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lunes, 24 de febrero de 2020

Antidepresivos para la Ansiedad



¿Los antidepresivos son realmente efectivos?

Los antidepresivos más utilizados son los ISRS (Inhibidores de la Recaptación de Serotonina). Son el otro gran grupo de medicamentos para tratar los trastornos de ansiedad, junto con las benzodiacepinas. Los ISRS aparecieron a finales de la década de los ochenta, en el siglo pasado. Inicialmente, su función era tratar la depresión, pero pronto se vio que también servían para la ansiedad patológica.

A diferencia de los ansiolíticos, su efecto es más lento, pero, una vez que se han asentado, estimulan una sensación de tranquilidad que ha hecho que algunos expertos aseguren que son más útiles para tratar la ansiedad que para la depresión. Dos patologías, por otro lado, que a menudo concurren en la edad adulta.

El empleo de psicofármacos en los niños es relativamente reciente, hasta hace poco se consideraba que los problemas psiquiátricos en los menores eran benignos y pasajeros. Sin embargo, en informes como el del Child Mind Institute se destaca la efectividad de ambos tipos de medicamentos -y se hace hincapié en los antidepresivos- para tratar la ansiedad en niños y adolescentes, especialmente si se combina con la terapia cognitivo-conductual. El Child Mind Institute califica la combinación de ambas como el tratamiento "estrella", con unos resultados de éxito de un 81%.

Sin embargo, existen muchas voces disonantes respecto al uso de estos fármacos a estas edades, en especial, de las benzodiacepinas. No sólo porque existen dudas fundamentadas sobre su eficacia, sino también por sus efectos secundarios. "Las benzodiacepinas no han demostrado una eficacia superior al placebo en estudios clínicos controlados en niños y adolescentes con trastornos de ansiedad, por lo que no se consideran psicofármacos de primera elección en estos casos", escriben las psiquiatras Petra Sánchez Mascaraque y Patricia Hervías Higueras en un artículo que revisa los psicofármacos más utilizados en pediatría. Además: "Pueden provocar un fenómeno paradójico de desinhibición conductual con irritabilidad, agresividad e impulsividad". Sin olvidar: "Dependencia, tolerancia y cuadros de abstinencia". Además de un elevado riesgo de abuso en adolescentes.

Para trastornos de ansiedad infantil, señalan las doctoras, y en caso de precisar tratamiento farmacológico, los antidepresivos ISRS "se deben usar como primera elección en niños y adolescentes, pues numerosos estudios demuestran que son los psicofármacos más efectivos y los mejor tolerados". Sin embargo, estas especialistas, haciéndose eco de la opinión más extendida entre los expertos, recuerdan que tratamiento farmacológico no debe ser el único. "La plasticidad del cerebro de los niños y la influencia de los factores ambientales tendrán una gran relevancia en la psicopatología infantil. De manera que las intervenciones psicosociales serán fundamentales, e incluso más efectivas, que las psicofarmacológicas", escriben.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza Nº Col.: A-1324
Tfno.: (+34) 653 379 269
Instagram: @psicoletrazaragoza
Página Web: www.rcordobasanz.es

domingo, 7 de octubre de 2018

Los antidepresivos pueden causar manía

Como el trastorno bipolar requiere una predisposición natural de base genética -se afirma-, en principio los antidepresivos no causan manía a cualquier persona que los tome. Sin embargo, sí es cierto que el tratamiento de una fase depresiva en un paciente bipolar conocido con antidepresivos puede incrementar el riesgo de un "viraje" o cambio hacia la manía, sobre todo, si el paciente no sigue tratamiento con un estabilizador y/o un antipsicótico. Por eso, en general, no se aconseja prescribir antidepresivos para fases leves o reactivas -las que acontecen cuando hay un problema personal o mala noticia-, sino más bien reservarlas para las depresiones moderadas o graves, en las que las ventajas del tratamiento superan a los posibles inconvenientes o riesgos.
Una noticia curiosa:
https://www.elconfidencial.com/amp/alma-corazon-vida/2017-07-27/antidepresivo-comun-ligado-casos-asesinato_1421286/
:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Teléfono Citas: 653 379 269
:: email: rcordobasanz@gmail.com
:: web: www.rcordobasanz.es

sábado, 17 de diciembre de 2016

Peter Gøtzsche

ENTREVISTA | Peter Gøtzsche
Entrevista a Peter C. Gøtzsche, autor de 'Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud' y 'Psicofármacos que matan y denegación organizada'.


