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Paz y Ciencia

lunes, 5 de marzo de 2018

Diario íntimo de Carl Gustav Jung El Libro Rojo



“Si hablo de acuerdo al espíritu de mi tiempo, debo decir: nada ni nadie puede puede justificar lo que voy a proclamar. Esta justificación la considero superflua, y además no tengo elección, debo hacerlo. He aprendido que paralelamente al espíritu del tiempo actual, hay además otra clase de espíritu actuando, a saber: aquel que controla las profundidades de todo lo que coexiste.
El espíritu de mi tiempo desearía oír hablar de uso y valor. Yo también pensaba de esta forma, y mi lado humano todavía lo hace. Pero ese otro espíritu me fuerza, a pesar de todo, a hablar, más allá de la justificación, de la utilidad y del significado. Henchido de orgullo humano y cegado por el presuntuoso espíritu de estos tiempos, intenté mantener ese otro espíritu lejos de mí. Pero no tuve en cuenta que ese hálito que gobierna lo más profundo de la existencia desde tiempo inmemorial y para toda la posteridad, posee un poder muy superior a ese espíritu que cambia con las generaciones.
Esa fuerza espiritual ha sometido el orgullo y arrogancia de mi capacidad de discernimiento. Se llevó mi fe en la ciencia, me despojó de la satisfacción que me proporcionaba la comprensión y ordenamiento de las cosas, y dejó morir en mí la devoción por los ideales de nuestro siglo. Me empujó hacia las cosas más simples y elementales.
Así mismo se apoderó de mi entendimiento y todos mis conocimientos y los puso al servicio de los inexplicable y lo paradójico. Alejó mi voz y mi escritura de todo aquello que no estuviera a su servicio, es decir de esa amalgama de sentido y sin-sentido de que se compone el supremo significado.
El supremo significado no es sólo un significado ni tampoco un absurdo, es una imagen llena de fuerza: magnificencia y fuerza unidas.
El supremo significado es el principio y el fin. Es el puente a través del cual llegar a la realización.
Los demás Dioses murieron a causa de su temporalidad, pero el supremo significado nunca muere, tan pronto es algo lleno de sentido como se convierte en algo absurdo, y de entre el fuego y la sangre originados en esa colisión vuelve a ascender de nuevo.
La Divinidad tiene una sombra. El supremo significado es real y también esta ensombrecido. Pues ¿como podría existir y ser corporeo sin tener una sombra?
La sombra es el sin-sentido. Carece de fuerza y no posee existencia por sí misma. Pero el sinsentido es el hermano eterno e inseparable del supremo significado.
Al igual que las plantas, los hombres crecen, algunos en la luz otros en las sombras. Hay muchos que necesitan las sombras y no la luz.
La imagen de Dios arroja una sombra que es tan grande como él mismo.
El supremo espíritu es grande y pequeño; vasto como el cosmos y tan minúsculo como las células de un cuerpo vivo.
El espíritu de mi tiempo que anidaba en mí deseaba conocer la grandeza y extensión del supremo conocimiento, pero no su pequeñez. Lo más profundo del ser, no obstante, venció esta arrogancia y tuve que aceptar lo insignificante para salvar lo inmortal en mí. Eso me consumió interiormente ya que era despreciable y antiheroico. Era incluso ridículo y repulsivo. Pero algo me atenazaba desde esas profundidades del ser, obligándome a beber la más amarga de las pócimas.
El espíritu de mi tiempo me tentó con la idea de que todo esto pertenece a las sombras de la Divinidad. Lo cual hubiera constituido una peligrosa decepción ya que la sombra es un sin-sentido. Pero lo pequeño, limitado y banal no es un sin-sentido sino una de las dos esencias del Altísimo.
Me resistía a aceptar que lo cotidiano pertenece a la imagen de la Divinidad. Intenté huir de este pensamiento y me refugié tras las más remotas y frías estrellas.
Pero ese espíritu de lo profundo se apropió de mí y vertió la amarga bebida entre mis labios.
El espíritu de este tiempo me susurraba: “Este supremo significado, esta imagen de Dios, esta mezcla de indiferencia y exaltación eres tú y solo tú. Pero lo más profundo del ser me decía: “Eres la imagen de un mundo eterno, todos los misterios del devenir -el nacimiento y la muerte- viven en tí. Si no los poseyeras, como podrías conocer todo esto?
Para sostener mi debilidad humana, el espíritu de lo profundo me infundió estas palabras. Y aún así eran superfluas, ya que no hablo libremente, pero debo hacerlo. Hablo porque el espíritu me roba la alegria de vivir si no lo hago. Soy como el siervo que porta algo en sus manos pero desconoce qué es. Sus manos arderían si no lo depositara donde su señor le ordenó que lo hiciera

