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Paz y Ciencia

martes, 23 de noviembre de 2021

AMOR


Que el amor es un problema se trata de una afirmación que puede entenderse en varios sentidos, pero quizá el más adecuado de todos los posibles sea mirarlo como un asunto que implica dificultad y que requiere de nuestra atención y nuestros recursos para resolverlo.

Un problema que, además, ocurre en al menos dos grandes esferas, la social y la subjetiva, la cultural y la psíquica: por un lado, la idea del amor está moldeada por cientos y cientos de años de civilización y cultura, por los afluentes disímiles de la sexualidad, la moral, la religión, el derecho, la familia, el arte y otras muchas instituciones sociales que dan marco a la idea de "amor" y de esa manera ofrecen al sujeto, paradójicamente, la dificultad de amar. Del otro lado, subjetiva y psíquicamente el individuo recibe esto y en algún momento de su existencia, en el mejor de los casos, encuentra y construye su posibilidad de amar con lo que le es dado y le fue posible tomar. Esta tensión entre subjetividad y cultura es indisociable del amor y, en buena medida, está en el origen de la consideración y la experiencia del amor como un problema.

Entre estos trabajos y pensadores se encuentra uno que aunque destacó magistralmente en la investigación de los asuntos de la psique, según sus comentadores dedicó poco al problema del amor. Esto, al menos, explícitamente. Hablamos de Carl Gustav Jung, probablemente el discípulo más adelantado de Sigmund Freud y, ya fuera de la égida del maestro, uno de los más brillantes exploradores de la mente humana.

Acotábamos ese “explícitamente” porque, en términos generales, del psicoanálisis podría decirse lo mismo que Borges dijo del ajedrez y de su jardín de senderos que se bifurcan: por momentos puede parecer que en psicoanálisis no se habla nunca de amor porque en realidad todo el tiempo se está hablando de amor, el amor es el gran tema del psicoanálisis. Lo más obvio a veces es lo que más nos pasa por alto. La singularidad de este discurso, esta forma de hablar del amor, quizá podría ser que la perspectiva de esta disciplina sobre el amor es amplia, casi a la manera dantesca del amor como una suerte de élan vital que se encuentra en todo lo que hacemos, desde el amor que damos a una persona hasta el amor que ponemos en nuestro trabajo o en esas actividades que por cotidianas parecerían que están exentas de amor, pero no es así: regar una planta, ver a un amigo, cocinar, incluso limpiar nuestra casa o bromear con un compañero de trabajo.

Jung, aun siendo un ángel rebelde del psicoanálisis, comparte parcialmente dicha aproximación al amor. Los fragmentos aquí reunidos provienen de un tomo editado por Trotta en febrero de 2011 que, como decíamos, no es propiamente un trabajo que Jung dedicó al amor, sino más bien una colección de párrafos tomados de distintos escritos y que lo tienen como un eje común en torno al cual orbitan, como astros en apariencia distantes pero unidos invisiblemente por la misma fuerza de atracción. 

El amor es siempre un problema, con independencia de la edad de la persona de quien se trate. En la etapa de la infancia el problema es el amor de los padres; para el anciano el problema es lo que ha hecho con su amor.

El problema del amor se me aparece como una montaña monstruosamente grande que con toda mi experiencia no ha hecho más que elevarse, precisamente cuando creía casi haberla escalado.

El problema del amor pertenece a los grandes padecimientos de la humanidad, y nadie debería avergonzarse del hecho de tener que pagar su tributo.

El amor verdadero establece siempre vínculos duraderos, responsables. Necesita libertad sólo para la elección, no para la realización. Todo amor verdadero, profundo, es un sacrificio. Se sacrifican las propias posibilidades o, mejor dicho, la ilusión de las propias posibilidades. Si no requiere este sacrificio, nuestras ilusiones evitarán que se establezca el sentimiento profundo y responsable, con lo que se nos privará también de la posibilidad de la experiencia del verdadero amor.

El amor tiene más de una cosa en común con la convicción religiosa. Mal caballero de la dama de su corazón es quien se echa atrás ante la dificultad del amor. El amor se comporta como lo hace Dios: ambos se entregan sólo a su servidor más valiente.

