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Paz y Ciencia

viernes, 21 de diciembre de 2012

¿Qué es un organismo?

Cualquier cosa viviente que tiene órganos y una organización y que además tiene mecanismos de autorregulación dentro de sí misma. Un organismo no es independiente de su ambiente. Todo organismo requiere de un ambiente físico para intercambiar aire, alimentos, etc. Necesitamos del ambiente social para intercambiar amistad, amor, rabia. Pero dentro del organismo hay un sistema increiblemente sutil. Cada una de las células que somos tiene mensajes propios que envía al organismo total, y el organismo total se preocupa de las necesidades de las células y de cualquier cosa que debe ser hecha para las diferentes partes del organismo [...]

Fritz Perls: "Sueños y Existencia"

Ideas y Vida

Tenemos gran cantidad de ideas y nombres para referirnos a muchos tipos diferentes de conducta humana; sin embargo, gran parte de lo que hacemos obedece a ciertas leyes de la expansión dentro de nosotros. Si aceptamos la idea de que somos seres iguales se desprenden ciertas verdades de nuestras relaciones.
Las cosas solo son tal como tienen que ser para que existan en este universo y los nombres carecen del valor de muchas de estas ideas y conceptos más trascendentes.
Thaddeus Golas: Manual de iluminación para holgazanes

CLICHÉS



Ahora les diré algo acerca de cómo veo yo la estructura de la neurosis. Desde luego que no sé cual será la teoría que voy a exponer enseguida, porque siempre estoy desarrollando y simplificando lo que voy haciendo. En este momento veo la neurosis como compuesta de cinco capas o estratos.
La primera capa es la de los clichés. Al encontrarnos con alguien, intercambiamos clichés: "Buenos días", apretón de manos y todas las señas sin significado propias de un encuentro casual.
Detrás de estos clichés está la segunda capa, la que yo llamo la capa de Eric Berne o de Sigmund Freud -la capa donde jugamos y representamos roles: la persona muy importante, el matón, el bebé llorón, la niña encantadora, el niño bueno-, cualesquiera que sean los roles que queremos representar. Son los estratos superficiales, sociales, los estratos del "como si".

El número de juegos existentes parece ser más limitado que el número de roles posibles... La mayoría de los roles son medios de manipulación: el matón, el indefenso, el seductor, el niño bueno, el toqueteador, el adulador, la mamá judía, el hipnotizador, el aburrido, etc. Todos te quieren influenciar de uno u otro modo. Los roles inanimados también son bastante frecuentes: témpano, bola de fuego, tractor de oruga, gelatina, peñón de Gibraltar, etc.

FRITZ PERLS

jueves, 20 de diciembre de 2012

Sobre la Resistencia



Entiendo por resistencia el conjunto de actitudes que mantienen la específica dificultad que presentamos ante la posibilidad de cambio, incluso aunque lo busquemos voluntariamente. Principalmente ante el cambio de la imagen que tenemos de nosotros mismos, ante cómo nos pensamos y cómo nos sentimos, aunque este pensarnos y sentirnos suponga una fuente de sufrimiento.

La resistencia al cambio tiene su origen en la pérdida del Sentimiento Básico de Confianza. O, dicho con otras palabras, en la pérdida de la confianza en nuestra propia capacidad de autorregulación. El Sentimiento Básico de Confianza está presente en todas las personas en el momento del nacimiento, pero es una capacidad potencial que necesita desarrollarse, arraigarse sanamente sin distorsiones, como cualquier otra de entre todas las potencialidades con las que nacemos. Esto sucede durante las fases evolutivas de maduración individual, es decir, concomitantemente con el desarrollo del carácter.

Por ello, cada carácter llevo implícito el desarrollo deficiente y distorsionado (en mayor o menor medida, dependiendo de la disfunción del carácter del individuo) de un componente específico de SBC, ya que este, aunque es una unidad funcional organísmica, esta a su vez integrado por diversas funciones específicas, como veremos al exponer en cada uno de los caracteres el cómo del origen de su disfunción.

