“Lo importante es luchar para vivir la vida, para sufrirla, para gozarla, perder con dignidad y atreverse de nuevo. La vida es maravillosa si no se le tiene miedo” – Charlie Chaplin.
“Con cada día que vivo estoy más convencida de que el desperdicio de la vida radica en el amor que no se ha dado, en los poderes que no se han utilizado, en la prudencia egoísta que no arriesga nada y que, evitando el dolor, nos impide alcanzar la felicidad” – Mary Chomodeley.
“En la vida hay tres cosas que no vuelven atrás: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida” – Proverbio chino.
“Aprendí que el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo” – Nelson Mandela.
“La sinceridad siempre nos llevará a odiarnos un poco” – Mario Benedetti.
“Me gusta el verbo ‘resistir’. Resistir a lo que nos aprisiona, a los prejuicios, a los juicios precipitados, a las ganas de juzgar, a todo lo que es malvado en nosotros y que sólo quiere expresarse, a las ganas de abandonar, a la necesidad de quejarse, a la necesidad de hablar de uno mismo en detrimento del otro, a las modas, a las ambiciones malsanas, al desconcierto ambiente. Resistir, y… sonreír” – Emma Dancourt.
“El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico, el verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es”
“Antes de quejarte, mira a tu alrededor y da gracias por lo que tienes”
“La manera en la que tú ves el mundo es tu versión personal de él. Nadie más comparte la misma versión de la realidad”
“Si no cuidas a alguien en tu presente, no esperes verles en el futuro, pues para entonces ya serás su pasado”
Una vez que se instauran los pensamientos negativos en nuestra cabeza resulta dificil escapar de ellos. Es por ello que a continuación te presentamos algunas claves para lograrlo.
Es fácil caer presa de una dinámica de pensamientos negativos, especialmente cuando hemos acumulado varios y hemos generado una inercia que afecta sobre todo a los filtros que utilizamos para procesar la información. Los pensamientos de los que hablamos pueden encadenarse de la misma forma que engorda una pequeña bola de nieve que dejamos rodar pendiente abajo. Así, un pequeño e inocente pensamiento, liberado sin consciencia ni intención, puede terminar convirtiéndose en un gran coloso que contamine todas nuestras emociones, conductas y al resto de pensamientos.
Como la fuerza de la bola que cae sin control, cada vez más grande, cada vez más rápida, los pensamientos negativos nos drenan de energía y nos arrebatan la fuerza. Y cuanto más te entregas a esos pensamientos negativos, más fuertes se vuelven. Es más, de la misma manera que es más difícil de detener esa pequeña bola de nieve cuando ya ha rodado varios metros sobre el valle y ha ganado en tamaño, también lo es detener una bola de pensamientos negativos que ya ha comenzado a rodar.
Ahora hablamos de una manifestación distinta de la ansiedad: miedo sin objeto.
El miedo es una respuesta emocional necesaria para garantizar la supervivencia. Sin embargo, en muchas ocasiones, esta reacción se apodera de las personas y no las deja vivir plenamente. Veamos como superarlo.
Para saber cómo superar el miedo quiero empezar por dar al miedo la importancia que tiene, es un mecanismo de alerta diseñado para la supervivencia, si no tuviéramos miedo no evitaríamos muchos peligros que tendrían muy mal resultado.
El miedo psicológico se convierte en un problema cuando se transforma en pánico y acaba bloqueando o limitando a la persona en aquellos aspectos de su vida con los que se relaciona el miedo. Parece que el miedo es una emoción negativa de la que tratamos de huir y que nos avergüenza, sentir miedo y mucho más, decir que se tiene miedo es un obstáculo añadido al pánico que se siente.
Cuando las carencias en nuestro interior nos impiden juzgar sanamente a los demás, aparece lo que se denomina la proyección negativa. Una serie de mecanismos de defensa que atribuyen a otras personas nuestros propios defectos, e incluso nuestras propias carencias. En situaciones de conflicto emocional, atribuimos a otras personas los sentimientos o pensamientos propios que resultan inaceptables para nosotros.
La proyección negativa maniobra en situaciones de conflicto emocional de origen interno, atribuyendo a otras personas los sentimientos o pensamientos propios que resultan inaceptables para nosotros. Se proyectan los sentimientos o pensamientos que no terminan de aceptarse como propios porque generan angustia o ansiedad, dirigiéndolos hacia alguien y atribuyéndolos totalmente como si fueran de otra persona.
Gran parte del trabajo que se realiza en el desarrollo personal consiste en librarse de estas proyecciones estableciendo una frontera definida entre la descripción que hacemos de lo que sucede y lo que sucede realmente. De esta manera evitamos la distorsión de los hechos superando el conflicto que en realidad solo existe en nuestro interior.
“No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros mismos”
-Emmanuel Kant-
La defensa del yo en las carencias personales
La proyección externa de las propias carencias personales que nos producen ansiedad o angustia se realiza para mantener un buen concepto personal. La autoestima y los mecanismos de defensa juegan un papel fundamental en la defensa del yo. Los llamados mecanismos de defensa del yo son estrategias que utilizamos sin darnos cuenta, cuya función es preservar nuestra autoimagen y autoconcepto.
Nuestro mecanismo de defensa consiste en parecer fuertes cuando estamos débiles y débiles cuando estamos fuertes...
