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Paz y Ciencia

sábado, 4 de diciembre de 2021

Buda: ENSEÑANZAS



Buda le dejó a la Humanidad el ejemplo de que todo ser humano puede alcanzar la Iluminación, la posibilidad de liberarse de todo egoísmo y del sufrimiento existencial. Siendo un príncipe abandonó todo para encontrarlo todo y conformar una comunidad de practicantes que luego llevó sus enseñanzas a todo el mundo en pos de una verdadera transformación espiritual. Conocé aquí sus mejores frases y reflexiones, una breve biografía y la explicación de sus principales enseñanzas:

La reflexión es el camino hacia la inmortalidad (nirvana); la falta de reflexión, el camino hacia la muerte.
-Buda.

El insensato que reconoce su insensatez es un sabio.
Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
-Buda.

Larga es la noche para el que yace despierto; larga es la milla para el que va cansado; larga es la vida para el necio que no conoce la verdadera ley.
-Buda.

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
-Buda.

Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
-Buda.

Todos los conceptos tales como causalidad,
secuencia, átomos y elementos primarios,
son todos creaciones de la imaginación
y manifestaciones de la mente.
-Buda.

Más vale usar pantuflas que alfombrar al mundo.
-Buda.

Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora.
-Buda.

Todos los caminos de bondad conducen a la iluminación y al despertar.
-Buda.



La mente Universal es como un gran océano,
con su superficie ondulada y alterada por las olas
pero en su profundidad permanece inamovible.
-Buda.

¡Despertaos! Nunca seáis negligentes.
Seguid la ley de la virtud.
El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el próximo.
-Buda.Dhammapada (168)

Si hay solamente espacio, sin soles o planetas en él,
entonces el espacio pierde su esencia.
-Buda.

Más grande que la conquista en batalla de mil veces
mil hombres es la conquista de uno mismo.
-Buda.Dhammapada (103)

Como flores hermosas, con color, pero sin aroma,
son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
-Buda.

El mundo exterior es únicamente una manifestación de la mente en si misma. la mente lo capta como un mundo exterior simplemente por su costumbre de seleccionar y de razonar falsamente. El discípulo debe hacerse el habito de observar la verdadera esencia de las cosas.
-Buda.

Uno mismo hace el mal, uno mismo lo sufre; uno mismo se aparta del mal, uno mismo se purifica. Pureza e impureza son cosas de uno mismo, nadie puede purificar a otro.
-Buda.

Como una sólida roca no se mueve con el viento,
así el sabio permanece imperturbado ante la calumnia y el halago.
Capítulo VI Dhammapada
-Buda.

En verdad que vivimos felices si no odiamos a aquellos que nos odian,
si entre hombres que nos odian habitamos libres de rencor.
-Buda.



Como el viajero que al volver de un largo viaje, es recibido por su familia y amigos, del mismo modo las buenas obras hechas en esta vida, nos recibirán en la otra, con la alegría de dos amigos que se vuelven a encontrar.
-Buda. Dhammapada 16:11-12

El perfume de las flores no va contra el viento. Ni el del sándalo ni el de la rosa o el jazmín. Sin embargo, el perfume del hombre virtuoso se extiende por todas partes y en todas direcciones.
-Buda. Dhammapada 4:11

Al igual que la leche fresca no se vuelve agria de golpe, tampoco los frutos de las malas acciones llegan de repente. Su malicia permanece escondida, como el fuego entre las brasas.
-Buda. Dhammapada 5:12

Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada.
-Buda. Dhammapada 3:10-11

Larga es la noche para el que yace desperto; larga es la milla para el que va cansado; larga es la vida para el necio que no conoce la verdadera ley.
-Buda.



El que hace acequias controla el agua, el que fabrica flechas las hace derechas, el carpintero domina la madera y el sabio domina su mente.
-Buda. Dhammapada 6:5

Por pequeño que sea un deseo,
te mantiene atado,
como el ternero a la vaca.
-Buda.Dhammapada 20:12

No trates de cambiar tu deber por el de otro, ni descuides tu trabajo por hacer el de otro. No importa lo noble que éste pueda ser. Estás aquí para descubrir tu propio camino y entregarte a él en cuerpo y alma.
-Buda. Dhammapada 12:10

El verdadero buscador no se identifica ni con el nombre ni con la forma, no se lamenta por lo que no tiene ni por lo que pudo haber sido.
-Buda. Dhammapada 25:8

Todo existe por convención pero en realidad solo hay átomos y espacio.
-Buda.

