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Paz y Ciencia
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sábado, 8 de diciembre de 2012

Ego y Falso yo



El ego es algo que se llama a sí mismo "yo" y, precisamente porque no es la plenitud de nuestro ser, contiene, más o menos velada, la experiencia de una carencia de ser y también una sed de ser.
 El ego tiene un ser aparente, es una personalidad aparente, pero en la medida en que somos nuestro ego estando ser, deseando ser. Nos gustaría estar más vivos, nos gustaría sentirnos plenos, y es esa sed de ser lo que nos mueve a hacer la mayor parte de lo que hacemos. De esa sed de ser y de la correspondiente amenaza de no ser viene el ansia, la ira y la necesidad de mantener siempre las cosas fuera. Podríamos decir que la sangre que corre por las venas del ego es este ansia, esa sed; por el contrario, la sangre del ser -del alma, del auténtico yo, la esencia de la condición iluminada- es la abundancia, o, lo que es lo mismo, el amor. Si consideramos que el amor, con su sensación  de abundancia y efusión, forma parte tanto de la salud como otra vía para trascender el ego.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Meditación y contemplación



Meditación y contemplación

En conexión con estos dos términos, quiero destacar ante todo el significado variable de la palabra contemplación en la literatura, e incluso a veces en los escritos de un mismo autor. A veces se usa en el sentido de sopesar algo (como frecuentemente ocurre con el significado de "meditación" en el mundo cristiano) o de buscar una comprensión de las enseñanzas a través del análisis de la experiencia propia (lo que en budismo se llama meditación analítica). Otras veces, la palabra contemplación se reserva para la absorción máxima; es la aprhensión de la Verdad o la intuición del Absoluto. El lector estará de acuerdo conmigo en que es difícil trazar límites claros entre lo que es meditación y lo que no lo es. En vista de la interconexión de las prácticas que hemos visto hasta ahora, por un lado he elegido mantener una separación general entre los ámbitos de meditación y acción, y por el otro el de la meditación y la erudición o sabiduría; dentro de la esfera de la meditación incluyo el ámbito de la devoción, pero veo una continuidad entre los ámbitos de la meditación, la devoción y la gnosis. Diferenciar estrictamenter entre meditación y conocimiento podría oscurecer el hecho de que la meditación es el laboratorio de la comprensión profunda de las enseñanzas, así como diferenciar el amor de la meditación podría distraernos del reconocimiento del amor como intrínseco a la iluminación.

Claudio Naranjo: "Entre meditación y psicoterapia". Ed. LaLlave.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Meditación y reflexión




Meditación y reflexión

En muchas tradiciones se reconoce el poder de las enseñanzas como inspiración para la meditación y apoyo parra su éxito. En el budismo, la meditación corresponde al quinto paramita y la sabiduría al sexto, y generalmente se entiende que la meditación es la ocasión para experimentar las enseñanzas. Se cita a Buda diciendo que la meditación sin conocimiento no es nada, y lo que se considera piedra de toque de la iluminación es el dharma más que el dhyana. En uno de sus sermones, el decimotercer Dalai Lama cita del Ornamento de los Sûtra del Mahâyâna:
 
Apóyate al principio en el estudio.
Internaliza luego su sentido con la meditación.
De la meditación correcta surge
La sabiduría de la comprensión correcta.

Y, a continuación, comenta que "estudiar muchas enseñanzas y luego buscar en otra parte qué practicar es signo de comprensión errónea". En el sistema tibetano, el énfasis en la "visión correcta" no hace sino aumentar a lo largo del sendero graduado de la meditación, pues culmina en el Ati yoga en que la práctica consiste principalmente en mantener esa visión.

http://youtu.be/Qwk9m4NtCOo REIK -Que Vida la Mia-

martes, 27 de noviembre de 2012

Meditación



Meditación y oración

Esta polaridad no solo implica la del yoga strictu sensu frente a la devoción, sino que también se refiere a la polaridad entre la disciplina de control voluntario de los estados internos y la práctica espiritual de entrega a la guía interior implícita en la actitud devocional. Por ejemplo, en la introducción a sus selecciones de la Filokalia, Kadloubski y Palmer escriben: "La vida cristiana se desarrolla y perfecciona bajo la guía del Señor Jesús, el Cristo mismo".

