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jueves, 16 de marzo de 2023

VIKTOR FRANKL: SENTIDO A LA EXISTENCIA


Instagram: @psicoletrazaragoza

1. Biografía

Soy del tiempo y de la ciudad de Freud, pero no pienso como él.

Viktor Frankl

Viktor Emil Frankl (médico, psiquiatra, neurólogo, filósofo, escritor, alpinista, dibujante hábil, dramaturgo de una sola obra) nació en Viena el 26 de marzo de 1905 en el seno de una familia judía practicante. Desde los tres años expresó su deseo de ser médico. También a muy temprana edad mostró una inclinación particular por la reflexión filosófica, ante lo cual fue llamado por algunos «el pensador», e incluso «señor filósofo».

Un tema recurrente en él desde sus años escolares fue la pregunta por el sentido de la vida, que por lo demás ha sido una de las preguntas que se ha planteado la humanidad desde lo más antiguo de la historia, con lo cual podemos ver la importancia elemental de dicho cuestionamiento. A los 16 años Frankl impartía conferencias y compartía sus reflexiones al respecto.

Adolescente aún, solía allegarse al Prater, un famoso parque de Viena, junto con sus compañeros de escuela, con quienes entablaba discusiones sobre temas que le apasionaban —como la filosofía, la psicología aplicada y la experimental, el psicoanálisis, etc.—. Asimismo leía sobre estos temas y acudía a conferencias, charlas y clases nocturnas de psicología en la escuela para adultos, por lo que podemos suponer que este periodo es el antecedente primigenio de su deseo por encontrar las relaciones entre psicología y filosofía.

Por aquellos años (1921-22), Frankl comenzó a tener comunicación epistolar con Sigmund Freud, quien decidió publicar en la Revista Internacional de Psicoanálisis en 1924 un artículo enviado por el joven estudiante. Un año después, tras el desencanto por lo que él consideraba la estrechez y los reduccionismos del psicoanálisis, Frankl traslado sus intereses a la otra opción terapéutica de que podía echar mano: la psicología individual de Alfred Adler, con quien se formó como psicólogo individual, obteniendo su certificado a los 21 años. En esta escuela terapéutica Frankl se sintió más a gusto y comenzó a desarrollar su pensamiento, el cual incluía, ahora de manera explícita, la reflexión entre psicoterapia y filosofía. Un antecedente de esto se puede encontrar en el artículo publicado por la Revista Internacional de Psicología Individual en 1925.

En el seno del grupo adleriano, Frankl conoció a los médicos Rudolf Allers y Oswald Schwarz, a la postre sus maestros y amigos, quienes tuvieron una influencia decisiva en su formación médica, experimental, psicoterapéutica y, muy importante de resaltar aquí, filosófica. Allers fue un reputado filósofo escolástico, fenomenólogo y, a decir de algunos, precursor legítimo de lo que hoy conocemos como análisis existencial; Schwarz era reconocido por sus conocimientos de urología y filosofía existencial, iniciador de la medicina psicosomática.

Debido a diferencias irreconciliables en la perspectiva antropológica, ese mismo año, Allers y Schwarz se separan de Adler, poco tiempo después lo haría el propio Frankl. A partir de entonces comienza a desarrollarse la que posteriormente será reconocida como la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia: el análisis existencial y la logoterapia. (La primera escuela era la psicoanalítica y la segunda la de la psicología del individuo).

A más de lo que pudo aprender directamente de la perspectiva filosófica de estos maestros, en el año de 1927 Frankl entró en contacto con el pensamiento de un filósofo que es fundamental para comprender el análisis existencial y la logoterapia frankliana: Max Scheler, a quien reconoce como «mi gran maestro (…) fue entre todos el que más influyó en mí». De cualquier manera, el encuentro con el filósofo muniqués supuso un bálsamo para Frankl, quien por entonces atravesaba un periodo de alta angustia existencial (una de sus primeras “neurosis noógenas”), debido al predominante cinismo y nihilismo de la época. La obra de Scheler le condujo a una «reevaluación del proceso por el que atravesaba».  Particularmente, dos obras schelerianas marcaron esta fase de pensamiento de Frankl: la Ética —la cual llevaba consigo a todos lados «como una Biblia» — y De lo eterno en el hombre.

La influencia del pensamiento scheleriano (con su fundamento del poder de oposición espiritual con el que la persona puede hacer frente a la realidad atroz) sirvió para ayudar a Frankl a sostenerse de pie en una de las vivencias más desgarradoras de su vida: el internamiento en los campos de concentración y exterminio de los nazis durante la segunda gran guerra.