¿Para qué hacer cosas de las que luego tendrás que arrepentirte? No es necesario vivir con tantas lágrimas. Haz sólo lo que esté bien, aquello de lo que no tengas que arrepentirte, aquello cuyos dulces frutos recogerás con alegría.
-Buda. Dhammapada 5: 8-9

No trates de cambiar tu deber por el de otro, ni descuides tu trabajo por hacer el de otro. No importa lo noble que éste pueda ser. Estás aquí para descubrir tu propio camino y entregarte a él en cuerpo y alma.
-Buda. Dhammapada 12:10

Para vivir una vida desprendida,
no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
-Buda.



Puede un mortal hacer mucho bien en esta vida.
-Buda.

1. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey…
2. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona. El Dhammapada
-Buda.

Como la lluvia penetra en una casa con mal tejado,
así el deseo penetra en el corazón mal entrenado.
-Buda.

El hombre que hace el mal sufre en este mundo y sufre en el otro. Sufre y se lamenta al ver todo el daño que ha hecho. Sin embargo, el hombre que hace el bien es feliz en este mundo y también lo es en el otro. En ambos mundos se regocija, viendo todo el bien que ha hecho.
-Buda. Dhammapada 1:15-16.



El hombre que tiene miedo, busca refugio en los montes, en los bosques sagrados o en los templos. Sin embargo tales refugios no sirven, pues allí donde vaya, sus pasiones y sus sufrimientos lo acompañarán.
-Buda. Dhammapada 14:10-11.

Estamos en este mundo para convivir en armonía.
Quienes lo saben no luchan entre sí.
-Buda.

La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
-Buda.

La reflexión es el camino hacia la inmortalidad (nirvana);
la falta de reflexión, el camino hacia la muerte.
-Buda.


Sabios son aquellos que dominan el cuerpo, la palabra y la mente.
Ellos son los verdaderos Maestros.
-Buda.Dhammapada 17:14.

El ser mismo de uno mismo es lo más difícil de vencer.
Uno mismo es el amo de uno mismo.
-Buda.

La vigilancia y la lucidez son los senderos de la inmortalidad.
Los que vigilan no mueren.
La negligencia es el sendero de la muerte.
Los negligentes son como si ya estuvieran muertos.
-Buda.



Aprender

 



Vivimos rodeados, sobrecogidos por la proliferación de palabras, de mensajes, de noticias, que nos desbordan y que en no pocas ocasiones parecen más acecharnos que convocarnos o requerirnos, o que tratan de influirnos, de afectarnos, de llegarnos. Y lo más curioso es que es dificil sustraerse a la impresión de que nos faltan. Y es así. Porque no basta con que existan. Es más, en rigor sólo son tales si los hacemos nuestros. Pero no es fácil elegirlos antes de conocerlos, ni conocerlos lo suficiente como para saber que estamos eligiendo adecuadamente, o al menos lo que preferiríamos. Tampoco es cuestión de pretender establecer una comparación entre todas las posibilidades para quedarnos con la que nos resulte mejor. O bien decidimos antes de conocer, pretendiendo así poder saber, o bien optamos un tanto a ciegas esperando que la cosa nos venga dada, o bien buscamos abarcar lo máximo, esto es del menor modo posible, para tener una mínima idea, antes de ponernos en la cuestión. En definitiva, no parece haber manera de hacerlo si se trata de escoger con un criterio asentado o cuestionable.

Podemos asesorarnos, dejarnos ganar por juicios sensatos, inducir por los precedentes, por la información de que disponemos, por nuestra experiencia, por los indicios, por nuestra intuición o por nuestras preferencias. Pero eso es ya en cierto modo un leer antes de leer, un prever, una anticipación que forma parte del hecho mismo de la elección, una preselección, que también es una selección, no siempre sostenida en un completo y acabado conocimiento. Que seamos decididos, voluntariosos y firmes no significa que no podamos ser influidos. Incluso seducidos. La selección es ya el preludio de la persuasión. La persuasión comporta esta seducción.

