tal afirmación no prejuzga qué sea el yo, cómo sea, o qué funciones tenga. Al decir yo se quiere aludir a lo que ocurre en el curso del tiempo, en la sucesión de los instantes, en que el aquí y ahora es diferente del ayer y será diferente mañana; y otras veces, en alguna de sus afirmaciones escritas también en un pequeño artículo, dice que el yo (y emplea la expresión self en este caso), es la síntesis del top-dog y el under-dog (cuando ya se puso a hablar en un lenguaje más antiacadémico y no quiso hablar de superego sino de top-dog). Aprovecho para referirme al mal entendido generalizado en el mundo hispano-parlante respecto a estos términos: el under-dog significa en slang inglés simplemente el oprimido, y es un término común; en tanto que top-dog es una forma de hablar de opresor. Opresor/oprimido es simplemente una forma muy fenomenológica de hablar de esta oposicion de cultura y natura, de lo superyóico y de lo instintivo; y Fritz dice que esta es la escisión fundamental de la psiquis; y cuando se reúnen esas partes escindidas, explica, tenemos el self del que habla. Lo que coincide con el concepto de Jung, que llama self a la unidad psíquica, solo que prefiere escribirlo con minúsculas, porque Jung habla de un Self con mayúsculas para implicar una connotación divina o arquetípica o espiritual- y allí Perls prefería detenerse.

Claudio Naranjo: "Por una Gestalt Viva". Ed. Llave D.H., 2007,Vitoria-Gasteiz. Pp.:155-157



http://youtu.be/fa9lQ9TU1Jw The Beatles -Real Love-
http://youtu.be/_qs-eYyUr5A John Lennon -Mother-

Métodos para tratar las "modernas" neurosis de carácter



"La soledad es muy hermosa... cuando se tiene alguien a quien decírselo" Gustavo Adolfo Bécquer

Para tratar la dolencia de sí mismo, que es característica de la moderna neurosis de carácter, hacen falta otros métodos allende el psicoanálisis:

a) CAMBIAR LA FORMA DE OBRAR
En primer lugar,  creo que hace falta cambiar la propia forma de obrar, no solo analizarse y conocerse a sí mismo. Toda conciencia y conocimiento de sí mismo serás ineficaces si no se toman las decisiones en consecuencia. Uno puede analizarse y saberlo todo durante un montón de años, pero eso no será eficaz, quedará estéril, si a ello no acompañan unos cambios en la forma de vida. Estos cambios pueden ser pequeños, pero no se puede esperar la revolución, como dicen algunos filósofos izquierdistas, que solo con la revolución vendrá un hombre mejor. Esto es lo que dice Marcuse, y es que reaccionaría toda tentativa de perfeccionarse antes de que venga la revolución. en mi opinión esto es completamente absurdo, esa revolución no hará más que repetir las mismas calamidades, puesto que la traerán unos pocos hombres sin la menor idea de lo que pueda ser una vida humana mejor.
Naturalmente, el cómo pueda uno reformarse es cosa delicada. No se puede hacer demasiado, pero tampoco se debe tener un exceso de prudencia. En el psicoanálisis, importa mucho tener siempre presente cuáles son los estímulos de una persona, cómo se anima a hacer descubrimientos, al experimentar sus sentimientos, atender a sus experiencias y, en particular, a las resistencias que tiene al dar cada nuevo paso al actuar de otra manera. En caso contrario, quedará uno en una situación un poco irreal, por muhcsa experiencias subjetivas que haya tenido. Cuáles sean estos cambios, dependerá por completo de la situación. Pero el psicoanálisis tiene el gran peligro de que todo se le confía, y la gente piensa que ya cambiará cuando el análisis haya terminado. Estoy convencido de que se debe empezar a cambiar antes, y la cuestión es solo en qué, el ritmo y la calidad: cambios que no sean ilusorios y que no se hallen fuera de la propia capacidad de llevarlos a cabo en cada momento.

