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jueves, 1 de diciembre de 2016

Preparar al niño mayor ante el nuevo nacimiento



El niño percibe con toda claridad que la familia se está transformando o se ha transformado ya, y la naturalidad con que afronte la nueva situación puede depender, en gran medida, de la naturaleza y equilibrio con que le sea planteada a él mismo la llegada de un nuevo hermano.

En muchos casos los padres suelen dar largas explicaciones a los hijos y les hacen imaginar situaciones de futuro tales como: "Te queremos tanto y eres tan estupendo que hemos decidido tener otro como tú", o "tú vas a querer mucho a tu hermanito". "Vas a tener siempre con quien jugar".
Estas explicaciones no son convincentes para los niños. En su "lógica" esto se transforma en: "Si realmente fuera tan estupendo y me quisieran tanto no buscarían otro niño. No soy bastante bueno, por eso buscan otro".

Lo importante para el niño, que es compartir el cariño de su madre, sigue estando ahí y el aumento de explicaciones hará aumentar en él su inquietud de forma proporcional.

En la experiencia del niño, compartir es recibir menos, y la angustia de recibir menos amor de los padres debe ser afrontada por éstos de una manera útil.

Efectivamente, la llegada de un hermano puede ser anunciada sin gran preocupación. Es suficiente y más útil decir simplemente: "Vamos a tener un nuevo niño en casa".
A pesar de que nada puede evitar el hecho de que un nuevo niño sea una amenaza para la seguridad del primer hijo, dependerá del criterio y la habilidad de los padres el que el niño supere la crisis o se hunda en ella.

Los razonamientos, en un sentido u otro no puede darse con facilidad a un niño que no ha alcanzado un determinado nivel de lenguaje y de comprensión de éste, pero sí pueden transformarse estas palabras en actitudes con el mismo contenido y con la misma profundidad.
Muchas veces vacilan en utilizar métodos semejantes al de este último caso por temor a inculcar ideas "peligrosas" en el niño.

Pero estas ideas y sentimientos no son nuevos para el niño. Su expresión en palabras no puede hacer más que bien: refleja comprensión de las sensaciones del niño, inmuniza contra los sentimientos de culpa e invita a la intimidad y a la comunicación.

Para el niño que está abocado a sentir resentimiento por el nuevo hermano, es mejor la posibilidad de sentirse libres de expresar su angustia en voz alta, que encerrarse callado y solo en su tristeza.

Rodrigo Córdoba Sanz.
Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza

domingo, 27 de noviembre de 2016

Educación. Padres e Hijos



Cuando los niños son muy pequeños, recién nacidos y poco después, la tarea de los padres parece reducirse al cuidado, el afecto, el cobijo y el alimento que necesitan. Una idea deducida del obvio desvalimiento de los bebés humanos que no pueden reconocer por sí solos reconocer los peligros, buscar abrigo, conseguir comida y ni siquiera acercarse a otro para recibir contacto de su cuerpo.
Bien pronto, sin embargo  (mucho más pronto de lo que solemos creer), encontramos que estas cosas básicas, que nosotros, los padres, desde un principio nos hemos ocupado de proveerles, incluido el amor, no son suficientes para conseguir su contento ni, más adelante, su felicidad (ni menos aún para lograr que se mantenga en el tiempo).

Se hace necesario algo más. La educación.
De modo sencillo, podríamos formular el siguiente axioma:
La educación es imprescindible porque es lo único que podemos hacer para ayudarlos a ser felices.
Pues, de alguna manera, aunque suene frío y provocativo, deberíamos reconocer que aun si decidiéramos ser proveedores eternos dejándonos llevar por nuestro amor incondicional e inconmensurable, esto no sería suficiente para cumplir nuestra meta. 

Somos insuficientes, y lo somos en los dos sentidos: cuantitativo y cualitativo.
Cuantitativamente no podremos proveerles, aunque decidiéramos intentarlo, de todo lo que necesitan en la medida en que lo necesitan. No podremos, por ejemplo, cuidarlos tanto como a ellos necesitan ser cuidados. Si quisiéramos explorar la posibilidad de hacerlo, deberíamos estar dispuestos a permanecer todo el tiempo con ellos... Y nos referimos a todo el tiempo. 24 horas. Deberíamos estar allí a cada instante para asegurarnos, personalmente, de que no hagan algo que pueda lastimarlos o resultar perjudicial.
 
