PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta puericultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta puericultura. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de septiembre de 2014

Laura Gutman: El Instinto de Apego hacia la Criatura


El instinto de apego hacia la criatura

   

Es imposible que una criatura humana reclame algo que no necesita. Solo los adultos que hemos vivido la crueldad siendo niños, podemos tener el corazón tan frío al punto de sostener que un niño no tiene derecho a recibir aquello que genuinamente está reclamando. Estamos hablando de una abrumadora realidad colectiva: nos han robado nuestras infancias y ahora nos dedicamos a robar las infancias de quienes son niños hoy.

No vale la pena estudiar la teoría del apego. Es evidente que todo niño humano nace de un vientre materno y anhelará permanecer en un territorio similar. Esto es intrínseco a todas las especies de mamíferos. El verdadero problema es que las madres humanas -quienes hemos sido criadas en el vacío afectivo- hemos anestesiado en el pasado nuestras necesidades afectivas para no sufrir, distorsionando ahora nuestro instinto espontáneo de apego hacia la criatura recién nacida. Ese es -desde mi punto de vista- el verdadero desastre de nuestra civilización.

Si las mujeres sintiéramos la necesidad de no separarnos de nuestra cría, nadie podría imponernos ese alejamiento. Pero para lograr ese acercamiento tan íntimo, es imprescindible abordar la realidad vivida durante nuestra primera infancia. Las buenas intenciones no son suficientes. Precisamos un registro consciente que nos habilite a sumergirnos en ese pantano de dolor antiguo, sabiendo que esos registros del pasado son del pasado y que hoy tenemos otros recursos para confrontar con el desamor de nuestra infancia.

¿Por qué afirmaríamos alegremente que no hemos sido suficientemente maternados si los recuerdos que conservamos de nuestra infancia son felices? Porque hoy no toleramos la demanda “excesiva” de nuestros bebes. ¿”Excesiva” respecto a qué?. A nuestra necesidad infantil de ser colmados en primer lugar. Todos estos conceptos han sido descritos en mis libros ya publicados. Sin embargo no nos sientan bien, sobre todo cuando hacemos grandes esfuerzos para dar a nuestros hijos “todo”. ¿Qué más? No se trata de darles algo más, ni de ofrecer una crianza perfecta. No. Se trata de abordar y recorrer con valentía la distancia entre lo que esperábamos al llegar al mundo y aquello que nos sucedió en términos de maternaje. La diferencia entre nuestro ser esencial y el mecanismo de supervivencia emocional. El abismo entre el fuego interno y el personaje.

Laura Gutman

viernes, 7 de marzo de 2014

Sobre la crueldad: Laura Gutman:

Sobre la crueldad

 

Todos los seres humanos nacemos amorosos. Llegamos al mundo necesitados de amor pero también siendo capaces de amar, sólo si nuestras necesidades básicas han sido satisfechas. Todos los niños -si somos amparados, cuidados, atendidos, acariciados y protegidos- nos sentiremos seguros. Esa seguridad nos permite luego desplegar nuestro amor.

Ahora bien, si no somos protegidos ni cuidados, aumentaremos las alertas (ya que los depredadores pueden lastimarnos) y por otro lado reaccionaremos contra cualquier movimiento o situación que pueda desestabilizarnos. Es lógico, ya que desde nuestra vivencia –siendo niños pequeños- el entorno es hostil, peligroso y amenazante. No nacimos preparados para la desprotección ni para el desierto emocional, de hecho esas experiencias las vivimos con enorme desilusión. Al contrario, hemos nacido dependientes de los cuidados maternos. Pero si quienes debían nutrirnos y protegernos nos han abandonado a nuestra suerte dando prioridad a sus propias necesidades, comprenderemos que en este mundo se salva el más grande y el más fuerte.

A medida que crecemos -si las condiciones de amparo y protección no mejoran- en lugar de entrenarnos en el amor, vamos afinando estrategias parecidas a las utilizadas por los mayores que debían amarnos, para asegurarnos la supervivencia. De los adultos hemos aprendido que en la medida que lastimamos a alguien más débil, tendremos más chances para sobrevivir.

Eso se llama crueldad.

Primero la necesidad y luego la costumbre de aprovechar la debilidad del otro para fortalecernos y procurar nuestro propio resguardo, intentando garantizarnos el control para que nunca más puedan hacernos daño. Es tal el miedo y la desconfianza que estamos preparados para humillar, desactivar la estima y desmerecer al otro, sobre todo si somos más grandes.

La crueldad la usamos siendo niños, siendo adolescentes, luego jóvenes y luego adultos maduros. Es un tema de supervivencia emocional.

¿De quienes estamos hablando?

De cada uno de nosotros. ¿Pero acaso no es exagerado? Escuchemos qué es lo que dicen quienes son niños hoy, y cómo se sienten tratados por nosotros: madres y padres.

Laura Gutman

domingo, 2 de marzo de 2014

Detectar el discurso materno



Cuando intentamos acompañar un proceso personal en cuestiones de psicología infanto-juvenil tenemos que centrarnos en el proceso de maternaje que ha recibido la persona. Este discurso materno está en dos planos: el inconsciente, que será proyectado y lo consciente con el amparo o desamparo recibido. Hay que entender que es difícil que no haya problemas en esa cuestión. Toda madre, por muy "suficientemente buena" que sea, al decir de Winnicott recibirá cierto desamparo que se trasladará a la realidad infantil y a su propio maternaje. Por lo tanto, los recuerdos estarán teñidos de aquello de aquello que haya sido nombrado durante la infancia. Y casi siempre, va a aparecer el discurso de la madre.

Llega el momento de abordar la adolescencia, cuando se termina de conformar el "personaje". Es decir, las personas "salimos al mundo" con nuestro traje, y cumplimos con nuestro rol de la mejor manera posible. Las preguntas tienen que ver con qué de la madre ha investido al niño. Por ejemplo, mamá le habrá dicho que es muy inteligente y que será médico, es posible que no haya elegido Medicina.

Es muy frecuente que la mamá se vea en el niño, colocando en él aspectos personales y deseando que corresponda a lo que ella cree que es mejor para él. Esto, que parece una tautología, es sumamente desastroso porque se crea un guion de vida nada espontáneo sino que resulta un corsé que constriñe la libertad del niño.

El varón con una mamá dominante hará un marido sumiso, entregado y pasivo, acostumbrado en su biografía a entregarse al deseo de otro. Esto no solo pasará en las relaciones de pareja sino también en el trabajo, con los amigos. Ha aprendido que es amado en la medida en que escuche y esté al servicio de las dificultades de la mujer en cuestión. ¿A quién nos hace recordar? A su mamá, por supuesto, que también lo ama, pero que lo tiene sometido a sus deseos.

Lo que hemos hecho fue comparar el discurso materno, que lo tenía totalmente encerrado en el deseo de esa madre, versus la vivencia de su ser esencial, de su ser interior, de su persona.

Rodrigo Córdoba Sanz, sobre el texto: "El Poder del Discurso Materno", de Laura Gutman

viernes, 21 de febrero de 2014

Abuso materno: el niño como fruto codiciado

Artículo de Laura Gutman.

Laura Gutman


Abuso materno: el niño como fruto codiciado    

Si no hemos sido suficientemente amados ni nutridos por nuestra madre…creceremos con la esperanza permanente de que alguien nos alimente. A medida que vamos encarando relaciones personales durante la juventud o adultez, funcionarán siempre y cuando el otro satisfaga nuestras necesidades infantiles no satisfechas en el pasado, valga la redundancia. Por ejemplo, me enamoré de Fulano porque me daba seguridad. Me gustó Mengana porque yo era lo más importante en su vida. Esta ilusión, basada en  que el otro se va a convertir en una Madre Dadora, suele ser el pulso básico en la mayoría de las relaciones afectivas. ¿Por qué? Porque todos nosotros provenimos de lamentables infancias de carencias diversas.La cosa se complica cuando nace un niño. Si a ese niño le ha tocado una madre como cualquiera de nosotras, es decir, alguien que necesita alimentarse de amor y que padece hambre emocional, ese niño será el bocado perfecto. La criatura aparece cuando las demás personas (pareja, amigos/as, familiares) ya no están dispuestos a seguir respondiendo a nuestras demandas insaciables. Se van. Trabajan. Hacen su vida. ¿De quien podemos nutrirnos entonces? De nuestro/a hijo/a, claro. El niño no puede escapar. ¿a dónde va a ir?. Si las madres precisamos que nuestro hijo nos mire, nos admire, nos dé la razón, nos cuide, nos proteja, nos justifique, nos comprenda y nos haga sentir orgullosas…la criatura, por supuesto, lo hará. Ya que no hay nada más importante en la vida de un niño pequeño, que su madre.