Pero el espíritu de mi tiempo avanzó y dejó caer enfrente de mí enormes volúmenes que contenían todo mi conocimiento. Sus páginas estaban hechas de mineral, y un estilete de acero había grabado palabras inexorables in ellos, y señalando esas palabras inexorables me habló y dijo: “Toda esta palabrería, todo esto es una locura”
Es cierto, es cierto, todo lo que digo está compuesto de grandilocuencia e intoxicación, es la fealdad de la locura.
Pero el espíritu de lo profundo ascendió y me dijo: “Si, lo que hablas lo es. La grandilocuencia lo es, la intoxicación lo es, lo indigno, lo contaminado, la más insignificante dolencia lo es. Corre por las calles, vive en las casas, y domina la vida de toda la humanidad. Incluso las eternas estrellas son lugares comunes. Es la gran señora de Dios y también parte de su esencia. Uno se ríe de eso, y esa risa, también lo es. Acaso crees, hombre de este tiempo, que la risa es inferior a la adoración? Cuál es tu medida, falso tasador? La suma de la vida es la que decide sobre la risa y la adoración, no tu juicio”


EXTRACTO

domingo, 4 de marzo de 2018

Disociación Destruyendo a la persona y su entorno




DISOCIACIÓN Y RAÍZ DEL DOLOR
DE AFLUENTES

¿Qué es la disociación?

Disociación es una palabra que se utiliza para describir la desconexión entre cosas generalmente asociadas entre sí. Las experiencias disociativas no se integran en el sentido del yo, dando por resultado discontinuidades en el conocimiento consciente. En la disociación se da una falta de conexión en los pensamientos, memoria y sentido de identidad de una persona. Por ejemplo, alguien puede pensar en un acontecimiento que le trastornaba enormemente y aún así no experimentar ninguna emoción en absoluto. Es lo que se llama embotamiento emocional, uno de los aspectos principales del trastorno de estrés postraumático. La disociación es un proceso psicológico que se encuentra comúnmente en personas que buscan un tratamiento por problemas psicológicos (Maldonado et al., 2002).

La disociación cae dentro de una línea continua de severidad. Por ejemplo, una disociación leve sería quedarse absorto leyendo un libro y no darse cuenta de lo que sucede alrededor, o cuando estás conduciendo por una carretera familiar y te das cuenta de que no recuerdas los últimos kilómetros porque tu mente estaba "en otra parte" mientras tu cuerpo se encargaba de conducir. Estos síntomas no se consideran patológicos y caen dentro de la normalidad. Reciben el nombre de abstracción hipnótica. Una forma más severa y crónica de disociación puede verse en el trastorno de identidad disociativo, antes llamado trastorno de personalidad múltiple, y otros trastornos disociativos que iremos viendo a lo largo de estas páginas.

La disociación puede afectar a la subjetividad de una persona en forma de pensamientos, sentimientos y acciones que parecen no provenir de ninguna parte, o se ve a sí misma llevando a cabo una acción como si estuviera controlada por una fuerza externa. (Dell, 2001). Por lo general, una persona se siente "controlada" por una emoción que no parece tener en ese momento. Por ejemplo, puede sentir repentinamente una tristeza insoportable, sin una razón evidente, y después esa emoción desaparece de la misma manera que llegó. O bien, una persona puede encontrarse a sí misma haciendo algo que no haría normalmente pero incapaz de detenerse, como si alguien le estuviera obligando a hacerlo. Esto se describe a veces como la experiencia de ser un "pasajero" en su propio cuerpo, más que el conductor.