La tentación de todos los niños de meter los dedos en el enchufe podría servir como ejemplo...
Todos los padres del mundo instintivamente sabemos que alejarlos de todo peligro es no solo impracticable, sino también indeseable. Implicaría el sacrificio total de nuestras propias apetencias y necesidades. Para intentarlo apenas sería menester consagrar la totalidad de nuestra existencia a los requerimientos, anhelos o caprichos del niño, puesto que el proceso jamás se colmaría: jamás obtendríamos una satisfacción absoluta de las necesidades del niño, puesto que su natural búsqueda de placer es insaciable, como igual de insaciable es nuestra pretensión de absoluta seguridad para ellos.

Cuantitativamente somos insuficientes porque no podemos proveerles de la variedad de cosas que necesitan, los niños necesitan interacción con sus pares por más "buena onda" que tengan con sus padres.
Los pequeños también necesitan aprender a ganarse el amor de los demás, el de los padres siempre está presente y no requiere ser ganado).
Necesitan, de distintos modos, en distintas edades, explorar su sexualidad (y, la mayor parte de ese aprendizaje, especialmente en relación con la genitalización del sexo, deberá explotarse, obviamente fuera del vínculo con los padres).
Los niños necesitan desarrollar sus propios intereses y sus propias maneras de hacer las cosas, así conoceremos aficiones y aptitudes.
Todas estas cosas y seguramente, muchas más, son elementos que los padres no podremos proveer. No deberíamos olvidar esta verdad, no solo para evitar nuestra propia frustración, sino también, y sobre todo, porque si consiguiéramos acercarnos lo suficiente para ser bastante para ellos, los condenaríamos a la prisión de un vínculo absolutamente dependiente, un boleto sin retorno a una vida profundamente miserable.

La tarea de educar

El acto de reconocer con humildad que no somos capaces de proveerles de todo lo que necesitan en sus vidas, no implica resignarse a dejar sus vidas al azar ni limitarnos a ponerlas en manos del destino. Que no podamos tener control sobre los hechos del futuro, lejos de empujarnos a decidir no intervenir, debería ser, conscientemente o no, la razón para centrarnos en su educación.
Educar, no es otra cosa que darle a alguien herramientas para desenvolverse en la vida, buscar y encontrar obstáculos y salvando otros, sin olvidar en ese camino, el encuentro con los demás.
Somos seres gregarios y en ningún sentido autosuficientes, vivimos en sociedad y adaptarnos a esa convivencia es parte de nuestra educación. Claro que la visión de esa adaptación  y el modelo de esa convivencia determinarán muy diferentes enfoques del cómo educar, qué enseñar y qué objetivos son los deseables. 

No debemos ni podemos, entonces, achacarles a los padres, como parte inherente a su rol, la responsabilidad  de educar en bien de la sociedad. Esa tarea socializadora está mejor ubicada en las escuelas y acaso en los centros de educación infantil. De todas maneras y aun en ese ámbito, no creemos que "impartir normas morales" conduzca al objetivo de una sociedad más sana en su conjunto. Más bien es mostrándoles a los estudiantes la importancia de los vínculos entre las personas como podremos acercarnos a ese horizonte.
A la hora de plantear un modelo educativo, no debemos olvidar cuál es la dirección última hacia la que queremos dirigirnos (y dirigirlos), pues eso definirá, en gran medida, el qué de la educación (lo que buscaremos transmitir) y el cómo lo haremos.

Jorge Bucay y Demián Bucay: "Padres e Hijos". RBA

lunes, 21 de noviembre de 2016

La Tragedia del Padre



O peor...

Despertar a la persona del goce de la repetición, de lo que no cambia, del quedarse ahí, del Thanatos freudiano. Ése es el objetivo. Despertar de una vida de repetición. Dice Fritz Perls:
"Yo hambre y agresión": Perls empezaba por señalar lo obvio: cómo la propia conservación (hambre) prevalece sobre la conservación de la especie (sexo) y cómo nuestras actitudes hacia el alimento - los esquemas de comportamiento que rodean la actividad de comer - sientan, respecto de las maneras en las que nos rodeamos con el mundo, un precedente más básico que las motivaciones sexuales, que se desarrollan después".

Crecer es pasar del temor a la experiencia, de lo viejo y primitivo (Matrix) a lo nuevo (Neo).
"La prueba consiste en crisis y observación".

