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Paz y Ciencia

jueves, 2 de agosto de 2012

Soñar despierto, Sueño "Lúcido"


¿Cómo se puede estar seguro de que se está soñando? Al fin y al cabo yo también podría decir ahora, mientras hablamos, que estoy soñando... (Gilles Farcet)

Alejandro Jodorowsky: "Psicomagia" Precedentes; "El acto onírico".

Al comienzo yo hacía una comprobación. Me apoyaba con las dos manos en el aire, como en una tabla invisible, y me impulsaba. Si ascendía era porque estaba soñando. Luego hacía un "looping" y me ponía a trabajar en mi sueño. Puedo leerte un sueño lúcido que anoté en mi cuaderno amarillo en 1970 y que fue especialmente importante para mí, ya que en él puse en práctica por primera vez la técnica que he descrito:

Estoy solo en una casa desconocida. Todo me parece completamente real pero, sin saber por qué ya que nada me lo indica, pienso: "Quizás esté soñando... Si estoy soñando, puedo volar...". Hago un esfuerzo, me apoyo en el aire con las palmas de las manos, y me lanzo hacia arriba. Floto en la habitación. "¡Es un sueño!", me digo. Decido aprovechar la oportunidad para perfeccionar mi vuelo, y no solo verme volar sino sentirme volar. Doy una vuelta de campana, subo y bajo. Quedo satisfecho [...]
Debí perseguir a los gnomos, hacerles frente, hablarles sin turbarme por sus mofas, establecer contacto real con ellos, conocer sus secretos. Debí crear mundos, atravesar la muerte, llegar al centro de mi ser, vencer monstruos y terrores... Deseo ser  más valiente la próxima vez y dominar mi miedo. También tengo que encontrar aliados y aceptarlos, no hacer siempre todo el trabajo yo solo"

Eran otros años, la tierra chilena y luego mexicana era fértil para las "chifladuras" de Jodorowsky. En Chile el país donde nació, cuando crecía era un momento de resplandor de poetas donde Neruda era la figura conspicua. El vivir con actos poéticos fue con ese entorno y la adolescencia y juventud que enseñó a Alejandro Jodorowsky, que el acto poético debe ser constructivo.
No sé bien si es poesía o prosa lo que leo, en todo caso, es una exageración de un hombre, talentoso y teatral. A mi parecer, aprovechó la veta de su carácter para realizar una obra con extraordinaria repercusión y distinta aceptación. Donde los buenos modos, lo correcto y la.moral gobierna, Jodorowsky es el Anticristo. Para otros puede ser un santo, un bendito. Me consta wue hay quien dice que plagia pero me cuesta trabajo pensar que otros tengan ideas tan locas como él. Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Psicoterapeuta

Refrescando el verano con otras miradas de la "realidad"...