Erich Fromm: "El Arte de Escuchar". Paidós, 2011, Barcelona. Pp.: 170-171



 
TRASTORNOS DEL CARÁCTER
Los rasgos del carácter no aparecen accidentalmente ni son congénitos, sino que se desarrollan progresivamente como pautas más o menos fijas y estereotipadas de actitud y respuesta ante los estímulos externos e internos. Cualquier forma de conducta y cualquier estilo de comportamiento es el resultado de la adecuación entre los impulsos y la realidad externa a través de la actividad del yo. Todos los rasgos del carácter pueden ser reducidos:
Rasgos del tipo sublimado: son resultado de una labor organizadora e integradora del yo, logrando que los instintos destructivos queden neutralizados por los eróticos o de vida.
Rasgos reactivos (reacción caracterológica): resultado de un compromiso entre la pulsión instintiva primaria y su represión por una contrapulsión.
Neurosis del carácter: al parecer, el yo ha fracasado considerablemente en su labor mediatizadora y representa la expresión directa, o casi directa, de los impulsos instintivos originales.
Reacciones caracterológicas
La represión obtiene su éxito a través de las formaciones reactivas y actitudes de evitación, que se presentan del mismo modo ante diversas situaciones. Entre las reacciones caracterológicas se cuentan: la personalidad histriónica, compulsiva, esquizoide, ciclotímica, paranoide y las personalidades con problemas de dependencia.
Neurosis del carácter
En las neurosis del carácter se presentan trastornos menos definidos en los cuales participa todo el conjunto de la personalidad, que no son sentidos generalmente como ajenos a uno mismo, sino como egosintónicos y, por lo tanto, no producen conciencia de enfermedad. No se trata de entidades totalmente separadas, sino un predominio de diversos rasgos, impulsos y formas de comportamiento.
Personalidades psicopáticas: un psicópata es una persona cuyo comportamiento es predominantemente amoral y antisocial. Sus acciones son fundamentalmente impulsivas, irresponsables y dirigidas a satisfacer sus intereses inmediatos y narcisistas, sin ninguna preocupación por las obvias e implícitas consecuencias sociales, con ausencia de manifestaciones externas de ansiedad o remordimientos por su conducta. Se caracterizan por su atractivo superficial y buena inteligencia, ausencia de ideas delirantes o manifestaciones psiconeuróticas, inconstancia, insinceridad, falta de vergüenza, conducta social inadecuadamente motivada, incapacidad de aprender con la experiencia, egocentrismo, pobreza afectiva, falta de previsión, irresponsabilidad interpersonal, conducta fantástica y chocante, escaso suicidio, sexo impersonal y falta de persistencia.
Psicodinámicamente presentan una notable debilidad del yo, dificultades graves en los mecanismos de disociación (pobre discriminación bueno - malo, yo - no yo), un superyó primitivo, predominio de la acción sobre el pensamiento por déficit en la simbolización y sentido de realidad, supeditación del principio de realidad al principio del placer, utilización de defensas maníacas frente a la pérdida del objeto y organización narcisista de la personalidad.
Los mecanismos psicodinámicos que conducirían a la homosexualidad masculina se pueden clasificar en: provocadas por el fallo o inadecuación de las fijaciones tempranas (por identificación positiva femenina o fallo de la identificación masculina), el predominio de la fijación libidinosa con el padre, como mecanismo de defensa o adaptación, como forma de expresión de los impulsos pregenitales o como fin común a impulsos y necesidades infantiles.
Con relación a la homosexualidad (teorías ancestrales sobre esta manifestación como un problema)
Por M. Klein sabemos que a consecuencia de la frustración recibida de parte de la madre, el bebé, en algún momento dirigirá sus impulsos orales hacia el pene del padre. En los niños de ambos sexos, una fijación oral de succión al pene paterno constituiría el factor básico y primario en el establecimiento de la verdadera homosexualidad masculina. Por otro lado, si los impulsos sádicos son demasiado violentos, dan lugar a la rivalidad contra este padre tan terrorífico, pudiendo abandonar los fines heterosexuales para no tener que enfrentarlo. Mientras más ataques dirija contra la pareja parental, más difícil le resultará establecer la situación edípica positiva, es decir, rivalidad con el padre y deseos heterosexuales hacia la madre.
El acto homosexual tiene, muchas veces dos finalidades: hacer al compañero impotente frente a las relaciones heterosexuales y tomar posesión del pene del compañero para castrarlo y así aumentar la propia potencia con las mujeres.
Homosexualidad femenina: se distinguen las homosexuales facultativas, fruto de personalidades inmaduras, mujeres con trastornos del carácter, histeroides y narcisistas o de una frustración heterosexual, y las homosexuales esenciales.
La psicodinamia se puede agrupar en tres tipos de factores: intento de ser como el padre y amar a la madre desde esa postura, fijación por identificación a la madre o, como es el caso de las mujeres viriloides, por desprecio hacia la madre, identificación predominante con el padre o renuncia al padre como objeto y goce de la feminidad por sus parejas.