Hay cinco maneras principales mediante las cuales la disociación de procesos psicológicos cambia la manera en que una persona experimenta la vida: despersonalización, desrealización, amnesia, confusión de la identidad, y alteración de la identidad. Se sospecha de la existencia de un trastorno disociativo cuando se da cualquiera de las cinco características.
Despersonalización
Despersonalización es la sensación de estar separado, o fuera del propio cuerpo. Sin embargo, algunas personas hablan de una profunda alienación de sus cuerpos, la sensación de que no se reconocen en el espejo, no reconocen su cara, o simplemente, no se sienten "conectados" con sus cuerpos de maneras que son difíciles de expresar con palabras (Frey, 2001; Guralnik, Schmeidler, Y Simeon, 2000; Maldonado et al., 2002).
Desrealización
Es la sensación de que el mundo no es real. Algunas personas explican que el mundo parece falso, brumoso, lejano, o como si lo vieran a través de un velo. Otras dicen ver el mundo como si estuvieran fuera, o como si vieran una película (Steinberg, 1995).
Amnesia disociativa
La amnesia se refiere a la incapacidad para recordar información personal importante que es tan extensa que no es debida al olvido ordinario. La mayoría de las amnesias típicas de los trastornos disociativos no suelen ser del tipo de la fuga disociativa, donde las personas recorren largas distancias y de repente se dan cuenta de que no saben dónde están ni cómo llegaron allí. Por el contrario, la mayoría de las amnesias consisten a menudo en el olvido de un acontecimiento importante, por ejemplo, una boda, o una reunión social, o un periodo de tiempo, que puede abarcar minutos o años. Más típicamente, se producen micro-amnesias, en las que no se recuerda una discusión, o el contenido de una conversación se olvida de un momento a otro. Algunas personas afirman que este  tipo de experiencias las dejan a menudo luchando por recordar de qué estuvieron hablando. Mientras tanto, esta persona intenta no dejar que su interlocutor se dé cuenta de que no tiene ni idea de lo que se ha estado diciendo.

Confusión de la identidad y alteración de la identidad

La confusión de la identidad es un sensación de confusión respecto a quién es uno mismo. Por ejemplo, cuando una persona siente excitación y una emoción positiva mientras está realizando una actividad (por ejemplo,  conducción temeraria, uso de drogas) que por lo general le resulta desagradable. La alteración de la identidad es la sensación de ser marcadamente diferente de otra parte de su ser. Así, una persona puede cambiar a una personalidad diferente, sentirse confusa, y preguntar a su terapeuta, "¿Quién eres tú, y qué hago yo aquí?" Además de estos cambios observables, la persona puede experimentar distorsiones del tiempo, lugar, y situación. Por ejemplo, en el curso de un descubrimiento inicial de la experiencia de la alteración de la identidad, una persona puede creer incorrectamente que es cinco años mayor, que está en la casa de su niñez y no en el despacho de su terapeuta, o temer que una persona fallecida a la que teme aparezca de un momento a otro (Fine, 1999; Maldonado et al., 2002; Spiegel Y Cardena, 1991; Steinberg, 1995).

Más a menudo, pueden observarse formas más sutiles de alteración de la identidad cuando una persona utiliza diferentes tonos de voz, forma de hablar, o expresiones faciales. Éstos cambios pueden estar asociados a un cambio en la forma de ver el mundo del paciente. Por ejemplo, durante una discusión sobre el miedo, un cliente puede sentirse inicialmente joven, vulnerable, y asustado, seguido por un cambio repentino a un estado de hostilidad y crueldad. La persona puede expresar confusión sobre sus emociones y percepciones, o puede tener dificultades para recordar qué acaba de decir, incluso aunque no diga ser una persona diferente o tener otro nombre. 

El paciente puede ser capaz de confirmar la experiencia de una alteración de la identidad, pero a menudo la parte de sí mismo que se presenta a terapia no es consciente de la existencia de estados disociados. Si se sospecha de una alteración de la identidad, puede confirmarse al observar amnesia para el propio comportamiento, cambios de humor, cambios en los patrones de discurso, lenguaje corporal, conducta y relación con el terapeuta.

¿Cuál es la causa de la disociación y de los trastornos disociativos?