En 2013 Peter C. Gøtzsche publicó el libro 'Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud ' (Libros del Lince, 2014), donde cargaba duramente contra el sector farmacéutico, que conoce como la palma de su mano tras haber trabajado ocho años en él. La obra, en la que acusa a las compañías farmacéuticas de amañar las conclusiones de numerosas investigaciones en beneficio propio, levantó una gran controversia al ser el profesor Gøtzsche una gran autoridad en materia de diseño de estudios científicos.
Hace pocos días ha aparecido en España su último libro, titulado ' Psicofármacos Que Matan y denegación organizada' (Libros del Lince, 2015), donde Gøtzsche aborda el campo de la psiquiatría moderna y asegura que esta se ha simplificado hasta el extremo de limitarse a recetar los psicofármacos que la industria va lanzando al mercado. Siempre radical, aboga por abolirlos todos salvo en casos extremos, donde realmente se demuestre su aportación a la cura del enfermo. Para Gøtzsche, ansiolíticos, antidepresivos e incluso antipsicóticos se recetan sin tener en cuenta sus efectos dañinos.
El profesor Peter C. Gøtzsche se graduó como Máster de Ciencia en Biología y Química en 1974, y se licenció como médico en 1984. Es especialista en medicina interna, trabajó en la industria farmacéutica entre 1975 y 1983, y ejerció en hospitales de Copenhague entre 1984 y 1995. En 1993 contribuyó a la creación de la Cochrane Collaboration, una institución dedicada a revisar la veracidad de todos los estudios que se publican en el ámbito de la salud y así filtrar los intereses de las diferentes industrias en el negocio de la sanidad.

Su libro describe a los psiquiatras como profesionales dedicados a recetar medicamentos a los pacientes sin saber realmente si van a funcionar...

Una razón importante por la que la psiquiatría moderna está tan centrada en los fármacos es que la gente no sabe muy bien cuáles son ni sus beneficios ni sus daños. Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañado con sus ensayos clínicos.

¿No existen psicofármacos de beneficios comprobados?

Mediante las revisiones de muchísimos estudios he podido comprobar que el beneficio de muchos psicofármacos es dudoso, pero en cambio no existe duda de que pueden causar daños graves, que pueden incluir el suicidio, el homicidio o la muerte por otras causas. Otro problema es que probablemente todos estos fármacos son susceptibles de provocar daños permanentes en el cerebro cuando se usan a largo plazo, pero los pacientes que los quieren dejar, por lo general cuentan con muy poco apoyo por parte de sus médicos.

La psiquiatría actual reduce los problemas psicológicos a desequilibrios químicos que pueden ser curados con fármacos. ¿Hay intereses de la industria detrás de esta gran simplificación?

El cuento sobre los supuestos desequilibrios químicos fue inventado por un médico hace 61 años y la industria farmacéutica lo abrazó de inmediato. No he encontrado ninguna investigación que acredite científicamente que un desequilibrio químico es la causa de problemas psiquiátricos. Es más: los psiquiatras más relevantes son conscientes de que esto es una mentira y sin embargo muchos de ellos, tal vez la mayoría, siguen utilizándola a fin de persuadir a sus pacientes a continuar con su medicación.
El sueño de una solución rápida nunca desaparece, pero no hay soluciones rápidas en psiquiatría y los fármacos son muy raras veces la solución a los problemas de la gente. La profunda ironía es que quizás no haya un desequilibrio químico implicado salvo el que crean los propios psicofármacos, que en muchos casos funcionan como drogas adictivas.
Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañado con sus ensayos clínicos.

¿Podríamos decir entonces que estamos frente a una industria que inventa enfermedades para crear adictos a sus productos?

No es desacertado asegurar que la industria farmacéutica inventa enfermedades para conseguir gente enganchada a sus productos. Dicho esto, es cierto que hay muchas personas que sufren problemas mentales severos y necesitan en ocasiones un apoyo en la medicación. Pero creo que tratar estos problemas sistemáticamente con psicofármacos solo empeora la situación. La forma en que usamos las drogas psiquiátricas hoy en día sin duda causa mucho más daño que beneficio.

El 'trastorno bipolar', el 'TDAH', el 'trastorno obsesivo compulsivo', etc., son palabras que han entrado en el lenguaje común. ¿Son tales diagnósticos una simplificación de los problemas de la persona para adaptarlos a la aplicación de ciertos medicamentos?