En los campos de concentración Frankl perdió a toda su familia (padre, madre, hermano, cuñada, esposa; sólo le sobrevivió su hermana quien logro huir antes del internamiento). A su regreso a Viena unos meses después de la liberación de los campos, Frankl busca reconectarse con sus antiguos amigos, con otros colegas, con su profesión, con algo que le permitiera afrontar el dolor por la pérdida de sus seres queridos. Frankl necesitaba contención y la encontró. A través del servicio y de retomar sus escritos inconclusos fue como pudo sostenerse en el dolor y encontrar un sentido a todo aquello. En este periodo sucedieron dos acontecimientos que cambiaron el rumbo de su vida para siempre: escribió el libro que hoy conocemos con el título de El hombre en busca de sentido y conoció a Elly, la mujer que, a decir de él mismo en una nota póstuma, lo convirtió de «un hombre que sufría en un hombre que amaba» 

A partir de entonces —todavía 1945— Frankl se dedicó a difundir el mensaje de la logoterapia, a pesar de todo, sí a la vida… el cual sonará aún más necesario en aquellas épocas en que mucho había quedado destruido, sobre todo la esperanza y la responsabilidad humanas. En lo personal, Frankl denominó el periodo de encierro en los campos de concentración como su experimentum crucis. Ahora liberado, podía dar testimonio vívido, constatar sus intuiciones juveniles, a partir de sus vivencias y observaciones de la vida en los campos, de que la vida tiene sentido bajo cualquier circunstancia, no importando lo trágica y absurda que parezca; y aún más, Frankl confirmó que, entre sus compañeros de encierro, los que tuvieron más oportunidad de sobrevivir, entre muchas otras cosas fueron los que vislumbraban una misión particular hacia el futuro, un sentido que la vida les anunciaba, con lo cual se hacía realidad palpable la frase de Nietzsche tan citada por nuestro autor: «Quien descubre un para qué vivir, es capaz de soportar casi cualquier cómo». Sentido y actitud ante la vida, sean cuales sean sus circunstancias, suenan como campanas anunciantes de una vida plena.

Ya en 1946, al haber reelaborado su manuscrito fundacional sobre logoterapia, Frankl lo presenta como trabajo de oposición para obtener la plaza de docente de la Universidad de Viena. Asimismo, por intermediación de un amigo, logra convertirse en Director del Hospital Policlínico de Viena, puesto que ocuparía durante veinticinco años.

Además de la dirección del hospital y de la publicación de sus libros, Frankl comenzó a ser solicitado como conferenciante alrededor del mundo. Era conocido por muchos como un orador nato, convincente y apasionado; y también se comenzaba a conocer y difundir su obra, y mucha gente estaba dispuesta a escucharlo. Comenzó así el periplo de Frankl en los cinco continentes, recorrió el mundo en varias ocasiones, siempre para difundir el mensaje de la logoterapia y el análisis existencial.

Resultado de su obra, recibió más de veinte doctorados honoris causa por prestigiosas universidades en todo el mundo. Hablo casi en cualquier rincón del mundo, desde América hasta Oceanía, con múltiples escenarios en África, Europa y Asia.

Sus propuestas no fueron siempre tan bien recibidas y reconocidas, pues para algunos el debía tomar posturas diferentes, sobre todo respecto al holocausto y a sus perpetradores. En este sentido Frankl siempre se mantuvo firme, sostuvo que él no estaba de acuerdo en cualquier propuesta que implicara un señalamiento colectivo del pueblo alemán. Sostenía que sólo podíamos reconocer dos tipos de seres humanos, los decentes y los que no lo eran, y que todos ellos se encontraban en personas de cualquier raza, credo o postura política. Por ello, siempre defendió a personas que eran perseguidas para ser juzgadas tan sólo por su pasado nazi, incluso escondiéndolas en su propia casa, pues él las consideraba personas «decentes» que pese a su afiliación habían siempre defendido y asistido a quienes los necesitaban, sin importar su raza o credo. Esta fue una de las tareas que Frankl se trazara aún estando en los campos de concentración, se dijo a sí mismo que si sobrevivía haría lo posible por ayudar a quienes él consideraba dignos de esta ayuda.

Después de los campos de concentración, Frankl vivió todavía 52 años más, durante los cuales se dedicó fervorosamente a fundamentar, sistematizar y comprobar científicamente sus intuiciones y hallazgos respecto al sentido, a la responsabilidad humana y a la facultad de esta humanidad para hallar y desear tal sentido.

En 1997 Viktor Emil Frankl fue intervenido para una cirugía de corazón, la cual soportó a sus 95 años, sin embargo, jamás logró regresar a la conciencia, y el 2 de septiembre murió. Podríamos sintetizar su vida como él mismo lo reconociera alguna vez, de la siguiente manera: «Encontré el sentido de mi vida en ayudar a otros a encontrar el suyo sentido».

lunes, 1 de agosto de 2022

VIKTOR FRANKL

 


Rodrigo Córdoba: www.rcordobasanz.es

Viktor Frankl fue un neurólogo, psicólogo y psiquiatra austriaco fundador de la logoterapia. Sus memorias han cautivado a generaciones de lectores con sus descripciones de la vida en los campos de exterminio nazis y sus lecciones de supervivencia espiritual. Basándose en su propia experiencia y en la de otras personas a las que trató posteriormente en su consulta, Frankl sostiene que no podemos evitar el sufrimiento, pero sí podemos elegir cómo afrontarlo, encontrarle un sentido y seguir adelante con un propósito renovado.

