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Paz y Ciencia
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sábado, 27 de noviembre de 2021

Creer o No Creer

 


Una de las acusaciones que más nos hacen los Creyentes a los Ateos cuando se debate algún asunto religioso, es el preguntarnos el por qué le dedicamos tanto tiempo y esfuerzos en hablar, discutir y escribir sobre Dios, si no creemos en él.

Inclusive si usted amigo lector revisa un poco los comentarios de este Blog, descubrirá que preguntas muy similares nos son formuladas en muchas oportunidades (casi siempre cuando no encuentran argumentos en algún tema especifico)

Estas preguntas están plasmadas más o menos así:

  • Si hablas tanto de Dios significa que el existe.
  • No entiendo como dedicas un Blog a algo en lo que no crees
  • ¿Para que hablas tanto de Dios y Jesús si afirmas que no existen?
  • Estos Ateos si que son tontos... No creen en Dios y se la pasan hablando de el.
  • Si no crees en la Biblia, ¿Por qué la lees tanto?



Pero... ¿es cierto esto? ¿Acaso no tenemos los Ateos sensatez al hablar de algo en lo que no creemos?... ¿O es que no se debe hablar sobre lo que no se cree?


Veamos a continuación 10 Razones que justifican sobradamente no solo el hablar sobre Dios, Jesús, Biblia y Religiones; Sino que avalan los constantes debates y ataques que hacemos contra estas creencias.
Todos hablamos sobre cosas Inexistentes y en las que no creemos.
Le aseguro amigo creyente lector que usted mismo en numerosas oportunidades ha hablado, conversado y hasta discutido sobre cosas en las que no cree que existan. ¡Todos lo hacemos día a día!... y no somos juzgados por eso. ¿Porque habría de ser diferente con los Ateos al hablar de Dios?

Por ejemplo, usted amigo lector de seguro ha conversado y discutido sobre películas, libros, series de Tv, cuentos e historias, comics, videojuegos. Y en términos generales casi ninguno de los personajes e historias de estas, son reales. A mi me encanta hablar de fantasmas, zombies, extraterrestres... pero NO existen, ni creo que existan. Eso no hace que tenga prohibido hacerlo.

Si usted está en contra de quienes hablan y discuten sobre cosas o seres que no existen... pues debe empezar a reclamarle a todos los escritores, directores, autores de estas historias ficticias... ya que en la práctica no existen. E incluso auto censurarse usted mismo, ya que de seguro... lo ha hecho muchas veces.

¿Con qué moral nos reclama a nosotros que perdemos tiempo con seres inexistentes... cuando usted va al cine a ver a “Batman” o “The Avengers”?

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viernes, 8 de octubre de 2021

Dualidad y No-Dualidad

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es.                      Instagram: @psicoletrazaragoza

Dualismo y No-dualismo

Podemos creer en una u otra de las filosofías del Dualismo o No-Dualismo. Podemos ver estas filosofías como contradictorias o complementarias.

Sin embargo, cuando queremos comida o sexo, o nos sentimos amenazados, respondemos automáticamente desde el Dualismo, no desde el No-Dualismo. Si observamos a una persona morir, o miramos un cadáver, ¿no nos sorprende el misterio de la aparente materia y la consciencia? La verdad más alta se va rápidamente por la ventana en tales momentos y nos encontramos con que estamos frente a la respuesta dualista y condicionada de las historias de nuestra mente.

Hay algo entre nosotros y la Verdad, la Realidad Absoluta, y eso se llama mente. El entrenamiento de la mente es el punto de partida para Patanjali, en los Yoga Sutras. Por ejemplo, una de las primeras cosas de las que habla es observar cuáles de nuestros pensamientos son útiles o no útiles, positivos o negativos. Luego nos instruye para que aprendamos a tomar decisiones en la vida sobre la base de lo que es positivo y útil en nuestro crecimiento, escogiendo hacer lo que sabemos que conduce a un estado estable e interno de tranquilidad. Tal auto-observación, auto-examen y auto-aprendizaje son necesarios en preparación para las prácticas más profundas.

El Dualismo del Yoga Sutra nos da instrucciones detalladas sobre cómo disipar la confusión para que podamos encontrar la puerta. La filosofía no-dualista del Vedanta nos proporciona una sólida base contemplativa para una comprensión más profunda de la naturaleza de la puerta y de lo que está más allá. El Tantra nos muestra cómo abrir la puerta, así como también cómo y dónde golpear.

Ver estos como contradictorios conduce a la confusión. Verlos como complementarios conduce a la libertad. Podemos aplicar las filosofías Dualísticas y No-Dualísticas como aspectos diferentes de un mismo viaje interior, que finalmente conduce a la experiencia directa del centro de consciencia, donde todas estas preguntas se resuelven y se disuelven.


lunes, 9 de agosto de 2021

Krishnamurti: Religión

 


Respecto a la filosofía de Krishnamurti revisándola desde un punto de vista bahá’í: Cualquier “camino” es una concepción que te dirige hacia algo alejándote de otras cosas. Estos dos puntos deben tenerse en cuenta para que la persona distinga una cosa de otra.

Si bien las enseñanzas morales son una guía excelente para comportamientos que aportan claridad, no podemos adquirir experiencia a través de ellas. Ninguna religión es la finalidad de lo que enseña. Creo que a esto se refería Krishnamurti al decir, “no pueden acercarse a la Verdad por la religión”. Es lo mismo que decir que no por leer el Iqán cien veces alguien va a comprender la estación de Bahá’u’lláh. No es por “la religión” que se consigue esto, sino por Nosotros mismos, nuestras vidas, nuestras experiencias e interacciones con el presente. Estas interacciones son guiadas por la religión, pero la religión no produce la interacción en sí misma. Cuando tratamos de sustituir una cosa por la otra es cuando hacemos de “la religión” un producto de la mente.

La pureza y la conciencia son mucho más valiosas para el buscador que el conocimiento o la devoción. El Valle de la Búsqueda, el Íqán, Gemas de los Misterios Divinos, todos ellos repetidamente —una y otra vez— enfatizan la importancia de quitar el polvo que oscurece del corazón: todo lo accesorio, todo el amor y odio, todo el conocimiento y entendimiento.

En un pasaje del Iqán, Bahá’u’lláh nos habla de una tradición según la cual había que conocer al menos 20 ciencias para entender el misterio del Miráj; llegando a ese punto El dice que no sólo ese conocimiento no ayudará al buscador; sino que, en caso de poseerlo, además de no ayudarle ¡sería el mayor obstáculo para llegar a comprender el Miráj!

La persona debe purgar todo el conocimiento de su corazón —siendo “la religión” una forma de este conocimiento— y no acumularlo. El conocimiento debe ayudarnos a funcionar en la vida, pero no debería ser el determinante en la manera de ver la vida en sí misma. Digamos que la religión es el medio, no el fin; puede ayudarnos, moralmente, a “desacumular”, pero el mismo daño que puede evitarnos si hacemos esto puede ser causado por ella si “acumulamos” sus enseñanzas. Y este es precisamente el mensaje de Krishnamurti. Cuando él habla de “religión”, se refiere a la entidad que se crea en las mentes de las personas tras entrar en contacto con nuevas enseñanzas. La mente va en busca de algo, y lo encuentra en un nuevo Mensaje; y entonces la mente se llena de este mensaje, su dogma, sus formas, sus creencias – hasta que la mente está tan llena que apenas puede sostener otro pensamiento. Y en ese estado, trágicamente, se habrá alejado del objetivo del Mensaje.

Es interesante observar que los bahá’ís entienden esto instintivamente cuando se refieren a los cristianos, musulmanes, o judíos. Sin embargo les cuesta comprenderlo cuando se trata de sus propias creencias ¿No ha oído usted a los amigos decir, “un verdadero cristiano dejaría su iglesia y se haría bahá’í “? Bien, pues de la misma manera un verdadero bahá’í debería dejar sus ideas y convertirse en ser humano.

Las propias Escrituras, aún cuando defienden que se adquieran conocimientos para conseguir el avance del mundo, repiten hasta la saciedad que una profunda pureza es la única esperanza que la humanidad tiene de percibir los tenues brillos del Espíritu que se reflejan en el corazón de cada cosa creada. Al carecer de esta visión, los hombres se tratan unos a otros peor que los animales, y fracasan en comprender su hermandad común. Si no se alcanza la paz mundial no es por falta de medios, ni de proyectos, ni de esperanzas – es más bien un problema espiritual causado por “la religión” (no la religión). Es decir, porque cada persona tiene su “religión” y se adhiere a ella como si de Dios mismo se tratara, incluso podemos ver dos bahá’ís discutiendo entre ellos – a pesar de que su Fe severa y categóricamente prohíbe el conflicto y la discusión.

Cuando hay una clara percepción de la realidad no hay necesidad de creencias sobre la realidad. El alma que ve con claridad, aquella cuya visión está libre de impedimentos, no necesita religión. Por el contrario, armoniza sus acciones y decisiones a la Ley, y así es informada de la Verdad. Es religiosa por su movimiento, su espíritu, su aliento. Ya no hay conflicto entre lo que es, y lo que piensa que debería ser. Sirve al género humano porque le alegra servir – no porque deba. Aquí religiosa significa ” libre, verdadera, humana”, y la religión: una educación para llegar a este estado. Sin embargo, “la religión” es una creencia de que el mapa es el territorio, las enseñanzas son la realidad, la práctica es la experiencia, etcétera.

Así como un médico reconoce el propósito de la ley natural, y deja de pelearse con ella para trabajar con ella; de la misma manera el propósito de la religión es llegar a ese tipo de espiritualidad en la que la única manera de vivir es espiritual. De hecho, Bahá’u’lláh dice que en realidad ese es “el mundo real”, y que la causa de nuestras aflicciones es el alejamiento prolongado de ese mundo. De alguna manera, podríamos decir que la religión se parece a una tirita, o una cura, expresamente adaptada a un paciente muy enfermo ¿Debería un paciente reverenciar la cura, o deplorar su enfermedad? Más bien un paciente sabio usará la cura hasta que esté restablecido, y luego la dejará.