Pues tal como apunto en la cita, yo creo que es el lugar-lo-femenino, la falta de lo masculino, lo no padre, o donde-no-hay-padre. "O peor...", dirá Lacán en uno de esos últimos textos al referirse a esa ausencia. Es, por tanto, el corte, la forclusión del nombre del padre. Cuando no hay función paterna (psicosis, adicción, toxicomanía, narcisismo. patológico... ).
Función paterna, que recordemos, puede ejercer tanto el Padre Biológico, la Madre Biológica. Y también cualquiera de los padres adoptivos, o, con matices- el tío, la abuela, el abuelo, etcétera. O una institución. No es un lugar, es una función. Y algo así ocurre con la función materna.

La tragedia del padre

"¿Escuchaste las lágrimas en tu voz...?  ¿Podrías bailar la timidez...?
Fritz Perls

"En el pasado, la paternidad ha contado con todo el apoyo legal y consuetudinario [...] que supondría que suponía un reconocimiento / refrendo de la posición incuestionada del poder paterno / masculino dentro y fuera de la familia. Pero, con el decaimiento del modelo del patriarcado, ha emergido la dificultad de buena parte de los padres para:

1) adaptarse a la pérdida de la autoridad absoluta y redimensionar su papel en consonancia con las reales aportaciones de ambos padres en el plano doméstico, económico, laboral y emocional, y para ser capaz de sustituir el autoritarismo con los hijos por la firmeza, 2) acomodarse a los cambios (valores, aficiones, reivindicar los derechos) que le plantean la mujer, hijos e hijas y 3) integrarse en la dinámica familiar no tanto con el mando como con la cooperación, la responsabilización, la cercanía emocional, el asesoramiento no coercitivo".

Dice una mujer, y ahora sí insisto en el género de su autora, Francesa Caregnato:

"¿Cómo se destrona a un papá de su rol? Hay muchas maneras. Cuando hay una separación o un divorcio y "gracias" y casi asegurada la custodia de los hijos, es muy frecuente que estas madres transformen el enfado y la frustración por la ruptura -especialmente si ha ocurrido por infidelidad- en venganza, poniendo a los hijos en contra de su padre. Para su mujer (el padre) nunca lo hace suficientemente bien, y hasta le resulta un estorbo. En estas circunstancias, incomprendidos y desplazados, los padres desconfían de su instinto masculino y renuncian al ejercicio afectivo de la paternidad, o la mujer prescinde de su entorno efectivo de la paternidad, o la mujer prescinde de su concurso. Así, los hijos no pueden respetarlos ni querer ser como ellos.  |...] De manera más directa o más sutil, muchas veces la mujer va pillando al hombre a un rol satélite  que va tomando cada vez más distancia. Y para decir toda la verdad, para algunos hombres alejarse o ausentarse de sus hijos es un rol muy cómodo que el de exigir su derecho paterno".

Y, otra mujer, María Calvo:

"En este clima intenta sobrevivir toda una generación de padres que no saben muy bien cómo desenvolverse en una sociedad que los obliga a tergiversar su masculinidad y no les permite disfrutar de su paternidad en plenitud  [...] Hay matrimonios en el que la mujer exige al padre que se comporte como una "madre bis", lo cual no tiene sentido. La manera en que lo hacen los padres no es equivocada, es que no lo hacen de manera femenina. Nosotras somos las que, en ocasiones, les ponemos los les ponemos límites. Hay madres que renuncian a trabajar, a ir al gimnasio, a quedar un día con amigas porque piensan que sus maridos no van a cuidar bien a sus hijos. Sin embargo, si saben hacerlo, la cuestión es que no lo hacen como ellas quieren, sino desde su enfoque masculino, con su propio estilo paternal las mujeres a veces somos demasiado exigentes, y este modelo de madre dominante perjudica al niño porque los desequilibra en su desarrollo.

Albert Rams: "Ser padre hoy. Terapia Gestalt y Paternidad". Plataforma Actual. 2016. Barcelona

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Padres e Hijos. Jorge y Demián Bucay



"El deseo de ser padres responde a muchas cosas, pero especialmente y más que ninguna otra, responde a nuestro deseo de dar amor".

En cualquier vínculo sano pueden entonces reconocerse tres instancias
ancias: tú yo nosotros.