Meditación y Trance

En contraste con otras diferenciaciones enumeradas, esta se refiere principalmente al estado de conciencia del meditador, y ha sido usada en estudios antropológicos sobre el chamanismo. Ante la sorprendente multidimensionalidad de la conciencia meditativa, en mi reflexión sobre el tema renuncié muy pronto a toda definición de la meditación que se base en un estado específico de la conciencia. En su lugar, preferí adherirme a la visión que reconoce la meditación una relevancia más universal para el cambio de conciencia y que además comprende que el nivel máximo de logro meditativo es algo que trasciende estados mentales particulares. La palabra "trance" evoca principalmente el ámbito de la inspiración y la imaginación creativa o, tomando en préstamo la terminología del Ibn´Arabi, el mundo de los "atributos divinos" que existe entre el mundo exterior y el mundo de la gnosis, es decir, entre la percepción ordinaria y la conciencia indiferenciada de la contemplación más profunda (en palabras de Patañkali, el samadhi savikalpa que se halla entre el samadhi nirvikalpa y la percepción ordinaria).

Claudio Naranjo: "Entre Meditación y Psicoterapia". Ed. La Llave, 2012, Barcelona. Pp.: 38-39

www.claudionaranjo.net
www.fundacionclaudionaranjo.com

domingo, 25 de noviembre de 2012

Meditación y Virtud




Meditación y Virtud

La acción virtuosa suele ser considerada en las diferentes tradiciones espirituales como preliminar a la meditación. Trabajar en una vida y unas relaciones rectas permite limpiar las pajiones que tejen ese velo que nos impide la experiencia contemplativa, mientras que la meditación implica trabajar contra esas pasiones a un nivel más sutil en el comportamiento. Por otro lado, como todas las tradiciones espirituales han reconocido, la vida recibe una influencia directa hacia la virtud gracias a la meditación y las experiencias místicas. Las acciones virtuosas son resultado de la meditación, del mismo modo que el Te fluye naturalmente del Tao.

El ámbito de la práctica espiritual en la vida cotidiana se compone principalmente del entrenamiento de la atención y la virtud, términos que a su vez pueden ser analizados en sus diversos aspectos. De este modo, la renuncia es un aspecto de la meditación y virtud, que implica la inhibición de la conducta mundana y constituye un acto de desprendimiento ante las motivaciones egóicas y hedonistas, lo cual nos conduce -en el mejor de los casos- a una condición de "estar en el mundo pero no ser del mundo".

La austeridad -llamada tapas en la literatura sánscrita y mortificación en la tradición cristiana- está estrechamente relacionada con la renuncia, pero subraya más el cultivo de la neutralidad frente al dolor. Las diversas formas de meditación conllevan diferentes grados de austeridad en tanto que implican la incomodidad de largas sentadas, la inhibición de la fantasía y la disposición a contactar el dolor psicológico que pueda existir en la experiencia del individuo. También van implícitos en el cultivo de la virtud cualidades como la bondad amorosa, la compasión y la afabilidad, sin las que la "acción justa" solo sería regida por normas de comportamiento, siendo así incapaz de alcanzar la virtus auténtica.

Sin embargo, el cultivo del amor no se limita a prácticas espirituales en el campo de la acción, sino que es intrínseco a la meditación bajo formas como el cultivo del bodhiccita y la meditación en los "cuatro inconmensurables" del budismo (compasión benevolente, comprensión, alegría, ecuanimidad). Pero en el campo de la meditación, el cultivo del amor hacia lo divino o devoción es más característico que el cultivo de una intención amorosa hacia el resto de los seres. Aunque las tradiciones específicas se concentran más en lo concerniente a la sabiduría que en la compasión, también es cierto que los ámbitos de la concentración y la devoción son difícilmente separables en la práctica, y que la perfección espiritual conlleva la consecución simultánea de vaciarse de uno mismo así como de la abundancia, del desapego y el aprecio, de la verdad y del valor. La inseparabilidad de la dualidad es evidente en la práctica tibetana del yoga de las divinidades (deity yoga), en la que, sobre un fonde de vacuidad alcanzada a través de practicar la concentración, el meditador se involucra en un trabajo de visualización e imaginación creativa que lo conduce a la experiencia del vacío-éxtasis y a un equilibrio entre sabiduría y compasión.