miércoles, 1 de agosto de 2012

Lo Onírico


Ya que un sueño es como un reflejo de la vida real, los hechos que parecen ocurrir en él siguen generalmente, incluso en su incoherencia, ciertas leyes cronológicas coherentes con la secuencia normal de todo hecho verdadero. Quiero decir que si, por ejemplo, sueño que me he roto el brazo, me parecerá que lo llevo en cabestrillo o haré uso de él con precaución, o si sueño que se cierran los postigos de una habitación, me parecerá que se ha interceptado la luz y que alrededor de mí se hace la oscuridad. Por lo tanto, imaginé que, si en sueños hacía el ademán de ponerme la mano sobre los ojos, obtendría, en primer lugar, una ilusión semejante a lo que me ocurriría verdaderamente estando despierto si hacía el mismo ademán, es decir, que haría desaparecer las imágenes de los objetos que me parecía ver delante de mì. Luego me pregunté si, después de producir esta interrupción de la visión, no podría mi imaginación evocar más fácilmente los nuevos objetos en los que yo tratara de fijar el pensamiento. La experiencia demostró que el razonamiento era correcto. La colocación, en el sueño, de una mano delante de mis ojos borró en ese momento la visión de un campo que antes había tratado inútilmente de cambiar solo mediante la fuerza de la imaginación. Estuve sin ver nada durante un instante, exactamente como me habría ocurrido en la vida real. Hice entonces un nuevo llamamiento enérgico al recuerdo de la famosa irrupción de los monstruos y, como por arte de magia, este recuerdo, nítidamente colocado ahora en el foco de mi pensamiento, se dibujó de pronto claro, brillante, tumultuoso, sin que, antes de despertarme, tuviera yo percepción de la manera en que se había operado la transición... Si conseguimos establecer de modo terminante que la voluntad puede conservar, durante el sueño, la fuerza suficiente para dirigir la trayectoria de la mente a través del mundo de las ilusiones y las reminiscencias (como durante el día dirige al cuerpo a través de los acontecimientos del mundo real), podremos deducir que cierto hábito de ejercer esta facultad, unido al de tomar conocimiento, en sueños, de su verdadero estado, llevarán poco a poco, al que persista en el esfuerzo, a resultados concluyentes. No solo reconocerá, en primer lugar, la acción de su voluntad consciente en la dirección de los sueños lúcidos y tranquilos, sino que pronto descubrirá la influencia de esta misma voluntad en los sueños incoherentes y apasionados. Los sueños incoherentes se coordinarán notablemente bajo esta influencia; y en los sueños apasionados, llenos de deseos tumultuosos o pensamientos dolorosos, el resultado de este conocimiento y esta libertad de espíritu adquiridos será la facultad de ahuyentar las imágenes desagradables y favorecer las ilusiones felices. El temor a las visiones desagradablea disminuirá en la medida en que se aprecie su iniquidad, y el deseo de ver aparecer imágenes gratas será más activo al reconocer la capacidad de evocarlas; el deseo será pronto más fuerte que el temor y, puesto que la idea dominante es la que hace aparecer las imágenes, el sueño agradable será el que prevalezca. Tal es, al menos, la manera en que me explico, teóricamente, un fenómeno experimentado por mí de forma constante.

Francia: "Les rêves et les moyens de les diriger", de Hervey de Saint-Denis, 1867.

Seguiré compartiendo estas cuestiones tan interesantes, que parecen anticiparse a lo que descubrió Carlos Castaneda.

La cura Schopenhauer empieza: Irvin Yalom

Un psiquiatra y psicoterapeuta va a un colega internista. Le detecta un melanoma.
Repasando su vida, acude a Nietzsche. Después revisa sus historiales y queda prendado de una terapia que fracasó tras tres años. Los otros "fracasos" habían sido con personas que abandonaron al comienzo de la terapia.
Terapeuta prestigioso llama a aquel paciente esquizoide y adicto al sexo. Una persona con mucho gusto por la filosofía. El terapeuta le explica su situación (grave crisis existencial). Acuerdan quedar en la consulta del paciente: ¡se había hecho terapeuta tras 25 años!
Circunstancia habitual en el trabajo clínico.
Llega a la consulta del antiguo paciente. Es Asesor filosófico.
El paciente-terapeuta le explica el marco de trabajo con displicencia. Los roles se invierten.
El paciente-terapeuta le cuenta su peregrinación por terapeutas con idéntico resultado. Por una herencia; deja su trabajo de químico y estudia filosofía. La convierte y sustituye por la compulsión al sexo y dice estar haciendo lo que verdaderamente quería: "filosofía clínica".
Tras hablar al psiquiatra "claro", esto es, con una dureza exenta de empatía le revela el secreto de su "Cura": Arthur Schopenhauer.
Como saben, un filósofo tan brillante como pesimista.
Comparto los encabezamientos de Schopenhauer que dan sentido a la trama:

"Extasis en la cópula. ¡Eso es! Ahí está la verdadera esencia y meollo de todas las cosas, la meta y el propósito de toda existencia". Manuscript Remains, Arthur Hübscher (ed).

"La vida es una cosa despreciable. He decidido pasarme la vida pensando en ello". Schopenhauer's Gespräche und Selbstgespräche, Eduardo Grisebach (ed).

"El talento es como un tirador experto que da en la diana que otros no alcanzan a acertar; el genio es como un tirador experto que da en la diana que otros no alcanzan a ver" . El mundo como voluntad y representación.

