PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta Heiddeger. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Heiddeger. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de febrero de 2022

No-Cosas: TECNOCRACIA


A diferencia de la distopía de Ogawa, nuestra sociedad de la información no es tan monótona. La información falsea los acontecimientos. Se nutre del estímulo de la sorpresa. Pero el estímulo no dura mucho.

Rápidamente se crea la necesidad de nuevos estímulos. Nos acostumbramos a percibir la realidad como fuente de estímulos, de sorpresas. Como cazadores de información, nos volvemos ciegos para las cosas silenciosas, discretas, incluidas las habituales, las menudas o las comunes, que no nos estimulan, pero nos anclan en el ser.

DE LA COSA A LA NO-COSA

El orden terreno, el orden de la tierra, se compone de cosas que adquieren una forma duradera y crean un entorno estable donde habitar. Son esas «cosas del mundo», en el sentido de Hannah Arendt, a las que corresponde la misión de «estabilizar la vida humana».1 Ellas le dan un sostén. El orden terreno está siendo hoy sustituido por el orden digital. Este desnaturaliza las cosas del mundo informatizándolas.

Hace décadas, el teórico de los medios de comunicación Vilém Flusser ya observó que «las no-cosas penetran actualmente por todos los lados en nuestro entorno, y desplazan a las cosas. A estas se las llama informaciones». Hoy nos encontramos en la transición de la era de las cosas a la era de las no-cosas. Es la información, no las cosas, la que determina el mundo en que vivimos. Ya no habitamos la tierra y el cielo, sino Google Earth y la nube. El mundo se torna cada vez más intangible, nublado y espectral. Nada es sólido y tangible.

Las cosas estabilizan la vida humana, «y su objetividad radica en el hecho de que […] los hombres, a pesar de su siempre cambiante naturaleza, pueden recuperar su unicidad, es decir, su identidad, al relacionarla con la misma silla y con la misma mesa». Las cosas son polos de reposo de la vida. En la actualidad, están completamente recubiertas de información. Los impulsos de información son todo menos polos de reposo de la vida. No es posible detenerse en la información. Tiene un intervalo de actualidad muy reducido. Vive del estímulo que es la sorpresa. Ya por su fugacidad, desestabiliza la vida. Reclama hoy permanentemente nuestra atención. El tsunami de información arrastra al propio sistema cognitivo en su agitación. Las informaciones no son unidades estables. Carecen de la firmeza del ser. Niklas Luhmann caracteriza así la información: «Su cosmología no es una cosmología del ser, sino de la contingencia».

Las cosas retroceden cada vez más a un segundo plano de atención. La actual hiperinflación de las cosas, que lleva a su multiplicación explosiva, delata precisamente la creciente indiferencia hacia las cosas. Nuestra obsesión no son ya las cosas, sino la información y los datos. Ahora producimos y consumimos más información que cosas. Nos intoxicamos literalmente con la comunicación. Las energías libidinales se apartan de las cosas y ocupan las no-cosas. La consecuencia es la infomanía. Ya nos hemos vuelto todos infómanos. El fetichismo de las cosas se ha acabado. Nos volvemos fetichistas de la información y los datos. Hasta se habla ya de «datasexuales».

La Revolución Industrial reforzó y expandió la esfera de las cosas. Solo nos alejaba de la naturaleza y la artesanía. La digitalización acaba con el paradigma de las cosas. Supedita estas a la información. El hardware es soporte de software. Es secundario a la información. Su miniaturización lo hace contraerse cada vez más. La internet de las cosas lo convierte en terminal de información. Las impresoras 3D invalidan el ser de las cosas. Las degradan a derivados materiales de la información. ¿En qué se convierten las cosas cuando prevalece
la información? La informatización del mundo convierte las cosas en infómatas, es decir, en actores que procesan información. El automóvil del futuro dejará de ser una cosa a la que puedan asociarse fantasmas de poder y posesión para ser una «red informativa»
móvil, es decir, un infómata que se comunica con nosotros: «[El coche] os habla, os informa “espontáneamente” sobre su estado general, y sobre el vuestro (negándose eventualmente a funcionar, si no funcionáis bien), el coche consultante y deliberante, pareja
en una negociación general del modo de vida […]».

El análisis heideggeriano del Dasein en Ser y tiempo requiere una revisión que tenga en cuenta la informatización del mundo. El «ser-en-el-mundo» de Heidegger consiste en «manejar» cosas que están «vorhanden» o «zuhanden», que están para usarlas con las manos. La mano es una figura central del análisis heideggeriano del Dasein. El Dasein (el término ontológico para el hombre) accede al mundo circundante por medio de las manos. Su mundo es una esfera de cosas. Pero hoy se habla de una infoesfera. Hoy estamos en una infoesfera. No manejamos las cosas que, pasivas, tenemos delante, sino que nos comunicamos e interactuamos con infómatas, los cuales actúan y reaccionan como actores. El ser humano ya no es un Dasein, sino un inforg que se comunica e intercambia información.

domingo, 7 de octubre de 2012

Vitalismo y Existencialismo en Winnicott

 
 