En ese punto – cuando nos desprendemos de “la religión”, el último impedimento – la visión es indescriptible. En esta etapa la gente actúa espontáneamente para el Bien porque este es su mayor anhelo ¿Cuál es el obstáculo entre la gente y esa percepción? La diferencia entre sus creencias sobre la realidad y la realidad en sí misma. Nos atrevemos a decir que la verdadera religión es aquel “inconocimiento” que posibilita el saber directo que deshace el ego, para que el ser humano pueda descubrir su ser. Pero si se utiliza incorrectamente, inmediatamente llevará a sus adherentes hasta el punto de ir a la guerra para defender sus creencias sobre cómo acabar con la guerra.

¿Está ahora la cuestión más clara? La “religión” que Krishnamurti ve apegada en las almas de los hombres es “la religión” que han colocado por encima de quienes realmente son, y que utilizan como una defensa para no saber lo que son realmente: buenos o malos, mediocres o excelentes. Pero el verdadero propósito de todo es la libertad – la libertad verdadera, genuina – que no se alcanza simplemente por adoptar otro conjunto de creencias o ideas.

Para tener esta verdadera religión, deberíamos hacer todo lo que Krishnamurti nos dice, que es lo mismo que dice Bahá’u’lláh, Buda y muchos otros tiempo atrás hasta el Oráculo de Delfos: Conócete a ti mismo. “Quien se ha conocido a sí mismo ha conocido a Dios” Porque el conocimiento de uno mismo es el proceso más doloroso y más difícil que existe, y que comienza con la purificación del ojo, el oído, el corazón, y la mente. Las prácticas de la Fe Bahá’í están diseñadas con ese propósito, y Dios nos ayudará si las usamos con ese fin; pero ya que los humanos somos humanos, siempre puede haber enquistamientos – y esto es lo que Krishnamurti tanto deploró del mundo de su alrededor: Veía que para los seres humanos la realidad tenía menos valor que su conjunto de creencias, y quiso liberarlos de esto. ¡Lo que importa no es lo que usted cree sino lo que usted es y hace! ¿No es ese el mensaje de Bahá’u’lláh? “Hay entre la gente quien se sienta a la puerta en medio de las sandalias, mientras en su corazón codicia el puesto de honor. Di: ¿Qué clase de hombre eres, vano y negligente, que quieres aparentar lo que no eres?”

Así podemos ver que la filosofía de Krishnamurti trata de la comprensión de quien y qué eres, y que solamente este conocimiento puede conectarte con Dios y con la vida. Pero mientras que esta comprensión no exista, “la religión” – bajo la forma de ideas y prácticas respetuosas – seguirá siendo tu mayor obstáculo hacia la Verdad.

viernes, 20 de marzo de 2020

Thich Nhat Hanh nos habla de Cristo


Cuando Jesús dijo: "Yo soy el camino", quiso decir que para tener una auténtica relación con Dios debe seguirse su camino. En los Hechos de los Apóstoles, los primeros cristianos siempre hablan de su fe como "el Camino". Para mí, el "yo soy el camino" es una frase mejor que"yo conozco el camino". El camino no es una carretera asfaltada. Pero debemos distinguir entre el "yo" del que habla Jesús y el "yo" sobre el que generalmente piensa la gente. El "yo" en su frase es la vida misma, su vida, que es el camino. Si sólo nos autosatisfacemos adorando un nombre, incluso el nombre de Jesús, no practicamos la vida de Jesús. Debemos practicar viviendo profundamente, amando y actuando con caridad si queremos honrar a Jesús.
El camino es el mismo Jesús y no las ideas acerca de él. Una verdadera enseñanza no es estática, no son meras palabras sino la realidad de la vida. Muchos que ni tienen el camino ni la vida tratan de imponer a otros lo que ellos creen que es el camino. Pero éstas son sólo palabras sin relación con la vida real o con un camino real.

Rodrigo Córdoba Sanz.
Psicólogo y Psicoterapeuta.
N° Col.: A-1324
Tfno.: (+34) 653379269
Instagram: @psicoletrazaragoza
Página Web:www.rcordobasanz.es

domingo, 23 de agosto de 2015

Entrevista a Ken Wilber


Ken Wilber es un erudito en muchas facetas, desde la psicología, lo místico y las filosofías comparadas. Todo lo articula con un arte y saber verdaderamente sorprendente. Es un hombre con un cuerpo musculado, cultivándolo día a día y haciéndose cargo de lo que promueve en primera persona. 
Su trabajo es tan extenso que sería difícil explicar someramente de qué trata. Sugiero "Psicología Integral" como introducción a su obra. Abrazos y disfruten de la entrevista. Rodrigo Córdoba Sanz.
Psicólogo y Psicoterapeuta. Teléfono: 653 379 269



