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Paz y Ciencia
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miércoles, 29 de septiembre de 2021

Homenaje a Franco Basaglia

 



Franco Basaglia y sus logros colectivos nos orientan: abrieron las puertas, cerraron el manicomio, abrieron los servicios territoriales, cerraron camino a la desasistencia y el abandono, abrieron las cooperativas, cerraron chances a la desocupación y al trabajo indigno, abrieron las microareas cerrando espacio a la segregación.

Abrieron las preguntas que hoy nos orientan ante las transformaciones pendientes en nuestros territorios. Y abrieron la resonancia de que hay que abrir, y seguir abriendo… para poder cerrar.

Máximo representante del movimiento para deconstruir los manicomios. Fue un psiquiatra italiano que influyó en todo el mundo, pionero en la lucha cultural y política en salud mental para lograr la paulatina clausura de las instituciones manicomiales. Promovió y militó la Ley 180 que ordenó el cierre de los manicomios y abrir servicios en los territorios. Hoy, conocida como «Ley Basaglia» y que cumple 40 años. Su obra y compromiso para restituir derechos a los usuarios de servicios de salud mental continua desde la Conferencia Permanente para la Salud Mental en el Mundo Franco Basaglia (http://www.confbasaglia.org/), que constituye una referencia internacional para establecer y fortalecer el paradigma de la salud mental comunitaria y desde múltiples actores y espacios que se disponen a sus resonancias.

 

A continuación, un acercamiento a sus ideas con algunas citas textuales de Franco Basaglia y una entrevista que le realizó el documentalista Nino Vascon cuando Basaglia dirigía el hospital mental de Gorizia:

 

 “-¿Y qué se puede hacer hasta que la institución no se abre? ¡Abrir la institución!” Conferencias Brasileñas 1979,

 

Franco Basaglia

 

La ideología dominante es que el loco es peligroso y tiene que estar encerrado en un manicomio. Por esto, el inicio del trabajo consiste en convencer de que las cosas no son así. Día a día tratamos de mostrar que cambiando concretamente la relación con el internado, cambiaba el sentido de esta relación. El enfermero empezó a convencerse que su trabajo podría ser diferente y a convertirse en un agente de transformación. Por otro lado, para convencer a la población era necesario llevar el internado a la calle, en la vida social. Y con esto estimulamos la agresión de la ciudad en contra de nosotros. Teníamos que crear una situación de tensión, para mostrar el cambio en curso. Con el tiempo la ciudad ha entendido lo que estaba sucediendo. Lo más importante en la formación de los enfermeros fue que el nuevo tipo de realidad les ha llevado a no depender del médico, a ser operadores que podían tomar decisiones por su cuenta”. Conferencias Brasileñas, 1979.

“Lo importante es que hemos demostrado que lo imposible se hace posible. Diez, quince, veinte años atrás era impensable que el manicomio se pudiera destruir. Tal vez los manicomios volverán nuevamente a ser cerrados y tal vez más cerrados que antes, no lo sé, pero de todos modos hemos demostrado que se puede asistir a la persona con problemas mentales de otra manera, y este testimonio es fundamental. Yo no creo que el hecho de que una acción logre generalizarse signifique que ganamos. El punto importante es otro, es que ahora sabemos lo que se puede hacer…» Conferencias Brasileñas, 1979.

 

FB: «Bajo toda enfermedad psíquica hay un conflicto social.»

 

FB: «Al manicomio va la gente que no tiene voz, la palabra; es decir, los pobres, los desheredados»

 

“Lo que se va evidenciando en las nuevas estructuras psiquiátricas, todavía restringidas dentro de los límites de la inversión del sistema tradicional, es que el hospital psiquiátrico no es una institución que cura, sino una comunidad que se cura enfrentando las propias contradicciones, dado que se trata de comunidades reales, ricas de todas las contradicciones que caracterizan justamente a la realidad. Por eso, desde el momento en que el mundo institucional no quede ya encerrado dentro de los confines de una realidad artificiosa, llegará a encontrarse cara a cara con el mundo exterior que, a su vez, deberá aprender y aceptar sus propias contradicciones, al no tener ya un lugar dónde relegarlas. En este sentido, se puede hablar de un encuentro de las dos comunidades (la exterior y la interior), que se ha concretado físicamente ya en la expansión de la ciudad hasta la periferia donde, en un tiempo, estaba confinada la casa de la locura, y en el desenvolverse de la comunidad clausurada que -en su manifestarse una comunidad viva, real y contradictoria deberá encontrarse dialécticamente con la realidad que la ha parido. Así se podrá minar al mismo tiempo la ideología del hospital como aparato que cura, como fantasma terapéutico, como lugar sin contradicciones, y la ideología de una sociedad que, negando sus propias contradicciones, quiere reconocerse como una sociedad sana.” ¿Qué es la psiquiatría?

 

 “La aplicación de esta normativa será tanto más posible cuanto más se acompañará desde abajo, en las administraciones locales, en las instituciones por separado, en las uniones periféricas de técnicos y de usuarios, en los movimientos políticos y sindicales, la voluntad de superar tanto históricas carencias y retrasos, como la histórica ausencia o distancia de la población de la gestión de las instituciones”. Franco Basaglia Maria Giannichedda, Ley y psiquiatria.

 «La condena de ser loco y pobre. Alternativas al manicomio. Franco Basaglia-Topia Editorial, 2013»

 

 

A continuación publicamos la entrevista realizada por el documentalista Nino Vascon a Franco Basaglia con motivo del registro de la tarea realizada por bajo la dirección de Basaglia en el hospital mental de Gorizia. Publicada en el libro La institución negada, Italia, 1968.