Al texto de Fromm no añadiría ni comentaría más, poco a poco iré compartiendo lo que se puede hacer, además del análisis para ayudar a trabajar las "neurosis de carácter".
El segundo testo está influído en el link de debajo, debo decir que es una teoría clásica, quizá se estudie a Galeno, Hiipócrates y demás inspiradores y referentes en medicina en las facultades, pero a nadie se le ocurre hacer una sangría como hacían antes para "purificar la sangre". La misma validez otorgo a los planteamientos psicodinámicos sobre la homosexualidad. Hablan de un estereotipo, nada más. Rodrigo Córdoba Sanz. Feliz día y semana.

http://youtu.be/XfyG0RYITXg John Lennon -Love- Subtítulos en español.
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domingo, 22 de julio de 2012

Poesía y Filosofía. Roberto Juarroz. "Una permanencia vertical"


Poesía y filosofía.
Roberto Juarroz. “Una permanencia vertical”


Por Héctor Freire

hectorfreire@elpsicoanalitico.com.ar

Leyendo o escuchando los poemas deeste libro, creo que sentir es profundo y
comprender es superficial, porque siento muchísimo

y casi no comprendo.
Y por lo breve de este libro profundo, recuerdo:
"quien dice la verdad casi no dice nada”.
Antonio Porchia


Roberto Juarroz nació en Dorrego, provincia de Buenos Aires, en 1925. Poeta, ensayista y profesor de letras. Dirigió la revista "POESIA=POESIA" desde l958 hasta l965. A los 70 años de edad, en los primeros días de abril, y después de padecer, por más de un año una grave enfermedad, “dejó de existir”.
Esta "escuetísima" necrológica, salvo la sintética nota publicada en el Suplemento Cultural del diario La Nación, del domingo 9 de abril de 1995, escrita por el gran poeta Octavio Paz desde México, fue quizás, el único recordatorio digno que los diarios y revistas locales dedicaron a quien fue uno de los más altos y hondos poetas argentinos de estos últimos 50 años.
El 3l de Marzo de l995 moría en la capital de la República Argentina el poeta Roberto Juarroz, autor de Poesía Vertical. Esta evocación trata de rescatar su figura y la excelencia de una poesía original y de fuerte contenido filosófico. Empezar‚ pues por focalizar a Juarroz dentro del árbol genealógico de la poesía Argentina se hace más que necesario:
En la mayoría de las antologías, como por ejemplo, la seleccionada por Daniel Freidemberg [1], se lo ubica dentro de la Generación del 50, ya que su primer libro es del 58. Recordemos también que el principio de los años 50 marca para la poesía argentina la definitiva consolidación de las vanguardias surgidas en la década anterior: el invencionismo de Bayley en el 44, el surrealismo motorizado por Pellegrini, y el neorromanticismo de la generación del 40. Y a partir de Poesía Bs.As. (Aguirre, Móbile, Alonso, Trejo) entre l950 y l960, la definitiva autonomía de la escritura poética. De su tronco se desprenden cinco grandes ramas: La impresionista (Gola, Nicotra, Padeletti). La Prosística: irónico-escéptica (Urondo, Trejo, Vanasco, Brascó). La rama de los “alucinados y malditos” (Pizarnik, Cranwell), la objetivista: César Fernández Moreno, Veiravé, Gianuzzi, y la última: que tranquilamente, se la puede ubicar en la generación del 60. Y es representada básicamente por Juarroz: la llamada poesía de "indagación metafísica". No vinculada directamente a Poesía Bs. As. Ésta es una escritura, según Freidenberg, aparentemente “fría” e intelectual, que opera mediante paradojas y un tono reflexivo e interrogativo. Para acuciar al lector con preguntas, más que con respuestas. En este sentido, Juarroz rescata la tradición borgeana de considerar a la filosofía como un verdadero estímulo a la imaginación poética. Desde esta perspectiva, Juarroz suma crítica más poesía, reflexión y pasión, razón e intuición. Sus poemas parecieran “pensar con el corazón” y “sentir con la cabeza”.
Creador elogiado por escritores de la talla de .Porchia (cuya obra es determinante para Juarroz), Cortázar, Char, Paz, y Aleixandre, entre otros.
Varias veces premiado, tanto en la argentina (distinguido con el Gran Premio de Honor de la SADE), como en el extranjero (Gran Premio de la Bienal Internacional de Poesía, en Bélgica) traducido a varios idiomas, y sin embargo, su muerte pareciera haber pasado desapercibida para la cultura, los poetas, y los "intelectuales" argentinos, más preocupados por su coyuntural y fugaz trascendencia, que por el reconocimiento merecido a una obra poética única.
"Poesía de una abrasadora transparencia", al decir del Premio Nobel, Aleixandre. O las opiniones de Cortázar a propósito de sus textos: “Sus poemas me parecen de lo más alto y lo más hondo (lo uno por lo otro, claro) que se ha escrito en español en estos años. Hacía mucho que no leía poemas que me extenuaran y me exaltaran como los suyos.”
Este pequeño comentario de algunas de las peculiaridades de su obra, pretende ser también, un humilde homenaje, donde la pesadumbre y la admiración se unen ante lo inevitable de la indiferencia y el desconocimiento, por parte de un gran sector de la actual poesía argentina.
Roberto Juarroz publicó trece libros de poemas, curiosamente todos con el mismo título unificador y sugerente a la vez: POESIA VERTICAL. Estaba enamorado del arriba y del abajo, del agua profunda y quieta del pozo, y de los astros que vislumbramos en lo alto de una torre, comentó su amigo Octavio Paz.
Y en este título, que en realidad es una especie de visión integral y totalizadora (el arriba y el abajo, "el pozo" y "la estrella"), estaría concentrada, no sólo la poesía, sino también la poética de Roberto Juarroz. Creación y reflexión: vasos comunicantes. El carácter necesario que tiene para Juarroz esta doble actividad: para penetrar en la realidad y par huir de ella, para preservar un gesto y para conversar con uno mismo (ese desconocido), para detener el instante y para hacerlo volar. Esa “incurable unidad que padece lo otro”.
Mi pensamiento ha creado
otra forma de pensar para pensarte.
La ha creado en mí,
como si una sombra se inventara otro cuerpo.