El padre se hace:

El arte de ser padre o madre tiene más que ver con cumplir adecuadamente una función, que con ninguna otra cosa. Ser padres es algo en lo que solo podemos convertirnos si actuamos, pensamos y sentimos como tales. Haber parido un hijo no es, pues, suficiente para considerarnos padres y por ello tampoco lo es para que esos hijos nos reconozcan como tales.
Ser padre o ser madre habla por lo menos de tres cosas: una definida por lo social, una definida por lo afectivo y una definida por la conducta. El estatus de padre, el amor de padre y la función de padre. Tres cosas que no son eternas (como solemos creer) y no solo eso, sino que además, en general, no empiezan ni terminan en ese momento. 

Tus padres son las personas que te han criado, pero eso no sería del todo exacto, o por lo menos seguiría siendo incompleto. Nos faltaría agregar la decisión consciente y voluntaria de hacerse cargo de los hijos. 

Sólo por dejarlo claro, tu padre y tu madre no son solo los que te han alimentado, abrigado, protegido, cobijado y educado, sino también, y sobre todo, los que han tomado la decisión de hacerlo: "Este es mi hijo, esta es mi hija y me haré cargo de ellos, con todo lo que eso implica".
Es imprescindible si uno quiere ser un padre auténtico o una verdadera madre, adoptar a los propios hijos.

Para la mayoría de las mujeres, esta "adopción" se da en el transcurso del embarazo y cuando, después de nacer, el niño llega a sus brazos, su madre ya ha tenido tiempo de hacer lo propio. Para el hombre, el proceso es un poco más difícil, quizás porque no tiene la intensidad y la calidad de contacto con el bebé que da la gestación. Así, el varón tiende a quedar (o a ser) un poco excluido de la relación con el niño, tanto por cuestiones biológicas como por los hábitos culturales. 

Si bien, hoy por hoy, el papá suele buscar activamente involucrarse, como si quisiera favorecer el proceso de "adopción", la mayor responsabilidad de que esto suceda recae primordialmente en la madre. Es ella quien debe hacer el espacio y saber cómo hacerlo. Retirarse un poco y ceder algo de protagonismo permite que el vínculo entre el padre y el hijo se fortalezca.

No son pocos los hombres que, en este primer momento, tras el parto, se reprochan con una pesada culpa el no sentir hacia sus hijos el amor arrasador que, supuestamente, deberían sentir, el que todos los demás les dicen que deberían estar sintiendo, el que sus propios padres les han contado que sintieron el día que ellos nacieron. 

"Se trata entonces de domesticar y de dejarnos domesticar por nuestros hijos, es decir, de crear allí un lazo entre nosotros, que nos deje saber que ellos son para nosotros únicos en el mundo y que nosotros lo somos para ellos. Es eso, más que ningún vínculo genético o sanguíneo".

Podemos concluir, a modo de síntesis, diciendo que la maternidad y la paternidad son condiciones que se fundan con una decisión, que se ejercen y que se confirman en ese ejercicio, no son rangos ni medallas que se porten pasivamente en las mangas o en el pecho de uniformes encontrados por accidente.

Jorge y Demián Bucay a cuatro manos. Padres e hijos. RBA

viernes, 14 de febrero de 2014

Dulce "castigo"



No dormir bien es el pan nuestro de cada día. Se trata de la maternidad y la paternidad.
La bebita no se queja demasiado, sobre todo, cuando duerme con los papás pero claro, es más cómodo que duerma en la cuna. Mi punto de vista es que duerma donde más cómodo está. Esto será bueno para la pequeñita criatura y para sus papás. Arrastramos una cultura donde el pensamiento de los "gurús" de la maternidad y paternidad moderna (y no me refiero aquí a Estivill), me refiero a tantas y tantas matronas y pediatras que abogan por la piel con piel, el colecho, la lactancia materna y otro tipo de cuestiones que generaciones anteriores no entienden porque, prácticamente, arrastraban la generación postfranquista.
Como podemos observar, la cultura o incultura llega, incluso, al trato de los bebés. Antes no era extraño que el bebé estuviera prácticamente todo el tiempo en la cuna y se le alimentara con biberón.
El modo de crianza influye, y mucho, en la salud posterior de la criatura, no solo en lo físico sino también en lo psíquico. Quién sabe si esta generación que llaman "ninis" son fruto de una pésima educación, evidentemente hasta la adolescencia.
Hay personas que me expresan su miedo a la adolescencia. Es una época de locura, de transición, de miedo, inseguridad pero también de oportunidad. Con una base segura, con una buena estructura familiar, las veletas de la adolescencia no girarán con virulencia. Obviamente no puedo decir que la lactancia natural, por ejemplo, sea una profilaxis de una adolescencia suave. Es más, creo que un adolescente sano es un adolescente rebelde porque necesita autodeterminación y transgredir (en ciertos márgenes) es algo absolutamente sano.
Si dudan acerca de tener un bebé miren para dentro, exploren cómo están, no hace falta ser superhombres o supermujeres. Hace falta querer y tener una inmensa capacidad de amor.
Muchos besos.
Rodrigo Córdoba Sanz. Psícólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza.