 

-VASCON: Dado que la vida del hospital está regulada por las asambleas, podemos deducir de ello que éstas constituyen el hecho más importante de la comunidad. ¿Son necesarias, útiles o terapéuticas? ¿Cuál es su finalidad? ¿Es indispensable que sean frecuentes?

-BASAGLIA: Nuestras reuniones no pueden ser consideradas como una psicoterapia de grupo, es decir, no tienen una base psicodinámica en su desarrollo o interpretación. Más bien podrían englobarse en la significación general de la dinámica de grupo, sin ninguna referencia específica a este tipo particular de psicoterapia. Dicho de otro modo, las reuniones que se llevan a cabo durante el día tienen esencialmente dos significados:

1) ofrecer al enfermo, en el marco del hospital, varias alternativas (asistir a las reuniones, ir a trabajar, no hacer nada, permanecer en el pabellón, ocuparse en otras actividades secundarias) y 2) crear un terreno de comparación y de verificación recíprocas.

Que un enfermo participe en las reuniones significa que su nivel de espontaneidad es suficientemente elevado, ya que acepta la comparación con los otros. Generalmente, en cambio, la psicoterapia de grupo implica una cierta obligación a participar en ella: los grupos son estimulados y animados por una inteligencia médica. Aquí intentamos actuar de manera que la vida de la comunidad, la vida cotidiana, no esté regulada por una inteligencia médica, sino que sea el resultado de la actividad espontánea de todos los que, de un modo u otro, participan en la vida del hospital. Como habrá usted podido constatar, los médicos, por ejemplo, no participan siempre en todas las reuniones. Probablemente porque se lo impiden otras actividades sanitarias, pero también es posible que quieran evitar expresar en estas reuniones un estado de tensión personal o de agresividad. Y lo mismo sucede con los enfermeros. Estos ejemplos demuestran que la presencia o la ausencia de los personajes y de las jerarquías de la vida institucional, son por sí mismas significativas. Las reuniones sólo tienen peso y valor en la medida en que la presencia de una persona es la expresión de una decisión, una elección entre diversas posibilidades. Tal vez éste sea el principal significado de todas las actividades que se desarrollan a lo largo de la jornada, actividades en parte espontáneas y en parte organizadas por el staff médico. Procurar que tengan lugar continuas elecciones: esta es la base de nuestro trabajo. Las personas en cuestión deben poder tomar sus decisiones sin estar organizadas hacia un fin determinado. Es importante que dicha espontaneidad de elección nazca de la participación de todos los miembros de la comunidad, médicos, enfermeros y enfermos, sin pretender crear, naturalmente, una realidad artificial que no tenga en cuenta la situación, el rol social, el status del enfermo, que es diferente al del médico y al del enfermero. El enfermo aún está atado, desgraciadamente, a una realidad social que le considera un individuo sin ningún derecho. Ponemos entre paréntesis el hecho de que no se le considere como una «persona», del mismo modo que ponemos entre paréntesis la enfermedad.

 

-VASCON: De cualquier modo, vistas desde el exterior, estas reuniones dan la impresión de ser el motor de la comunidad.

-BASAGLIA: Y lo son, pero sólo si se las considera como la ocasión, para los miembros de la comunidad, de encontrarse y de compararse: éste es su único significado. El hecho de que el enfermo tenga un status social, un papel diverso al de los enfermeros y médicos, es motivo de comparación y de discusión en las reuniones. A través de esta discusión cada uno va aclarando su propia posición. El enfermo ve en los médicos y en los enfermeros a personas «libres», poniendo en duda el papel privilegiado que ejercen en el seno de la institución; es decir, que analiza, frente a un poder exclusivo, su condición de excluido. Por otra parte, a los ojos de los enfermos, médicos y enfermeros no representan sólo el límite de la realidad, sino también el rechazo, a través de la negación dialéctica de su cometido social, de ser excluyentes. El cometido social del psiquiatra y de los enfermeros, coincide en que ambos son objetivados y determinados, en relación con el enfermo, con el papel de carceleros y defensores de la sociedad. En cierto sentido —tal vez en un grado diferente—, los psiquiatras mismos son excluidos, en la medida en que hacen inconscientemente el juego a la clase dominante. Sobre estas bases se establece el nivel de reciprocidad que permite la confrontación.

 

-VASCON: Entonces, para ofrecer al enfermo un status social nuevo, o renovado, sobre todo en relación con el exterior que se lo niega, es necesario dárselo de un modo continuo…

-BASAGLIA: De un modo continuo e independientemente de cualquier interpretación de tipo psicodinámico de las reuniones y de los grupos. Consideramos que la primera realidad del enfermo es ser un hombre sin derechos, e intentamos partir de esta realidad. La rehabilitación sólo es posible a partir de este hecho real: el enfermo es un hombre sin derechos, y nosotros discutimos con él este «ser sin derechos». El enfermo es un excluido y nosotros discutimos con él su exclusión.

 

-VASCON: Se tiene la sensación, desde el exterior, de que están ustedes prescindiendo de la enfermedad, como si ésta no existiera.