Una de las grandes tragedias de la psiquiatría moderna es que muchos trastornos psiquiátricos son causados por los psicofármacos que se usan para tratar otro trastorno anterior; es decir, son daños colaterales, o efectos secundarios si se quiere. Por ejemplo, los efectos secundarios de la medicación para tratar el TDAH (trastorno por déficit de atención) coinciden bastante con el cuadro de diagnóstico de un trastorno bipolar.
Lo mismo ocurre con la depresión: los fármacos antidepresivos pueden provocar síntomas que cumplen con los criterios para diagnosticar un trastorno bipolar, por lo que también en este caso muchas personas sufren de efectos secundarios de los antidepresivos. Pero esto a menudo no se detecta y, por lo tanto, estas personas pueden, además, ser tratados con medicamentos antipsicóticos o de litio, o ambos.
En mi libro explico por qué no debemos ver el TDAH como un trastorno psiquiátrico, y la razón por la que la que los psiquiatras deberían centrarse en los problemas del entorno de los niños (el TDAH es más frecuente entre niños) en lugar de decir que son los propios niños el problema. Los medicamentos para el TDAH no resuelven ningún problema; de hecho, parecen agravarlos a largo plazo.

Usted sostiene que la gran mayoría de los fármacos psicoactivos deberían ser abolidos. ¿Cómo se trataría, en tal caso, una psicosis grave?

Hubo una revisión Cochrane que comparó las benzodiazepinas con los antipsicóticos para tratar la psicosis aguda. La misma mostró que los pacientes se calmaron más rápido con la benzodiazepina. El tratamiento estándar es aplicar antipsicóticos, pero he preguntado a muchos pacientes que han probado ambos tipos de fármacos, cuál preferirían en caso de sufrir un nuevo brote psicótico.
Todos los pacientes, hasta el momento, me han dicho que preferirían una benzodiazepina. Y les comprendo, ya que las benzodiazepinas no son tan tóxicas y peligrosas como antipsicóticos. Pero también es posible tratar la psicosis severa sin ningún tipo de medicamentos psiquiátricos. Sé de psiquiatras eminentes en varios países que nunca han usado un antipsicótico para tratar una psicosis. Solo han aplicado la psicoterapia, la empatía y el amor.
Muestran a los pacientes que se preocupan por ellos, que los respetan y tienen un verdadero interés en ellos, y es bien sabido que este enfoque es eficaz. Antipsicótico es un nombre demasiado engañoso, ya que estos fármacos no curan a nadie en contraste con los antibióticos, que realmente pueden salvar la vida de las personas si tienen una infección bacteriana grave. No estoy convencido de que necesitemos antipsicóticos en absoluto, ya que son muy tóxicos.

¿De verdad cree que una persona con una psicopatía severa puede tener una buena calidad de vida solo con terapia y sin medicamentos?

Está perfectamente documentado que muchas personas con psicosis graves pueden tener una buena calidad de vida sin psicofármacos. En realidad, la pregunta correcta es : ¿Pueden los medicamentos psiquiátricos empeorar la calidad de vida de las personas en promedio? Actualmente, mi grupo de investigación está estudiando la calidad de vida con y sin antidepresivos.
Hay muy pocos estudios publicados a este respecto y no tenemos acceso a los estudios no publicados por la Agencia Europea del Medicamento, aunque sabemos que no son pocos. En nuestra opinión, está claro por qué tan pocos estudios han sido publicados: sus resultados no dejan en buen lugar a la industria farmacéutica. 

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miércoles, 25 de febrero de 2015

La Psicoterapia es más eficaz que los antidperesivos: INFOCOP

Los próximos días, 16 y 17 de noviembre, tendrá lugar la IX Reunión Anual de la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud (SEPCyS). Bajo el título ¿Es rentable la Psicología Clínica y de la Salud? Aportaciones en tiempos de crisis,el evento reunirá a un importante elenco de expertos psicólogos de nuestro país, junto a otra gran figura de la psicología internacional: el profesor Irving Kirsch (Universidad de Connecticut y Universidad de Hull).
Irving Kirsch y su equipo de investigación han sido los artífices de una prometedora y provocadora línea de investigación que ha puesto en tela de juicio la eficacia de los antidepresivos y que ha revolucionado la interpretación de los resultados de la literatura científica en depresión, cuestionando seriamente los modelos de enfermedad mental y la práctica médica habitual, basada exclusivamente en la intervención farmacológica para este tipo de pacientes (para más información ver: Irving Kirsch y la caída del mito de los antidepresivos).
Aprovechando su próxima visita a España, Infocop ha realizado, junto con la SEPCyS, una entrevista a este conocido psicólogo, quien reflexiona sobre los últimos hallazgos en este campo y su repercusión en la práctica clínica. La entrevista original, en inglés, puede verse aquí.
 