miércoles, 12 de febrero de 2014

La teta y la luz encendida



Como casi todos los días me he levantado pronto. He regresado al dormitorio hace un rato. Lo que he visto me ha parecido poético. Una mujer maravillosa que, con la luz encendida, cuyo cansancio ha dejado así la luz, o bien, por la tranquilidad de la bebita que tenía en el pecho.
Tenía el pecho al aire, su majestad la teta calma y da alimento al bebé a un coste que me parece francamente inmenso. Despertarse cada hora y media durante la noche y así mismo, durante el día, me parece una proeza propia de una mamá que quiere dar lo mejor a la personita en potencia que chupa teta con muuuchas ganas.
Entre la bebita y la mamá ya tienen sus códigos y no hay nada que le guste más a esa pequeñita que dormir en el pecho de mamá. Alguien me dijo que eso era un "matapersonas". Pertenece a otra generación y a otra política de lactancia. Y no sólo ella, otras nuevas madres se despachan con el biberón de sucedáneos. No estoy en contra porque todo el mundo tiene sus derechos.
Eso sí, si me enamoré de esa mujer del dormitorio es porque sabía que su capacidad de amar puede, también, con el sueño, la fatiga, el cansancio y la frustración.
Grandes, tanto la bebita como aquella que le está introduciendo en este mundo, en esta realidad, su mamá, mi querida amorcito.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta (Zaragoza)

martes, 4 de febrero de 2014

Dormir con tu bebito

Este gesto, tan natural y hermoso, es vetado por corrientes psicoanalīticas. Esto me parece que es rizar el rizo. Cuando la teoría se impone al sentido común, no hay teoría especulativa que tenga el menor sentido.
Cuando me acurruco con nuestra bebita, ambos entramos en un bello sueño tras un contacto en la espalda. Ella, a menudo, busca en mi camiseta la teta: la madre teta.
Para mí es un momento formidable. Están demostrados los beneficios del colecho. Supone una disminución de neurohormonas excitantes y que puedan hacer daño a los órganos.
Así pues, dormir con tu bebita es lo más lindo del mundo. ¡Qué bonita es la vida!
Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo Zaragoza Psicoterapia

miércoles, 15 de enero de 2014

Ser papá

Voy a contar brevemente mi experiencia. De repente recibo una llamada urgente de mi mujer. Aturdido me dirijo rápidamente. Parto inducido.
Comienzan a administrarle a mi pareja moléculas artificiales.
Dilata lo suficiente pero no sale nuestra bebita Sofía. Había dejado claro que estaba muy a gusto en el útero de mamá. Daba pataditas y algún que otro golpe, jugando como una niña de coletas.
Ahora, tras las drogas del envite científico sigo confuso. Estoy emocionado, muy feliz, y sé, no tanto de saber como de saborear que esto es lo más grande que le puede pasar a dos almas que se quieren.
Rodrigo Córdoba Sanz Zaragoza 653379269

miércoles, 18 de septiembre de 2013

"La lactancia es lo que manda"

Entrevista al Dr. Carlos González: "La lactancia es lo que manda"