-BASAGLIA:  No es que prescindamos de la enfermedad, sino que, para entrar en relación con un individuo consideramos necesario no tener en cuenta la etiqueta que le define. Yo entro en relación con un hombre por lo que es y no por el nombre que lleva. Por tanto, si yo digo: «este individuo es un esquizofrénico» (con todo lo que implica, por razones culturales, este término), yo me relaciono con él de una forma particular; es decir, sabiendo que la esquizofrenia es una enfermedad contra la cual nada puede hacerse; mi posición sólo podrá ser la de un hombre que únicamente espera la «esquizofrenicidad» por parte de su interlocutor. Se comprende, pues, que sobre estas bases la vieja psiquiatría haya relegado, aprisionado y excluido al enfermo, considerando que no había para él ningún medio ni instrumento de curación. Por ello es necesario aproximarse al enfermo poniendo la enfermedad entre paréntesis, porque la definición del síndrome ha alcanzado ya el peso de un juicio de valor, de una etiqueta, que sobrepasa la significación real de la enfermedad en sí misma. El diagnóstico tiene el valor de un juicio discriminatorio, sin que por ello se niegue que el paciente esté, de algún modo, enfermo. Éste es el sentido de que pongamos entre paréntesis la enfermedad, que es colocar entre paréntesis la definición y la etiqueta. Lo esencial es tomar conciencia de lo que representa este individuo para mí, cuál es la realidad social en que vive, cuál es su relación con esta realidad. Por este motivo son importantes las reuniones: porque constituyen el terreno donde se hace posible una confrontación, más allá de cualquier categorización. Se trata de individuos hospitalizados a causa de su enfermedad. Y de su constante confrontación con la realidad, puede surgir la posibilidad de comprender algo de su enfermedad.

 

-VASCON: Está usted hablando de despsiquiatrización de su trabajo.

-BASAGLIA: La despsiquiatrización es, en cierto modo, nuestro leitmotiv. Es el intento de poner entre paréntesis cualquier esquema, con el fin de actuar en un terreno aún no codificado ni definido. Para empezar, sólo se puede negar todo lo que nos rodea: la enfermedad, nuestro cometido social, nuestro papel. Negamos, por tanto, todo lo que pueda dar a nuestra acción una connotación ya definida. A partir del momento en que negamos nuestro cometido social, negamos al enfermo como enfermo irrecuperable, y por extensión nuestro papel de simples carceleros, de responsables del orden público. Al negar al enfermo como irrecuperable, negamos también su connotación psiquiátrica. Al negar su connotación psiquiátrica, negamos su enfermedad como definición científica. Al negar su enfermedad, despsiquiatrizamos nuestro trabajo y lo iniciamos en un nuevo terreno, donde todo está aún por hacerse.

 

-VASCON: ¿Cuál es el punto de partida para ustedes?

-BASAGLIA: Hemos partido de la realidad del manicomio, que es trágica porque es opresiva. No era posible que centenares de seres viviesen en unas condiciones de vida inhumanas por el sólo hecho de ser enfermos, y no era posible que nosotros, en calidad de psiquiatras, nos convirtiésemos en artífices y cómplices de tal situación. El enfermo mental es «enfermo» sobre todo porque es un excluido, y está abandonado por todos. Porque es una persona sin derechos, en contra de la cual todo es posible. Por ello, nosotros negamos dialécticamente nuestro cometido social —que nos pide considerar al enfermo como un no-hombre—. También negamos por extensión, en el plano de lo práctico, la no-humanidad del enfermo como último resultado de su enfermedad, e imputamos el nivel de destrucción a la violencia misma del asilo, del instituto, cuyas mortificaciones, prevaricaciones e imposiciones, nos remiten automáticamente a la violencia, a las prevaricaciones y a las mortificaciones sobre las cuales se funda nuestro sistema social. Si todo esto ha podido suceder es porque la ciencia —siempre al servicio de la clase dominante—, decidió que el enfermo mental era un enfermo incomprensible y, como tal, peligroso y de reacciones imprevisibles, dejándole como única posibilidad la muerte civil.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Vigilar y Castigar



Duns Scoto: La persona es la última soledad.

Foucault ha sido filósofo, psicólogo, historiador y, quizá, no un sumo especialista en grandes y numerosas disciplinas pero abrió muchas fuentes del saber. Al comienzo de la modernidad, al comienzo de la modernidad, la gradualmente, emancipación de la razón humana se aplicó a objetos del universo: poco después su interés se dirigió a los sujetos, y a aquellos desarrollos técnicos que primero sirvieron para manipular las cosas se complementaron con otros similares para manipular las personas.
Vinculación entre saber y poder: sólo alcanza poder quien de veras sabe, sólo sabe auténticamente quien eficazmente puede, y todo saber, que alcanza, a menudo el poder. La época contemporánea, en cualquier caso ha invadido su último refugio en la caterva de pedagogos, médicos, regeneradores del alma, carceleros y demás promotores de la socialización racional. Lo que se desvía de la norma es observado, categorizado, observado, curado, reprimido...



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
Página web: www.rcordobasanz.es

viernes, 18 de enero de 2013

Criterios para evaluar la intensidad del trastorno bipolar



EPISODIO DEPRESIVO MAYOR

Cinco (o más) de los siguientes síntomas deben estar presentes durante el mismo periodo de dos semanas, y por lo menos uno de los síntomas debe ser de ánimo deprimido o pérdida de interés o placer.
- Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día, que es indicado por el propio sujeto o es obervado por otros.
- Disminución acusada del interés o placer en todas o casi todas las actividades durante la mayor parte del día, casi cada día (según refiere el propio sujeto o es obervado por los demás).
- Pérdida de peso significativa o aumento de peso. Pérdida o aumento de apetito casi cada día.
- Insomnio o Hipersomnia.
- Agitación o enlentecimiento en la psicomotricidad casi cada día, observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud de estar torpe.
- Fatiga o pérdida de energía casi cada día.
- Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día.
- Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día.
- Pensamientos recurrentes de muerte, ideas suicidas recurrentes sin un plan específico, o una tentativa de suicidio o plan específico para suicidarse.
- Síntomas que provocan un malestar clínicamente significativo, o deterioro en importantes áreas sociales, laborales o de otro tipo.
- Síntomas que no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o una enfermedad médica.
- Síntomas que no son consecuencia de un duelo y que persisten durante más de dos meses o que se caracterizan por una acusada incapacidad funcional, preocupaciones mórbidas de inutilidad, ideas suicidas, síntomas psicóticos o enlentecimiento psicomotor.