Aunque pueda resultar confuso, el término egotismo no es un sinónimo de egoísmo. Aunque en la literatura anterior al siglo XIX se utilizara como un sinónimo, actualmente su significado es diferente en el campo de la psicología. No obstante, este término está vinculado al concepto de “ego”, entendido como el que ‘atiende desmedidamente a su propio interés, sin preocuparse del de los demás’.
Según la RAE, el egotismo es un ‘sentimiento exagerado de la propia personalidad‘, mientras que la Wikipedia en español indica que ‘puede ser identificado con el concepto de excesiva importancia concedida a sí mismo y a las propias experiencias vitales‘. También podría calificarse como un deseo insaciable de mostrar a los demás la importancia propia con independencia de que cuente o no con razones para auto-adjudicarse tal importancia.
Rasgos de la personalidad egotista
El egotista es una persona que no presta atención a cuanto les ocurre a las personas que les rodean, ni a las necesidades de las personas que conviven con él, por considerar que sus propio asuntos y necesidades están por encima de las de los demás. Es decir, su falta de empatía le lleva a ver a los demás como un medio para conseguir algo. El egotismo extremo es, además, una característica distintiva de los trastornos de la personalidad del tipo B, principalmente el histriónico y el narcisista.
Excesiva autoconfianza y amor propio
Confiar en uno mismo es una actitud necesaria, sin duda, para transitar por el camino hacia al éxito. Sin embargo, un exceso de autoconfianza puede convertirte en alguien presuntuoso, que asume que todos los demás están equivocados y que es incapaz de reconocer los logros ajenos.
El egotista se quiere mucho. De vez en cuando suelta chistes como “No lo niego: hay momentos en que hablo conmigo mismo… porque a veces necesito los consejos de un experto“. Lo dirá riéndose, pero para él no es un chiste. El egotismo, en definitiva, impide aprender más sobre un mismo. ¿Para qué se va a molestar en cambiar quien ya se cree perfecto? En este sentido, conviene recordar que, en palabras de Jillian Michaels, “un mal día para tu ego es un buen día para tu alma“.
Wayne Dayer. ¡Cuánto le debe Justifica tu respuesta a Wayne Dyer! El artículo de hoy no tiene otra intención que rendir homenaje a Wayne Dyer, un hombre que se considera un referente en el campo de la motivación y el crecimiento personal. Leer a este afamado psicólogo nacido en Detroit en 1940 es un placer y un aprendizaje continuo. En esta entrada tengo la intención de resumir parte de su obra a partir de 10 citas que he ido recopilando de sus múltiples libros, de entre los que destacaría el bestseller titulado Tus zonas erróneas, una lectura que desde Justifica tu respuesta recomiendo encarecidamente.
¿Quieres conocer más sobre el gran Wayne Dyer? ¿Quieres conocer sus citas más famosas? ¿Quieres saber más sobre el valor de la superación personal? Si es así, no te entretengo más y doy inicio a este artículo sobre las mejores citas de Wayne Dyer.
10 Citas de Wayne Dyer, el hombre del que he aprendido el valor de la superación personal.
Para hacer más fácil la lectura de este artículo, me ha parecido conveniente elaborar una infografía que recoja a modo de resumen las 10 citas que he seleccionado expresamente para ti y que de alguna manera recogen parte del pensamiento del Wayne Dyer. Como todas las selecciones, soy consciente de que es una selección personal y, por tanto, incompleta. Pero quiero pensar que tras su lectura, podrás empezar a conocer a este gran comunicador.
Además de las 10 citas, mi intención es hacer una breve explicación de cada una de ellas sobre lo que significan o han significado para mí en algún momento. Son interpretaciones personales que espero que te ayuden a conocerle mejor. ¡Comenzamos!
1. Cuando juzgas a otros, no los defines, te defines a ti mismo. He querido empezar con esta cita, porque creo que dice mucho acerca del pensamiento de Wayne Dyer. El término juzgar, entre otras acepciones, significa separar, partir, cernir. Cuando juzgas, entonces lo que haces es separar lo bueno de lo malo con los peligros que ello implica. En muchas ocasiones juzgar a los demás saca lo peor de uno mismo y se corre el riesgo de convertirse en una persona tóxica. ¿Qué es una persona tóxica? Puedes saber más sobre emociones tóxicas en este enlace.
2. La preocupación te mantiene inmovilizado. Esta es otra de las grandes citas para mí de Wayne Dyer. De hecho, en sus libros insiste mucho en los problemas que conlleva el hecho de estar preocupado constantemente. Dicha preocupación lo que hace es paralizarte, es decir, inhabilitarte para poder cumplir tus sueños y tus metas. En el artículo titulado 7 Pautas para superar cualquier estado de preocupación, basado en la obra de Dyer, explico de forma práctica como se puede superar el hecho de estar constantemente preocupado. Desde aquí te recomiendo su lectura.
3. Estás condenado a tomar decisiones. Esa es la mayor paradoja de la vida. Otra de las constante en la obra de Wayne Dyer tiene que ver con la toma de decisiones. En el libro Tus zonas erróneas te enseña la forma en que se deben tomar las decisiones importantes. Porque sin tomar decisiones nunca serás capaz de avanzar en tu vida. Sin decisión no hay movimiento, no hay cambio. Soy consciente de que hay decisiones que de por sí son difíciles y dolorosas, pero son las que te permiten avanzar siempre hacia adelante. Un consejo: cuando tomes una decisión importante, crea opciones en lugar de alternativas. Sobre la diferencia entre opción y alternativa, te recomiendo la lectura del artículo titulado Cómo tomar decisiones importantes en cinco pasos.