Claudio Naranjo: "Entre Meditación y Psicoterapia". Ed. La Llave.


Espíritu y Psicología



A principios de los años sesenta, Filmer S. Northrop señaló el encuentro entre Oriente y Occidente como uno de los fenómenos históricos más importantes de nuestra época. Desde que ese pensamiento vio la luz, el proceso se ha vuelto aún más impactante, y una de sus manifestaciones ha sido el gran interés de los psicólogos por las enseñanzas espirituales de Oriente. Esto, a su vez, refleja una espiritualización de la psicoterapia que bien puede haber constituido la raíz principal de ese fenómeno geocultural que es el presente encuentro entre Este-Oeste.

Tal espiritualización ha sido el resultado de un largo proceso a través del cual el empeño terapéutico se ha vuelto consciente de sí mismo en sus dimensiones ética y espiritual y se ha alejado del modelo médico. Primero se volvieron evidentes las implicaciones éticas de la psicoterapia, y luego los aspectos espirituales del proceso se hicieron lo bastante obvios para que muchos estén hoy convencidos de que las dimensiones psicológica y espiritual del crecimiento interior son dos facetas de un mismo y único hecho.

Así como en la evolución del pensamiento occidental era inevitable que el intelecto racional llegase a reconocer sus limitaciones, también era inevitable que en la psicoterapia dinámica surgiese una conciencia de sus límites; era natural, por lo tanto, que los buscadores occidentales comenzasen a mirar hacia el Este para encontrar una guía experimentada que durante las décadas previas no había parecido relevante.



http://youtu.be/eIWaL8qqiqs J.S. Bach -Violín-

jueves, 22 de noviembre de 2012

Analizar y rezar

[...] Siempre que en su proceso de asociación libre, aparezca la necesidad de censurar, no trate de vencerla, no pelee contra ella, no analice la resistencia, no trate de aparentar nada para el que escucha, no viole su propia experiencia natural. Tan solo dése cuenta que hay censura. Y puede decirle a su analista que ha reparado en ello. Eso es. De este modo, en primer lugar se es congruente con el proceso terapéutico; en segundo lugar no se bloquea el proceso curativo y liberador de la evolución experiencial del insight, y, tercero, se afirma el respeto por la confesión liberadora, la libertad y la voluntad de la persona que vive la experiencia. Mirko Fryba Forest Hermitage, Kandy, Sri Lanka, 22 de febrero de 1999.