EPISODIO MANÍACO

Un periodo diferenciado de forma anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, que dura al menos una semana (o cualquier duración que requiera hospitalización).
Durante el periodo de alteración del estado de ánimo, tres (o más) de los siguientes síntomas han persistido (cuatro si el estado de ánimo es solo irritable) y han estado presentes en un grado significativo:

- Autoestima exagerada o grandiosidad.
- Menor necesidad de sueño.
- Habla más de lo habitual.
- Tiene la sensación de que piensa demasiado.
- Se distrae (es decir, la atención se desvía con demasiada facilidad hacia estímulos externos banales o irrelevantes).
- Hay un aumento en sus actividades (ya sean sociales, laborales o sexuales) o agitación psicomotora.
- Implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves (por ejemplo, compras compulsivas, indiscreciones sexuales o inversiones económicas alocadas).
- Los episodios anteriores no se declaran cuando el individuo está asintomático.
- El trastorno del estado de ánimo y el cambio en la actividad son observables por los demás.
- Los episodios no son lo suficientemente graves como para provocar un deterioro en el funcionamiento social u ocupacional o para necesitar hospitalización. No hay síntomas psicóticos.
- Los síntomas no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, una droga, un medicamento u otro tratamiento) o una enfermedad médica (por ejemplo, hipertiroidismo).

Los episodios parecidos a los hipomaníacos que están claramente causados por un tratamiento antidepresivo no deben ser tenidos en cuenta para un diagnóstico de trastorno bipolar II.

HIPOMANÍA

Algunas personas con hipomanía bipolar pueden haber aumentado sus niveles de actividad, pero no de forma tan grave como en los casos de manía típica, o tener episodios que duran menos de una semana y no requieren atención de emergencia.
Una persona que tiene un episodio hipomaníaco puede sentirse muy bien, ser altamente productivo y relacionarse casi con normalidad. No presiente que algo está mal, y aunque la familia y los amigos le reconocen los cambios de ánimo, no consideran la posibilidad de que requiera atención médica. Sin embargo, sin el tratamiento adecuado estas personas pueden desarrollar manía o depresión severa.

PERÍODO MIXTO

Hay etapas de manía y depresión clínica que se dan simultáneamente, como agitación, ansiedad, agresividad, confusión, fatiga, impulsividad, ideas suicidas, pánico y paranoia, sensación de ser acosado, verborrea, pensamiento veloz y agresividad. Su manifestación es súbita y pueden dar lugar a daños personales e intentos de suicidio.

http://youtu.be/0w8KxeZIhzs Héroes del Silencio -Senderos de Traición-

Willigis Jäger: LA OLA ES EL MAR



Los discípulos preguntaron al Rabí por el secreto de la sabiduría, a lo que este contestó: "Cuando estoy sentado, estoy sentado; cuando estoy de pie, estoy de pie; cuando ando, ando." Los discípulos se miraron consternados, creyendo no haberle entendido bien. Así que le volvieron a preguntar de nuevo: "Maestro, ¿cuál es el secreto de tu sabiduría?" Y él volvió a decir: "Cuando estoy sentado, estoy sentado; cuando estoy de pie, estoy de pie; cuando ando, ando" Los discípulos se enojaron, diciendo: "Maestro, lo que tú dices lo hacemos también, pero estamos muy alejados de tu sabiduría" El Rabí sonrió, moviendo su cabeza: "No", dijo, "cuando estáis sentados, ya os habéis levantado, cuando estáis de pie, ya os habéis marchado, cuando andáis, ya habéis llegado".

La compenetración de la vida cotidiana y espiritualidad presupone haber tenido la experiencia de que no hay nada que no sea la manifestación de lo divino. Consecuentemente, la consumación de la vida es el contenido auténtico de la religiosidad, y toda oración y todo rito son algo que añadimos a aquello con lo que celebramos esta verdad. Lo que importa es reconocer la consumación de la vida como tarea propiamente religiosa. Para esto no se tiene que se necesariamente un Rabí sabio; lo que sí hace falta es tener la disposición para comprometerse en un camino espiritual.

El primer paso en el camino espiritual consiste en el ejercicio ascético de dejar atrás hábitos y apegos. Pero no se trata de la ascética por la ascética, sino de liberarse de lo que nos condiciona. Este paso es irrenunciable; pero igualmente irrenunciable será la posterior vuelta al mundo, aunque entonces el mundo será experimentado de una forma nueva y diferente.
Un hombre partía leña al borde de un bosque y se ganaba así su sustento. Cuando pasó por allí un ermitaño, el hombre le pidió consejo para su vida. El ermitaño le contestó: "Adéntrate más en el bosque". El hombre penetró más en el bosque y se encontró con unos árboles magníficos, los taló y los vendió como leña. Se hizo rico. Un día se acordó de lo que le había dicho el ermitaño: "Adéntrate más en el bosque". Así lo hizo y encontró una mina de plata. La explotó y se hizo aún más rico. Pero un buen día se volvió a acordar de lo que había dicho el ermitaño: "Adéntrate más en el bosque". Así que penetró más en el bosque y encontró unas magníficas piedras preciosas (símbolo de la iluminación). Se puso contentísimo, pero se acordó del consejo del ermitaño: "Adéntrate más en el bosque". Así que siguió el consejo, se adentró más en el bosque. Y una buena mañana se encontró de nuevo en el borde del camino donde había comenzado a partir leña, allí donde había encontrado al ermitaño