Irving Kirsch
ENTREVISTA
Infocop: ¿Qué le llevó a estudiar los antidepresivos y el efecto placebo?
Irving Kirsch: Siendo aún estudiante de grado de psicología, me quedé fascinado al ver cómo las creencias y expectativas de las personas influían en su experiencia. Estaba convencido de que los efectos de auto-confirmación de las expectativas eran centrales para los efectos de la terapia de comportamiento y fui capaz de confirmarlo empíricamente a través de estudios controlados. Entonces comencé a investigar sobre el efecto placebo. Mi primer metaanálisis sobre los antidepresivos tenía como verdadero objetivo investigar el efecto placebo. Al ver los resultados me sorprendió comprobar el poco efecto que tenía el fármaco (por ejemplo, al comparar las diferencias de suministrar un fármaco y un placebo). No fue hasta ese momento que comencé a centrarme en la investigación sobre la eficacia de los antidepresivos.
Infocop: ¿Podría explicarnos en qué consiste el efecto placebo? ¿Cuál es el hallazgo más sorprendente que han encontrado durante estos años de investigación?
I.K.: El efecto placebo es esa parte de respuesta que se produce al suministrar un fármaco (o frente a cualquier otro tipo de intervención médica) que se debe no a su composición química, sino a sus características psicológicas. El hallazgo más sorprendente en la literatura sobre el placebo es nuestro descubrimiento acerca de que los placebos pueden ser eficaces incluso cuando se le señala al paciente que se le está dando un placebo, siempre y cuando la explicación que se le dé acerca de que se le está suministrando un placebo se haga en un entorno terapéutico cálido (ver aquí).
Infocop: Entonces, ¿son los antidepresivos verdaderamente eficaces? ¿Funcionan realmente y hasta qué punto lo hacen?
I.K.: Como mucho, los antidepresivos tienen un efecto significativo sólo para una minoría de los pacientes con depresión a los que se les prescriben fármacos, un 10-15% de los pacientes con depresión mayor. El resto de pacientes, lo mejor que puede hacer es tomar placebos, ya que producen prácticamente la misma mejoría pero evitan los efectos secundarios y los riesgos sobre la salud que producen los antidepresivos.
Infocop: A la luz de los resultados de tus investigaciones, ¿podría decirse que la causa exclusiva de la depresión sea un desequilibrio químico en el cerebro?
I.K.: Hoy por hoy, la teoría sobre el desequilibrio químico en el cerebro está lo más cerca que una teoría puede estar en la ciencia de ser invalidada por la evidencia. Aquí no me estoy únicamente refiriendo a los resultados de mis investigaciones sino a los que han obtenido otros muchos investigadores. Por poner un ejemplo, las personas con depresión mejoran por igual tanto tomando Estimulantes Selectivos de la Recaptación de la Serotonina –ESRS- (fármacos que disminuyen la serotonina en el cerebro) como tomando Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina –ISRS- (fármacos que se supone aumentan el nivel de serotonina).
SEPCyS: Si hay tantas intervenciones diferentes (medicación, placebo, tratamiento psicológico, deporte, comprar una mascota, etc.), ¿no deberíamos, en primer lugar, cuestionarnos la entidad del diagnóstico? Es decir, si hay un trastorno que puede "curarse" con cualquier cosa que tenga credibilidad, ¿no será que lo que estamos haciendo es manejarnos con pseudo-diagnósticos?
I.K.: Los diagnósticos para los trastornos psicológicos se enfrentan, en general, a problemas. La depresión es una "situación" muy seria que puede que ni siquiera sea una enfermedad como tal. Tal vez se trate de una reacción normal frente a circunstancias de la vida o sea una señal de que la persona necesita cambiar aspectos importantes de su vida.
SEPCyS: ¿Podría considerarse la depresión como un comportamiento adaptativo frente al ambiente actual en el que vivimos –el supuesto mundo desarrollado?
I.K.: Si se utiliza como una señal de que algo no va bien, que pueda conducir a la persona a realizar cambios necesarios en su vida, desde luego puede ser adaptativa. Sin embargo, su alta prevalencia también está asociada a factores externos sobre los que las personas pueden tener poco control. Sabemos, por ejemplo, que la depresión está asociada con dificultades económicas y con discriminación. Prevenir la depresión exige cambios sociales y económicos muy amplios, así como intervenciones individuales como la psicoterapia.
