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viernes, 18 de febrero de 2022

VOLUNTAD



Voluntad

Definición:

La voluntad es la capacidad de los seres humanos que les mueve a hacer cosas de manera intencionada.

Es la facultad que permite al ser humano gobernar sus actos, decidir con libertad y optar por un tipo de conducta determinado

 

Todo acto voluntario requiere de dos supuestos:

1) Tener conciencia de una situación en la que hay, al menos, dos alternativas distintas de elección.

2) La elección tiene lugar tras haber reflexionado y tomado en cuenta los pro y contra de cada elección.


Términos relacionados:

Abulia e hipobulia

Estos términos hacen referencia a la falta de voluntad o a la disminución de ésta, entendiendo por voluntad la posibilidad de decidir entre dos o más tendencias distintas (Kurt Schneider). En el paciente hipobulico disminuye la capacidad de tomar decisiones, la capacidad de iniciar acciones por sí mismo, de esta manera predomina en él lo automático y lo impulsivo. En cierto modo la hipoabulia está presente en todas las enfermedades mentales, pero predomina en las esquizofrenias residuales, formando parte de los denominados síntomas negativos.


Automatismo

Entendemos por automatismo la ejecución de actos sin que intervenga la voluntad. Puede haber un automatismo normal o patológico.


Delirio paranoico

Constituye el delirio de la paranoia de Emil Kraepelin. Este autor, en la octava edición de su tratado describió la paranoia como el desarrollo insidioso, originado por causas internas, de un sistema delirante permanente e inamovible, que cursa con plena conservación de la claridad y del orden del pensamiento, en la voluntad y en la conducta. De la misma manera que los delirios parafrénicos, la clasificación francesa la incluye dentro de los denominados delirios crónicos. En el DSM-IV TR y en la CIE 10, la paranoia para a llamarse trastorno delirante (paranoide) y trastorno de ideas delirantes, respectivamente. Para Henry Ey este delirio, que forma parte de lo que la escuela francesa llama psicosis delirantes sistematizadas, se caracteriza por: 1) La continuidad del delirio paranoico y de la personalidad. El carácter constitucional del delirio. Hay íntimas relaciones entre la personalidad y el delirio. 2) El tema dramático fundamental es el tema de la persecución. Incluso cuando el tema sea megalomaníaco, la persecución siempre estará presente, se le perseguirá porque se le envidia su grandeza. Sin embargo este carácter persecutorio no existe en el tipo somático de este delirio. 3) El desarrollo de este delirio es coherente y sistemático. De ahí que las interpretaciones de tipo psicoanalítico hayan abundado para explicar este delirio. 4) Ausencia de evolución demencial. No obstante con el tiempo el delirio pierde actividad, se empobrece, es lo que Henry Ey llama cristalización del delirio. Su estructura es afectiva. 5) Ausencia de un trastorno paralógico del pensamiento. En todo momento el delirio va a tener el aspecto del pensamiento normal. Los delirios paranoicos pueden clasificarse en los siguientes tipos: 1) Tipo erotomaníaco. Sinónimo: De Clérambault (síndrome de). El tema predominante es la idea delirante de que una persona, generalmente de una condición social o económica más alta, está enamorada del sujeto. Son frecuentes los intentos de contactar con la persona objeto del delirio a través de cartas, llamadas de teléfonos, visitas o incluso el acecho y la vigilancia. La mayoría de los sujetos con este delirio son mujeres. 2) Tipo de grandiosidad. En el que el tema predominante es una sobrevaloración del poder propio, los conocimientos propios, el haber hecho un descubrimiento importante, o una relación especial con una persona famosa o una divinidad. 3) Tipo celotípico. Sinónimo: Otelo (síndrome de) .El tema fundamental es la infidelidad de la pareja. El sujeto suele intervenir coartando la libertad de la pareja, siguiéndola en secreto o agrediéndola. 4) Tipo persecutorio. En el que el tema central es que la persona delirante o alguien cercano a ella es objeto de persecución, es engañado, seguido, envenenado, calumniado. A veces adquiere la forma de paranoia querulante, es decir el sujeto cree que ha sido objeto de una injusticia que se intenta remediar con continuas apelaciones a los tribunales. 5) Tipo somático. Sinónimo: delirio hipocondríaco. El delirio está centrado en la convicción de que se tiene un defecto o enfermedad física. Los más frecuentes son la creencia de que se emite un olor insoportable, que se tiene una infestación por insectos dentro o fuera de la piel, que tiene un parásito interno, que hay partes de su cuerpo que no funcionan, que tiene una parte del cuerpo (nariz, genitales, etc.) deformes cuando esto no es lo que se observa. 6) Tipo inespecífico. Cuando no se ajusta a los anteriores.


Fenómenos fantásticos

Fenómenos intermedios entre la percepción y la representación. Se producen estando el sujeto con los ojos cerrados, son independientes de la voluntad, desaparecen cuando la atención deja de dirigirse a ellos o bien cuando se abre los ojos.


Hiperbulia

Término que hace referencia al aumento de la voluntad.


Hipobulia

Debilidad de la voluntad.


Pensamiento en tropel

Sinónimo: incontinencia en el pensar (Honorio Delgado). Tipo de pensamiento que puede aparecer en las esquizofrenias. Durante unos minutos u horas las ideas aparecen de forma incontenible. Un paciente de Honorio Delgado describe sus pensamientos en tropel como oleadas de ideas que afluyen a la mente con una fuerza incontrastable, donde la actitud crítica, la voluntad, la lógica, etc., representan representan una minúscula resistencia y hasta desaparecen.


Personalidad narcisista

 Información

Sinónimo: carácter fálico-narcisista (W. Reich, 1926), Don Juanes del triunfo (O. Fenichel, 1945), complejo de Premio Nóbel (H. Tartakoff, 1966). Son personas que se consideran seres especiales, únicos.

El narcisismo es el amor que se dirige un sujeto a sí mismo. Alude al mito de narciso, que se ahogó al intentar besar su propia imagen reflejada en el agua.