Sin embargo, verse permanentemente llamados a dar respuesta no deja de procurarnos la sensación de ser invadidos o asaltados, conminados a aceptar o a rechazar y a tomar posición sobre innumerables asuntos y aspectos, acerca de los cuales por lo visto, y a ser posible en todo caso, hemos de tener criterio. Y si no, al menos, mostrar que estamos dispuestos a hablar sobre ello. Incluso se considera una descortesía no saber, o no conocer bien ciertos detalles de cuanto los demás consideran que forma parte de nuestra órbita. Eso conduce a un desaforado acopio de información, de documentos, de dosieres, de datos, de citas, de argumentos, de textos e de imágenes  que inundan lo que de una u otra forma componen el archivo que trataría de paliar nuestras insuficiencias, sean éstas razonables o no. De vez en cuando nos desprendemos de lo que no parece ser útil o requerido. Es la tarea de limpieza. Previamente ha de pasar por alguna papelera de reciclaje. Pero incluso esa labor comporta una selección. No digamos si se trata de desprenderse definitivamente de algo, ante la posibilidad de que podríamos necesitarlo alguna vez. Seleccionar conlleva el temor del abandono de lo que no ha sido elegido. O el rechazo efectivo de lo que ha sido elegido para ser abandonado. Nunca nos desenvolveremos con esa certeza que parece asegurarnos.


Tal vez por ello tienen que ver concretamente la lectura, la lección y la selección. Y quizá por eso muy pocas veces se habla de la tragedia de la decisión, no sólo desde la convicción de que elegir es renunciar, sino de que elegir es siempre en gran medida convivir con la equivocación, incluso con el error. Es más, este carácter trágico se sostendría en el hecho de que únicamente tras la elección irrumpe con mayor claridad el alcance de lo certero o de lo insensato del camino emprendido. Y la tragedia lo es aún más si la elcción es inexorable.


Aprender a seleccionar es tanto como aprender a mirar, que por cierto es también un modo de elegir. Como lo es asimismo hablar. Permanentemente estamos optando por la palabra preferida, tratando de que sea la adecuada, la precisa, la justa. Y, al hablar, esa operación no suele dilatarse. No menos perseguimos el afecto requerido y la compañía deseada. Tampoco está claro que la situación mejoraría de contar con más espacio o con más tiempo. Al seleccionar, no sólo nosotros convocamos lo que ha de decirse, también se procede al modo de una cierta escucha. Pero de nuevo eso no se reduce a oír. Una y otra vez, a pesar de ser concernidos por algo, afectados por ello, también vamos escogiendo. No sólo leer es elegir, también elegir es leer. Y vivir, en el mejor de los casos. es poder elegir.


Podría ocurrir que, dadas las dificultades de la cuestión y de la situación en la que seleccionar nos coloca, sintamos la tentación de refugiarnos en una parcela acotada, en un huerto, en un jardín cuidado y cultivado exclusivamente por nosotros. Ahí trataríamos de protegernos de la posible indigestión provocada por el contaminado sustento que podría procurársenos. Y menos al alcance de las relaciones. Entonces la elección se vería más cernida sobre un ámbito reducido. Del resto, no querríamos ni oír hablar. Así, supuestamente amparados, ocurriría algo peor. Por fin ya habríamos sido constreñidos a un reducto, que es tanto como reducidos. Por evitar seleccionar, habríamos sido seleccionados. Y nuestra posición consistiría en quedar al margen, paradójicamente bien centrados, eso sí en alguna modalidad de marginación. No ha de desconsiderarse esta posibilidad. Pero también en tal caso convendría que fuera una elección. Sin embargo no sería la efectuada por nosotros. Y, de ser así, para evitarlo, al hacerla nos encontraríamos en la misma tesitura, la de seleccionar.

Sólo la adecuada formación, el desarrollo de la libertad de pensamiento, que es también el pensamiento de la libertad, su vivirla y ejercerla, nos preparan para la permanente selección. La que hacemos y la que nos hacen. Y sin esa capacidad de seleccionar, de leer, de aprender a elegir, no eludiremos algún tipo de selección. Esperemos que sea para bien y que no se realice por un darwinismo social, que venga a ser un modo de exclusión.