Este es el mayor drama, a mi juicio. El niño -que debería llegar al mundo para ser protegido y amparado por nosotras, sus madres- apenas sea capaz, se verá obligado a proteger nuestros aspectos más infantiles. ¿Cómo lo sabemos? Evoquemos nuestras infancias. Es muy probable que recordemos con lujo de detalles los anhelos de mamá, las preocupaciones de mamá, las quejas de mamá, los sueños inalcanzables de mamá. ¿qué recordamos de nosotros mismos? Casi nada. O aquello que mamá ha dicho respecto a nuestras conductas. Si mamá sufría, si mamá no tenía plata, si papá le pegaba, si a mamá la engañaban, si a mamá la habían criado las monjas, si la abuela paterna era una bruja, si papá no la dejaba trabajar; o bien, si mamá tenía que trabajar mucho, si nunca tenía tiempo para nosotros, si se sacrificaba, si viajaba, si su vida era muy dura, si había tenido un aborto, si sufría depresiones, si estaba enferma….quedaba establecido que nosotros teníamos que apoyarla. ¿Cuál era el problema? Que hemos crecido en un ámbito en el cual no pudimos desplegar nuestros propios deseos, porque los de mamá inundaron todo el espacio disponible.


Este panorama, suele ser similar tanto si se trata de hijos varones como de hijas mujeres. Estamos hablando de abuso emocional materno. El abuso materno suele ser invisible y confuso. Es preciso reconocer si hemos sido succionados por nuestra madre, para comprender los niveles de desvitalización, sometimiento, falta de vocación o distancia respecto a nuestras potencialidades. Y para registrar la dimensión de nuestro hambre emocional y saber si estamos devorando a un otro.

Laura Gutman.

jueves, 13 de febrero de 2014

Aquello que decimos: Laura Gutman

Laura Gutman: Aquello que decimos

¿Cómo te relacionás con tus hijos? ¿Llevás adelante una maternidad positiva? ¿Les transmitís lo que te gusta de su personalidad o te enfocás en lo malo? Los hijos “son aquello que decimos”, sostiene Laura Gutman con mucha razón. Te invitamos a tomarte cinco minutos de tranquilidad y leer un párrafo de su libro “Mujeres visibles, madres invisibles”. 
 
Los niños creen en los padres. Cuando les decimos una y otra vez que son encantadores, que son los príncipes o princesas de la casa, que son guapos, listos, inteligentes y divertidos, se convierten en eso que nosotros decimos que son. Por el contrario, cuando les decimos que son tontos, mentirosos, malos, egoístas o distraídos, obviamente, responden a los mandatos y actúan como tales.  Aquello que los padres  -o quienes nos ocupamos de criar- decimos, se constituye en lo más sólido de la identidad del niño.

Los niños no tienen más virtudes unos que otros. Ahora bien, el niño no suficientemente mirado,  mimado, apalabrado y tomado en cuenta por sus padres, dará mayor crédito a sus discapacidades. Y sufrirá. En cambio el niño mirado y admirado por sus padres, amado a través de los actos cariñosos cotidianos, contará con una seguridad en sí mismo que le permitirá erigirse sobre sus mejores virtudes y al mismo tiempo reírse de sus dificultades.

Si nos damos cuenta que nuestros hijos  sufren, si tienen la autoestima baja, si tienen vergüenza, si se creen malos deportistas, malos alumnos, o que no están a la altura de las circunstancias,  si les cuesta hablar, relacionarse, jugar con otros, si suponen que son lentos,  o si son víctimas de las burlas de sus compañeros;  nos corresponde accionar a favor de ellos, ya mismo. Lo peor que podríamos hacer es exigirles que asuman solos sus problemas.

Podemos nombrar aquellas virtudes, recursos o habilidades que el niño sí dispone como individuo. Por ejemplo, que es un niño que siempre dice la verdad. Que nunca traicionaría a un amigo. Que es incapaz de lastimar a otro. Que observa y comprende a los que sufren. Que es generoso y tolerante. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos seguros, felices y bien dispuestos.  Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos escuchado en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que asumir esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más.

miércoles, 12 de febrero de 2014

La teta y la luz encendida



Como casi todos los días me he levantado pronto. He regresado al dormitorio hace un rato. Lo que he visto me ha parecido poético. Una mujer maravillosa que, con la luz encendida, cuyo cansancio ha dejado así la luz, o bien, por la tranquilidad de la bebita que tenía en el pecho.
Tenía el pecho al aire, su majestad la teta calma y da alimento al bebé a un coste que me parece francamente inmenso. Despertarse cada hora y media durante la noche y así mismo, durante el día, me parece una proeza propia de una mamá que quiere dar lo mejor a la personita en potencia que chupa teta con muuuchas ganas.
Entre la bebita y la mamá ya tienen sus códigos y no hay nada que le guste más a esa pequeñita que dormir en el pecho de mamá. Alguien me dijo que eso era un "matapersonas". Pertenece a otra generación y a otra política de lactancia. Y no sólo ella, otras nuevas madres se despachan con el biberón de sucedáneos. No estoy en contra porque todo el mundo tiene sus derechos.
Eso sí, si me enamoré de esa mujer del dormitorio es porque sabía que su capacidad de amar puede, también, con el sueño, la fatiga, el cansancio y la frustración.
Grandes, tanto la bebita como aquella que le está introduciendo en este mundo, en esta realidad, su mamá, mi querida amorcito.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta (Zaragoza)

domingo, 9 de febrero de 2014

Su majestad la leche de vaca


La leche es una secreción glandular presente en todos los mamíferos. En la naturaleza hay cerca de 5000 especies, y los humanos somos sólo una de ellas. La leche sirve para alimentar a la cría hasta que esté en condiciones de alimentarse con autonomía. Ninguna otra especie continúa con el consumo de leche después del período de lactancia. Cuando crecemos, los mamíferos perdemos las enzimas que permiten la digestión de la leche, porque sencillamente no las vamos a necesitar más. Sin embargo los seres humanos ignoramos esa ley natural.

Tengamos en cuenta que cada leche es específica, es decir, que tiene una fórmula especial para cada especie y varía considerablemente entre una y otra. Tanto la leche de vaca, como la de oveja, la de ballena, la de elefanta, la de morsa o la de perra son diferentes entre sí, y difieren obviamente de la humana. La leche de vaca sirve para criar terneros, un animal grande con cuatro estómagos que llegará a pesar 300 kilos.La leche humana en cambio privilegia el desarrollo de la inteligencia.

Es importante que sepamos que la “leche de fórmula” -como la llamamos hoy en día- es leche de vaca modificada para adaptarla a los requerimientos del bebé humano. Pero no es un invento químico, como muchas madres creemos.

¿Cuál es el efecto nocivo más fácil de detectar en el organismo humano? El moco. La principal responsable es la caseína, una proteína abundante en la leche de vaca. El moco es la reacción saludable del organismo contra una proteína que no puede incorporar. Por lo tanto, en la medida que incorporamos leche o lácteos, el organismo segrega moco. El resfrío común deriva en dolor de garganta, luego en rinitis, sinusitis, bronquitis, otitis, neumonía, y en todas las infecciones respiratorias con las que conviven los niños durante la infancia.

A pesar de esta abrumadora realidad, los adultos no podemos creer que la leche, la bendita y maravillosa leche, se nos vuelva en contra.  Preferimos apegarnos a nuestras creencias en lugar de hacer caso a la sabiduría innata del organismo de nuestros hijos.

¡Todos nuestros niños están repletos de mocos y no estamos dispuestos a relacionarlo con la ingesta de leche! Parece que el miedo al cambio es más fuerte que el acceso a la verdad.

Laura Gutman

domingo, 2 de febrero de 2014

Palabras

Al niño le sucede una cosa, pero es nombrado desde la interpretación de lo que le sucede a otra persona. Simplemente cuando somos niños aún no tenemos palabras para nombrar lo que nos pasa.
Es posible que yo sea un niño insistente y tenga tanta vitalidad que nadie pueda dejar de oírme, pero también es probable que sea una reacción desesperada en busca de amor, aunque ESO nadie lo haya nombrado.
Fuente: Laura Gutman: "El poder del discurso materno"

sábado, 1 de febrero de 2014

Puerperio

Esos días son muy delicados. La madre sufre bruscos cambios y duerme poco para instaurar la lactancia. En esa época, que no esta delimitada, la mujer está más sensible.
Recuerdo que una paciente me preguntaba sobre el papel del padre en la obra de Winnicott. Éste se quedó corto diciendo que el papá tiene que ayudar a la madre. En realidad tiene que hacer cosas como la comida o la limpieza. Esa es una manera eficaz, con empatia demostrada.
Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y psicoterapeuta
Zaragoza

jueves, 30 de enero de 2014

"Living" la vida loca

Cuando se tiene un bebé, toda la familia gira a su alrededor.
Desde las visitas constantes hasta lo más fundamental, los papás, cuyo sueño está supeditado a las tomas de leche del bebé. Freud hablaba de su majestad el niño. Creo que Freud no llegó a entender demasiado bien a los bebitos que llegó a llamar "perversos polimorfos".
Evidentemente, las ciencias "psi" han cambiado. También Freud protegió a los nińos y habló de "trauma". Esta palabra ha sido pervertida y desvirtuada. Ningún nińo se traumatiza a no ser que esté sometido a un dolor continuo y constante.
Un bebé es vulnerable e inocente. Si despierta a sus padres a las 4 es porque tiene hambre. Jamás se puede decir que "lo haga para fastidiar".
Es más cómodo darle biberones que darle teta, es más fácil no despertarse que tener un sueño fragmentado por las tomas cada hora y media pero la teta es lo más preciado para el bebé y una madre suficientemente buena está sintonizada con su bebito para que no pase hambre.  Esa es la madre devota común y corriente.
Rodrigo Córdoba Sanz.
Psicólogo y psicoterapeuta
Zaragoza