4. Si crees que funcionará, verás oportunidades. Si crees que no lo hará, verás obstáculos. Esta cita está íntimamente ligada con la anterior. En la vida hay que decidir entre oportunidades y obstáculos, entre acción o excusas. Para evitar las excusas te propongo una solución realmente efectiva: nunca empieces una frase con ES QUE… Transfórmala empezando por PODRÍA… Si quieres ver la diferencia entre ambas, te recomiendo que leas el artículo titulado Cómo transformar problemas en soluciones. ¡Te va a encantar!
5. No mueras con la música aún en ti. Seguramente esta sea mi cita favorita de Dyer. Tan breve, pero tan cargada de intenciones. Para mí, cuando habla de la música, está hablando de los propósitos que te marcas en tu día a día. Son sueños que se van repitiendo dentro de ti como una melodía. Lo que propone Dyer es que saques tu música, saques tus propósitos, saques tus sueños fuera de ti. Y cuando estén fuera, da a conocer estos sueños a los que te rodean y compártelos para que vean la músicas que llevas dentro.
6. La forma más alta de ignorancia es cuando rechazas algo de lo que no sabes nada. Otra cita cargada de intención. Otra cita que lo que te revela es la importancia de enfrentarte con la mejor actitud a lo desconocido, a tus retos, a tus sueños, a tus propósitos y sueños. Que no sea nunca el miedo la razón de tu ignorancia. Este es otro de los grandes mensajes que he aprendido de Dyer. Al respecto de esta cita, hay otra que me encanta y que quiero compartir contigo. Reza así: La mente es como un paracaídas. No funciona si no está abierta.
7. Cuando bailas, tu propósito no es llegar a un lugar determinado de la pista. Es disfrutar cada paso del camino. Esta es seguramente una de las frases más conocidas de Dyer. Y lo es porque dice mucho acerca de tener conciencia plena del momento presente. Hay que caminar sabiendo que caminas, hay que bailar pero teniendo conciencia plena de lo que estás bailando. Esto se consigue superando el estado de preocupación y viviendo y disfrutando al máximo el momento presente.
8. El fracaso no existe. El fracaso es solamente la opinión que alguien tiene sobre cómo se deberían hacer las cosas. ¡Otra de mis citas preferidas! En una sociedad donde se castiga y se teme el error, ¿quién tiene derecho a decir que te has equivocado? Para mí lo que quiere expresar Wayne Dyer es que no hay fracaso en el intento. No permitas que la sociedad te diga lo que es el éxito y el fracaso. Eso lo determinas tú a partir de las decisiones que tomas en tu vida. Esta es otra de las grandes lecciones que he aprendido del libro Tus zonas erróneas.
9. Sólo hay dos emociones básicas: una es el miedo, la otra es el amor. Miedo y amor. Amor y miedo. Tan lejos, tan cerca. Son muchas las emociones que te rodean en todo momento, pero para Dyer el miedo y el amor son las que marcan la diferencia en las personas. Porque el miedo paraliza y el amor se contagia. Al respecto del miedo, te recomiendo la lectura de un artículo muy personal titulado Docente, ¿a qué le tienes miedo?
10. No hay camino hacia la felicidad; la felicidad es el camino
Cuenta la leyenda que este era el único hombre feliz en un antiguo reino. Allí había gente adinerada, pero no podía disfrutar de sus bienes. Querían siempre más. Por eso invertían su tiempo en hacer negocios para incrementar su fortuna. Otros eran muy pobres, pero tampoco eran felices porque dedicaban buena parte de su vida a soñar con aquello que no tenían.
Cuando corrió el rumor de que había un hombre que era completamente feliz, todos se mostraron muy interesados. Decían que este hombre tenía un cofre y que dentro reposaban todos los secretos para alcanzar la felicidad.
Los ricos fueron donde él y quisieron comprarle el cofre, pero el hombre no lo vendió. Los pobres le suplicaron, pero el sabio tampoco cedió. Incluso intentaron robarle, pero no lo consiguieron. Pasado un tiempo, llegó un niño hasta donde el hombre del cofre. Le dijo al hombre que él también quería ser feliz.
Al ver la inocencia del chico, el hombre feliz se conmovió. Le dijo que la felicidad era como una escalera y que cada paso hacia ella requería un aprendizaje nuevo. Fue así como le mostró los 7 pasos para ser feliz.
“Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.”
Hay dos cosas que son independientes de nuestra experiencia y, al menos, necesarias: el espacio y el tiempo. El pensamiento humano debe presuponer el tiempo y el espacio para poder reconocer algo.
El hombre dispone de algunas formas básicas del juicio: las categorías. Con ellas estructuramos nuestras percepciones y nuestros conocimientos.
El concepto revolucionario de Kant: el modo en que vemos el mundo depende de nuestras percepciones y de nuestro entendimiento. Sin embargo, nunca podremos saber si las cosas en sí mismas son como las percibimos.
Debido a este cambio en el pensamiento filosófico de la época, Kant suele ser definido como el Copérnico de la filosofía.