R:           Hola Ken, es estupendo tenerte con nosotros de nuevo para la Pre-Conferencia de las duodécimas Jornadas Integrales Españolas, que se celebrarán en Madrid en Octubre. Muchas gracias por aceptar mantener esta entrevista con nosotros. Y por supuesto lo primero que siempre deseo preguntarte es sobre tu salud. ¿Ha habido algún avance en las investigaciones sobre tu enfermedad? ¿Cómo te sientes?
K:           Estoy encantado de poder estar con vosotros. Me encuentro bastante bien, aunque no haya habido ninguna novedad en cuanto a tratamientos. Lo voy llevando mejor porque he vuelto a mis antiguos horarios de trabajo. Empecé a escribir cuando tenía 23 años, y desde entonces me levanto sobre las 3 o las 4 de la mañana y, medito como una hora o así, y luego me siento a escribir durante 4 o 5 horas. Por eso mi día comienza como a las 8 o 9 de la mañana. Así cuando el día comienza yo ya llevo 4 o 5 horas escribiendo. He vuelto a ese programa hará como unos seis meses, y ya tengo varios libros como consecuencia de ello.  Shambala ya está por publicarlos. Uno de ellos ya está en forma de E-Book: “La Cuarta Vuelta del Budismo”, y publicará dos más el año que viene.
R:           Eso es fantástico, Ken, porque si has regresado a tu antiguo programa de trabajo, es que estás sintiendote mejor y eso son muy buenas noticias, además del resultado editorial del que nos beneficiaremos todos. Lo que es inconcebible es que no haya más avances en el tratamiento de tu condición médica.
K:           Así es. Al principio cuando surgió el problema en el norte del Lago Tahoe en 1984, no se tuvo en cuenta, a pesar de que mucha gente, más de 300 personas, de una pequeña población se vieron afectadas. Yo fui una de esas 300 personas. Y no se le dio importancia porque fue tomado como algo psicosomático, ya que las pruebas habituales de laboratorio daban resultados dentro de lo normal.  Y aunque había otro tipo de pruebas que hubieran dado con el problema, como no son los habituales los médicos no los pedían.  Por eso, nadie sabía lo que estaba pasando.   En cambio la enfermedad continuaba. Hijos e hijas, mujeres y maridos de los propios médicos se veían afectados. Lógicamente tuvieron que ponerse manos a la obra, cambiando de opinión sobre el asunto. Incluso el Centro de Control de Enfermedades en Atlanta tomó cartas en el asunto, y declaró que se trataba de una enfermedad debilitadora, que afectaba a los adultos. Estimaron que unos 500.000  norteamericanos la padecían. Ahora se estima que son 2 millones. Se han realizado numerosos estudios sobre la fisiología  del trastorno, que presentan como “Síndrome de fatiga crónica” y se recomiendan tratamientos con hormonas, antibióticos antibacterianos, antivíricos, y cualquier cosa que pueda mejorar el sistema inmunológico. El problema es que todo eso es para paliar los efectos secundarios de la enfermedad y regresar a una mejoría en la Calidad de Vida, pero  aún no se ha encontrado nada que cure por completo el trastorno en sí.  Yo mismo he tenido esto desde hace 30 años y aunque no me ha matado, sí que es una molestia continua, además de haberme dado varios sustos graves. La buena noticia es que puedo vivir con ello, y llevar una vida, ahora, bastante aceptable.
R:           Esperemos, Ken, que pronto descubran algo que te libere a ti y a todos los que padecen la enfermedad para que podáis recuperar la salud y vivir en paz. Continuando con la entrevista, cuéntanos, cómo ves tú la situación que estamos viviendo en la actualidad con tantos desastres, no sólo provenientes de los humanos (guerras, crisis de todo tipo, terrorismo salvaje, corrupción política) sino también de la Naturaleza (tsunamis, terremotos, huracanas, especies que desaparecen o que están en vías de extinción como las abejas, por ejemplo).  ¿Encuentras alguna correlación entre ambos mundos, el de los Humanos y el de la Naturaleza? ¿Somos nosotros los responsables de lo que ocurre en la Naturaleza? ¿Son los desastres ecológicos los que están influyendo en nuestra locura? ¿Hay algo que podamos hacer?
K:           Parte de la dificultad, proviene de que la humanidad aún no reconoce y tiene en cuenta las dimensiones interiores, los cuadrantes izquierdos (Conciencia Individual y Cultura).  En cambio estamos volcados en todo lo exterior: sistemas materiales, cuestiones ambientales, problemas legales o económicos.  Todos estamos sistemas y conductas exteriores, y como comenzaron y se desarrollaron.  Llegan los investigadores y se ponen a buscar las causas del calentamiento global, y dicen que la razón es que los humanos estamos produciendo grandes cantidades de monóxido de carbono, así como otros gases que producen el efecto invernadero, y bla, bla, bla.  Pero la cuestión es que todos esos son problemas, se encuentran en los cuadrantes derechos, con sus causas derechas, y lo que aún no han mirado, no han tenido en cuenta (y esto también lo digo para los temas relacionados con las guerras y crisis humanas) son los cuadrantes interiores.  El problema con el calentamiento global, por ejemplo, es que el 70% aproximadamente se encuentra en el nivel etnocéntrico de desarrollo, o incluso menor.  Y el nivel etnocéntrico, teniendo en cuenta la escala desde lo egocéntrico, etnocéntrico, mundicéntrico y kosmocéntrico, no puede tener en cuenta una visión global auténtica, pues eso sólo ocurre cuando se alcanza el nivel mundicéntrico. De ahí que muchas de las personas que se encuentran en este nivel etnocéntrico, ni siquiera cree en el calentamiento global.  No piensan que sea real. No pueden pensar en términos del mundo entero porque el nivel etnocéntrico no es capaz de ver más allá de su propio etnia, país, grupo. E incluso aunque la Ciencia diga que existe (99% de los científicos están de acuerdo en cuál es la causa), y reconozca que aún no se ha realizado ninguna acción conjunta a nivel del colectivo humano, las personas con nivel de desarrollo etnocéntrico no pueden ver o creer semejante cosa.  De hecho el nivel de extracción de los combustibles fósiles sigue creciendo. El problema de esto es que el 70% de la humanidad piensa que hacer eso no es un problema. Y por eso se sigue haciendo. De modo que hasta que no empecemos a tener en cuenta estos cuadrantes interiores, no vamos a acercarnos a las verdaderas causas de esta situación en la que nos encontramos a todos los niveles.   Lo mismo ocurre con las cuestiones relacionada con la guerra.  Alguien que se encuentre en un nivel mundicéntrico, un nivel moral de 5, que tiene ya valores universales, hace el bien y  siente compasión por todas las personas en el mundo, no se va a involucrar en ataques y crímenes contra otros seres humanos, sólo porque no piensan de la misma forma. En cambio las personas que se encuentran en el nivel etnocéntrico, sobre todo creyentes religiosos fundamentalistas, se enrolan en la Yijad, la guerra santa, y quieren  matar a todos aquellos que no creen en la religión en la que ellos creen. Dicen que los demás somos infieles, no tenemos alma, y por lo tanto debemos morir en el nombre de Dios. Por eso todas las guerras entre los sijs y los hindúes en Sri Lanka, entre budistas,  hindúes y chinos; muchos de los musulmanes que están en contra de los cristianos, de los judíos, del mundo occidental, son debidas a que el 70% de la población está en el nivel etnocéntrico. Y eso es lo que hacen por estar en ese nivel de desarrollo de la conciencia.  Etno signífica eso: mi grupo, la gente que yo elijo, mis correligionarios, y todos los que piensan como yo, porque todos los demás están equivocados.  Lógicamente así no podemos obtener la paz mundial. Por eso claro que todas estas cosas están relacionadas, aunque no lo veamos. La humanidad está así porque no tiene en cuenta las dimensiones interiores de la existencia.  Y éstas crecen y se desarrollan, e incluso pueden aprenderse. Pero no se enseñan porque ni siquiera sabemos que están ahí. Sólo miramos los cuadrantes derechos, todo lo exterior, el mundo sensorio-motor, ignorando lo interior, ignorando la identidad, la conciencia, los valores, la cultura, y es esta ignorancia la que continúa creando problemas de maneras que ni siquiera podemos reconocer.  La solución a todos esos problemas reside en el hecho de tener en cuenta los dominios interiores, pero no sabemos nada sobre esas soluciones porque no reconocemos esos dominios.  Por lo tanto diríamos que esto es así porque se está tomando un acercamiento integral.  No estamos mirando a los cuatro cuadrantes, ni a todos los niveles, ni líneas, ni tipos, ni estados.  Estamos tomando la realidad de una manera parcial, fragmentada y a trozos, y es por eso que nuestros problemas siguen teniendo soluciones parciales, gi
R:           ¿Podríamos decir que existe alguna correlación entre los problemas que afectan a los seres humanos y la Naturaleza, que NO tenga que ver, directamente,  con el desarrollo de la conciencia humana? Es decir, ¿existe algo de lo que el ser humano no sea responsable?
K:           Hasta donde yo sé, todos los problemas ecológicos están causados por actividades criminales.  La cantidad de daño ambiental producido por los humanos en el planeta, anterior a la Revolución Industrial, era relativamente poco.  Se decía que las tribus tenían conciencia ecológica y que vivían de acuerdo a las leyes naturales, y por lo tanto en armonía con la Naturaleza, pero hay estudios recientes que muestran que las tribus no tenían mucho cuidado con la Ecología, porque quemaban toda clase de cosas, y producían extinción de especies, y muchas otras cosas.  Ahora bien, la cantidad de daño producido por estas tribus, no puede ser más grande que lo que su tecnología e individuos habían avanzado.  No se puede hacer mucho daño ambiental con un arco y una flecha. Tampoco puedes inflingir mucho daño con un molino de agua. En cambio, cuando llegamos a la era industrial y empieza la extracción masiva de carbón, la quema salvaje de petróleo, los motores de combustión interna y todo eso, los seres humanos empiezan a tener un impacto tan grande en el medio ambiente, que ahí sí que empieza a ser considerable.  Mientras esas interacciones sean dañinas con el medio ambiente, entonces empezamos a tener problemas ecológicos graves.  No conozco ningún problema ecológico que se deba exclusivamente a la acción de la Naturaleza sobre sí misma, bien sea la degradación de los bancos de corales, o la polución marina, o el aumento del nivel del agua, las sequías, o el incremento de tornados y huracanes. Todas estas cuestiones nos llevan directamente  a la mano del hombre.  Los seres humanos no nacemos viendo o conociendo cómo funcionan los sistemas de interacción.  Nacemos viendo y comprendiendo cuestiones individuales, y luego sólo muy lentamente nuestra capacidad cognitiva va aumentando para tener en cuenta mayor cantidad de grupos, sistemas y relaciones con mayor y mayor profundidad ¡¡¡  De modo que la evolución nos lleva desde ser capaces de ver árboles a ser capaces de ver bosques.  Lo que pasa es que esto es algo que nadie nos ha enseñado a hacer.  Requiere de una conciencia educativa novedosa que nos enseñe que no son unos seres individuales que viven solos y aislados en este planeta.  Son parte de una red de conexiones integrales y sistemas de interacción con todas las cosas y eventos en el mundo de lo manifiesto.  Y esto es algo que tenemos que aprender, de la misma manera que tendremos que aprender sobre las dimensiones interiores, ya que no es algo con lo que nazcamos ya sabido.  Todo esto nos lleva a la creación de un sistema educativo reformulado que reconozca que hay muchas cosas que no ha estado enseñando a los seres humanos, que necesitamos saber para poder vivir en este planeta de una manera sana y armónica. Muchas personas es que ni siquiera tienen la información para poder hacerlo.  Y por eso no lo hacen.
R:  ¿Y qué podrías decirnos sobre tu nuevo libro, “El cuarto viraje del Budismo”?, ¿Ha sido ya publicado ?¿ Cuáles son las similitudes y diferencias con el cuarto giro de Neil Howe? Porque me da la impresión que él habla más sobre los virajes sociales, mientras que tú tratas más sobre los giros religiosos o espirituales.  ¿Es así?