Lo purificador del Teatro: Jodorowsky

¿Cuál era el sentido de esa manifestación pública?

Era como una ordenación, el sacrificio ritual de lo que durante tanto tiempo había conformado mi vida. Este happening, a la vez que pasó a la historia, cerró toda una etapa de mi vida. Salí agotado de él, exangüe, y pensé mucho en él. Veía siempre merodear a mi alrededor el espectro de la destrucción tenebrosa y sentía, más que nunca, que el teatro tenía que ir en el sentido de la luz. Sin embargo, me decía a mí mismo: "No olvides nunca que la flor de loto surge del cieno". Hay que explorar el fango, tocar la muerte y el barro para subir hacia los cielos límpidos. Desde ese momento, mi preocupación consistió en promover un teatro positivo, iluminador y liberador. Me di cuenta de que tenía que cambiar hacia una forma totalmente distinta y comencé a practicar el teatro-consejo: si alguien -cualquier persona- deseaba hacer teatro, yo le comunicaba la siguiente teoría: el teatro es una fuerza mágica, yna experiencia personal e intransmisible. No pertenece a los actores, sino a todo el mundo. Basts con una decisión, un atisbo de resolución para que esa fuerza transforme la vida. Ya es hora de que el ser humano rompa con los reflejos condicionados, los círculos hipnóticos,las autoconcepciones erróneas. La literatura universal concede un lugar importante al tema del "doble" que, poco a poco, expulsa a un hombre de su propia vida, se apropia de sus lugares favoritos, de sus amistades, de su familia, de su trabajo, hasta transformarlo en un paria e incluso a veces asesinarlo, según algunas versiones de ese mito universal. En lo quea mí respecta, creo que somos el "doble" y no el original.

¿Quiere decir que nos identificamos con un personaje que no es sino uba caricatura de nuestra identidad profunda?

Exactamente. Nuestra autoconcepción...
Sí, nuestro ego -poco importa el nombre que le demos a ese factor de alienación- no es más que una copia pálida, una aproximación de nuestro Ser esencial. Nos identificamos con ese doble tan irrisorio como ilusorio. Y de pronto aparece "el Original". El amo del lugar vuelve a tomar el sitio que le corresponde. En ese momento, el yo limitado se siente perseguido, en peligro de muerte, lo que es totalmente cierto. Porque el Original acabará por disolver el doble. En cuanto humanos identificados con nuestro doble, tenemos que comprender que el invasor no es sino uno mismo, nuestra naturaleza profunda. Nada nos pertenece, todo es del Original. Nuestra única posibilidad es que aparezca el Otro y nos elimine. No sufriremos de ese crimen, pero partciparemos en él. Se trata de un sacrificio sagrado en el cual uno se entrega entero al amo, sin angustia...
Alejandro Jodorowsky: "Psicomagia". Siruela Debolsillo, 2005, Barcelona. Pp.: 69-70

"De sol, espiga y deseo son sus manos en mi pelo, de nieve, huracán y abismos...el sitio de mi recreo. Silencio, brisa y cordura, tan abierto a esta locura". Antonio Vega.

martes, 31 de julio de 2012

La cura Schopenhauer

Irvin D. Yalom es un excelente escritor, profesor emérito de psiquiatría en la Universidad de Stanford.
Escribió "El día que Nietzsche lloró". Una novela formidable con una película tributo más que discreta.
También es un terapeuta existencialista con vasta formación psicológica, psiquiátrica y filosófica.
Su bagaje teórico, didacta y clínico le lleva a escribir textos técnicos, entre los que destacaría su experiencia en grupos. De ahí nace esta novela: "La cura Schopenhauer". Cada capítulo tiene una refkexión del filósofo misántropo, defensor de los animales y que iremos conociendo en profundidad en sus comentarios y la relación con lo tratado en el capítulo.
Estoy leyendo "La Libertad" del propio Schopenhauer. Destscaría una idea en cuanto a la Libertad con respecto a la política: dice que la libertad sociopolítica existe en la medida en que el pueblo es agente activo de las decisiones...