sábado, 25 de enero de 2014

Pediatría: José María Paricio



Los internautas preguntan a José María Paricio Carmen 1. 21/01/2014 - 11:38h. Buenas tardes, soy madre de tres hijos ya mayores (recientemente abuela). Me dediqué plenamente a la educación de mis hijos... Creo que es lo mejor que hice en la vida. Educar es complicado, siempre tenemos la duda, ¿lo estaré haciendo bien? ¿Dónde está la dosis adecuada...? Un saludo. Eso comento en mi libro. Creo que las personas responsables tiene dudas. No nos enseñan para ser madres ni padres, pero es a las madres a las que se les exige más y se logra culpabilizar. Además se pretende que todo en la vida de nuestros hijos va a depender de lo que hayamos hecho con nuestros hijos y no es así: hay muchos más factores involucrados. La dosis adecuada es la que hiciste en su día. Enhorabuena por la maternidad y por ser abuela. Maria 2. 21/01/2014 - 11:43h. Hola, don José María, trabajé con usted en el hospital de Denia, soy María la secretaria de pediatría, encantada de saludarle... Me impresiono como persona pero más como pediatra, su bondad no tiene límites... Ahora que soy madre me acuerdo muchísimo de usted... Quería preguntarle, mi hija de 20 meses duerme en su cuna pero en mi habitación, todos me dicen que me costará pasarla a su cuarto pero yo creo que estamos bien, ¿por qué cambiar? Yo creo que ella misma me dirá cuándo quiere. Hola María, me alegro de leerte y saber de ti. Malos tiempos fueron los que nos reunieron, pero todo pasa. espero que estés bien. Durante al menos el primer año de vida el lugar más seguro para dormir los bebés es la habitación de los padres. Posteriormente no hay leyes que digan dónde deben dormir los niños. Si tú crees que está bien así, si os encontráis cómodos estando cerquita una de la otra, como tú misma dices: ¿Por qué cambiar? Ya lo iréis viendo. Un abrazo, María Beatriz 3. 21/01/2014 - 11:49h. Hola, buenos días. Sigo con la lactancia materna con mi segunda hija de 2 años y medio. Me gustaría saber si puedo hacer dieta, ya que tengo que perder unos kilos, sin interrumpirla. Yo no he sido de las que ha perdido peso con la lactancia de mis hijas. Y me han dicho que sí puedo hacerla. Gracias y un saludo. Hola Beatriz, enhorabuena por tu maternidad y lactancia. Sí que se puede hacer dieta durante la lactancia; sin pasarse los primeros meses porque se pierden muchas calorías por la lactancia si es exclusiva (en ese caso un ejercicio moderado y una dieta de no menos de 2000 calorías está bien), y con más razón ahora en tu caso de lactancia "prolongada" en la que ya no se consume tanta caloría, puedes hacer ejercicio y una dieta de no menos de1800 calorías. Lo que no valen son las dietas milagro que pululan por internet y el boca a boca. Que vaya muy bien. Inés 4. 21/01/2014 - 12:00h. Quisiera saber su opinión sobre el reciente cambio en el calendario de vacunación en la Comunidad de Madrid, en concreto sobre la vacuna contra la varicela, que pasa a administrarse a los 12 años en vez de a los 15 meses como hasta ahora. Gracias Lo de las vacunas en España es un lamentable caso de descoordinación y mal entendimiento entre diversas entidades e instituciones sanitarias que acaban confundiendo y perjudicando a los ciudadanos, tanto particulares como profesionales. Eso agravado por el uso partidista, político de los calendarios de vacunación en diversas comunidades. Hay dos enfoques epidemiológicos en torno a la prevención de la varicela: la que piensa que es una enfermedad benigna en la infancia y que dado que la vacuna no está suficientemente probada, merece la pena pasarla y por tanto no vale la pena vacunar a niños pequeños y sí a partir de los 9-10 años en que empieza a ser una enfermedad pesada e incluso peligrosa. El otro enfoque es vacunar desde muy pequeños. Ambos enfoques son correctos y adoptados en unos y otros países. Lo que está mal es haber elegido un enfoque y, cuando no conviene, por motivos económicos (el de vacunar a niños pequeños es mucho más caro) cambiar sin explicar a los ciudadanos por qué se hace y además retirar la posibilidad de que los niños que empezaron con un sistema acaben al menos de estar correctamente vacunados. mamavaca 5. 21/01/2014 - 12:02h. Apreciado doctor, me gustaría saber su teoría acerca del mito de la buena madre... ¿De dónde surge? ¿Por qué muchas madres se sienten atacadas cuando se habla de lactancia y dicen que se las considera malas madres por dar biberón? Muchas gracias. Bueno, yo no soy filósofo, ni sociólogo, ni historiador, pero vivo en este mundo de raíces tan judeo-cristianas y hace ya unos 1800 años que los Proverbios nos hacen soñar con la mujer hacendosa, de más valor que las perlas. Se ha esperado y se sigue esperando todo de la mujer. La mujer tiene deberes en muchas sociedades de toda ideología. Se espera que crie a los niños para que sean futuros ciudadanos de la patria, se espera que les amamante, se espera que sea buena esposa, buena amante, buena cocinera, buena madre. Esta quimera, aunque intelectualmente esté rebatida, ha hecho poso, en los hombres de hoy y, lo que es peor, en las mujeres de hoy. Aunque muchas de las actitudes de ese “ser perfecta” están abolidas intelectual y emocionalmente, hay un fenómeno al que he asistido estos años de profesión: la práctica generalización de la idea de una híper-responsabilidad, véase culpa, en las relaciones de las madres con sus hijos, es decir el pensar que tienen que ser perfectas en este tipo de relación. Creen la mayoría tener la culpa de cualquier cosa que les suceda a sus hijos, aunque sea el haber cogido un catarro; “será que anoche no lo tapé bien” -“No señora, es un virus que le ha contagiado quizás otro niño”, -“Bueno, entonces es porque ayer lo llevé a jugar al parque y no debí hacerlo”… Es cierto que puede ser una reminiscencia de la idea bíblica de mujer hacendosa, pero también lo es que diversas corrientes del pensamiento posterior, incluido el psicoanálisis, al menos el inicial, culpabilizan a las madres. También ciertas derivas de la teoría del apego le atribuyen a la madre un papel casi excluyente en la crianza que puede ser muy perturbador para la mujer y mucho más, como dice Carolina del Olmo en su esclarecedor ¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista, aquí y hoy. Además, pienso que hay una fragilidad especial en las relaciones entre madre e hijo debido a fenómenos innatos, biológicos y que superan a los del padre o pareja. El recién nacido, está preparado para enamorarnos, para vincularnos a él y, aunque es capaz de lograrlo con cualquiera de los que están por allí, la más sensible, la que más lo va a notar es la persona que lo ha engendrado y llevado 9 meses dentro de ella. Está ya muy sensibilizada. Si además de engendrarlo, le da pecho, qué quieres, eso acelera la vinculación. Muchas madres sólo con oír a sus hijos se notan subidas de leche y tienden a cogerlos más en brazos. Y aunque rehúyo las teorías de la vinculación obligatoria única y exclusivista entre madre e hijo, es cierto que los primeros meses, este apego es normalmente el más fuerte de los que puede establecer un bebé con un adulto. Montse 6. 21/01/2014 - 12:11h. Estimado señor Paricio. Ante todo quisiera felicitarle por todo su buen hacer. Como madre quisiera que hablara de la lactancia materna prolongada, puesto que creo que es la gran desconocida en nuestro país. Muchas gracias y saludos desde Burgos. Muchas gracias Montse. Es curioso que hablemos de lactancias prolongadas hoy en lactancias de 7 meses o de 2 años o de 3 años. La edad media de destete a los largo de la historia de la humanidad siempre ha estado en torno a los 3 - 4 años, con un rango entre el año y los 7 años. El destete espontáneo del bebé es raro antes del año, a partir de ahí es posible que sin intervención de la madre se destete solo. Creo que la lactancia es un tema de dos en primer lugar: la madre y su bebé y es entre ellos que se debe llevar el tema. Si a uno de los dos no le conviene, debe explicárselo al otro y decidir sin que sea bruscamente lo que hacer. Las mujeres no lo tienen hoy fácil para amamantar ni poco ni prolongado. Entre obligaciones sociales, laborales y de familia por una parte y una pérdida cultural de la lactancia, que hace que mucha gente vea raro amamantar en público y más amamantar a niñas y niños mayorcitos, mucha presión vaya. Danteone 7. 21/01/2014 - 12:20h. Hola Doctor, me gustaría conocer su opinión en cuanto a dejar la lactancia tras los 4 meses de baja maternal. ¿Es suficiente para los bebes? ¿Qué se pierde en cuanto a salud o bienestar para el pequeño? Muchas gracias. Todos los organismos serios dedicados a la salud de los ciudadanos promueven una lactancia exclusiva de 6 meses. La OMS demostró hace unos 10 años que la salud de los bebés era mejor con 6 meses que con 4 de lactancia exclusiva. Es increíble que las leyes laborales no se adapten a esto. Más que increíble es una irresponsabilidad. Las madres, mucho más responsables que sus gobiernos y débiles sindicatos, hacen encajes de bolillos para alargar su exiguas bajas y alargar como pueden sus lactancias. Es una vergüenza. Lo que se pierde es parte de riesgo disminuido e infecciones y otras enfermedades. Lo que se pierde es el cariño compartido un tiempito más. Como digo en el libro, todas y todos hemos de exigir a nuestros gobiernos y agentes sociales que paren un momento de rescatar bancos y cambien las leyes laborales y las políticas de conciliación y de natalidad. Eva Pastor 8. 21/01/2014 - 12:25h. Buenos días, ya tengo su libro en casa y muchas ganas de leerlo! Tengo un hijo de casi cuatro años. Es un niño sano, muy activo y alto, en el percentil 90. Cada vez que está resfriado o que parece que crece mi madre cree que deberíamos darle vitaminas, calcio, hierro, que ella hacía eso conmigo, pero yo le repito que mi pediatra no lo ve necesario por la dieta que siguen los niños hoy en día. ¿Es cierto que es una tendencia que los pediatras han ido abandonando con el tiempo? Hola Eva, enhorabuena por tu niño. En efecto tu pediatra tiene razón. No hubo nunca ningún fundamento en el dar vitaminas y minerales para mejorar nada de la salud. La dieta peor de este país tiene de sobras vitaminas y minerales. Fue una corriente extendida en los años 60 y 70 el dar determinadas sustancias para aumentar defensas o para que comieran más, pero, ya te digo, sin fundamento. Un niño normal se puede acatarrar entre 5 y 10 veces al año y así va haciendo defensas y cada año es menor el número de infecciones. Ana 9. 21/01/2014 - 12:30h. Buenos días. Mi bebé de 2 semanas no ha cogido peso y le tengo que dar un aporte de 20/30 ml en cada toma.¿Como sé si mi leche es buena? Gracias. Hola Ana, enhorabuena por tu bebé y tu lactancia. Ninguna leche es más buena que la tuya y no vale la pena hacer análisis para saberlo: es así siempre, en todas las mujeres sanas y en la mayoría que no tengan una enfermedad gravísima. Si no aumenta es probable que no se esté cogiendo bien o suficientes veces (la mejor manera de aumentar la producción es aumentar el número de tomas) y puede que te convenga consultar con expertos en lactancia de tu entorno (pediatra, enfermera, matrona, IBCLC... y fundamental;: un grupo de apoyo a la lactancia de tu localidad. Alice 10. 21/01/2014 - 12:34h. ¿Hay algún listado al que podamos tener acceso de pediatras a favor de la lactancia como Vd.? Me gustaría para mi hija que nacerá en abril porque con mi anterior hijo no encontré a ninguno que no me recomendara biberones porque se quedaría con hambre y a los 4 meses dejé la lactancia. Gracias. Estiamda Alice, la lactancia es una carrera de obstáculos que desde esta sociedad "biberonil" que no cree en ella se le van poniendo a la mujer que desea dar pecho. Quizás es bueno que busques un grupo de apoyo en tu comunidad par hacerte fuerte junto a las mujeres de ese grupo, para que te digan a quién conocen. En la página del comité de lactancia de la AEP, en la de la IHAN y en la de FEDALMA puedes encontrar d¡recciones. Eva Urbano 11. 21/01/2014 - 12:38h. Hola Dr. Paricio, mi consulta es la siguiente: mi hija tiene once meses y estamos con la lactancia exclusiva (no quiere papillas) y cuando cumpla el año le tienen que vacunar y ya debe haber comido huevo para saber si tiene alergia, pero no hay forma. ¿Debo introducir las papillas y el huevo sí o sí? Un saludo. Hola Eva. Nunca oí semejante. Muchos bebés no están comiendo papillas como la tradición reciente quiere, pero sí como ocurría toda la vida. En el libro explico cómo bebés que se les pone a la mesa con su familia acaban picoteando de todo un poco además de seguir con el pecho. No es preciso haber tomado huevo para vacunarlo de la triple vírica. Pik 12. 