K:           Si, de lo que estamos hablando es un ejemplo del hecho de que los seres humanos tenemos, por lo menos dos caminos diferentes en su propio crecimiento y desarrollo.  Uno de estos caminos, el que  involucra “estados de conciencia”, ha sido comprendido desde hace mucho, yendo hacia atrás en el tiempo a hace miles y miles de años, hasta encontrarnos con el tiempo de los primeros chamanes, quizás 50.000 años atrás.  La mayoría de los sistemas meditativos y de contemplación, en todo el mundo, se relacionaron con el crecimiento a través de los estados de conciencia, comenzando desde el nivel más denso, egóico, contraído  y material hasta niveles más y más sutiles y hasta lo que llamamos Iluminación, o Despertar, o la Gran Liberación, o la Identidad Suprema, o lo que es conectar la realidad de la propia alma con la existencia de todos los seres.  Eso es lo que llamamos el Camino del Despertar desde hace más de 7.000 años.  Sólo hace 100 años, hemos descubierto otro camino, y es el que tiene que ver con las estructuras (o niveles) de conciencia.  Mientras los estados son las experiencias inmediatas en primera persona, y si estás en cualquiera de ellos te das cuenta o no (tanto si es en un estado meditativo, iluminado, feliz, somnoliento, alterado, etc.), las estructuras o niveles son como las reglas gramaticales, que diríamos, por ejemplo, que tiene cada idioma: español, inglés, alemán.  Hemos crecido en cierto ambiente que nos ha llevado a poner los sujetos, verbos, adverbios y demás, de manera correcta para entender y ser entendidos.  En cambio, si a cualquiera de esas personas les pides que te escriban cuáles son esas reglas de la Gramática que están utilizando, muy muy pocos te sabrán decir cuáles son. Es decir, que estamos todos siguiendo una serie de elaboradas normas gramaticales que en realidad no tenemos ni idea acerca de ellas. Y no puedes mirar nada alrededor, en tu realidad diaria,  que te diga cuáles son esas reglas, y cómo seguirlas. Con la estructura que siguen las reglas de desarrollo psicológico ocurre lo mismo.  Y además no fueron descubiertas hasta hace unos 100 años.  De modo, que ningún sistema meditativo en todo el mundo ha definido o contemplado estos niveles de crecimiento.  Donde sí lo encontramos es en la Psicología Moderna que nos habla de los distintos estadios por los que pasamos desde que nacemos hasta que somos adultos y después seres maduros.  Piaget, Kholberg, Loevinger, o Kegan, miran todos hacia el mismo punto, es decir hacia las reglas ocultas que las personas tienen en el desarrollo de sus muchos tipos de inteligencia.  Tenemos varias “inteligencias múltiples”, como por ejemplo la cognitiva, la emocional,  la inteligencia moral, interpersonal, matemática, kinestésica, la inteligencia estética, y así.  Y por muy estupendas o diferentes que sean estas inteligencias, todas pasan, como mínimo por 6 u 8 niveles de desarrollo.  Y esa es la estructura, las reglas gramaticales ocultas de nuestro crecimiento.  Uno de los pioneros que antes se dio cuenta de estos estadios que todos los seres humanos atravesamos fue Jean Gebser, y se refirió a estos niveles como:  arcaico, mágico, mítico, racional, pluralístico e integral.  Hay muchísimos nombres con los que podemos designar estas estructuras o niveles.  Maslow, por ejemplo las distinguió como “necesidades”: las fisiológicas, las de seguridad, las de pertenencia, la necesidad de autoestima, la necesidad de actualización y la necesidad de trascendencia.  Lo mismo ocurre con las reglas morales, o el desarrollo cognitivo de Piaget, y así en adelante.  Todos tienen básicamente los mismos niveles de desarrollo o crecimiento.  Y aunque lo miren desde diversas perspectivas, todos acuerdan que existen de 6 a 8 niveles de  desarrollo.  No olvidemos que todos estos niveles se dan en cualquier campo de desarrollo que estemos mirando.  Desarrollo espiritual, social, político, psicológico, religioso, etc.  Es decir, en todos aquellos campos en los que el ser humano crece. El problema es que no existe en ningún lugar del mundo un sistema, una Teoría, que haya unido ambas dimensiones:  los estados y los niveles. Sólo la Visión Integral.Tenemos ya suficiente evidencia, a nivel de investigación académica o científica que afirma que existen dos caminos de crecimiento, y son caminos independientes. Puedes estar muy desarrollado en uno y muy poco en el otro.  Diríamos que uno es el camino del “Crecimiento”  el otro es el camino del “Despertar”.  Esto significa que una persona puede alcanzar un mítico/etnocéntrico, o cualquier otro estado; puede incluso haber llegado a ser un maestro zen.  Haber pasado por todos los estados del despertar, y en cambio seguir en un nivel mítico o racional en los niveles de crecimiento. Es decir que ese maestro zen, iluminado que ha llegado a incluir todos los otros estados y por lo tanto está iluminado en su realidad. Incluye a todo lo que existe… en su mundo.  ¡¡¡Ahora bien, su mundo se reduce ó incluye, sólo, los niveles arcaico, mágico y mítico de crecimiento ¡¡¡  Eso se convierte en un problema, porque eso termina siendo una plenitud incompleta, porque esta persona aún a pesar de tener acceso a estados (o estadios espirituales) muy elevados de conciencia, su nivel de desarrollo no incluye más que hasta el nivel mítico. Por ello, el mundo racional, pluralístico e integral están por encima de él, y por tanto no los incluirá en su toma de conciencia del mundo total.  Estos niveles de crecimiento, no han emergido aún en su conciencia. No puede ser uno con esos niveles porque no existen.  Sí que conoce la experiencia de plenitud y de unidad, aunque no de manera completa en su Ser. De ahí que sea importante combinar ambos caminos, el de Despertar con el de Crecimiento. Por ejemplo, James Fowler, que habla de los estadios de crecimiento en el mundo espiritual.  Sabemos cuáles son los estadios del Despertar.  Si miramos los sistemas de meditación en todo el mundo, siempre nos hablan del nivel más denso/material/físico, después el nivel sutil y después el nivel causal, turiya (el testigo) y turiyatita o el nivel No-Dual, la Conciencia de Unidad. Esos son los estados más representativos de los mismos niveles del camino del Despertar. Encontramos eso en Oriente y Occidente, en el libro sobre Mística de Evelyn Underhill en el que habla de los diversos estadios por los que pasan o han pasado los místicos occidentales, que tiene que ver con un tremendo período de purificación, iluminación sutil, una noche oscura del alma o abismo profundo en el nivel causal, y ya la conciencia no-dual.  Y son los mismos estadios del Despertar que encontramos en Oriente.   Fowler encontró que los seres humanos pasamos por siete niveles de crecimiento espiritual, que son los mismos que hemos dicho antes: arcaico, mágico, mítico, racional, pluralístico e integral . Por eso es que digo que tenemos estos modos de crecimiento totalmente diferentes, y nunca nunca antes, ni en Oriente, ni en Occidente ha existido ningún sistema de conocimiento o Teoría que haya puesto estos caminos juntos.   No existe ningún modelo evolutivo occidental  que nos hable de los estados del Despertar. Ninguno.  Ni Piaget, ni Loevinger, ni Kholberg, ni Keagan.
R:           ¿Y qué fue lo que te llevó a escoger el Budismo para hacer este libro, hablarnos de los dos caminos  y hacer una correlación entre ellos?
K:           Originalmente ya presenté esto como parte de la Teoría Integral.  Por ejemplo en el libro “Espiritualidad Integral”, ya hablo sobre la necesidad de combinar ambos caminos.  Ya hay escritos varios libros sobre este tema, tratando las grandes religiones tradicionales.  Sobre Cristianismo Integral hay como seis o siete libros.  En ellos se habla de la necesidad de incluir las estructuras o niveles de crecimiento a lo largo de los distintos estados o estadios del Despertar.  Ahora bien, es necesario incluir también los cuatro cuadrantes de la realidad, el trabajo con la sombra, las líneas y etc., Esto ya lo he dicho en Espiritualidad Integral, y en numerosos artículos sobre Teoría Integral. He participado en debates sobre Cristianismo moderno, en Conferencias sobre Vida Integral, en donde se hablaba del Cristianismo Integral. Durante su celebración varias personas me pidieron que escribiera sobre budismo, y lo he hecho.  Me preguntaron cómo sería un Budismo Integral y he escrito este libro para contestarles.  Al escribirlo no estoy  diciendo que el budismo sea la respuesta, ni tampoco el cristianismo, ni ninguna otra religión, puesto que cada una tiene sus puntos fuertes y débiles. Cualquiera puede iluminarse utilizando su propia religión, siempre y cuando tenga en cuenta sus limitaciones y las supla con su propia conciencia. El budismo también puede quedarse en su zona de confort y no evolucionar, por ejemplo.  Simplemente ocurre que hay muchos maestros budistas que están aplicando la Teoría Integral en sus enseñanzas y me pidieron escribir este libro.
Lo interesante aquí es que el Budismo, en sí, ha tenido ya tres  grandes giros o virajes en sus propias enseñanzas. Se da cuenta de que su saber, también crece y evoluciona. La primera vuelta, el primer viraje, se produce cuando Gautama Buda introduce el budismo Theravada, que hoy en día se sigue practicando, el término más común sería Jinayana o vehículo pequeño.  Así se practicó e budismo durante 800 años, hasta que el genio Nagarjuna introduce la noción de “Vacio”, la doctrina del Sunyata. Y esto representó la Revolución del Budismo. Mientras el budismo anterior hablaba del vacío del yo (el vehículo pequeño), el budismoMahayana. que significa el Gran Vehículo de Nagarjuna, veía el Vacio en toda la Realidad.  Por eso se trataba de una realización más completa.  Y mientras que el budismo original separaba Nirvana y Samsara, separaba vacio y forma, y guiaba la salida del Samsara hacia el Nirvana, este nuevo budismo fue nombrado No-Dual, y así se unió el Nirvana y el Samsara, reconociendo entonces, que tanto uno como otro son dos aspectos de una Realidad mayor.  Así se unieron la forma y el vacío, puesto que todo vacío es forma y toda forma es vacío.  En vez de una versión dualista del Espíritu, teníamos una concepción No-Dualista del Espíritu; una verdadera plenitud, una verdadera unidad.  Esa fue la que se dio en llamar “La segunda gran vuelta del Budismo”.  El tercer giro surge varios siglos después con dos hermanos que introdujeron el Yoga-Chara, que ilustraba sobre una intensificación de la comprensión de la unión entre Nirvana y Samsara.  Decían que todo el mundo manifiesto, todo lo que existe, en cualquiera de los reinos de manifestación, era un ornamento de la verdadera Realidad, la naturaleza búdica; o bien la manifestación pura del Espíritu.  Esta visión, introdujo el Tantra, porque así como antes veíamos algo sucio y material en el sexo, por ejemplo;  algo que tenía que reprimirse o controlarse, ahora podíamos iluminarnos a través de la sexualidad.  Es decir que podemos alcanzar la Iluminación a través de cualquier aspecto de la materia, o del cuerpo. Esto es así porque es radicalmente No-Dual.  Es sólo nuestra percepción que así lo interpreta.  El cuerpo y el espíritu no son dos. El sexo y el espíritu no son dos.  El Espíritu y toda la manifestación no son dos. Por lo tanto, comenzaron a referirse a la forma como Luminosidad, para reconocer que la Forma está irradiando el Espíritu-  Ya no hablában de Vacío y Forma, sino de Vacío y Luminosidad. Esa fue la tercera gran vuelta del Budismo.
Lo que decimos ahora, es que, aun a pesar del tercer gran giro del Budismo y que el Tantra fue parte importante de ese giro, el Tantra fue introducido entre los siglo 7º al 11 de nuestra Era, sobre todo en la Universidad Milande en la India.  Aún así han transcurrido ya mil años desde que se produjo la última gran vuelta, revolución o viraje del Budismo. En cambio el Espíritu ha continuado evolucionando.  La Humanidad ha continuado aprendiendo cosas acerca de su propia condición y conciencia.  Sobre todo los recientes descubrimientos de la Psicología Evolutiva Occidental, cuando descubrieron, o reconocieron las estructuras de la conciencia, o niveles de desarrollo.  Esto es totalmente desconocido para las tradiciones anteriores.  Ni una sola tradición meditativa o religiosa en todo el mundo, se ha referido antes a estos niveles en el proceso de crecimiento.  Por ello, la Teoría Integral, puede representar esta Cuarta Vuelta, este Cuarto gran Viraje que hace falta para integrar la combinación de estas estructuras con los conocidos estados del Despertar.  Y además, queremos que esta realización se aplique, no sólo a la Espiritualidad, sino a cualquier otro campo del saber humano.  A todas las disciplinas, puesto que esto va a traer luz a muchos asuntos que ahora no están claros. Queremos ver:  Leyes Integrales, Empresas Integrales, Medicina Integral, Política Integral, Cristianismo Integral, Judaísmo Integral, porque estamos viendo esto en ciertos aspectos de la Kábala, en ciertos movimientos del Islam, etc.  ¡¡¡Está empezando a coger forma¡¡¡

