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Paz y Ciencia
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lunes, 29 de noviembre de 2021

Amar. AMOR. Joan Garriga

 


Aprender a ser dos. Sabemos que a veces solo el amor no es suficiente, siempre nos lo han dicho, pero nos casamos, convivimos y lo (re) confirmamos. El amor está, pero se transforma en otras cosas por las que debemos trabajar cada día. De unas somos conscientes, de otras no. Este 2017 cumplo tres años de casada y aunque para muchos todavía estamos en plena luna de miel, yo prefiero reconocer que hemos pasado por crisis, que me he equivocado y él se ha equivocado. Que los dos hemos perdonado, hemos olvidado, hemos hecho compromisos. Que nuestra relación es una prioridad y que aprender a ser dos es, valga la redundancia, un aprendizaje que nunca termina.

Por eso este autorregalo. Cuando vi que Joan Garriga venía a Medellín a hablar de El buen amor en pareja, compré dos boletas, llamé a Andrés y cancelamos la comida del viernes programada con unos amigos. Sabemos que a veces solo el amor no es suficiente, sí, que se necesita un buen amor y eso se traduce en respeto, admiración, comprensión, perdón. Suena bonito, pero es mucho más profundo y requiere voluntad, entendimiento.

De Joan Garriga sabía que era un escritor español. También psicólogo y terapeuta. Había visto algunos de sus libros y hace un tiempo compartí un par de sus frases en redes sociales. Subió al escenario y se presentó sin mayores pretensiones y con una buena dosis de humildad, tan escasa a veces en algunos conferencistas. Muchos aplausos, lleno total. Mi libreta morada, un lapicero de tinta negra y una conversación de casi tres horas.

Aquí, en palabras de Joan Garriga, cinco formas para encontrar el bienestar en la pareja, claves para construir un buen amor. Ideas que todavía retumban en mi cabeza. Espero que les gusten. Gracias a Coversaciones para el Alma por estos espacios.

1. QUE SEA FÁCIL

“Que todo fluya sin dificultad. Sin grandes turbulencias emocionales. Sin tantos desgastes. Es decir, que la vida en pareja sea un campo complaciente, de respeto, donde no perdamos mucha energía. Esto no quiere decir que no haya conflictos, porque las parejas tienen conflictos, pero saben vivirlos e incluso, las más listas, saben impedirlos. Son capaces de identificar las cosas que le molestan al otro. Encuentran la forma de desactivar las bombas que están anunciadas.

También es fácil cuando la pareja se da reconocimiento. Yo te miro, tú me miras; yo te hablo, tú me hablas; yo te escucho, tú me escuchas, te registro y me registras. Un ejercicio obligatorio en la pareja debería ser tomarse un minuto para verse, para mirarse. Te veo ahora, hoy, no te doy por supuesto”. 

2. QUE SE TRATE DE DOS COMPAÑEROS

“Una relación de pareja es una relación de acompañamiento. La soledad no es sana. Hay que saber vivirla. Necesitamos estar acompañados en la vida por personas significativas. Amigos, hijos, hermanos, por la pareja. Esta es la relación de acompañamiento más importante, porque en ella vivimos lo más vulnerable y tierno de nuestro corazón, así como lo más grandioso de nosotros. Necesitamos otro que nos atestigüe, que nos confirme. Un otro que esté cuando estemos llorando y cuando estemos riendo. Compartirse, acompañarse”.

3. QUE SE TRATE DE DOS NATURALEZAS NO DEMASIADO INCOMPATIBLES

“Esto quiere decir que a veces amamos a alguien, pero ese alguien es de otra religión o es de un país muy lejano o hay un diferencial de edad muy grande. Hay que poner mucha atención. Algo muy frecuente es cuando uno quiere tener un hijo y el otro no. Cuando alguno ya lo tiene y el otro no. No digo que el amor no se logre, pero no se pueden obviar estas cosas. Hay que hablarlas, hay que trabajarlas”.

4. QUE SE EXPERIMENTE CONFIANZA EN EL OTRO

“Confianza significa que estoy convencido de que cumplirás con tus compromisos y de que cuidarás de mí, aunque puede ser que alguna vez no lo hagas. No es control, es confianza. En general, cuando una pareja experimenta confianza siente que el otro quiere mi bien y yo quiero su bien. Pero hay parejas que por las heridas del pasado se van instalando en la desconfianza. Entonces el otro ya es un enemigo, del otro no se espera algo bueno sino que se le teme.