La existencia (o la inexistencia) de las cosas que se encuentran fuera del mundo de los sentidos (por ejemplo, el alma o Dios) no puede ser comprobada por la razón.
A pesar de ello, podemos y debemos pensar estas ideas reguladoras, y debemos hacerlo con la ayuda de la razón.
La filosofía kantiana fue revolucionaria y marcó una época: a partir de Kant, se desarrolló el idealismo alemán (Fichte, Hegel, Schelling).
Resumen
En el campo de batalla de la metafísica
Los seres humanos piensan; eso los diferencia de los animales. Sin embargo, el entendimiento y la razón también traen aparejados grandes problemas: las personas se topan con preguntas que no pueden responder, y cuestionamientos que resultan indispensables (como la interrogante sobre el origen del universo o la existencia de Dios), cuya respuesta les está vedada. Estas son las preguntas que investiga la metafísica, las preguntas acerca de lo que se esconde detrás de los objetos físicos. Todo lo que existe en el mundo es físico. Todo lo que está más allá de él (por ejemplo, el sentido de la vida) pertenece al área de la metafísica (meta = más allá). Esto incluye una pregunta crucial: ¿qué somos capaces de conocer? Los racionalistas acatan el dictamen de la razón, y los empiristas deben experimentar todo antes de considerarlo como verdadero. La Crítica de la razón pura busca reconciliar a estos dos enemigos en el campo de batalla de la metafísica. Su objeto es la prueba (crítica) de las posibilidades de adquirir conocimiento sin basarnos en las experiencias (lo que lo hace puro).
La revolución copernicana
Cuando se trata de conocimiento, nos encontramos frente a un problema básico: los investigadores y el objeto de estudio se encuentran en una determinada relación, pero ¿cuál es esa relación? Antes se creía que la comprensión humana se regía por los objetos que estudia. En otras palabras, la comprensión absorbe todo lo que se puede descubrir. Necesariamente, el hombre debe darse por vencido cuando se topa con fenómenos que no puede procesar a través de la comprensión.
“(...) me atrevo a decir que no debería haber una sola tarea metafísica que no se pudiera resolver aquí o que al menos no pudiera proporcionar la llave para su resolución””.
Una teoría del conocimiento de este tipo lleva entonces a la equivocación.
Hay dos cosas que son independientes de nuestra experiencia y, al menos, necesarias: el espacio y el tiempo. El pensamiento humano debe presuponer el tiempo y el espacio para poder reconocer algo.
El hombre dispone de algunas formas básicas del juicio: las categorías. Con ellas estructuramos nuestras percepciones y nuestros conocimientos.
El concepto revolucionario de Kant: el modo en que vemos el mundo depende de nuestras percepciones y de nuestro entendimiento. Sin embargo, nunca podremos saber si las cosas en sí mismas son como las percibimos.
Debido a este cambio en el pensamiento filosófico de la época, Kant suele ser definido como el Copérnico de la filosofía.
La existencia (o la inexistencia) de las cosas que se encuentran fuera del mundo de los sentidos (por ejemplo, el alma o Dios) no puede ser comprobada por la razón.
A pesar de ello, podemos y debemos pensar estas ideas reguladoras, y debemos hacerlo con la ayuda de la razón.
La filosofía kantiana fue revolucionaria y marcó una época: a partir de Kant, se desarrolló el idealismo alemán (Fichte, Hegel, Schelling).
Resumen
En el campo de batalla de la metafísica
Los seres humanos piensan; eso los diferencia de los animales. Sin embargo, el entendimiento y la razón también traen aparejados grandes problemas: las personas se topan con preguntas que no pueden responder, y cuestionamientos que resultan indispensables (como la interrogante sobre el origen del universo o la existencia de Dios), cuya respuesta les está vedada. Estas son las preguntas que investiga la metafísica, las preguntas acerca de lo que se esconde detrás de los objetos físicos. Todo lo que existe en el mundo es físico. Todo lo que está más allá de él (por ejemplo, el sentido de la vida) pertenece al área de la metafísica (meta = más allá). Esto incluye una pregunta crucial: ¿qué somos capaces de conocer? Los racionalistas acatan el dictamen de la razón, y los empiristas deben experimentar todo antes de considerarlo como verdadero. La Crítica de la razón pura buscareconciliar a estos dos enemigos en el campo de batalla de la metafísica. Su objeto es la prueba (crítica) de las posibilidades de adquirir conocimiento sin basarnos en las experiencias (lo que lo hace puro).
La revolución copernicana
Cuando se trata de conocimiento, nos encontramos frente a un problema básico: los investigadores y el objeto de estudio se encuentran en una determinada relación, pero ¿cuál es esa relación? Antes se creía que la comprensión humana se regía por los objetos que estudia. En otras palabras, la comprensión absorbe todo lo que se puede descubrir. Necesariamente, el hombre debe darse por vencido cuando se topa con fenómenos que no puede procesar a través de la comprensión.
“(...) me atrevo a decir que no debería haber una sola tarea metafísica que no se pudiera resolver aquí o que al menos no pudiera proporcionar la llave para su resolución””.