martes, 3 de marzo de 2015

Ken Wilber: Psicoterapia y Espiritualidad

PSICOTERAPIA Y ESPIRITUALIDAD: Entrevista a Ken Wilber 
 

EZ:  Por favor explícanos tu visión sobre la interfase existente entre la psicoterapia y la religión.
KW: ¿Y que entiendes por religión? ¿El  fundamentalismo, el misticismo, la religión exotérica o la religión  esotérica?
EZ: Muy bien. Podríamos empezar por ahí. Creo que, en tu libro “Un Dios sociable” presentas once definiciones diferentes, once formas distintas de utilizar la palabra religión.
KW: Lo que quiero decir es que no podemos hablar de ciencia y religión, de psicoterapia y religión, o de filosofía y religión mientras no nos pongamos de acuerdo en lo que entendemos por religión. Para nuestros fines actuales creo que, por lo menos, deberíamos recurrir  a la distinción entre las llamadas religiones exotéricas y religiones esotéricas. La religión exotérica o “externa” en una religión mítica, una religión tremendamente  literal, que cree, por ejemplo, que Moisés separó las aguas del Mar Rojo, que Cristo nació de una virgen, que el mundo se creó en siete días, que una vez llovió literalmente  maná del cielo, etcétera. Las religiones exotéricas del mundo entero se afirman en este tipo de creencias y dogmas. Los hindúes, por ejemplo, creen que la tierra descansa sobre la espalda de un elefante y que éste, a su vez, se apoya sobre una tortuga que reposa sobre una serpiente. Pero cuando les preguntamos “Y en qué se apoya la serpiente?”, te contestan: “Hablemos de otra cosa”. Si les hiciéramos caso tendríamos que creer que Lao Tzu tenía novecientos años cuando nació, que Krishna hizo el amor a diez mil pastorcillas, que Brahma brotó de una grieta en un huevo  cósmico, etc. Así, son las religiones exotéricas, un conjunto de sistemas de creencias que intentan explicar los misterios del mundo en términos míticos más que en términos de experiencia directa o de evidencia concreta.
EZ: De modo que la religión exotérica o externa es, fundamentalmente, una cuestión de creencias, no de evidencia.
KW: Así es, y si crees en todos esos mitos te salvarás mientras que, sino crees en ellos, irás al Infierno. Desde ese punto de vista no hay otra alternativa posible. Este tipo de religión  literal y dogmática se encuentra en todos los rincones del mundo. Yo no discuto nada de eso, lo único que afirmo es que ese tipo de religión, la religión exotérica, no tiene nada que ver con la religión mística, vivencial y experimentable. Ese es el tipo de religión o espiritualidad que verdaderamente me interesa.
EZ: ¿Qué significa esotérico?
KW: Interno u oculto. Una religión no es esotérica o mística porque sea oculta, secreta o algo por el estilo, sino porque es una cuestión de experiencia directa y de conciencia personal. La religión esotérica no te pide que tengas fe en nada o que te sometas dócilmente a algún dogma. La religión esotérica, por el contrario, consiste en un conjunto de experimentos personales que llevas a  cabo científicamente en el laboratorio de tu propia conciencia. Como toda ciencia que se precie, la religión esotérica no se basa en las creencias o los deseos sino en una experiencia directa válida y verificada públicamente por un grupo de iguales que también han llevado a cabo el mismo experimento.  Ese experimento es la meditación.
EZ: Pero la meditación es privada.
KW: No, no lo es. No es más privada, digamos, por ejemplo, que las matemáticas. No existe la menor evidencia sensorial o empírica de que el cuadrado de – 1 sea igual a uno. La veracidad o falsedad de este tipo de afirmaciones descansa exclusivamente en su conformidad o inadecuación a ciertas reglas de lógica interna. Así pues, en el mundo externo no es posible encontrar ningún número negativo; eso sólo existe en nuestra propia mente. Pero que sólo exista en nuestra mente no significa que sea falso, no implica que sea conocimiento privado y que no pueda ser validado públicamente. Su veracidad, por el contrario, es validada por una comunidad de matemáticos experimentados, personas que conocen la forma de realizar el experimento lógico necesario para decidir su verdad o su falsedad. Exactamente del mismo modo, el conocimiento meditativo es un conocimiento interno. Pero, al igual que ocurre con las matemáticas, se trata de un conocimiento que puede ser validado públicamente por una comunidad de meditadores experimentados que conocen la lógica interna de la experiencia contemplativa. La veracidad del teorema de Pitágoras, por ejemplo, no se determina por sufragio universal, sino que son los matemáticos experimentados quienes deciden al respecto. De manera similar, las distintas tradiciones espirituales afirman, por ejemplo, que la experiencia íntima del Ser es una con la experiencia del mundo externo. Pero, en cualquiera de los casos, se trata de una verdad que puede ser verificada experimental y vivencialmente por cualquiera que lleve a cabo el experimento adecuado. Y, tras unos seis mil años de experimentación, es perfectamente lícito extraer ciertas conclusiones y postular determinados teoremas espirituales, por así decirlo. Esos teoremas espirituales constituyen el mismo núcleo de las tradiciones de la Sabiduría Perenne.
EZ: Pero ¿por qué se les considera “ocultas”?
KW: Porque hasta que no lleves a cabo el experimento no sabrás lo que ocurre y, por consiguiente, no estarás autorizado para opinar, del mismo modo que si no aprendes matemáticas no te permiten dictaminar sobre la veracidad o falsedad del teorema de Pitágoras, lo cual no quiere decir que no puedas tener opiniones al respecto. Pero al misticismo no le interesan las opiniones sino el conocimiento. La religión esotérica, el misticismo, permanece oculta a toda mente que no lleve a cabo el experimento adecuado. Eso es todo lo que significa el término esotérico.
EZ: Pero las religiones son muy diferentes entre sí
KW: Las religiones exotéricas difieren enormemente entre sí pero las religiones esotéricas de todo el mundo son prácticamente idénticas. Como ya hemos visto, el misticismo o esoterismo es, en un sentido amplio del término, científico, y al igual que no existe una química alemana diferente de la química americana, tampoco existe una ciencia mística hindú diferente de la musulmana. Ambas, más bien al contrario, están fundamentalmente de acuerdo a la naturaleza del alma, la naturaleza del Espíritu y la naturaleza de su identidad suprema, por nombrar tan solo algunas de sus múltiples coincidencias. Eso es lo que los eruditos denominan “ la unidad trascendente de las religiones del mundo”, es decir, el núcleo esotérico que las unifica. Obviamente, sus estructuras superficiales varían enormemente pero sus estructuras profundas, en cambio, son prácticamente idénticas y reflejan la unanimidad del espíritu humano y sus leyes reveladas fenomenológicamente.
EZ: Lo que dices es muy importante pero no pareces creer- a diferencia de Joseph Campbell- que las religiones míticas transmitan ningún conocimiento espiritual válido.
KW: Eres muy libre de interpretar los mitos de las religiones exotéricas como más te plazca. De hecho puedes, como hace Campbell, interpretar los mitos como alegorías o metáforas de verdades trascendentales. Puedes, por ejemplo, interpretar que el nacimiento virginal de Cristo significa que obraba espontáneamente desde su verdadero Yo (con mayúscula), lo cual es precisamente lo que yo opino. Pero el problema es que quienes creen en los mitos no suelen admitirlo así. Ellos creen, por ejemplo, que María era realmente virgen cuando concibió a Jesús. Los creyentes míticos no interpretan alegóricamente los mitos sino que lo hacen de una manera literal y concreta. En su tentativa de salvar los mitos, Joseph Campbell violó el mismo tejido de las creencias míticas, lo cual constituye un error inaceptable. Campbell parece decir al creyente mítico: “Yo sé lo que realmente quieres decir”. Pero el problema es que eso no es lo que ellos quieren decir. En mi opinión, su enfoque es básicamente erróneo ya desde su comienzo.
Este tipo de mitos es muy corriente entre los niños de seis a once años y corresponde al nivel de desarrollo cognitivo que Piaget denomina “período de las operaciones concretas”. Como reconoce incluso el mismo Campbell, las actuaciones espontáneas de los niños de siete años de hoy en día constituyen una muestra muy representativa de casi todos los grandes mitos exotéricos del mundo entero. Sin embargo, con la aparición de la siguiente estructura de conciencia- el estadio de las operaciones formales o racionales- ese mismo niño abandona las representaciones míticas; momento a partir del cual, el niño- a menos que viva en una sociedad que aliene de un modo u otro las creencias míticas- deja de creer en ellas. Pero, en general, la mente racional y reflexiva considera que los mitos no son más que eso, mitos, mitos útiles y necesarios hasta llegar a alcanzar un determinado momento evolutivo pero insostenibles a partir  de entonces. No es cierto que los mitos transmitan el conocimiento evidente que pretenden comunicar y, por consiguiente, no soporten la menor tentativa de verificación científica.
EZ:  Pero también hay quienes interpretan los mitos de las religiones esotéricas de una manera alegórica o metafísica.
KW: Efectivamente. Y esos son precisamente los místicos. En otras palabras, los místicos son quienes dan un significado esotérico u “ oculto” a los mitos. Y ese significado no depende de un sistema de creencias, de símbolos o de mitos externos, sino que brota de la experiencia directa interna y contemplativa del alma. En otras palabras, los místicos no son, en modo alguno, creyentes míticos, sino fenomenólogos contemplativos, místicos contemplativos y científicos contemplativos. Es por ello que, como ha señalado Alfred North Whitehead, el misticismo siempre se ha aliado con la ciencia en contra de la Iglesia, porque uno y otro se basan en la evidencia consensual directa. Newton fue un gran científico y un profundo místico, y no experimentaba conflicto alguno por ello. Pero no parece existir el mismo tipo de compatibilidad entre la ciencia y la creencia religiosa.
Son precisamente los místicos quienes afirman que la esencia de su religión es básicamente idéntica en todas las religiones míticas y que “recibe muchos nombres cuando, en realidad, es Uno”. Pero no encontrarás un solo creyente mítico- un fundamentalista protestante, pongamos por caso- que admita fácilmente que el budismo también es un camino perfecto de salvación. Quienes creen en los mitos suelen considerar que están en posesión  del único camino porque su religión se basa en mitos externos, que varían de lugar en lugar, y esto es lo que imposibilita que perciban – a  diferencia de los místicos- la unidad interna que se oculta detrás de los símbolos externos.
