PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta el camino de la espiritualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el camino de la espiritualidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de octubre de 2020


 Llegar a la cima y seguir subiendo es la metáfora que los sufis utilizan para hablar del desarrollo espiritual, de la iluminación y de la vida trascendente.

En este libro, el autor nos propone que después de haber conquistado una actitud menos dependiente, después de haber desarrollado nuestra capacidad de amar y de haber si do capaces de enfrentarnos con la pérdidas y los duelos, después de darle un sentido a nuestra búsqueda de la felicidad y de tomar la decisión de intentar volvernos más sabios cada día, nos aboquemos al último desafío, el de conectarnos con lo más esencial y elevado de nuestro ser, explorar el plano de nuestra espiritualidad.

Muchos han intentado apropiarse del camino espiritual proclamando que conocen su sentido y sus pasos, pero en este libro no podremos encontrar nada de eso. El autor parte de un concepto más abierto y mucho más amplio. La búsqueda de la esencia de cada persona, esos aspectos que están más allá de nuestras definiciones de nosotros mismos, lejos de las posesiones y los títulos, más allá de los logros y del éxito.

Este libro es una investigación acerca de la relación del individuo con lo intangible, con lo trascendente, despojada de toda creencia y prejuicio, la espiritualidad planteada como un rumbo y no como una meta.

Como el propio autor lo enuncia, cuando el objetivo de nuestro camino es la búsqueda, lo más sencillo y lo más importante es comenzar a caminar.

Jorge Bucay nació en Buenos Aires donde se licenció en Medicina. Posteriormente se especializó en Salud Mental, trabajando en la asistencia de adultos y parejas como psicoterapeuta gestáltico. Su enorme éxito como comunicador le transformó en una figura conocida, siendo invitado con frecuencia a programas de radio y de televisión en todos los países de habla hispana. Alejado por voluntad propia de la tarea asistencial y docente, divide su tiempo entre su labor como editor en la revista Mentesana, su colaboración periódica con diversos programas de radio o medios escritos y la tarea de escribir y promocionar sus libros.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Gurdjieff enseñaba que el hombre, mecanizado por la rutina de su lucha diaria por la subsistencia, no hacía más que sobrevivir como un sonámbulo, pero que tarde o temprano debería enfrentarse a su despertar.
  • Aprender es una cosa y crecer es otra.
  • Viktor Frankl: “El hombre, en último instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser, dentro de los límites de sus facultades y de su entorno, lo tiene que construir por sí mismo”.
  • Una persona que maltrata su cuerpo es más su esclavo que su dueño, y eso no parece ser el mejor punto de partida si pensamos recorrer y explorar el plano espiritual.
  • Son infelices los que en lugar de enfrentarse a la realidad intentan huir de ella.
  • Son infelices los que creen que su realización depdne de lo que otros hagan o piensen.
  • Emmanuel Kant: “Dadle a un hombre todo lo que desea, e inmediatamente pensará que ese todo ya no es todo”.
  • El crecimiento personal se basa en gran medida en la capacidad de comunicarse.
  • Lao-Tse: “Los que mucho saben, no hablan, y los que mucho hablan, no saben”.
  • El camino espiritual es un camino interior, y seguramente por eso los lastres, los obstáculos y los inconvenientes también vienen mayoritariamente de lo interno.
  • En el camino espiritual cada uno debe avanzar a su propio ritmo y con su propio paso.
  • Una cosa es ir con alguien, y otra, colgarse de alguien. Una cosa es pedir ayuda, y otra, depender. Una cosa es caminar junto a alguien, y otra, seguirlo.
  • Martín Buber: “Fue el hombre quien creó a Dios a su imagen y semejanza”.
  • Religión y espiritualidad. Juntarlas o no, es tu decisión. Sumarlas es una forma de hacer el camino, solamente una forma.
  • Prohibido hablar de política y de religión sin reírse de uno mismo y de las propias ideas.
  • El prejuicio del investigador tiñe el resultado de la observación.
  • Aceptar es dejar de enfrentarme con lo que eres.
  • La rutina nos obliga a recorrer siempre la misma ruta y eso por supuesto está en contra de la capacidad de descubrir lo nuevo.
  • Josef Zinker: “El amor es la alegría y el regocijo por la simple existencia del otro”.
  • Fritz Perls, gran maestro de la psicoterapia, fundador de la escuela Gestalt, decía que somos como una cebolla que esconde su meollo detrás de capas y capas que lo ocultan y que el desafío de una vida comprometida es ir pelando poco a poco esa cebolla”.
  • Es prácticamente imposible que el ser humano se declare satisfecho ni siquiera con la posesión de la mágica botella inagotable.
  • Las personas que se aíslan y se abstienen del contacto con otros como mecanismo de huida de la posibilidad de sentir dolor, viven vidas vacías, grises y pobres, obligadas a descartar rápidamente todo lo que asoma como posiblemente bueno.
  • Desapego es la capacidad para soltar lo que amo, especialmente sin dejar de amarlo.
  • Abandonar las conocidas ideas sobre lo que somos nos empuja a un terreno de mucha incertidumbre y eso siempre conecta con el miedo.
  • No necesariamente uno llega a su destino por hacer las cosas más rápido.
  • Ser agradecido es la primera y fundamental manera de entregar al mundo lo mejor de nosotros.
  • La conexión de lo espiritual con la risa es tan estrecha, que a veces la risa nos empuja al camino espiritual y otras sucede justamente lo contrario y es el despertar el que termina moviéndonos a la risa.
  • Umberto Eco, El nombre de la Rosa: “La risa es muy peligrosa porque alberga en su esencia la capacidad de liberarnos del miedo… ¿Y qué sería de la moral y de la ley sin el miedo…?”.
  • Los padres que protegen a sus hijos de todo problema, de toda frustración, de toda noticia perturbadora, construyen para ellos, en el mejor de los casos, una infancia muy feliz y una vida adulta muy desgraciada.
  • Desconfía de lo que te digo. Desconfía de mí, pero no de tí.
  • Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. 
  • Teléfono: +34 653 379 279
  • Gran Vía 32. 3° izquierda. 
  • Instagram: @psicoletrazaragoza
  • Página Web; www.rcordobasanz.es