Una teoría del conocimiento de este tipo lleva entonces a la equivocación, del mismo modo en que las personas en tiempos de Copérnico se equivocaron al pensar que las estrellas giraban alrededor del Sol. Se trataba de una afirmación basada en la observación, pero que se contradecía con los cálculos del astrónomo Copérnico, quien cambió completamente el modo de ver las cosas: el Sol no gira alrededor de la Tierra; la Tierra gira alrededor del Sol. Este giro copernicano, esta revolución del pensamiento, también se produjo en la metafísica: no es la comprensión lo que gira alrededor de las cosas, sino que las cosas giran alrededor de nuestra comprensión. La comprensión es la medida de todo el conocimiento. Por lo tanto, solo comprendemos las cosas que nuestra comprensión puede entender, y solo podemos captarlas del modo en que podemos entenderlas. Esto significa que podemos explicarnos lo inexplicable del mundo por medio de construcciones auxiliares. Si miramos a través de unos binoculares, podemos describir un planeta determinado como objeto en el universo, un planeta rojo o Marte, dependiendo de nuestra educación y conocimiento previo, es decir, dependiendo de nuestra experiencia. El objeto en sí mismo no se modifica por el nombre o los conceptos que usamos para referirnos a él, pero, gracias a ello, podemos llegar a conocerlo.
Juicios analíticos y sintéticos
El punto de partida de nuestro conocimiento son nuestros sentidos. Todo lo que experimentamos o lo que perciben nuestros sentidos es lo que definimos como empírico. Sin embargo, también hay un conocimiento que no surge de la experiencia. Este conocimiento es un conocimiento a priori (en latín, anterior), a diferencia del conocimiento condicionado por la experiencia, que es un conocimiento a posteriori (en latín, posterior). El conocimiento a priori debe ser al mismo tiempo obligatorio y universal. La afirmación “el zaino es un caballo negro” cumple con estas condiciones. Esta oración es, al mismo tiempo, un ejemplo de juicio analítico. El término “analítico” caracteriza juicios en los que el sujeto y el predicado (también: sustantivo y adjetivo descriptivo) coinciden y, necesariamente, se completan (zaino = caballo negro). Lo contrario sucede con los juicios sintéticos: aquí, se agrega información proveniente de la experiencia. En la oración “Mi vecino es un avaro”, de la palabra vecino no se desprende que sea avaro. Solo la experiencia del hablante le permite hacer este juicio (sintético).
¿Cuáles son las condiciones para que se produzca el conocimiento?
Evidentemente, con los juicios analíticos, el hombre gira todo el tiempo sobre su propio eje. Solo los juicios sintéticos le aportan nuevo conocimiento. La pregunta central es: ¿existen juicios sintéticos a priori? La respuesta es un sí definitivo, en la medida en que hablemos de las disciplinas científicas clásicas. En la física, la geometría o las matemáticas, es sencillo probar esta idea. La frase matemática 7+5=12 es universal y obligatoria (es decir, a priori), pero al mismo tiempo, sintética, porque la cifra 12 también se puede componer de otras cifras. ¿Existen estos juicios sintéticos a priori en la metafísica? Si lo hacen, su cientificidad estaría probada. Y ese es, en definitiva, el tema de la Crítica de la razón pura: establecer cuál es la base de todo conocimiento. Se trata de una filosofía trascendental (del latín transcendere, atravesar), que analiza la cuestión sobre las condiciones para que se produzca nuestro conocimiento.
Estética trascendental: la percepción sensorial
Los elementos de la estética trascendental (estética no es aquí la teoría de la belleza, sino que se utiliza en su sentido original, del griego aisthesis, percepción), es decir, de la investigación de los alcances de la percepción, siempre son la razón y la percepción sensorial. Una no tiene sentido sin la otra:
Los conceptos provenientes puramente de la razón, que no pueden llenarse con contenido, están vacíos. La razón necesita de los sentidos para formarse una imagen de la cosa. Por ejemplo: la palabra francesa chien es un término que no significa nada para quien no conoce el idioma. Quien sí lo conoce, lo vinculará con la imagen de un perro.
Las imágenes carentes de conceptos son ciegas. Por ejemplo: quien toma un aparato que no conoce en sus manos y cuya función y finalidad le son desconocidas, solamente tendrá ante sí una cosa. Le falta el concepto asociado con esta imagen ciega.
“La razón humana tiene el particular destino en un tipo de conocimiento: le incomodan las preguntas que no puede rechazar, pues ellas le están dadas por la naturaleza de la razón misma, pero no puede responderlas, pues sobrepasan todo alcance de la razón humana””.
Existen dos imágenes sensoriales que pueden ser pensadas “puramente”, es decir, a priori, y que influyen en nuestra percepción cuando no hay experiencia alguna:
El espacio – La idea del espacio es necesaria. No puede ser dejada de lado. Podemos imaginarnos en una habitación de una casa y eliminar poco a poco los elementos espaciales que la componen, pero, al final, debe quedar un espacio con alguna forma.
El tiempo – Aquí rige lo mismo que para el espacio. Es posible imaginar que determinadas acciones tienen lugar en distintos momentos.
