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miércoles, 25 de agosto de 2021

La autoexplotación como autorrealización

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Gran Vía Zaragoza Y Online Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es  Instagram:@psicoletrazaragoza

« Dentro de este orden de lo global que hoy es hegemónico y que totaliza lo igual en realidad solo existen más iguales u otros que son iguales»

No hay momento para el descanso, el coreano-germano no cesa de entregar, con medido cuentagotas sus análisis de la sociedad actual , en su tenaz elaboración de una verdadera ontología del presente. En esta ocasión, « La expulsión de lo distinto » ( Herder, 2017), centra su mirada en cómo la trituradora neoliberal crea una situación de proliferación de lo igual, desplazando al otro ( amigo, peligro, infierno o misterio), haciendo que en esta sociedad del cansancio, cada cual se convierta en emprendedor de sí mismo, en una competición que no se mide con otro sino con uno mismo, o con un sucedáneo de otro que al fin y a la postre funciona al modo de espejo fiel de uno mismo. El problema es grave ya que la carrera que cada cual establece consigo mismo tanto en lo laboral como en lo corporal y sus derivados no hace sino originar una tensión y angustia que no pocas veces conducen a la depresión o a los actos de auto-lesión…como enfermedades propias de la época.

En esta falta la confrontación con el otro, con el otro realmente distinto, atopos, como era considerado Sócrates por sus amigos; en una confrontación de este tipo en la que se produce una entrada chocante de la negatividad , lo que en cierto sentido originaba un intento de mejora tomando un ejemplo otro radicalmente diferente ( como la figura del idiota reivindicada por Gilles Deleuze), distinto, diferente; en estos momentos de positividad, uno mismo es su propio modelo y confrontándose a sí mismo, se halla ante sus propias insuficiencias o ante su propio vacío, lo cual provoca las disfunciones a las que acabo de aludir; es un dispositivo propio de un perfecto Narciso que en su propia contemplación se ahoga en el ensimismamiento de su propia imagen. El selfie como modelo de tratar de ocupar el vacío, recurriendo al retrato de uno mismo, con el resultado de rebote de la propia imagen que en muchas ocasiones no resulta satisfactoria…en este sistema de autorreferencialidad y desmaterialización que provoca el bombardeo de imágenes de series televisivas y otras que sirven de espejo y de difusión de los modelos standares que quienquiera que se valore debidamente ha de seguir, acoplándose a ellos.

El mecanismo que corresponde según Byung-Chul Han al presente no corresponde ya al propio del panóptico ( desde el que se puede vigilar toda nuestra actividad desde un centro) sino el del apóptico, en el que uno se vigila a sí mismo…en busca de la optimización de sus potencialidades. Reitera el filósofo que ya no estamos en la época inmunológica con la represión como mecanismo de domesticación, sino en la que cada cual se deviene su propio guardián, motivo esencial del fracaso e imposibilidad de las tendencias transformadoras en lo social y político. El cepillado neo-liberal convierte a los humanos en seres que se sienten movidos como muñecos, que responden a una mano secreta y que no responde de ninguna de las maneras a la voluntad propia.

A estas cuestiones de índole , digamos que, individual se han de sumar las expresiones colectivas que hacen que ante las vallas y otras medidas discriminatorias se dé una ampliación de la xenofobia alimentada por el miedo / odio al Otro, , de un lado, y una respuesta que se agarra a lo imaginario que unos sueñan con una patria religiosa y otros con una nación ideal e idealizada. El carácter diabólico de los mecanismos comerciales hace que lo que domine es la razón calculadora, y no la razón de la que hablase Kant, y en la que él ponía todas las esperanzas de cara al logro de un paz perpetua; precisamente a la razón va indisolublemente unida la necesaria hospitalidad que se ubica fuera de los cálculos mercantiles y monetarios, esta hospitalidad sin condiciones que exige la razón en la actualidad solo queda presente como letra, bella y muerta, de los boletines oficiales y de las proclamas buenistas de las estructuras ídem.