(Imágenes: Imán Maleki, Dizziness; Studying; y End of Examinations)

viernes, 3 de diciembre de 2021

Nagaryuna


Baluarte del camino medio

El misterioso origen de Nagaryuna
El primer nombre importante que aparece en el desarrollo del pensamiento budista es el de Nagaryuna. Ante el surgimiento de un escolasticismo budista pedante y dogmático, el cual había comenzado a reificar las categorías en las que analizaba los fenómenos y a tratarlas como si de alguna manera describieran entidades esencialmente existentes, la incisiva reafirmación del camino medio del Buda que hacía Nagaryuna provocaba gran entusiasmo y resonó a través de todo el desarrollo posterior del mahayana.

En ocasiones lo llaman “el segundo Buda”. Sabemos menos de él que del Buda mismo y es posible que muchas de las obras que se le atribuyen las escribieran otras personas. Aunque los investigadores discrepan con frecuencia en cuanto a cuáles de los títulos que se dice que son de la autoría de Nagaryuna en realidad fueron escritos por él, se ha definido como parámetro estándar el Mula-madhyamika-karika, “versos raíces sobre el camino medio”. Quienquiera que haya escrito esa obra es la persona que ahora consideramos como Nagaryuna.

Si analizamos la tradición textual, hay estudiosos que piensan que hubo dos Nagaryunas principales y varios Nagaryunas de menor relevancia y que todos ellos se combinaron, de alguna manera, conforme se desarrolló la tradición. Hubo, pues, el autor del Mula-madhyamika-karika, que vivió en el siglo II, Arya Nagaryuna, que nació en el sur de la India y que llegó a ser conocido como el segundo Buda. Asimismo, hubo un maestro del Guhyasamaja Tantra en el siglo IX, el siddhacharya Nagaryuna, discípulo de Saraha, considerado como uno de los mahasiddhas de la tradición tántrica.

Inicia su búsqueda del conocimiento
Varían mucho los relatos biográficos y míticos sobre Arya Nagaryuna pero tienden a coincidir en que nació en el seno de una familia de brahmines en el sur de la India. Según una leyenda popular, el joven Nagaryuna, un estudiante brillante, utilizaba el arte de la invisibilidad para seducir a las mujeres de la corte real y por un pelo escapó de la muerte a manos de los guardias. Como vio que sus pasiones inevitablemente daban lugar al sufrimiento, renunció a su privilegiada condición, entró a la sangha y pronto se volvió un experto con respecto a todos los textos que tuvo a su alcance.

Se le obsequia la Perfección de la Sabiduría
Su insatisfacción persistía, así que partió en busca de algo más. Sus viajes lo llevaron ante Mahanaga, el rey de los Nagas, quien lo condujo hasta el fondo del gran océano, donde le reveló una gran cantidad de textos, entre los que figuraba el conjunto total del Prajñaparamita, la perfección de la sabiduría. En 90 días llegó a dominar esa obra y después descubrió otra colección aún más difícil de agotar. No hay final para todo lo que se puede escribir, observó, ni hay final para todo lo que uno puede llegar a entender de un modo intelectual. Se dio cuenta que era necesario percibir profundamente por medio de la experiencia el contenido de los sutras, pues no bastaba con mucho leer. Fue así como entró en un período de profunda meditación, del cual salió tras obtener una honda y clara percepción, tras la cual procedió a exponer las enseñanzas de la Perfección de la Sabiduría y a escribir sus propios textos.

Fundador de la escuela madhyamika
Se dice que Nagaryuna fue el fundador de la tradición madhyamika (la del “camino medio”), la cual enseña una vía hacia la liberación mediante la profunda percepción de la vacuidad esencial de todos los fenómenos. Desde el punto de vista del camino medio, ni se afirma ni se niega la existencia de los fenómenos sino que, observando que éstos surgen siempre y solamente en dependencia de las condiciones, uno reconoce su naturaleza esencialmente vacía. Por ello, en el Mula-madhyamika, karika, Nagaryuna asevera:

Declaramos que todo aquello que surge de manera condicionada es vacuidad. Éste es un nombre provisional para la reciprocidad del ser y, ciertamente, éste es el camino medio. (Adaptado del Mula-madhyamaka-karika 24.18 en Kenneth K. Inada, traductor, Nagaryuna: a translation of his Malamadhyamakakarika, Hokuseido, Japón 1970, p. 148)

El origen dependiente

Al asumir cualquier reclamo de que haya algo que exista, a veces utilizando la lógica y a veces la retórica, Nagaryuna demostró que no podría ser así. Cualquier insistencia en que algo existe, si se analiza, cae en sus propias contradicciones. Entre las dos afirmaciones, que algo existe y que algo no existe,  reside la verdad del origen dependiente o la “reciprocidad del ser”, que al carecer por completo de cualquier esencia fija, final e irreducible, es en sí mismo “vacío”.