Willigis Jäger: "LA OLA ES EL MAR"

viernes, 11 de enero de 2013

Emilio o De la educación

Cuando engendra y alimenta a sus hijos, un padre no hace con ella más que la tercera parte de su tarea. Debe hombres a su especie, debe a la sociedad hombres sociales, debe ciudadanos al Estado. Todo hombre que pueda pagar esa triple deuda y no lo haga es culpable, y más culpable tal vez cuando la paga a medias. Quien no puede cumplir los deberes de padre no tiene derecho a serlo. No hay ni pobreza, ni trabajos, ni respeto humano que lo dispensen de alimentar a sus hijos y educarlos por sí mismo. Lectores, podéis creerme: a todo el que posea entrañas y descuide tan santos deberes, le predigo que durante mucho tiempo derramará por su falta lágrimas amargas, y que jamás se consolará de ella.
Pero ¿qué hace ese hombre rico, ese padre de familia tan atareado, y obligado, según él, a dejar a sus hijos en abandono?
Paga a otro hombre para cumplir esos cuidados que están a su cargo. ¡Alma venal! ¿Crees dar a tu hijo otro padre con dinero? No te engañes: no es siquiera un maestro lo que le das, es un criado. Pronto formará un segundo criado.
Se razona mucho sobre las cualidades de un preceptor. La primera que yo exigiría, y ella sola supone muchas, es que no sea un hombre que se venda. Hay oficios tan nobles que no se pueden hacer por dinero sin mostrarse indigno para hacerlos: así es el del hombre de guerra; así el del maestro. ¿Quién educará, pues, a mi hijo? Ya te lo he dicho: tú mismo. No puedo. ¡No puedes!... Hazte entonces un amigo. No veo otra salida.
¡Un preceptor! ¡Oh, qué alma sublime!... en verdad, para hacer un hombre hay que ser o padre o más que hombre uno mismo. He ahí la función que tranquilamente confiáis a mercenarios.
Cuanto más se piensa, más dificultades nuevas advertimos. Sería menester que el preceptor hubiera sido educado por su alumno, que sus criados hubieran sido educados por su amo, que todos los que se acercan hubieran recibido las impresiones que deben comunicarle; de educación en educación habría que remontarse hasta quién sabe dónde. ¿Cómo es posible que un niño sea tan bien educado por quien no ha sido bien educado él mismo?
Ese raro mortal, ¿es inencontrable? Lo ignoro. En estos tiempos de envilecimiento, ¿quién sabe qué punto de virtud puede alcanzar todavía un alma humana? Pero supongamos que se ha encontrado ese prodigio. Considerando lo que debe hacer veremos lo que debe ser. Lo que creo ver por adelantado es que un padre que sintiera el auténtico valor de un buen preceptor adoptaría el partido de prescindir de él; porque le costaría más conseguirlo que serlo él mismo. ¿Quiere, pues, hacerse un amigo? Que eduque a su hijo para serlo: así se ve dispensado de buscarlo en otra parte, y la naturaleza ha hecho ya la mitad del trabajo.

Jean Jacques Rousseau: "Emilio o De la educación"

sábado, 5 de enero de 2013

Wilhelm Reich (1897-1957)



Reich fue el cuarto analista de Perls (precisamente por recomendación de Karen Horney) y uno de sus maestros, al que reconoce en sus escritos y con quien mantuvo contacto hasta el final, en la etapa americana de ambos.
En su época de estudiante de Medicina, Reich creó el Seminario Estudiantil de Sexología de Viena. Su informe sobre el concepto de libido de Forel a Jung (1919) le llevó a conocer personalmente a Freud y ser admitido en la Asociación Psicoanalítica (1920), dos años antes de doctorarse como médico. Sus divergencias con el pensamiento freudiano empezaron enseguida: Freud se alejaba de su concepción energetista de la libido y de la insistencia en la sofocación de lo pulsional. El psicoanálisis se encaminaba hacia una psicología del yo en cuyo centro estaban la estructura del aparato psíquico y las instancias defensivas. Mientras Freud y el psicoanálisis separaban cada vez más "estructura" de "energía" (interesándose en la primera), Reich siguió trabajando en los problemas de la economía energética a través de la cual se manifestaba y se mantenía la neurosis. Investigó cómo en las perturbaciones psíquicas se solidificaba esta energía y se le impedía fluir, desarrollando las nociones de potencia orgásmica y estructura de carácter. El estudio de los ritmos corporales y de la coraza caracterial desembocó en la vegetoterapia, nombre dado a su enfoque y origen de la bioenergética (Lowen) y core-energética (Pierrakos).
El manuscrito de la Función del orgasmo que Reich envió a Freud en 1926 marca el principio de la disidencia. La ruptura definitiva será en 1933, aunque Reich ya se había sentido "traicionado por el Freud de después de 1920".
Resumiendo, el pensamiento reichiano cifra la salud anímica en la "potencia orgásmica", que no hay que interpretar literalmente, sino como la capacidad de entregarse, sin inhibiciones ni bloqueos, a la corriente de energía biológica que se descarga preferentemente en contracciones musculares involuntarias. Afecta por tanto a la relación total de un individuo con su cuerpo y con su pareja, es sinónimo de salud (capacidad de amar) por oposición a la angustia y al espasmo. Comparte con Freud la represión de la libido infantil (de los padres hacia el niño) como origen de la neurosis, pero añadiendo su concepción marxista: "Los padres sofocan la sexualidad de niños y adolescentes, pero lo hacen inconscientemente por encargo de la sociedad mecanizada y autoritaria" (La función del orgasmo). Freud explica esta sofocación "en aras de la cultura", lo cual cuestiona Reich: "La represión de la sexualidad no se instituyó en los comienzos del desarrollo cultural... sino en una época relativamente tardía, con la propiedad privada de los medios de producción y con el comienzo de la división de clases". Su actividad terapéutica y política (Movimiento Sexpol) en los años treinta desembocó curiosamente en la expulsión tanto de la Asociación Psicoanalítica como del Partido Comunista.
La persecución nazi contra los judíos le hizo huir a Escandinavia y posteriormente instalarse en Estados Unidos, donde pudo trabajar tranquilamente una década hasta que fue a la cárcel, donde murió. Se destruyeron sus aparatos, se quemaron sus libros, con la misma saña que el nazismo aplicó al nazismo europeo.
Cuando Perls le conoció estaba redactando Análisis del Carácter, donde dice:

En mis casos puse el cómo al lado del qué de la vieja técnica freudiana. Sin embargo ya sabía que el cómo, la forma del comportamiento y de las comunicaciones, importaba más que lo que el paciente relataba. Las palabras pueden mentir; el modo de expresión no miente nunca. Es la manifestación inconsciente inmediata del carácter... el comportamiento del paciente, su mirada, su manera de hablar, su expresión facial, su ropa, su modo de dar la mano, etc., son cosas no solo subestimadas en su significación analítica, sino por lo general completamente pasadas por alto. En el Congreso de Innsbruck, Ferenczi y yo, cada uno por separado, acentuamos la significación de estos elementos formales para la terapia... Cómo se dicen las cosas es un material tan importante para la interpretación como qué dice el paciente. A menudo oímos los analistas lamentarse de que el paciente no aporta material... Nuestra es la falta si somos incapaces de utilizar su conducta como material. Lo específico de la resistencia caracterológica no es lo que el paciente dice o hace sino cómo habla y obra, no lo que denuncia en un sueño sino cómo censura, distorsiona, etcétera.

http://youtu.be/7_iVSwZDmqU

sábado, 22 de diciembre de 2012

Carácter Orgulloso



Tiene un buen nivel de autosatisfacción, una buena imagen de sí, pero la dependencia de la aprobación externa hace que su emocionalidad sea muy inestable. Detrás de la imagen de independencia, se ve atado por su compulsión al gustar, por su búsqueda constante de aprobación. Su aspecto alegre, incluso ingenuo, se altera cuando el deseo de aprobación se ve frustrado. La rabia, ocasionada por la herida narcisista, se manifiesta entonces, en forma explosiva y violenta, a menudo con un sorprendente desajuste entre la causa que originó la explosión de rabia y la intensidad de la respuesta.
A nivel cognitivo se manifiesta como sobreabundancia. La forma de control que el individuo orgulloso ejerce sobre los demás es dar, ofrecer al otro parte de lo que él tiene y que lo hace tan especial, compartir con él su mundo. Más que cosas materiales, lo que da tiene que ver con ese compartir, con incluir al otro en su mundo, con ofrecerle su interés y su cariño. Con ello parece garantizarse el amor del otro. Se habla de pseudogenerosidad porque tiende a dar lo que él quiere dar, no lo que el otro verdaderamente necesita. Desde el egocentrismo le resulta difícil ver al otro.
Se muestran como personas cálidas, sensibles, afectuosas, solícitas e incluso serviciales, pero a menudo esa actitud no se mantiene cuando no están presentes las personas a seducir. Por eso prometen cosas que luego no cumplen, sin que haya intención consciente de no hacerlo, tan solo, al no estar el otro, lo olvidan o, sencillamente, no lo pueden hacer por imposiciones de la realida, cuyos límites no han sido tenidos en cuenta al prometer. No se sienten especialmente culpables por no cumplir, porque en el hecho de prometer ya han mostrado su interés por complacer al otro y su deseo genuino de hacerlo.
Su mecanismo de defensa más habitual es la represión. La represión permite mantener en el inconsciente la necesidad, el deseo sexual, la envidia, los sentimientos de carencia..., y sobre todo, lo estrictamente reprimido es el significado de los actos que evidencian. Para mantener la represión, el orgullo es el arma. Por eso la dificultad de cuestionarse, porque si el orgullo se debilita pueden aparecer todos los fantasmas reprimidos.
A algún nivel hay un secreto reconocimiento del vacío, un sentimiento de insignificancia personal que necesita ser constantemente compensado a través de la autoimagen gloriosa.
Los atributos subyacentes en la estructura del rasgo, según Claudio Naranjo son: intolerancia a los límites, rebeldía, hedonismo, capacidad de seducción y manipulación, emocionalidad intensa e inestable, impaciencia, independencia aparente que oculta la dependencia.

viernes, 21 de diciembre de 2012

CLICHÉS



Ahora les diré algo acerca de cómo veo yo la estructura de la neurosis. Desde luego que no sé cual será la teoría que voy a exponer enseguida, porque siempre estoy desarrollando y simplificando lo que voy haciendo. En este momento veo la neurosis como compuesta de cinco capas o estratos.
La primera capa es la de los clichés. Al encontrarnos con alguien, intercambiamos clichés: "Buenos días", apretón de manos y todas las señas sin significado propias de un encuentro casual.
Detrás de estos clichés está la segunda capa, la que yo llamo la capa de Eric Berne o de Sigmund Freud -la capa donde jugamos y representamos roles: la persona muy importante, el matón, el bebé llorón, la niña encantadora, el niño bueno-, cualesquiera que sean los roles que queremos representar. Son los estratos superficiales, sociales, los estratos del "como si".

El número de juegos existentes parece ser más limitado que el número de roles posibles... La mayoría de los roles son medios de manipulación: el matón, el indefenso, el seductor, el niño bueno, el toqueteador, el adulador, la mamá judía, el hipnotizador, el aburrido, etc. Todos te quieren influenciar de uno u otro modo. Los roles inanimados también son bastante frecuentes: témpano, bola de fuego, tractor de oruga, gelatina, peñón de Gibraltar, etc.