21/01/2014 - 12:46h. Hola. Mi pregunta es sobre la lactancia.me gustaría saber si el pezón invertido dificulta la lactancia. Con mi primera hija, por culpa de un mal asesoramiento, recurrimos a lactancia artificial. Ahora seré mama de nuevo y quiero dar el pecho a lo segundo hijo. Algún consejo para esta característica? El pezón invertido que se retrae dificulta la lactancia, el que no se retrae, también pero menos. El que la dificulte no la imposibilita. Pueden venir bien ejercicios de extracción con jeringa invertida, pero sobre todo vale la pena saber que es a la areola a la que se coge el bebé. Habrá que enseñarle a abrir bien la boca y que atrape bien tu pecho. Las pezoneras sueles ser contraproducentes sobre todo si no las vigila personal experto. Lo mejor es que te rodees de personas expertas en apoyar la lactancia. De nuevo: no olvidar los grupos de apoyo locales. Carol 13. 21/01/2014 - 12:49h. Buenos días. Soy enfermera y madre de dos polluelos, uno de 3 años y otra de 16 meses. Quería preguntar sobre incompatibilidades de fármacos con la lactancia. He usado la guía de e-lactancia como usuaria, es posible recomendarla a mis compañeros médicos en su trabajo? Es una UCI y el médico suele decidir que los fármacos no son compatibles con la lactancia, aunque aparezcan como seguros. Me dicen que depende de la dosis y que no se fían de la base científica de la web. Gracias! Hola Carol. Enhorabuena por tus hijos. La página e-lactanci.org que hacemos está basada en una revisión sistemática de trabajos científicos sobre la relación de los productos que ponemos con la lactancia: el paso a leche d estos productos, los efectos en los lactantes etc. De hecho ponemos la bibliografía encontrada en la ficha de cada producto. Es un página científica de revisión, avalada por numerosas sociedades científicas que la tiene como favorito entre sus enlaces. Adaren 14. 21/01/2014 - 12:53h. Doctor, muchas gracias por su trabajo en la página de medicamentos adecuados para la lactancia. Me sacó de muchos apuros mientras amamantaba a mi hija ya que ni en la farmacia ni mi médico de cabecera me sabían ayudar, prácticamente prohibían todo medicamente. Firmé en el grupo de apoyo para su readmisión, pero parece que no hubo muchos resultados. ¿Está perjudicando la crisis a las políticas prolactancia? Se está retrocediendo en este sentido. Muchísimas gracias por su trabajo Muchas gracias Adaren, tu apoyo fue fundamental para mí. la crisis está perjudicando todo lo bueno de esta sociedad y empeorando lo malo. Una de las cosas buenas es la lactancia. las mujeres están más apuradas hoy que ayer con estas políticas. Ek trabajo precario el trabajo aceptado porque no hay otro o porque podría ser peor, está a la orden del día. Con al que está cayendo nos quieren hacer creer que todo vale y debemos decir bien fuerte que no es así. Marta 15. 21/01/2014 - 12:55h. Hola! Tengo 3 hijos que se llevan aproximadamente 3 años entre ellos. No he parado de amamantar desde que nació el primero, ya que se me ha juntado uno con otro... Tengo miedo de que 10 años continuados de lactancia ininterrumpida sean malos para mi... ¿Puede ser así? Todo lo contrario, Marta, está publicado que a más número de meses de lactancia, menos riesgo de ciertos cánceres y menos riesgo de fracturas en edad avanzada ¿curioso, no? Enhorabuena y hasta que tú decidas. Ana Jiménez 16. 21/01/2014 - 12:56h. Hola! Cuando tienes mellizos cómo puedes organizarte para no volverte loca.. Algún consejo para madres de mellizas a la hora de amamantar??? Un saludo Ana&company!!! Estimada Ana. Más de una vez me lo he preguntado yo la veros. Por lo de amamantar, se gana tiempo aprendiendo a darles al mismo tiempo. Fundamental el apoyo de la pareja y de algún otro familiar o amigo competente. Ramiro 17. 21/01/2014 - 13:01h. Gracias a que mi pareja decidió enfrentarse a todo y a todas y no dar lactancia materna, mi paternidad está siendo tan intensa como su maternidad. He participado de la crianza de mis dos hijos en mas de un 50%, ambos se salen de los percentiles de altura y no están enfermos casi nunca. ¿Hasta qué punto ofrecer al padre la posibilidad de criar a sus hijos es algo negativo y alargar la crianza ahondando los roles de sexo es algo positivo? Muchas gracias. Hola Ramiro, la lactancia no es un medio para competir por quien participa más. Se pueden tener paternidades intensas con pecho y con biberón. Todo es cuestión de estar ahí, de participar, de hacer lo que hay que hacer, de acariciar, de coger, de escuchar, de jugar, de cocinar, de lavar, de apoyar (apoyar la decisión de tu pareja sea por el pecho o por el biberón), de dar biberones o de cambiar pañales. Marieta 18. 21/01/2014 - 13:04h. Mi hijo de 2 años 3 meses toma lactancia materna a demanda pero no come casi nada más (alguna salchicha un día , alguna patata otro día croqueta, ..) Hasta los 12 meses comía poco pero de todo, y hace unos 10 meses no demuestra ningún interés por la comida. De peso está estupendamente y la energía le sobra, pero el entorno me dice constantemente que hasta que no le quite la lactancia no comerá. No me preocupa demasiado porque lo veo bien, pero pasan los meses y sigue sin comer. Gracias. Hola Marieta, seguro que está comiendo lo que le hace falta, pues si no no se movería tanto y no lo verías bien. La solución no es quitar la lactancia (a no ser qu ese sea tu deseo), pues no sabes la de niños cuyas madres dicen lo mismo, que sus hijos no comen nada y por contra no les están dando pecho. La solución pasa por no perseguirlos para que coman y eso, sí hacer que se sienten ala mesa con los mayores y participen de su comida y de sus conversaciones. Hay todo un capítulo dedicado a eso en el libro. birgensanta 19. 21/01/2014 - 13:06h. Buenos días, señor Paricio. ¿Qué opina de que los niños estén tan enganchados a todo tipo de pantallas? ¿Qué podemos hacer, teniendo en cuenta que parecen ser el entretenimiento ideal para ellos? Muchas gracias. Mal de los tiempos, Triste. Muchas sociedades de salud claman contra eso; se asocia a todo tipo de enfermedades incluida la obesidad, y la mala socialización y el retraso escolar. Los mayores tenemos la responsabilidas de impedirlo. En el libro hay in capítulo en el que comento esto. Andrés 20. 21/01/2014 - 13:11h. Mi pregunta es acerca de la dermatitis atómica en bebé de 15 meses. Cuando le dan los brotes empleo crema con corticoides 4/5 días y el resto del tiempo toda clase de hidratantes que parecen no funcionar porque a la semana vuelta a empezar. ¿Qué hago? Gracias por adelantado Hola Andrés, la dermatitis atópica o alérgica, es una enfermedad crónica que es muy pesada en la infancia, pero afortunadamente acaba mejorando mucho y haciéndose tolerable e incluso pasar casi desapercibida años después. Es normal lo que cuentas, sobre todo en invierno. Hay que evitar jabones y todd tipo de irritantes. Aplicar cremas hidratantes que no sean caras (no vale la pena malgastar la hacienda en productos cosméticos carísimos y no superiores a la Nivea tarro azul de toda la vida) Los corticoides para exacerbacione feas. Manuel_Asturias 21. 21/01/2014 - 13:17h. Hola soy padre de 3 hijos, por desgracia no se pudo dar el pecho, aunque se intentó. En el último, participamos con una asociación en Asturias, que no nombraré porque las considero TALIBANES de la teta. Casi me lo matan, aparecimos en urgencias del Hospital (falta de alimentación). ¿No es peligroso forzar una alimentacion que podría no ser suficiente? ¿La usurpación de funciones medicas por grupúsculos? Gracias Hola Manuel, con pecho o con biberón los bebés tiene que comer. Es bueno empeñarse en mantener o sacar adelante algo que puede ser bueno, pero hay que saber aplicar remedios mientras se saca el tema adelante. A veces es preciso poner algún biberón de apoyo mientras se averigua qué está pasando con el pecho. No ponerlo por sistema pero sí, si se ve que el lactante no está siendo alimentado. Hay, varios excelentes grupos de apoyo a la lactancia en Asturias y su labor es inestimable. Siento lo que os pasó. Insomne 22. 21/01/2014 - 13:23h. Buenos días. Nuestra hija de 6 años duerme desde los 2 años que dejó la cuna en nuestra cama, siempre se queda dormida en la suya pero de madrugada se pasa a la nuestra y estamos ... Le explicamos que no puede ser y nos pasamos las noches yendo y viniendo de habitación en habitación, vamos agotador!!! No sabemos qué solución encontrar ya que nos dicen paciencia, que se cansará, pero llevamos ya 4 años. Bueno, como dice la canción: "que lo que a ti te ha pasado también me ha pasado a mi". Nos pasa a muchos padres y es cuestión de ver de arreglarse. La mayoría de niños, por las noches se despiertan y van a dormir con sus padres que les ofrecen seguridad y calorcito. Claro, si al día siguiente trabajas es un problema. Puedes optar por devolverlos a su cama con lo que te despiertas y te arriesgas a que vuelvan o hacerles un huequito si la cama es grande y no dan muchas patada ni se mueven mucho; pero desde luego que puedes hablarlo, negociarlo y hacer que lo entiendan o llegar a un arreglo. Mamá de dos 23. 21/01/2014 - 13:29h. ¿Por qué no se les habla más claro a las futuras madres y padres respecto al compromiso de tiempo y dedicación que exige la maternidad? Hay como un complejo a decirle a las nuevas madres que la lactancia materna es lo mejor que pueden darle a su bebé. Muchos pediatras ofrecen la leche artificial a madres con bebés que no la necesitan y tampoco se explica que los bebés duermen a trozos. ¿No nos evitaríamos muchas consultas a los pediatras con madres angustiadas? Hola Mamá de dos, Toda la razón del mundo, no hay como verlas venir y no llamarse a engaño. No conozco mejor sitio que los talleres de madres a los que pueden ir embarazadas y futuras madres (y padres) en los que ven a otras madres (y padres) debatir y ayudarse y apoyarse. Convien también salir de esta familia nuclear y dificultad de relacionarse en esta sociedad tan anómala y buscar amigos con hijos para ver cómo son los niños, que en efecto, y menos mal, no son muñecos. Convien buscar y hacerse con una tribu, que dice Carolina (del Olmo). Lo de dar biberones es un error pensar que son más cómodos: numerosas madres que he oído y visto piensan y te dicen que no hay más cómodo que el pecho, que lo llevan ellas y la leche está calentita y no hace falta nada más y que se puede dar hasta en el avión. silmuest 24. 21/01/2014 - 13:46h. Buenas. Mi hija tiene dos meses y está cambiando las cacas. Ha estado unos días que solo ha hecho una vez al día pero pis sí hacía varias veces. Está con lactancia materna exclusiva y quería saber si es normal o tiene que ver con la alimentación? También quería saber cuándo vuelve a Madrid a dar alguna conferencia, sería un gusto poder volver a escucharle. Gracias por su libro, ya lo estoy leyendo. Saludos. Hola, hola, las cacas de los bebés (menuda pregunta para acabar..., pero es que eso es así: una época feliz, en la que los eructos y las cacas de nuestros bebés son tema trend topic)., bueno, decía que las cacas de los bebés que están con lactancia materna, el primer mes y hasta el segundo suelen ser muy numerosas (incluso 20 al día) y líquidas y explosivas. A partir de entonces empiezan a hacer cada día una, o cada 2 días o cada 3 o 4 o 5 días... es normal, se llama el falso estreñimiento de la lactancia y no hay que hacer nada, sobre todo no andar hurgándoles en el culete; acaban haciendo una caca grande, enorme, pastosa y de peor olor. ¡Qué le vamos a hacer! Voy pronto y varias veces a Madrid, gracias. Mensaje de despedida Aprovecho para despedirme de todas y todos los que han tenido la amabilidad de tomar su tiempo para preguntar o comentar algo. Una pena que no he tenido tiempo para las otras más de 60 preguntas que ha habido, otra vez controlaré mejor. Es muy enriquecedor haber estado aquí. Y desde luego, gracias a Cecilia Jan y a El País por permitírnoslo. Disculpen las erratas tipográficas que las hago frecuentemente y más si, como hoy salgo de guardia, que ha sido buena y eso es bueno para los niños y niñas de la zona que atiende mi hospital. Si mi libro "Tu eres la mejor madre del mundo" puede ayudar a alguien, me doy por contento. Creo que viene muy bien hoy día tener la posibilidad de estar bien informado por medio de páginas solventes. Entre muchas que hay de lactancia, crianza y embarazo y así a bote pronto y que nadie se dé por olvidado están la de Alba Lactancia materna, El Parto es nuestro, el blog De mamas & de papas, el de la psiquiatra infantil Ibone Olza, la Liga de la Leche, la Liga de la Leche de Euskadi, Bebés y más, Diario de una mamá pediatra, el foro del Comité de Lactancia materna de la AEP, SINA, Amamanta, FEDALMA y cómo no, nuestra página de compatibilidad de medicamentos, enfermedades y más con la lactancia: e-lactancia.org Seguro me dejo muchas otras. Un saludo cordial.