Es la incapacidad de amar la que roba al hombre sus posibilidades. Este mundo solamente es vacío para aquel que no sabe dirigir su libido a las cosas y personas para hacérselas vivas y bellas. Lo que, por tanto, nos obliga a crear un sustituto a partir de nosotros mismos no es la carencia exterior de objetos, sino nuestra incapacidad de abrazar amorosamente algo que está fuera de nosotros.

La implicación del amor en todas las formas de vida, en la medida en que es general, es decir, colectiva, constituye la menor dificultad en comparación con el hecho de que el amor es también, eminentemente, un problema individual. Esto quiere decir que pierden su validez cualquier criterio y regla general.

Seguramente nos agobien las dificultades de la vida y las contrariedades de la lucha por la existencia, pero tampoco las situaciones externas muy difíciles pueden obstaculizar el amor, por el contrario, pueden estimularnos a realizar los esfuerzos más grandes. Las dificultades reales no podrán nunca reprimir la libido de forma tan duradera como para que surja una neurosis.

El amor libre sólo sería posible si todos los seres humanos fueran capaces de los máximos esfuerzos morales. Pero la idea del amor libre no se ha inventado con esa finalidad, sino para hacer parecer fácil algo difícil. Propias del amor son la profundidad y la sinceridad del sentimiento, sin las que el amor no es amor sino mero capricho.

Es muy difícil para un hombre racional admitir qué pasa realmente con su Eros. Una mujer no tiene mayor dificultad en reconocer que el principio de su Eros es el estar vinculada, pero a un hombre, cuyo principio es el Logos, se le hace muy difícil.


Aquí se trata de lo más grande y de lo más pequeño, de lo más lejano y de lo más cercano, de lo más alto y de lo más hondo, y nunca puede decirse una cosa sin la otra. Ninguna lengua se encuentra a la altura de esta paradoja. Sea lo que sea que pueda decirse, ninguna palabra expresa la totalidad.

 

Resiliencia: NIETZSCHE

 



La vida nos enseña que nada es para siempre, que nuestros sueños no siempre se cumplen y que no podemos aferrarnos al pasado, ni vivir suspirando por el futuro. Cuando alguien nos traiciona, cuando la salud nos falla, cuando no podemos controlar una determinada situación o las acciones de los demás, sólo nos queda aceptar la realidad. Pero la realidad es difícil de definir, porque cada uno de nosotros tiene su propio camino: en el que influye su pasado, su presente actual y su futuro, que llegará pero que no podemos controlar. La vida de cada persona es diferente, por lo que nuestra visión o percepción de la realidad, también lo es. Sin ir más lejos, en estos momentos de gran incertidumbre provocada por la gran crisis sanitaria, económica y social, causada por la pandemia de la Covid-19, conceptos como el de la resiliencia toman cada vez más protagonismo. Pero…¿Qué podemos hacer si pensamos que somos poco resilientes o lo queremos ser más?. Os damos una serie de ideas y pautas que os pueden ayudar a cultivar la resiliencia.

Adaptarse a las nuevas situaciones mediante un trabajo personal

La crisis sanitaria del coronavirus ha provocado un profundo impacto en la población a nivel económico y social, nuevos hábitos que hemos tenido que normalizar y adaptar a nuestra rutina diaria. Sin embargo, la incertidumbre y el miedo a lo desconocido han alterado el bienestar psicológico y emocional de buena parte de la población, dando lugar a conductas obsesivas, fobias e incluso trastornos psicológicos como el estrés postraumático. 

Esta situación es una oportunidad para desarrollar la resiliencia, que no es otra cosa que la capacidad que tenemos los seres humanos de adaptarnos a situaciones críticas o adversas, superarlas y salir con un aprendizaje.

Es importante saber que la resiliencia no es un rasgo que las personas tienen o no tienen, sino que es un concepto que incluye una serie de comportamientos, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidos y progresivamente desarrollados por cualquier persona que se lo proponga. El ser resiliente no es un ser extraordinario, esta capacidad está en toda persona. La tarea está en desarrollar esta aptitud con actitud y firmeza, ayudándote de las siguientes pautas:

– Haz crecer tu autoestima. ¿Cuáles son tus puntos fuertes?. Todos tenemos habilidades que nos hacen destacar y eso es, precisamente, lo que debes utilizar para afrontar las situaciones más complicadas. Autoconocerse es crucial para afrontar cualquier cambio.