Utilizan a los demás como objeto de satisfacer sus deseos, su autoestima. Carecen de empatía. Animosos, optimistas, decididos. Se creen personas dignas de admiración y únicas. Piensan que son objeto de endivia. Suelen emplear la racionalización como mecanismo principal de defensa. R. C. Cloninger señala que, en las dimensiones de su temperamento, estas personas presentan una alta búsqueda de sensaciones o novedades, una alta evitación de daño y una alta dependencia de recompensa.

Si bien se puede aludir a una serie de rasgos propios de la personalidad normal, el narcisismo puede también manifestarse como una forma patológica extrema en algunos desórdenes de la personalidad, como el trastorno narcisista de la personalidad, en que el paciente sobrestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación.

El trastorno de personalidad narcisista (uno de varios tipos de trastornos de la personalidad) es un trastorno mental en el cual las personas tienen un sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y admiración, relaciones conflictivas y una carencia de empatía por los demás. Sin embargo, detrás de esta máscara de seguridad extrema, hay una autoestima frágil que es vulnerable a la crítica más leve.

Los signos y síntomas del trastorno de la personalidad narcisista y la gravedad de los síntomas son variables. Las personas con este trastorno pueden:

- Tiene un sentido grandioso de su propia importancia, prepotente y arrogante.
- Lo absorben fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza, o amor ideal
- Se considera especial y único: solo puede ser comprendido por, y solo debería asociarse con, otras personas especiales o de alto estatus personal o institucional.
- Requiere excesiva y constante admiración (es un síntoma que denota una baja autoestima y una gran preocupación por hacer bien el trabajo y por cómo son vistos por los demás). Espera que se reconozca su superioridad, incluso sin logros que la justifiquen y para ello exagera los logros y los talentos
- Tiene un sentido exagerado y no equitativo de sus propios derechos. Piensa que se le debe todo. Tiene un sentido de superioridad con irrazonables expectativas de un trato especialmente favorable o de una aceptación automática de sus deseos. Puede monopolizar las conversaciones y despreciar o mirar con desdén a personas que ellos perciben como inferiores.
- En sus relaciones interpersonales es explotador. Se aprovecha de los demás para conseguir sus propios fines (espera que se les dé todo lo que desee, sin importar lo que ello suponga para los demás, y puede asumir que los demás están totalmente interesados en su bienestar).
- Carece de empatía, por incapacidad o por falta de voluntad y es reacio a reconocer o identificar las necesidades y sentimientos de los demás.
- Es frecuentemente envidioso de los demás o cree que los demás le tienen envidia (pueden llegar a devaluar a personas que hayan recibido una felicitación al pensar que ellos son más merecedores de la misma). Por ellos se comporta de manera arrogante o altanera, dando la impresión de engreídos, jactanciosos y pretenciosos.

Al mismo tiempo, a las personas con trastorno de la personalidad narcisista les cuesta enfrentar cualquier cosa que consideren una crítica y pueden:

- Ser impacientes o enojarse cuando no se las trata de manera especial
- Tener notables problemas interpersonales y ofenderse con facilidad
- Reaccionar con ira o desdén y tratar con desprecio a los demás, para dar la impresión de que son superiores
- Tener dificultad para regular las emociones y la conducta
- Tener grandes problemas para enfrentar el estrés y adaptarse a los cambios
- Sentirse deprimidos y temperamentales porque no alcanzan la perfección
- Tener sentimientos secretos de inseguridadvergüenza, vulnerabilidad y humillación

Tratamiento
La psicoterapia puede ayudar a la persona a relacionarse con otros en una forma más positiva y compasiva.


Expectativas (pronóstico)
El resultado del tratamiento depende de la gravedad del trastorno y de qué tanto quiera la persona cambiar.


Posibles complicaciones pueden incluir:

alcoholismo o consumo de otras drogas


- Trastornos de estado de ánimo y ansiedad

- Problemas en las relaciones interpersonales, laborales y familiares

 




Ribot, Théodule Armand (1839-1916)

 El psiquiatra francés Pierre Pichot lo calificó como el padre de la psicología científica francesa. Destacan sus estudios sobre la memoría, la voluntad y los trastornos de la personalidad. Su obra principal fue Enfermedades de la memoria (1881).


Síntomas fundamentales o fisiógenos de E. Bleuler

Los síntomas fundamentales de la esquizofrenia eran para Eugen Bleuler: relajación de las asociaciones del pensamiento (incoherencia); alteraciones de la afectividad (paratimias); alteración de la vivencia subjetiva de la personalidad (despersonalización); autismo; ambivalencia afectiva, intelectual y/o de la voluntad.


martes, 2 de febrero de 2021

Paranoia

 



Qué es Paranoia:

La paranoia, también conocida como trastorno de ideas delirantes o trastorno delirante, es un trastorno psicótico que se caracteriza por delirios recurrentes o ideas fijas y obsesivas en torno a un tema o asunto. Como tal, la palabra proviene del griego παράνοια (paránoia), de παρά (pará), que significa ‘al lado’, ‘contra’ o ‘fuera’, y νόος (nóos), que traduce ‘espíritu’, ‘mente’.

Entre sus causas, se asocia la aparición del trastorno delirante o paranoia a personas ególatras, con conductas marcadamente narcisistas, que han enfrentado situaciones de gran frustración.

Otros rasgos comunes que han podido observarse en individuos que padecen paranoia son una baja autoestima, frialdad emocional, inflexibilidad, autoritarismo y desconfianza, con propensión a los resentimientos y a las depresiones.

Para Sigmund Freud, la paranoia se presentaba como un mecanismo de defensa frente a un impulso homosexual que para el individuo era inaceptable.

Algunas de las consecuencias más graves de la paranoia son un aislamiento social que puede volverse muy pronunciado, y el abandono o descuido de las actividades laborales o escolares del individuo.

