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Paz y Ciencia
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jueves, 18 de febrero de 2021

Hermann Hesse: Encontrarse

 


Esta frase de Herman Hesse  propone una mirada interesante a  los dos caminos que normalmente se ven como complementarios : el de ubicarse en el mundo y el de reconocerse a sí mismo.

Se considera un correlato lógico del propio reconocimiento  el relacionarse adecuadamente con el entorno.

Sin embargo, no encajar, sentirse ajeno, vivenciar cierta desubicación, es, para el Premio Nobel de Literatura de 1946, una señal de autoreconocimiento, de fidelidad a uno mismo, de validación del propio estar siendo.

Sentirse incómodo, fuera de lugar, como “sapo de otro pozo”, entonces, no es necesariamente una cuestión de no entrar en el molde que otros proponen, sino de no estar dispuesto a modificar la esencia personal, a cambiar las propias decisiones, a elegir diferente.

Y ese es el fiel de la balanza, el que marca la posibilidad de ser flexible y acomodarse, el seguir siendo uno mismo.

Estar siendo uno, el que uno puede y elige ser,  en el mundo.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. rcordobasanz@gmail.com Tfno. +34 653 379 269.                                  Página Web: www.rcordobasanz.es                  Instagram: @psicoletrazaragoza

martes, 2 de junio de 2015

Hermann Hesse: literatura como lenguaje de los sentimientos


Hermann Hesse (1877-1962) fue un pintor y novelista alemán nacionalizado suizo que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1946 en reconocimiento a toda su obra literaria. En 1891 ingresaría en el seminario evangélico de Maulbronn, del que se escaparía un años después a causa de la rigidez educativa de la institución que le impedía, entre otras cosas, estudiar poesía.

En la época en la que trabajó como librero,publicó en el otoño de 1898 su primer libro de poemas, "Canciones románticas", con apenas éxito. Tras la publicación de la novela "Peter Camenzind", en 1904, Hesse pudo entonces vivir de sus obras.

Hesse, ese escritor de personalidad difícil y un tanto huraño, que publicó muchas obras bajo el seudónimo de Emil Sinclair, nos dejaría grandes títulos como “Demian” (1919), “Siddharta” (1922), “El lobo estepario” (1927) o “El juego de los abalorios” (1943). Sus libros, que han sido traducidos a más de 40 idiomas, se caracterizan por una gran profundidad psicológica. Se dedicó a difundir en muchos de sus escritos el amor que sentía por la mística oriental y su interés por lo espiritual. Su búsqueda de nuevos valores y puntos de referencia para reemplazar a los tradicionales se convertirían en una constante. No en vano, su narrativa sencilla y fluida lo han convertido en uno de los autores más leídos del mundo.

Os dejamos con algunas de sus frases más célebres:

“Hay millones de facetas de la verdad, pero una sola verdad”.

“Cuando alguien que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello”.

“La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”.

“Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros”.

“Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros”.

“Hago mi camino cansado y polvoriento, y detenida y dudosa queda tras de mí la juventud, que baja su hermosa cabeza y se niega a acompañarme”.

“Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos”.

“La divinidad está en ti, no en conceptos o en libros”.

“La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla”.

“Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos”.

“Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia”.

“Alguno no llega jamás a ser hombre, y sigue siendo rana, ardilla u hormiga”.

“La felicidad es amor, no otra cosa. El que sabe amar es feliz”.

“Las palabras no sirven para explicar un sentido secreto”.