Cada poema de Juarroz implica, de modo implícito o explícito, una poética, una apasionada declaración de principios, una determinada visión filosófica.
Hacia arriba y hacia abajo, pozo por donde sube el agua potable del espíritu y torre por donde desciende el aire libre del pensamiento. Esta verticalidad coincidente por cierto con el segundo principio de la Filosofía Hermética, es anunciada a modo de prólogo por el mismo Juarroz en su primer Poesía Vertical (l958): ir hacia arriba no es nada más que un poco más corto o un poco más largo que ir hacia abajo.
El otro referente obligado, y de donde Juarroz pareciera haber tomado esta noción de Poesía Vertical (verdadero leit motiv de toda su obra), es el filósofo-poeta Gastón Bachelard que en su texto, Instante poético e instante metafísico del libro El Derecho de Soñar, y que también podemos rastrear en otro libro, íntimamente relacionado con éste, La Intuición del Instante, a propósito nos dice:
La poesía es una metafísica instantánea. En un breve poema, debe dar una visión del universo y revelar el secreto de un alma, del ser y de los objetos al mismo tiempo....
.....En todo poema verdadero, se pueden entonces encontrar los elementos de un tiempo detenido, de un tiempo que no sigue la medida, de un tiempo que nosotros llamaremos Vertical para distinguirlo del tiempo común que huye horizontalmente con el agua del río, con el viento que pasa. De ahí una paradoja que debe enunciarse claramente: en tanto que el tiempo de la prosodia es horizontal, el tiempo de la poesía es vertical.....
....El fin es la verticalidad, la profundidad (el pozo-el abajo) o la altura (la estrella-el arriba); es el instante estabilizado en que las simultaneidades prueban ordenándose que el instante poético (vertical) tiene una perspectiva metafísica”.