Características de la paranoia

Algunas de las características o síntomas más evidentes que se manifiestan en una persona con trastorno delirante o paranoia son:

  • Ideas recurrentes de hallarse en peligro y búsqueda de pruebas que lo demuestren.
  • Actitud persistente de desconfianza y recelo hacia los demás: piensan que le ocultan cosas o pretenden utilizarlos.
  • Aislamiento social fundado en la desconfianza hacia las demás personas.
  • Dos tipos de conductas diferenciadas: una frente a la familia y amigos y otra ante los desconocidos.
  • Frialdad, desapego emocional y evitación de la intimidad.
  • Hostilidad hacia su entorno.
  • Egocentrismo, narcisismo: conductas donde muestran una exagerada valoración por sus virtudes y logros.
  • Rigidez, inflexibilidad y autoritarismo.
  • Problemas para relacionarse con otras personas y para el trabajo en equipo.
  • Intolerancia a las críticas y manifiestas dificultades para practicar la autocrítica.
  • Necesidad de crear antagonistas exteriores.
  • Episodios depresivos.
  • Proyección hacia los demás de aquello que les causa molestias, frustraciones y tensiones en sí mismos.

Tipos de paranoia

Existen diferentes tipos de paranoias o trastornos delirantes de acuerdo con el objeto de los delirios:

  • Paranoia megalomaníaca: el individuo cree poseer talentos o poderes superiores, se relaciona con seres divinos o personas famosas o poderosas, y está en el mundo porque le fue encomendada una alta misión.
  • Paranoia celotípica: el individuo tiene la sospecha recurrente de que su pareja le es infiel.
  • Paranoia de delirio persecutorio: el individuo está obsesionado con la idea de que es perseguido, espiado, vigilado, y de que las personas de su entorno participan en un complot en su contra.
  • Paranoia de tipo somático: el individuo cree que sufre una enfermedad o tiene algún defecto o problema físico.
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. N° Col.: A-1324 Zaragoza rcordobasanz@gmail.com Tfno.: 653 379 269 Página Web: www.rcordobasanz.es 

domingo, 31 de enero de 2021

Trastornos con manifestaciones psicóticas

 


El término «psicosis» se emplea para referirse a aquellos trastornos de la mente caracterizados por una cierta pérdida de contacto con la realidad. Cuando una persona sufre este tipo de trastorno se dice que ha tenido un «episodio psicótico».

La psicosis afecta principalmente a los jóvenes adultos y es bastante común. Cerca de 3 de cada 100 jóvenes sufrirán un episodio psicótico, lo cual significa que entre este sector de la población la psicosis es más común que la diabetes. La mayor parte de los afectados consigue una plena recuperación del trastorno.

La psicosis puede afectar a cualquiera, y como toda enfermedad, es susceptible de tratamiento.

¿Cuáles son los síntomas?

La psicosis suele provocar cambios en el estado de ánimo y en la forma de pensar, dando lugar a ideas anormales, por lo que resulta difícil entender lo que está sintiendo la persona afectada.

Con objeto de comprender en qué consiste la experiencia psicótica, es útil clasificar por grupos algunos de los síntomas más característicos.

Pensamientos confusos

Los pensamientos más comunes se vuelven confusos o dejan de guardar una relación adecuada entre sí. La expresión oral se vuelve difícil de entender o no tiene sentido. En algunos casos le cuesta a la persona concentrarse, seguir el hilo de la conversación o recordar las cosas. Sus pensamientos parecen acelerarse o volverse más lentos.

Creencias falsas

Con frecuencia la persona afectada de un episodio psicótico tiene creencias falsas, conocidas como delirios. A tal grado está convencida de la verdad del delirio que ningún razonamiento, por más lógico que sea, es capaz de desengañarla. Por ejemplo, basándose en la manera en que los coches se encuentran estacionados fuera de su casa, llega a creer que la policía la está vigilando.

Alucinaciones

Por efecto de la psicosis, la persona ve, oye, siente, huele o percibe con el gusto cosas que en realidad no están presentes. Por ejemplo, oye voces que nadie más alcanza a oír, ve objetos inexistentes, o percibe el olor o el sabor de las cosas de tal manera que le parece que están echadas a perder o incluso envenenadas.

Cambios afectivos y de percepción

A veces la forma de sentir de la persona cambia de repente, sin causa aparente, provocando que se sienta rara y aislada del mundo y le parezca que las cosas se mueven con una gran lentitud. Son frecuentes los cambios bruscos en el estado de ánimo, y la persona se siente extrañamente excitada o deprimida. O bien, parece que sus emociones pierden intensidad, siente menos que antes, o manifiesta menos sus emociones a quienes le rodean.

Cambios de conducta

Las personas afectadas de psicosis presentan conductas distintas a las que acostumbran tener. En algunos casos, se vuelven extremadamente activas, o bien les sobreviene un gran letargo que les hace estar sin hacer nada durante todo el día. Se echan a reír en momentos inoportunos, o se enojan o se sienten contrariadas sin motivo aparente. Muchas veces, estos cambios de conducta se relacionan con los síntomas arriba señalados. Por ejemplo, si la persona cree que se encuentra en peligro, llama a la policía, o si se cree Jesucristo, se pasa el día predicando por las calles. En otros casos, deja de comer por temor a que la comida esté envenenada o le cuesta conciliar el sueño porque tiene miedo de algo.

Los síntomas varían de una persona a otra y en algunos casos cambian con el tiempo.

El primer episodio de psicosis

Cuando una persona sufre por primera vez síntomas psicóticos o un episodio de psicosis, es posible que no entienda lo que le sucede. Los síntomas pueden resultarle completamente desconocidos, provocándole una gran perturbación y dejándola en un estado de confusión y angustia. Por otra parte, esta angustia se ve aumentada por los mitos y estereotipos de signo negativo relativos a la enfermedad mental que todavía son comunes en la sociedad.

El episodio psicótico se desarrolla en tres fases cuya duración respectiva varía según la persona.

1ª fase: el pródromo:

      Los primeros síntomas son vagos y apenas perceptibles. En algunos casos cambia la manera en que la persona describe sus sentimientos, pensamientos y emociones.