El flujo del corazón

Es bien conocido que las madres tienen una fusión o simbiosis con el bebé. Esto fue descrito por Margaret Mahler y otros.
En mi experiencia de caso uno estoy tratando de comprobar si la literatura psicoanalítica.  Más importante, en este antropológico estudio inocente es disfrutar de mi bebita. Me llena darle cuidados, cariño y amor. También hay ciertas actividades instrumentales que hay que hacer y que suponen un reto para el vínculo. Hay muchas formas de limpiar el culito a mi bebita. En mi experiencia hablarle con voz tranquila y cariñosa calma a la pequeñita. Desde luego que no entiende en un sentido literal pero sí la voz y la actitud como una canción. Y a los bebitos les gusta las canciones de amor.
Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y psicoterapeuta.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Carlos González:preguntas y respuestas fundamentales

Carlos González, pediatra: “Criar a un hijo exige más cariño y menos instrucciones”

Los niños no nacen con instrucciones ni falta que hace. Así lo defiende Carlos González, uno de los pediatras que más consultas recibe sobre el cuidado de los hijos, 5.000 nada menos. Su secreto reside en aplicar el sentido común y su estrategia no es otra que amar al niño por encima del agotamiento, del estrés y de la desesperación. Como padre de tres hijos sabe lo que es no dormir por la noche durante meses y lo incompatible que resulta en este país conciliar la vida laboral y la familiar. Recalca que los niños no lloran por molestar sino porque lo pasan mal y lo que quieren es estar con sus padres, sobre todo con la madre. Defensor de la la lactancia materna, no comulga con la idea de que los niños pasen muchas horas en la guardería, salvo cuando sea estrictamente necesario e invita a reflexionar sobre seguir el modelo de muchos países nórdicos de un cuidador por cada tres o cuatro niños.