En el caso de Juarroz, toda su poesía está compuesta de esos "instantes absolutos" e intensos del que nos habla Bachelard. Doble verticalidad: la de un lenguaje exigente sin ser para iniciados y que bien parece un idioma del alba; tal es la transparencia de la poesía de Juarroz, y la de una actitud ética, solitaria sin dejar de ser solidaria. Y ambas actitudes constituyen las claves para comprender uno de los pensamientos poéticos más lúcidos y estimulantes de la poesía hispanoamericana.
Sus breves textos, verdaderos "poemas-semillas" impresionan por su síntesis, concentración y precisión. Y también por su visibilidad, que termina siempre por revelarnos aspectos desconocidos de la realidad.
En este sentido, los poemas de Juarroz son epifanías de sorprendente cristalización verbal: lenguaje reducido a una gota de luz. Sabios y caprichosos como el viento y el tiempo, los poemas de Juarroz, parecen que no saben lo que hacen y, no obstante, pocas veces se equivocan.
El poema y la reflexión (poética) surgen de una misma necesidad. Estos poemas, son también una pregunta por la poesía.
Juarroz vivía el poema como una explosión de ser por debajo del lenguaje. Descubrimos aquí cuatro elementos básicos, al decir del poeta: explosión, ser, lenguaje y debajo. Partiendo de aquí (o tal vez llegando) he buscado entonces una poesía más concreta en su esencia, con peso propio, sólida, vertical.
Juarroz, geólogo del ser, astrónomo del espíritu, vidente que ve hacia abajo desde arriba y desde abajo hacia arriba, de la mente al cuerpo, de la razón a la pasión. Es un verdadero "Contemplador vertical" del diálogo del hombre consigo mismo y con el universo.
“El lenguaje es la casa del ser. Más allá de las cosas y detrás de los hombres”: estas dos frases de Heidegger, nos remiten en la obra de Juarroz a un desplazamiento de interrogantes, desde las cosas a los hombres, en su misión de ir siempre más allá, como lo hizo el poeta en su pasión por dibujar ventanas en los hechos más simples, para mirar por encima de las apariencias.
Dibujaba ventanas en todas partes. En los muros demasiado altos, en los muros demasiado bajos, en las paredes obtusas, en los rincones, en el aire y hasta en los techos. Solamente quería ver: Ver, nos dice Juarroz.
Autor de un solo libro, unitivo desde l958 hasta su decimotercera Poesía Vertical. Sin embargo, creo, que la de Juarroz no es una poesía meramente racional, sino lírico-especulativa, expectante, que cuestiona sobre el ser, el lenguaje poético y el conocimiento. Una poesía que aporta voz al silencio del hombre y luz a los ojos para ver en la oscuridad. Su itinerario poético casi no registra “evolución”:
Yo no me repito, me aumento...y siempre hay un grano de polvo de luz que quiebra el engranaje de las repeticiones.
Es como si su búsqueda se hubiera ido paralizando hasta quedarse inmóvil en un marco. En la poesía de Juarroz hay, según el mismo: Unas puertas tan perfectas como para quedarse, para siempre en una puerta. Y desde allí ver pasar todas las cosas. Sin entrar ni salir.
A propósito, comenta Guillermo Sucre [2]: “el suyo es un discurrir que se repite incesantemente, un lenguaje que no varía de manera sensible –que no evoluciona, dirán ciertos críticos, que, por lo general, siempre involucionan-. Su primer libro podría ser el último, y viceversa. Si, como se cree lo estimable, una obra es sobre todo expansión y diversidad, la suya, aparentemente, no sería una obra. No obstante, es una obra que se hace –o se hará- cada vez más presente en nuestra experiencia de la poesía. Lo mejor de esa obra merecería, en verdad, una frase de Baudelaire: “Como no ha progresado, no envejecerá”. Paradoja, sin duda, fascinante: ¿no supone otra forma de “modernidad”, a la vez que resulta su crítica?”
Su poesía, es en este sentido un Obstinado Visor. Un ejercicio infrecuente de pensamiento dentro del panorama de la poesía argentina de los últimos 50 años. Compleja y densa. Ambigua y dual: inquietante. Pero ¿no es esta ambigüedad de inquietante dualidad el soporte mismo de la existencia? El pensamiento nos traiciona/ y el yo también nos traiciona, somos leves señales de humo, que tal vez no dejan un código, remarca el poeta. Poesía que da cuenta del ser y del no ser, del adentro y el afuera, del derecho y el revés, del camino y su sombra, del silencio de cualquier mirada. El don de su existencia está dado por la suma del ser y el no ser, la suma, no la síntesis. En los poemas de Juarroz blanco más negro no devienen gris. Se trata más bien de un sistema, del género presocrático: cada ser suscita su contrario, su no ser contenido implícitamente en sí mismo. Cada palabra va detrás de su silencio. Palabra y silencio, rama y raíz, luz y sombra. Lo posible es sólo una provincia de lo imposible, es más, sólo es posible dice Juarroz, lo imposible. Un pensamiento poético naturalista y metafísico a la vez. Poemas Heraclitianos: suma de fragmentos o sucesión de acertijos y fórmulas aforísticas. No es casual que los poemas de Juarroz le recuerden a Cortázar, el pensamiento poético de los presocráticos. También evocan la démarche detextos de Heidegger o los poemas de René Char.
Inmediatamente, después de la lectura de la poesía de Juarroz surge la siguiente cuestión, la misma que plantea Heidegger [3], en relación con la esencia de la poesía: ¿cómo empieza este diálogo que nosotros somos? ¿Quién realiza aquel nombrar de los dioses? ¿Quién capta en el tiempo que se desgarra algo permanente y lo detiene en una palabra? Esta palabra forma la conclusión de la poesía y dice:mas lo permanente lo instauran los poetas”. Esta palabra proyecta desde los poemas de Juarroz, una luz sobre la pregunta acerca del origen de la poesía. Y la poesía, al decir de Heidegger, es instauración por la palabra y en la palabra. Y ¿qué es lo que se instaura? Lo permanente: La poesía: es la instauración del ser por la palabra.
En cuanto al poema que abre poesía Vertical I, y que reproducimos a modo de recordatorio, es casi un Arte Poética, allí se postulan dos miradas: una que mantiene unido al mundo y no lo deja caerse, es decir la de las convenciones que manejamos y a la vez nos sostiene como una red; y otra mirada, la del poeta, que se suelta, infiel de la primera y busca el fundamento último de las cosas. La verdadera red. En esa búsqueda su deseo es ver, averiguar, saber, y comprobar algo más. En efecto, la poesía vertical de Juarroz, empieza por el ver, y no por lo visto. Es decir, empieza por un acto: La Mirada. Y que en Juarroz es construir con las palabras, hacer algo con lo visto. Por lo tanto, es también una forma de imaginación, y una vía de conocimiento interior-exterior. Una red demiradas, una trama, un texto que abarca al mundo.
Para finalizar, es difícil elogiar a quien merece más que elogios. De ahí que este breve homenaje, concluya con la reproducción de dos poemas tan distantes en el tiempo, y a la vez tan cercanos dentro del espacio textual que constituye la totalidad de Poesía Vertical , esa geometría del ser que no tiene espacio. En estos poemas cualquier palabra podría ser la última y/o la primera. Para ellos no existe la muerte ni el tiempo, porque la Poesía de Roberto Juarroz es, fue, y seguirá siendo.