El Mula-madhyamika-karika inicia con ocho negaciones muy famosas:

Rindo honores al Completamente Despierto,
el maestro supremo que enseñó
la doctrina del origen relacionado,
la dichosa cesación de las construcciones fenoménicas del pensamiento.
Dentro de ésta, cada suceso se caracteriza porque:
no hay origen, no hay extinción,
no hay destrucción, no hay permanencia,
no hay identidad, no hay diferenciación,
no hay algo que llegue a ser ni algo que deje de ser.

(Adaptado de Íbid., p. 39)

Estas negaciones son un intento de superar nuestra tendencia innata por asir una visión estática de la realidad y de ayudarnos a captar el flujo dinámico esencialmente ilimitable que es el origen dependiente.

 Todo depende de condiciones
De acuerdo con Nagaryuna, el mundo de los fenómenos sólo existe y tiene significado en un sentido convencional (o relativo). El mundo convencional es “real”. Aun cuando no sea una invención de nuestra imaginación, es radicalmente impermanente. Los fenómenos carecen de existencia inherente, todo depende de condiciones pasajeras. En el nivel relativo, tiene mucho sentido decir que una propuesta determinada es verdadera o falsa y, en este nivel, el mundo fenoménico, incluyendo todas las enseñanzas del Buda, tiene validez. Tal es el mundo de la verdad relativa. Por otro lado, la verdad absoluta es la verdad de la total ausencia, en cualquier espacio, de cualquier forma de existencia inherente. Comprender esto significa soltar todo apego ilusorio y lograr el nirvana, la liberación completa. Sin embargo, no se trata de un mero asunto intelectual y sólo puede ocurrir mediante una ardua práctica espiritual. Esta práctica sucede dentro del contexto del mundo convencional. Por lo tanto, abordamos lo absoluto por medio de lo relativo, cuyo valor, en consecuencia, es inestimable.

Aquéllos que no conocen la diferencia entre las dos verdades no podrán entender la profunda naturaleza de las enseñanzas del Buda.

Si no nos apoyamos en las prácticas cotidianas comunes (es decir, en las verdades relativas) no se podrá expresar la verdad absoluta. Si no nos aproximamos a la verdad absoluta no alcanzaremos el nirvana.
Un shúnyata concebido erróneamente puede arruinar a un necio. Sería como sujetar mal a una víbora o efectuar un hechizo de manera equivocada. (Íbid., 24-9-11, p. 146)

SHIVA

 



Historia de Shiva: (शिवः Śivá, ‘auspicioso’), el dios destructor




En el marco del de la mitología hindú, Shiva es uno de los dioses de la trinidad supremala, Tri-murti o “tres-formas”, en la que representa el papel del Dios que destruye el universo, junto con Brahmá, el Dios que crea el universo y Visnú, el Dios preservador. En la religión védica más antigua, la única deidad destructora era Rudra ("terrible"), pero posteriormente se volvió usual darle a ese dios el nombre eufemístico de Shiva, “auspicioso”.

Características y atributos de Shiva

Conforme a las características de los dioses de la India, tenemos el particular de que Shiva posee, tres ojos, uno de ellos en medio de su frente; en relación a eso, se dice que sus ojos tienen la capacidad de ver el pasado, presente y futuro. Posee la piel de color azul grisáceo, se dice que es porque consumió veneno generado para crear un néctar de inmortalidad; en su frente lleva la luna en cuarto creciente representando la división del tiempo en meses, así como también en el cuello lleva una serpiente que representa la partición del tiempo en años. Además, tiene un collar de calaveras que simbolizan el ciclo de extinción y generación de las razas en la humanidad, cabello enredado representando su dominio sobre el viento, el río Ganges, que fluye desde el cabello de Shiva que simboliza la purificación de los pecados y de los humanos, las tres líneas en la frente representan los ciclos de la vida: nacimiento, crecimiento, muerte.