¿Qué se necesita para criar a un bebé de “forma natural”?
La crianza natural engloba acciones como responder al llanto del niño, hacerle caso, procurar estar con él sin miedo a que se malcríe, etc. Y, por otra parte, aunque normalmente incluye la lactancia materna, una madre que no da el pecho también puede criar a su hijo de forma natural.


¿La crianza natural es tan importante como la lactancia natural?
Es más importante porque a lo largo del siglo XX y finales del XIX se nos ha hecho muy difícil criar a nuestros hijos. Se han difundido toda una serie de normas acerca de que no hay que cogerlo en brazos porque se malcría, como que llorar es bueno para los pulmones, como que no hay que meterlo en la cama contigo porque no saldrá en la vida… hasta el punto de que criar a los niños es casi algo molesto. Pero si no tienes a tu hijo para cogerle en brazos y contarle cuentos, para qué lo tienes.


Esa es la teoría del “malcriamiento” que critica en sus libros
Sí, las personas deben comprender que malcriar es criar mal. Malcriar no es cogerle mucho en brazos, estar mucho con él o cantarle muchas canciones. Malcriar es no hacerle caso, abandonarle….
“En Alemania sólo el 6% de los niños acuden a la guardería antes de los tres años y en Finlandia el porcentaje es menor todavía”


¿Pero usted cree que ahora se malcría a los niños, de acuerdo a la definición que acaba de exponer?
Hay de todo. Depende de la teorías que hayan seguido los padres y de las circunstancias socio económicas. Me refiero a aquello de que si no haces lo que piensas, acabarás pensando lo que haces; los padres que se ven más o menos obligados a dejar al niño muchas horas porque tienen que ir a trabajar para pagar la hipoteca acabarán pensando que eso es lo mejor para el niño porque en la guardería les estimulan mucho y les tratan muy bien. Si pensasen que en la guardería hay muchos niños y no hay tiempo material para estimularles, se sentirían mucho peor.


¿Las propias condiciones de vida en las que nos movemos en la sociedad actual invitan a la malcrianza?
Sí, el problema es que se puede formar con facilidad un círculo vicioso, es decir si sabes que lo está ocurriendo está mal, aunque no quede más remedio que hacerlo, intentarás cambiarlo. Pero si llegas a creerte que está bien, ya te quedas así. En Alemania sólo el 6% de los niños acuden a la guardería antes de los tres años y en Finlandia el porcentaje es menor todavía, y son países con un mejor rendimiento académico que el nuestro.


Pero para disfrutar de estos estándares que predominan en otros países hace falta pagar más impuestos, y que las empresas cambien de actitud.
Bueno, en esos países también han tenido que tomar decisiones, a mí me han dicho que ya tenemos brotes verdes. Habría que empezar a pensar en qué nos gastamos el dinero.


Una pareja joven trabajadora y sin familia cerca del hogar no tiene otra opción que dejar a su hijo en la guardería. ¿Está malcriando a su hijo?
No hay una sola manera de criar bien a un hijo ni hay una sola manera de criarlo mal. A mí lo que me molesta es que haya gente por un lado que tiene buenas ideas a la que engañan y le hacen creer otra cosa: “yo lo cogería en brazos, pero no lo hago porque dicen que se malcría” o “yo lo metería en la cama con nosotros cuando llora pero no lo hago porque me han dicho que tendrá problemas de sueño toda su vida”. Personas que se están sacrificando haciendo cosas que en el fondo les molestan y no son naturales, que no les gustan pero lo hacen por seguir las normas que fijan otras personas. Y, por otra parte, hay quienes toman decisiones que es posible que a lo largo de un tiempo se arrepientan porque no tienen todos los datos en la ecuación para poderse decidir. Si te dicen: “trabajar los dos es imprescindible” y por otro lado, “el niño en la guardería está de maravilla”. Aquí no hay problema. Pero si te explicasen que en la mayoría de los países occidentales el máximo de los bebés por cuidador en una guardería es de cuatro legalmente, en otros de tres y en España es de ocho… igual la conclusión a la que llegarían los padres sería diferente. Se trata de reflexionar sobre cuánto dinero te puedes gastar en coche, cuánto en unas vacaciones, cuánto en comprar un apartamento en la playa y cuánto en criar a tu hijo.


Es una cuestión de prioridades, entonces.
Exacto. Los padres tienen que tomar la decisión con libertad y yo lo que hago es darles toda la información necesaria para ayudarles a que la tomen. Estoy convencido de que no hacen falta libros para criar a un hijo y no quiero que los hijos tengan manual de instrucciones. Es necesario más cariño y menos instrucciones para criar a un niño. Para aprender es mejor hablar y estar con un grupo de madres con sus hijos que leerse un libro en casa.


El instinto también es importante, ¿hay que dejarse llevar por él?
Es importante y en algunas cosas sí hay que dejarse llevar y en otras no. Nuestro instinto nos dice que cuidemos a nuestros hijos y es positivo, pero también nos dice que cuando alguien nos molesta hay que pegarle un bofetón y no lo hacemos.


Y en el caso de los niños, ¿el instinto hay que seguirlo o no?
La mayoría de las veces sí porque el instinto ha ayudado durante millones de años a los padres a cuidar a sus hijos, de lo contrario no estaríamos aquí.


Entonces, guarderías ¿sí o no?
Debería ser sólo cuando no hubiera más remedio. Sería conveniente cambiar nuestro sistema socio-económico para que en la mayoría de los casos no fuera imprescindible llevar al niño a la guardería, y para aquellos casos en los que sí fuera imprescindible habría que hacer mejores guarderías.


El consuelo es que en la guardería se socializan, ¿no?
"Malcriar a un niño no es cogerle mucho en brazos, estar mucho con él o cantarle muchas canciones. Malcriar es no hacerle caso, abandonarle?"
La socialización no necesita para nada guarderías porque de entrada los niños pequeños no se socializan. Es a partir de los tres años aproximadamente cuando empiezan a jugar unos con otros. Y eso lo pueden hacer en otros sitios. Muchas veces pensamos que los niños cambian porque les educamos y en algunos aspectos es así, sin duda, pero la mayoría de los cambios que experimentan los niños se deben a que crecen. A los dos años dicen unas cosas, a los cinco otras y a los doce otras.
Abuelos. ¿sí o no?
Los abuelos son lo mejor que hay después de los padres. Es muy positivo que los abuelos participen mucho en la vida del niño. Puestos a separarse durante siete horas de la madre, seguro que para un niño de dos años es mejor estar con los abuelos que estar hasta siete horas en la guardería. Ahora, tampoco recomiendo que estén siete horas con los abuelos porque lo que el niño realmente necesita es estar con sus padres, sobre todo con la madre. Los padres enseguida aprendemos que esa pregunta de a quién quieres más a tu mamá o tu papá sobra.


Entonces, ¿dónde queda en la crianza del niño la figura del padre?
Todos los niños necesitan tener un vínculo afectivo con una persona concreta, según la teoría se le llama “figura primaria”, y en la práctica se le llama mamá. Puede no ser la madre y un niño puede establecer su vínculo primario con la abuela, el padre… . Lo que es seguro es que hay solo uno primario, el resto son secundarios. El padre, si se esfuerza un poco, puede disfrutar de los primeros puestos entre los secundarios, pero se tiene que esforzar. No puedes pretender que tu hijo te quiera mucho porque es su papel de hijo. Si el padre quiere tener un papel activo tendrá que dedicarle tiempo al niño. Pero como todo en esta vida, cuantas más horas le dediques, mejor saldrá. Son necesarias las dos cosas, pasar con el niño mucho tiempo y que ese tiempo sea de calidad. Luego ya, con el tiempo, los niños van necesitando más del padre.


Se habla mucho del tiempo de calidad, “poco tiempo con los niños pero de calidad”
Los niños están enamorados de sus madres y hay que saber que una separación con la madre durante tantas horas tiene como consecuencias que el niño se enfade, que pegue un manotazo…
¿Entonces con los bebés hay que tener tolerancia total?
No, tolerancia en todas las cosas que se pueden tolerar.


