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Paz y Ciencia
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viernes, 9 de diciembre de 2016

El deseo es la metonimia de la carencia de ser



"El deseo es la metonimia de la carencia de ser". Jaques Lacan.

El deseo es estructuralmente imposible de satisfacer. La necesidad puede ser satisfecha. Siempre queda algo por desear. 

Lacan sostiene que mientras que la histeria se caracteriza por el deseo insatisfecho, la neurosis obsesiva se caracteriza por el deseo imposible. Ambas son estrategias para mantener el deseo en el cuadro.



Bruce Fink: Lacan a la Letra

lunes, 5 de diciembre de 2016

Por qué no debemos analizar con nuestro propio ser



"Si se forman analistas es para que haya sujetos tales que en ellos el yo esté ausente. Éste es el ideal del análisis, que,  desde luego, es siempre virtual. Nunca hay un sujeto sin yo, un sujeto plenamente realizado, es esto lo que hay que intentar obtener siempre del sujeto en análisis". Lacan, Seminario 2

Habiendo mencionado la "personalidad" (más específicamente, la diferencia entre interpretar desde la posición del Otro y hacerlo sobre la base de la propia personalidad), consideremos cómo ella se relaciona con lo que Lacan denomina el "ser" en este escrito. 

En La interpretación de los sueños, James Strachey traduce como "el núcleo de nuestro ser".
En ese texto, Freud nos dice que el núcleo de nuestro ser consciente en "mociones de deseos inconscientes". Se trata de los procesos primarios, que nos caracterizan, en primer lugar, en comparación con los procesos secundarios, que sólo llegan a caracterizarnos en el curso de los años y no hacen más que dirigir y desviar los procesos primarios en lugar de sobrescribirlos o erradicarlos. El "núcleo de nuestro ser" consta, por lo tanto de mociones de deseo (gobernadas por el proceso primario) que se retrotraen a la primera infancia y que constituyen nuestros impulsos "primitivos" duraderos.

El término "ser" aparece en el texto de Lacan unas líneas más abajo, cuando cita la concepción de Nacht: "el analista cura menos por lo que dice y hace por lo que es". En el trabajo de Nacht, el ser del analista ("lo que es") es la personalidad del analista. Nacht enfatiza "la importancia de la personalidad del analista", que debe ser "lo más armoniosa y equilibrada posible". Incluso llega a decir que aunque se emprenda una formación analítica, la personalidad no necesariamente se vuelve apta para ser analista, "son necesarios ciertos dotes innatos". En otras palabras, o nacemos con la pasta adecuada o no, y en este último caso, por más análisis que hagamos, no podremos ocupar la posición analítica apropiada. Nacht sostiene, entonces, que sólo cierto tipo de personas, personas con cierto tipo de personalidad, pueden ser analistas. 

Claramente, no hay "ninguna trascendencia en el contexto", es decir, no hay modo de trabajar sobre la base de algo más objetivo, como aquello que aporta el Otro.
Comparemos el trabajo de Nacht con lo que dice Lacan: "Está tanto menos seguro de su acción cuanto que en ella está más interesado en su ser". En otras palabras, cuanto más el analista deja que su personalidad sea su guía, menos seguridad tiene de lo que está haciendo. 

Lacan agrega que el analista "haría mejor en situarse a partir de su falta de personalidad, podríamos decir, a partir de lo que es o del lugar donde se ubica cuando la personalidad se ha ocurrido a un costado: el Otro. Escuchar un lapsus o un murmullo no tiene nada que ver con su ser sino más bien como algo dirigido a otra parte, a algo o alguien más.

Lacan: "Queremos dar a entender que es en la medida de los callejones sin salida encontrados al captar su acción en su autenticidad, como los investigadores, tanto como los grupos, llegan a forzarla en un sentido de poder".

En sus "Trabajos sobre técnica psicoanalítica", Freud nos dice de manera explícita que en ocasiones  hay pacientes "a quienes es preciso consagrarles más tiempo que el promedio de una hora de sesión, es porque ellos pasan la mayor parte de esa hora tratando de romper el hielo, de volverse comunicativos".

Bruce Fink: Lacan a la letra. Gedisa. 2016. Barcelona.

domingo, 4 de diciembre de 2016

¿Qué quiere decir ocupar el lugar del Otro?



El doble significado de lo que dice el analizante o el significado de algunos de sus lapsus ya están allí, en el Otro. Las personas que no están en el consultorio con ellos podrían escuchar los mismos significados dobles y tal vez adivinar algunos de los significados de los lapsus simplemente leyendo una transcripción. No hay nada oculto en el Otro. El Otro tiene relación con los códigos simbólicos existentes y las interrelaciones entre palabras y frases que operan en un lenguaje.
Los analistas pueden ignorar muchos aspectos de los contextos de los analizantes, y tal vez esto les proporcione una comprensión sesgada de la situación. Deben procurar aprender más acerca de la cultura y la lengua de sus analizantes. Si no lo hacen, dejan que su "información inadecuada" (es decir, un aspecto de su contratransferencia, que Lacan define como "la suma de los prejuicios, de las pasiones, de las dificultades, incluso de la insuficiente información del analista en determinado momento del proceso dialéctico [...], interfiera con el trabajo analítico. Una y otra vez, desconocer al Otro ha llevado a los analistas en la dirección equivocada (el Otro no es la teoría psicoanalítica per se).

