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Paz y Ciencia
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miércoles, 29 de abril de 2020

Consejos de Claudio Naranjo



La búsqueda es el recurso más importante para mejorar y cambiar el mundo. Claudio Naranjo

Me viene a la cabeza la historia de un discípulo buscando en el maestro consejos, y el maestro lo pesca y le sumerge la cabeza en una tinaja de agua por un buen rato... hasta que el discípulo se sofoca porque no puede respirar y, cuando lo suelta, el discípulo cree que se ahoga, mientras jadeando recupera el ritmo de su respiración. Entonces el maestro dice:"Así has de buscar; que tu vida sea una búsqueda tan intensa como ahora buscas el aire".

Es cierto eso de que hay que buscar intensamente. No encuentra el que busca a medias. Eso de que hay los llamados y los elegidos no se corresponde con la verdad. Los elegidos son los que trabajan a fondo. Los elegidos son los que tienen ese anhelo, o la suficiente sed, o la suficiente discriminación para no distraerse con otras cosas. El que se pone completamente en la búsqueda tiene más posibilidades de beber, de encontrar.

Pero últimamente se ha puesto bastante de moda la idea de que hay que de dejar de buscar. De que uno no encuentra, a veces, porque está buscando con demasiado ahínco o empecinamiento, con demasiada codicia espiritual, con una avaricia material llevada al mundo del espíritu de acumular muchas cosas y experiencias celestiales. Y de alguna manera también es cierto esto.

Llega un momento en el viaje que uno tiene que vaciarse también de esa sed excesiva, de esa oralidad, que es un problema psicológico, porque es cierto que la puerta del paraíso se abre solo desde dentro de uno. Mientras más la empujas desde fuera, más difícil es que reciba a eso que está ahí. No se descubre la puerta hasta que la empujamos en sentido opuesto. Nos complicamos la vida. Entonces es cierto que hay que buscar, pero también que hay que dejar de buscar en cierto momento. Pero no sirven los mismos consejos para unas personas que para otras.

Son los buscadores, los que tienen muy trabajado su rol de buscador, los que tienen que empezar ya a soltarse, a confiar, a quererse, a apreciar, a celebrar, a trabajar con otras cualidades. A sentir gratitud por la vida y no estar pidiéndole tanto.

Tú ya estás bastante viejo como para preocuparte de tu pedigrí espiritual, o de si actúas bien o mal. Esto ya no te corresponde, tú tienes que preguntarte ahora si estás sirviendo, si estás haciendo lo que te corresponde en el mundo". Buber

Claudio Naranjo. La vida y sus enseñanzas. Un encuentro con Javier Esteban. Ed.: Kairós. 2015. Barcelona.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
Nº Col.: A-1324
Teléfono: 34 653 379 269 Zaragoza. Videollamada y Consulta
Instagram:@psicoletrazaragoza
Página Web: www.rcordobasanz.es


viernes, 8 de febrero de 2013

Renuncia a la relación contigo mismo



Iluminado o no, sigues siendo un hombre o una mujer, de modo que en lo relativo a tu identidad en la forma sigues estando incompleto. Eres la mitad de un todo. Esta falta de totalidad se siente como atracción hombre-mujer, el tirón hacia la energía de la polaridad opuesta, por muy consciente que seas. Pero, en el estado de conexión interna, sientes ese tirón en la superficie o en la periferia de tu vida. En ese estado, cualquier cosa que te ocurra la sientes así. La totalidad del mundo se parece a las olas en la superficie de un vasto y profundo océano. Tú eres ese océano y, por supuesto, también eres la ola, pero una ola que ha tomado conciencia de su verdadera identidad como océano. Comparado con la inmensidad y profundidad oceánica, el mundo de las olas no es demasiado importante.
Esto no significa que no te relaciones profundamente con los demás o con tu pareja. De hecho, solo puedes relacionarte profundamente si eres consciente de Ser. Viniendo del Ser, eres capaz de concentrar la atención más allá del velo de la forma. En el Ser, hombre y mujer son uno. Puede que tu forma siga teniendo ciertas necesidades, pero el Ser no tiene ninguna. Ya es completo y total. Si esas necesidades se satisfacen, es muy hermoso, pero no supone ninguna diferencia para tu estado interno profundo. Por eso es perfectamente posible que una persona iluminada, si no satisface la necesidad de una polaridad masculina o femenina, sienta que le falta algo o que está incompleta en el nivel externo de su ser, y al mismo tiempo puede estar totalmente completa, satisfecha y en paz por dentro.

Al acercarte a la edad adulta, la incertidumbre respecto a tu sexualidad, seguida de una toma de conciencia de ser "diferente" a los demás, puede obligarte a desidentificarte de los patrones de pensamiento y conducta socialmente condicionados. Esto elevará inmediatamente tu nivel de conciencia por encima del de la mayoría inconsciente, cuyos miembros asumen sin cuestionar todos los patrones heredados. En este sentido, ser homosexual puede ser una ayuda. El hecho de ser marginal en alguna medida, alguien que no "encaja" con los demás o que es rechazado por ellos por la razón que sea, te hace la vida difícil, pero también te da cierta ventaja en lo relacionado con la iluminación. Te saca de la inconsciencia casi por la fuerza.
Por otra parte, si a continuación desarrollas un sentido de identidad basado en la homosexualidad, has escapado de un trampa para caer en otra. Asumirás funciones y representarás papeles dictados por la imagen mental homosexual que tiene de ti mismo. Caerás en la inconsciencia. Te volverás irreal. Debajo de la máscara de tu ego, serás muy desgraciado. Si esto llega a ocurrirte, el hecho de ser homosexual puede convertirte en una traba. Pero siempre tendrás otra oportunidad, por supuesto. La infelicidad aguda puede ser un gran despertador.