– Mantén tu mente abierta y receptiva a nuevas ideas. Incluso en los momentos más complicados, se generan nuevas oportunidades. En un entorno de cambios, mantente atento para aprovechar al máximo cualquier situación, intentando ser proactivo.

– Comunica tus sentimientos. Es importante que las personas más cercanas sepan cómo te sientes. Eso les facilitará comprender mejor por lo que estás pasando y podrán ayudarte, así que no dudes en compartir con tu equipo cómo te sientes, sobre todo si afrontas un momento complicado.

– Mantén el sentido del humor. Tener una actitud positiva y optimista es fundamental en cualquier situación. Busca el lado positivo de las cosas, porque ¡con un poco de humor todo es más fácil!

– Busca un propósito significativo en tu vida. Fijarse un objetivo o una meta siempre nos ayuda a mantener el camino. Cuando te sientas perdido, recuerda cuál es tu propósito y ¡ve a por él!

– Actúa para influir en lo que sucede alrededor. ¿Eres de los que creen en el destino? Sea cual sea tu opinión, las actuaciones que realicemos siempre marcan el camino, así que no te dejes llevar por la situación y toma tus propias decisiones.

– No pienses en tus errores, sino en lo que has aprendido de ellos. ¿Errores o aprendizajes? Equivocarse es humano, así que no le des más vueltas y céntrate en lo que has aprendido porque toda experiencia enriquece y nos ayuda a crecer.

lunes, 22 de noviembre de 2021

El KARMA

 



La definición parece simple: la palabra karma proviene del sánscrito (lengua clásica de los eruditos indios) y significa “acción”; sin embargo, “en el budismo se refieren a ella como la ley de causalidad”, detalla el lama. Buscándole un homólogo científico, el karma sería el equivalente a la ley de Newton, que formula que cada acción conlleva una reacción proporcional. Así, en la vida como en la física, estamos regidos por una relación causa-efecto que se encuentra muy por encima de las leyes de cualquier país, del mismo modo que la ley de la gravedad, del movimiento planetario o las leyes de la termodinámica.

“Es necesario que exista una causa o una circunstancia para que se genere un fenómeno, ya que no hay ningún acto absoluto que se sostenga por sí mismo. Todos los fenómenos (mentales o físicos) dependen unos de otros, es decir existen de forma interdependiente”. En este sentido nuestras acciones físicas, verbales y mentales son causas, y nuestras experiencias, únicas para cada individuo, son sus efectos.

Thubten Chöden matiza, además, que debido a que la ética budista es una ética de intención, el pensamiento cobra gran importancia para el karma. Recuperando la expresión popular: “la intención es lo que cuenta”. “Un acto físico involuntario no es karma. El karma es ante todo una reacción, un acto de origen mental. Si aplastas una hormiga por descuido, eso no es karma, aun cuando el acto tiene consecuencias terribles para la pequeña víctima. En cambio, si veo la hormiga y conscientemente pongo mi pie encima para matarla, eso es karma, y del peor tipo” coincide Philippe Cornu.

La vida se torna, entonces, un ‘boomerang’ donde si buscas perjudicar a alguien acabarás por ser tú el dañado. “Esto no debe asociarse a una idea divina. El karma es una ley universal de causalidad relacionada con todos los seres con consciencia. No tiene nada que ver con la religión” explica el lama de Nagarjuna. Así pues, la ley del karma nada tiene que ver existencia de dioses invisibles encargados de hacerla cumplir. Y, puesto que el budismo no es pesimista ni optimista, tampoco debe asociarse a la fatalidad o a la dicha divina sino a una inercia natural.

TIPOS DE KARMA

En cuanto a los tipos de karma que podemos acumular, o bien arrastramos de vidas pasadas, Thubten Chöden apunta que este “puede ser positivo, negativo oneutral“. El primero sería consecuencia de las buenas acciones o pensamientos, como la generosidad, la bondad, la verdad o el perdón. Por su parte, el karma negativo es resultado de malas acciones o pensamientos como la avaricia, el engaño, el egocentrismo o la crítica destructiva, que dañan a quienes los albergan.