Cuando la confianza se va perdiendo hay que prender todos los semáforos, hay que buscar ayuda, hay que trabajar en esto porque si no, el futuro que se vislumbra puede ser muy desfavorable”.

5. EL DESEO ESPONTÁNEO DE QUE EL OTRO ESTÉ FELIZ

“Y acá la palabra más importante es espontáneo. Si experimentan esto, firmo donde sea, que están en un buen amor de pareja. Esto es más fácil sentirlo con los hijos, pero cuando se vive con la pareja, y esto es un proceso, es increíble."

domingo, 1 de julio de 2012

La Conciencia: Vivir en el Alma



"Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior" Frida Kahlo.

¿Qué nos está señalando la metáfora del Edén? Yo creo que el descubrimiento principal que podemos hacer es que en el paraíso carecemos del órgano de la conciencia. ese que evalúa, compara y juzga la realidad, a nosotros mismos y a los demás, presidido por nuestras ideas sobre el bien y el mal. Me refiero aquí a la conciencia en un sentido moral, axiológico, a la portadora de nuestros valores y leyes, no a la conciencia en el sentido de darse cuenta, de poner atención o percatarnos de la realidad con los sentidos. Esta conciencia que espontáneamente pone atención y se percata de la realidad es de diferente índole a la conciencia moral y, cuando no la distorsionamos con nuestros tabúes perceptivos, se encuentra siempre activa, iluminando y percibiendo todo lo que alcanza.
En el Edén no disponemos, por tanto, de capacidad de deliberación y diálogo interior, pues carecemos del órgano uqe hace distinciones morales y discrimina los asuntos, los comportamientos y las personas como buenos o malos en su esencia (falta de conciencia que piensa, evalúa, compara, discrimina, enjuicia, reflexiona). En un sentido extremo, ni siquiera contamos con una conciencia elemental que diferencie entre el yo y el tú, entre el adentro y el afuera. Somos, simplemente. Al faltarnos el órgano evaluador no existe la muerte como trágica desgracia, por ejemplo, porque no existe la reflexión sobre la muerte como buena o mala, como bella o como horrible. No existe el dolor como experiencia indeseable, aunque le duela al cuerpo, porque solo es una experiencia más que no se evalúa como positiva o negativa. No existe la miseria, porque no hay más que vivencia de lo que hay, y nadie puede pensar que es poco o mucho. Muerte, decadencia, dolor, hambre o tristeza no son más que experiencias en nada diferentes de otras como vida, coraje, ternura o alegría, pero al no poder ser pensadas son únicamente vividas. Este es el paraíso: vivir la vida en lugar de pensarla, sumergirse en ella en lugar tratar de detenerla. Vivencias en estado puro: se viven y pasan, sin pretender agarrarlas para el futuro. El mensaje adicional es que en el paraíso no existe el tiempo más allá del ahora, del instante puro y luminoso.
Cuando Adán y Eva comen del árbol del conocimiento del bien y del mal son expulsados del paraíso y pierden la inocencia. Empieza a crecer en ellos el diálogo interior, se desarrolla la conciencia de sí mismos y la evaluación de las cosas. Con el yo que piensa y juzga les crecen entrañas emociones hasta entonces desconocidas, como el miedo, la vergüenza, el deseo, la esperanza, la angustia, la culpa o el temor de Dios (que tal vez sea el temor a la vida, por haberse separado de ella). En suma, los principales colores del sufrimiento humano, cuya paleta básica es el dicotómico bien / mal. Y en la caída, el órgano que hace distinciones y valoraciones morales va creando su propia cárcel, hecha de conceptos, juicios, pensamientos y directrices. La conciencia construye gruesos muros para que vivan dentro de ellos.
Perdemos la conexión con el paraíso cuando perdemos la relación directa con la vida y surge el concepto de nosotros mismos como entes autónomos y separados, emergiendo la idea de un yo soberano e independiente que se enseñorea sobre la vida a través del pensamiento y la reflexión. Es cierto que en un cierto nivel necesitamos pensar la realidad, necesitamos pensamientos operativos para maniobrar en el mundo, para organizarnos y cuidar de nuestra supervivencia. Pero en otro nivel esos pensamientos construyen un laberinto que nos aprisiona con nuestras exigencias, principios e imágenes mentales. El prisionero es nuestro ser esencial, que va quedando confinado en un estrecho corredor vital.
En el paraíso se vive en pura contemplación activa y pura vivencia de las cosas tal como son, en comunión con los demás y en armonía con la Naturaleza. En el paraíso no existe la reflexión de si los frutos de este árbol son más o menos sabrosos que los de aquel, de si esta hierba es más verde que aquella, de si esa flor es más hermosa que la otra, de si esta sensación física es agradable o desagradable. No existe un yo que lo diga, que trate de crear un universo con sus palabras. Se siente el dolor igual que la alegría, se siente lo agradable igual que lo desagradable. Por supuesto, el organismo se orienta según la preferencia de lo agradable y tiene sus inclinaciones, pero se trata de categorías funcionales, no morales ni verdaderas.
El paraíso absoluto se nos hace presente cuando podemos vivir directamente en la realidad, sin relacionarnos con ella a través de la intermediación del órgano de la conciencia del bien y del mal que evalúa constantemente la realidad. Cuando no está disponible, o no se encuentra desarrollado, o se ha domesticado y purificado la función de este órgano de la conciencia, que actúa de intermediario entre la persona y la realidad. Cuando la realidad no es interpretada, o teorizada, aunque sea favorablemente, ya que lo favorable hace sinapsis con lo desfavorable, que le seguirá.
Se sabe que el bienestar no depende tanto de los hechos en sí mismos como de una actitud. Ya lo decía Epícteto: "No son los hechos los que nos inquietan, sino nuestras opiniones y vivencias de los mismos". La clave está en nuestra manera de vivir la realidad, en tratar de no complicarla con problemas que son fruto de nuestras interpretaciones y no de los hechos en sí mismos. Los problemas vienen de nuestro talento para complicar la simplicidad de los hechos, de nuestra dificultad para aceptarlos y tomarlos como son, aprovechándolos de este modo.
Lo que cuesta es aceptar que todo tiene su lugar bajo el sol, como luego se menciona en el Eclesiastés, uno de los libros del Antiguo Testamento, haciendo referencia al libre juego de los opuestos que se completan en la unidad. En el paraíso no hay comparación, solo el estricto vivir. Prevalece la mirada del niño absorto en la realidad, en pura observación y pura curiosidad, en puro ver sin distracción, sin consideraciones de ningún tipo, sin apropiación ni rechazo de nada, sintonizando con la fuente y el misterio.

