Sin embargo, y sin discutir que muchas veces el callar es un "error", tanto en la técnica psicoanalítica como en la convivencia humana, no debemos, a partir de esta experiencia cierta, caer inadvertidamente en el extremo de atribuir a la palabra hablada un valor, en todos los casos y a priori, superior a los del silencio y la actitud en el desarrollo o en la mutación de un vínculo.
Un viejo aforismo dice que si la palabra es de oro, el silencio es de plata. Es cierto que el silencio "de plata", de un modo semejante a lo que ocurre durante una sinfonía, nos entrega su dádiva profunda en el intervalo que dos palabras significan; pero no es menos cierto que la palabra "de oro" surge a la sombra bienhechora de un silencio que, al mismo tiempo que la enmarca y la subraya ante el oído, la catapulta hacia el centro de la escena. Así como el silencio prepara la palabra, la magna función de la palabra es restablecer el silencio.
:: Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Tfno. Citaciones: 653 379 269
:: Página Web: www.rcordobasanz.es
:: Zaragoza. Zona Centro.