La purificación del karma negativo podrá llevarse a cabo “en la medida que seas capaz generar más karma virtuoso. Y, aunque no lo consigas eliminar por completo, con buenas acciones vas a evitar que madure“, aclara Thubten Chöden, quien, además, apunta que “la felicidad que tengamos en esta vida va a depender de la cantidad de buenas acciones realizadas”.

Por el contrario, aquellos que sistemáticamente odian, envidian, desean el mal ajeno, ejecutan venganzas… están creando un campo energético totalmentenegativo que se vuelve contra ellos mismos. Y es que el origen de las malas acciones está en nuestras propias perturbaciones mentales, “derivan de nuestra actitud egocéntrica” y son la razón principal por la cual experimentamos sufrimiento. Tenemos que sufrir las consecuencias de nuestros pensamientos y actos para, en términos espirituales, hallar una vida más plena.

Thich Nhat Hanh: Buddha


Thich Nhat Hanh es conocido como el Padre del Mindfulness o Atención Plena. Es un Maestro Zen muy reconocido por su constante trabajo por la Paz. Fue llamado por Martin Luther King Jr como el “Apóstol de La Paz y la noviolencia”.

Dentro de sus enseñanzas, hoy nos comparte su consejo sobre el Dejar Ir, que para muchos tiene un significado muy distinto a la perspectiva que Thich Nhat Hanh nos presenta.

Muchas personas confunden el desapego con desconexión emocional o física, como explica Thich Nhat Hanh, dejar ir verdaderamente, significa amar más a esa persona de lo que lo habías hecho antes.

El Buda enseñó que el desapego, una de las disciplinas en el Noble Camino, también llamado Ariyasaavaka, no es un acto físico de retirarse o incluso una forma de austeridad. Aunque el Buda enseña que una “no acción es parte integral del Camino Correcto”, si se toma fuera de contexto, puede dar la impresión de que debemos desarrollar una falta de preocupación por los demás y que debemos vivir sin verdaderamente sentir o expresar nuestras emociones, alejándonos de la vida.

Estas mal interpretaciones son comunes debido a que no existe una traducción directa del idioma Paali. De esta manera, es posible que el concepto de desapego no corresponda a lo que realmente quiso decir el Buda.

Amar más, no menos

El Maestro Hanh afirma que para dejarnos ir realmente debemos aprender a amar más completamente. El no apego solo ocurre cuando nuestro amor por el otro se extiende más allá de nuestras expectativas personales, o nuestra anticipación de un resultado específico y deseado. A continuación nos habla de 4 formas de desapego completo.

Thich-Nhat-Hanh

1. Maitri (no el amor que conoces)

El primer aspecto del amor verdadero es maitri (metta, en Pali), la intención y la capacidad de ofrecer alegría y felicidad. Para desarrollar esa capacidad, tenemos que practicar mirar y escuchar profundamente para saber qué hacer y qué no hacer para hacer felices a los demás. Si le ofreces a tu amada algo que ella no necesita, eso no es maitri. Tienes que ver su situación real o lo que usted ofrece podría traer su infelicidad.

En otras palabras, su desapego puede venir al aceptar que ciertas cosas que haría normalmente para hacer que otra persona se sienta amada y apreciada puede que no sea lo que la persona a la que ama activamente ahora necesita.En lugar de forzar ese comportamiento en otra persona, con una intención egoica de “complacerla”, simplemente te alejas de esa necesidad y observas de verdad lo que hace que otra persona se sienta cómoda, segura y feliz.

Tenemos que usar el lenguaje con más cuidado. “Amor” es una palabra hermosa; Tenemos que restaurar su significado. La palabra “maitri” tiene sus raíces en la palabra mitra que significa amigo. En el budismo, el significado principal del amor es la amistad.

2. Karuna (Compasión)

La siguiente forma de verdadero desapego es la compasión. Cuando lo dejamos ir, no dejamos de ofrecer un toque compasivo, palabra o acción para ayudar a alguien que está sufriendo. Tampoco esperamos eliminar su dolor o dolor. La compasión contiene profunda preocupación, sin embargo. No es indiferencia. No es el aislamiento de los demás.

El Buda sonríe porque entiende por qué el dolor y el sufrimiento existen y porque también sabe cómo transformarlo. Te involucras más profundamente en la vida cuando te separas del resultado, pero esto no significa que no participes plenamente, incluso en el dolor de los demás.