¿Cuáles no se pueden tolerar?
Cada cual tiene que tomar sus decisiones, seguro que si ves a tu hijo tirando macetas por el balcón o abriendo la llave del gas se lo vas a impedir. Pero si el bebé llora y reclama atención las 24 horas del día, no es que haya que tolerarlo, es que eso es tener un bebé normal.


Y qué hay de la necesidad de tener tiempo para los padres.
No es excluyente, por qué no estar con tu hijo. Cuando te casas todos están de acuerdo en que tu vida de soltero se acabó, no sé por qué nadie te dice cuando tienes un hijo que hay que hacer una despedida de pareja en el último mes de embarazo.


¿Estas opiniones que defiende están extendidas en la comunidad científica es un poco outsider?
Me da la impresión de que empecé como outsider, pero cada vez lo soy menos.
El sueño es uno de los quebraderos de cabeza de los padres con los bebés. ¿Algún consejo?
Creo que antes los padres lo daban por sentado, ya sabían que tener un hijo significaba pasar la noche en vela y a nadie se le ocurría que ese era un problema médico que había que consultarle al pediatra. En todo caso igual le pedían al médico de adultos vitaminas para soportar esas noches. Pero, claro, se han creado unas expectativas… a los padres les han dicho por una parte que los niños tienen que dormir solos y por la noche del tirón. Mis padres, por ejemplo, no sabían eso. Yo he dormido con mis padres hasta los seis años, por tanto ellos no sabían que había que dormir solos y como no había otra habitación en la casa… Por otra parte, se ha creado un temor, se les dice a los padres que “si el niño no hace esto de esta manera va a tener problemas cuando sea mayor, no va a salir nunca de la cama de los padres…” y todos se preocupan. Pero no es cierto que los bebés tengan que dormir solos -porque se ve clarísimo que les gusta dormir en compañía- . Cómo se puede hacer más caso a lo que lees en un libro que lo que ves cada día con tus propios ojos. Es el instinto reforzado por la observación. Me escriben madres que me dicen “cuando le dejo al niño en la cuna llora y sólo se calma cuando le cojo en brazos”. Ya ha encontrado la solución. Nadie se quejaría ni se sorprendería si le recomendara unas pastillas homeopáticas para que se calmara o le hiciera un masaje… entonces ¿por qué causa tanto problema aceptar que el bebé se calma con el pecho y cuando se le coge?. Siempre da la impresión de que es una desgracia, nadie dice: qué maravilla, cada vez que mi hijo se despierta me lo meto en la cama y se vuelve a dormir enseguida. Es una solución fácil, barata.


Pero requiere esfuerzo
No, no. Lo que precisa esfuerzo es lo otro. Si yo recomendara que cada vez que el niño se despierte es necesario que los padres se levanten y le den un masaje … eso sí es esfuerzo.
¿Cuál es el sueño normal de un bebé?
No hay pautas. Si un bebé se despierta muchas veces por la noche el problema lo tienes tú que te tienes que levantar a la mañana para ir a trabajar porque luego el bebé sigue durmiendo. Todos los bebés acaban durmiendo las horas que necesitan y si no lo hacen por la noche lo harán durante el día.


¿Sus hijos le han dejado dormir bien?
Bueno, han hecho lo que han podido. Cuando tienes hijos no duermes igual, aunque eso no signifique que duermas peor. Recuerdo una época en la que me despertaba para estar de noche con mis hijos pero no lo recuerdo como un momento de desesperación. Eso es como cuando te vas de marcha por la noche, la pregunta es: ¿qué bien o qué mal lo he pasado?


El problema es que si estás una semana seguida de marcha y hay que trabajar se puede llegar a la conclusión de no querer salir de marcha.
O no querer trabajar. Está claro que no se duerme con la misma intensidad, pero tener hijos es esto, dedicarles tiempo, estar con ellos, consolarles cuando lloran, contestar a sus interminables preguntas…….


Son muchos los que dicen que los niños se guían por rutinas, ¿es así?
No creo que las rutinas sean necesarias y convenientes para el desarrollo de un niño y habría que ver si tu vida es más fácil con rutinas. Estoy convencido de que no son necesarias las rutinas porque los niños se adaptan a muchas cosas distintas, igual que los adultos. Por eso creo que si en algo tenemos que ayudar a nuestros hijos en su educación es a no tener rutinas. Yo quiero tener un hijo adaptable no un hijo que tenga rutinas.
 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Una Nueva Maternidad



La primera vez que vi este maravilloso manuscrito estuve de acuerdo con lo que se dice en el epílogo: no deja indiferente. Guste o no guste, te remueve hasta lo más hondo. En muchas de sus páginas algunas nos veremos reflejadas y nuestros ojos se humedecerán conforme avance la lectura. Otras, menos afortunadas, no sentirán tanta emoción pero seguro que tendrán material para reflexionar. Ante estas páginas la neutralidad no existe.
Porque se trata de madres que, más que desnudar su alma, se la arrancan para que el mundo vea bien clarito lo que sienten, lo que son o lo que quieren ser. Mujeres valientes que no se acomplejan y que se rebelaron en su día para ser mujeres y madres tal y como ellas querían y no como se les quería imponer.
Son historias de quince hadas de la maternidad que entre pañales y pucheros, entre trabajos varios y noches sin dormir invocaron al duende de sus sentimientos que se hizo visible en forma de letras y espacios. Son hadas verdaderamente mágicas pues encuentran tiempo para todo, saben de juegos y canciones y curan dolores de barriga con un dulce beso que sale de sus labios. En este libro, además demuestran que escriben como los ángeles.
Al igual que las hadas son invisibles a los ojos humanos no entrenados y por eso solo se reconocen entre ellas o las reconocen aquellos a quienes aman. Quizás uno de los objetivos de este libro es que la gente las entienda y las ame para así poder empezar a verlas. Pero no sólo a ellas, sino también a las que son igual que ellas. Porque este mundo está poblado de miles de hadas, lo que sucede es que no todas se atreven a escribir. El objetivo es hacer visible lo que parece ser que hoy aún no se sabe ver.
Es curioso constatar cómo algunos textos están escritos desde la primera persona, desde la madre que se habla a ella misma. En otros es la madre que mantiene una conversación con su bebé y en otros con la sociedad. Porque cada una escribe lo que siente, lo que quiere escribir y a quien quiere escribir. Hay textos más intimistas y poéticos, textos más reivindicativos y prosaicos, pero todos destilando magia.
Me gustaría elegir una frase, un trocito de texto para que las personas que lean este prólogo puedan empezar a saborear lo que les espera. Pero…¿Cómo elegir solo uno? Si antes hablaba de 15 hadas he de mencionar ahora que este libro lo forman 46 pequeñas obras de arte. Elegir un fragmento de cada una quizás sería más correcto, pero tampoco haría justicia a la obra.
Me decido, pues, por buscar un resumen que los abarca a todos y me viene una palabra a la mente: amor. Lea el texto que lea sale el amor (sobre todo el amor maternal, pero también otros tipos de amor). Destila amor por los cuatro costados. Creo que si este libro fuera como una bolsita de té, haría una deliciosa infusión de amor.
Lean, emociónense, aprendan y amen. Eso es lo que van a encontrar en las siguientes páginas, nada más y nada menos.

http://www.sermamas.es/actualidad/hablan-las-madres-prologo-de-rosa-jove-para-el-libro-una-nueva-maternidad/