La revolución copernicana del pensamiento
Con su Crítica de la razón pura, Immanuel Kant desató una verdadera revolución. El libro dio origen a la filosofía trascendental y provocó un impacto en sus contemporáneos. El filósofo de Königsberg analiza las bases de nuestra capacidad de pensar y llega a la conclusión de que es limitada. A diferencia de muchos filósofos anteriores a él, con su tratado explica que la razón humana no puede responder preguntas como la de la existencia de Dios o del alma o el origen del mundo. Kant presupone el constructivismo moderno cuando afirma que el ser humano solo dispone de posibilidades limitadas (como si fueran unas gafas) para percibir la realidad. Kant quería reconciliar el empirismo con el racionalismo a través de su filosofía, pero sus asombrados lectores y sus numerosos oyentes en la universidad se quedaron con la deprimente conclusión de que nunca podrían conocer el mundo “verdadero”. Un lector sin formación filosófica difícilmente tiene la posibilidad de entender a Kant. Y, sin embargo, el intento vale la pena: sin Kant es imposible concebir a filósofos como Hegel, Fichte y Nietzsche o la literatura y las teorías estéticas de los clásicos alemanes.
Ideas fundamentales
La crítica de la razón pura es la obra principal de Immanuel Kant. Trabajó en ella alrededor de diez años, hasta que finalmente la publicó en 1781.
Al principio, el libro no generó impacto, por lo que en 1787 Kant editó una versión compacta y otra ampliada.
La obra trata de establecer las bases para la capacidad humana de adquirir conocimiento: ¿Qué podemos y qué no podemos saber? Para poder aprender algo del mundo, necesitamos tanto de los sentidos como de la razón.
Hay dos cosas que son independientes de nuestra experiencia y, al menos, necesarias: el espacio y el tiempo. El pensamiento humano debe presuponer el tiempo y el espacio para poder reconocer algo.
El hombre dispone de algunas formas básicas del juicio: las categorías. Con ellas estructuramos nuestras percepciones y nuestros conocimientos.
El concepto revolucionario de Kant: el modo en que vemos el mundo depende de nuestras percepciones y de nuestro entendimiento. Sin embargo, nunca podremos saber si las cosas en sí mismas son como las percibimos.
Debido a este cambio en el pensamiento filosófico de la época, Kant suele ser definido como el Copérnico de la filosofía.
La existencia (o la inexistencia) de las cosas que se encuentran fuera del mundo de los sentidos (por ejemplo, el alma o Dios) no puede ser comprobada por la razón.
A pesar de ello, podemos y debemos pensar estas ideas reguladoras, y debemos hacerlo con la ayuda de la razón.
La filosofía kantiana fue revolucionaria y marcó una época: a partir de Kant, se desarrolló el idealismo alemán (Fichte, Hegel, Schelling).
Resumen
En el campo de batalla de la metafísica
Los seres humanos piensan; eso los diferencia de los animales. Sin embargo, el entendimiento y la razón también traen aparejados grandes problemas: las personas se topan con preguntas que no pueden responder, y cuestionamientos que resultan indispensables (como la interrogante sobre el origen del universo o la existencia de Dios), cuya respuesta les está vedada. Estas son las preguntas que investiga la metafísica, las preguntas acerca de lo que se esconde detrás de los objetos físicos. Todo lo que existe en el mundo es físico. Todo lo que está más allá de él (por ejemplo, el sentido de la vida) pertenece al área de la metafísica (meta = más allá). Esto incluye una pregunta crucial: ¿qué somos capaces de conocer? Los racionalistas acatan el dictamen de la razón, y los empiristas deben experimentar todo antes de considerarlo como verdadero. La Crítica de la razón pura buscareconciliar a estos dos enemigos en el campo de batalla de la metafísica. Su objeto es la prueba (crítica) de las posibilidades de adquirir conocimiento sin basarnos en las experiencias (lo que lo hace puro).
La revolución copernicana
Cuando se trata de conocimiento, nos encontramos frente a un problema básico: los investigadores y el objeto de estudio se encuentran en una determinada relación, pero ¿cuál es esa relación? Antes se creía que la comprensión humana se regía por los objetos que estudia. En otras palabras, la comprensión absorbe todo lo que se puede descubrir. Necesariamente, el hombre debe darse por vencido cuando se topa con fenómenos que no puede procesar a través de la comprensión.
“(...) me atrevo a decir que no debería haber una sola tarea metafísica que no se pudiera resolver aquí o que al menos no pudiera proporcionar la llave para su resolución””.
Una teoría del conocimiento de este tipo lleva entonces a la equivocación, del mismo modo en que las personas en tiempos de Copérnico se equivocaron al pensar que las estrellas giraban alrededor del Sol. Se trataba de una afirmación basada en la observación, pero que se contradecía con los cálculos del astrónomo Copérnico, quien cambió completamente el modo de ver las cosas: el Sol no gira alrededor de la Tierra; la Tierra gira alrededor del Sol. Este giro copernicano, esta revolución del pensamiento, también se produjo en la metafísica: no es la comprensión lo que gira alrededor de las cosas, sino que las cosas giran alrededor de nuestra comprensión. La comprensión es la medida de todo el conocimiento. Por lo tanto, solo comprendemos las cosas que nuestra comprensión puede entender, y solo podemos captarlas del modo en que podemos entenderlas. Esto significa que podemos explicarnos lo inexplicable del mundo por medio de construcciones auxiliares. Si miramos a través de unos binoculares, podemos describir un planeta determinado como objeto en el universo, un planeta rojo o Marte, dependiendo de nuestra educación y conocimiento previo, es decir, dependiendo de nuestra experiencia. El objeto en sí mismo no se modifica por el nombre o los conceptos que usamos para referirnos a él, pero, gracias a ello, podemos llegar a conocerlo.