1
Una red de mirada
mantiene unido al mundo,
no lo deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de dios.
Sin embargo,
ellos buscan otra red, otro hilo,
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo
o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos
(1er.poema de POESIA VERTICAL I, l958)

POESIA VERTICAL
Un día ya no podremos partir.
Repentinamente, se habrá hecho tarde.
No importa de dónde
o hacia dónde era el viaje.
Tal vez hacia el otro extremo del mundo
o sólo desde uno hacia su sombra.
Dibujaremos entonces la figura de un pájaro
y la fijaremos encima de la puerta
como blasón y memento,
para recordar que tampoco existe
la última partida.
Y la lanza,
que ya estaba clavada en el suelo,
sólo se hundirá un poco más.
Temperley, Buenos Aires, l994
(Diario La Nación, uno de sus últimos poemas publicados)


El Cinismo Ético del Dr. House

El cinismo ético del Dr. House [1]
Por Juan Jorge Michel Fariña

"No trato enfermos, trato enfermedades” – Dr. Gregory House
A la memoria de Ignacio Lewkowicz, al cumplirse un nuevo aniversario de su trágica muerte, el 4 de Abril de 2004. Nacho era también un cínico, en el sentido filosófico del término. En una oportunidad compartíamos una reunión en la UBA y en una de las paredes del aula habían pegado un afiche anunciando un evento académico sobre “discapacidad”. El texto, en grandes caracteres, decía: Universidad y Discapacidad: Un Compromiso. Cruzamos miradas con Nacho y él dijo sencillamente: “a confesión de parte, relevo de pruebas”.