viernes, 20 de septiembre de 2013

Entrevista a Laura Gutman



Nacida en Buenos Aires en 1958, a los 22 años se graduó en París en psicopedagogía clínica, especializándose más tarde en temas de familia. De orientación junguiana, se formó con la renombrada psicoanalista francesa Françoise Dolto y se dejó inspirar por el trabajo del ginecólogo y obstetra francés Michel Odent, padre del parto en agua.
En toda su obra insiste en que el período inmediato después del nacimiento es la etapa que más impresiona en la constitución del ser humano. Aquello con lo que se encuentra será lo que luego sentirá que es la naturaleza de la vida.
Vive en Buenos Aires, donde en 1990 fundó Crianza, Institución que dirige y donde funciona una Escuela de Capacitación para profesionales de la salud y la educación, grupos de crianza para madres, un equipo de doulas a domicilio para mujeres puérperas, terapias individuales y de pareja y publicaciones sobre maternidad y crianza. Es autora de tres libros que exploran el universo de la maternidad y los vínculos familiares: La maternidad y el encuentro con la propia sombra, Puerperios y otras exploraciones del alma femenina y Crianza, violencias invisibles y adicciones. Su cuarto libro La revolución de las madres está en preparación.
¿En qué medida el ritmo vertiginoso de la sociedad en qué vivimos afecta a la relación madre-hijo?
Efectivamente el ritmo vertiginoso es el mayor depredador de la unión madre-hijo. Justamente porque el ritmo del niño es originalmente lento, suave, silencioso, fusional. Todo niño necesita tiempos largos para entrar o salir de situaciones, como despedirse de la madre, reconocer nuevamente la llegada de la madre, ingresar en ámbitos diferentes, reconocer a otras personas que ingresan en su abanico de percepciones, aunque sean personas que haya visto en otras ocasiones. Una semana es un siglo en las percepciones del niño pequeño. Si visita a sus abuelos los domingos, necesitará cada domingo un tiempo prolongado de adaptación hasta incluir en su universo funcional la presencia de dichas personas. Cada vez que nos apuramos con los niños pequeños, el resultado esperado será un fracaso.
Un término central en tu obra y que ya se ha identificado con tu mensaje y con tu persona es maternaje. ¿Nos quieres explicar a que te refieres exactamente con esta palabra?
Pues al hecho materno, que no tenemos muy claro qué es porque lo hemos perdido después de tantos años de cultura de consumo. El acto altruista de cuidar al otro, de fundirnos en las necesidades del otro, de darles prioridad por sobre nuestras propias necesidades, se ha convertido en una rareza. Sin embargo, la crianza del niño humano depende de la calidad del maternaje recibido.
¿Qué pasa con las mujeres de hoy, las de múltiples identidades difíciles de ensamblar en un solo cuadro: las mujeres, madres, profesionales, parejas, hijas, amigas, hermanas, amantes…¿Cómo encajamos la maternidad en este ser mujer?
Laura GutmanLa única identidad que no encaja es la de madre. Todas las demás identidades o funciones son compatibles. Por eso podemos ser exitosas en el plano laboral, tener relaciones de pareja, múltiples relaciones sociales, amistades, proyectos y viajes; sin que se resienta nuestro rol en el mundo. Todas estas maneras de ser mujer suceden en el mismo plano: en la visibilidad del intercambio social. En cambio, la función materna sucede en otro plano; en un mundo invisible, silencioso, resguardado, fuera del intercambio económico y difícilmente reconocido según los parámetros que hoy circulan en la sociedad.
¿Cómo encaja tu aportación sobre la importancia del maternaje con la apuesta por la equiparación de las mujeres en el mundo laboral?
Pues yo creo que el problema no es trabajar. Yo trabajo desde los 15 años, me siento orgullosa, y además soy feminista de la primera hora. El problema es la valoración que le otorgamos al desempeño en el mundo laboral suprimiendo toda valoración a cualquier actividad que no sea rentable o visible. En este sentido, le hemos quitado toda visibilidad a la maternidad, y ése es el motivo por el cual sentimos que si permanecemos con los niños, quedamos devoradas por un túnel oscuro. Por eso, el problema no es trabajar, el gran problema es regresar a casa y tener disponibilidad emocional para entregar al niño, ya que en ese momento entramos en una dimensión desconocida, invisible, desvalorizada, por lo tanto inexistente. Nadie quiere vivir en la invisibilidad. Muchas veces el trabajo es nuestro refugio, nuestra identidad, nuestra valoración. Pero profundamente, no es el trabajo lo que entra en contradicción con el maternaje, es el uso que hacemos de él.
¿No queda la madre con demasiada responsabilidad en la crianza?
Ese es el problema hoy. Toda madre que pretende hacerse cargo emocionalmente de sus hijos, queda sola. No hay colectividad, tribu, aldea ni comunidad, que avale y se haga cargo en conjunto del maternaje que los niños necesitan. A lo sumo, el problema queda en manos de la pareja de padres. Sin embargo una sola mamá y un solo papá son demasiado pocos para criar un niño. Tenemos que darnos cuenta que una madre puede sostener, criar, cobijar, amamantar y permanecer con un niño pequeño, sólo en la medida en que ella misma esté suficientemente cobijada, amparada, sostenida y valorada por la comunidad. Claro que el papel de la madre es fundamental, pero para que cada niño esté en excelentes condiciones para crecer, depende de toda la comunidad.
¿Cuál es el papel del padre en este contexto?
No podemos hablar del padre sin tomar en cuenta que estamos todos, hombres y mujeres atrapados en la cárcel de la familia nuclear. Hoy suponemos que el padre moderno debe cumplir múltiples funciones: ser moderno, ocuparse de los niños, ayudar en las tareas domésticas, asistir al parto, (sobre todo eso, cualquier hombre adelanta muchos casilleros en la valoración del vecindario si presencia el parto de su mujer…). Sin embargo los matrimonios fracasan en la mayoría de los casos cuando hay niños pequeños. ¿Por qué? Porque estamos demasiado solos. Los padres lo pasan tan mal como las madres: estresados, solos, aislados, confundidos y exigidos. Hay una cosa que sí podemos hacer, para que el panorama no resulte tan desalentador: dialogar dentro de las parejas. Contarnos lo que nos pasa. No exigirnos ni pedir al otro algo que no estaba firmado en el contrato original (en letra chica, como todos los contratos). Decirnos con claridad lo que estamos en condiciones de ofrecer. Darnos aliento. Reconocer las limitaciones que tenemos. Pedir ayuda y conversar, nunca dejar de conversar, pero sin acusar, sino diciendo qué es lo que nos pasa.
¿Cómo se pueden preparar los padres para la renuncia que supone tener un hijo?
FamiliaAh… esa es la gran pregunta. Creo que circula pésima información al respecto. El embarazo debería ser un período en que la pareja debería prepararse para la renuncia a las necesidades individuales, comprendiendo que son necesidades infantiles, es decir, que en el fondo, no hay nada personal demasiado importante, salvo para nuestra vivencia infantil (sobre este punto he desarrollado mi libro Crianza, violencias invisibles y adicciones). Es importante que la preparación a la maternidad y paternidad se sitúe en este nivel de búsqueda personal. De todas maneras, difícilmente podamos abordar la inmensidad de la entrega, hasta que el niño no esté efectivamente en nuestros brazos. Una cosa es imaginarlo y otra muy distinta es tener la experiencia. Eso lo sabemos todos los que hemos tenido hijo hace poco tiempo… porque luego ¡esos aspectos los olvidamos!
¿Cuál ha sido tu experiencia con adultos, madres y padres vacíos de mamá, que arrastran este abandono emocional?
Casi todos llegamos a la adultez relativamente carentes en el terreno emocional, lo sepamos o no. Por eso nos resulta tan difícil hacernos cargo de la crianza de los niños pequeños. Sin embargo tenemos dos opciones: echarle la culpa a los niños quejándonos de que son demasiado demandantes, demasiado caprichosos o demasiado exigentes, o bien intentar un trabajo de indagación personal: reconocer, recordar, asumir de dónde venimos, comprendernos más. Y luego, asumiendo nuestras carencias, buscar ayuda para que el niño no tenga que seguir pagando los precios por desamparos transgeneracionales.
¿Qué consecuencias tiene el abandono emocional en nuestra capacidad de amar de forma respetuosa y genuina y, finalmente, en nuestra calidad de vida?
Yo creo que la verdadera prevención y la posibilidad de hacer cambios profundos hacia el futuro, podemos implementarla en ese momento: cuando tenemos niños pequeños. Es menester tener mayor conciencia sobre nuestras carencias y limitaciones, trabajar con nosotros mismos, comprendernos más, tocar los lugares dolorosos que el alma desechó de la conciencia y poner especial énfasis en escuchar al niño y responder absolutamente a sus necesidades. Y si nos resulta demasiado costoso, pedir ayuda. Los niños llegan al mundo sabiendo amar. Pero lo van olvidando a medida que sufren el desamparo y el abandono emocional. No me cabe ninguna duda de que los adultos tenemos que aprender de los niños y también del niño que hemos sido.
¿Qué cambios sociales permitirían que la relación padres-hijos pudiera ser más tranquila?
Pues yo creo más en los cambios individuales… que luego, sumando experiencias positivas en el interior de cada familia… se vayan constituyendo en cambios colectivos. Si cada madre o cada pareja comienza a sentir su necesidad personal de escuchar al niño, de permanecer con él la cantidad de tiempo que el niño requiera, de atender sus necesidades sin menospreciarlas… pues no permitiremos en el mundo social, que en el jardín de infantes por ejemplo, los maestros nos digan que ese niño necesita límites o que ya es demasiado grande para reclamar a su madre cuando apenas tiene tres años. Y al ver que es un niño conectado con su ser interior, habrá algún maestro, alguna otra madre, algún niño que querrá saber cómo lo hace. Definitivamente, creo que es mejor operar en los pequeños cambios individuales que reclamar a la sociedad que cambie.
¿Cómo tenemos que entender un puente entre la falta de maternaje y la violencia social?
NiñaHay un paralelismo entre las pequeñas guerras emocionales que libramos todos los días y especialmente todas las noches contra los niños, y cómo vamos organizando mecanismos de supervivencia desde que somos pequeños para hacer frente al abandono, al punto de entender que la vida es una batalla constante. El desprecio por el otro, la humillación, la manipulación, las obsesiones, las adicciones, la negación de los deseos del otro son parte de nuestra vida diaria. Luego, es sólo una cuestión de escala. Lo que pasa en cada hogar es lo mismo que sucede en la comunidad, en la ciudad, en el país o en el mundo.
¿Qué soluciones ves? ¿Cuál es el primer paso que deberíamos dar los adultos de hoy para sanar estos vacíos, salvar a nuestros hijos y ver el futuro con más optimismo?
Trabajar sobre uno mismo, recordar, poner la inteligencia al servicio de nuestros recuerdos dolorosos, dar la razón a los niños, hacer una práctica permanente de introspección, escuchar, hacer silencio, dar prioridad a los demás

http://www.revistanamaste.com/laura-gutman/