La teoría de Frankl, conocida como logoterapia, sostiene que nuestro principal impulso en la vida no es el placer, como sostenía Freud, sino el descubrimiento y la búsqueda de lo que personalmente consideramos significativo. En este artículo deFrasess.net queremos dedicarle un espacio a este gran hombre a partir de una selección de las mejores frases de Viktor Frank que versan sobre la vida, la felicidad, el sentido de la vida y la esperanza.

Frases de Viktor Frankl sobre el sentido de la vida

Empezamos este espacio dedicado al famoso psicólogo austriaco invitándote a reflexionar sobre las frases que te presentamos a continuación. Descubre las mejores frases de Viktor Frankl sobre el sentido de la vida. ¿Con cuál te quedas?

Las decisiones, no las condiciones, determinan quiénes somos.
El amor es la única forma de captar a otro ser humano en el núcleo más profundo de tu personalidad.


lunes, 4 de julio de 2022

PIENSA Y SÉ LIBRE

 


Rodrigo Córdoba @psicoletrazaragoza

Citas con Sentido - Logoterapia

Algunas citas sobre Logoterapia y Análisis Existencial de Viktor Frankl

Citas de Viktor Frankl – Logoterapia

  • La muerte solo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado para vivir”.
  • “No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida»
    Nota: Este pensamiento lo escribió el Dr. Frankl en 1942 en el campo de concentración de Theresienstadt. El estaba consciente de que tenía una tarea en la vida; ¡él la eligió¡
  • “El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete con el cumplimiento del sentido de su vida”.
  • «La felicidad es como una mariposa. Cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro. La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida.»
    La Logoterapia de Frankl es -además de un enfoque psicoterapéutico- un estilo de vida que orienta al cultivo de lo significativo, al cuidado de esa forma de caminar que conlleva felicidad.
  • “El hombre en busca de sentido no es un título ingenioso para un libro. Es una definición de ser humano. El ser humano es un buscador de sentido”
  • “Las ruinas son a menudo las que abren las ventanas para ver el cielo”
  • “El dolor hace al hombre lúcido y al mundo transparente. El dolor abre perspectivas hasta el fondo”.
  • Algo de lo que compartió Alexander Vesely -nieto del Dr. Frankl-  en el Congreso Iberoamericano de Logoterapia acerca de su abuelo, fue que solía decir:»La hora pasa, la pena se olvida, mas la obra queda».Su tiempo de cautiverio pasó, yo no sé si olvidó su pena, pero ¡qué obra nos dejó¡ Ojalá aprendamos de él a actuar más y a lamentarnos menos…
  • “El amor a sí mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia”.
  • “He encontrado el significado de mi vida ayudando a los demás a encontrar en sus vidas un significado”.
  • “Nadie tiene derecho a cometer injusticia, ni siquiera aquél que fue tratado injustamente”.
  • “El amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra su significado más profundo en su propio espíritu, en su yo íntimo”.