Una vez perdida esta confianza, nos desconectamos de nuestro ser original, al que podemos llegar a vivir como un extraño; también nos distanciamos del medio exterior al que tendemos a considerar como hostil, o al menos, como un lugar poco acogedor, por haberlo vivenciado como fuente de frustraciones, aun en el caso de que en la relación niño/medio las demandas del niño hayan superado las posibilidades reales del medio. El niño vivencia la frustración de sus necesidades como un obstáculo que le impone el medio.

Los límites que el medio impone, por lo general no suelen apoyar el desarrollo de las potencialidades individuales ni el conocimiento de los límites de su propia naturaleza, sino más bien condicionan el desarrollo según los intereses, conscientes o no, del medio familiar, social y moral en el que le ha "tocado" nacer. De este modo, queda oscurecido el conocimiento de sí mismo y de los límites reales, porque ha quedado distorsionado el contacto íntimo (sensorial y erótico) consigo mismo y con el mundo. Si se desconocen los límites reales, también se desconocen las potencialidades reales y, sobre todo, cómo desarrollarlas.

En la práctica cotidiana de la mayoría de los individuos, la función de los límites está pervertida: en vez de potenciar el desarrollo, lo obstaculizan. Por esta perversión devenimos en seres subdesarrollados corporal, cognitiva, emocional, y sobretodo espiritualmente. Esta perversión no es propia del individuo, sino del medio; el individuo irá pervirtiendo su Impulso de Vida reactivamente a la perversión del medio, como modo de lograr el mejor de los equilibrios posibles, proceso que siempre resulta doloroso para el sujeto que lo ha de atravesar. El organismo conoce este hecho, aunque la persona no sea consciente de ello, y esta es la huella mnésica que es necesario recuperar en el presente para que la resistencia se vaya disolviendo mediante el re-conocimiento de nosotros mismos.

Ternura y Agresividad: Juan José Albert Gutiérrez

Karen Horney (1885-1952)



Primera analista de Perls y una de las personas que más influencia tuvo sobre él, por más que no la cita tan explícitamente como, por ejemplo, a Reich: "De Horney recibí compromiso humano sin terminología complicada".
K. Horney empieza a publicar tras su huida de Alemania a Estados Unidos. Su primera obra "La personalidad neurótica de nuestro tiempo" (1937) hace una amplia interpretación cultural de la neurosis; en sus palabras resuenan conceptos similares a los que luego utilizará Fritz. "Existen dos características de la neurosis: primero cierta rigidez en las reacciones y segundo, una estimable discrepancia entre las capacidades del individuo y sus realizaciones... Por "rigidez de reacciones" entendemos la ausencia de flexibilidad que no permite reaccionar de diversa manera frente a diferentes situaciones".
En su segundo libro "El nuevo psicoanálisis" (1939), se opone abiertamente a la orientación biológica de Freud, como antes habían hecho Adler, Jung y Rank. Estas dos obras provocaron el enojo de los círculos psicoanalíticos, acusando a Horney de superficial, de haber abandonado el fundamento real del psicoanálisis, de ser partidaria de Adler, etc., sin que se tomaran en cuenta sus aportaciones para la mejora de los métodos psicoterapéuticos.
Según Clara Thompson, entre sus aportaciones destaca la importancia dada a la situación presente del paciente, no solo acentuando la situación psicoanalítica inmediata (como Ferenczi o Reich) sino explorando la situación general de su vida, lo cual aproxima al punto de vista adleriano, aunque Horney le dio igual importancia a la voluntad de poder que a la necesidad neurótica de amor, resaltando el aspecto enfermizo de ambas búsquedas. Igual que Adler analizaba las finalidades de la neurosis, K. Horney afirma que el paciente está enfermo no solo por lo que le sucedió en el pasado sino también porque, al luchar contra ello, se fija metas que le conducen a tratar de alcanzar falsos valores. Definió la noción de "imagen idealizada" que se convierte en el "yo idealizado": "Y este yo idealizado es más real que su verdadero yo, no solo porque es más atractivo, sino porque responde a sus necesidades apremiantes". En "esta búsqueda de gloria", la persona pierde el centro, cambia "ser por parecer" en una especie de pacto con el diablo (obtener poder ilimitado a cambio de vender su alma): "Hablando en términos simbólicos, el camino fácil a la gloria infinita es inevitablemente el camino a un infierno interior de autodesprecio y autotormento. Al tomar dicho camino, el individuo pierde realmente su alma, su verdadero yo".