 
"Las creencias son ideas que somos..."
"Esto significa que toda nuestra vida intelectual
es secundaria a nuestra real o auténtica..."
J. Ortega y Gasset, "Ideas y Creencias"
 
 


Una frase de Rodman, compilador de varias obras de Donald Winnicott quien expresa en relación al autor Fue el primero en aproximarse analíticamente a un interrogante que los psicoanalistas no habían tomado en cuenta antes de él “¿qué es lo que hace que la vida valga la pena ser vivida?”.
Creo que fue y es este interrogante fundante en nuestra tarea como analistas ya que en definitiva en el encuentro diario con nuestros pacientes tratamos de colaborar con ellos para dar sentido y valor a sus propias vidas.
D. Winnicott, al privilegiar el ser y la experiencia del existir, se acerca visiblemente a los filósofos existencialistas y vitalistas de finales del siglo XIX y del siglo XX. Así, pensadores como H. Bergson, G. Marcel, M. Heidegger y K. Jaspers pueden contarse entre las principales influencias en la obra del autor.
Intentaré entonces poner a trabajar parte del pensamiento de Donald Winnicott y parte del pensamiento de Henri Bergson, quienes a lo largo de toda su obra y desde diferentes perspectivas mantienen viva esta pregunta por la vida tratando de otorgarle sentido y significación.
Voy a tomar como eje del trabajo el concepto de “Gesto espontáneo” de D. Winnicott y desde la filosofía de H. Bergson el de “Èlan Vital” para tratar de aproximarme a dicho interrogante. 
Reiteramos el hecho de ese primer contacto de Winnicott con la obra de Bergson, pues consideramos que lo marcó a fuego, dada la importancia que le concede a las dos formas de conocimiento y de relación, a la idea de una existencia auténtica y de una falsa, y a la importancia que le asigna a la creatividad en la eistencia humana.
El self verdadero se vuelve rápidamente complejo y se relaciona con la realidad externa mediante procesos naturales, esta relación con la realidad es la que da cuenta de la existencia de una porción de falso self o aspecto sumiso que existe en el self verdadero y que se convierte en una actitud necesaria para la vida en sociedad.
 
 
 
Encontré en la obra de Bergson los conceptos de yo superficial y de yo profundo que me parecieron en estrecha vinculación con la idea de verdadero y falso self de Winnicott.
El filósofo propone la existencia en la persona de dos yo, uno superficial que sería la proyección exterior del yo profundo, su representante espacial y social, en tanto que el yo profundo sería aquel que sólo se alcanza por una profunda reflexión y que nos hace apoderarnos de nuestros estados vivos, obrar vivamente, tomar posesión de nosotros mismos. 
Pienso entonces que para los dos pensadores la vida se desenvuelve en dos planos, uno exterior, social, que tiene mayor importancia práctica en tanto contribuye a la adaptación, y otro vinculado a lo interior, a lo más profundo del ser y que se refleja en los sentimientos, sensaciones y gustos particulares y propios, de la experiencia de cada individuo.
La idea de movimiento también aparece de manera constante al tratar de responder ambos la pregunta por la vida. Vida que - en tanto movimiento- es siempre tendencia ligada al desarrollo y a la evolución de la existencia. En íntima conexión con esta idea de movimiento aparecen las de espontaneidad, duración, libertad y creación.
Winnicott propone que la madurez del individuo implica siempre un movimiento hacia la independencia y que si el bebe al nacer encuentra un ambiente que lo sostiene de manera suficiente alcanzará continuidad y sentido en su existir y sólo así podrá alcanzar la autonomía.
Así es como en la teoría del desarrollo emocional que Winnicott sustenta, el pasaje de la dependencia más absoluta a la relativa autonomía, que para el autor equivale al logro de la maduración, es un continuo movimiento; movimiento en el cual el individuo va adquiriendo su sentido de existir.
Por su parte Bergson al referirse a la evolución de la vida llama la atención sobre la “espontaneidad de su movimiento y la imprevisibilidad de sus pasos” que son guiados por una fuerza del espíritu que denomina  “principio vital”. Entiendo así que para el filósofo, la idea de movimiento espontáneo e impredecible es propia y característica del orden vital.
Interesa además destacar la idea de “duración pura” trabajada por Bergson, ya que hace referencia al fluir de los sucesivos estados de conciencia y es pensada como la posibilidad que tiene el yo de “abandonarse al vivir”, sin preocuparse por establecer relaciones entre lo actual y lo pasado.

Winnicott al postular la noción de espacio transicional que tanta relevancia posee dentro de su pensamiento, lo considera como el lugar de las más significativas experiencias, en el cual la persona no se siente obligada ni compelida a establecer relaciones entre la vida interna y la externa.

Resulta ser así llamativa la consideración hecha por ambos autores sobre las categorías de tiempo y espacio.