Joan Garriga Bacardí: "Vivir en el Alma. Amar lo que es, amar lo que somos y amar a los que son" Rigden Institut Gestalt. 2011, Madrid. Pp.: 24-27

"El Jueves que quise morir": Princesa Inca. La Mujer-Precipicio. Libros del Silencio.

El jueves que quise morir
recordé cómo te dormías encima de mis pechos,
yo dejaba volar las palomas
que tenía dentro de mi vientre,
unas se posaban en tus manos,
otras marchaban por la ventana
hacia cielos que no eran nuestros.

El día que quise morir te recordé a ti
y aquella multitud de palomas
dentro de la habitación
saliendo de mi vientre,
recordé tantos cuartos de bombilla desnuda y
luz herida derrotados con nuestra saliva.

El jueves que quise morir
subí todo Paseo de Gracia
recordando solo  palomas
y cómo te dormías dentro de mi vientre,
solo palomas,
y entré en la portería de mi casa llorando,

pero ya no quería morir,
solo recordar las palomas
que una vez volaron saliendo de mi vientre.



http://youtu.be/757DdYLaJQ4 Cómo hacerte saber de Mario Benedetti.
http://youtu.be/6n1VYLshAys Pablo Neruda en su propia voz.
http://youtu.be/DNx5InxexBI Me gustas cuando callas de Pablo Neruda. Voz de Alejandro Sanz.
http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n15/oflores15.html Razón y Palabra: La Otredad, la Mismidad. A partir de autores como Octavio Paz. Profundizar en los vericuetos de la psique.