EZ: Si, ya veo ¿De modo que no estás de acuerdo con Carl G. Jung en que los mitos son arquetipos y, en ese sentido, tienen una importancia mística o trascendente?
KW: Esperaba que ese tema saliera a relucir. Por aquel entonces, al igual que ahora, la encumbrada figura de Carl Jung- del que Campbell no es sino un seguidor más- domina totalmente el campo de la psicología de la religión. Cuando abordé este campo por primera vez, creía firmemente, como todo el mundo, en los conceptos fundamentales y en los esfuerzos pioneros que Jung realizó en esta área. Pero con el transcurrir de los años acabé llegando a la conclusión de que Jung cometió varios errores profundos, y que esos errores- intensificados por lo profuso e incuestionado de su difusión- constituían el principal escollo en el terreno de la psicología transpersonal; no era posible entablar una conversación sobre psicología y religión sin antes aclarar este difícil y espinoso tema.
KW: Carl Gustav Jung descubrió que los hombres y mujeres modernos pueden producir de manera espontánea –en los sueños, la imaginación activa, las asociaciones libres, etc- casi todos los temas fundamentales de las religiones míticas del mundo. Este hallazgo le condujo a deducir que las formas míticas básicas- a las que denominó arquetipos- son comunes a todas las personas, las hereda todo el mundo y se transmiten gracias a lo que él denomina “inconsciente colectivo”. Y luego afirmó aquello de que- y aquí le cito literalmente- “el misticismo es la experiencia de los arquetipos”.
Pero, en mi opinión, este punto de vista incurre en varios errores cruciales.
En primer lugar, es evidente que la mente, incluso la mente  moderna, puede llegar a producir, de manera espontánea, formas míticas esencialmente similares a las que podemos encontrar en las religiones míticas. Como ya he dicho, los estadios preformales del desarrollo mental- en especial el pensamiento preoperacional y el pensamiento operacional concreto- son naturalmente mitógenos. Todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo atraviesan esos estadios preformales del desarrollo mental- en especial el pensamiento preoperacional y el pensamiento operacional concreto- son naturalmente mitógenos. Todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo atraviesan esos estadios del desarrollo durante la infancia, lo que les permite acceder de manera espontánea a la estructura del pensamiento mítico, especialmente en los sueños, en donde los niveles primitivos del psiquismo pueden aflorar con más facilidad.
Pero eso no tiene absolutamente nada de místico. Según Jung, los arquetipos son formas míticas básicas vacías de contenido, mientras que el misticismo, por su parte, es conciencia carente de forma. No parece existir, por tanto, ningún punto de contacto entre ambas estructuras.
En segundo lugar, Jung tomó prestado el término “arquetipo” de grandes místicos como Platón y San Agustín. Pero la forma en que lo utiliza no es la misma en la que lo utilizaron ellos ni tampoco en la que lo han utilizado los grandes místicos del mundo entero. Para los místicos –Shankara, Platón, San Agustín, Eckhart y Garab Dorje, por ejemplo-, los arquetipos son las primeras formas sutiles que aparecen cuando el mundo brota del espíritu carente de forma, del Espíritu no manifestado. Para ellos, los arquetipos son los modelos en los que se basan todos los demás modelos manifestados. El término “arquetipo” procede el griego arche typon, que significa modelo original.
En este sentido, los arquetipos son formas sutiles, formas trascendentales, las primeras formas manifestadas, ya se trate de manifestaciones físicas, biológicas, mentales, etc, etc. Y en la mayor parte de las formas de misticismo, esos arquetipos son pautas de radiación, puntos de luz, iluminaciones audibles, formas y luminosidades de colores radiantes, luces irisadas, sonidos y vibraciones, a partir de los cuales se manifiesta y condensa, por así decirlo, el mundo material.
Pero Jung utiliza el término refiriéndose a ciertas estructuras míticas básicas que son comunes a todos los seres humanos, como la Sombra, el Sabio, el Ego, el Tramposo, la Máscara, la Gran Madre, el Anima, el Animus, y demás. Para Jung, pues, los arquetipos no son tanto trascendentales como existenciales, simples facetas de la experiencia comunes a la condición humana cotidiana. Coincido con él en que esas formas míticas constituyen un legado colectivo y también estoy plenamente de acuerdo en que es muy importante “llevarse bien” con esos “arquetipos” míticos.
Si, por ejemplo, tengo un problema psicológico con mi madre, si tengo lo que se llama un complejo materno, es importante que me dé cuenta de que gran parte de la carga emocional no sólo proviene de mi propia madre biológica sino también de la Gran Madre, una poderosa imagen del inconsciente colectivo que es, por así decirlo, la quinta esencia de todas las madres del mundo. Es decir, el psiquismo parece llevar integrada en sí mismo la imagen de la Gran Madre del mismo modo que también parece estar equipado con las formas rudimentarias del lenguaje, la percepción y diversas pautas instintivas. De este modo, si se reactiva la imagen de la gran Madre, no sólo tendré que habérmelas con mi propia madre biológica sino también deberé afrontar miles de años de experiencia materna. Así pues, la imagen del la Gran Madre conlleva una carga que hace que tenga un impacto muy superior al de mi propia madre biológica. Llegar a entrar en contacto con la gran Madre, a través del estudio de los mitos de todo el mundo constituye una buena forma de hacer frente a esa forma mítica, de volverla consciente y así poder diferenciarse de ella. Estoy totalmente de acuerdo con Jung sobre este punto.
Pero, en cualquier caso, esas formas míticas no tienen nada que ver con el misticismo, ni con la auténtica conciencia trascendental. Lo explicaré de una manera más sencilla.
El gran error de Jung, en mi opinión, consistió en confundir lo colectivo con lo transpersonal ( con lo místico). El hecho de que mi mente herede ciertas formas colectivas no significa que esas formas sean místicas o transpersonales. Todos heredamos colectivamente diez dedos en los pies, por ejemplo, ¡pero el hecho de experimentar los diez dedos en mis pies no supone en modo alguno estar viviendo una experiencia mística!. Los “arquetipos” de Jung no tienen prácticamente nada que ver con la conciencia auténticamente espiritual, trascendental, mística y transpersonal,
son formas heredadas colectivamente que compendian algunos de los encuentros más fundamentales, cotidianos y existenciales de la condición humana: la vida, la muerte, el nacimiento, la madre, el padre, la sombra, el ego, etc. Pero en esto precisamente no hay nada místico. Colectivo sí pero transpersonal no.
Hay elementos colectivos prepersonales y elementos colectivos transpersonales, y Jung no los diferencia con la claridad necesaria. Es ese descuido, en mi opinión, lo que desvirtúa toda su comprensión del proceso espiritual.
Así que estoy de acuerdo con él en que es muy importante entenderse con las formas tanto del inconsciente mítico personal como del inconsciente colectivo. Pero ninguno de ellos está relacionado con el verdadero misticismo que consiste en encontrar, en primer lugar, la luz más allá de la forma, y en segundo, la ausencia de forma más allá de toda luz.
EZ: Pero tropezar con el material arquetípico del psiquismo puede constituir una experiencia muy poderosa y, en ocasiones, hasta muy sobrecogedora.
KW: Sí, porque los arquetipos son colectivos y su poder trasciende,  con mucho, al individuo: cuentan con el poder de millones de años de evolución a sus espaldas. Pero colectivo no significa transpersonal. El poder de los “verdaderos arquetipos”, los arquetipos transpersonales, se deriva directamente del hecho de que son las primeras formas del Espíritu atemporal. El poder de los arquetipos junguianos, por su parte, se deriva del hecho de ser las formas más antiguas de la historia temporal.
Como constató el mismo Jung, es necesario alejarse de los arquetipos y diferenciarse de ellos para liberarse de su poder, un proceso al que denominó proceso de individuación. Y una vez más, estoy completamente de acuerdo con él a este respecto.
Hay que diferenciarse de los arquetipos junguianos.
Pero, en última instancia, para que la identidad de la persona se transforme en esa forma transpersonal, uno debe acercarse a los verdaderos arquetipos, los arquetipos transpersonales. Y esa es una diferencia enorme. El único arquetipo junguiano auténticamente transpersonal es el “Self”, pero hasta la misma exposición de Jung a este respecto me parece sumamente frágil porque, a mi juicio, no enfatiza  lo suficiente su carácter no dual.
EZ: Quisiera preguntarte por la relación que existe entre la religión esotérica y la psicoterapia. En otras palabras, tanto la meditación como la psicoterapia pretenden transformar a la conciencia y curar el alma, pero ¿cuál es la relación que existe entre la meditación y la psicoterapia? En “Transformations of consciousnes” abordas el tema con mucho detalle. Tal vez podrías resumir esa exposición.
KW: Muy bien. Creo que lo más fácil será remitirnos al esquema que aparece en esta obra. En términos generales, la idea global es muy sencilla: el crecimiento y el desarrollo se dan a través de una serie de estadios o niveles, desde el menos desarrollado e integrado hasta el más desarrollado y más integrado. Y aunque probablemente existen multitud de niveles y subniveles de crecimiento diferentes, en ese libro he seleccionado nueve de los más importantes que aparecen en la primera columna de la figura   “estructuras básicas de la conciencia”.
Pues bien, a medida que el self se va desarrollando  a través de cada una de esos estadios, las cosas pueden ir relativamente bien o relativamente mal. En el primer caso, el self se desarrolla normalmente y alcanza el siguiente estadio de un modo relativamente sano. Pero si las cosas, en cambio, se desarrollan de manera inadecuada pueden aparecer diversas patologías, y el tipo de patología, el tipo de neurosis, dependerá precisamente de la etapa o nivel en que tenga lugar el problema.
En otras palabras, en cada uno de los estadios o niveles de desarrollo, el self debe enfrentarse a diferentes tareas y su manera de gestionarlas determina si las supera de manera adecuada o inadecuada. En cada una de las etapas de desarrollo, el self comienza identificándose con esa etapa y debe realizar las tareas propias de ese estadio, ya se trate de aprender el control de los esfínteres o de aprender a hablar. Pero para que el desarrollo prosiga, el Self debe terminar renunciando a esa etapa u desidentificarse de ella para dar paso a una nueva etapa nueva y superior; en otras palabras, tiene que diferenciarse del estadio inferior, identificarse con el superior y, por último, integrar lo superior con lo inferior.
