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Paz y Ciencia
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miércoles, 3 de abril de 2019

Alienistas y la Locura Maníaco-Depresiva

EMIL KRAEPELIN

En cualquier caso, dependiendo de dónde situemos el mirador, se presentarán ante nosotros tales o cuales realidades. En este sentido, es llamativo el empeño que la psicopatología psiquiátrica ha acordado a la relación entre melancolía y manía, vínculo que se extremó hasta fundirse en una sola enfermedad, la locura o psicosis maníaco-depresiva. Durante siglos, sin embargo, se daba entre ambas una relación complementaria y a la vez excluyente: la melancolía es un delirio parcial y la manía es un delirio general.

Se hizo evidente que la manía y la melancolía se alternaban, como formando una locura circular o de doble forma, según las denominaciones de Jean-Pierre Falret y Jules Baillarger. Este enfoque longitudinal resultaría esencial en la nosología de Kraepelin, quien culminó la relación entre manía y melancolía con la construcción de la locura maníaco-depresiva. Ahora bien, resulta chocante que tres aspectos de la unidad, la descripción kraepeliniana sea tan dispar y mezcle elementos tan heterogéneos. Consciente de esta diversidad, el psiquiatra alemán escribió en su Lehrbuch de 1913:  "Es conveniente subrayar desde un principio que esta delimitación de las diferentes formas clínicas de la enfermedad es, en muchos sentidos, absolutamente artificial y arbitraria". No sólo artificial y arbitraria, sino que, tal como reconoce en el mismo texto, en la locura maníaco-depresiva las cosas se complican aún más puesto que pueden darse todo tipo de estados transicionales entre los distintos cuadros y también por "el hecho de que, en un brevísimo espacio de tiempo, cada caso particular puede experimentar las más diversas transformaciones".

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
Teléfono: 653 379 269
Zaragoza (Zona Centro).

domingo, 18 de noviembre de 2018

Depresión y Melancolía



La mirada médico-psicológica de los dos últimos siglos ha desustanciado la melancolía. Resulta chocante que durante más de dos mil años la depresión fuera únicamente uno de los signos de la melancolía y, por parte de birlibirloque, en poco más de una centuria, la depresión absorbiera la melancolía y la devaluara hasta hacer de ella una forma clínica un tanto excepcional y ambigua. En el mejor de los casos, de resultas de ese prodigio metonímico, la melancolía es hoy día un tipo básico de la enfermedad depresiva; en el peor, suscrito por la mayoría, la melancolía se reconvirtió en un mero subtipo clínico de la depresión unipolar. Esta marginación no es casual sino premeditada. Muestra la potencia del discurso cientificista, capaz de quitarse de encima un referente occidental bimilenario. Y pone de relieve también tres aspectos cruciales en el estudio médico-psicológico del pathos: primero, el oscurecimiento de la vertiente subjetiva en favor de la enfermedad; segundo, la ruptura de la psicopatología psiquiátrica con la tradición cultural y la historia; tercero, el ascenso del determinismo de la materia.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Zona Centro.
Página Web: www.rcordobasanz.es

martes, 16 de octubre de 2018

Enemigos de la melancolía

La melancolía es la expresión del alma humana en su naturaleza profunda. Gladys Swain

El positivismo no es amigo de la melancolía y menos aún del sujeto melancólico. A medida que el punto de vista cientificista se fue adueñando de la psiquiatría, la melancolía se desvirtuó y su territorio se hizo más angosto.
El rostro del enfermo melancólico descrito a lo largo del XIX y primeras décadas de XX agudizó los rasgos del dolor hasta extremos caricaturescos. "El melancólico es ante todo un enfermo que sufre", escribió René Masselon, culminando esta visión patética del hombre carcomido por el dolor del alma. Con su nuevo semblante, el melancólico se convirtió en un rara avis, una de esas piezas descatalogadas que no se sabe dónde colocar porque estorban en todos los sitios y afean cualquier entorno.
La melancolía está por todas partes. Si uno se interesa por la historia clínica, apenas da dos pasos ya se encuentra con ella; si lo que llama su atención es el arte, la literatura o la poesía, lo difícil será librarse de su presencia; de inclinarse por el estudio de la psicología patológica, enseguida averiguará el lugar central que ocupa en esa materia; de hacerlo por la ética, la moral y la religión, no tardará en acercarse al corazón de la experiencia melancólica. Desde este punto de vista, lo que resulta chocante es la falta de aprecio que le ha mostrado el cientificismo psicológico y psiquiátrico. Y lo que maravilla es la eficacia con que se ha desecho de ella. Pero lo que consterna es el resultado de este paulatino menosprecio, especialmente el que atañe al empobrecimiento de la psicopatología y a la devaluación de la historia como modo de conocimiento del presente y guía para el quehacer clínico.
:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Teléfono Cita: 653 379 269
:: Zaragoza Zona Centro
:: Página Web: www.rcordobasanz.es

lunes, 14 de agosto de 2017

La piedra de la locura es de cristal

La piedra de la locura es de cristal. Las voces descorren las cortinas de la intimidad y dejan el interior expuesto a la curiosidad y la manipulación de cualquiera. Por ello las voces siempre son impuestas y le cuesta mucho al psicótico y le cuesta mucho al psicótico volver a  coger el pulso de este acontecimiento para protegerse tras él, pues como el Fénix sólo resurge de sus propias cenizas. A veces no encuentra otro remedio que el de la música o el de un sonido superior y más fuerte emitido por él mismo o provocado artificialmente. Los locos pueden ser silenciosos o estridentes.