Citas de autores diversos

  • “El silencio es la primera piedra del templo de la sabiduría. Escucha, serás sabio; el comienzo de la sabiduría es el silencio”. Pitágoras
  • “Las tres cosas más difíciles en la vida son: guardar un secreto, perdonar una ofensa y aprovechar el tiempo”. Benjamín Franklin
  • “Una mujer me preguntó una vez: ¿Cuáles son los obstáculos que se interponen en mi camino hacia la felicidad? Le respondí: -Creer que tiene obstáculos-. Escucha a tu cuerpo y te dirá lo que necesitas saber. Si eliminas de tu vida dos frases:»»¡Estoy cansado!»» y “no me encuentro bien”, habrás suprimido alrededor del cincuenta por ciento de tu cansancio y de tu indisposición”. Wayne Dyer
  • “Ahora parece que hay una  humanidad  que tiene  derecho a vivir  en el  despilfarro y una humanidad  de  tercera clase que  tiene el deber  de  morirse  de hambre”. Anónimo
  • “No deseo que me libres de todos los peligros, sino valor para enfrentarlos. No pido que se apague mi dolor sino coraje para asumirlo. No busco aliados en la batalla, sino fuerza en mí mismo.  No imploro con temor ser salvado, sino esperanza para ir logrando, pacientemente, mi propia libertad”.  Tagore
  • La piedra
    El distraído tropezó con ella. El violento la utilizó como proyectil. El emprendedor construyó, con ella. El campesino cansado la utilizó como asiento. Para los niños fue un juguete. David mató a Goliat y Michelangelo le sacó la más bella escultura. En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en la persona. No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.
  • Una mujer me preguntó una vez: ¿Cuáles son los obstáculos que se interponen en mi camino hacia la felicidad? Le respondí: -Creer que tiene obstáculos-. Escucha a tu cuerpo y te dirá lo que necesitas saber. Si eliminas de tu vida dos frases:»»¡Estoy cansado!»» y “no me encuentro bien”, habrás suprimido alrededor del cincuenta por ciento de tu cansancio y de tu indisposición”. Wayne Dyer
  • “Ahora parece que hay una  humanidad  que tiene  derecho a vivir  en el  despilfarro y una humanidad  de  tercera clase que  tiene el deber  de  morirse  de hambre”. Anónimo
  • “No deseo que me libres de todos los peligros, sino valor para enfrentarlos. No pido que se apague mi dolor sino coraje para asumirlo. No busco aliados en la batalla, sino fuerza en mí mismo.  No imploro con temor ser salvado, sino esperanza para ir logrando, pacientemente, mi propia libertad”.  Tagore
  • La piedra
    El distraído tropezó con ella. El violento la utilizó como proyectil. El emprendedor construyó, con ella. El campesino cansado la utilizó como asiento. Para los niños fue un juguete. David mató a Goliat y Michelangelo le sacó la más bella escultura. En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en la persona. No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.
  • “Hoy tenemos una tendencia muy marcada a convertir la felicidad nada más que en un estado de placer. Nos hemos olvidado de aquel viejo concepto griego y judeocristiano que asociaba la felicidad a un proyecto de vida y a la paz de la conciencia, una paz que se lograba con la certeza de haber trabajado por ese proyecto. Por lo tanto, esa felicidad podía muy bien convivir con el sufrimiento y aún con el rechazo colectivo, que suelen ser lo contrario de lo que busca el placer». Tomás de Mattos
  • “Si los hombres no pueden conseguir que la historia tenga sentido, pueden al menos actuar de tal forma que su propia historia lo tenga”. Albert Camus
  • “La alegría se encuentra en el fondo de todas las cosas, pero a cada uno le corresponde extraerla”. Marco Aurelio
  • “Mientras el hombre disputa sobre doctrinas y dogmas, demuestra que no ha probado el néctar de la verdadera fe. Una vez que lo prueba, se torna silencioso”. Ramakrishna
  • “No hay bien alguno que nos deleite si no lo compartimos” Séneca
  • “De lo único que nunca podemos prescindir es de una persona bondadosa y éso es lo que nos diferencia a unos de otros: la bondad”. Anónimo
  • «Lo verdaderamente indignante del sufrimiento no es el sufrimiento en sí, sino el sin sentido del sufrimiento.» F.Nietszche
  • “Mayor conquista que vencer a mil guerreros es la conquista de uno mismo. Conquista a la persona airada mediante el amor; conquista a la persona de mala voluntad mediante la bondad, a la avara con generosidad y a la mentirosa con la verdad”. Anónimo
  • “Esta es mi simple religión: no hay necesidad de templos, no hay necesidad de filosofías complicadas. Nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón es nuestro templo. La filosofía, la bondad”. Dalai Lama
  • “Toda adversidad y todo dolor prepara nuestra alma para tener visión” Martin Buber.
  • “Nunca pregunto a una persona herida cómo se siente, sino que yo mismo me convierto en la persona herida”. Walt Whitman
  • “No podemos vivir solo para nosotros mismos. Miles de fibras nos conectan con nuestros semejantes; y en esas fibras, como hilos compasivos, nuestras acciones generan causas y regresan a nosotros como efectos”. Herman Melville
  • “Una vida sin sentido es como una muerte prematura”. Johann W. von Goethe.

lunes, 11 de abril de 2022

SENTIDO DE LA EXISTENCIA

 




La logoterapia fue desarrollada por Viktor Frankl, uno de los principales representantes del análisis existencial. En estas intervenciones, que tienen como objetivo la consecución de significado vital, tuvo una gran influencia la filosofía existencialista.

En este artículo describiremos los principios y las técnicas básicas de la logoterapia, así como los tipos de neurosis que existen según Viktor Frankl. Entre ellos el más importante es la neurosis noógena, que constituyó el foco de interés de este autor.

La logoterapia de Viktor Frankl

Viktor Emil Frankl (1905-1997) fue un neurólogo y psiquiatra austriaco que nació en una familia judía. En 1944 él, su esposa, sus padres y su hermano fueron enviados a campos de concentración; cuando la guerra acabó Frankl era el único que seguía con vida.


Frankl desarrolló su teoría y su terapia psicológicas a partir de sus experiencias como prisionero, si bien ya había empezado a crearlas con anterioridad. En 1959 publicó su libro clave, “El hombre en busca de sentido”, donde describió su modelo: la logoterapia.


La logoterapia se enmarca en el análisis existencial, un tipo de terapia con un marcado carácter filosófico que se centra en la búsqueda de significado vital ante el vacío existencial, causante de síntomas psicológicos, emocionales y físicos. La influencia de Kierkegaard, Heidegger y Husserl es notable en la obra de Frankl.

Según Frankl, las personas siempre podemos dar un sentido a nuestras vidas, independientemente de las circunstancias en que nos encontremos; esta búsqueda de significado constituye la principal motivación vital. Además siempre tenemos un cierto grado de libertad, puesto que podemos decidir al menos qué actitud adoptamos ante la adversidad.

Teoría del ser humano: sufrimiento y significado

Frankl consideraba que la experiencia humana tiene tres dimensiones: la somática o física, la mental y la espiritual. Según este autor, el origen de las alteraciones psicológicas es la falta de fortaleza de la dimensión espiritual, así como de sentido en la vida.