En los años 60 la televisión popularizó a dos médicos de ficción, el Dr. Kildare y Ben Casey, y a un abogado, Perry Mason, personajes protagónicos de series emblemáticas que acercaron por primera vez al gran público los dilemas que deben enfrentar a diario los profesionales del campo de la Salud y del Derecho. En aquellos tiempos no se hablaba todavía de bioética y muy poco de ética profesional, no obstante lo cual los distintos episodios anticipaban las dos cuerdas del debate moral contemporáneo: el tratamiento del cuerpo del sufriente y las vicisitudes del sujeto ante la ley.
Casi medio siglo después, la ficción televisiva nos confronta nuevamente con una variedad de juristas, forenses y clínicos a través de distintas series que se caracterizan por el rigor investigativo, el cuidado de los guiones y una realización por demás atractiva. Capítulos memorables de CSI, ER, La ley y el orden y, por supuesto, Dr. House, la cual ha obtenido ya dos Golden Globe y que, como veremos, merece le dediquemos este comentario.
Dr. House –o House M.D., donde M.D. puede significar "Medical Doctor" o "Medical Diagnostic"– fue estrenada en 2004 por la cadena Fox y ha entrado ya en su cuarta temporada. Según la Wikipedia, donde House también se ha ganado un lugar, se trata de un drama médico que gira en torno al Dr. Gregory House, un médico huraño que se desempeña de manera brillante en el departamento de diagnóstico del ficticio Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey.
El personaje está inspirado en el de Sherlock Holmes –el propio autor de la serie, David Shore, reconoce tal filiación, ofreciendo al espectador pistas en esta dirección. La similitud en sus apellidos, la numeración de sus domicilios (ambos viven en el número 221B), la analogía de sus respectivos colaboradores: John Watson y James Wilson, la adicción a una sustancia (cocaína en Holmes, vicodina en House). Pero lo que más los emparenta es el modo de encarar el enigma que supone cada caso y la estrategia deductiva para resolverlo.
Ante todo, tanto Holmes como House, se abstienen en lo posible de establecer un vínculo con las personas involucradas directamente en el caso –sean éstos sospechosos o testigos, en el caso de Holmes, o pacientes en el caso de House. Pero, contra toda evidencia, esta distancia no supone descompromiso o desinterés. Cuando House evita hablar en exceso con los pacientes con el célebre argumento de “los pacientes siempre mienten –el síntoma no”, lo que hace es, en realidad, sustraerse del discurso del yo del paciente, que siempre se presenta engañosamente consistente, aún cuando ello sea un obstáculo para la cura. Aquello que indefectiblemente ocultan al médico no es en absoluto azaroso y suele transformarse en la pieza que resuelve el enigma de los diagnósticos complejos. Al manejarse a través de las indagaciones e informes de sus colaboradores, House logra establecer la distancia operativa que le permite intervenir desde un lugar diferente, desbaratando la maniobra del yo y salvando al sujeto.
Esta actitud distante le ha valido el calificativo de “huraño”, pero ello no debe inducirnos a error respecto de House. Si en ocasiones tiene para con sus pacientes comentarios sarcásticos, es porque hace síntoma de su propia angustia como médico frente a las situaciones con las que debe lidiar. Como cuando le dice a una paciente que no sabe que está embarazada:
House: "Tiene un parásito."
Paciente: "¿Como la lombriz solitaria o algo así? ¿Puede quitármelo?"
House: "Hasta dentro de un mes, sí. Después es ilegal. Bueno, en un par de Estados no."
Paciente: "¿Ilegal?"
House: "Tranquila. Muchas mujeres se encariñan con estos parásitos. Les ponen nombres, les compran ropita y los llevan al parque a jugar con otros parásitos... Mire, si hasta tiene sus ojos..."
O cuando se dirige a su colega afroamericano Foreman, que lo acusa de molestarle cada día más: "Pues eso descarta el racismo, ayer eras igual de negro".
Pero esta preferencia por la ironía y el sarcasmo –una vez más, rasgo compartido con Holmes – se desliza en ocasiones hacia una posición cínica, en el sentido filosófico del término. Es este viraje el que nos interesa analizar.
La escuela cínica, fundada por Antístenes (-450, -366) sostiene que sólo se alcanza la felicidad si alguien puede prescindir de las ataduras que lo condicionan a los ideales mundanos. El propio Antístenes vivía según su propia concepción de la virtud y para él las convenciones sociales no significaban demasiado, ya que como todos los cínicos, relativizaba el peso de las normas y las instituciones. A otro representante de la Escuela Cínica, Diógenes de Sinope, se le adjudica la conocida frase “córrete que me tapas el sol”, dirigida a Alejandro Magno cuando éste, al regreso de una de sus campañas, le ofrece: “filósofo, pídeme lo que quieras”. O la que dirige a sus compatriotas cuando lo expulsan de la ciudad por haber atentado contra la moneda en curso: “ellos me condenan a irme y yo los condeno a ellos a quedarse”.
Como se puede ver, la afirmación cínica puede adoptar el tono de la ironía, pero se separa de ella, ingresando un enunciado de verdad. A diferencia del sarcasmo, que hace síntoma de un punto ciego en el emisor, el comentario cínico siempre suplementa la escena, reorganizando el universo situacional. La respuesta de Diógenes a Alejandro Magno, responde a la demanda del soberano pero, para desnudar las limitaciones de su poder, para poner en evidencia el punto de inconsistencia en que se encuentra, sin siquiera sospecharlo.