El Dr. Carlos González, autor del best seller Bésame mucho. Cómo criar a los hijos con amor, y autor de otras obras como Mi niño no me come y Un regalo para toda la vida ofreció una conferencia sobre lactancia dentro de las III Jornadas de Lactancia Materna y Alimentación Complementaria de Albacete, organizadas por Lactaeduca.
¿Qué es lo que expuso en la conferencia?
En la conferencia se habló sobre cómo funciona la lactancia materna, es decir, explicarlo para que se entienda que el pecho no funciona con un horario rígido, ni cada tres horas, ni contando los minutos que está el niño; sino que funciona a demanda, cuando el bebé quiere, en el momento que quiere, el rato que quiere. Algunos necesitan mamar más, otros menos.
¿Ha escrito libros sobre el tema?
He escrito un libro sobre lactancia en general, otro sobre los niños que no comen y porque no comen haya que dejarlos en paz; y también sobre las necesidades afectivas que pueden tener los padres, como coger a sus hijos en brazos o dormir con ellos en la misma cama sin convertirse en ningún monstruo asesino.
¿Hay diferencias entre los padres primerizos y los que no lo son?
Los primerizos se preocupan por todo. Pero todo tiene sus ventajas e inconvenientes, porque si eres un hijo primerizo, pues tienes los padres para ti solo. No obstante, aquellos que son los segundos, tienen unos padres más experimentados, pero tienen menos tiempo para dedicárselo.
¿Cómo sabe una madre cuándo tiene que amamantar a su bebé?
No hay que seguir ningún horario, el reloj no ha de ser quién debe saber que tu hijo tiene hambre, el que lo sabe es tu hijo, y si tiene hambre, pues la tiene.
¿Qué diferencia hay entre las madres que dan el pecho y las que no?
Para la madre que quiere dar el pecho y lo hace es una gran satisfacción, puesto que es la sensación de que has conseguido algo. Es una realización personal. Hay gente que se siente realizada por subir a una montaña, pues esto, es mucho más importante en tu vida; y además es una comodidad muy grande. Es decir, que puedes subir también la montaña porque no necesitas agua, ni un aparato para calentar el agua y el polvo, y la medida para el polvo y demás. Eso permite a las madres una libertad y una movilidad, en cambio el biberón exige ciertas cosas.
¿Qué prefieren las madres?
La inmensa mayoría de las madres prefieren dar el pecho, aunque hay algunas que no lo quieren. Pero, según las zonas de España, son el 80% o el 90% que quieren dar el pecho, y la gran pena es que muchas no lo consiguen porque han tenido problemas, grietas, o por diversos motivos que no han encontrado a nadie que les pudiera ayudar.
¿Qué podría comentar de su experiencia en consulta?
Es una cosa curiosa como los padres primerizos cuando los ves los primeros días o las primeras semanas que vienen a la consulta con su niño, cuando les explicas que si el niño llora lo pueden coger en brazos siempre que quieran que no pasa nada, y que si por la noche no quiere dormir solo que se lo pueden meter en la cama; la inmensa mayoría de los padres y madres se quedan contentísimos. Es decir, te das cuenta hasta qué punto nuestra sociedad tiene unos prejuicios muy fuertes sobre estos asuntos.
¿A qué se refiere con prejuicios?
La palabra vicio, por ejemplo, ya sólo se usa para esas cosas. Nadie dice que fumar sea un vicio, y fumar es una enfermedad como es el tabaquismo; la palabra vicio se usa para decir que mi hijo se muerde las uñas o dormir en brazos. Parece que los niños son sólo aquellos que sufren de los vicios.
¿Cuál es su mejor consejo?
Supongo que lo de la lactancia es lo que manda, no hay que preocuparse por el reloj. Hay que ofrecerle el pecho cuando lo pida. Y si no se asegura de que lo está pidiendo la manera más fácil es ofrecerlo.
http://lactanciamaterna.lacoctelera.net/post/2009/10/10/entrevista-al-dr-carlos-gonzalez-la-lactancia-es-que-manda

"Entre tu pediatra y tú", por Carlos González


Los intentos de seguir normas estrictas y universales sobre la alimentación, la crianza y la educación de nuestros hijos a menudo nos provocan enormes sufrimientos: ¿Cómo puedo conseguir que mi hijo duerma toda la noche? ¿Está bien alimentado? ¿Qué puedo hacer ahora que tengo que empezar a trabajar? ¿Los alimentos sólidos, triturados o a trocitos? ¿Qué ocurre si mi hijo tiene intolerancia a la lactosa?...
Por primera vez se publica una selección de preguntas y respuestas sobre las preocupaciones cotidianas de los padres, que resolverán las dudas que cada día nos asaltan sobre la salud, el crecimiento y el desarrollo de nuestros hijos.
El libro está estructurado por temáticas muy concretas (lactancia, alimentación sólida, cuidados...) y cuenta con índices que lo hacen manejable. Un libro de consulta escrito en el día a día, de contenido real y muy práctico.
Foto del Dr. Carlos González, pediatra y escritorCarlos González, pediatra y defensor de la lactancia materna, responde con rigor en el contenido, con claridad en la forma y con humor en algunos casos. El 30% de los derechos de este libro serán cedidos a la asociación sin ánimo de lucro ACPAM (Asociación Catalana pro Lactancia Materna), de la que el Dr. González es presidente.
 