miércoles, 13 de febrero de 2013

Willigis Jäger: La Vida no termina nunca



Somos formas divinas

Siempre intento expresar mi experiencia en la terminología cristiana. Los Padres eran mucho más valientes en las formulaciones de sus experiencias. Hemos agrandado demasiado la fosa divisoria entre Dios y mundo Clemente de Alejandría escribe: "El logos divino se ha hecho hombre, para que podamos aprender de un hombre cómo puede un hombre ser divinizado. Se trata, escribe, de "convertirnos ya en esta realidad terrenal en Dios y andar como un Dios en la carne". Y un Doctor de la Iglesia, Basilio, se atreve a decir a los fieles: "Se nos ha encomendado igualarnos a Dios según la capacidad de la naturaleza humana". Y Eckhart predica: "Él (Jesús) se ha hecho hombre por el motivo de que Él (Dios) te alumbre como su hijo unigénito y no como menos... Porque entre tu naturaleza humana y la de él (Jesucristo) no hay ninguna diferencia.

Dios se delimita en nuestra naturaleza humana

La unidad con Dios supone un proceso dinámico existencial dirigido a una comprensión cada vez más profunda de lo que llamamos Dios. Eckhart diría: Tenemos que "dejar a Dios ser Dios en nosotros". De la experiencia de Dios ha de darse una "Vida Dios".
De esta manera la figura del hombre divino Jesucristo recobra un significado nuevo. En él, igual que en todos nosotros, el Principio Originario divino se hizo hombre. Jesús, ese predicador ambulante, me recuerda en muchas cosas a los sabios de Oriente. Inspirados por ellos deberíamos intentar interpretarlo para nosotros de una forma nueva. Pero para ello habrúa que conducirlo fuera del punto de vista estrecho de la Iglesia y de la teología. Quizás de esta forma seria también posible que el cristianismo se liberara de una hebraización y helenización unilaterales. Y los sucesos centrales, como su concepción por el Espíritu, el bautismo, la transfiguración, la crucifixión y la resurrección cobrarían otra vez importancia para nuestra razón educada en la ciencia y dejarían de parecerles a la gente de hoy residuos de tiempos pasados. Siendo aún estudiante de teología aprendí del Dr. Eberhard Nestle, según cuya traducción se nos introdujo en el Nuevo Testamento, que en nuestro cristianismo abunda más el pablismo que el jesuismo. Tradiciones milenarias, tal como son conocidas por las religiones de Oriente, aparecen en la vida de Jesús y siguen teniendo aún hoy día la misma importancia salvífica.
Me vienen a la mente las palabras que pronunció Tomás de Aquino poco antes de morir, después de su experiencia mística en la Iglesia de Vosa Nova: "Todo lo que he escrito me parece paja en comparación con lo que he visto y con lo que se que se me ha revelado". Según Tomás, Dios no puede estar presente con una parte de sí mismo, porque en Dios no hay partes. Esta con su esencia en todas las cosas. Por ello Eckhart puede decir: "Si no existiera yo, Dios no existiría".