FRITZ PERLS

jueves, 20 de diciembre de 2012

Carácter Orgulloso

CADA VEZ QUE RECHAZAS EL CONTESTAR UNA PREGUNTA, AYUDAS A LA OTRA PERSONA A USAR SUS PROPIOS RECURSOS. APRENDER NO ES MÁS QUE DESCUBRIR QUE ALGO ES POSIBLE. ENSEÑAR ES MOSTRARLE A ALGUIEN QUE ALGO ES POSIBLE. FRITZ PERLS

Cuando al sentimiento de orgullo se une la creencia de que somos especiales, que merecemos el amor y el aplauso de los demás, es cuando el orgullo se convierte en pasión.
El orgulloso muestra una necesidad constante de ser el centro de atención y, para conseguirlo, ha desarrollado un gran capacidad de seducción, al mismo tiempo que trata de agradar con el fin de conseguir la aprobación total, la admiración y el cariño. El aplauso de los demás confirma la propia valía. La necesidad de considerarse a sí mismo como especial se satisface mediante el amor del otro. Este amor ha de ser "total", sin fisuras, sin crítica ni desacuerdos que pongan en tela de juicio su ser absolutamente especial. Implica una intolerancia a los límites y a la crítica, así como también la idea de que todo le está permitido, que no tiene que renunciar a nada y que el otro lo va a seguir queriendo haga lo que haga.
Detrás de todo eso hay una intensa necesidad real de amor. Hay una frustración amorosa temprana negada, oculta a menudo por una fuerte narcisización por parte de alguno de los progenitores, cuyo propio narcisismo se ve reflejado en un niño que cumple sus aspiraciones. A esta situación se une la elección edípica, la valoración privilegiada sobre el progenitor del mismo sexo, que da como resultado una tendencia a buscar el privilegio y a vivirlo como algo natural. Dado que su privilegio deviene de una relacion edípica, la búsqueda posterior de ese privilegio y las estrategias de seducción que la acompañan, siempre van a estar marcadas por un matiuz erótico cuyo significado se mantiene inconsciente, gracias a la represión.
Su necesidad de aprobación hace que su emocionalidad sea muy inestable.

martes, 11 de diciembre de 2012

Sobre la Gestalt

"La actitud básica de apreciación del aquí y el ahora, el estar consciente y la responsabilidad constituyen la real tradición de la terapia gestáltica: en ella, existe una actitud de respeto por la enfermedad de la persona más que un intento de efectuar cambios. Resulta paradójico que una actividad psicoterapéutica, la cual, normalmente entendemos como orientada hacia el cambio, esté en este caso basada en la postura de aceptar a una persona tal como es. La aceptación lleva al crecimiento más que al estancamiento. La vida es proceso, y vivirla es todo lo que se necesita para mantener el flujo. Desde el punto de vista de la terapia gestáltica, una manera de no vivir es mantenerse apartado de la vida, diciéndonos a nosotros mismos lo que deberíamos estar haciendo. Por medio del debeísmo no incrementamos nuestro ser, sino que perdemos de vista lo que somos. La Terapia Gestalt, se distingue más por lo que evita hacer, que por lo que hace. Un genuino interés en acompañar a las personas a que sean lo que quieran ser, ( y una falta de interés en cambiarlo). Si el Terapeuta desea algún "cambio", desea más de lo mismo . El terapeuta desea que el paciente esté presente, sea responsable por lo que es y sea consciente. El paciente que quiere "cambiar", desea lo menos posible de él mismo, y entonces evita, miente, simula,etc. Y sin embargo, eventualmente aprenderá, por medio de la simple experiencia de ser, que no necesita buscar ser lo que no es." Claudio Naranjo

"...la mujer y el hombre moderno viven es un estado de vitalidad mediocre. Aunque por lo general no sufren hondamente, se sabe poco acerca de lo que es vivir creativamente. Muchas personas se convierten en autómatas angustiados. Su mundo les ofrece amplias oportunidades de enriquecerse y disfrutar, y sin embargo, se les ve vagando sin sentido, sin saber en realidad lo que quieren e incapaces de averiguarlo por sí mismos." Fritz Perls