Dios Shiva

Shiva es el Dios de la destrucción, que acaba con lo que existe para que pueda surgir lo nuevo y la vida se transforme y renueve. Por este motivo, es más preciso definirlo como el Dios que regenera el universo. En el camino espiritual es necesaria la destrucción de la negatividad, de los malos hábitos y de la ignorancia, además de dejar atrás el pasado para crecer y evolucionar. No es gratuito que Shiva sea conocido también como "el más grande yogui" y el Dios del Yoga.

Shiva y Yoga

En el caso de Shiva nos encontramos precisamente con distintas representaciones suyas que simbolizan su energía creadora, protectora y destructora. Una de estas representaciones de Shiva es la de Mahāyogī, el arquetipo del yogui por excelencia. Aparece sentado sobre una piel de tigre en la postura del loto (padmāsana) o la postura perfecta (siddhāsana), frente al monte Kailash, que también es venerado como símbolo de esta divinidad. A menudo con una de sus manos hace un gesto de protección, abhayamudrā, que significa “sin miedo” y por lo tanto aleja todo aquello que pueda causarnos miedo o hacernos daño. Esta divinidad aparece acompañada de muchos otros símbolos como son el tridente, el río Ganges naciendo de su melena, la luna creciente, el tambor llamado damaru, un recipiente para el agua (kamaṇḍalu), una serpiente alrededor de su cuello, malas hechos de una semilla llamada rudrākṣa, el cuerpo repleto de cenizas… Casi todos estos símbolos que hemos mencionado tienen que ver con el aspecto ascético y la devoción hacia esta forma de la divinidad ayuda a fomentar esa energía en nosotros mismos.

El mantra Om Namah Shivaya

El mantra Om Namah Shivaya es una de las más poderosas fórmulas sagradas del hinduismo. Es tan antiguo como los Vedas. Se pronuncia para convocar el bienestar y la felicidad. Es además un modo de invocar a Shiva, de acceder a ese universo espiritual donde los poderes yóguicos más poderosos pueden favorecer nuestro crecimiento personal y nuestra elevación mental. Om Namah Shivaya es un canto de poder porque en él se contiene también el mantra, Om, que es como ya sabemos, la vibración sonora del comienzo de la creación. El término namah , significa en sánscrito “salutaciones”, y Shivaya, que significa Señor Shiva. Es por tanto un saludo y una invocación para unirnos a él en armonía. Las personas determinadas en eliminar sus cualidades negativas, pueden sentirse atraídas por este mantra.

Poesía RUMI


El despertar

[Poema - Texto completo.]

Rumel

















En el alba de la felicidad,
Me diste tres besos para despertar
A ese momento de amor.
Traté de recordar en mi corazón
Lo que había soñado durante la noche,
Antes de estar consciente
De este movimiento de la vida.
Encontré mis sueños
Pero la luna me alejó,
Me elevó hacia el firmamento
Y me dejó allí suspendido
Viendo cómo mi corazón había caído en tu camino,
Cantando una canción.
Entre mi Amor y mi corazón
Sucedían cosas que lentamente
Me hicieron recordar todo.
Me diviertes con tus caricias,
Aunque no pueda ver tus manos.
Me has besado con ternura,
Aunque no haya visto tus labios.
Te escondes de mí,
Pero eres tú por quien sigo viviendo.
Quizás llegará el momento
En que te canses de besarme,
Y estaré feliz aunque me insultes;
Solo te pido: mírame siquiera.

jueves, 2 de diciembre de 2021

OSHO

 



Cuando digo disfrútalo, no quiero decir que te vuelvas masoquista; no quiero decir que crees tu propio sufrimiento y disfrutes con él. No quiero decir, continúa, salta de un acantilado, hazte unas fracturas y luego disfruta con ello. No.

No estoy diciendo que seas un masoquista, digo simplemente que el sufrimiento está ahí. No necesitas buscarlo. Ya hay bastante sufrimiento rondando por ahí, no necesitas buscarlo. Ya hay bastante sufrimiento rondando por ahí.La vida,por su misma naturaleza crea sufrimiento.Las enfermedades existen, la muerte existe, el cuerpo existe. Debido a su misma naturaleza,se genera el sufrimiento. Míralo, obsérvalo con ojos muy desapasionados. Míralo:cómo es, qué es lo que sucede. No te escapes.