Teresa de Ávila y Juan de la Cruz hablan de sus experiencias místicas de la unidad. Teresa, en su libro Las Moradas, describe dos clases de unidad vacía. La primera clase de unidad se disuelve cuando el ser humano vuelve a la conciencia cotidiana, igual que dos velas de cera, cuyas llamas se juntaban y se vuelven a separar. La auténtica unidad la describe con las siguientes palabras: "Acá es como si cayendo agua del cielo en un río o fuente, adonde queda hecho todo agua, que no pondrán ya dividir ni apartar cuál es el agua del río, o lo que cayó del cielo; o como si un arroyico pequeño entra en la mar, no habrá remedio de apartarse; o como si en una pieza estuviesen dos ventanas por donde entrase gran luz; aunque entra dividida se hace todo una luz".
En muchas poesías, Juan de la Cruz dice lo mismo. Pero aquí vale lo que Eckhart dijo una vez al final de uno de sus sermones: "Quien no comprenda este discurso, no debe afligirse en su corazón. Pues, mientras el hombre no se asemeje a esta verdad, no habrá de comprender este discurso; porque se trata de una verdad no velada que ha surgido inmediatamente del corazón de Dios". Eckhart habla de esa unidad vacía cuando se refiere a lo más íntimo de la persona: "Dios mismo nunca mirará ahí adentro ni por un solo momento y nunca lo ha hecho en cuanto existe al modo y en la cualidad de sus personas.
Esto es fácil de comprender, pues ese Uno único carece de modo y cualidad. Y por eso: si Dios alguna vez ha de mirar adentro, debe ser a costa de todos sus nombres divinos y de su cualidad personal; todo esto lo tiene que dejar afuera si alguna vez ha de mirar adentro. Antes bien, en cuanto Él es un Uno simple, sin ningún modo ni cualidad, en tanto no es, en este sentido, ni Padre ni Hijo ni Espíritu Santo y, sin embargo, es un algo que no es esto ni aquello" (Sermón 2). Y también predica: "Pues bien, mi querido hombre, ¿qué daño te hace si le permites a Dios que sea Dios dentro de ti?" (Sermón 6).
Después de tiempos de "crisis de Dios" (en palabras de Metz) y de "eclipse de Dios" (según Buber) hay ahora otra vez algo así como hambre de Dios. Ese hambre existencial y surge desde la profundidad de nuestra condición de humanos. Buscamos una interpretación de nuestra vida. Queremos que Dios sea persona en nosotros. A estas experiencias nos quieren conducir los caminos espirituales.

Willigis Jäger: "La vida no termina nunca". Desclée de Brouwer

miércoles, 6 de febrero de 2013

Sabiduría de Occidente y Oriente

 
DIOS ESTÁ MUERTO, Y NOSOTROS LE HEMOS MATADO. F. NIETZSCHE

Actualmente, en la sociedad occidental está decreciendo cada vez más la pertenencia a unaa confesión. Sin embargo, al mismo tiempo hay un gran número de personas que anhela una dimensión religiosa en su vida, y esto independientemente de su edad, sexo o estatus social. Y cada vez hay menos personas que se contentan con seguir el pensamiento dogmático de la Iglesia, porque apenas se encuentran en ella sostén e interpretación para sus vidas, y este es el motivo de que cada vez haya más personas que se separan de las Iglesias.