sábado, 30 de junio de 2012

El Paraíso

EL PARAÍSO

Vamos a hablar, por tanto, del Alma (en mayúsculas, no del alma como idea manoseada e imprecisa) y de que significa llegar a vivir en ella. Pero previamente debemos reflexionar sobre los problemas de pensar en términos de Bien y de Mal, asunto tan enraizado en nuestra cultura. Y para hacerlo me parece necesario que nos remontemos a nuestros orígenes míticos. Es decir, al paraíso bíblico.
El libro del Génesis, que encabeza la Biblia, narra la creación de todo lo que existe, incluyendo a nuestros míticos primeros padres, Adán y Eva. Allí se describe el paraíso, en el que ellos viven, como un edén, un jardín de belleza inigualable del que mana todo aquello que necesitan. En hebreo la palabra "edén" tiene el sentido de placer o delicias, así que es fácil imaginar frutos, manjares, semillas, flores de todos los colores y aromas, manantiales de aguas frescas y cristalinas, árboles maravillosos, ríos frondosos, aves cantoras, animales al servicio de las necesidades del hombre, sombras alfombradas de verde, perfumes sin fin y una leve y constante brisa embriagadora.
En ese paraíso nada falta, todo nos es dado, reina la abundancia y la conformidad. Solo existe la satisfacción, el leve discurrir de los días y un ánimo feliz y alegre, Adán y Eva, por lo que parece, están inmunizados ante cualquier sufrimiento, ya sea la enfermedad, el hambre o el paso del tiempo. Dios se muestra benevolente y amable: los ha fabricado a su imagen y semejanza, los ama y los cuida con primor. Además acepta un trato con ellos y les confiere un encargo importante, "llenar la tierra", dominando sobre los demás seres que la habitan y sirviéndose de todas las fuentes y recursos que ella les proporciona.
Mediante una acrobacia mental, podríamos trasladar esta descripción del paraíso bíblico a un momento del crecimiento del ser humano: la vida instintiva y afortunada de los bebés y de los niños muy pequeños. En ella todo les es dado. Pueden vivir con levedad y alegría el discurrir de los días en un gozoso y excitante presente. Incluso cuando los conflictos o tragedias en la familia o el entorno son grandes y hacen mella en su cuerpo delicado, tensándolo o debilitándolo, en general están dotados y orientados al presente. Con toda su fragilidad, pero también con todo su instinto, la vida les llama imperativamente, como un canto irresistible. Apenas viven con preocupación ni anticipación. Están presentes. Su paraíso es vivir el presente.
Sin embargo, más allá de esta traslación, creo que debemos concebir este paraíso mítico del Génesis como una metáfora de otra cosa, como una fábula que pretende mostrar algo o indicar un camino, como veremos en seguida. Sería demasiado infantil e iluso pensar que el verdadero paraíso excluye el lado desafortunado y doloroso de la vida. Supondría un espejismo inocente pensar que la enfermedad, la muerte, la decadencia y otros hechos dolientes deban desterrrarse del flujo de la vida para que resulte gozosa. Es más, ¿no serán precisamente estos hechos penosos los que conceden a la vida su sentido, el arco de vuelta que sostiene la vida como viaje con inicio, proceso y fin? La respuesta, claro, es sí: solo la muerte apoya la vida, el quebranto sostiene a la dicha y la completa, mientras que la vejez es el retrato futuro en el que se enmarca la juventud.
No podemos hacer una elección parcial, no podemos decir quiero la juventud pero no la vejez, quiero la salud pero no la enfermedad. No es posible y no se trata de eso. Se trata de tomar entera la vida con todos sus rostros, pues los hechos se dan igual que morimos, en un tránsito imparable donde la creación precede y sigue a la destrucción.
No, no podemos elegir. Inclinados, vivimos ante la imensa paleta del gran pintor.