De gran interés resultan las distinciones que el autor establece entre identidad, autenticidad y diferencia, desbrozando el campo de minas- mejor podría decirse de falacias- de las que está sembrado el campo social y político, debido a los usos interesados, inexactos y banales de los portavoces oficiales de las instituciones, que, por otra parte, no hacen sino sembrar el miedo como medio eficaz de incrementar la productividad, miedo que al final deviene miedo a sí mismo. Del mismo modo que de neta pertinencia resultan las distinciones entre el mundo terrenal y el mundo digital, provocando este último cercanía, hasta el interior de la propia intimidad. al tiempo que aislamiento ( con una carga de hiper-información que no informa sino que satura o hace tragar, sin masticar, todo lo que se nos echa); aislamiento / alejamiento que nos encierra en una comunidad de iguales y el rechazo de los trolls que no dan al me gusta e incordian con sus comentarios intempestivos. Aislamiento igualmente con respecto al mundo de la tierra, y a sus objetos ( téngase en cuenta la etimología de la palabra objeto y su relación con objeción; obicere : arrojar contra / reprochar / recriminar) que suponen una resistencia o un obstáculo que se ha de superar, superación que supone un valor en lo que hace a vencer una prueba. Han toma apoyo en el Heideger tardío y en algunos textos del escritor Peter Handke en pos de la recuperación del mundo terreno, del mundo de los objetos.

La situación de auto-alienación y auto-odio en que la trituradora neo-liberal nos sume ha de ser superada en la medida en que tengamos en cuenta la mirada, la voz y el pensamiento de otro ( y el lenguaje distinto), desarrollando la capacidad de escucha que, se quiera o no, conlleva interpelación y respuesta ; temas a los que dedica los últimos capitulillos en los que recurre , en su apoyo, a Elías Canetti, Emmanuel Lévinas o el mismo Jean-Paul Sartre. Postura que ante «la política temporal [ que] elimina el tiempo del otro, que por sí mismo sería un tiempo improductivo…eliminando igualmente el tiempo de fiesta…que no somete a la lógica de la producción, que nos aísla y nos individualiza», propone la recuperación del « tiempo del otro [que] crea una comunidad. [ Siendo por ello] un tiempo bueno ».

Una exploración escueta y condensada, lo que es hábito en Han, que abre caminos al pensamiento y a la rumia acerca de nuestro hoy. Sucede, no obstante, ( al menos a mí), en la lectura del pensador coreano-germano que me quedo como descolocado ya que tendencialmente sí que pienso que señala con agudeza algunas características que se van implantando en la sociedad actual, lo que ya no estoy tan seguro es de que estas tendencia se den ya en acto, como él lo manifiesta. En cierto sentido es lo que me ha sucedido, y he señalado en más de una ocasión , también con Jean Baudrillard, a quien por cierto el autor cita no sin arreglar algunas cuentas con él acerca de la caracterización de la sociedad actual , ya que considera que la interpretación de la violencia de lo global como cancerígeno / carcinomatoso –propia del sociólogo francés- no responde al nuevo paradigma que es post-inmunológico en este mundo digital.

Otra cosa bien distinta es la acusación que a veces con respecto a él se sostiene, de que sus posturas van en contra de cualquier espíritu emancipador ( revolucionario, dicen), al hacer que cunda el desánimo o hasta el chapoteo nihilista…y es que el quid de la cuestión no reside en saber si sus posturas animan o desaniman los impulsos transformadores, sino si responden o no a la realidad analizada y como tal descrita….gusten los resultados o no.