A mucha gente de hoy le resulta inaceptable la rígida doctrina del Catecismo romano. Me dicen a menudo: "Ya no puedo creer lo que los sacerdotes predican". Todo sistema que se petrifica desaparecerá. Las Instituciones petrificadas no pueden renovarse desde dentro y, si no admiten nada desde el exterior, sus seguidores las abandonan. Ellos intuyen que existe una experiencia religiosa que sobrepasa la reflexión racional sobre Dios, que es precisamente lo que pide de nuevo la Iglesia, hoy día. Esas personas están buscando la fuente de su identidad.

Una encuesta representativa de la "Identity Foundation" del año 2006 arrojó los siguientes datos: tan solo un 10 por ciento de los alemanes se siente ligado a las enseñanzas tradicionales de la Iglesia a través de sus Instituciones ("cristianos tradicionales"); el 15 por ciento, lo que significa más de seis millones de alemanes, está buscando, como "buscadores de sentido espiritual", una experiencia religiosa, recurriendo para ello a la mística, tanto cristiana como no cristiana, al esoterismo, y también a disciplinas humanísticas, el 35 por ciento pertenece a los "creativos religiosos", que no se unen de modo permanente a una confesión y para los que resulta importante conocer otras religiones y filosofías.

La religiosidad que se redescubre hoy en día no tiene nada que ver con un fundamentalismo antimoderno unido a una severa disciplina, aunque aun haya personas que busquen precisamente en él su sostén. El fundamentalismo es la victoria del miedo sobre un progreso que ya no podemos controlar. Desprecia los conocimientos de la ciencia actual y se considera la única "verdad", que no debe ponerse en entredicho. En todas las religiones encontramos este fundamentalismo. Amenaza la libertad de la persona, así como también la libertad para cambiar. Lo encontramos tanto en la Iglesia Católica Romana como en otras religiones. La emancipación de los cristianos se ve coartada por la resistencia que ofrece el fundamentalismo, que se niega a concederles la mayoría de edad. La ideología de los jóvenes mártires musulmanes, que se inmolan haciendo estallar sus bombas para entrar en el paraíso, para salvar a otros, supone una forma extrema del fundamentalismo que está resurgiendo a nivel mundial. Mientras que ya hace tiempo que se relativizó el sacrificio de la propia vida de Jesús, aún se sigue anunciándolo en las parroquias. Una y otra vez se me acercan estudiantes de teología que se quejan de que los sacerdotes predican en la Iglesia interpretaciones de la creencia diferentes de la que han estado estudiando en la Facultad. San Pablo pudo decir: "Nuestro conocimiento es parcial". En aquél entonces aún no existía el concepto de verdad absoluta y tampoco una autoridad infalible para la enseñanza.

Willigis Jäger: "Sabiduría de Occidente y Oriente"

lunes, 27 de febrero de 2012

Psicoterapia y Espiritualidad

Las personas sienten profundamente la religión y la espiritualidad. Sise muestran apasionadas en este ámbito, su deseo es cuanto menos tan ferviente como el deseo sexual. Si le tienen miedo, se obsesionan por temores intensos y omnipresentes. Si no son entendidas o respetadas, ello les duele en lo más hondo. Si se sienten atormentadas por dudas espirituales, su propia existencia parece estar en juego. Esta es la razó de que las preocupaciones espirituales sean tan importantes para la psicoterapia, con independencia de quelas abordemos explícitamente como tales.
Extraído del libro "Psicoterapia y Espiritualidad" de Agneta Schreus. Serendipity. Desclée de Brouwer
--------------------------------------------------------------------------
En mi opinión la falta de valores espirituales, que no tienen porque ser religiosos es un obstáculo para tramitar según que problemas vitales. La existencia del individuo está acompañada de valores que no podemos "cosificar". Simplemente se escapan a datos, pruebas o evidencias científicas. Sabemos que quienes pasan por trances complicados acaban mostrando una "fe" especial y muy sólida y fuerte, la prueba es Victor Frankl:"El Hombre en busca de sentido". Creer no es creer en la institución eclesiástica o en un Dios estándar sino pensar que hay una dimensión que no podemos controlar ni manejar conscientemente, que puede recibir muchos nombres y que trasciende la naturaleza humana. Esto es lo que ha destruido la ciencia estricta de laboratorio. Hay que dar esperanza, es mensurable acaso la esperanza. Les dejo con estas breves líneas para que piensen, a mí los pacientes me han enseñado muchos credos, muchas formas de creer, muchas religiones y muchas formas de pensar. Creo que hay algo más que la Naturaleza y es el Espíritu, más allá de la psique tal y como está construida académicamente.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Espiritualidad, un concepto ajeno a lo empírico.