Entre Meditación y Psicoterapia: Rimponché

El abandono del mal, El cultivo del bien, La purificación de la mente, esta es la enseñanza de los budas. [...] Este proceso está tan profundamente arraigado que no concebimos otra posibilidad; la mente, encerrada en esta forma de ver e interpretar la experiencia, no puede operar de otro modo y no aparece la posibilidad de cuestionarlo. La experiencia encauzada en este patrón permite que surja el samsara, la realidad creada por la mente sujeta al klesha. Esta realidad no puede tocar el presente directamente: la mente retiene recuerdos, imágenes y pensamientos relacionados con el pasado y los proyecta al presente; interpretando el presente a la luz del pasado, evoca emociones que, una por una, reflejan la mente de vuelta, generando, más distorsiones y conduciendo con seguridad a dolorosos estados de conciencia. Oscurecida por los kleshas y sometida al karma, la mente refleja todos los posibles ámbitos de la experiencia: los placeres en aumento de los dioses; la tenaz ambición y cólera de los semidioses; el embotamiento y rigidez animales; el anhelo de los fantasmas hambrientos; el abrasador tormento o la inmovilidad helada de los infiernos caliente y frío; y el confuso pero receptivo ámbito del ser humano, donde uno puede despertar al pensamiento de la iluminación. Vemos estos patrones desarrollándose cotidianamente en nuestras vidas y sabemos con qué rapidez la experiencia puede pasar de un ámbito al siguiente. A pesar de nuestros esfuerzos, no podemos mantener la felicidad por mucho tiempo e incluso un solo pensamiento puede estropear nuestras mayores alegrías. Este conocimiento permite que surja un atributo discretamente guardado que orienta la mente hacia las posibilidades negativas de la experiencia. La mente, que se nutre de problemas, permanece constantemente en alerta ante posibles fuentes de preocupación, por lo que tiene dificultades para desarrollar sus capacidades para la maravilla y el deleite. Cuando consideramos la mente como el arquitecto de nuestra realidad, la fuente de nuestras mayores alegrías y nuestros más profundos pesares, percibimos nuestras posibilidades para liberarla de problemas y estimularla para que refleje más belleza y felicidad en nuestras vidas. La meditación basada en este compromiso se convierte en una forma amable de curación propia que relaja la atención de la mente en los pensamientos y permite que descanse tranquila en el centro de nuestro ser. Se tarda solo pocos minutos en orientar el cuerpo, la mente y los sentidos a través de prácticas de Kum Nye, yoga, tai chi y otros tipos de ejercicios de movimientos lentos y sencillos. Incluso si se dedica un tiempo de quince minutos a media hora a esta práctica sentados varias veces al día, se puede relajar el cuerpo y la mente y al mismo tiempo los recuerdos, las tensiones, los pensamientos y los bloqueos ocultos se desvanecen poco a poco. La mente se vuelve prístina y clara, más acogedora y complaciente. Comienzan a surgir sentimientos de paz y de amor que animan al espíritu y calientan el corazón. Estos sentimientos pueden ser trasladados a la vida cotidianay evocados en los momentos más difíciles, suavizando las reacciones emocionales y ralentizando el impulso del karma. Si se practica todos los días, este tipo de relajación profunda empieza a fluir en la meditación de manera natural. Cuando la mente descansa en esta sensación de tranquilidad, el foco de la concentración se mueve hacia la experiencia misma; la meditación se vuelve viva y clara, una parte esencial de nuestro ser. Los pensamientos y las imágenes disminuyen, la tensión que aparece a la hora de obedecer a los impulsos de la mente también se alivia y se hace posible comenzar a percibir una inteligencia y agudeza que van más allá de la mente ordinaria. Entonces la meditación se convierte en sanadora de la mente y sus beneficios empiezan a manifestarse más claramente en la vida cotidiana. Los pensamientos y las emociones nocivas se presentan con menos frecuencia y desaparecen con mayor rapidez; la experiencia se vuelve más tranquila y alegre. La mente se hace más feliz y más abierta, capaz de reflejar los aspectos positivos de la experiencia. Ya que las emociones dolorosas pierden su influencia, un nuevo conocimiento empieza a manifestarse: un conocimiento que puede generar un nuevo periodo y engendrar una nueva realidad. Tarthang Tulku, mayo de 1997.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Entre Meditación y Psicoterapia