La investigación tiende a indicar que la disociación procede de una combinación de factores ambientales y biológicos. La probabilidad de que una tendencia a disociar sea heredada se considera que es de cero (Simeon et al., 2001). Por lo general, el abuso repetido físico y/o  sexual en la infancia y otras formas de trauma se asocian al desarrollo de los trastornos disociativos (Putnam, 1985). En el contexto de un trauma crónico y severo en la niñez, la disociación puede ser considerada adaptativa porque reduce el intenso dolor emocional creado por el trauma. Sin embargo, si la disociación continúa utilizándose en la edad adulta, cuando el peligro original ya no existe, puede ser disfuncional. El adulto que disocia puede desconectar automáticamente de las situaciones que percibe como peligrosas o amenazantes, sin tener tiempo para determinar si existe un peligro real. Esto deja a la persona fuera de contacto en muchas situaciones de la vida diaria, e incapaz protegerse en momentos de peligro real.

La disociación puede también ocurrir cuando ha habido negligencia severa o abuso emocional, incluso cuando no ha habido abuso físico o sexual ostensible (Anderson y Alexander, 1996; Del oeste, Adán, Spreng, Y Rose, 2001). Los niños pueden también disociar en las familias en las que los padres son amenazadores, imprevisibles, disocian ellos mismos, o utilizan un estilo de comunicación altamente contradictorio (Blizard, 2001; Liotti, 1992, 1999a, b).

El desarrollo de desórdenes disociativos en la edad adulta parece estar relacionado con la intensidad de la disociación durante el acontecimiento traumático real; la disociación severa durante la experiencia traumática aumenta la probabilidad de la generalización de tales mecanismos tras el acontecimiento. 

El trauma repetido en la niñez aumenta perceptiblemente la probabilidad de desarrollar trastornos disociativos en la edad adulta. (International Society for the Study of Dissociation, 2002; Kisiel & Lyons, 2001; Martinez-Taboas & Guillermo, 2000; Nash, Hulsey, Sexton, Harralson & Lambert, 1993; Siegel, 2003; Simeon et al., 2001; Simeon, Guralnik, & Schmeidler, 2001; Spiegel & Cardena, 1991). 
Problemas para manejar las emociones

Uno de los problemas principales para la persona con un trastorno disociativo es la alteración de la regulación de las emociones; es decir, la dificultad para tolerar y manejar experiencias emocionales intensas. Este problema procede en parte de haber tenido pocas  oportunidades de aprender a calmarse a sí mismos o modular sus emociones, debido al hecho de criarse en una familia abusiva o negligente, donde los padres no enseñaron estas habilidades. Los problemas en el manejo de las emociones se componen de la intrusión repentina de recuerdos traumáticos y de las emociones abrumadoras que los acompañan (Metcalfe y Jacobs, 1996; Rauch, van der Kolk, Fisler, Alpert, Orr et al., 1996).

La incapacidad para manejar emociones intensas puede desencadenar un cambio en el estado del yo, desde un estado de ánimo a otro. La despersonalización, la desrealización, la amnesia y la confusión de la identidad pueden considerarse esfuerzos de autorregulación cuando la regulación de las emociones falla. La despersonalización (o verse a sí mismo como si estuviera fuera de su propio cuerpo), por ejemplo, es un modo de no estar presente mientras se está siendo sometido a un acto de abuso o crueldad insoportable. Como última alternativa de una mente abrumada para escapar del miedo cuando no hay escapatoria, una persona puede, inconscientemente, adaptarse creyendo que es alguien diferente. Así, la experiencia traumática que la persona no se ve capaz de afrontar ni de admitir, queda en un compartimento aislado de su mente, desconectado del resto, y desarrollándose de un modo independiente con cada repetición del trauma hasta dar lugar a una personalidad diferente. No es raro que una de las personalidades sea agresiva y sienta ira y desprecio hacia la personalidad víctima, a quien considera débil, cobarde y merecedora del castigo. Esta personalidad airada ha observado a la víctima desde fuera sin sentir nada hacia ella. Por eso, uno de los pasos principales para la integración de esta personalidad pasaría por lograr que sienta compasión por la víctima y empatía hacia ella. La aproximación terapéutica requiere ayudar a construir la confianza en la capacidad de una persona para tolerar sus emociones, aprender, y crecer como persona.