Es propio de la naturaleza humana el trascender los dominios de lo objetivo. Sin embargo, la ciencia convencional y las corrientes psicológicas estándar son ajenos al dominio de aspectos trascendentes.
Sobre este tema podríamos escribir muchas líneas pero procuraré no extenderme demasiado.
Por centrarme en los contenidos psicológicos y psiquiátricos hay que decir que revisando manuales de psiquiatría podemos ver "criterios" para orientar el diagnóstico, según los cuales, aquellas personas que tienen creencias "excéntricas", factor subjetivo a criterio del observador-terapeuta se asimilan a lo que se ha denominado "esquizos". Esto es una absoluta falacia. Veamos la definición de espiritual de la RAE: (Del lat. spirituālis).
1. adj. Perteneciente o relativo al espíritu.
2. adj. Dicho de una persona: Muy sensible y poco interesada por lo material.
Y del espíritu:espíritu.




(Del lat. spirĭtus).
1. m. Ser inmaterial y dotado de razón.
2. m. Alma racional.
3. m. Don sobrenatural y gracia particular que Dios suele dar a algunas criaturas. Espíritu de profecía.
4. m. Principio generador, carácter íntimo, esencia o sustancia de algo. El espíritu de una ley, de una corporación, de un siglo, de la literatura de una época.
5. m. Vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar. Los espíritus vitales.
6. m. Ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo.
7. m. Vivacidad, ingenio.
8. m. diablo (‖ ángel rebelado). U. m. en pl.
9. m. Vapor sutilísimo que exhalan el vino y los licores.
10. m. Parte o porción más pura y sutil que se extrae de algunos cuerpos sólidos y fluidos por medio de operaciones químicas.
11. m. Signo ortográfico con que en la lengua griega se indica la aspiración o falta de ella

La dimensión espiritual es un pilar fundamental para muchas personas, desde lo religioso, lo místico, lo astrológico o la transpersonal, por citar algunos ejemplos. Se trata de abordar aspectos privados, íntimos, sensibles y delicados de la persona para poder potenciar sus cualidades y conocer los resortes de su persona. En psicoterapia es absurdo calificar/diagnosticar a una persona por tener experiencias fuera del plano común y tildarla de esquizofrénica, psicótica o esquizotípica. Es castrante para la persona y además sitúa al profesional en una posición de saber absoluto y de censor de sus atributos más internos. Interpretar como síntomas estas creencias es un fracaso de la psicoterapia y una forma de reduccionismo absurdo que distancia al consultante de la comprensión y la aceptación incondicional del terapeuta. Se dibuja, por tanto, una situación asimétrica, rozando el poder que subyuga al paciente a una "ciencia" que se basa en signos y síntomas, en el sentido convencional de la psiquiatría y la psicología.
Ahora les añado un fragmento de un trabajo de Fernando Rodríguez Bornaetxea, de la UPV sobre lo transpersonal:
En el primer número del Journal (1969), Toni Sutich propuso esta definición: "Transpersonal es el título dado a una fuerza que emerge en el campo de la psicología por obra de un grupo de psicólogos y de profesionales de otros campos, quienes se interesan en esas capacidades y potencialidades humanas últimas que no tienen lugar sistemático en una teoría positiva o conductista (primera fuerza), en la teoría psicoanalítica clásica (segunda fuerza) ni en la psicología humanista (tercera fuerza). Esta emergente psicología transpersonal (cuarta fuerza) se ocupa específicamente del estudio científico empírico y de la implementación responsable de los descubrimientos pertinentes, del devenir, las meta-necesidades del individuo y de la especie, los valores últimos, la conciencia unitiva, las experiencias cumbre, los valores B, el éxtasis, la experiencia mística, el temor reverencial, el ser, la autorrealización, la esencia, la beatitud, el prodigio, el sentido último, la trascendencia del sí mismo, el espíritu, la conciencia cósmica, la sinergia del individuo y de la especie, el encuentro máximo interpersonal, la sacralización de la vida cotidiana, los fenómenos trascendentes, la autoironía y el espíritu de juego cósmicos, la máxima toma de conciencia personal, la capacidad de respuesta y expresión, y conceptos, experiencias y actividades relacionadas con todo ello. En cuanto definición, esta fórmula ha de entenderse como sujeta, parcial o totalmente, a interpretaciones individuales o grupales optativas con respecto a la aceptación de sus contenidos como esencialmente naturalistas, teistas, sobrenaturalistas, o de cualquier otra designación clasificatoria". (Sutich:1969a)