Describió tres tipos de valores que conducían al significado y, por tanto, a la felicidad: los valores de creación, relacionados con el trabajo y la contribución a la sociedad, los de experiencia (interacción con personas y vivencia de sensaciones) y los de actitud, que tienen que ver con la superación del sufrimiento.

Para Frankl la causa de los trastornos mentales es el significado que damos al sufrimiento, y no el malestar en sí mismo. Este planteamiento básico se oponía al reduccionismo del conductismo de la época y anticipaba los planteamientos cognitivistas.

Tipos de neurosis según Frankl

Frankl describió diversos tipos de neurosis en función de las causas que las provoquen. Entre ellas destaca la neurosis noógena, foco de interés de la logoterapia.

1. Noógena

La logoterapia es específica para la neurosis noógena, que surge como consecuencia del vacío existencial, de la no satisfacción de la dimensión espiritual humana. Cuando una persona no consigue dar significado a su sufrimiento siente desesperanza y una sensación de pérdida de significado vital; Frankl llama neurosis noógena a esta situación.

2. Colectiva

Las neurosis de este tipo afectan a un gran número de personas que comparten la misma cultura y/o nacieron en una época determinada. Definió cuatro actitudes como neurosis colectivas: el fatalismo (creer que todo tiene causas externas), el fanatismo (idealizar las propias creencias y no tolerar el resto), la falta de atención al futuro y la conformidad o “pensamiento colectivista”.

3. De domingo

Muchas personas tratan de dar sentido a sus vidas a través del trabajo y del ritmo frenético de la semana. Cuando llegan el fin de semana, las vacaciones o la jubilación y se tiene tiempo libre, aparecen sentimientos de apatía, aburrimiento y vacío existencial; en la teoría de Frankl esto se conoce como neurosis de domingo y es considerada un tipo de depresión.

4. De desocupación

La neurosis de desocupación es similar a la de domingo, pero se prolonga durante más tiempo. Cuando una persona no tiene ocupación o trabajo tiende a experimentar un estado de apatía y sentimientos de inutilidad por falta de metas vitales.

5. Psicógena, reactiva, somatogénica y psicosomática

Esta clasificación se refiere a los factores que originan la alteración. Las neurosis psicógenas tienen causas psicológicas, como las actitudes, mientras que las reactivas se deben a una respuesta intensa del organismo a la presencia de síntomas somáticos o psicológicos.

Las neurosis somatogénicas se deben a disfunciones biológicas, como el hipertiroidismo o la reactividad excesiva del sistema nervioso. Por último, Frankl llamó “neurosis psicosomáticas” a los síntomas físicos disparados por factores psicológicos; en esta categoría incluyó el asma.

Técnicas de la logoterapia

El objetivo de la logoterapia es ayudar a que el cliente dé un significado a su vida. Para ello, según Frankl, el logoterapeuta debe utilizar las siguientes técnicas.

1. Diálogo socrático

Los diálogos socráticos consisten en desafiar las interpretaciones que hace el cliente de distintos sucesos (es decir, su sistema de creencias) a través de preguntas basadas en la lógica. El diálogo socrático fue adoptado por los psicoterapeutas de orientación cognitiva, como Aaron Beck, y constituye uno de los pilares fundamentales de la reestructuración cognitiva.

2. Desreflexión

Algunas personas prestan una atención excesiva a sus metas o a sus problemas, lo cual genera ansiedad e interfiere con la vida; Frankl denominó el primer caso como “hiperintención” y el segundo como “hiperreflexión”. La técnica de la desreflexión consiste en redirigir esta atención de un modo adecuado y funcional.

3. Confrontación

La confrontación es una técnica básica de la psicoterapia en general. Se trata de hacer ver al cliente las incongruencias y la inadecuación de determinadas conductas y actitudes de modo que pueda ser consciente de ellas y modificarlas.

4. Intención paradójica

Frankl llamó “intención paradójica” a una técnica consistente en hacer que el cliente intensifique sus síntomas en contextos nuevos, promoviendo que el síntoma pierda su funcionalidad. Dicho de otro modo, se pretende que el cliente provoque intencionadamente aquello que teme, de modo que se genera una contradicción lógica, muchas veces humorística.

En la actualidad la intención paradójica se considera una técnica eficaz para manejar distintos problemas, por ejemplo el insomnio de conciliación. Funciona porque, cuando la persona pasa a desear que ocurra un suceso que normalmente le provoca ansiedad u otras emociones negativas.

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domingo, 6 de febrero de 2022

No-Cosas: TECNOCRACIA


A diferencia de la distopía de Ogawa, nuestra sociedad de la información no es tan monótona. La información falsea los acontecimientos. Se nutre del estímulo de la sorpresa. Pero el estímulo no dura mucho.

Rápidamente se crea la necesidad de nuevos estímulos. Nos acostumbramos a percibir la realidad como fuente de estímulos, de sorpresas. Como cazadores de información, nos volvemos ciegos para las cosas silenciosas, discretas, incluidas las habituales, las menudas o las comunes, que no nos estimulan, pero nos anclan en el ser.