“Si para divertirte necesitas el permiso de los demás, entonces eres verdaderamente un pobre diablo”.

miércoles, 25 de junio de 2014

Buena Vida

Nada es pequeño en el amor. Aquellos que esperan las grandes ocasiones para probar su ternura, no saben amar. Laure Conan

La fe en que no hay acontecimiento feliz o desgraciado al que no podamos dar un sentido enderezándolo al bien, me ha acompañado siempre y me sigue acompañando, y no estoy dispuesto a renunciar a ella, ni para mí ni para los demás. 
Hermann Hesse

Palabras para una buena vida

"Usted podrá tener siempre todo aquello que se puede comprar con dinero, pero estará condenado a ver cómo precisamente lo mejor, lo más bello, lo más apetecible no se puede comprar con dinero. Lo mejor, lo más bello, lo más apetecible del mundo sólo puede pagarse con la propia alma, lo mismo que el amor no puede comprarse, y si alguien posee un alma no pura, no capaz del bien o al menos de creer en el bien o al menos de creer en el bien, tampoco poseerá sensibilidad suficiente para lo mejor y lo más noble, y tendrá que contemplarse para siempre con la imagen empequeñecida, ajada, borrosa, del mundo que sus pensamientos, para propia tortura y pobreza, se han forjado."
Hermann Hesse

lunes, 29 de abril de 2013

Hermann Hesse: soñando durante su vida

 
 
 
Leer a Hermann Hesse es una hermosa forma de leer literatura, aprender sobre la vida, leer la sensibilidad hecha palabra y, también, por todo lo anterior una forma de aprender psicología mucho más eficaz que cualquier sesudo manual.
Hermann Hesse me acompañó en tiempos pretéritos, aún tengo un par de obras esperando: "El Juego de los Abalorios" y "El Caminante", esta última con dibujos del autor. Según mi amiguita de la librería "es muy existencialista/abstracto".
Estamos en un mundo de lo concreto. Cada cual elige y busca unas cosas, quizá estemos toda la vida buscando como el galgo detrás del conejo, como el correcaminos. No sabemos ser felices con lo que tenemos, nos cuesta paladear cada instante de la existencia y sacar jugo de lo bello que existe a nuestro alrededor. Esto me conecta con un error, tenemos la ilusión de que el bienestar se encuentra allá fuera, craso error, para despertar, es el interior el que tiene que realizar la eclosión, a menudo para sorpresa de todos.
Comparto esta reseña del autor, de tipo biográfico para conocerle mejor. A mi parecer, no hay mejor manera que leer su obra. Rodrigo Córdoba Sanz, Psicólogo y Psicoterapeuta
 
Hermann Hesse está considerado como "autor de la crisis", como un poeta que se sometió por escrito al doloroso autoanálisis, siempre en busca de su auténtica y propia identidad. La casa paterna y la educación marcaron por igual tanto su personalidad como también su obra poética. Dos veces en su vida se agudiza dramáticamente el estado psíquico de Hesse. Tras la huida del seminario monacal en Maulbronn, en 1892, cuando contaba 15 años, sus padres le llevan a Bad Boll al centro de Christoph Blumhardt, un teólogo amigo. En ese hospital privado Hesse llevó a cabo un intento de suicidio, ante lo cual, al cabo de sólo 14 días, Blumhardt recomendó el traslado a un manicomio del poseído por la "maldad y el satanismo". Luego los padres le ingresaron en el centro de salud y cuidados de Stetten, donde permaneció cuatro meses. Diagnóstico según la ficha de enfermo: melancolía. Hesse conseguía comportarse bien exteriormente, pero por dentro estaba descontento con su destino y escribía a casa cartas acusadoras. En octubre de 1892, Hesse fue dado de alta del centro psiquiátrico de Stetten y los padres consiguieron que el hijo ingresara en el liceo de Cannstatt, que abandonó al cabo de un año. Una segunda crisis grave en su vida se produjo por la Primera Guerra Mundial, que provocó graves tormentas espirituales en el sensible Hesse. Una enfermedad grave de su hijo más joven, la muerte de su padre en 1916, la Primera Guerra Mundial, una crisis matrimonial y la enfermedad psíquica de su esposa Mia empujaron a profundas depresiones al poeta, que ya entonces era popular. Su estado de salud estaba tan maltrecho que tuvo que interrumpir su trabajo de atención a los prisioneros de guerra para someterse a una cura de baños, sin éxito, y después a tratamiento psicoanalítico en la clínica privada Sonnmatt de Lucerna. Celebró 72 consultas con el Dr. Josef Bernhard Lang, un colaborador de C. G. Jung, en las que logró salir de su entumecimiento y superar hasta cierto punto la crisis. El encuentro con el psicoanálisis, que le ayudó a enfrentarse a los conflictos de sus años de juventud, se convirtió en un importante punto de inflexión en la vida de Hesse. En cuanto a la poesía, el periodo del cambio y el nuevo comienzo se refleja en Demian (1919), como un intento de explicarse a sí mismo. En Demian también se reproducen las charlas terapéuticas con el Dr. Lang (que en la novela se llama Pistorius): "Todo, incluso lo más banal, chocaba dentro de mí en el mismo punto con un mazazo silencioso y continuo. Todas las sesiones ayudaban a raspar pieles de mí, a romper cáscaras de huevo, y después de cada una la cabeza se alzaba un poco más, algo más libre, hasta que mi pájaro amarillo eclosionaba como un hermoso pájaro con cabeza de depredador saliendo de la destruida cáscara del mundo."