viernes, 9 de noviembre de 2012

Amor como "Patología": el mundo al revés

LA CURIOSA IMAGINACIÓN DE LA PSIQUIATRÍA: ¿Enamoramiento como patología?
En 1991, el eminente profesor Pitiklinov publicó en el Txori-Herri Medical Journal un artículo que proponía la consideración como trastorno mental del enamoramiento y toda una serie de problemas asociados (trastorno amoroso orgánico, fobia amorosa, amor post-traumático, trastorno amoroso facticio, trastorno amoroso de la personalidad, etc). El artículo defendía su inclusión como una nueva categoría diagnóstica para el DSM-IV. No pudo ser, pero, como se verá, no descartamos que el amor entre, con todos los honores, en el DSM-V. En el ámbito de las dependencias, la sustitución del modelo químico por el conductual ha permitido definir como adicciones diversas (esto es, variadas e incluso de raíz diferente) a una amplia gama de comportamientos: la bulimia, la compra compulsiva, el uso excesivo de internet, las líneas 906, los chats... y ciertas conductas relacionadas con el amor. Como las más clásicas drogas, el amor tiene sus indicaciones y su posología, y más allá de las mismas se torna perjudicial, diríase que tóxico. A nadie le sienta mal en principio un vaso de vino (que dicen es cardioprotector), y hay ocasiones en que un intenso dolor hace necesaria y adecuada una dosis de morfina. Pero es pernicioso caer en el consumo desaforado de vino o morfina: se convierte entonces el sujeto en dependiente (o adicto). De igual manera, aunque el amor es un remedio universal para todo tipo de dolencias (All you need is love, decían los Beatles), existen personas que se hacen adictas a él, con lo que surgen los problemas. Tal parece desprenderse de la línea de investigación del dr Carlos Sirvent, profesor de la Facultad de Psicología de Oviedo y fundador del Instituto Spiral, que habló al respecto esta semana en un curso sobre Dependencias Afectivas organizado por el Instituto Deusto de Drogodependencias. En una entrevista publicada en El Correo, el dr Sirvent relacionó la adicción al amor con el concepto de dependencia emocional, a la que definía como una fijación patológica, afectiva, de una persona respecto de otra. La adicción al amor determinaría una fijación patológica a personas sucesivas. En palabras del citado investigador, la adicción al amor es algo permanente, una actitud que siempre va a facilitar la dependencia de otro. Así que un sujeto A adicto al amor, se convierte en dependiente de un sujeto B, luego de C, posteriormente de D, llegará a Z, y así sucesivamente hasta completar varias vueltas del abecedario. Los síntomas del trastorno son variados: en palabras del mismo autor en la citada fuente, un estado de dependencia similar al de cualquier otro adicto (un deseo irresistible de estar con el otro), un síndrome de abstinencia en ausencia de la otra persona, un estado de subordinación con respecto a la pareja, el pensamiento obsesivo sobre el otro, la sensación de sentirse atrapado en una relación y no ser capaz de salir de ella, la búsqueda de sensaciones especiales con otra persona pero de forma patológica, la incapacidad para soportar la soledad. Son buscadores de sensaciones pero ya no disfrutan con ellas. Están como desgastados. Pasa de alguna manera lo que con los drogadictos: llega un momento en que la droga ya no les satisface y sólo son conscientes de su dependencia. En otro trabajo el dr Sirvent explica que existen dependencias relacionales con entidad propia como las denominadas dependencias emocionales: adicción al amor, interdependencia, dependencia afectiva, etc, y otras secundarias a trastornos adictivos (sobre todo drogas y alcohol), como la codependencia y la bidependencia. Un filón potencialmente inagotable para definir nuevos trastornos. El diagnóstico diferencial ha de plantearse, entre otras entidades, con el enamoramiento. El dr Sirvent remarca que estar enamorado de por sí ya supone una pérdida de control; efectivamente: todos sabemos que el enamorado vive en otro mundo, llegando a veces a una ruptura con la realidad que a algunos teóricos podría parecer psicótica. Pero la diferencia es cuantitativa, al parecer: el adicto lo que quiere es perpetuar la fase de enamoramiento una y otra vez. No sabe salir de esa fase. Tiene un deseo de hacer crónica esa etapa de enamoramiento que normalmente dura en torno a un año. No soporta vivir con una persona si no está en esa especie de trance apasionado. Otro posible diagnóstico diferencial es la adicción al sexo, que en palabras del citado autor, se da cuando el sujeto se descompensa desde el punto de vista psicosocial. Una persona puede tener necesidad de muchas relaciones pero sin que su comportamiento sea disonante. Se habla de adictos al sexo cuando se da esa descompensación: gastan mucho dinero en prostitutas, su vida se ve interferida por el sexo, pasan muchas horas en Internet... Adicto al sexo es el adicto a uno de los componentes de la pasión. Lamentablemente, no queda claro en la entrevista el crucial aspecto de si la referencia a Internet tiene que ver con chats o con la comunicación con el ser amado (en cuyo caso hablaríamos de una conducta sintomática) o si es un uso descontrolado de la red más allá de esa comunicación (y hablaríamos entonces de una comorbilidad). Si me dejan, me decantaría por la segunda opción, que abre vastos campos a la investigación y el conocimiento: ¿qué características fenomenológicas, que simbología psicodinámica, comparten internet y el amor? ¿Cuáles son los rasgos de personalidad comunes a los adictos al amor y a la red? ¿Qué gen condiciona la susceptibilidad a ambos trastornos? ¿Qué tiene que decir al respecto la serotonina? Lo que podría avanzar la Ciencia... En cuanto al pronóstico, depende de la motivación y la conciencia de problema o enfermedad. Se recomienda un abordaje psicoterapéutico o socioterapéutico. Sorprende que nadie haya pensado en un ISRS, o gabapentina, o topiramato, o incluso olanzapina, a partir de cualquier razonamiento de neurociencia ficción (serotonina como neurotransmisor de la afectividad, “reguladores del humor” para el descontrol impulsivo). La intervención convencional que recomienda Sirvent es una terapia de grupo de año y medio de duración durante 90 minutos semanales. Es de esperar que no tenga como efectos secundarios que los pacientes establezcan entre sí o con los terapeutas lazos de codependencia emocional. Si algún lector se siente reflejado en la descripción del cuadro, puede acudir a dos páginas divulgativas interesantes: ¿Amor o adicción? y ¿Sufres de adicción al amor?. Incluso puede detenerse en el Autoexamen de la Adicción al Amor que, con todo respeto, evoca los tests de características de personalidad de los suplementos dominicales de los periódicos. La relación del amor, el para-amor y el desamor con la psicopatología es clásica y tiene sólidos fundamentos. La erotomanía, la celotipia, el trastorno límite de la personalidad, son ejemplos de entidades relacionadas las no siempre bien dirigidas flechas de Cupido. No niega uno que en determinadas personas haya un sufrimiento o una conducta problemática para terceros derivada de una pasión amorosa desenfocada, pero de ahí a crear, entidades hay un amplio trecho. Aunque el dr Sivent y el IDD aclaran que no debe confundirse el amor con las dependencias relacionales, se corre el riesgo de favorecer insensateces y abusos allá donde las diferencias entre la “salud” y la “enfermedad” o el “trastorno” o el “problema” sean cuantitativas y no cualitativas y allá donde se empleen con generosidad los términos psicopatológicos o nosológicos para nombrar cualquier problema. No se debe echar gasolina al fuego de una Psiquiatría omnicomprensiva. FUENTE: Psiquiatría Insólita http://www.ome-aen.org/2004_02_08_insoliteces.htm http://inarell.blogspot.com.es/2009/01/mis-62-pinturas.html