Tipos de trastornos disociativos según el DSM-IV TR


Hay cuatro categorías principales de trastornos disociativos:

Amnesia disociativa, fuga disociativa, trastorno de identidad disociativo, y trastorno de despersonalización.

La amnesia de disociativa (amnesia psicógena) se caracteriza por una incapacidad para recordar información personal importante, generalmente de una naturaleza traumática o estresante, que es demasiado amplia como para ser explicada por el olvido ordinario. Es la más común de todos los trastornos disociativos, y puede verse con frecuencia en las salas de emergencia de los hospitales (Maldonado et el al., 2002; Steinberg et al., 1993). Además, la amnesia disociativa se asocia a menudo a otros trastornos psicológicos (por ejemplo, trastornos de ansiedad, otros trastornos disociativos). Los individuos que sufren de amnesia disociativa son generalmente conscientes de su pérdida de memoria, la cual suele ser reversible debido a que los problemas de memoria se dan en el proceso de recuperación, no en el proceso de codificación. La duración del trastorno varía desde algunos días a varios años.

La fuga disociativa (fuga psicógena) se caracteriza por un viaje repentino e inesperado lejos del hogar o del trabajo, acompañado por una incapacidad para recordar su pasado y confusión sobre la identidad personal o la asunción de una nueva identidad. Estas personas son vistas como normales por los demás. És decir, su psicopatología no es obvia. No suelen ser conscientes de su pérdida de memoria

El trastorno de despersonalización se caracteriza por una sensación persistente o recurrente de estar separado de los propios procesos mentales o del propio cuerpo. Las personas que padecen este trastorno dicen sentirse como si estuvieran mirando sus vidas desde fuera de sus cuerpos, como si vieran una película. 

A menudo informan de problemas de concentración, memoria y percepción (Guralnik et al., 2001). La despersonalización debe ocurrir independientemente del trastorno de identidad disociativo, trastornos por abuso de sustancias y esquizofrenia (Steinberg et al., 1993).

El trastorno de identidad disociativo (conocido anteriormente como trastornos de personalidad múltiple) es la manifestación más severa y más crónica de la disociación, caracterizado por la presencia de dos o más estados de personalidad o identidades diferentes  que, recurrentemente, toman el control del comportamiento del individuo, acompañado por una incapacidad para recordar información personal importante que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario. Ahora se sabe que estos estados disociados no son personalidades totalmente formadas, sino más bien representan un sentido de la identidad fragmentado. La amnesia asociada típicamente a este trastorno es asimétrica, es decir, las diferentes personalidades recuerdan aspectos diferentes de la información autobiográfica. Suele haber una personalidad principal que se identifica con el nombre verdadero del cliente. Por lo general,  la personalidad principal no está enterada de la presencia de las demás. Las diferentes personalidades pueden jugar papeles distintos al hacer frente a áreas problemáticas. Suelen aparecer un promedio de 2 a 4 identidades en el diagnóstico, con un promedio de 13 a 15 personalidades que emergen durante el curso del tratamiento (Coons, Bowman y Milstein, 1988; Maldonado et al., 2002). Los acontecimientos ambientales suelen desencadenar el cambio repentino de una personalidad a otra.

Trastorno disociativo no especificado. Incluye los trastornos disociativos que no satisfacen totalmente los criterios diagnósticos  para ninguno de los trastornos mencionados. En la práctica clínica, éste parece ser el diagnóstico más habitual.
Prevalencia de los trastornos disociativos

Algunos estudios indican que la disociación ocurre en un 2-3 % de la población en general. Otros estudios han estimado un índice de prevalencia del 10% para todos los trastornos disociativos (Loewenstein, 1994). La disociación puede darse en formas agudas o crónicas. Inmediatamente después de un trauma severo, la incidencia de fenómenos disociativos es bastante alta. Aproximadamente el 73 % de las personas expuestas a un incidente traumático experimentarán estados disociativos durante el incidente o durante las horas, días o semanas posteriores. Sin embargo, para la mayoría de las personas estas experiencias desaparecerán por sí mismas en algunas semanas.
  • Amnesia disociativa: no se conoce la prevalencia exacta.
  • Fuga disociativa:0,2 % de la población general. Esta prevalencia se considera más alta durante periodos de estrés extremo.
  • Trastorno de identidad disociativo. Entre el 0,1 y el 1 %. En pacientes psiquiátricos la prevalencia oscila entre el 5 y el 10 %
  • Trastorno de despersonalización. No se conoce la prevalencia exacta pero algunos investigadores lo consideran el tercer trastorno psicológico más frecuente después de la depresión y la ansiedad.