2ª fase: aguda:

      Se presentan síntomas claros de psicosis, tales como alucinaciones, delirios o ideas confusas.

3ª fase: la recuperación:

    La psicosis tiene tratamiento y en la mayoría de los casos el paciente se recupera. Las características específicas de la recuperación varían según el caso.

Las personas se recuperan de un primer episodio de psicosis, y en muchos casos nunca vuelven a sufrir otro. 

¿Cuáles son los diferentes tipos de psicosis?

La psicosis afecta a cada persona de diferente manera y durante las etapas iniciales no siempre es útil poner un nombre o una etiqueta a la enfermedad. No obstante, cuando una persona padece psicosis, se le suele diagnosticar una enfermedad psicótica específica. «Diagnosticar» significa determinar la naturaleza de una enfermedad sobre la base de los síntomas que presenta el paciente, y el diagnóstico dependerá tanto de los factores que hayan provocado la enfermedad como del tiempo que duren los síntomas. En el caso de un primer episodio de psicosis, resulta particularmente difícil determinar con exactitud el tipo de psicosis de que se trata, porque aún se desconoce en gran medida cuáles han sido los factores que la provocaron. No obstante, conviene estar familiarizado con algunos de los términos que se suelen emplear al diagnosticar diferentes tipos de psicosis.

Psicosis inducida por las drogas

El consumo de drogas o de alcohol, así como la abstinencia tras un consumo prolongado, pueden provocar síntomas psicóticos. En algunos casos los síntomas se resuelven rápidamente al irse pasando los efectos de la sustancia, en tanto que en otros la enfermedad, aunque comenzó como una psicosis inducida por drogas, se hace más prolongada.

Psicosis orgánica

A veces los síntomas psicóticos aparecen a consecuencia de lesiones de la cabeza o enfermedades orgánicas que afecten el funcionamiento del cerebro, tales como la encefalitis, el SIDA, o un tumor. En estos casos, suelen presentarse junto con la psicosis otros síntomas, tales como amnesia o confusión.

Psicosis reactiva breve

En ocasiones los síntomas psicóticos surgen de repente como respuesta a una situación de mucha tensión en la vida de la persona, tales como un cambio importante en sus circunstancias personales, o la muerte de un familiar. Aunque los síntomas pueden ser agudos, la persona se recupera en pocos días.

Trastorno delirante

En el trastorno delirante, el síntoma principal es la firme creencia en cosas que no son ciertas.

Esquizofrenia

El término esquizofrenia se emplea para referirse a aquellas enfermedades psicóticas en que los cambios de conducta o los síntomas persisten durante un período no inferior a los seis meses. Tanto los síntomas como la duración de la enfermedad varían según el caso, y al contrario de lo que se suele creer, muchas personas afectadas de esquizofrenia llevan una vida plena y feliz, logrando muchas de ellas una total recuperación.

Trastorno esquizofreniforme

No se distingue de la esquizofrenia, salvo en que los síntomas han persistido durante menos de seis meses.

Trastorno bipolar (maníaco depresivo)

En el trastorno bipolar, la psicosis se presenta como parte de una alteración afectiva más generalizada, caracterizada por alternancias violentas entre la gran excitación (manía) y la melancolía (depresión). En caso de presentarse síntomas psicóticos, suelen corresponder al estado anímico de la persona: por ejemplo, si está deprimida oye voces que le dicen que debe suicidarse, en tanto que si experimenta una excitación o euforia anormales, se cree un ser excepcional capaz de realizar grandes hazañas.

Trastorno esquizoafectivo

Este diagnóstico corresponde a la presencia simultánea o consecutiva tanto de síntomas de trastorno afectivo (tales como la depresión o la manía) como de psicosis. Es decir, el cuadro clínico no es típico ni del trastorno afectivo ni de la esquizofrenia.

Depresión psicótica

Consiste en una depresión aguda combinada con síntomas psicóticos, sin que en ningún momento de la enfermedad se lleguen a producir períodos de manía o excitación, por lo que se distingue del trastorno bipolar.

¿Cuáles son las causas de la psicosis?

Existen diversas teorías sobre las causas de la psicosis, pero aún queda mucha investigación por hacer.
Hay ciertos indicios de que se debe a una combinación, aún no bien comprendida, de factores biológicos que durante la adolescencia o los primeros años de la vida adulta crean susceptibilidad a los síntomas psicóticos, los cuales suelen desencadenarse en la persona susceptible como respuesta al estrés, al abuso de drogas o a los cambios sociales. La importancia de algunos factores será mayor o menor según el caso.

En el caso del primer episodio de psicosis, las causas resultan especialmente difíciles de determinar, por lo que la persona debe someterse a un minucioso examen médico con objeto de detectar posibles causas orgánicas y realizar un diagnóstico que sea lo más preciso posible. Por lo general, este examen supone la realización de diversos análisis así como una entrevista pormenorizada con un especialista en el área de la salud mental, ya que existen muchos tipos de psicosis. La evolución y el pronóstico de la enfermedad varían según la persona.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Tfno.: +34 653 379 269.          Instagram: @psicoletrazaragoza rcordobasanz@gmail.com                                Página Web: Psicólogo Zaragoza.                  

martes, 24 de julio de 2012

Explicación psicoanalítica de las principales psicosis



Freud no se limitó a interpretar con su concepción los trastornos mentales más leves sino que la extendió hasta intentar explicar todas las psicosis, incluso las que parecían, por su naturaleza endógena, resistir s todo ensayo, de comprensión psicológica. Los psiquiatras se hallan divididos repecto al juicio que le mercen tales interpretaciones. No obstante, merecen ser tenidas en cuenta las que damos a continuación.