La expulsión de lo distinto

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía y Online. Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es. Instagram:@psicoletrazaragoza


La expulsión de lo distinto

sábado, 14 de agosto de 2021

La expulsión de lo distinto

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Filosofía. Coaching. Zaragoza. Gran Vía Y Online.                  ,  Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es.                Instagram: @psicoletrazaragoza              Twitter: @psicoletra


Cuántos padres se endeudan para poder llevar a sus hijos a Disneyland después de hacer la comunión, o comprarles un teléfono móvil de última generación para que puedan chatear durante todo el día con sus amigos. Lo hacen no porque quieran, o porque puedan, o porque les parezca bien. Lo hacen para evitar que sus hijos sean señalados en su colegio, en su barriada. Temen que eso, el hecho de que no tengan algo que tiene todo el mundo, les diferencie. Son prisioneros del terror de lo igual. Hacemos lo que hacemos, vivimos como vivimos porque todo el mundo lo tieneo todo el mundo lo haceo todo el mundo lo compra. Esto que ocurre actualmente es distinto a lo que pasaba no hace mucho. Recuerdo en mi infancia cuando le decía a mis padres que quería esto o aquello porque un amigo lo tenía; éstos me respondían con la consabida fórmula: “Si tu amigo se tira por un puente, ¿tú también vas a tirarte?”. Había una resistencia, una presión externa, unos distingos. Eran tiempos en los que seguramente primaba todavía la negatividad: la era inmunológica de la que ha hablaba Foucault.

Byung-Chun Han pone sus propios ejemplos en La expulsión de lo distinto. Cuántas personas viven centradas en los “atracones de series” (p. 10), cebadas como ganado consumiendo vídeos y películas sin límite, porque todo el mundo lo hace. Cuántas personas viajan por el mundo sin experimentar nada. Todos iguales, preocupados de hacerse fotos y selfiespara luego colgarlos en redes sociales esperando el me gustade sus contactos. Cuántas personas entran en Facebook y sólo se relacionan con otras personas que son iguales a él o ella, que piensan igual que él o ella, pasando de largo de los desconocidos y de gente que piensa de manera distinta.

Este es el mundo donde impera elterror de lo igual. El argumento completo de Han es que no hay nadie detrás empujando a hacer este tipo de cosas: es uno mismo. La presión viene desde el propio interior del sujeto. Como puede leerse en otro de sus opúsculos (La sociedad del cansancio) es el propio sujeto del rendimiento el que se aprieta a sí mismo, el que se fuerza hasta la extenuación. Eliminado lo otro también queda eliminado el otro explotador. Como sabemos, el análisis de Han no es de corte marxista-dickensiano: es el sujeto el que “se muele a palos o se asfixia a sí mismo” (pp. 9-10). Es autodestrucción.

Han desarrolla así un análisis de los males de nuestro tiempo y de nuestra cultura. Lo expuesto anteriormente es un botón de muestra de lo que puede leerse en La expulsión de lo distinto. Este pensador dedica su filosofía a la crítica dela fase más actual y reciente del capitalismo. A lo largo y ancho de una serie de pequeños ensayos ha ido lanzando un conjunto compacto de tesis relacionadas con la cultura, el arte, la comunicación, el sujeto y las relaciones sociales, etc. Es este sentido, La expulsión de lo distinto (2017), que centra su análisis y reflexión en la alteridad, encaja perfectamente en este conjunto de pensamientos y temáticas que he denominado “Saga de la Sociedad Positiva”.

“Los tiempos en los que existía el otro se han ido” (p. 9). Con esa frase comienza Han su libro. No dice nada y lo ha dicho todo. En las restantes ciento y pico de páginas aborda, con su peculiar estilo provocador de críticas claras y frases cortas y concisas, las diversas formas de la pérdida o eliminación de la alteridad en nuestro tiempo. De nuevo lo vemos en diálogo con otros filósofos (en este volumen destacan Heidegger, Baudrillard, Levinas, Adorno, Handke o Canetti, entre otros), añadiendo ejemplos de la literatura, el cine y las artes plásticas (la poesía de Celan, El extranjerode Camus, 1984de Orwell, Anomalisade Charlie Kaufmann, La ventana indiscretade Hitchcock, las esculturas de Koons, etc.) y expresiones culturales contemporáneas (binge watching[atracones], shitstorms[linchamientos digitales], selfies, etc.).