En 1992, 23 años después de la definición que venimos de citar, Lajoie, D.H.y Sapiro, S.I. hicieron un estudio exhaustivo de las diferentes definiciones de Psicología Transpersonal que ha proporcionado la literatura psicológica. Los autores cuantificaron los temas más frecuentemente mencionados en las 40 definiciones seleccionadas entre las 202 fuentes consultadas y propusieron una nueva definición: "La Psicología Transpersonal se dedica al estudio del más alto potencial de la humanidad y al reconocimiento, comprensión y realización de los estados de conciencia unitivos, espirituales y trascendentes". (Lajoie & Shapiro:1992)

Como se puede observar, la nueva definición es una sucinta integración de los temas fundamentales. No aparecen temas como "más allá del ego o del self", "experiencia transpersonal", "transcultural", "holística", etc, que siempre habían caracterizado al movimiento. De todas formas, como señala M.A.Vich (1992), tanto la psicología transpersonal como su definición continuarán evolucionando, puesto que, a pesar del camino recorrido, este ámbito de la psicología es sobre todo un proyecto en marcha.

La Psicología Transpersonal surge para abordar cuestiones que la Psicología mayoritaria había marginado debido a una serie de creencias falsas que funcionan como limitaciones para la comprenssión de la naturaleza humana. La primera de estas falsas creencias es que el desarrollo psicológico cesa al acceder a la madurez, creencia que comienza a ser desmentida desde las propias instancias de la Psicología Evolutiva oficial. La segunda es que la salud psicológica puede ser deducida del estudio de la patología. La tercera, que las experiencias místicas o transpersonales son insignificantes o patológicas.

Acompañando a estas creencias falsas, la psicología tradicional ha evolucionado en base a los métodos aceptados por la comunidad científica y, como dijo Maslow, cuando la única herramienta es un martillo, todo empieza a parecerse a un clavo. El cientifismo y su soporte filosófico, el positivismo lógico, que se pretenden la única forma válida de producción de conocimiento, han sido un lastre importante para la evolución del saber antropo-social, empujándole hacia una concepción anticuada de las ciencias naturales. Paradójicamente, en el mismo momento que la conciencia era eliminada de la psicología en nombre de la física, esta progresista disciplina volvía a necesitar de la conciencia para formular las leyes de la mecánica cuántica.