Infocop: ¿Qué implicaciones tienen estos hallazgos tanto para la investigación como para la práctica clínica?
I.K.: Los antidepresivos no deberían ser un tratamiento de elección en la depresión. En su lugar, deberían utilizarse en primer lugar tratamientos como el ejercicio físico y la psicoterapia. Si se hace finalmente necesario utilizar antidepresivos, deberían usarse únicamente como último recurso sólo cuando el resto de tratamientos no hayan funcionado. En lo que respecta a la investigación, deberían ponerse fondos a disposición de la investigación para una mejor evaluación de los tratamientos no farmacológicos dirigidos a la depresión.
SEPCyS: Sus investigaciones han creado cierta polémica en diferentes sectores, como la industria farmacéutica o el lobby médico. ¿Qué opina del impacto de sus estudios y de la reacción de la Asociación Americana de Psiquiatría?
En 1998, cuando junto con Guy Sapirstein informamos por primera vez de que la mayor parte de los resultados de los antidepresivos se explica por el efecto placebo, la reacción fue de incredulidad y nuestros resultados fueron ignorados. Resulta gratificante comprobar que cada vez más personas se están tomando estos hallazgos en serio y que están empezando a tener un impacto en la práctica clínica, por lo menos en Reino Unido. Por supuesto, los psiquiatras se resisten a estos resultados; su medio de vida y su quehacer profesional están ligados a la prescripción de medicamentos psicotrópicos, especialmente antidepresivos.
Infocop: En los últimos años, estos resultados han sido replicados por otros investigadores. No obstante, ¿piensa que los resultados han tenido un impacto suficiente en la práctica clínica diaria? ¿Podría explicarlo?
Cambiar la práctica médica es un proceso lento. Los médicos todavía se inclinan rápidamente a prescribir antidepresivos a los pacientes que están ligeramente deprimidos, sin explorar otras vías alternativas. En el Reino Unido, lo siguen haciendo a pesar de que las directrices de tratamiento oficiales indican lo contrario.
SEPCyS: En comparación con el grado de apoyo empírico que se deriva de los estudios sobre antidepresivos, ¿cómo valora la evidencia empírica sobre los tratamientos psicológicos?
A corto plazo, los resultados de la psicoterapia son los mismos que los de los antidepresivos, sin embargo, los resultados a largo plazo de los tratamientos psicológicos son considerablemente mejores. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado que puede reducir el riesgo de recaída durante seis años. Por otro lado, la psicoterapia no conlleva los riesgos para la salud asociados a los antidepresivos, entre ellos la disfunción sexual y el riesgo de mortalidad. Es por este motivo, que los tratamientos psicológicos deben ser el tratamiento de elección. En el caso de que se usasen los fármacos en absoluto, deberían emplearse como último recurso, sólo cuando otros métodos menos invasivos han fallado.
SEPCyS: Teniendo en cuenta el actual contexto de crisis económica, ¿piensa que el modelo de salud mental que impera, basado en la prescripción de medicación desde los servicios de Atención Primaria y las Unidades de Atención Especializada en salud mental es eficaz y sostenible?
Las evaluaciones sobre costes/beneficios ponen en evidencia que proporcionar psicoterapia cognitiva y conductual para la depresión es más barato a largo plazo que recetar fármacos. Esto se debe a que estas terapias son breves – no más de 15 a 20 sesiones, y sus efectos se mantienen en el tiempo -. En contraste, la tasa de recaída es mucho mayor cuando las personas dejan de tomar los antidepresivos. De tal manera que para evitar que los pacientes recaigan se tiene que mantener la medicación durante años. Esto es lo que hace que, a largo plazo, el tratamiento farmacológico resulte más caro que la psicoterapia.
SEPCyS: De acuerdo a estos datos, ¿cuál debería ser el papel del psicólogo en el sistema de salud mental?
Los psicólogos pueden hacer terapia y/o actuar supervisando la provisión de esta terapia por otros profesionales de la salud mental. Este enfoque inicial resulta mucho mejor que la medicación para tratar la depresión.
Infocop: En septiembre, la revista Nature publicó un editorial en el que denuncia que el apoyo y financiación que recibe la investigación en psicología es escandalosamente bajo. A su modo de ver, ¿a qué se debe esta situación?