 Autora: Ana Muñoz

Sugerencias; Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Zaragoza. (Zona Centro)
653 379 269





sábado, 3 de marzo de 2018

Freud Adler y Jung



Si intentáramos captar los tres sistemas -Freud, Adler, Jung- en su íntima esencia se podría decir:

:: En la labor investigadora de Freud se percibe por todas partes el cálido soplo de ls metrópoli. La dialéctica demasiado clara y hasta cegadora le pertenece. Freud es un FAUSTO que no deja tranquilos a los demás, y que, a su vez, nunca está tranquilo.

:: En la escuela de Adler, encontramos por todas partes la pequeña ciudad; cada cual puede mirar por la mirar por la ventana de su vecino y controlar celosamente su "standard" de vida. El hacerse valer es lo más omportante. Se perciben olores de la cocina doméstica por todas las calles.

:: Con Jung, sin embargo, no estamos ya en la metrópoli ni en la pequeña ciudad; nos encontramos en la atmósfera libre y fresca de los Alpes. El turista contrsts un guía para algunas horas, pero en lo demás debe confiar en sí mismo y en sus propias fuerzas. Junto a él, hay rocas y tierra, y encima brilla el límpido cielo y el sol que nos proporciona energías.



1961. Dr. F. Oliver Brachfeld.
("Teoría del Psicoanálisis").
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo


viernes, 2 de marzo de 2018

TLP Dimensiones Psico(pato)lógicas




Una buena forma de aproximarse a las dimensiones psicopatológicas del Trastorno Límite o Borderline es hacerlo a través de sus ejes:

- Disregulación emocional: Los pacientes presentan dificultades serias en la regulación de sus emociones y sufren episodios depresivos, de ira, o ansiedad frecuentemente.

- Disregulación conductual: En esta área es importante destacar las dificultades en el control de los impulsos y las conductas suicidas. Los comportamientos suicidas en estos pacientes comprenden un amplio rango de manifestaciones que van desde autolesiones hasta intentos graves de suicidio en los que la vida se pone en serio peligro.

- Hipersensibilidad Interpersonal: Estos individuos suelen presentar dificultades en el área interpersonal. Las relaciones suelen ser cambiantes, intensas y caóticas, pasando de la idealización al odio con relativa facilidad. Les resulta muy difícil dar por terminada una relación y realizan esfuerzos frenéticos para evitar el abandono, que a veces provocan.

- Alteraciones de la Identidad: Es este uno de los aspectos más problemáticos en el TLP. Aquí se incluirían los sentimientos crónicos de vacío, el sburrimiento y la incertidumbre con relación a su autoconcepto, la identidad sexual, la imagen corporal u otros aspectos relacionados, como las dificultades en la autodirección, es decir, el establecimiento y la consecución de metas vitales. También se incluyen en esta dimensión síntomas cognitivos graves que suelen estar asociados a crisis emocionales, como los estados disociativos o a la ideación paranoide.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
Zaragoza (Zona Centro)
653 379 269

El Factor Ambiental en el desarrollo del Individuo



EL FACTOR AMBIENTAL PARA WINNICOTT. UN MODELO DE CRECIMIENTO

La novedad que propone Winnicott es la consideración de los factores ambientales que rodean al niño, para destacar cómo gravitan en el curso de su desarrollo. Los estímulos que le llegan al bebé deben mantenerse en un determinado nivel, lo más bajo posible. Si son excesivos, perturban su capacidad para soportarlos y generan un efecto traumático; pero, si son demasiado pocos, no se registran los estímulos necesarios que impulsen un crecimiento adecuado.