viernes, 28 de enero de 2011

La vida Espiritual

Entender una situación vincular, una situación emocional, sentimental, espiritual es escuchar un "click" que abre una dimensión nueva en la naturaleza humana. Con frecuencia pasamos por la vida sin tener un acercamiento a lo que somos, nos centramos en lo que tenemos y esto resulta superficial y una carrera de la que se aprovecha el capitalismo (nutrido por los que consumimos) para atraer nuevas manadas de personas que se dirigen a comprar a engañarse pensando que tener un coche más grande es ser más importante, una tele de plasma de muchas pulgadas es importante, tener y retener, como una obsesión que ha dado paso a lo que Freud llamaba la enfermedad obsesiva refiriéndose entonces a la religión. Creo que ahora la enfermedad obsesiva es el tener. La religión bien entendida puede ser un marco para muchas personas, una fuente de sentido y significado que no hay que desdeñar. Con frecuencia nos encontramos con personas que han perdido la fe. En muchos casos es la Institución de la Iglesia lo que provoca tal descalabro, sus abusos, sus sinsentidos y su antiquísimo sistema de pensamiento que no se acopla a la evolución de la sociedad. Los anticonceptivos evitan el SIDA, embarazos no deseados y enfermedades infecciosas.
Muchas personas que acuden a una psicoterapia se maravillan, con el paso del tiempo, o quizá en un único encuentro donde hayan un lugar y un espacio para entender y ser entendidos, con la evolución que una persona puede realizar a muchos niveles. Desde luego que el plano sintomático es algo que es la punta de un iceberg mucho más profundo que flota en el mar del dolor y se fundamenta de aspectos que residen en el fuero interno de la persona. Cada vez, las personas son más frías en relación a sus sentimientos. El otro día me alegraba mucho de una fotografía que me mandaba una compañera gestáltica llamada Esther de la India, se trataba de una casa antigua, desatendida y ella, con la foto tomada desde una distancia en la que se pudiera encuadrar la casa, se asomaba a una ventana.
Esa bonita imagen y el texto maravilloso que escribió me invita a pensar que hay que llevar a las personas que piden ayuda, que sufren, a que se fascinen de la búsqueda de sí mismos, de la búsqueda de sentido, de reflexionar acerca de ellos, de pensar sobre su ciclo vital, sobre su biografía, que recuerden, que sientan y que vivan la experiencia terapéutica como algo vivo donde existe un vínculo emocional con el terapeuta, una complicidad, una relación de confianza que se va tejiendo poco a poco, siendo auténticos, genuinos y sinceros. Desafiando la impostura y dando paso al gesto espontáneo, pudiendo construir un espacio donde poder ser otra persona, quizá no sea ese yo idel que todos tenemos y que corremos, como a las rebajas, buscando lo ideal. Pero sí vivenciando lo hermosa que puede ser la vida a pesar de las vivencias traumáticas, microtraumáticas, de falla narcisista, de carencia, de negligencias, de pesares, de falta de recursos económicos...
Descubrir todas las caras del prisma con el que se refleja la vida es el objetivo de la psicoterapia, diría de la vida, el poder transitar estos pocos años que tenemos en la Tierra para poder sentir y ser personas libres y con capacidades y recursos para afrontar los muros que nos hemos impuesto y que la cultura a través del lenguaje y la palabra nos han referido. Esto me parece más humano que un fármaco, más pertinente, es más eficaz y además supone una experiencia más plena y rica. El objetivo del ser humano es la autorrealización, diría Maslow, pero sin responsabilidad y libertad esto no es posible, asumiría.
Nuestra vida puede estar sembrada de experiencias "cumbre" para sentirnos vivos y realizados, para tener experiencias nuevas, intensas y gratificantes. Muchas veces nos quedamos en casa viendo la televisión antes de pensar en lo que tenemos dentro y lo que podemos hacer fuera. El potencial humano arroja un infinito voltaje, el coraje se alimenta con esperanza y la esperanza llega con la confianza en otro ser humano, en el mundo, los filosofemas solo son artificios para enquistar una realidad dinámica e intersubjetiva.