No existen grandes compañías que puedan sacar provecho de estas investigaciones psicológicas y, por tanto, que estén dispuestas a financiar estos estudios.

lunes, 21 de abril de 2014

Ibone Olza: Antidepresivos y Lactancia


Antidepresivos y lactancia materna

by Ibone Olza
Photo by Sandy Connon of Wellington, New Zealand
Photo by Sandy Connon of Wellington, New Zealand
"Los antidepresivos salvan lactancias". Este podría ser el titular o la síntesis de un nuevo estudio que viene a confirmar lo que como psiquiatra especializada en lactancia he venido comprobando en estos últimos años.
Cuando una madre ha tenido o tiene depresión durante el embarazo o posparto que precisa tratamiento antidepresivo es mucho más probable que pueda amamantar si sigue tomando la medicación. Por el contrario, dejar la medicación es un factor de riesgo importante para tener problemas con la lactancia y terminarla mucho antes de lo previsto. En este estudio danés y australiano en 368 mujeres que tomaban antidepresivos antes de quedarse embarazadas, las que dejaban los antidepresivos durante el embarazo o en el posparto tenían muchas menos posibilidades de conseguir amamantar. Por el contrario las pocas (menos de un tercio) que siguieron con la medicación amamantaron durante mucho más tiempo.
Lo importante es destacar que los beneficios de la lactancia superan con creces los riesgos (mínimos y para el bebé remotos) de tomar el antidepresivo. "Los profesionales deberían recomendar a las mujeres que toman antidepresivos que los sigan tomando durante la lactancia" concluyen los autores. Ojalá muchos psiquiatras y médicos vayan tomando nota. En mi consulta atiendo con demasiada frecuencia a madres a las que se les ha recomendado destetar a sus bebés para tomar antidepresivos, o se les ha metido un miedo enorme en el cuerpo hablándoles de los posibles efectos para el bebé de estar expuestos a la medicación por la leche, ¡es simplemente falso! Todavía hay demasiados médicos que se niegan a actualizar sus conocimientos o a consultar herramientas tan buenas como e-lactancia, que lástima.
Ibone Olza | 21 de abril de 2014 en 7:45 | Categorías: investigaciónlactancia | URL:http://wp.me/p20mNJ-Cr

domingo, 2 de marzo de 2014

De la controversia sobre los antidepresivos en niños y adolescentes al debate sobre cómo tratar la infelicidad infantil