- Hipocondría: El exceso de aprensión y de temor de enfermedad que caracteriza a los sujetos hipocondríacos devivaría de la fijación o regresión (según se trate de "carácter" o de "estado" hipocondríaco) de su líbido al período de narcisismo o autoerotismo (El joven Narciso, en la Mitología, se hallaba enamorado de su propio cuerpo, que contemplaba extasiado al reflejarlo, desnudo en las aguas del lago). El sujeto al que no le es dable proyectar al exterior su impulso libidinoso (queriendo a los demás) lo almacena en sí mismo (se quiere) y entonces concede demasiada importancia a su vida y su salud, lo que le lleva a temer más que los demás todo cuanto puede comprometerlas. Consiguientemente se autoobserva constantemente, trata de sorprender el más leve signo de anomalía en sus funciones y sospecha que este pueda ser indicio de un grave mal; del temor pasa a la creencia de que se encuentra gravemente enfermo y comienza a preocuparse de tal modo que desatiende todo cuanto no haga referencia al tratamiento de sus supuestos padecimientos. En tales casos, postula el freudismo, el mejor remedio consiste en conseguir la vinculación del enfermo a un buen objeto libidonoso que le estimule y descargue el exceso de potencial erótico que tiene almacenado en sí (Cuando ello no es posible, queda siempre la sublimación de aquél en forma e trabajo o goce artístico).

- Melancolía: Enfermedad producida por el triunfo absoluto del Superyo autopunitivo, que lleva al Yo a una autoanulación y a un deseo - o temor- de expiar sus faltas, adoptando una actitud masoquista, pasiva, de reconcentración y "encharcamiento en el sufrir existencial". Es tal la fuerza del impulso autopunitivo (alimentado por el instinto de muerte o tanático) que el melancólico acaricia la idea de suicidio y la obedece en muchos casos, no siendo raro incluso que se mate en forma que haya que sufrir al máximo para ello. En tales ocasiones, todo cuanto permita la descarga del instinto destructor sin comprometer gravemente la salud individual abrevia el curso de la enfermedad y por ello se explica el buen éxito de la terapéutica convulsivante (método de von Meduna) que permite al sujeto el goce de morir (y resucitar) varias veces sin comprometer su vida como lo hacen sus tentativas de suicidio.

- Manía: Cuadro opuesto al anterior, se engendra el yo se libera totalmente de la coacción del Superyó y puede satisfacer los impulsos del Ello sin sufrir la censura de aquél. Entonces el sujeto hace -o intenta hacer- cuanto le da la gana, se siente omnipotente y omnisciente: posee salud y fuerza, inteligencia y riquezas extraordinarias... es decir, da por hecho cuanto desea y afirma constantemente su dominio y poder frente al Mundo. No reconoce otra autoridad que la suya ni obedece a otros principios que a los de su momentánea y cambiante caprichosidad. De aquí su agresividad pero también su afectuosidad y dadivosidad; en efecto, el maníaco vive a lo largo de la escala amor-odio: está alegre o enfadado, pero siempre se siente superior a la situación (para él, el Mundo es menos que un pañuelo). En cierto modo, como ha demostrado la penetrante psicoanalista Mac Curdy, tal estado represente una regrésión de la líbido al período puberal (de eclosión de las funciones genésicas) en el que el niño -hasta entonces temeroso y obediente- afirma con obstinación la independencia de su personalidad y sueña con ser "algo" muy grande en la vida (No obstante, la psicología del estado maníaco ha sido más profundizada por Binswanger, utilizando los puntos de vista fenomenológico y antropológico-existencial).

- Delirios Persecutorios: Cualquiera que sea la causa desencadenante del delirio ed persecución -dice Freud- este es alimentado por la proyección de tendencias homosexuales reprimidas. El paciente desea inconscientemente ser perseuido sexualmente por sus supuestos perseguidores, como tal deseo es inconciliable con su moral (Superyó) la tendencia se realiza parcialmente: es acosado y seguido, mas no para ser poseído sexualmente sino para ser "ofendido", "maltratado" o, incluso, "asesinado". En refuerzo de su tesis, el psicoanálisis, aduce, en primer lugar, el hecho de que por regla general los perseguidores son del propio sexo que el supuesto perseguido; en segundo lugar, que son más frecuentes entre las personas que no tienen normal satisfacción sexual; en tercero, que la característica dominante del perseguido: la emoción miedosa, es siempre atribuida por el vulgo a una falta de potencia viril, transitoria o permanente; en cuarto, que los hombres perseguidos presentan con gran frecuencia rasgos feminoides (somáticos y psíquicos) y las mujeres rasgos viriloides o clitoridianos (frigidez, deseo de dominio, agresividad contenida, hermetismo, etc.); en quinto y más importante, que la exploración psicoanalítica permite descubrir en esos pacientes la existencia de los impulsos homosexuales, no siendo raro incluso que los pacientes afirmen espontáneamente que son objeto de persecución y de burlas porque se duda de su honestidad sexual.
Apresurémonos a subrayar que si bien en algunas reacciones paranoides de persecución el homosexualismo latente parece evidente, en otros cuadros y sobre todo en los observados durante la guerra aparecen motivaciones mucho más complejas, ya que el miedo, como todas las emociones primarias, puede ponerse en marcha por múltiples causas y favorecer siempre, por catatimia, la génesis ed la idea de peligro o "amenaza del yo". Sin embargo, la patogenia antes señalada es aceptada por los psiquiatras norteamericanos y anglosajones como la más corriente y extendida.