La gente está dispuesta a ir a la guerra y aun a dar la vida por una causa, pero no puede abandonar las causas de su sufrimiento... Tarthang Tulku. La mente humana muestra inclinación natural hacia el conocimiento. A través de los siglos, el foco del conocimiento ha ido cambiando en cada época, abriendo varios caminos para la comprensión del yo y el mundo. Las tradiciones religiosas han desarrollado diferentes vías para el conocimiento espiritual y los filósofos han aplicado las herramientas del análisis y la dialéctica para eliminar la confusión y presentar una visión racional y objetiva de la realidad. A pesar de que nuestra comprensión de la realidad está muy relacionada con la mente, el desarrollo de la psicología en el mundo occidental solo recientemente ha centrado el enfoque en la investigación en la mente misma. Influenciados por los éxitos de la ciencia en el análisis del mundo exterior, los profesionales de la salud mental han creaod teorías terapias para la mente basadas en la observación y la aplicación de la metodología científica. En los últimos años, cuando los psicólogos más innovadores empezaron a interesarse por las tradiciones espirituales orientales en la búsqueda de nuevas perspectivas para el desarrollo humano y de técnicas terapéuticas eficaces, descubrieron que la meditación resulta efectiva para aliviar las inquietudes que turban la mente y provocan formas variadas de sufrimiento. Un número creciente de personas conoce hoy los poderes curativos de la meditación y ha sacado provecho de la relajación, equilibrio y mejor concentración que se desarrolla gracias a su práctica habitual. Algunos han buscado la forma de profundizar más en la disciplina de la meditación con la esperanza de alcanzar una curación más profunda que pueda satisfacer sus anhelos espirituales, aliviar profundos sentimientos de soledad y separación y desarrollar la capacidad para la felicidad y el agradecimiento. Es posible que los estudiantes más implicados hayan despertado ya el deseo de iluminación, que el budismo considera la más alta expresión del potencial humano. Según lo que sabemos, Buda fue el primero en descubrir la vía que lleva más allá de cualquier forma de sufrimiento con el fin de completar y perfeccionar la iluminación. Para que otros pudieran encontrar el camino, elaboró un mapa de la vía hacia la realización, indicando el punto de partida, cómo analizar y cómo trascender los límites impuestos por el condicionamiento. Como tales limitaciones brotan de la mente, que es la que fabrica nuestra realidad, Buda puso énfasis en la importancia de comprender la mente: qué es, cómo construye nuestra realidad y cómo activar su potencial para la transformación. Este camino pasa por el análisis de los kleshas, las sombras que ocultan la verdadera naturaleza de la mente, y del karma, la interconexión entre causa y efecto que condiciona su funcionamiento. Este análisis compone el núcleo del Abhidarma, la ciencia budista de la mente. Desarrollado a lo largo de siglos de análisis de la meditación, el Abhidharma traza el proceso que da lugar a la noción del yo como el dueño y poseedor de la experiencia, lo que Buda identificó como el klesha priero y la fuente del sufrimiento eterno. El problema radica en la esencia del mismo proceso perceptivo que no puede dejar a la experiencia simplemente ser. La percepción nos empuja hacia la definición, la identificación y la interpretación. Alguien tiene que hacerse cargo, alguna entidad tiene que ser designada para asimilar y procesar esta experiencia. Esta dinámica introduce un nuevo factor en los procesos mentales: la mente observa al observador, y así un sujeto comienza a existir -un sujeto que puede percibir y conocer todo lo demás como un objeto. Una vez que el dualismo del sujeto y del objeto entra en juego, se fortalece con cada pensamiento y cada acción que sigue, empezando una compleja interacción de causas y efectos que refuerza el sentido del yo y lo adorna con diferentes atributos y patrones. Si aceptamos la ilusión de que un sujeto existe sin dudarlo, caemos en la existencia y nos volvemos vulnerables a lo que el karma produce[...] Tarthang Tulku Rinponche, en el Prólogo del libro de Claudio Naranjo: "Entre Meditación y Psicoterapia".
Una contribución sustancial para el desarrollo de la conciencia. Una obra integradora donde Oriente y Occidente se dan la mano, donde las técnicas de meditación de las diversas Tradiciones Espirituales se conectan con la psicoterapia como poderosas herramientas para el buscador. En palabras de Dr. Mirko Fryba: Este libro explica los diversos sistemas de conocimiento acerca de la meditación. El propósito del Dr. Naranjo es extraer de ellos lo esencial, encontrar los denominadores comunes y conseguir un cuerpo de conocimiento psicoterapéuticamente útil y coherente. DR. CLAUDIO NARANJO Realizó estudios de Medicina y Psiquiatría en Chile, Psicología en Harvard. Aprendió Terapia Gestalt con Fritz Perls y formó parte del equipo original del Insituto Esalen en la década de los 60. Fue profesor de Psicología Humanista en la Universidad de Santa Cruz (CA), de Meditación en el Instituto Nyingma de Berkeley (CA) y de Religiones Comparadas en el Insituto de Estudios Asiáticos de California. A través de su actividad con grupos en diversos países del mundo, se ha distinguido por la integración entre lo espiritual y lo terapéutico, que ha desarrollado especialmente a través de los programas SAT.