De la controversia sobre los antidepresivos en niños y adolescentes al debate sobre cómo tratar la infelicidad infantil
Dra. Ibone Olza Fernández
El pasado 15 de febrero un chico americano de 15 años que culpaba a la sertralina de haberle inducido a asesinar a sus abuelos fue declarado culpable y condenado a 30 años de cárcel 1 . Tenía 12 años en el 2001 cuando disparó a sus abuelos mientras dormían, y alegó que unas voces en su cabeza le instaban a matarlos. Un mes antes del crimen el menor había sido hospitalizado por un intento de suicidio y se le había recetado Zoloft, sertralina, el antidepresivo más vendido en Estados Unidos. Ha sido la primera vez en que se acusa a un antidepresivo de un crimen cometido por un niño. El menor ha sido juzgado como un adulto, y el caso ha sido visto en un momento en el que crece la preocupación por los efectos de los antidepresivos en niños y adolescentes.
El debate sobre la eficacia y los riesgos de los antidepresivos en niños y adolescentes saltó a la palestra en junio del 2003 cuando mediante una carta dirigida a todos los médicos británicos la compañía farmacéutica Glaxo SmithKline recomendó que no usara la paroxetina en menores de 18 años, ya que según los hallazgos de estudios no publicados podría incrementar el riesgo de efectos secundarios graves, como la hostilidad y el suicidio. Ese mismo mes el Comittee on Safety of Medecines británico, que dos meses antes ya había formado un grupo de expertos para revisar el tema de los antidepresivos en la infancia, alertó sobre el uso de paroxetina en niños. En agosto del 2003 la compañía Wyeth alertó sobre los riesgos de la venlafaxina, un inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina. En diciembre del 2003 el comité británico prohibió la prescripción de todos los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) salvo la fluoxetina en menores de 18 años. Las razones aludían a un posible incremento de la suicidalidad por dichos fármacos y a dudas sobre su eficacia en el tratamiento de la depresión. En febrero 2004 Health Canada advirtió de los mismos riesgos. En marzo del 2004 la FDA americana también advirtió sobre el uso de antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina en niños sin llegar a hacer ninguna contraindicación.
En abril del 2004 Whittington y col.2 publicaron un artículo en el Lancet que revisaba los datos publicados y los no publicados sobre el uso de ISRS en niños y adolescentes. En dicho estudio los resultados de dos ensayos publicados sugerían que la fluoxetina tenía un perfil riesgo beneficio favorable, y que los datos de estudios no publicados apoyaban este hallazgo. Sin embargo los estudios publicados sobre paroxetina (uno) y sobre sertralina (dos) sugerían un dudoso o muy débil efecto positivo.
En ambos casos al añadir a la balanza los datos de estudios no publicados los riesgos de recetar a menores paroxetina o sertralina superaban claramente a los beneficios. Los datos de estudios no publicados de citalopram y venlafaxina también mostraban un perfil desfavorable riesgo-beneficio. El trabajo fue elegido "Artículo del Año" en la influyente revista Lancet. Cómo se recogía en su misma página web: "Este estudio no sólo fue el artículo del año. Fue también parte de la historia del año: una historia de ocultación de datos, engaños a médicos, un daño grave a la reputación de una compañía farmacéutica (GlaxoSmithkline), un juicio en Nueva York de 2.75 millones de dólares y la creciente presión para un registro internacional público y accesible de los ensayos clínicos aleatorios. Este estudio y la evidencia que contiene tiene implicaciones enormes sobre: a) el uso inadecuado de dichos antidepresivos en niños y b) sobre la manera inadecuada en que la industria farmacéutica (y otros investigadores) presenta al público médico los exagerados y distorsionados resultados sobre los beneficios y eficacia de los fármacos". La compañía GlaxoSmithkline tuvo que pagar 2.5 millones de dólares por ocultar evidencias de las tasas de suicidio infantil asociadas con un antidepresivo 3.
"La compañía GlaxoSmithkline tuvo que pagar 2.5 millones de dólares por ocultar evidencias de las tasas de suicidio infantil asociadas con un antidepresivo"
En nuestro país la Asociación Española de Psiquiatría Infanto-juvenil hizo públicas unas recomendaciones en octubre del 2004 4.
En diciembre 2004 otro trabajo revisó los resultados colectivos de 6 estudios doble ciego más recientes sobre antidepresivos en niños y adolescentes 5. En ellos se incluía a 941 niños que recibieron fluoxetina, paroxetina, sertralina, venlafaxina o placebo. De 42 medidas, los antidepresivos solo resultaron ser mejores que el placebo en 10 aspectos, todos ellos medidos por los médicos, ya que en los puntos medidos por los pacientes o sus padres no se observaron diferencias significativas. Los efectos secundarios graves fueron mucho mas frecuentes entre los que recibieron fármacos que los que recibieron placebos. De todo ello se deriva la impresión de que hay poca evidencia sobre la eficacia de los ISRS en el tratamiento de la depresión infanto-juvenil, salvo la fluoxetina, por lo que se recomienda ser sumamente prudentes o incluso se desaconseja su uso 6 y 7 .
Pero no hay mal que por bien no venga. La controversia sobre el uso de antidepresivos en niños ha obligado a reflexionar a la comunidad médica internacional y ha aportado varias lecciones 8. La primera de todas es que la comunidad médica por fin comprende que la investigación promovida por la industria farmacéutica ha minado la transparencia y la fiabilidad al tergiversar los datos ocultando la parte más desfavorable en los estudios los facilitados a los clínicos y a los expertos. Así, la controversia sobre los antidepresivos en niños ha motivado la petición de que todos los ensayos clínicos, y no sólo los favorables, sean publicados. La Asociación Médica Americana ha aprobado una normativa para pedir al Departamento de Salud americano la creación de un registro público de todos los ensayos y sus resultados. Esta iniciativa ha surgido directamente de la preocupación expresada por la Academia Americana de Psiquiatría Infanto-juvenil y otras sobre los estudios no publicados sobre antidepresivos y riesgo de suicidio. Los editores de las más prestigiosas revistas médicas apoyan dicha petición y se están planteando el exigir que todos los datos del estudio se hayan hecho públicos como requisito previo para la publicación de los artículos.La segunda lección es que los antidepresivos no son medicamentos inocuos y que deben de ser recetados con sumo cuidado y sus efectos monitorizados cuidadosamente, tanto en niños como en adultos, como aconsejan las nuevas recomendaciones.