Juicios analíticos y sintéticos
El punto de partida de nuestro conocimiento son nuestros sentidos. Todo lo que experimentamos o lo que perciben nuestros sentidos es lo que definimos como empírico. Sin embargo, también hay un conocimiento que no surge de la experiencia. Este conocimiento es un conocimiento a priori (en latín, anterior), a diferencia del conocimiento condicionado por la experiencia, que es un conocimiento a posteriori (en latín, posterior). El conocimiento a priori debe ser al mismo tiempo obligatorio y universal. La afirmación “el zaino es un caballo negro” cumple con estas condiciones. Esta oración es, al mismo tiempo, un ejemplo de juicio analítico. El término “analítico” caracteriza juicios en los que el sujeto y el predicado (también: sustantivo y adjetivo descriptivo) coinciden y, necesariamente, se completan (zaino = caballo negro). Lo contrario sucede con los juicios sintéticos: aquí, se agrega información proveniente de la experiencia. En la oración “Mi vecino es un avaro”, de la palabra vecino no se desprende que sea avaro. Solo la experiencia del hablante le permite hacer este juicio (sintético).
¿Cuáles son las condiciones para que se produzca el conocimiento?
Evidentemente, con los juicios analíticos, el hombre gira todo el tiempo sobre su propio eje. Solo los juicios sintéticos le aportan nuevo conocimiento. La pregunta central es: ¿existen juicios sintéticos a priori? La respuesta es un sí definitivo, en la medida en que hablemos de las disciplinas científicas clásicas. En la física, la geometría o las matemáticas, es sencillo probar esta idea. La frase matemática 7+5=12 es universal y obligatoria (es decir, a priori), pero al mismo tiempo, sintética, porque la cifra 12 también se puede componer de otras cifras. ¿Existen estos juicios sintéticos a priori en la metafísica? Si lo hacen, su cientificidad estaría probada. Y ese es, en definitiva, el tema de la Crítica de la razón pura: establecer cuál es la base de todo conocimiento. Se trata de una filosofía trascendental (del latín transcendere, atravesar), que analiza la cuestión sobre las condiciones para que se produzca nuestro conocimiento.
Estética trascendental: la percepción sensorial
Los elementos de la estética trascendental (estética no es aquí la teoría de la belleza, sino que se utiliza en su sentido original, del griego aisthesis, percepción), es decir, de la investigación de los alcances de la percepción, siempre son la razón y la percepción sensorial. Una no tiene sentido sin la otra:
Los conceptos provenientes puramente de la razón, que no pueden llenarse con contenido, están vacíos. La razón necesita de los sentidos para formarse una imagen de la cosa. Por ejemplo: la palabra francesa chien es un término que no significa nada para quien no conoce el idioma. Quien sí lo conoce, lo vinculará con la imagen de un perro.
Las imágenes carentes de conceptos son ciegas. Por ejemplo: quien toma un aparato que no conoce en sus manos y cuya función y finalidad le son desconocidas, solamente tendrá ante sí una cosa. Le falta el concepto asociado con esta imagen ciega.
“La razón humana tiene el particular destino en un tipo de conocimiento: le incomodan las preguntas que no puede rechazar, pues ellas le están dadas por la naturaleza de la razón misma, pero no puede responderlas, pues sobrepasan todo alcance de la razón humana””.
Existen dos imágenes sensoriales que pueden ser pensadas “puramente”, es decir, a priori, y que influyen en nuestra percepción cuando no hay experiencia alguna:
El espacio – La idea del espacio es necesaria. No puede ser dejada de lado. Podemos imaginarnos en una habitación de una casa y eliminar poco a poco los elementos espaciales que la componen, pero, al final, debe quedar un espacio con alguna forma.
El tiempo – Aquí rige lo mismo que para el espacio. Es posible imaginar que determinadas acciones tienen lugar en distintos momentos, pero no podemos eliminar el tiempo de nuestros pensamientos. Toda acción está vinculada con alguna concepción de tiempo.
“El campo de batalla de estas luchas interminables se llama ahora metafísica””.
Por cierto, el tiempo y el espacio no son construcciones auxiliares de nuestro pensamiento (pues serían conceptos), sino que son imágenes, tienen un efecto sensorial en nosotros.
La lógica transcendental: las categorías
La estética trascendental es a la percepción lo que la lógica trascendental es al pensamiento. Esta se pregunta por las leyes o principios del pensamiento que tienen validez a priori. No pueden depender de la experiencia ni de las impresiones sensoriales; deben ser elementales –es decir, no pueden ser compuestas– y deben poder comprenderse de manera integral. Cada vez que usamos nuestra comprensión, hacemos un juicio sobre el mundo. Para ello, hacemos uso de diferentes formas de juicio, denominadas categorías. Existen los siguientes grupos de categorías:
Cantidad: unidad, multiplicidad, totalidad
Cualidad: realidad, negación, limitación
Relación: inherencia y subsistencia, causalidad y dependencia, comunidad
¿Son estas categorías adecuadas? ¿Cómo se explica que las categorías, que son conceptos puros de la comprensión, puedan aplicarse a objetos concretos? De eso se trata la deducción trascendental. Aquí es donde aparece el giro copernicano en el pensamiento, en especial, si tenemos en cuenta el significado del principio de la causalidad.