La mente dice de manera inmediata:' Escápate de aquí,no lo mires', pero si escapas entonces no vas a ser feliz.

Así que: la próxima vez que te enfermes y el doctor te pida que permanezcas en la cama,

prueba el método: Cierra los ojos, descansa en la cama y simplemente observa la enfermedad. Obsérvala; en qué consiste. No intentes analizarla, no inventes teorías, simplemente obsérvala;¿cómo es? Obsérvalo: todo el cuerpo cansado,febril; obsérvalo.

De pronto notarás que estás rodeado por la fiebre, pero hay un punto muy fresco en tu interior. La fiebre no lo puede tocar, no puede ejercer ninguna influencia. Puede que todo el cuerpo esté ardiendo, pero este punto de frescura no se puede tocar.

Así que,cuando estés en la cama, con fiebre,ardiendo, con el cuerpo en brasas,míralo, simplemente. Al observar, regresarás a la fuente. Observa, no hagas nada...¿Qué puedes hacer? Tienes fiebre y tienes que pasarla; es innecesario luchar con ella. Estás descansando, y si luchas con la fiebre, te pondrás más febril, eso es todo. Así que obsérvalo.

Al observar la fiebre te refrescas y entre más observas, más te refrescas.Solo por observar llegas a la cumbre, una cumbre tan refrescante que hasta los Himalayas sentirán celos: ni siquiera sus cumbres son tan refrescantes. Este es el Gourishankar, el Everest interior. Y, cuando sientas que la fiebre ha desaparecido...nunca la has tenido realmente, sólo ha pasado por el cuerpo, muy, muy distante.

Existe un espacio infinito entre tú y tu cuerpo, un espacio infinito, digo. Existe un vacío insalvable entre tu cuerpo y tú. Además, todo el sufrimiento existe en la periferia. Los hindúes dicen que es un sueño, debido a que la distancia es muy vasta, insalvable. Es como un sueño que ha sucedido en otro lugar, no te ha sucedido a tí, si no en otro mundo, en otro planeta.

Cuando observas el sufrimiento, de repente ya no eres el que sufre, y empiezas a disfrutar. A través del sufrimiento llegas a tener conciencia del polo opuesto, del dichoso ser interior. Por tanto, cuando digo disfruta, estoy diciendo: Observa.Regresa al origen, céntrate. Entonces, súbitamente, no hay agonía, solo existe el éxtasis.

Aquellos que viven en la periferia existen en la agonía. Para ellos no hay éxtasis. Para aquellos que han llegado a su centro no existe la agonía. Para ellos solamente hay éxtasis.

Cuando digo que rompas la copa, se está rompiendo la periferia. Y cuando digo que te quedes completamente vacío, es para que regreses a la fuente original, porque nacemos a través del vacío y regresamos al vacío. Vacío es la palabra, realmente, que se debe utilizar en cambio de Dios, porque con (la palabra) Dios empezamos a sentir que existe alguna persona. Por eso Buda nunca utilizó 'Dios'; siempre utilizó sunyata-vacío, la nada. En el centro eres nadie, la nada, sólo un vasto espacio, eternamente fresco, silencioso, dichoso. Por tanto, cuando digo disfruta, estoy diciendo observa y disfrutarás. Cuando digo disfruta quiero dar a entender: no te escapes.
 

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Rumi: FILOSOFÍA

 




Poeta persa, místico sufí, erudito y teólogo, estos son algunos de los roles destacados que el gran Rumi jugó allá por el siglo XII de nuestra era. Su paso por este mundo dejó, por fortuna, algunos consejos y reflexiones que hoy podríamos calificar de indelebles. La generosidad con la que compartió la claridad espiritual que logró forjar a lo largo de su vida representa un bien para la humanidad. 

Dentro de las incontables enseñanzas que Rumi nos legó, existen algunas que podríamos asociar directamente con vivir mejor. Se trata de sencillas frases o premisas que condensan una filosofía de forma de entender y abrazar la vida, que en tiempos como el nuestro parecen no sólo muy pertinentes sino incluso imprescindibles.