Mientras Bergson postula que los sucesivos estados de conciencia se desarrollan en la pura duración y que ésta resulta ser un área donde el yo puede abandonarse al vivir sin la necesidad de asociar lo actual y el pasado; Winnicott  postula la existencia de un espacio transicional que cumple la misma función, pero vinculado a la no necesidad de establecer la asociación externo - interno.
La noción de movimiento postulada por ambos autores está íntimamente relacionada al tema de la espontaneidad.
En el pensamiento de Winnicott lo espontáneo es propio de la vida y de la  acción y se origina en el verdadero self, en tanto que el movimiento reactivo, asociado a la categoría de no- vida, tiene su origen en el falso self y se manifiesta en conductas de acatamiento y sumisión.
Al tratar de responder ¿qué es la vida?, Bergson dice: “Lo esencial es la continuidad del progreso que se continúa indefinidamente, progreso invisible, sobre el que cada organismo visible cabalga durante el corto intervalo de tiempo que le es dado vivir”. qu
Además, y en relación a la idea de movimiento llama la atención el uso que ambos autores hacen del lenguaje al emplear formulaciones verbales que enfatizan esta idea, idea  que resaltan con claridad al momento de definir qué es la vida.
Asimismo los métodos para arribar al conocimiento profundo de la vida son los de la empatía y de la intuición en Winnicott y Bergson respectivamente.
Bergson, al estudiar el movimiento evolutivo, señala la diversidad de líneas y direcciones  en las que el mismo se puede desplegar, resaltando que en todas ellas es posible detectar un “indivisible principio motor”, que resulta ser la fuerza o impulso que origina y recorre dichas direcciones.
Por su parte Winnicott, haciendo referencia a la fundamental importancia que reviste el ambiente en los primeros momentos del desarrollo emocional de un individuo sostiene: “(...) mediante la adaptación activa  a las necesidades del niño el medio lo capacita  para  permanecer en un aislamiento no turbado. El pequeño no sabe. En este estado lleva a cabo un movimiento espontáneo y se produce el descubrimiento del medio sin que se pierda el sentido del ser”.
Vemos como Winniccott además de mostrar que el ambiente temprano del niño tiene como principal función el respeto por este estado de soledad inicial, propone que el niño, justamente por encontrarse en este estado, tiene la posibilidad de emitir un movimiento espontáneo que le permite descubrir el mundo al tiempo que conservar su sentido de ser.
Me importa destacar que según el autor ésta es la manera que tiene el individuo de  ir descubriendo la realidad. En este contexto, descubrir la realidad es equiparable a crear la realidad; por lo cual el individuo que se encuentre coartado o inhibido en la emisión de este movimiento, llevará la impronta de un conocimiento de la realidad que no le es propio y verá interrumpida la continuidad de su existir.
Para Bergson la vida es un camino a recorrer, que no nos es dada como algo ya hecho o preestablecido sino que es creada en el mismo momento que el acto que la inaugura y la dirección que la misma tome es dependiente de ese acto inicial de creación.
Resulta altamente llamativo que ambos autores privilegien, al tratar de encontrar las raíces u orígenes  de la vida, la existencia de un elemento creativo inicial, cuyas características son su movilidad  y espontaneidad. Dicho elemento y la manera en que se despliegue a lo largo de la vida individual, serán lo que determinen la riqueza o la pobreza de una existencia personal.
Winnicott expresa que el bebé descubre la realidad a partir de su potencial de “movilidad primaria”, al que vincula con la vivacidad de los tejidos, con el erotismo muscular y la tensión instintiva. Este descubrimiento le resulta al autor un verdadero acto de creación, que necesita para ser tal de la presencia materna que posibilite esta experiencia de ilusión.
Sostiene el autor: “El gesto impulsivo se extiende y se convierte en agresivo cuando alcanza la oposición. Hay realidad en esta experiencia, y muy fácilmente se funde en las experiencias eróticas que aguardan al recién nacido. Lo que les estoy sugiriendo es que es esta impulsividad, y la agresión que de ella se desarrolla, lo que hace que el pequeño necesite un objeto externo y no meramente un objeto que lo satisfaga.”
Se puede inferir por lo tanto que, para los dos pensadores la realidad material es creada- encontrada por el individuo a partir de un impulso innato, de cualidad ascendente, producto del encuentro del mismo con la exterioridad que le presenta oposición. Es de notar además la centralidad de la paradoja en el pensamiento de ambos, ya que para que se produzca la creación de la realidad la misma debe estar ahí, en el momento exacto en que el individuo se dispone a crearla.
 
 
 
"Un psicoanalista aborda el tema de la culpa como alguien habituado a pensar en los términos del crecimiento, de la evolución del individuo humano, del individuo como persona y en relación al ambiente" D. Winnicott
 
Amo el trozo de tierra que tú eres,
porque de las praderas planetarias
otra estrella no tengo. Tú repites
la multiplicación del universo

Pablo Neruda


 http://youtu.be/WaEAOCTAu9c Jorge Luis Borges -Recita varios poemas-
http://youtu.be/FEByVAcV1Eg Homenaje a Benedetti -Estados de ánimo y otros poemas reflexiones sobre la humanidad-
http://youtu.be/QWGgdOstCBc Lo que conoces -Mario Benedetti-