“Pero, aunque todo nuestro conocimiento se eleve por la experiencia, esto no significa que surja de la experiencia””.
La oración: “El helado se derrite porque brilla el sol” contiene la categoría de la causalidad. Las dos situaciones (el brillo del sol y el helado derritiéndose) pueden percibirse a través de los sentidos, pero la causalidad (el “porque”) no es una impresión sensorial, sino un elemento de la comprensión. La comprensión opera como un sello que imprime las categorías en las percepciones para ordenarlas. Hace hago notable: vincula la objetividad (el derretimiento del helado, el brillo del sol) con la subjetividad (“porque”). Por eso, es posible afirmar que los objetos dependen del modo en que los percibimos.
“La filosofía necesita de una ciencia que determine a priori las posibilidades, los principios y el alcance de todo conocimiento”.
Si te estás planteando empezar una terapia de estas características o quieres especializarte como terapeuta, sigue leyendo. Esta terapia dispone de varias fases o etapas. Como en la mayoría de casos, la finalidad principal es ayudar al individuo a superar el sufrimiento que padece. Sin embargo, como ya hemos comentado, su objetivo final es guiarle hasta el equilibro emocional interior. ¿Cómo lo hace?
1-. Trabajar el Ego: La persona empieza por dirigir su mirada hacia el interior identificando los patrones mentales que le producen sufrimiento. Así se empieza por asumir la crisis personal como una vía para empezar con el crecimiento y la transformación propia.
2-. Relativización y reprogramación: La persona empieza a ser capaz de crear otros nuevos patrones saludables, que se ajustan a sus necesidades vitales y emocionales. La persona empieza a trabajar en un estado de consciencia plena y es capaz de identificar sus emociones para elegir qué mejor opción existe para ella.
3-. Camino a la esencia: El paciente alcanza el nivel transpersonal y es capaz de reconocer todas las experiencias como una causa de aprendizaje y de despertar de consciencia.
Técnicas usadas para cada esfera
Como hemos comentado, la psicología holística y transpersonal trabaja todas las esferas que comprenden el ser humano. Así, tiene varias técnicas para cada una de ellas.
• El conocimiento del cuerpo y el movimiento • Escritura de diario • Trabajo de respiración • Visualización guiada • Meditación • Terapia del yoga • Establecimiento de metas • El trabajo soñado • Entrenamiento asertivo • Expansión de la consciencia • La terapia de regresión • El desarrollo de la imaginación y la intuición • Obra de arte simbólico • Mindfulness • Respiración consciente • Ejercicio físico y de respiración
Diferencias con la psicología holística
La psicología holística contempla los problemas emocionales y alteraciones psicológicas como manifestaciones del alma en su intento de evolucionar. En ella se ve el conflicto como una oportunidad de crecimiento personal y tiene como objetivo acompañar al paciente en su proceso, aportando herramientas y orientaciones que faciliten el asumir su papel de adulto, lo que le permitirá recuperar su poder que le abrirá el camino hacia la solución a sus problemas
Fases de la terapia transpersonal
Si te estás planteando empezar una terapia de estas características o quieres especializarte como terapeuta, sigue leyendo. Esta terapia dispone de varias fases o etapas. Como en la mayoría de casos, la finalidad principal es ayudar al individuo a superar el sufrimiento que padece. Sin embargo, como ya hemos comentado, su objetivo final es guiarle hasta el equilibro emocional interior. ¿Cómo lo hace?
1-. Trabajar el Ego: La persona empieza por dirigir su mirada hacia el interior identificando los patrones mentales que le producen sufrimiento. Así se empieza por asumir la crisis personal como una vía para empezar con el crecimiento y la transformación propia.
2-. Relativización y reprogramación: La persona empieza a ser capaz de crear otros nuevos patrones saludables, que se ajustan a sus necesidades vitales y emocionales. La persona empieza a trabajar en un estado de consciencia plena y es capaz de identificar sus emociones para elegir qué mejor opción existe para ella.
3-. Camino a la esencia: El paciente alcanza el nivel transpersonal y es capaz de reconocer todas las experiencias como una causa de aprendizaje y de despertar de consciencia.
Técnicas usadas para cada esfera
Como hemos comentado, la psicología holística y transpersonal trabaja todas las esferas que comprenden el ser humano. Así, tiene varias técnicas para cada una de ellas.
• El conocimiento del cuerpo y el movimiento • Escritura de diario • Trabajo de respiración • Visualización guiada • Meditación • Terapia del yoga • Establecimiento de metas • El trabajo soñado • Entrenamiento asertivo • Expansión de la consciencia • La terapia de regresión • El desarrollo de la imaginación y la intuición • Obra de arte simbólico • Mindfulness • Respiración consciente • Ejercicio físico y de respiración
Diferencias con la psicología holística
La psicología holística contempla los problemas emocionales y alteraciones psicológicas como manifestaciones del alma en su intento de evolucionar. En ella se ve el conflicto como una oportunidad de crecimiento personal y tiene como objetivo acompañar al paciente en su proceso, aportando herramientas y orientaciones que faciliten el asumir su papel de adulto, lo que le permitirá recuperar su poder que le abrirá el camino hacia la solución a sus problemas