3. Gratitud y alegría

Verdaderamente dejar ir, tu practicas gratitud. Mudita, o Alegría, surge cuando somos superados con gratitud por todo lo que tenemos, de modo que ya no nos aferramos a algún otro resultado esperado. La definición de gozo del Buda es más como “gozo desinteresado”. Significa que no solo encontramos la felicidad cuando nos sucede algo bueno, sino que cuando otros encuentran la felicidad.

Si alguna vez ha tenido que decirle adiós a un amor o amigo para que pudieran continuar en el camino de su vida, uno que quizás no haya seguido entrelazándose con el suyo, es posible que haya sentido dolor al encontrar a alguien nuevo para amar, o Hizo un nuevo amigo que parecía tomar tu lugar. Esto no es verdadero desapego. La alegría surge cuando encuentras la felicidad incluso cuando los demás la encuentran, y tiene poco o nada que ver contigo.

4. Upeksha (Ecuanimidad)

El cuarto elemento del amor verdadero es Upeksha, que significa Ecuanimidad, falta de apego, no discriminación, imparcialidad o dejar ir. Upa significa “sobre” y iksha significa “mirar“. Subes la montaña para poder mirar toda la situación, no unida por un lado o el otro. Si tu amor tiene apego, discriminación, prejuicio o te aferras a él, no es verdadero amor.

Las personas que no entienden el budismo a veces piensan que upeksha significa indiferencia, pero la verdadera ecuanimidad no es ni fría ni indiferente. Si tiene más de un hijo, todos son sus hijos. Upeksha no significa que no ames. Amas de manera que todos tus hijos reciban tu amor, sin discriminación.

El Maestro Hanh explica que sin esta cualidad, nuestro amor tiende a volverse posesivo, un terreno predilecto del ego. Intentamos poner a nuestro ser querido en nuestro bolsillo y llevarlo con nosotros cuando es más como el viento, o una mariposa, o una corriente, que necesitan moverse y fluir, o correr el riesgo de morir. Esto no es amor, esto es destrucción.

Para que el amor sea verdadero amor, tiene que tener elementos de compasión, alegría y ecuanimidad – y esto es realmente dejar ir.
El Amor incondicional es completamente desinteresado, carece totalmente de ego. Obedece a la aceptación del otro y dejarlo ser. El desapego es amar más, no menos.

Esta profunda explicación de Thich Nhat Hanh sobre las enseñanzas del Buda, nos abre la perspectiva para resignificar el concepto de Amor que tenemos en la cultura actual, para poder llevar mejores y más sanas relaciones con nosotros y con quienes nos rodean.


El Anticristo

 



El Anticristo es un libro cargado de misterios o, si se prefiere decir así, con este texto se produce una inflexión definitiva en la derrota nietzscheana, tal vez su último quiebro intelectual

Las múltiples facetas desde las que nos desafía el enigma Nietzsche se acrecientan conforme se acerca el final. Durante los últimos meses parecen multiplicarse vertiginosamente: su pensamiento es un continuo quiebro, y su vida también. Todo está lleno de signos, signos que se hacen guiños unos a otros. En este sentido, los días finales son enteramente un enigma, un enigma del que nuestro conocimiento de la locura no puede dar explicación. Y ni siquiera su silencio o su muerte acallarán esta proliferación. Su posteridad, es bien sabido, está hecha de terribles malentendidos, cosas que todavía están por acabar de explicar..

A menudo se ha llamado con el nombre de Turín el cristal de ese enigma. Y lo cierto es que, frecuentemente, parece como si el propio Nietzsche condujera de antemano esta interpretación. Así, recuérdese cuando escribe: “Hasta el 20 de septiembre no dejé Sils-Maria, retenido por unas inundaciones, siendo al final el único huésped de ese lugar maravilloso, al que mi agradecimiento quiere otorgar el regalo de un nombre inmortal. Tras un viaje lleno de incidencias, en que incluso mi vida corrió peligro en el inundado Como, a donde no arrivé hasta muy entrada la noche, llegué en la tarde del día 21 a Turín, mi lugar probado, mi residencia a partir de entonces. Tomé de nuevo la misma habitación que había ocupado durante la primavera, via Carlo Alberto 6, III, frente al imponente palazzo Carignano, en el que nació Vittorio Emanuele, con vistas a la piazza Carlo Alberto y, por encima de ella, a las colinas. Sin titubear y sin dejarme distraer un sólo instante, me lancé de nuevo al trabajo: quedaba por concluir tan sólo el último cuarto de la obra. El 30 de septiembre, gran victoria, conclusión de la ‘Transvaloración’; ociosidad de un dios por las orillas del Po. Todavía ese mismo día escribí el “prólogo” de Crepúsculo de los ídolos, la corrección de cuyas galeradas había constituído mi recreación en septiembre. -No he vivido jamás un otoño semejante, ni tampoco he considerado nunca que algo así fuera posible en la tierra,- un Claude Lorrain pensado hasta el infinito, cada día de una perfección idéntica e irrefrenable”.