Si no puedes sentirte a gusto cuando estás solo, buscarás una relación para remediar tu inquietud. Puedes estar seguro de que la incomodidad reaparecerá bajo otra forma dentro de la relación, y probablemente pensarás que tu pareja es responsable de ello.
Lo único que tienes  que hacer es aceptar plenamente este momento. Entonces puedes estar cómodo en el aquí y ahora, permanecer a gusto contigo mismo.
Pero ¿necesitas tener una relación contigo mismo? ¿Por qué no puedes simplemente ser tú mismo? Para tener una relación contigo mismo te divides en dos: "yo" y "mi mismo", sujeto y objeto. Esta dualidad mental es la causa fundamental de toda la complejidad innecesaria, de todos los problemas y conflictos de tu vida. En el estado de iluminación, tú eres tú mismo: "tú" y "tú mismo" se funden en uno. No te juzgas, ni sientes pena por ti, ni te sientes orgulloso de ti, ni te quieres, ni te odias, etc. La división causada por la conciencia autorreflexiva queda sanada, la maldición desaparece. Ya no hay un "yo" que tengas que proteger, defender o alimentar. Cuando estás iluminado, hay una relación que dejas de tener: la relación contigo mismo. Una vez que has renunciado a ella, todas las demás relaciones serán relaciones de amor.



miércoles, 6 de febrero de 2013

Sabiduría de Occidente y Oriente

 
DIOS ESTÁ MUERTO, Y NOSOTROS LE HEMOS MATADO. F. NIETZSCHE

Actualmente, en la sociedad occidental está decreciendo cada vez más la pertenencia a unaa confesión. Sin embargo, al mismo tiempo hay un gran número de personas que anhela una dimensión religiosa en su vida, y esto independientemente de su edad, sexo o estatus social. Y cada vez hay menos personas que se contentan con seguir el pensamiento dogmático de la Iglesia, porque apenas se encuentran en ella sostén e interpretación para sus vidas, y este es el motivo de que cada vez haya más personas que se separan de las Iglesias.

A mucha gente de hoy le resulta inaceptable la rígida doctrina del Catecismo romano. Me dicen a menudo: "Ya no puedo creer lo que los sacerdotes predican". Todo sistema que se petrifica desaparecerá. Las Instituciones petrificadas no pueden renovarse desde dentro y, si no admiten nada desde el exterior, sus seguidores las abandonan. Ellos intuyen que existe una experiencia religiosa que sobrepasa la reflexión racional sobre Dios, que es precisamente lo que pide de nuevo la Iglesia, hoy día. Esas personas están buscando la fuente de su identidad.

Una encuesta representativa de la "Identity Foundation" del año 2006 arrojó los siguientes datos: tan solo un 10 por ciento de los alemanes se siente ligado a las enseñanzas tradicionales de la Iglesia a través de sus Instituciones ("cristianos tradicionales"); el 15 por ciento, lo que significa más de seis millones de alemanes, está buscando, como "buscadores de sentido espiritual", una experiencia religiosa, recurriendo para ello a la mística, tanto cristiana como no cristiana, al esoterismo, y también a disciplinas humanísticas, el 35 por ciento pertenece a los "creativos religiosos", que no se unen de modo permanente a una confesión y para los que resulta importante conocer otras religiones y filosofías.

La religiosidad que se redescubre hoy en día no tiene nada que ver con un fundamentalismo antimoderno unido a una severa disciplina, aunque aun haya personas que busquen precisamente en él su sostén. El fundamentalismo es la victoria del miedo sobre un progreso que ya no podemos controlar. Desprecia los conocimientos de la ciencia actual y se considera la única "verdad", que no debe ponerse en entredicho. En todas las religiones encontramos este fundamentalismo. Amenaza la libertad de la persona, así como también la libertad para cambiar. Lo encontramos tanto en la Iglesia Católica Romana como en otras religiones. La emancipación de los cristianos se ve coartada por la resistencia que ofrece el fundamentalismo, que se niega a concederles la mayoría de edad. La ideología de los jóvenes mártires musulmanes, que se inmolan haciendo estallar sus bombas para entrar en el paraíso, para salvar a otros, supone una forma extrema del fundamentalismo que está resurgiendo a nivel mundial. Mientras que ya hace tiempo que se relativizó el sacrificio de la propia vida de Jesús, aún se sigue anunciándolo en las parroquias. Una y otra vez se me acercan estudiantes de teología que se quejan de que los sacerdotes predican en la Iglesia interpretaciones de la creencia diferentes de la que han estado estudiando en la Facultad. San Pablo pudo decir: "Nuestro conocimiento es parcial". En aquél entonces aún no existía el concepto de verdad absoluta y tampoco una autoridad infalible para la enseñanza.

Willigis Jäger: "Sabiduría de Occidente y Oriente"