Esta tarea de diferenciación y posterior integración se denomina “fulcro”, un punto de inflexión, un momento clave del proceso de desarrollo. En la segunda columna, titulada “fulcros correspondientes”, tenemos los nueve grandes fulcros, los momentos decisivos correspondientes a los nueve grandes niveles o etapas de desarrollo de la conciencia. De este modo, cuando funciona mal en un determinado fulcro, el sujeto termina desarrollando una patología concreta característica. Esas nueve grandes patologías se presentan en la tercera columna de nuestra figura, “patologías características”. En ellas encuentra cosas tales como psicosis, neurosis, crisis existenciales, etcétera.
Finalmente, a lo largo de los años, se han desarrollado diversas modalidades terapéuticas para tratar las diversas patologías: en la cuarta columna –“modalidades de tratamiento”- he detallado los más apropiados para cada problema concreto. Esa es, precisamente, la relación que existe entre la psicoterapia y la meditación.
EZ: Esta sencilla figura condensa una enorme cantidad de información. Me gustaría ahora considerar cada punto con más detenimiento. Empecemos con una breve explicación de las estructuras básicas de la conciencia.
KW: Las estructuras básicas constituyen los ladrillos fundamentales de la conciencia: las sensaciones, las imágenes, los impulsos, los conceptos, etcétera. He señalado nueve grandes estructuras básicas que constituyen una versión ampliada de lo que la filosofía perenne denomina la Gran Cadena del Ser: material, cuerpo, mente, alma y espíritu. En orden ascendente, los nueve niveles son los siguientes:
Primer nivel: las estructuras físico-sensoriales. Incluyen los componentes materiales del cuerpo  más la sensación y la percepción. Es lo  que Piaget llamó inteligencia sensoriomotora; lo que Aurobindo denominó la sensoriofísico; lo que vedanta denomina annamaya-kosha, etcétera.
Segundo nivel: lo emocional-fantásmico. Se trata del nivel emocional y sexual, del nivel de los instintos, de la libido, del impulso vital, de la bioenergía y del prana más el nivel de las imágenes, las primeras formas mentales. Las imágenes- lo que Arieti denomina “nivel fantásmico”- empieza a  aflorar en  el niño en torno a los siete meses aproximadamente.
Tercer nivel: la mente representacional. Es lo que Piaget denomina pensamiento preoperacional. Está basada en los símbolos, que aparecen entre los dos y los cuatro años de edad y en los conceptos, que aparecen entre los cuatro y los siete años.
EZ: ¿Cuál es la diferencia existente entre las imágenes, los símbolos y los conceptos?
KW: Una imagen representa una cosa en la medida en que tiene su mismo aspecto. es muy sensillo. La imagen de un árbol, por ejemplo, tiene más o menos el aspecto de un árbol de verdad. Un símbolo, por su parte, representa una cosa pero no tiene el mismo aspecto que ella, lo cual constituye una tarea mucho más difícil y elevada. La palabra “Fido”, por ejemplo, puede representa a tu perro pero lo cierto es que no se parece en nada al perro y, por lo tanto, es bastante más difícil de recordar. Por eso las palabras sólo aparecen después de las imágenes. Un concepto, finalmente, representa a una clase de cosas. el concepto de “perro”, por ejemplo, no sólo representa a “Fido” sino a todos los perros posibles y constituye, por consiguiente, una tarea todavía más difícil. Los símbolos denotan mientras que los conceptos connotan. Pero en mi esquema denomino mente preoperacional o figurativa a la mente que trabaja con los símbolos y los conceptos.
EZ: ¿Y luego la mente regla/ rol?
KW: El cuarto nivel, la mente regla/rol, lo que Piaget denomina pensamiento preoperacional concreto, aparece alrededor de los siete y los once años de edad. Los budistas le llaman manovijñana, una mente que opera concretamente sobre la experiencia sensorial. Yo lo llamo regla/ rol, porque es la primera estructura auténticamente capacitada para llevar a cabo un pensamiento reglado, como la multiplicación o la división, y es también la primera estructura que puede asumir el rol de los demás, asumir realmente una perspectiva diferente de la suya propia. Se trata de una estructura muy importante denominada por Piaget estadio de las operaciones concretas porque, aunque puede llevar a cabo operaciones complejas, lo hace de forma muy concreta y literal. Quisiera subrayar, en este punto, que ésta es la estructura que piensa que los mitos son concretamente y literalmente ciertos.
El quinto nivel, al que llamo nivel reflexivo- formal, es la primera estructura que no sólo puede pensar, sino que también puede pensar sobre el pensamiento. Es, por consiguiente, la primera estructura capaz de llevar a cabo un razonamiento hipotético, o de cotejar propuestas con la evidencia empírica, lo que Piaget denomina de las operaciones formales. Suele aparecer en la adolescencia y es la responsable del desarrollo de la timidez y del desmedido idealismo propio de ese período. Aurobindo lo llama “mente razonadora” y el vedanta manomaya-kosha.
El sexto nivel es el nivel existencia, el nivel visión- lógica, una visión que no es divisoria sino exclusiva, integradora, unificadora y creadora de redes de relaciones. Es lo que Aurobindo llama “ la mente superior” y el budismo, manas. Es una estructura muy integradora, tan integradora, en realidad, como para unificar la mente y el cuerpo en una unidad de orden superior que yo denomino “centauro” simbolizando, con ello, la fusión- no la identidad- entre la mente y el cuerpo.
El nivel siete es el nivel psíquico, pero con ello no estoy afirmando que, en él, aparezcan ciertas facultades paranormales aunque éstas, obviamente, pueden empezar a desarrollarse a partir de ese nivel. Este nivel constituye el inicio del desarrollo transpersonal, espiritual o contemplativo, lo que Aurobindo denomina “mente iluminada”.
El nivel ocho es el nivel sutil o intermedio del desarrollo espiritual, la morada de diversas formas luminosas y divinas llamadas yidam en el budismo e ishtadeva en el hinduísmo ( a las que no hay que confundir con las formas míticas colectivas propias de los niveles tres y cuatro). Se trata del hogar del Dios personal, de los arquetipos transpersonales “reales” y de las formas supraindividuales. Es la “mente intuitiva” de Aurobindo, el vijñamaya- kosha del vedanta y el alaya-vijñana del budismo.
El nivel nueve es el nivel causal, la fuente pura y no manifestada del resto de los niveles inferiores. Se trata de la morada no de un Dios personal sino de una Divinidad o Abismo sin forma. Es la “supermente”, el supramental, de Aurobindo, y el anandamaya- kosha, el cuerpo de gloria del vedanta. Por último, el papel en que está  representado todo el diagrama representa la realidad última, el Espíritu Absoluto, que no es un nivel más sino el Fundamente y realidad de todos los niveles. Es la “supramente” de Aurobindo, el alaya puro del budismo y turiya del vedanta.
EZ: De modo que el nivel uno es la materia, el nivel dos es el cuerpo y los niveles tres, cuatro y cinco son la mente.
KW: Así es. Y el nivel seis constituye una integración de la mente y el cuerpo, lo que denomino el centauro; los niveles siete y ocho son el alma; y el nivel nueve más todo el papel son el espíritu. Como ya he dicho, este desarrollo no es más que una elaboración más sofisticada de la gradación materia, cuerpo, mente, alma y espíritu, pero realizada de tal forma que permita establecer relaciones con la investigación psicológica occidental.
EZ: De modo que, en cada uno de los nueve niveles de crecimiento de la conciencia, el self debe afrontar tareas muy diversas.
KW: Efectivamente. El bebé parte de la primera etapa, que es básicamente el nivel material o físico; sus emociones –nivel dos- son muy toscas y poco desarrolladas y carece de la capacidad para manejar símbolos, conceptos, reglas y todo lo demás. Es básicamente un ser fisiológico, cuya conciencia, por otra parte, es una no dual, oceánica o protoplásmica, de forma que en modo alguno se halla diferenciado de la persona que le cuida y del mundo material que le rodea.
EZ: Muchos teóricos sostienen que ese estado oceánico o indiferenciado es un estado protomístico  en el que el sujeto y el objeto están fundidos y que ese estado es el estado de unidad que se recupera en la experiencia mística ¿Estás de acuerdo con eso?
¡Las ardillas habían vuelto! Entraban y salían de las gigantescas sequoyas, gozando de la beatitud de su ignorancia. Me pregunté si sería  posible vender el alma, no al diablo sino a una ardilla.
Cuando Edith preguntó si el estado de fusión infantil es un prototipo del misticismo, metió el dedo en la llaga de la cuestión más ardientemente debatida en los círculos transpersonales. Muchos teóricos, siguiendo a Jung, mantienen que, dado que el misticismo es una fusión entre el sujeto y el objeto, este estado primordial de fusión indiferenciada debe ser lo que, en cierto modo, se reconquista en la experiencia de unidad mística. Yo había sido seguidor de Jung, había compartido esa perspectiva e incluso había escrito varios ensayos al respecto pero, como ocurre tantas veces con Jung, ahora era una postura que me parecía completamente insostenible y, lo que es más, me parecía molesta, porque significaba inequívocamente equiparar al misticismo con una especie de estado regresivo. Para mí era pues, como digo, una cuestión muy espinosa.
KW: Ciertos teóricos consideran que el hecho de que un niño no pueda explicar la diferencia existente entre el sujeto y el objeto constituye una demostración palpable de que ese estado es una especie de unión mística. Pero  lo cierto es que las cosas no son así: el niño no solo no ha llegado todavía a trascender al sujeto y el objeto; simplemente es incapaz de diferenciarlos. Los místicos, por el contrario, son perfectamente conscientes de la diferencia convencional existente entre  el sujeto y el objeto, lo único que ocurre es que también son conscientes de la identidad profunda y superior que los engloba.
Por otra parte, la unión mística es una fusión de todos los niveles de la existencia, físico, biológico, mental y espiritual, mientras que el estado de fusión infantil, por su parte, constituye una identidad exclusiva con el nivel físico o sensoriomotor. Como dijo  Piaget: “Aquí, el self es material, por así decirlo”. Así pues, ésta no es una fusión con el Todo y, por consiguiente, no hay nada de místico en ello.
EZ: Pero en el estado de fusión infantil hay una unión entre el sujeto y el objeto.