Meditación Creativa

 



La meditación es Creativa es Conciencia Descanso - Osho

Hasta ahora, has vivido de determi­nada manera.

 ¿No te gustaría vivir de otro modo?


  Hasta ahora, has pensado en cierta forma. ¿No te gustaría algu­na nueva vislumbre en tu ser? Enton­ces, manténte alerta y no escuches a la mente. La mente representa al pa­sado que permanentemente intenta controlar tu presente y tu futuro. Es el pasado muerto que sigue controlando el presente vivo. Simplemente, toma conciencia de esto.

 ¿Pero cuál es la manera? ¿Cómo continúa haciéndolo la mente? La mente lo hace con su método. Dice: "Si no me prestas atención, no serás tan eficiente como yo. Si repites lo antiguo, puedes lograr mayor eficien­cia, porque ya lo has hecho antes. Si emprendes algo nuevo, no puedes ser tan eficiente." La mente sigue hablan­do como un economista, como un ex­perto en eficiencia. Sigue diciendo: "Esto es más fácil de hacer. ¿Por qué hacerlo de la forma dificultosa? Ésta es la vía que ofrece menor resisten­cia."

 Recuerda: siempre que tengas dos opciones, dos alternativas, elige la nueva. Opta por la más difícil, aquella en la cual sea necesario un mayor co­nocimiento. A costa de la eficiencia, elige siempre el conocimiento, y ge­nerarás una situación en la cual se ha­ga posible la meditación. Son sola­mente situaciones. La meditación ten­drá lugar. No estoy afirmando que só­lo creando estas situaciones se consiga la meditación, pero ellas son útiles.



Osho Meditación

Generarán en ti la situación necesaria, sin la cual no podría haber meditación. Sé menos eficiente pero más crea­tivo. Deja que éste sea el motor. No te preocupes demasiado por los fines utilitarios. Más bien, recuerda siem­pre que no estás aquí, en la vida, para transformarte en una mercancía. No estás aquí para convertirte en una uti­lidad con escasa dignidad. No estás aquí nada más que para volverte más y más eficiente. Estás aquí para tor­narte más y más vivo. Estás aquí para hacerte más y más inteligente. Estás aquí para volverte más y más feliz, exaltadamente feliz. Pero esto está to­talmente alejado de los caminos de la mente. 

La meditación es CONCIENCIA

 Cualquier cosa que hagas, hazla con profunda conciencia. Entonces, inclusive las cosas pequeñas se trans­forman en sagradas. Entonces, coci­nar o limpiar se transforma en cosas sagradas; se hace culto de ellas. No se trata de qué es lo que haces, sino de cómo lo haces. Puedes limpiar el piso como un robot, un artefacto mecáni­co; tienes que limpiarlo, así que lo ha­ces. Entonces, te pierdes algo hermo­so. Así, malgastas esos momentos na­da más que en limpiar el piso. 

 Lim­piar el piso podía haber sido una ex­periencia grandiosa. Te la perdiste. El suelo está limpio, pero algo que podía haber pasado en tu interior no ha pasado. Si hubieras tenido conciencia, tú también (y no sólo el piso) habrías sentido el efecto de una profunda pu­rificación. Limpia el piso con plena conciencia, con el brillo del conoci­miento. Trabaja, siéntate o camina, pero con un hilo conductor: ilumina más y más momentos de tu vida con la conciencia. Deja que la vela del co­nocimiento se encienda en cada mo­mento, en cada acto. El efecto acumu­lativo de todos los momentos juntos los transforma en una gran fuente de luz. 