El Otro es el nivel en el cual debe ubicarse el analista: escuchar los lapsus, advertir las expresiones idiomáticas y estar atento a los dobles sentidos, todo lo cual puede ser escuchado y entendido por cualquiera que tenga una formación lingüística y analítica apropiada. ¡Escuchar un lapsus tiene poco y nada que ver con la personalidad!  Tiene que ver con adoptar una posición simbólica, en lugar de considerar siempre cómo el analizante lo toma y lo trata como persona: como un objeto bueno o malo, como una figura parental punitiva o como una figura amorosa, etcétera. En otras palabras, tiene que ver con escuchar, no desde la posición del yo o la personalidad, sino desde el lugar privilegiado del Otro.

Quizá, en algún momento haga referencia al Otro (es decir, dice algo evocador u oracular que tiene dos o más significados posibles, aprehensibles prácticamente por cualquiera que hable el mismo lenguaje ) y espere a ver el efecto que tiene en el inconsciente del analizante, ya sea en la forma de una asociación espontánea o de un pensamiento o un sueño producidos con posterioridad. En el otro caso, el analista podría esperar a que el analizante diga algo que involuntariamente tenga más de un sentido y entonces dejar que el . permitir así que resuenen sentidos dobles o triples. En ambos casos, la estrategia fundamental del analista sigue siendo la misma: ubicarse en el análisis no como un yo sino como el Otro. Otro juegue su mano (metáfora del bridge), por ejemplo, al repetir una o más palabras del analizante y puesto que éste es un ideal que nunca se alcanza completamente, el analista debe tratar de evitar, tanto como sea posible, el analista debe evitar que su yo interfiera con su capacidad de ocupar el lugar del Otro.

Bruce Fink: "Lacan a la Letra". Gedisa, 2016. Barcelona.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Analizante para Lacan



Mientras que el analizante neurótico  trata todo el tiempo, consciente o inconscientemente, de situar al analista en el lugar del Otro, ciertos analistas no dejan de referir todo a ellos mismos, plegando la transferencia simbólica con la imaginaria. 

Tales analistas apelan "a la parte sana del yo" (sin duda, el yo observador), a la que Lacan se refiere sarcásticamente como a "la parte que piensa como nosotros".

Tratan de lograr que parte del yo del paciente se modele según su propio yo, una noción que Lacan critica profusamente. En este punto, los analistas se embarcan en un proyecto narcisista de autoduplicación, pues intentan clonarse a sí mismos al formar nuevos analistas a semejanza de su propia imagen. Lacan afirma que la única respuesta que estos analistas tienen para la pregunta "¿Quién o qué es el analista cuando interpreta? " (...) Interpretan con su propia personalidad.

Lacan llega a decir que estos analistas, con su forma de trabajar, borran la interpretación del mapa, en cambio, simplemente tratan de que los analizantes vean la realidad tal como ellos mismos la ven. En lugar de interpretar, dan su opinión, confrontan al analizante con la realidad que supuestamente se niega a ver, y hacen sugerencias.

Bruce Fink: "Lacan a la letra"

viernes, 2 de diciembre de 2016

El yo ya es suficientemente fuerte



"Es por ello exponerse a errores de juicio en la conducción del tratamiento: así a apuntar a un reforzamiento del ego en muchas neurosis motivadas por su estructura demasiado fuerte, lo cual es un callejón sin salida". Lacan. "Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis".

La posición que Lacan adoptó en 1950 era que  el yo en la gran mayoría de los casos, el yo es de por sí más que suficientemente fuerte. El yo es tan fuerte y rígido que toda vez que uno de los impulsos sexuales o agresivos del neurótico no se ajusta a la concepción de sí mismo sobreviene la represión, lo que resulta en el retorno de lo reprimido en forma de síntomas. Si el yo del neurótico fuera demasiado débil para expulsar esos impulsos fuera de sí, no habría síntomas. 

Así, el yo del neurótico no es necesariamente más
 débil que el del analista. De hecho, podríamos decir que el objetivo  del análisis es aflojar  la fijeza y rigidez del yo, pues es esa rigidez la que exige expulsar muchas cosas fuera de la mente, es esta "estructura excesivamente fuerte" la que motiva un grado tal de represión. 

Bruce Fink: Lacan a la letra. Una lectura exhaustiva de los escritos.

jueves, 9 de julio de 2015

Bruce Fink: Introducción clínica al psicoanálisis lacaniano



INTRODUCCION CLINICA AL PSICOANALISIS LACANIANO. Teoría y técnica Por muchas razones el pensador psicoanalítico más profundo desde Freud, y profundamente influyente en muchos campos, Jacques Lacan, a menudo resulta opaco para aquellos a los que él más quiso llegar. Bruce Fink dirige este libro a los profesionales dedicados a la clínica (psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas, consejeros, trabajadores sociales, etc.) y a quienes se encuentran realizando una terapia o están interesados en emprender una, con el convencimiento de que, pese a la complejidad del lenguaje lacaniano, muchas de sus nociones  e innovaciones  pueden formularse de un modo claro y simple. Fink ha procurado abordar aspectos cotidianos de la experiencia psicoanalítica, aportando la mayor cantidad de ejemplos con el fin de ilustrar sus aseveraciones.