Joan Garriga Bacardí: "Vivir en el Alma. Amar lo que es, amar lo somos y amar a los que son". Rigden Institut Gestalt, 2011, Madrid. Pp.:21-23






http://youtu.be/TbgEYZ-iw5w Alejandra Pizarnik: "La Palabra que Transita los Bordes". Selección de hermosas frases, surrealistas, heterodoxas en cuanto a los "cánones" de la poesía, visceral, transparente, reconociendo su terrible sufrimiento, compartiéndolo, vomitándolo, entrelazando palabras para construir un vehículo que se aloje en nuestros corazones. Amor, Desamor, Alegría, Tristeza, Rabia, Furia, Depresión, Autodestrucción, solo ella lo puede explicar, son sus palabras lo que nos muestra quién fue, quién es, porque está en nuestros corazones, en nuestra Alma Universal, en la Argentina, en mí. Como reflejo de nuestras emociones cuando se desbordan, como figura poética, como arte, como identificación con su dolor, sufrimiento... Un buen vídeo. Creo que está bien para dar fin a la entrada de un libro titulado "Vivir en el Alma".
http://youtu.be/D5XU8MsvV-A Música de una famosa cantante Finlandesa, antigua cantante de Nightwish (que fue un fenómeno en los países nórdicos). Ahora está haciendo el recorrido en solitario. El título de la canción va en consonancia con el vídeo de Alejandra. Va en consonancia con la marejada de mis sentimientos. Va en relación con la profundidad del texto de Joan Garriga, se titula
http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2012/06/08/jacek-yerka/ El Arte Surrealista de Jacek Yerka.

jueves, 28 de junio de 2012

La Trivialización de la palabra Alma



Hoy en día alma es solo una palabra comodín. Insinúa más que señala, evoca más que detalla o designa. Carece de una definición conceptual precisa, aunque es posible rastrear su historia y los contenidos que trata de denominar a través de la filosofía y la teología. Intinuitivamente nos llega como algo bueno porque lo asociamos con aquello que tiene corazón, porque refleja lo profundo, lo sutil, lo bondadoso, lo compasivo. Lo que nos hace humanos, hermanados en el amor y el dolor, en la fuerza y la fragilidad.
Al no describir nada con una clara precisión conceptual, alma actúa como símbolo o metáfora o reflejo. Palabras como gracia, sabiduría, orden, armonía, conciencia, proyecto supremo, amor o espiritualidad (que no necesariamente religión) se le asocian espontáneamente. Todo y todos quieren tener alma: desde la poesía a las grandes empresas, desde las insituciones y organizaciones del tipo que sea hasta las producciones culturales, sociales y políticas.
Sí, es popular hoy la palabra alma, complemento quiá imprescindible de un mundo feroz y competitivo, tan poco comunitario y seco, rayano en el extremismo, la glorificación y la fascinación de lo individual. Nunca como ahora habíamos gozado (y al mismo tiempo sufrido) de sentirnos tan importantes como seres individuales. En las ricas sociedades modernas se desdibuja el sentido de lo colectivo y lo trascendente y las personas buscamos refugio en un sagrado norte autorreferencial: nuestro yo. Nos sentimos sin esfuerzo el centro del universo, y cuando las dificultades de la vida hacen acto de presencia tratamos de salvar el propio barco, el yo tan preciado, relegando a un lugar secundario el marco grande de nosotros y del destimo común. Vivimos pues en el mito de la libertad individual.
Sin embargo, ¿no es cierto que aquello que habitualmente nos conmieve guarda relación con nuestros vínculos, con las personas que queremos, con lo que reside fuera de nosotros, con lo que logramos compartir, con lo que miramos y admiramos más allá de nuestra piel?
¿Acaso, en momentos cruciales, tal vez frente a reveses graves, pérdidas o enfermedades, no nos obliga la vida a sintonizarnos con sus propósitos misteriosos y a aceptarlos? La libertad y la voluntad individual qudan entonces en entredicho, en  un mito bello, atrayente y juvenil que adolece de sentido real cuando se confronta, por ejemplo, con las fuerzas familiares o los caprichos del destino o los límites naturales de los biológico.
En la experiencia de sentir y reconocer lo trascendental (literalmente lo que nos trasciende, lo que va más
allá de nosotros mismos, lo que hace porosa y extensible nuestra piel) encontramos el tono del Alma. Y ante la grandeza lo que no es yo y hace sinapsis con un tú o un él o un nosotros reconocemos su aroma. En el Alma, en su sentido profundo, quedamos vinculados y humildes.