domingo, 8 de septiembre de 2013

La masificación de embarazos y partos: Laura Gutman



La masificación de embarazos y partos
Cuando quedamos embarazadas y empezamos a averiguar de qué se trata todo esto, nos encontraremos fácilmente con las propuestas convencionales: visitar al médico, someterse a las rutinas de controles y análisis clínicos, las famosas ecografías cada vez más banales que nos acercan la mirada a la vida intrauterina de nuestro bebe como si fuera una película, y la preparación para un parto en un establecimiento médico. Hasta ahí….casi nadie se altera. Todo parece normal. Sin embargo es una autopista con peaje, garantizándonos el encastre en la lógica del sometimiento.

¿A nadie le llama la atención que una mujer que ha hecho el amor con un hombre y que chorrea sexo, amor, fluidos y sudor, tenga que someterse a la asepsia de un consultorio medico que nada tiene que ver con “eso” que está gestando? ¿Acaso no es un desastre ecológico que las mujeres entreguemos nuestros cuerpos, nuestros tiempos de gestación, nuestros partos y nuestro amor a personas que tienen muchísimo miedo de las pulsiones vitales y de quienes no sabemos absolutamente nada, ni ellos saben de nosotras? ¿No es espantoso? ¿No es evidente que –alejadas de nuestro ritmo femenino intrínseco- nos viene fenomenal subirnos a cualquier pensamiento externo y creer cualquier cosa con tal de no contactar con nuestro ser verdadero?

Una embarazada saludable no debería estar en un consultorio médico esperando su turno durante horas para preguntarle a un desconocido cómo está una misma. No tendría que estar sometida a miedos equivocados. No tendría que llegar ignorante de sí misma a su propio parto. No tendría que salir de su casa para ir a ningún lugar a parir. No tendría que estar obligada a sacarse la ropa, o a no comer, ni a ser pinchada, ni tendría por qué recibir occitocina sintética, ni que otros determinen cuándo el bebe debería nacer, ni cuánto tiempo debería durar su parto. Tampoco nadie tendría que “presenciar” el parto. ¿Qué es eso de “presenciar”? ¿Acaso alguien “presencia” la escena cuando hacemos el amor? Si no estuviéramos congeladas, no aceptaríamos tactos vaginales realizados por personas que no conocemos y a quienes no les hemos dado permiso, ni ofreceríamos alegremente nuestros brazos para ser pinchados sin preguntar siquiera qué es lo que nos están inyectando. Por supuesto, tampoco consideraríamos que la cesárea es una práctica fantástica ni anhelaríamos que alguien nos corte con un bisturí para irnos rápido a casa. Todo esto es posible porque transitamos por autopistas convencionales y porque además, suponemos que no existen alternativas.

Que masivamente las mujeres atravesemos nuestros partos desconectadas de nuestras emociones y congeladas -incluso literalmente anestesiadas- es el inicio de la desconexión con el niño que va a nacer. Porque si no ponemos nuestra humanidad femenina en juego, el recién nacido percibirá el nido vacío. De ese modo continuará girando la rueda de la desesperación y la ira, y más tarde la necesidad de dominar. Lo que más me llama la atención es que a muy pocas personas les llame la atención. Sólo cuando participemos en las escenas del inicio de la vida con la fuerza arrasadora de nuestras pulsiones vitales, las cosas van a empezar a cambiar.
Laura Gutman.

 

miércoles, 28 de agosto de 2013

Objetivos para el bebé

Vale la pena revisar nuestros objetivos para la criatura que depende de manera absoluta de su mamá.
En consulta se ven preadolescentes y adolescentes muy angustiados porque tienen que ser médicos, abogados, psicólogos, etcétera. El deseo de los padres no es el del hijo. Tenemos que desartarnos de ataduras, clichés y estereotipos. El niño-hombre puede querer ser mecánico de Ferrari (un caso real y frecuente). Romper ese sueño es desintegrar los sueños y deseos del bebé que hay dentro del hijo o hija.
Nuestro deber es ofrecer comprensión, ayudarle a metabolizar sus sentimientos sin exigencias.
Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y Psicoterapeuta

martes, 27 de agosto de 2013

Cómo proteger la maternidad

- Desmedicalización: recuperar el sentido natural primigenio de la maternidad, humanizándola y liberándola de las instituciones médicas, que sólo deberían intervenir en los casos en los que sea necesario.