DE LA COSA A LA NO-COSA

El orden terreno, el orden de la tierra, se compone de cosas que adquieren una forma duradera y crean un entorno estable donde habitar. Son esas «cosas del mundo», en el sentido de Hannah Arendt, a las que corresponde la misión de «estabilizar la vida humana».1 Ellas le dan un sostén. El orden terreno está siendo hoy sustituido por el orden digital. Este desnaturaliza las cosas del mundo informatizándolas.

Hace décadas, el teórico de los medios de comunicación Vilém Flusser ya observó que «las no-cosas penetran actualmente por todos los lados en nuestro entorno, y desplazan a las cosas. A estas se las llama informaciones». Hoy nos encontramos en la transición de la era de las cosas a la era de las no-cosas. Es la información, no las cosas, la que determina el mundo en que vivimos. Ya no habitamos la tierra y el cielo, sino Google Earth y la nube. El mundo se torna cada vez más intangible, nublado y espectral. Nada es sólido y tangible.

Las cosas estabilizan la vida humana, «y su objetividad radica en el hecho de que […] los hombres, a pesar de su siempre cambiante naturaleza, pueden recuperar su unicidad, es decir, su identidad, al relacionarla con la misma silla y con la misma mesa». Las cosas son polos de reposo de la vida. En la actualidad, están completamente recubiertas de información. Los impulsos de información son todo menos polos de reposo de la vida. No es posible detenerse en la información. Tiene un intervalo de actualidad muy reducido. Vive del estímulo que es la sorpresa. Ya por su fugacidad, desestabiliza la vida. Reclama hoy permanentemente nuestra atención. El tsunami de información arrastra al propio sistema cognitivo en su agitación. Las informaciones no son unidades estables. Carecen de la firmeza del ser. Niklas Luhmann caracteriza así la información: «Su cosmología no es una cosmología del ser, sino de la contingencia».

Las cosas retroceden cada vez más a un segundo plano de atención. La actual hiperinflación de las cosas, que lleva a su multiplicación explosiva, delata precisamente la creciente indiferencia hacia las cosas. Nuestra obsesión no son ya las cosas, sino la información y los datos. Ahora producimos y consumimos más información que cosas. Nos intoxicamos literalmente con la comunicación. Las energías libidinales se apartan de las cosas y ocupan las no-cosas. La consecuencia es la infomanía. Ya nos hemos vuelto todos infómanos. El fetichismo de las cosas se ha acabado. Nos volvemos fetichistas de la información y los datos. Hasta se habla ya de «datasexuales».

La Revolución Industrial reforzó y expandió la esfera de las cosas. Solo nos alejaba de la naturaleza y la artesanía. La digitalización acaba con el paradigma de las cosas. Supedita estas a la información. El hardware es soporte de software. Es secundario a la información. Su miniaturización lo hace contraerse cada vez más. La internet de las cosas lo convierte en terminal de información. Las impresoras 3D invalidan el ser de las cosas. Las degradan a derivados materiales de la información. ¿En qué se convierten las cosas cuando prevalece
la información? La informatización del mundo convierte las cosas en infómatas, es decir, en actores que procesan información. El automóvil del futuro dejará de ser una cosa a la que puedan asociarse fantasmas de poder y posesión para ser una «red informativa»
móvil, es decir, un infómata que se comunica con nosotros: «[El coche] os habla, os informa “espontáneamente” sobre su estado general, y sobre el vuestro (negándose eventualmente a funcionar, si no funcionáis bien), el coche consultante y deliberante, pareja
en una negociación general del modo de vida […]».

El análisis heideggeriano del Dasein en Ser y tiempo requiere una revisión que tenga en cuenta la informatización del mundo. El «ser-en-el-mundo» de Heidegger consiste en «manejar» cosas que están «vorhanden» o «zuhanden», que están para usarlas con las manos. La mano es una figura central del análisis heideggeriano del Dasein. El Dasein (el término ontológico para el hombre) accede al mundo circundante por medio de las manos. Su mundo es una esfera de cosas. Pero hoy se habla de una infoesfera. Hoy estamos en una infoesfera. No manejamos las cosas que, pasivas, tenemos delante, sino que nos comunicamos e interactuamos con infómatas, los cuales actúan y reaccionan como actores. El ser humano ya no es un Dasein, sino un inforg que se comunica e intercambia información.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Víctor Frankl: Búsqueda de Sentido

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Zaragoza Y Online                    Teléfono: +34 653379269  Website: www.rcordobasanz.es        Instagram:@psicoletrazaragoza 

“¡Qué bello podría ser el mundo!”, escribió el psiquiatra vienés Viktor Emil Frankl después de perder a su esposa y a sus padres en distintos campos de concentración del régimen nazi. Su padre murió en Theresienstadt, víctima del hambre y una neumonía; su madre fue gaseada en Auschwitz, y su mujer, Tilly Grosser, en Bergen-Belsen el día de su liberación. Debilitada por las penalidades, fue aplastada por una multitud que se abalanzó hacia la puerta de entrada, cuando descubrió la presencia de tropas británicas. Sin embargo, nada pudo destruir la confianza de Frankl en el ser humano. “Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino”