Carta de Hermann Hesse a su padre del 14 de septiembre de 1892 desde el hospital de Stetten.
http://www.hermann-hesse.de/es/biograf%C3%AD/crisis-en-su-vida
http://youtu.be/d9Zum658BAY

miércoles, 24 de octubre de 2012

EL CAMINANTE: Hermann Hesse

 
"Hermann Hesse es el último caballero de la estirpe esplendorosa del Romanticismo", así lo describió su primer biógrafo y amigo, el dadaísta y escritor Hugo Ball. El "Juego de Abalorios" (1943), testimonio de toda una vida y síntesis de saber y de fe, será la última novela anterior a su obtención del Premio Nobel de Literatura, en 1946.


"...los árboles, los pájaros y las mariposas. Sabía cantar canciones y silbarlas entre dientes, y muchas cosas que tienen valor para la vida". Hermann Hesse

"He tenido que soportar una carga muy pesada en mi vida personal en los último años. Me dispongo ahora a ir a Ticino una vez más, a vivir por un tiempo como un ermitaño en la naturaleza y en mi mundo".

"Mira por dónde un dí descubrí una alegoría completamente nueva. Ya con cuarenta años, de pronto empecé a pintar. No es que yo me considerase un pintor o quisiera llegar a serlo. Pero pintar es algo maravilloso, le vuelve a uno más alegre y tolerante. Después no se tienen los dedos negros como sucede al escribir, sino rojos y azules..."

El Caminante (1920) es entendido como la experiencia de transformación y reencuentro interior en el libre transitar por los senderos de la vida y la naturaleza.
Se trata en este caso, de la naturaleza de su segunda patria en la Suiza italiana de Montagnola, sentida como un cruce d frontera con Sur y abierta a todos los rincones de la Tierra, " a todos los continentes". Allí estableció Hesse su residencia permanente y allí sería enterrado en 1962. La atmósfera soñadora de la aldea meridional y de los bosques frondosos inundados de sol que dscubre en rutas a pie, enfebrecen su voluntad y su imaginación creadora. Cuatro décadas después de su muerte quedan todavía lugareños como el antiguo cartero, signor Petrini, que recuerdan al escritor con su sombrero de paja, sus útiles de pintar bajo el brazo y su andar cansino, atravesando caminos que los visitantes pueden hoy recorrer siguiendosus pasos.
Prácticamente todo en la obra de Hermann Hesse es autobiográfico; su creación está atrapada en su mundo subjetivo siempre regido por la determinación, el amor, los problemas de la sociedad de su tiempo, presiente los futuros escollos de las nuevas generaciones que le serán devotas. La suya sería una postura coherente con el espíritu alemán de formación integral del hombre y con la tradición del protestantismo pietista familiar, condicionado por unos padres y un abuelo materno predicadores y editores religiosos vinculados a la misión de la India.