Joan Garriga Bacardí: "Vivir en el Alma. Amar lo que es, amar lo que somos y amar a los que son". Rigden Institut Gestalt, 2011, Madrid. Pp.: 19-20

http://www.joangarriga.com/escritos.asp Página con los trabajos de Joan Garriga. Artículos y Entrevistas.
http://www.anar.cat/index.php?c=43&lng=ESP Página Gestalt con contribuciones de Joan Garriga.


miércoles, 27 de junio de 2012

Vivir en el Alma



Si quieres volverte sabio, primero tendrás que escuchar a los perros salvajes que ladran en tu sotano. Nietzsche.
La vida es aquello que está ocurriendo mientras tú estás buscando el sentido. John Lennon.
Hacer lo que tenemos que hacer, dar lo que tenemos que dar, recibir lo que nos toca recibir. Joan Garriga.
De todos los conocimientos posibles el más sabio y útil es conocerse a sí mismo. William Shakespeare.

Este libro no es para inocentes. Al contrario, es para aquellos que han experimentado en algún momento las inevitables inclemenencias y contrariedades del vivir; para los uqe conocen el amor pero también el desamor, la alegría pero también la trsiteza; para los que han tenido suerte de cometer errores, equivocarse mucho o poco, sentirse culpables alguna vez y, sobre todo, ser menos buenos de lo que hubieran deseado. Y para los que tienen o han tenido dificultades, porque ellos sí han dado con lo esencial humano, aquello que nos permite crecer y convertirnos en personas reales. Joan Garriga. Vivir en el Alma.

¿Dónde están las monedas? El cuento de nuestros padres. Anterior libro de Joan Garriga Bacardí.

"Finalmente, cuando miramos el fluir de la vida con ecuanimidad, los requerimientos del Alma para lograr la meta preciada de la paz interior son simples:
- Amar lo que es, la realidad tal como se manifiesta, aun cuando presente su cara terrible o furiosa. Así lo enseñan todas las tradiciones de la sabiduría.
- Amar lo que somos, dejando de pretender ser diferentes, mejores o peores, respetando nuestros distintos rostros y los personajes que sugen según cambian los contextos, respetando nuestro cuerpo único y perfecto, respetando nuestros sentimientos tan necesarios y valiosos, sentimientos creados para ser sentidos y vividos, para dejarlos emerger y desaparecer, para dejarlos fluir, tal y como enseña la terapia Gestalt.
- Amar a todos los que son, es decir, a todos los compañeros humanos, pero en especial a los que nos conciernen de cerca: aquellos que forman parte de nuestra Alma familiar y que constituyen nuestro universo de lazos interpersonales y afectivos, como se hace obvio en el trabajo de Constelaciones Familiares.

Bien, pues ese "próximo trabajo" es este libro. Y justamente habla de esos tres puntos: amar lo que es, amar lo que somos y amar a los que todos son. Su hipótesis de fondo se podría resumir con la siguiente frase de los evangelios: "El amor y la verdad os harán libres". Aunque aquí debo puntualizar que, para mí, la libertad esencial significa, por encima de todo, ser libres de nosotros mismos, de nuestro pequeño yo, alimentado por sus caprichosos deseos y temores.
Como verás, en su contenido aparecen, de forma más que explícita, la filosofía, teoría y actitud de la terapia Gestalt y de las Constelaciones Familiares, e incluso de la PNL (Programación Neurolingüística), que en mi opinión y en lo esencial no distan mucho de los mensajes principales que nos transmiten ciertas tradiciones espirituales y de sabiduría. Estas ideas son las que han sustentado mi práctica y desarrollo profesional durante muchos años, como también las enseñanzas integrativas y psicoespirituales de Claudio Naranjo, fuente constante de inspiración para mi vida, mis palabras y mi trabajo"

Capítulo I Sobre el bien y el mal

"El buen proceder no es difícil para quien no tiene preferencias; pero haz la más leve distinción y cielo e infierno se separarán infinitamente"
El libro de la nada. Seng Can, tercer patriarca zen.

"¿Qué sabe el hombre del bien o del mal, de Dios, de la eternidad? Mejor haría en callar e ingresar en la compañía de los mudos"
Hakim Sanai. El Jardín amurallado de la verdad.

"Nada es bueno ni malo, es el pensamiento el que lo hace así".
William Shakespeare