domingo, 4 de abril de 2010

Ágape

Ágape tampoco escapó de la evolución de su significado. En un principio, Ágape era la deidad encargada de acompañar al difunto a su morada eterna.
En las sociedades primitivas se creía que la existencia de una vida ultraterrena, por ese motivo se solía entender al muerto acompañado de provisiones para que se alimentara en su viaje eterno o en el momento de la resurrección; en las tumbas faraónicas se han encontrado numerosos restos de estos alimentos mortuorios.
Quizá como rastro de aquella costumbre, en las sociedades occidentales es bastante frecuente que en los velatorios se contemple la necesidad de que la familia prepare comida y bebida para recibir a los que llegan a dar el pésame.
Esa comida, que siempre excede la que se consume, fue recibiendo el nombre de su dios inspirador, Ágape, y su actitud, la de acompañar a la persona después de muerta, aun cuando nada se puede esperar de ella, esta entrega por definición desinteresada, se fue atribuyendo de la mano de la divinidad a diferentes vínculos.
Primero, al amor infinito y protector de Dios para con el hombre: después, y por extensión, el amor del hombre por Dios, y por último, ampliando su concepto, hasta incluir el amor indiscriminado entre los seres humanos y especialmente el amor desinteresado a la humanidad total.
Así, Ágape, de tenebroso comienzo, terminó siendo la palabra que señala el amor total, el amor que invade el alma, el amor de los que saben que nada tiene más importancia que amar. Encarna el más espiritual de los sentimientos, porque trasciende lo particular hasta entregarse en la pasión por el bienestar de otros sin necesidad de reciprocidad.
Págs. 178-179. Ed. Grijalbo. El camino de la espiritualidad. Jorge Bucay

poema anónimo

Cuando él rezó, yo me di cuenta de que no era de mi religión.
Cuando gritó su odio, no estaba dirigido a los que yo odiaba.
Cuando se vistió, sus ropas no eran siquiera parecidas a las mías.
Cuando habló, no lo hizo en mi idioma.
Cuando tomó mi mano, su piel no era del color de la mía.
Sin embargo cuando rió,
note que se reía igual que como yo río.
Y cuando lloró, supe que su llanto
era exactamente igual al mío...

Jorge Bucay. "El camino de la espiritualidad".

martes, 30 de marzo de 2010

El Camino de la Espiritualidad


[...] la Madre Teresa vivió entregando su vida a aquellos que eran tan pobres que ni siquiera podían acceder a saber lo pobres que eran. Tenía una gran fe y una inquebrantable confianza en Dios, y esta religiosidad, según sus palabras, amplificaba cada día su conexión con lo espiritual y lo sagrado.
Su vida es pródiga en episodios sorprendentes y anécdotas únicas que, después de su muerte, se han convertido en leyendas.
Su centro en Calcuta fue en vida de la Madre Teresa (y sigue siendo hoy) uno de los lugares de visita obligada para muchas personalidades. Hombres y mujeres, ricos o famosos, solían visitar sus hogares para los pobres y enfermos.
Dice Dominique Lapierre, el escritor francés que vivió durante tres años en los barrios más pobres de Calcuta, en contacto cotidiano con la labor y el pensamiento vivo de la Madre Teresa, que ella era consciente de que algunos de esos visitantes sólo buscaban sacarse una foto en aquel lugar, y sin embargo nunca les decía que no, nunca los rechazaba; todo lo contrario: se ocupaba de guiarlos por los lugares más deprimidos. Pese a lo que algunos podían creer, su actitud no estaba condicionada por el donativo que pudieran dejar, sino porque, según sus palabras, "Mi misión es hacer más por los que menos tienen, y no quiero perderme la posibilidad de llegar al corazón de esas personas que sólo tienen mucho de lo material".
Cinco años después de su experiencia en la India, Lapierre escribió un maravilloso libro que se llamó La ciudad de la alegría, el nombre que dio a un barrio miserable de chabolas de Calcuta y que es un canto a la vida, un himno a la fe y un homenaje a la devoción, no sólo cristiana sino universal.

En esas páginas, cuenta el escritor que un día le propuso a la Madre Teresa hacer una huelga de hambre enfrente de la sede de Naciones Unidas.
- Nadie podría cerrar los ojos ante semejante protesta -dijo-, sería una eficaz manera de conmover a los poderosos. Ella simplemente le dedicó una sonrisa y le respondió:
- Me interesa la gente que no tiene un pedacito de pan para sobrevivir un día más. No puedo ir a ocuparme de la humanidad cuando alguien a mi lado está a punto de morir de hambre. Hay otras personas en el mundo que pueden dar esa batalla y luchar por los derechos humanos. En Calcuta nos enfrentamos a la miseria total de los que viven aquí y ni siquiera nos alcanza el tiempo para ocuparnos de todos.
Jorge Bucay. "El camino de la espiritualidad". Grijalbo. 2010, Barcelona.