Esta perspectiva del “cinismo” se aleja del uso que habitualmente hacemos del término, de allí que muchos especialistas propongan actualmente escribir kinismo para referirse a la posición filosófica, distinguiéndola así de su acepción cotidiana.
Cuando la lucidez se abre paso en medio del sarcasmo, House puede sustraerse a su propia angustia –sus miedos, sus inseguridades más íntimas. Y es allí cuando aporta su cuota de kinismo a la serie, emergiendo él mismo como sujeto en ese acto. Como es sabido, se resiste a utilizar el guardapolvo blanco y recorre los pasillos del hospital con su bastón, debido a la renguera en su pierna derecha. En una ocasión le dice a Wilson, su colega y confidente:
House: “¿Te das cuenta? Todo el mundo piensa que soy un paciente por el bastón.”
Wilson: “Pues ponte un guardapolvo blanco, como los demás.”
House: “No, entonces parecería un médico.”
House sabe que el guardapolvo blanco no garantiza autoridad médica alguna y no desea por tanto aparecer recubierto de semejante emblema. Pero sabe también que un médico no es un paciente –y no debe ser confundido con él. El comentario cínico que dirige a Wilson lo aleja tanto de la infatuación médica como de la demagogia de la igualación. El médico debe encontrar su lugar fuera de tales facilismos.
En la misma línea, le dice a un paciente: "¿Preferiría un médico que lo tome de la mano mientras se muere o uno que lo ignore mientras mejora?”. Contra la tendencia contemporánea que instruye al médico para que sea “empático” con el paciente, House subraya que es la competencia profesional lo que el enfermo realmente requiere de él.
La idea tiene un amplio alcance y recuerda el comentario de Alain Badiou dirigido a los psiquiatras durante un congreso internacional. Refiriéndose a la Comisión de Ética Psiquiátrica Europea, Badiou objeta uno de sus enunciados, justamente el que dice: “el psiquiatra deberá tratar con pasión no a la enfermedad, sino al enfermo”, y le contrapone la afirmación de Hamburger: “el enfermo no necesita la compasión del médico, sino su capacidad.”
Efectivamente, si el médico centra su práctica en el “enfermo” es porque ya le supone un lugar. Porque ya lo ha condenado a su condición de tal. Hacerlo sobre la enfermedad, en cambio, abre la posibilidad de “(…) examinar una situación de imposibilidad contingente y trabajar con todos los medios para transformarla”. (pág. 42)
En esta línea, cada episodio de House podría ser leído como una lección sobre la importancia de distinguir el campo moral – lo ya sabido de una situación – de la dimensión ética, en la que el médico emerge como un creador de posibilidades.
En una oportunidad, llega al hospital una mujer en estado crítico. Ha contraído una rara dolencia y los médicos no logran dar con la etiología. Se trata aparentemente de una enfermedad tropical, pero ella y su marido, un matrimonio muy unido, jamás han salido de la ciudad. Los médicos descubren, entonces, que unos días antes, ambos habían cenado en un restaurante jamaiquino de Manhattan. Se hace un control de bromatología en el establecimiento y se constatan varias infracciones, pero ninguna concluyente en relación al dato que los médicos están buscando. La mujer empeora y el desenlace parece inevitable. Su marido permanece junto a ella día y noche junto al lecho del hospital. Es entonces cuando House tiene uno de sus raptos de lucidez. Reúne a su equipo y anuncia su hallazgo: ella o él, alguno de los dos fue infiel y mantuvo relaciones sexuales con una persona contagiada. Es altamente improbable, pero no imposible y, de confirmarse, el dato permitiría apostar a un tratamiento de emergencia. Ordena entonces un inmediato interrogatorio a la paciente y a su marido. Foreman deberá interrogar al hombre, Cameron a la mujer. Allisson Cameron, médica aplicada y sumamente sensible, protesta enfáticamente: “¿me estás diciendo que le pregunte a una mujer moribunda si engañó a su marido?”. House responde: “no, te estoy pidiendo que seas gentil con ella y la dejes morir.”
Una vez más, el comentario señala a la joven colega que la ética no sabe de relaciones públicas ni de actitudes “políticamente correctas.” No es la compasión lo que la paciente requiere del profesional, sino su capacidad. Si la enfermedad es efectivamente una situación, ello explica por qué House nunca abandona a un paciente. Por qué busca hasta último momento, contra toda evidencia, una fórmula salvadora.
Es porque hace suya la célebre fórmula de Hipócrates, así reformulada por Alain Badiou: “Haz todo lo que está en tu poder para que sea de nuevo posible lo que es provisionalmente imposible, pero de lo cual todo humano es declarado axiomáticamente capaz.”
[1] Texto publicado en Journal Ética y cine http://journal.eticaycine.org

http://youtu.be/aI_KzfkjP24 Mejores Momentos de Dr. House Expresión del "kinismo"
http://youtu.be/FKbrJaY-V78 Tarja Turunen -I Feel Inmortal-
http://youtu.be/Xq5v6EuW9WA Amaral -Cuando suba la Marea-



Bibliografía: Badiou, A., “Etica y Psiquiatría”, En Reflexiones sobre nuestro tiempo. Interrogantes acerca de la ética, la política y la experiencia de lo inhumano. Ediciones del Cifrado, Buenos Aires, 1999.