- Cuadros esquizofrénicos: La más frecuente de las psicosis ha sido también la más psicoanalizada pero con menos fortuna, pues precisa confesar que en los casos típicos toda tentativa de comprensión o de actuación psicogénica tiene pocas probabilidades de éxito. El creador del concepto, Bleuler, primitivamente entusiasmado con la escuela freudiana, hubo de reconocer en años ulteriores que existía un núcleo de "Unverstandliche Zusammenhage" (Relaciones de coincidencia imcomprensibles, es decir, conexos apsíquicos) en el pensamiento y en la acción de los esquizofrénicos. Para Freud este síndrome es el resultado de la regresión total de la líbido a la fase embrionaria; el autismo supone el total aislamiento del Mundo circundante y el retorno simbólico al claustro materno (tipificado en la actitud adoptada por muchos catatónicos de cubrirse totalmente con las sábanas y permanecer meses enteros con la barbilla tocando sus rodillas, en posición de "gatillo", fetal).
La ruptura de la síntesis psíquica, la fragmentación de la unidad individual, característica de la esquizofrenia, se produciría siguiendo un orden inverso al de su obtención; los llamados "síntomas productivos" (delirios, etc.) corresponderían a las fases iniciales de la regresión, en las que el sujeto atraviesa los planos del pensamiento prelógico (también llamado paralógico, alilógico o pelásgico) de la concepción mágicoanimista del Mundo y de la satisfacción autoerótica. (El predominio del pensamiento mágicoarcaico en los esquizofrénicos es evidente, mas de ello no ha de deducirse que la esencia de este síndrome se halle constituida por un proceso regresivo, ya que con arreglo a la teoría de la disolución de niveles de Hughlings Jackson, la aparición de "modos de reacción inferior" revela solamente la temporal inhibición de los centros corticales superiores y esta se da no solo en la esquizofrenia procesal sino en todos los insultos orgánicos del funcionalismo encefálico. De aquí que el delirio infeccioso, el delirio paralítico, etc., tengan también una estructura alilógica) Freud señala que en los esquizofrénicos hay una fijación maternal (si se trata de varones) o paternal (si se trata de mujeres) que se hace visible de un modo claro, sin necesidad de recurrir a técnicas psicoanalíticas cuando se efectúa una buena anámnesis. Casi siempre se trata, en los casos típicos, de hijos únicos o de benjamiines que por exceso de mimos y cuidados no han desarrollado una personalidad social y desde su más tierna infancia han vivido refugiados en el regazo parental, aislados en la cuatro paredes del hogar, insuficientes, inseguros y tímidos en su contacto con las personas desconocidas. Una abundante vida interior, una propensión a la satisfacción imaginaria de sus deseos y ensueños, les disminuye el denominado "juicio de realidad" y predispone para romper más fácilmente el puente que separa los mundos de la percepción (real) y la representación (imaginaria) retrogradando así el camino evolutivo, tan penosamente recorrido por ellos.
Señalemos que la concepción actual admite que el síndrome esquizofrénico es un "modo de reacción existencial" que puede desencadenarse, al igual que todos los demás, por múltiples causas y factores y no es por lo tanto susceptible de interpretación unívoca. No obstante, los éxitos obtenidos en este síndrome con la terapia chocante, parecen depender en gran manera del vencimiento del autismo. Los enfermos curados afirman que les parece "como si despertasen de un sueño" y la desaparición de los llamados síntomas primarios (procesales) que en algunos casos se observa vuelve a poner sobre el tapete la posible naturaleza reersible del síndrome (hecho, de otra parte, confirmado por la ausencia de una anatomía patológica en el mismo).

Emilio Mira y López: "Manual de Psicoterapia". Laboratorios SB, 1997. Pp.: 126-131

lunes, 5 de septiembre de 2011

"El delirio: un error necesario" , parafraseando a Castilla del Pino

El delirio es un trastorno del contenido del pensamiento. Puede darse por drogas o por problemas psicológicos/psiquiátricos. Sobre ello hay una extensa biografía, ya que resulta un tema principal.
La esquizofrenia, enfermedad donde se dan delirios a menudo, es un trastorno paradigmático y atractivo para un terapeuta.
Sobre ello hay dos corrientes, la biológica, que considera que es un trastorno bioquímico y la más cercana a lo psicológico que tiene en el psicoanálisis su inspiración. Sigmund Freud escribió sobre el delirio, sobre el Caso Schreber, un magistrado que escribió "Memorias de un Neurópata", Freud vinculó la relación con su padre con la enfermedad y trató, en su trabajo, de dar sentido a los delirios megalomaniacos de su paciente.
Los psicofármacos funcionan eficazmente para mitigar este trastorno del pensamiento y lo más sensato es hacer una sinergia entre psicoterapia y medicación. Sin embargo, estos fármacos tienen ciertas contraindicaciones. Aquellos más modernos, los neurolépticos de última generación, aún con todo, dejan a la persona algo embotada, apagada, somnolienta y con lentitud en sus movimientos y en su pensamiento. Son tranquilizantes mayores. Si están bien pautados, son eficaces.
Sin embargo, a medio y largo plazo, la persona afectada por este tipo de problemas necesita una psicoterapia. ¿Por qué? Porque este síntoma es el efecto de muchas variables. Desde el componente genético-biológico hasta lo más ambiental como la educación y factores psicosociales.
Los médicos suelen tener claro que la medicación es el tratamiento indicado pero suelen obviar que la psicoterapia es imprescindible en estos casos.
Detrás y debajo de estos problemas existen componentes que deben ser tratados psicoterápicamente, a través de la palabra y la relación terapéutica. A medio y largo plazo es más eficaz la psicoterapia, pero claro, en primera instancia es dable observar que hay que aliviar el sufrimiento de la persona.
La persona puede pensar, por ejemplo, que le están envenando la comida, o que alguien le persigue, o que es el Mesías, por citar algunos pocos ejemplos. Es un tema muy serio y que provoca al paciente un gran sufrimiento. La angustia psicótica es una pesada carga para el paciente, pensamientos se internan en sus procesos mentales impidiéndole pensar con claridad. Los correlatos físicos son los debidos a la ansiedad, tensión, preocupación y miedo en su vertiente cognitiva y transpiración, taquicardias, hiperactividad y dificultades de sueño en su vertiente física.
Los pacientes psicóticos suelen presentar, en el inicio de su enfermedad, una inteligencia alta, como la mayoría de pacientes que consultan. Hay que entender que se salen de lo estándar y lo "normal" (fea palabra) y eso es realmente interesante desde un punto de vista humano.
Con los avances científicos que existen en este siglo, una persona con rasgos psicóticos o con esquizofrenia puede llevar una vida normal. Ése es el propósito de la psicoterapia, que puedan prescindir de medicaciones, al menos en cantidad y puedan integrarse en su medio. Por la dificultad del problema y la gravedad, los tratamientos suelen ser largos y hay que especificar que cada persona que presente estos síntomas no debe ser tratada con el mismo patrón, existen terapeutas, centrados en la "Modificación de Conducta", que utilizan protocolos, pero desde hasta hace muy poco no ha habido relevantes investigaciones en el plano cognitivo para tratar a estas personas.
Un saludo, Rodrigo Córdoba Sanz.