Viktor nació en el seno de una familia judía el 28 de marzo de 1905 en Pohorelice, una localidad checa situada a 80 kilómetros de Viena. En esa época, Viena era una de las ciudades más deslumbrantes de Europa. Compartía con Budapest la capitalidad del Imperio Austro-Húngaro y era el símbolo de un estilo de vida tolerante y cosmopolita. Viktor disfrutó de una infancia dichosa y tranquila. A pesar de su fragilidad y su temperamento soñador, siempre contempló la vida como un don, un maravilloso regalo que debía ser administrado con inteligencia y ternura. La Primera Guerra Mundial significó la caída del Imperio-Austrohúngaro y, para Frankl, la experiencia del hambre y la precariedad. Durante sus estudios de bachillerato, Viktor escuchó a un profesor que “la vida humana no era otra cosa que un proceso de combustión y oxidación”. Sin poder contenerse, le objetó: “Si es así, ¿cuál es el sentido de la vida humana?”. Movido por ese interrogante, estudia neurología y psiquiatría, identificándose con los postulados del psicoanálisis. Inicia un agudo intercambio epistolar con Freud, pero en 1925 se aleja de sus tesis, seducido por las teorías de Alfred Adler, un psicoanalista heterodoxo, según el cual la nota más dominante de la mente humana es la necesidad de ordenar la vida conforme a una meta. 

Viktor escuchó a un profesor que “la vida humana no era otra cosa que un proceso de combustión y oxidación”. Sin poder contenerse, le objetó: “Si es así, ¿cuál es el sentido de la vida humana?”. Movido por ese interrogante, estudia neurología y psiquiatría, identificándose con los postulados del psicoanálisis. Inicia un agudo intercambio epistolar con Freud, pero en 1925 se aleja de sus tesis, seducido por las teorías de Alfred Adler, un psicoanalista heterodoxo, según el cual la nota más dominante de la mente humana es la necesidad de ordenar la vida conforme a una meta. 

Viktor Frankl opinaba que Freud había interpretado al hombre desde abajo, atribuyendo una importancia desmesurada a lo instintivo. En su opinión, hay que mirar al ser humano desde arriba. Solo así comprenderemos que las actividades psíquicas son la esencia de nuestra naturaleza. El neurótico no encuentra ningún sentido a la vida, pero una mente sana advierte que el sentido no es un dato objetivo, sino la culminación de un proyecto personal, algo que se elabora libre y racionalmente. Gracias a esa construcción, el ser humano puede enfrentarse a las peores tragedias, sin perder el deseo de vivir. Frankl aprende de Max Scheler que el hombre no está maniatado por los impulsos y la influencia del entorno. Dado que es un ser inteligente, puede moverse por intenciones, desarrollando empatía hacia sus semejantes y respeto o simpatía hacia el resto de los seres vivos. Si no pudiéramos trascender lo biológico y social, seríamos simples autómatas. A principios de la década de los 30, Frankl se dedica a la psiquiatría y la neurología, comienza a escribir ensayos e imparte conferencias. En 1938, se produce la anexión de Austria al Reich alemán y se aplican las leyes de Núremberg, que obligan a Frankl y a su familia a identificarse con una estrella amarilla. En 1941, se casa con Tilly. En esa fecha le conceden un visado para viajar a Estados Unidos, solicitado dos años atrás, pero no lo utiliza, pues le parece poco ético abandonar a sus padres, a sus pacientes y a sus compatriotas judíos. Decide quedarse y compartir la suerte de las personas a las que ama. En septiembre de 1942, Viktor es deportado a Theresienstadt con sus padres y su mujer. Se le tatúa el número 119.104. Le acompaña un manuscrito, pero se lo quitan los celadores. La idea de reescribirlo le proporciona una meta y le ayuda a no desmoronarse. Será el único superviviente de su familia. Después de recobrar la libertad, publica El hombre en busca de sentido, subtitulado Un psicólogo en un campo de concentración. El libro es una de las obras de referencia sobre el Holocausto o Shoah. Además, establece las bases teóricas de la logoterapia o lo que se conoce como Tercera Escuela Vienesa de Psicología. 

lunes, 6 de diciembre de 2021

Propósito: SENTIDO de la VIDA

 



Un propósito no es solo una meta. Es una fuerza interna que da luz y sentido a nuestra existencia, es la energía que nos hace levantarnos cada mañana recordándonos qué queremos y aquello por lo que vale la pena luchar.

Los propósitos son los faros en nuestro horizonte vital. Se alzan como esa luz que ilumina cada paso, recordándonos dónde queremos llegar, inspirándonos en cada mañana y dándonos esa motivación que tanto necesitamos en días de desánimo.

Ser capaces de dar significado a nuestras vidas a partir de esas metas, de esos objetivos, es un modo de mantenernos fuertes psicológicamente.

Ahora bien, ¿por qué es tan decisivo que el ser humano tenga propósitos? Tenerlos es un ingrediente decisivo para el bienestar mental. Gracias a ellos encontramos sentido a lo que somos, a lo que esperamos de nosotros mismos… Porque quien anhela o sueña algo encuentra la voluntad necesaria para levantarse, para poner un pie delante de otro y avanzar con energía, ganas y esperanzas.