Como vio Karen Horney, las perturbaciones emocionales originadas en el pasado ahora son mantenidas por una falsa identidad. Si una persona puede llegar a entender cómo en este preciso instante está enterrado está enterrando su verdadero sí mismo, puede liberarse. Naranjo, 1990.

Karen Horney habla de la "tendencia al debiera":
Los dictados interiores comprenden todo lo que el neurótico debiera hacer, ser, sentir, saber, y los tabúes de todo lo que no debiera ser... Se dice inconscientemente: Olvida la despreciada criatura que realmente eres, lo que importa se ser este ser idealizado. Debes soportar todo, entender todo, gustar todo, ser siempre fecundo... A esto lo llamo "la tiranía del debiera". Neurosis y Madurez.

También se considera a Karen Horney como una precursora de la psicología humanista, además de ser entendida como "culturalista", "ambientalista"; este texto lo deja claro:
En el hombre son inherentes las fuerzas constructivas de evolución que le impulsan a realizar sus potencialidades. Esta creencia no significa que el hombre sea esencialmente bueno, lo cual presupondría un conocimiento dado del bien y del mal. Significa que el hombre, por su misma naturaleza y propio acuerdo, lucha por realizarse, y que sus talentos se desenvuelven con tal lucha... Solo puede desarrollarse, en el verdadero sentido, cuando asume la plena responsabilidad de sí mismo.
Neurosis y Madurez.

Carácter Orgulloso

CADA VEZ QUE RECHAZAS EL CONTESTAR UNA PREGUNTA, AYUDAS A LA OTRA PERSONA A USAR SUS PROPIOS RECURSOS. APRENDER NO ES MÁS QUE DESCUBRIR QUE ALGO ES POSIBLE. ENSEÑAR ES MOSTRARLE A ALGUIEN QUE ALGO ES POSIBLE. FRITZ PERLS

Cuando al sentimiento de orgullo se une la creencia de que somos especiales, que merecemos el amor y el aplauso de los demás, es cuando el orgullo se convierte en pasión.
El orgulloso muestra una necesidad constante de ser el centro de atención y, para conseguirlo, ha desarrollado un gran capacidad de seducción, al mismo tiempo que trata de agradar con el fin de conseguir la aprobación total, la admiración y el cariño. El aplauso de los demás confirma la propia valía. La necesidad de considerarse a sí mismo como especial se satisface mediante el amor del otro. Este amor ha de ser "total", sin fisuras, sin crítica ni desacuerdos que pongan en tela de juicio su ser absolutamente especial. Implica una intolerancia a los límites y a la crítica, así como también la idea de que todo le está permitido, que no tiene que renunciar a nada y que el otro lo va a seguir queriendo haga lo que haga.
Detrás de todo eso hay una intensa necesidad real de amor. Hay una frustración amorosa temprana negada, oculta a menudo por una fuerte narcisización por parte de alguno de los progenitores, cuyo propio narcisismo se ve reflejado en un niño que cumple sus aspiraciones. A esta situación se une la elección edípica, la valoración privilegiada sobre el progenitor del mismo sexo, que da como resultado una tendencia a buscar el privilegio y a vivirlo como algo natural. Dado que su privilegio deviene de una relacion edípica, la búsqueda posterior de ese privilegio y las estrategias de seducción que la acompañan, siempre van a estar marcadas por un matiuz erótico cuyo significado se mantiene inconsciente, gracias a la represión.
Su necesidad de aprobación hace que su emocionalidad sea muy inestable.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Alfred Adler



Alfred Adler (1870-1937)

Destacó los aspectos psicosociológicos del desarrollo humano, por eso no parece muy adecuado el nombre que le dio a su enfoque terapéutico "psicología individual", cuando tan cerca está de los socio-comunitario. Adler insiste en la unidad y la totalidad indivisibles de la persona, en su singularidad, así como en la capacidad del organismo para crecer y desarrollarse, superando los complejos. Había sido un niño enfermizo y consentido, criado en los arrabales de Viena, de ideas marxistas en su etapa de estudiante; casado posteriormente con una socialista rusa, ejerció la medicina social antes de conocer a Freud y, ya como psicoanalista, sus pacientes provenían de las clases medias con problemas determinados por la situación social y económica.