En el capitalismo neoliberal y la revolución digital vivimos en el reino de lo igual. Uno de los elementos principales que hace a este mundo tal y como es el terror a lo distinto. Y de los nuevos terrores nacen nuevas violenciasque empezamos a vislumbrar pero que todavía no somos capaces de comprender completamente. El capitalismo, por ejemplo, niega la autonomía material del cuerpo, imponiéndole una marca. Somos ganado humano marcado a fuego. El cuerpo es una cosa, un objeto, una mercancía a la que hay que sacar rendimiento. El complejo problema que plantea Han es que el capitalismo neoliberal convence al sujeto para que sea él mismo el que se explote, para que se aliene a sí mismo sin necesidad de presión.

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Asistimos a la expulsión y a la eliminación de lo otro-distinto pero sin usar la represión. Esto convierte este tiempo en una singularidad destacable. El Poder para conseguir lo que quieren ya no necesita oprimir, ni reprimir, ni censurar, ni restringir. Han no está diciendo que se haya terminado la violencia. La violencia actúa como siempre, para nuestra desgracia, pero con otro plan de ataque. Igual que hicieron los aqueos con los troyanos, el Caballo de Troya que nos entregaron fue el de la libertad. El actual Poder ya no teme la libertad. Y es que de la libertad ya no surge ningún contrapoder, no surgen alternativas competentes que pongan en peligro su hegemonía. Somos la sociedad más libre que haya existido nunca jamás en toda la historia de la Humanidad. Y, seguramente, nunca antes un poder hegemónico controló a una Humanidad tan dócil como la de ahora. Cuando la revolución digital se lanzó ese Poder se guardó un as en la manga: hipertrofiar el ego del ser humano medio. Éste usa esa libertad para elegir la marca de su móvil, a qué video de gatitos da el “me gusta”, vender la ropa que no usa en una plataforma digital o decidir contra quién dirige su indignación en las redes sociales. El narcisismo y la desaforada manifestación de pasiones, a través de internet y las redes sociales, hacen imposible una contra-respuesta racional y adecuada al Poder.

El rechazo a la alteridad no sólo puede verse, dice Han, en la comunicación de las redes sociales o en la autoalienación en pos del rendimiento. En acontecimientos globales muy recientes puede verse este intento denodado de eliminar al otro y a lo distinto del mundo: el auge de los nacionalismos étnicos en Europa, la crisis de los refugiados en el Mediterráneo y la frontera de México y EEUU, el avance de la xenofobia defendida por políticos de inmensa relevancia (Trump, por ejemplo), etc.

Y ¿qué hacer?, entonces. La alternativa que propone Han a este obligado statu quode negación de la alteridad no difiere mucho de las propuestas que aparecen en sus otros opúsculos. Si la gente espera algún tipo de manifiesto grandilocuente, Han será decepcionante; leerá sus argumentos y no entenderá nada. La pragmática que propone Han es siempre orientadora e individual. Han no habla a las masas, ni al conjunto de la sociedad para que ésta haga una nueva revolución. Dudo mucho que Han quiera cambiar el sistema, pero tengo gran seguridad en que lo que quiere realmente y busca son cambios personales, que haya cada vez más gente que se dé cuenta de todos los elementos del propio sistema que hemos interiorizado para, poco a poco, ir acabando con ellos. Por eso su alternativa a esta destrucción de lo otro-distinto les suena a muchos como acción minimalista. Frente a lo mismo ir buscando lo otro, frente a lo igual ir buscando lo distinto, frente a la cercanía buscar la lejanía, frente a la xenofobia ofrecer hospitalidad; y así sucesivamente. Esto que a muchos les parece una perogrullada insuficiente se consigue, dice Han, mediante una ética de la escucha, un reencuentro amistoso y amoroso con el otro y una recuperación del arte que nos llene de asombro.