Para Winnicott, los estímulos que llegan al bebé nunca son "puros", siempre están tamizados y vehiculizados por la intervención de la madre.
Para Klein, el bebé ya puede "pensar" al mundo y otorgarle algún tipo de sentido a sus estímulos y sensaciones (por ejemplo, interpretando el dolor que le produce el hambre como algo que le ataca "desde un "adentro" -"afuera" no es-para Winnicott- algo que esté estructurado en la mente del bebé desde el nacimiento.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Zaragoza (Zona Centro). Psicoterapia 
rcordobasanz@gmail.com y www.rcordobasanz.es

jueves, 1 de marzo de 2018

Trastorno Límite o Borderline




Inestabilidad afectiva, intolerancia a la soledad, síntomas psicóticos ante la amenaza de un abandono real o imaginado, sentimientos de vacío... trastorno límite o borderline; una de las entidades nosológicas más confusas tanto desde el punto de vista clínico, como conceptual y terminológico.
Es preciso entender la evolución del concepto "trastorno límite de la personalidad". Resulta vital conocer su comorbilidad y psicodinamia.

La confusión terminológica parece ridícula, así como la conceptual que existe. Cabe pensar en primer plano la confusión y a una denominación del "TLP" o "Borderline", como una entidad nosológica, como un síndrome propio. Cambiar la denominación de forma que sea más acorde con los síntomas y características propias del cuadro, que situaría al trastorno borderline en una categoría propia y con una entidad propia y con una entidad independiente y clara.

El trastorno por inestabilidad emocional o TLP es un síndrome claro y multisintomático, con una presentación clínica propia caracterizada fundamentalmente por la inestabilidad emocional, temor al abandono y sentimientos de vacío.

Estamos ante una alteración grave que afecta al funcionamiento social, laboral, afectivo e interpersonal del sujeto, por lo cual debería ser considerado un síndrome clínico propiamente dicho.


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. 
Experto en Trastornos de Personalidad.
653 379 269
Zaragoza (Zona Centro).

Winnicott y la Ciencia



«No dejaremos de explorar y el fin de nuestra exploración sera encontrar el punto de partida y conocer el lugar por primera vez». T. S. Eliot. Poeta admirado por Winnicott. Imagen del poeta.

Sobre los científicos yo diría lo siguiente: cuando aparece una brecha en el conocimiento, el científico no se precipita hacia una explicación sobrenatural. Una actitud semejante supondría pánico, temor a lo desconocido; no tendría nada de científica. Para el científico, cada brecha de en la comprensión constituye un estimulante desafío. Se admite la ignorancia y se proyecta un programa de investigación. El estímulo para el trabajo que se realiza es la brecha es la existencia de la brecha. El científico puede permitirse esperar y ser ignorante. Lo que significa que tiene alguna alguna clase de fe...

Para el científico, formular preguntas es casi lo único que importa. Las preguntas, cuando se encuentran, sólo suscitan nuevas preguntas. La pesadilla del científico es la idea de conocimiento total. Tiembla sólo de pensarlo.Compárese esto con la certidumbre propia de la religión y se verá qué distinta es la ciencia de la religión, La religión sustituye la duda por la certidumbre. La ciencia alberga dudas infinitas e implica una fe. ¡Fe en qué! O, si eso es necesario que esa fe recaiga en algo, será entonces una fe en las leyes inexorables que gobiernan los fenómenos.

El psicoanálisis avanza, más allá del punto en que se detiene la fisiología. Extiende el territorio científico abarcando los fenómenos de la personalidad humana, los sentimientos y los conflictos humanos. Proclama, por tanto, que la naturaleza humana puede ser examinada; y allí donde la ignorancia es patente, puede permitirse esperar y no necesita refugiarse en formulaciones supersticiosas. Una de las principales contribuciones de la ciencia es que termina con la risa, el alboroto y la agitación; nos concede tiempo para descansar. Podemos jugar nuestra partida de bolos e incluso ganarles a los españoles.

Donald Woods Winnicott: "La Naturaleza Humana". pág.: 18-19. Paidós. 1994 Argentina.
Título Original: "Home is Where we start from"

Rodrigo Córdoba. Zaragoza. Psicólogo. Zona Centro. 653 379 269
www.rcordobasanz.es