viernes, 18 de marzo de 2011

Delirios y Psicosis, una mirada "a través del espejo"


La locura como la psicosis, la manía e incluso determinadas formas de depresión son formas que se ven desde fuera del epicentro de la levedad y soledad del ser como algo ajeno a la persona que mira a la persona afectada. Socialmente la locura es patrimonio de personas que no reciben demasiado apoyo. La locura en su cara interna se caracteriza por el miedo, la inseguridad y la primacía de la fantasía frente a la realidad, la desconexión con respecto al mundo circundante, la líbido se vuelve hacia el yo y se retira de los objetos decía Freud. Esto es todo el interés se vuelca hacia dentro y la persona en su ensimismamiento siente que ha sido atravesado por una navaja que le separa de los demás. La locura con síntomas psicóticos tiene que ver con ese trasvase al otro lado del espejo, esa aventura de vivir otra vida íntima y secreta, sólo descifrable por la propia persona. A veces la persona puede detectar síntomas indicadores (pródromos) y tomar medidas. Los psiquiatras recetan antipsicóticos ante síntomas de desconexión de la realidad, suspicacia en grado extremo o inestabilidad emocional por citar unos ejemplos.
Pero ningún psicólogo ni psiquiatra puede meterse sino es a través de la palabra en el delirio de una persona que está delirando, al otro lado del espejo. Es curioso que algunas personas, después de la eclosíón psicótica desarrollan habilidades artísticas que tenían latentes, esto se ha dicho mucho en cuanto a la relación genio-locura, pero hay que matizar que los momentos de mayor productividad son los de estabilidad, estos son cuando mayor y mejores creaciones nos podemos encontrar. Una persona que vive en ese estado no lo olvida jamás porque ha estado "al otro lado", según palabras de alguna que lo ha vivido, esto marca y curte con crudeza la personalidad del individuo que puede tener nostalgia de la locura, de vivir en su propio mundo y olvidar las frustraciones reales del mundo externo, un mundo que se le puede presentar como hostil, amenazante u hostigador, por ello es importante hablar con el paciente, no es suficiente con las pruebas psicológicas o con los fármacos, Freud decía que en todo delirio hay un grano de verdad, en ocasiones puede ser alentador para una persona que sufre esta enfermedad encontrar alguien que no le juzga, que le escucha y que da sentido a su experiencia, aunque sea cuestionando algunas grandezas como por ejemplo el que el mundo está confabulado contra ella. Que sea Janis Joplin o que le persigan. Hay que dejar tiempo para expresarse y para calmarle, es indicada y necesaria la medicación neuroléptica pero no todas las personas que pasan por estos síntomas psicóticos quedan estancados en el, hay muchos que lo superan aunque quede grabado un "engrama" en su memoria, otros pueden tener síntomas residuales y otros desarrollar una enfermedad grave como la esquizofrenia. No obstante existen personas con esquizofrenia que realizan trabajos de gran exigencia y están bien adaptados con la ayuda de la medicación. La locura no es el final del viaje, puede ser un principio que puede acompañar para el resto de la vida, encontrar alguien que entienda esto resultará complicado porque querrán extirpar con medicación el sufrimiento pero nada hay peor que el no reconocimiento de la identidad y de no dar valor a lo que se siente, se percibe o se intuye, aunque esté dislocado, creo que necesitan más abrazos y cariños estos enfermos que neurolépticos. Ése es un tratamiento humano, basado en la evidencia, el cariño puede sostener a una persona enferma y darle fuerzas para vivir en un mundo competitivo y parcialmente deshumanizado.

miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Cuándo no es un TOC?

 El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. BUDA

¿Cuándo no es un TOC?


Tanto el TOC como cada uno de sus dos componentes básicos, obsesiones y compulsiones, guardan algunas semejanzas con otros síntomas y trastornos diferentes, de tal manera que en ocasiones puede resultar difícil dilucidar cuál es en realidad el trastorno que tiene una persona, o incluso si en realidad tiene un trastorno determinado.

El elemento primordial del TOC son las obsesiones, y conviene distinguirlas de otros problemas a los que común y coloquialmente se denominan con frecuencia “obsesión por esto o aquello”, pues existen diferencias con el TOC y quizá no son tributarios de la misma atención.

También es relativamente común referirse a ciertos comportamientos que guardan alguna similitud con la compulsiones, como “manías”, aunque tampoco requieren siempre intervención especializada.

Pensamientos intrusos normales, análogos a obsesiones (PIO)

Las intrusiones cognitivas, comúnmente denominadas “pensamientos intrusos”, son similares a las obsesiones en todos sus aspectos: carácter intruso, repetitivo, involuntario o no deseado, que molesta o resulta inoportuno, que cuesta “quitar de la mente”, que versan sobre temas como la agresión, el orden, la comprobación, la contaminación, o la duda sobre las propias acciones (“he cerrado el coche”). Estos pensamientos son llamados por el grupo de psicopatólogas de Amparo Belloch (Valencia) como Pensamientos Intrusos Obsesivos (PIO).

Pensamientos Automáticos Negativos (PAN)

En su ampliamente conocida teoría sobre la depresión, Beck (1967, 1976) propuso que la presencia de pensamientos negativos sobre uno mismo, sobre el mundo y sobre el futuro eran características claramente sintomáticas de una depresión clínica. Este tipo de pensamientos fueron además catalogados como “automáticos”, término con el que Beck aludía a su aparición repentina en el flujo consciente del pensamiento del deprimido.