KW: No se trata de una unión sino de una indiferenciación. Unir es juntar dos cosas separadas en una totalidad superior. En la fusión infantil no hay dos cosas sino una indiferenciación global, y resulta que no es posible integrar lo que no se ha diferenciado todavía. Además, aunque dijéramos que ese estado infantil constituye una unión entre el sujeto y el objeto, permíteme que insista en que este sujeto es un sujeto meramente sensoriomotor indiferenciado de un mundo sensoriomotor, y no un sujeto totalmente integrado a todos los niveles fundido con todos los mundos superiores. En otras palabras, este estado no constituye, en modo alguno, un prototipo de la unión mística sino más bien justamente lo contrario del estado místico. Así pues, el estado de fusión infantil es el mayor punto de alienación o de alejamiento de los niveles y mundo superiores cuya integración o unión total constituye la misma esencia de la experiencia mística.
Este, dicho sea de paso, es el motivo por el cual los místicos cristianos sostienen que naces en el pecado, la separación o la alienación. El pecado no es algo que hagas después del nacimiento, sino algo que eres desde el mismo momento del nacimiento o de la concepción, algo que sólo se puede superar mediante el desarrollo y la evolución desde la materia hasta la mente y de ésta hasta el espíritu. El estado infantil de fusión material constituye así el comienzo, el momento más bajo del proceso de crecimiento, y no una especie de prefiguración del estado místico final.
EZ: Eso tiene que ver con lo que tu llamas la “falacia pre / trans”
KW: Así es. Los primeros estadios del desarrollo son prepersonales porque en ellos todavía no ha aparecido el ego personal, individual y separado; los estadios intermedios del crecimiento son personales o egoicos y los estadios superiores, por último, son transpersonales o transegoicos.
A mi juicio, la gente tiende a confundir los estadios “pre” con los estadios “trans”, porque superficialmente son parecidos. Si has equiparado el estadio de fusión infantil- que es prepersonal- con la unión mística- que es transpersonal- te verás forzado a seguir una de estas dos alternativas: o bien elevas el estadio infantil a la categoría de unión mística ( de la que, por cierto, carece) o bien niegas todo misticismo genuino afirmando que no es más que una regresión al narcisismo infantil y al no dualismo oceánico. Jung y el movimiento romántico en general cometieron el primero de los errores-elevar los niveles preegoicos y prerracionales a la gloria transegoica y transracional; es este sentido, son “elevacionistas”. Freud y sus seguidores, por su parte, han hecho justamente lo contrario- reducir todos los estados transracionales, transegoicos y místicos  a estadios prerracionales, preegoicos e infantiles; en este sentido son “reduccionistas”. Sin embargo, ambas visiones poseen un cincuenta por ciento de acirto y otro tanto de equivocación, ya que ninguna de ellas advierte ni explica la diferencia existente entre lo “pre” y lo “trans”. Hay que decir que el misticismo genuino existe y que no tiene absolutamente nada de infantil. Afirmar lo contrario sería como confundir a un preescolar con un doctor, un verdadero disparate que no hace más que confundir totalmente las cosas.
Las ardillas jugaban frenéticamente. Edith, por su parte, seguía sonriendo y haciendo preguntas amablemente. Me pregunté si se habría notado, de algún modo, el enfado que me causa la noción de que  “misticismo es regresión”.
EZ: Muy bien, volvamos, pues a la cuestión original. El niño se encuentra básicamente en el primero de los estadios, el nivel sensorioperceptual al que no podemos calificar de místico ¿Qué ocurre si algo va mal en ese estadio del desarrollo?.
KW: Se trata de un nivel tan primitivo que sus trastornos son verdaderamente muy graves. Si el niño no logra diferenciarse de su entorno, las fronteras de su ego siguen siendo permeables y difusas. En tal caso, el individuo no puede describir dónde termina su cuerpo y dónde comienza la silla. Se produce una difuminación alucinatoria de las fronteras entre lo interno y lo externo, entre el sueño y la realidad. Este, por supuesto, es el no dualismo característico de la psicosis, una patología grave que afecta al nivel de existencia más primitivo y fundamental, el self material. En la infancia, este trastorno se traduce en autismo y psicosis simbióticas y, en el caso de persistir en grado importante en la edad adulta, contribuye al desarrollo de las psicosis depresivas y a la mayor parte de las esquizofrenias adultas.
Las modalidades de tratamiento propias de este nivel son la fisiológica y la pacificación, ya que por desgracia los únicos tratamientos que parecen funcionar realmente son farmacológicos o de custodia.
EZ: ¿Qué ocurre cuando aparece el segundo nivel?
KW: Cuando, alrededor del primer año de vida, aparece el nivel fantásmico- emociona, el self tiene que diferenciarse del mundo materia, e identificarse en cambio con el mundo biológico de su cuerpo separado y sensible, para luego integrar el mundo físico en su percepción. En otras palabras, el self debe romper su identidad exclusiva con el self material y el mundo material y establecer una identidad de orden superior con el cuerpo, el cuerpo como entidad separada y diferenciada en el mundo. Este es el segundo fulcro, lo que investigadores como Margaret Mahler, por ejemplo, llaman la fase de “separación-individuación”. El cuerpo- self debe separarse e individualizarse de la madre y del mundo físico en general.
EZ: ¿Qué ocurre si aparecen dificultades a lo largo de este estadio?
KW: En tal caso, las fronteras del self  permanecen vagas, fluidas y confusas. El mundo parece entonces “inundar emocionalmente” al self, que es muy volátil e inestable. Son los llamados síndromes “borderline” o fronterizos, síndromes limítrofes porque se encuentran en la frontera entre la psicosis del nivel anterior y la neurosis del nivel subsiguiente. Los trastornos narcisistas, aunque son ligeramente más primitivos están relacionados con este fenómeno. En estos trastornos, el self, precisamente por no haber logrado diferenciarse plenamente del mundo, trata al mundo como su concha y a la gente como meras extensiones de sí mismo. En otras palabras, es completamente egocéntrico, ya que el mundo y el self son lo mismo.
EZ: ¿Y qué hay con respecto a los tratamientos más adecuados para estos trastornos?
KW: Tiempo atrás se creía que estos trastornos eran incurables por lo remotos. Pero desde hace poco, y espoleados por la obra de Mahler, Kohut, Kernberg y otros, se han desarrollado una serie de tratamientos, bastante eficaces por cierto, denominados “técnicas de consolación de estructura”. Dado que el problema fundamental de los trastornos limítrofes es que las fronteras del self todavía no son lo suficientemente fijas, las técnicas de consolidación de estructura apuntan precisamente a construir éstas y a delimitar y fijas las fronteras del ego. Son técnicas que ayudan a la persona a diferenciar el self de todo lo demás, explicándose y mostrándole que lo que le ocurre al otro no le ocurre necesariamente al self, cosa que no resulta evidente para quien no hay completado el proceso de separación- individuo. Por ejemplo, estar en desacuerdo con tu madre no te matará.
Ahora bien, es importante darse cuenta de que, en estos síndromes limítrofes, la psicoterapia no trata de sacar a luz algo del inconsciente. Ello no es posible hasta el siguiente nivel, el nivel tres. En los estadios limítrofes, el problema no es que una fuerte barrera, un fuerte ego, esté reprimiendo alguna emoción o algún impulso; el problema es que ni siquiera hay una barrera o frontera egoica. Por así decirlo, no hay barrera que reprima y, por consiguiente, no existe inconsciente dinámico ni nada que sacar a la luz ¡De hecho, el objetivo de las técnicas de consolidación de estructura es hacer que la persona “ascienda” hasta un nivel en el que llegue a ser capaz de poder reprimir. A este nivel, el self simplemente no es lo bastante fuerte como para reprimir nada.
EZ: Entiendo que eso ocurre en el siguiente nivel, el tercero.
KW: Si, así es. El nivel tres, o mente figurativa o representativa, empieza a surgir en torno a los dos años de edad y domina la conciencia hasta la edad de siete años. En este nivel aparecen los símbolos, los conceptos y el leguaje, lo cual permite que el niño transforme su identidad de un self fundamentalmente corporal a un self mental o egoico. El niño ya no es sólo un  cuerpo dominado por los sentimientos e impulsos del momento; también es un ser mental, con un nombre, con una identidad y con expectativas y deseos que se extienden en el tiempo. El lenguaje es el vehículo del tiempo; es gracias al lenguaje que el niño puede recordar el ayer y soñar con el mañana y por consiguiente, lamentar el pasado y sentirse culpable o preocuparse por el futuro y experimentar ansiedad.
Por consiguiente, es en este estadio donde aparecen el sentimiento de culpa y la ansiedad. Y si la ansiedad es excesiva, el self puede reprimir y reprimirá todos los pensamientos o emociones ansiógenos. Esos pensamientos y estas emociones reprimidas, especialmente relacionados con el sexo, la agresividad y el poder constituyen el inconsciente reprimido dinámicamente, lo que yo llamo (al igual que Jung) “la sombra”. Si la sombra se vuelve excesiva, si está demasiado cargada, demasiado llena por así decirlo, entonces irrumpe en toda una serie de síntomas llamados psiconeurosis o abreviadamente neurosis.
De modo que, en el tercer nivel, la aparición del leguaje favorece la emergencia del self egoico-mental que debe aprender a diferenciarse del cuerpo. Pero si esa diferenciación va demasiado lejos, el resultado es una disociación, una represión. En tal caso, el ego no trasciende al cuerpo sino que lo aliena, lo excluye. Pero eso sólo significa que ciertos  aspectos del cuerpo y sus deseos permanecen en la sombra, saboteando dolorosamente al ego en forma de conflicto neurótico.
EZ: De manera que la forma de tratar las neurosis consiste en establecer contacto con la sombra y reintegrarla.
KW: Efectivamente. Y las técnicas que propician este movimiento se denominan “técnicas de descubrimiento” porque intentan descubrir a la sombra, sacarla a la superficie y luego, como dices, reintegrarla. Pero, para ello, primero hay que liberar o relajar la barrera de la represión creada por el lenguaje y sostenida por la ansiedad y por el sentimiento de culpa. Una de las formas de hacer esto, por ejemplo, consiste en animar a la persona a decir todo lo que acuda a su mente sin censurarlo. No obstante, sea cual fuere la técnica, el objetivo es esencialmente el mismo: establecer contacto con nuestra sombra, aceptarla y volver a tomar posesión de ella.