Al fin y al cabo, esto mismo es lo que nos enseñó Victor Frankl en su célebre libro El hombre en busca de sentido. Él mismo fue capaz de sobrevivir en los campos de concentración a pesar de haber perdido a todas las personas que amaba. En medio de esa adversidad, el hecho de seguir manteniendo unos valores y unas metas vitales muy concretas le permitió inspirar y ayudar a otros.

Los propósitos nos conceden armonía y fortaleza psicológica. Definirlos, darles luz y situarlos en nuestra mente en el día a día nos serán de gran ayuda. Veamos por tanto cómo crearlos, cómo buscarlos e interiorizarlos.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

-Viktor Frankl-

Hombre pensando en los propósitos

Los propósitos, ¿cómo clarificarlos?

Parece una obviedad… ¿cómo no va a saber alguien cuáles son sus propósitos? Por llamativo que pueda parecer, son muchas las personas que no los tienen. De este modo, hay quien describe su vida como una mera sucesión de días donde solo mandan las obligaciones, donde uno cae en la rutina y sencillamente, se deja llevar.

Lo que se percibe casi de manera constante en medio de este contexto existencial es que «los vacíos pesan en exceso porque hay algo que falla, algo que está ausente». En esas circunstancias y, como bien decía el poeta, científico Goethe una vida sin propósitos se percibe casi como una muerte prematura.

Por otro lado, cuando esto ocurre, cuando una persona percibe que no le encuentra el sentido ni la finalidad a su vida, es muy fácil caer en una depresión o en un trastorno de ansiedad. De hecho, algo que se ve a menudo en terapia psicológica es que muchos pacientes se sienten de este modo justo después de haber perdido el trabajo o de haber roto su relación afectiva.

Cuando hacemos frente a los cambios o a las transiciones es necesario reformular los propósitos vitales. Gracias a ellos, obtenemos un salvavidas para seguir navegando, así como esa energía interna para despertar nuevas motivaciones y esperanzas. Por tanto, veamos cómo clarificarlos, cómo darles poder.

Los propósitos no son simples metas arbitrarias que uno se marca. No son objetivos causales o caprichosos sino que están plenamente arraigados a nuestros valores. Así, quien valore la independencia, la libertad, la aventura, el don de experimentar cosas nuevas, es muy posible que no tenga los mismos propósitos que quien valore la familia, la estabilidad o el arraigo.

Por tanto, lo primero que debemos hacer es clarificar cuáles son nuestros valores y para ello no está demás recordar qué son y qué implican:

  • Un valor define nuestra identidad, tanto social como personal.
  • Hacen referencia a cualidades que generalmente tienen que ver con nosotros.
  • Se asocian a normas, a comportamientos, a un sistema moral y también a nuestras creencias.
  • Asimismo, es necesario recordar que nuestros valores pueden cambiar. De hecho es normal que lo hagan (no es lo mismo tener 15, que 3o o 60 años, los valores también varían y van en armonía con nuestras necesidades y experiencias).

    Rompe la rutina, busca, explora y conecta con aquello que te hace sentir bien

    Los propósitos no siempre se encuentran en nuestra zona de confort. La rutina es a veces nuestra peor enemiga  a la hora de crear una vida significativa y por ello, debemos atrevernos a ir un poco más allá, a hacer cosas nuevas que estén en armonía con nuestras pasiones.

    • Si nos gusta el arte, el deporte o cualquier otra dimensión, conozcamos a personas con gustos similares. Conectar con otras mentes nos abre puertas y nos ayuda a clarificar nuevas metas y propósitos.
    • Asimismo, también es interesante ir más allá de aquello que conocemos o que damos por sentado que nos gusta. A veces, el simple hecho de convertirnos en «exploradores» de experiencias, nos permite descubrir cosas que nos sabíamos. Realidades que nos despiertan y nos dan nuevos propósitos.

    ¿Cómo me quiero verme el día de mañana?

    Otra estrategia original y efectiva para clarificar o encontrar los propósitos que más nos definen a día de hoy reside en un sencillo ejercicio de visualización. Se trata solo de pensar en cómo queremos vernos dentro de 5, 10 o 20 años. ¿Me gustaría estar en otra ciudad, en otro país? ¿Me veo en una ciudad o en una cabaña en el bosque? ¿A qué me dedico? ¿A quién tengo a mi alrededor?

    Estas preguntas nos ayudarán a poner luz a nuestras metas vitales. Porque la persona que queremos ser el día de mañana seguramente sea un poco mejor que nuestro yo actual, será alguien autorrealizado, alguien satisfecho con lo que es, lo que tiene y lo que ha logrado.

    Trabajemos por tanto en esa idea, en ese objetivo personal. Los propósitos no son solo eso que uno se marca con la llegada del 1 de enero. Son el motor que debe hacernos vibrar y avanzar los 365 días del año.

    Pensamientos trampa: qué son y cómo detectarlos


    Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y PsicoterapeutaZaragoza Y OnlineTeléfono: 34 653 379 269