La meditación es DESCANSO

 Cuando digo "Abandona el yo y la mente", no quiero decir que ya no puedas utilizar la mente. De hecho, cuando no te quedas pegado a la men­te, puedes usarla mucho mejor, de manera mucho más eficiente, porque la energía que usabas para adherirte a ella queda disponible. Y, cuando no estás continuamente en el terreno de la mente, las veinticuatro horas del día centrado en ella, también le das a la mente un tiempo de descanso.

 ¿Sabes? Hasta los metales necesi­tan descansar; hasta los metales se fa­tigan. Entonces, ¿qué decir de este su­til mecanismo de la mente? Es el me­canismo más sutil del mundo. En un cráneo tan pequeño, tienes una bio­computadora tan compleja que no existe aún ninguna computadora crea­da por el hombre que sea capaz de competir con la mente. Los científi­cos dicen que el cerebro de un solo hombre podría albergar todas las bi­bliotecas del mundo y aún quedaría algo más de espacio.

 Y estás usándola permanentemen­te. ¡Para nada, innecesariamente! Te has olvidado de cómo apagarla. Que­da encendida durante setenta u ochen­ta años, funcionando y funcionando, y se fatiga. Por eso la gente pierde in­teligencia: por la sencilla razón de que están muy cansados. Si la mente pudiera descansar un poco, si pudie­ras dejarla tranquila durante unas ho­ras por día, si de vez en cuando le die­ras un descanso a tu mente, ella reju­venecería, se volvería más inteligente, más eficiente, más capacitada.

 Entonces, no digo que no utilices tu mente, sino que no seas usado por ella. Justamente en este momento, la mente es el amo y tú el esclavo.

 La meditación te hace amo y trans­forma a la mente en esclava. Y recuer­da: la mente como amo es peligrosa, porque, después de todo, no deja de ser una máquina. Pero la mente como esclava es extremadamente útil y im­portante. Una máquina debe funcio­nar como tal, no como amo. Nuestras prioridades están todas del revés: es tu conciencia la que debería ocupar el lugar del amo.

 Entonces, cada vez que quieras usarla, tanto en Oriente como en Oc­cidente (por supuesto que la necesita­rás en el mundo mercantil), ¡úsala! Pero, cuando no la necesites, cuando estés descansando en tu casa, junto a la pileta de natación o en el jardín, no hay necesidad: i déjala de lado y olví­dala! Simplemente, existe.


Nietzsche y el Superhombre



Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900)

La muerte de dios para Nietszche indica el progreso en la cultura del hombre moderno de todas aquellas filosofías, religiones e ideologías, que en el pasado cumplían la tarea de ilusionarle y consolarlo.
Subraya más allá de la comercialización que se ha hecho de los símbolos, y la consiguiente des-humanización de nuestra sociedad de consumo.
La filosofía de Nietszche esta expresada en los principios de una nueva valoración, que comprende la subordinación del conocimiento a la necesidad vital, a la formación de una lógica para la vida (vitalismo), a un nuevo criterio de verdad donde el sentimiento de dominio, la negación de lo universal y necesario, la lucha contra todo lo metafísico y absoluto es lo que realmente vale.
Las virtudes cristianas que eran paradigmas tales como la humildad, la resignación, la obediencia, la abnegación, la caridad, deben ser cambiados, transmutados a favor de la moral del superhombre, es decir, por el orgullo, el poder, la fuerza, el dominio, la valentía, la audacia, la virilidad y todo aquello que fomente o desarrolle la sed de vivir.
Enfrentarse al nihilismo decadente o pasivo, origina una nueva manera de ver el nihilismo: en nihilismo positivo y activo que señala la capacidad del superhombre para aceptar la dimensión de la nada, de la falta de objetivos y de sentidos como esencia de la vida terrena, la única con la que se cuenta.

Se habla de que la doctrina del eterno retorno es un sustituto de la religión, San Agustín en su obra La Ciudad de Dios anunciaba una ciudad eterna y como fuente de salvación, este queda derrumbado por Nietszche pero no del todo, al hombre terreno le queda aferrarse a esta vida y repetirla una y ora ves por siempre, esto es el eterno retorno, en mi opinión no es sustituto de la religión, solo habla de un punto de esta y en dado caso que lo sustituyera solo sería en este punto de la reencarnación y el purgatorio.