En El Caminante saca a relucir sus tres facetas más destacadas artísticas, la escritura, la poesía y la pintura, de forma que es un maravilloso libro, hecho desde un retiro espiritual-existencial catalizado por la naturaleza, el silencio, el reposo y la inspiración.
El texto fluye con el presente, está vivo y escrito con el corazón; su escritra es confesión. Las acuarelas de tonos claros funcionan como una firma, una tonalidad que no desvela más que un estado de ánimo fluctuante, acorde con los ciclos de la naturaleza; esa naturaleza cambiante que tiene sin embargo su virtud y su esencia en la quietud y la permanencia:

"Todo en este libro es luminoso... los sentimientos se han vuelto cristal al tocarlos"

"Verán que no existe discrepancia entre mi pintura y mi obra poética, en aquella también busco, no una visión naturalista, sino una verdad poética"

Como nómada abraza un mundo sin fronteras. Su andadur se encamina siemrpe hacia el sur donde vaga voluptuosa y libremente su memoria como él mismo, de amor al amor, de amor al mundo. "...Mi nacimiento se produjo a primera hora de la tarde de un cálido día de Julio, y la temperatura de aquella tarde es la que, inconscientemente, he amado y buscado durante toda mi vida, y la que he añorado dolorosamente cuando me faltó. Nunca pude vivir en países fríos y todos los viajes voluntarios de mi vida se dirigieron al sur".
 
 
 
http://youtu.be/zUKscFP-q3U Documental de Kurt Cobain
 
 
http://youtu.be/hT4bV-U_h50 Cry Baby -Janis Joplin-
 
 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Tu divinidad

 
 
 
 
"EL CONOCIMIENTO ES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, NADIE TIENE EL DERECHO DE SECUESTRARLO Y SIEMPRE SE IMPARTIRÁ GRATIS"

"Conócete a ti mismo" es sabiduría suprema; pero ¿cómo podemos conocernos a nosotros mismos? ¿Lo que buscamos es un mero conocimiento intelectual? La psicología moderna explica buena parte de los mecanismos de la mente, y plantea hipótesis interesantes y útiles, pero no deja de ser un estudio de la mente como objeto. ¿Cómo puede conocerse la mente como sujeto, salvo a través de la experiencia? Todos somos conscientes de los diferentes valores que guían nuestra vida interior: la diferencia que experimenta nuestra vida interior cuando la rutina de las tribulaciones diarias, grandes o pequeñas, nos hace sentir que realmente no estamos viviendo, o cuando oímos una sinfonía de Beethoven o leemos a Shakespeare o a Dante o los Upanishads, caso de que podamos leer o escuchar; pero ¿somos capaces de saber qué es lo que nos permite ser conscientes de nuestra propia consciencia? ¿Podemos conocer esa esencia de nuestra propia consciencia? ¿Podemos conocer esa esencia de nuestra vida que nos permite vivir y sentir y pensar? Si lo hiciéramos, llegaríamos a conocernos a nosotros mismos, a nuestro Atman ("Sí-mismo"): conoceríamos a Dios. Entonces podríamos saber, al igual que sabemos que estamos vivos, pero con una intensidad mucho mayor, que existe un centro dentro de nosotros que nos proporciona esa unicidad que llamamos consciencia y que puede ser uno con el UNO, el nexo invisible que proporciona la unidad de nuestras pequeñas vidas y que es la unicidad de este vasto universo.
Esta es la gran aventura y el gran descubrimiento. Nadie puede hacerlo por nosotros. Hasta que no alcanzamos la cima de la montaña, no vemos en todo su esplendor el paisaje que se extiende más allá; si bien hay destellos de luz que iluminan nuestro camino hacia la montaña. Estos destellos de luz nos dan fe, entonces sabemos, no con el conocimiento externo de leer libros, sino con esa certidumbre de la fe que proviene de los momentos de la vida interior. Pero si por orgullo intelectual  o por la indolencia de la estupidez negamos la luz, negándonos así a nosotros mismos, ¿cómo podremos evitar hallarnos en la oscuridad?
Es por eso que las grandes plegarias del hombre siempre han sido oraciones por la luz y el amor. No podemos comprar luz ni amor en los mercados del hombre; nos son dados "sin dinero y sin precio".