- Cambios legales: los derechos de los bebés deben prevalecer sobre los adultos. El período crítico de apego y lactancia ha de mantenerse por encima de otros intereses pueriles.

- Formación: todos los profesionales que de un modo u otro tengan que intervenir en cualquier punto de la cadena de la maternidad deberían tener una adecuada formación.

- Campañas de formación y concienzación pública. La sociedad debe comprender qué es la maternidad. En una revista del corazón, se mofaban de que dos famosos llevaban a sus hijos en brazos. Esto es muy crítico porque genera cierta opinión. La maternidad y la paternidad nada tiene que ver con el prêt-à-porter.
James DeMeo: www.orgonelab.org
Nils Bergman: Recuperando el paradigma original. Documental: http:\\myblogdecrianzaconamor.blogspot.es

jueves, 15 de agosto de 2013

Mariela Michelena

 
UN AÑO PARA TODA LA VIDA
Mariela Michelena

Michelena detalló que “este fue mi primer libro, ha tenido mucho éxito en España, no ha dejado de venderse desde 2001 y me ha dado pie para escribir otros. El texto se editó en España y Venezuela por la editorial Planeta que han sido muy generosos”.
Asimismo, especificó que “la obra se refiere a esos primeros años de la vida de un bebé, donde aprende todas las cosas fundamentales de la vida y cómo aprendemos a vivir en ese período, porque eso es lo que vamos a repetir durante todo el trascurso de nuestras vidas”.
Además de esto, la escritora explicó que “nosotros los psicoanalistas recibimos a un adulto al que tumbamos en un diván que, poco a poco, se va convirtiendo en una cuna. Por lo tanto, en el proceso de creación y desarrollo de mi libro logré obtener un texto preventivo para los seres humanos, hace el camino del principio a fin”.
Según Michelena, “nada es un destino ineludible, sino no existiríamos psicólogos y psicoanalistas, esos primeros vínculos nos forman y modelan, pero podemos cambiar y el objetivo es que esos factores que estuvieron mal en la infancia, queden atrás”, acotó.
Detalló que una de las características más importantes de este libro es que “es curioso porque no da consejos, solo acompaña a la madre en esos primeros tiempos, una gran dosis de amor nunca es excesiva, sobre todo al principio, porque eso le va a dar seguridad al bebé y eso le ayudará a enfrentar las situaciones de la vida y a tener un destino cierto. Es muy importante que la madre se sienta bien y cómoda”.
Por último, reveló que pronto escribirá un libro que hable sobre las diferencias que existe entre los hombres y las mujeres, teniendo como punto de partida el psicoanálisis, por lo que constituye un reto.



http://youtu.be/3iKYgeKI244 Belleza, Inocencia, Arte, Amor y Talento: ZAZ
http://youtu.be/tGGFeErzIJY Acústico: Pura, Limpia, Corazón abierto, Ternura: ZAZ

Quiero

Darme una habitación en el Ritz, no lo quiero
Las joyas de la casa Channel, no lo quiero
Darme una limusina, que haría con eso?
Ofrecerme personal, que haría con eso?
Una mansión en Neufchâtel, eso no es para mi
Ofrecerme la Torre Eiffel, que haría con eso?
Quiero el amor, la alegría, el buen humor
No es su dinero el que será mi felicidad
Yo quiero morir con la mano en el corazón
Ir juntos, descubrir mi libertar
olvidé entonces todos sus clichés (prejuicios)
Bienvenido a mi realidad
Estoy cansada de sus buenos modales, es demasiado para mí
Yo como con las manos y soy como soy
Hablo fuerte y soy franca, discúlpeme
Termine la hipocresía, yo me salgo de eso
Estoy cansada de las dobles lenguas
Míreme, no estoy tan loca como usted, soy como soy
Quiero el amor, la alegría, el buen humor
No es su dinero el que será mi felicidad
Yo quiero morir con la mano en el corazón
Ir juntos, descubrir mi libertar
olvide entonces todos sus clichés (prejuicios)
Bienvenido a mi realidad
"JE VEUX"