Capítulo 1. Extraído de "El mundo como voluntad y representación"

Cada vez que respiramos ahuyentamos la muerte que constantemente nos acecha [...] La muerte saldrá vencedora, pues desde que nacemos se convierte en nuestro sino, aunque juega brevemente con su presa antes de tragársela. Sin embargo, perseveramos en vivir la vida con gran interés y mucho afán, del mismo modo que hinchamos una pompa de jabón tan grande como nos es posible, aun a sabiendas de que reventará.
Arthur Schopenhauer.

lunes, 30 de julio de 2012

Lo "Efímero Pánico"

"La finalidad del teatro: provocar accidentes.
El teatro debería fundarse sobre aquello que hasta ahora hemos denominado "errores": accidentes efímeros. Al aceptar su carácter efímero, el teatro descubrirá lo que lo distingue de otras artes y, por ende, se abrirá a su propia esencia. Las otras artes dejan páginas escritas, grabaciones, telas, volúmenes: huellas objetivas que el tiempo borra solo muy lentamente. El teatro, por su parte, no debería durar ni siquiera un solo día en la vida de un hombre. Apenas nacido, debería morir enseguida. Las únicas huellas que dejará estarán grabadas al interior de los seres humanos y se manifestarán en cambios psicológicos. Si la finalidad de las otras artes es crear obras, la finalidad del teatro es directamente cambiar a los hombres: si el teatro no es una ciencia de la vida, no puede ser un arte".

Lawrence Ferlinghetti, San Francisco en 1966. Poeta norteamericano de la generación beat.

Tras el "teatro efímero pánico" de Alejandro Jodorowsky en cuyo prólogo dice Jodorowsky en el texto Psicomagia: ."..La princesa masturbaba un cuerno del toro hasta que salía un chorro de leche condensada. Estas dos primeras partes constituían a mi entender el prólogo cómico-poético del "Melodrama sacramental".
Asistieron poetas de la generación beat como Allen Ginsberg y el citado anteriormente en donde escribió un largo documento del que comparto una parte expuesta en Psicomagia. Fue publicado en City Lights Journal.

Previamente, Alejandro Jodorowsky explica lo que estaba gestando: "No se trataba de montar un pequeño espectáculo simpático cuya audacia fuera aplaudida por la crítica de moda, sino de cuestionarme por completo. Quería exponerme, poner en juego la vida, la muerte, la locura, la sabiduría, realizar una especie de sacrificio ritual.

Bienestar: una Filosofìa de Vida


En primer lugar, tenemos que ser sinceros con nosotros mismos; si no, nos estaremos engañando y a los demás. El resultado es un alejamiento del Verdadero Ser.
Tomemos contacto con nuestros sentimientos "en bruto", puros y respondamos creando el acto poético de una vida sincera y honesta con lo que somos en esencia. La belleza de comportarnos de manera natural, que no tiene por qué ser "normal", permitirá sentirnos plenos.

En palabras del filósofo Gerardo Schmedling, "hemos de verificar si nos sentimos felices, es decir, que nada de lo que nos ocurre nos lleva a perder la alegría y caer en las garras del sufrimiento". Como consecuencia, "también hemos de percibir paz en nuestro interior, lo que nos permite dejar de reaccionar impulsivamente, manteniendo siempre la serenidad". Por último, "si verdaderamente gozamos de este equilibrio interno, mantendremos en todo momento la humildad necesaria para servir amorosamente a las personas que nos rodean".

A partir de estas tres virtudes internas, Schmedling describe otros cuatro resultados externos: "Un óptimo estado de nuestra salud física; la armonía de todas nuestras relaciones personales y profesionales; disfrutar de recursos económicos más que suficientes y la flexibilidad necesaria para adaptarnos y fluir en el lugar donde vivimos y trabajamos".

Si gozamos de un satisfactorio equilibrio en cada una de estas áreas, sabremos que realmente hemos alcanzado la maestría en El Arte de Vivir, con lo que tendremos mucho que ofrecer a quienes están interesados en recibir