Sobre el explícito silencio y la implícita ausencia de Dios, el genial Woody Allen, en Anything Else, dice: “And you got this shrink who, like God, never speaks and, like God, is dead.”
 
 


http://youtu.be/Vbg7YoXiKn0 Stand by me -Ben E. King-
http://youtu.be/15bvHHXOFBI Por Quererte -Efecto Mariposa-
http://youtu.be/SMfTRVs_pHo Cómo Hablar -Amaral y Antonio Vega-
http://youtu.be/KgjfPcjWkyg El Sitio de mi Recreo -Antonio Vega-

Donde nos llevó la imaginación
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos

Donde se creó Ia primera luz
germinó la semilla del cielo azul
volveré a ese lugar donde nací

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo
De nieve, huracán y abismos
el sitio de mi recreo

Viento que en su murmullo parece hablar
mueve el mundo y con gracia le ves bailar
y con él el escenario de mi hogar.

Mar bandeja de plata, mar infernal
es un temperamento natural
poco o nada cuesta ser uno más.

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo
De nieve huracán y abismos
el sitio de mi recreo,

Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura
Hay nieve, hay fuego, hay deseos
allí donde me recreo

(Antonio Vega)

sábado, 30 de junio de 2012

El Paraíso

EL PARAÍSO

Vamos a hablar, por tanto, del Alma (en mayúsculas, no del alma como idea manoseada e imprecisa) y de que significa llegar a vivir en ella. Pero previamente debemos reflexionar sobre los problemas de pensar en términos de Bien y de Mal, asunto tan enraizado en nuestra cultura. Y para hacerlo me parece necesario que nos remontemos a nuestros orígenes míticos. Es decir, al paraíso bíblico.
El libro del Génesis, que encabeza la Biblia, narra la creación de todo lo que existe, incluyendo a nuestros míticos primeros padres, Adán y Eva. Allí se describe el paraíso, en el que ellos viven, como un edén, un jardín de belleza inigualable del que mana todo aquello que necesitan. En hebreo la palabra "edén" tiene el sentido de placer o delicias, así que es fácil imaginar frutos, manjares, semillas, flores de todos los colores y aromas, manantiales de aguas frescas y cristalinas, árboles maravillosos, ríos frondosos, aves cantoras, animales al servicio de las necesidades del hombre, sombras alfombradas de verde, perfumes sin fin y una leve y constante brisa embriagadora.
En ese paraíso nada falta, todo nos es dado, reina la abundancia y la conformidad. Solo existe la satisfacción, el leve discurrir de los días y un ánimo feliz y alegre, Adán y Eva, por lo que parece, están inmunizados ante cualquier sufrimiento, ya sea la enfermedad, el hambre o el paso del tiempo. Dios se muestra benevolente y amable: los ha fabricado a su imagen y semejanza, los ama y los cuida con primor. Además acepta un trato con ellos y les confiere un encargo importante, "llenar la tierra", dominando sobre los demás seres que la habitan y sirviéndose de todas las fuentes y recursos que ella les proporciona.
Mediante una acrobacia mental, podríamos trasladar esta descripción del paraíso bíblico a un momento del crecimiento del ser humano: la vida instintiva y afortunada de los bebés y de los niños muy pequeños. En ella todo les es dado. Pueden vivir con levedad y alegría el discurrir de los días en un gozoso y excitante presente. Incluso cuando los conflictos o tragedias en la familia o el entorno son grandes y hacen mella en su cuerpo delicado, tensándolo o debilitándolo, en general están dotados y orientados al presente. Con toda su fragilidad, pero también con todo su instinto, la vida les llama imperativamente, como un canto irresistible. Apenas viven con preocupación ni anticipación. Están presentes. Su paraíso es vivir el presente.
Sin embargo, más allá de esta traslación, creo que debemos concebir este paraíso mítico del Génesis como una metáfora de otra cosa, como una fábula que pretende mostrar algo o indicar un camino, como veremos en seguida. Sería demasiado infantil e iluso pensar que el verdadero paraíso excluye el lado desafortunado y doloroso de la vida. Supondría un espejismo inocente pensar que la enfermedad, la muerte, la decadencia y otros hechos dolientes deban desterrrarse del flujo de la vida para que resulte gozosa. Es más, ¿no serán precisamente estos hechos penosos los que conceden a la vida su sentido, el arco de vuelta que sostiene la vida como viaje con inicio, proceso y fin? La respuesta, claro, es sí: solo la muerte apoya la vida, el quebranto sostiene a la dicha y la completa, mientras que la vejez es el retrato futuro en el que se enmarca la juventud.
No podemos hacer una elección parcial, no podemos decir quiero la juventud pero no la vejez, quiero la salud pero no la enfermedad. No es posible y no se trata de eso. Se trata de tomar entera la vida con todos sus rostros, pues los hechos se dan igual que morimos, en un tránsito imparable donde la creación precede y sigue a la destrucción.
No, no podemos elegir. Inclinados, vivimos ante la imensa paleta del gran pintor.