jueves, 10 de agosto de 2017

Oír voces

Escuchar voces es un suceso curioso y bastante sorprendente. No está al alcance de todos. El fenómeno está registrado en distintas fuentes históricas desde los comienzos de nuestra cultura.
Son muchas las figuras de sabios, visionarios o santones que han dado testimonio particular de su escucha a lo largo de los siglos, y así figuran en los libros sagrados o en los textos filosóficos. Sin embargo, en la antigüedad las voces eran morales o celestiales, y sus contenidos eran proféticos o correctores de la conducta.
Los afectados eran sabios o grandes hombres de la política, la religión o la conducta. En cambio, desde la Modernidad, las voces afectan a los llamados esquizofrénicos y, al menos inicialmente, en el debut de la locura, son inefables, de difícil descripción y las más de las veces de connotación imprecatoria. Más tarde, según avance la psicosis y se deje atrás el momento desencadenante, formarán parte de un delirio y ganarán sentido y espesor narrativo.

Las Voces de la Locura: Fernando Colina y José María Álvarez.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza.
Atiendo a personas con manifestaciones reflejadas en el texto de arriba.
No siempre indican esquizofrenia, en muchos casos significan elementos de la condición neurótica y surgen de las ilusiones de la ansiedad o de las imaginaciones de la histeria.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Ventrílocuo

La metáfora promovida por Jules Baillarger de la marioneta en manos del "ventrílocuo", esto es, del sujeto alucinado hablado por el lenguaje, resulta tan palmaria como escalofriante. El propio Baillarger, el primer gran estudioso de la materia, observa que las alucinaciones del oído son las más frecuentes en los alienados y ofrece de ellas algunas características fenomenológicas que nos ayudan a distinguirlas de otras experiencias que se les asemejan sólo de lejos. Cuando describe las voces que hablan a los alucinados en segunda persona, advierte: "[estas voces] les amenazan, les injurian. Lejos de tomarse entonces esas amenazas y esas injurias como un producto de su inteligencia, tienen por el contrario la convicción de que todo eso proviene de sus enemigos"; al referirse a las que hablan en tercera persona, precisa: " [el alucinado asiste, por así decir, como un simple espectador a una conversación de la que es el objeto". Rubricando estos aspectos fenomenológicos, ese loco de genio que fue Schreber aporta su propia experiencia y afirma con rigor y autoridad: "[Las voces] son un puro absurdo, acompañado de una nada desdeñable acumulación de injurias".

sábado, 5 de agosto de 2017

Esquizofrenia

Como quiera que sea, hoy resaltamos la importancia de la esquizofrenia porque reina actualmente en medio de la locura. Ninguna otra alienación posee su profundidad, su riqueza sintomatológica y, nos atreveríamos a decir, su rigor y altura de miras. Y nos resulta capital porque no conocemos su causa. O mejor dicho: no la conoceremos nunca. Esta afirmación, tan escéptica o tan realista, según se mire, descansa a su vez en dos motivos. El primero, de acuerdo con lo que se acaba de exponer, por el hecho de la esquizofrenia no es una enfermedad de la naturaleza sino de la cultura y de la historia, y las ciencias humanas no son causales. La esquizofrenia surge en la época moderna con la emergencia del discurso científico y la declinación de la omnipotencia divina. Estos dos hechos interdependientes supusieron nuevos tipos de experiencias respecto a las relaciones con el universo, con los otros y con uno mismo; experiencias inauditas, escribe Pascal, como la de ser "una nada respecto al infinito".

José María Álvarez y Fernando Colina: Las voces de la locura

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta

miércoles, 2 de agosto de 2017

Xenopatía

La imagen del xenópata es la que mejor refleja la del hombre roto, dividido, fragmentado o escindido, expresión extrema de la fractura de la unidad interior para la que se emplean numerosos términos: disgregación, escisión, disociación, discordancia, esquizofrenia, etc. A diferencia de otros similares, el vocablo xenopatía incluye esa representación del desgarro interior, pero aporta un matiz esencial que los demás no contienen, de ahí el amplio uso que le damos: en lo más íntimo de nuestro ser habita algo ajeno y esa presencia acarrea la enfermedad. Aunque el uso habitual se limita al estado enfermizo en el que un sujeto siente que se actúa sobre él a distancia, ese elemento extraño, el lenguaje que nos constituye, acaba poseyendo al sujeto y hablando a través de él (xenopatía del lenguaje). Por eso, de manera general, entendemos por xenopatía la experiencia de influencia e imposición del lenguaje, del pensamiento, de los actos y sentimientos. La inspiración principal que fundamenta esta noción proviene de la experiencia alucinatoria, a partir de las cuales se han descrito los delirios de influencias (Séglas), el automatismo mental (Clérambault) y el síndrome de acción exterior.
Palabras rotas y desamparadas.

Las voces de la locura. José María Álvarez y Fernando Colina
Xoroi ediciones 2016