Ideas delirantes

Las ideas delirantes son un síntoma fundamental de un amplio conjunto de trastornos mentales, habitualmente graves y casi siempre vinculados al espectro psicótico (esquizofrenia, trastorno delirante, trastorno bipolar, depresión mayor, trastornos de personalidad del cluster A, entre otros). Además pueden aparecer como consecuencia de ciertas condiciones o enfermedades médicas: por ejemplo, como efecto secundario indeseable de algunos fármacos, incluidos los que se utilizan como anestésicos en intervenciones quirúrgicas. Son asimismo un componente habitual de los efectos producidos por tóxicos y drogas psico-miméticas (es decir, las producidas por tóxicos y drogas psicótico-miméticas (es decir las que “emulan” el estado psicótico), aunque en determinadas ocasiones pueden ser también experimentadas por personas sin trastorno mental alguno. En este último caso se hallan, por ejemplo, personas que han sido sometidas a situaciones de privación sensorial, aislamiento prolongado, torturas o han vivido acontecimientos vitales altamente estresantes (guerras, violaciones, desastres naturales, emigraciones forzosas, etc.).

Las ideas delirantes consisten en creencias no fundadas sobre temas muy diversos, que poco o nada tienen que ver con los temas obsesivos más habituales: creer que alguien nos persigue o vigila con fines agresivos o de control; creer que se tienen poderes o capacidades especiales; creer que la pareja es infiel; creer que se tienen enfermedades incurables o devastadoras, creerse culpable de todas las desgracias que atañen o pueden sufrir las personas queridas, etc. Estas creencias son además autorreferentes, es decir, atañen a aspectos de la vida de uno mismo que se consideran muy importantes e incluso cruciales para la propia estabilidad y la supervivencia. Esto lleva en muchas ocasiones a expresar públicamente o comunicar a terceros sus ideas delirantes, lo que desde luego no es habitual en el paciente obsesivo, que más bien tiende a ocultar sus obsesiones incluso a sus personas de máxima confianza (Belloch, Del Valle, Cabedo y Carrió, 2009). Quizá la característica más potente es que se viven como “verdades evidentes”, por esto un paciente puede explicar que él es un gran científico de la talla de un premio Nobel pero que ha sufrido un complot orquestado por varias facciones de un régimen totalitario.

No siempre es sencillo discernir de la idea obsesiva en la praxis, aunque teóricamente tengan tantas diferencias.





La distribución demografica de está patología en los EE.UU. corresponde a aproximadamente al 1% de la población de niños y adolescentes .Si, es interesante constatar que el 8% de los padres de niños que sufren de TOC están afectados por la misma patología y el 50% de los parientes padecen de una enfermedad psiquiátrica. Las características de esta enfermedad es la presencia de obsesiones y compulsiones.



Las obsesiones son definidas por el DSM VI como ideas persistentes o imágenes o impulsos persistentes que son experimentadas como intrusos e inapropiados, que causan una marcada ansiedad y disturbio emocional. Las obsesiones más comunes se refieren al aseo, dudas repetidas, colocación de objetos en un orden específico, impulsos agresivos y ideación de contenido sexual. Estas ideas obsesivas van acompañadas de angustia que es corregida por compulsiones que son actos repetitivos que tiene por único objeto prevenir la ansiedad. Por ejemplo las obsesiones de contaminación pueden llevar a lavar las manos en forma repetitiva hasta que la piel se ulcera. Toda esta actividad es excesiva y no conectada realísticamente con aquellas que están tratando de prevenir. En niños en general este aspecto no se observa con mucha frecuencia.



Las características de NEUROSPECT en el trastorno obsesivo compulsivo, están definidas por aumento de perfusión de ambos lóbulos frontales en su cara lateral en la corteza premotora, también en el cíngulo posterior y es posible además demostrar disminución de la perfusión en la cabeza del núcleo caudado. Hemos observado que el tratamiento farmacológico tendiente a aumentar la concentración de Serotonina en el cerebro y la Imipramina por ejemplo, tiende a corregir en forma paralela las alteraciones observadas en SPECT con la corrección de la sintomatología. (13)



Fig. 5. Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) Niño de 16 años. Destaca aumento bilateral de perfusión frontal anterior (area M) y temporal anterior izquierdo (área 38 de Brodmann) color plateado (>2 DS. Sobre promedio normal). Se observa además leve hipoperfusión orbito-frontal izquierda. (Color azul oscuro).



Fig.6. Niño 12 años, TOC severo y comorbilidad con Déficit atencional. TOC, destaca gran aumento de perfusión (color plateado, >2 DS sobre promedio normal) frontal anterior bilateral y Cingulado posterior derecho. Déficit atencional demostrado por aumento de perfusión cingulado anterior izquierdo (area 24 de Brodmann y precingulado bilateral (área 32 de Brodmann).



Es de hacer notar que Baxter y colaboradores (14) han postulado que la función de filtro del núcleo estriado para la sensaciones, pensamientos, actos de relación causal con la actividad o decisiones del momento son de gran importancia y por ello la corteza cerebral frontal, que esta conectada con el cuerpo estríado, debería intervenir activamente en la supresión de la información no relevante producto de una actividad neuronal espúrea. La hipótesis es que en el TOC esta función del cuerpo estriado está disminuida y el lóbulo frontal debe asumir funciones de supresión y neutralización de esta actividad neuronal distractiva y de ahí el aumento de la función frontal en TOC a un costo elevado para la capacidad funcional del individuo, ya que las ideas obsesivas y las compulsiones que esto acarrea significa una interferencia notable en la actividad normal.



Tabla 3. Perfusión Cerebral en TOC infantil



En la tabla 3 vemos que en 16 niños con Obsesión Compulsiva, el 81% demuestra aumento en las áreas 8 y 9 de la corteza dorsal, prefrontal parasagital, en área 38 anterior temporal que es un área de correlación entre información visual del medio ambiente y emociones está aumentada en sus funciones en 75% de los niños, mientras el cíngulado posterior en el área límbica, área 23 y 30 está aumentado en el 40% de los niños. Notable es el hecho de que las áreas que participan en el control emocional, áreas 11 y 12 órbito-frontal están disminuidas en sus funciones en un 50% de estos niños, indicando un cierto grado de comorbilidad depresiva.