Joan Garriga Bacardí: "Vivir en el Alma. Amar lo que es, amar lo somos y amar a los que son". Rigden Institut Gestalt, 2011, Madrid. Pp.:21-23






http://youtu.be/TbgEYZ-iw5w Alejandra Pizarnik: "La Palabra que Transita los Bordes". Selección de hermosas frases, surrealistas, heterodoxas en cuanto a los "cánones" de la poesía, visceral, transparente, reconociendo su terrible sufrimiento, compartiéndolo, vomitándolo, entrelazando palabras para construir un vehículo que se aloje en nuestros corazones. Amor, Desamor, Alegría, Tristeza, Rabia, Furia, Depresión, Autodestrucción, solo ella lo puede explicar, son sus palabras lo que nos muestra quién fue, quién es, porque está en nuestros corazones, en nuestra Alma Universal, en la Argentina, en mí. Como reflejo de nuestras emociones cuando se desbordan, como figura poética, como arte, como identificación con su dolor, sufrimiento... Un buen vídeo. Creo que está bien para dar fin a la entrada de un libro titulado "Vivir en el Alma".
http://youtu.be/D5XU8MsvV-A Música de una famosa cantante Finlandesa, antigua cantante de Nightwish (que fue un fenómeno en los países nórdicos). Ahora está haciendo el recorrido en solitario. El título de la canción va en consonancia con el vídeo de Alejandra. Va en consonancia con la marejada de mis sentimientos. Va en relación con la profundidad del texto de Joan Garriga, se titula
http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2012/06/08/jacek-yerka/ El Arte Surrealista de Jacek Yerka.

viernes, 15 de enero de 2010

martes, 29 de diciembre de 2009

Siddharta, Hermann Hesse

Pensativo, Siddharta caminó aún más lentamente, mientras se preguntaba a sí mismo:
"¿Qué has querido aprender de las doctrinas de los profesores? ¿Qué es lo que ellos no han podido enseñarte, a pesar de lo mucho que te han ilustrado?"
Y se contestó:
"Era el yo, cuyo sentido y carácter quería comprender. Era el yo, del cual me quería liberar, al que quería superar. Pero no lo conseguí, tan sólo podía engañarlo, únicamente podía huir de él, esconderme. ¡Ciertamente, ninguna cosa del mundo me ha obsesionado tanto como este mi yo, este enigma de vivir: que soy un individuo separado y aislado de todos los demás, que soy Siddharta! ¡Y de ninguna otra cosa del mundo sé tan poco como de mí, de Siddharta!"