La tercera lección es un incremento de la sensibilidad de la opinión pública hacia la importancia de la depresión y el suicidio en niños y adolescentes. De las serias dudas sobre la eficacia de los antidepresivos en niños y adolescentes ha surgido un nuevo debate de sumo interés, sobre la validez y la utilidad del diagnóstico de "depresión" en niños y adolescentes. En el Reino Unido, donde a finales del 2003 había más de 50.000 menores de edad en tratamiento con antidepresivos, el debate ha saltado a la más prestigiosa revista médica, el British Medical Journal. Así, un artículo publicado en diciembre 2004 se titulaba "Cuestionando la depresión infantil" ("Rethinking childhood depression") y el autor afirmaba: "La infelicidad entre los niños parece estar creciendo, pero etiquetarlo como depresión y tratarla con antidepresivos resulta inútil y posiblemente nocivo. Ha llegado el momento de centrarnos en los motivos subyacentes...La medicalización de la infelicidad infantil oculta nuestra incapacidad para ofrecer una solución al problema" 9.
"La controversia sobre los antidepresivos en niños, ha motivado la petición de que todos los ensayos clínicos, y no sólo los favorables, sean publicados"
Probablemente este debate sea la mejor noticia de todo lo acontecido. Porque el problema no es sólo que los antidepresivos sean poco eficaces en la depresión infantil. Todos los que trabajamos en Salud Mental Infantil sabemos que hay niños y adolescentes verdaderamente deprimidos y con ganas incluso de morirse. Hay buenos estudios que confirman la eficacia de la psicoterapia en los niños deprimidos 10. Sin embargo a menudo carecemos de recursos suficientes para abordar dicho sufrimiento de manera eficaz. La depresión es una enfermedad grave que interrumpe el desarrollo emocional, el aprendizaje escolar y la adaptación social de los niños y adolescentes4. Cuestionar y debatir sobre la utilidad del diagnóstico de depresión infantil no significa pues que vayamos a negar el sufrimiento de muchos niños, sino que nos lleva a reflexionar más allá y a preguntarnos qué está pasando con la infancia y la adolescencia 10 11 en el mundo occidental y nuestro papel como cuidadores de su salud mental.
" Probablemente la flexibilidad de los horarios laborales y la mejora de las políticas de ayuda a la familia y a las madres puedan hacer más por prevenir la depresión infantil que otro tipo de medidas"
Como han sugerido los autores que han participado en el debate propiciado por el BMJ, los niños hacen mucho menos ejercicio ahora que hace veinte años, y muchos de ellos han perdido la costumbre de jugar libremente y la pertenencia a una red social y a una familia extensa 11. Es de esperar que el debate sobre la depresión infantil y los psicofármacos se reproduzca al hablar de síndrome de hiperactividad con déficit de atención y el tratamiento con derivados anfetamínicos.
Por eso, citando una vez más a Timimi "necesitamos un abordaje desde múltiples perspectivas en la valoración y el tratamiento de los niños infelices y de sus familias. Dicho abordaje debería normalizar las respuestas emocionales a las experiencias vitales adversas, destacar abordajes más positivos (como el favorecer la resiliencia) e implicar intervenciones sistémicas biopsicosociales (incluyendo aspectos biológicos como la dieta, el ejercicio o las habilidades cognitivas)". En otras palabras, tal vez la única esperanza de "cura" para enfermedades como la depresión infantil venga de mejorar los determinantes sociales de la salud 12: probablemente la flexibilidad de los horarios laborales y la mejora de las políticas de ayuda a la familia y a las madres puedan hacer más por prevenir la depresión infantil que otro tipo de medidas. Igualmente el debate sobre los modelos educativos y el papel de la escuela en la vida de nuestros niños deberían ayudarnos a ir acercándonos a una nueva situación en la que los niños puedan crecer en un entorno más familiar, con más juego y menos estrés, en un ambiente más saludable.
Bibliografía
1. Teen Gets 30 Years in Zoloft Murder Case. By Bruce Smith .c The Associated Press
2. Whittington CJ, Kendall T, Fonagy P, et al. Selective serotonin reuptake inhibitors in childhood depression: systematic review of published versus unpublished data. Lancet. 2004;363:1341-1345.
3. Rodríguez A. "El gran "fiasco" de los antidepresivos" EL MUNDO Salud. 9 de Octubre de 2004, número 589
4. AEPIJ. Comunicado oficial sobre el tratamiento con antidepresivos de los niños y adolescentes que sufren depresión. Revista de Psiquiatría Infanto-juvenil, vol 21, número 3, pag 147, septiembre 2004. http://www.aepij.com/
5. Jureidini J, Doecke C, Mansfield PR, Haby M, Menkes DB, Tonkin A. Efficacy and safety of antidepressants for children and adolescents. BMJ 2004;328: 879-83
6. Green, Jonathan The SSRI debate and the evidence base in child and adolescent psychiatry Current opinion in psychiatry Volume 17(4) July 2004 pp 233-235
7. Herxheimer A, Mintzes B. Antidepressants and adverse effects in young patients: uncovering the evidence. CMAJ 2004;170: 487-9
8. Pomerantz, Jay M. MD Controversy Over Suicide Risk in Children and Adolescents Taking Antidepressants: Lessons Learned. Drug Benefit Trends 16(10):526-528, 2004.
9. Timimi,S. Rethinking childhood depression BMJ 2004;329:1394-1396
10. Harrington R, Whitaker J, Shoebridge P, Campbell F. Systematic review of efficacy of cognitive behaviour therapies in childhood and adolescence depresvedisorder. BMJ 1998; 316: 1559-63
11. Walker, S. Rethinking childhood depression Consider what it means to be a child these days Letter BMJ 2005;330:418.
12. Twiselman, B. Rethinking childhood depression: summary of responses. Letter. BMJ 2005;330:418-419.
Continúa en El contubernio de la medicalización, al desnudo.

miércoles, 20 de junio de 2012

La caída del Imperialismo Farmacológico en Salud Mental




Redacción de Infocop. Revista destinada a Psicólogos Colegiados de España. Colegio Oficial de Psicólogos.

La caída del Imperialismo Farmacológico en Salud Mental:

En los últimos dos años, y especialmente a lo largo de este año 2012, se han sucedido una serie de hechos que han puesto en entredicho la validez de la teoría que reduce la explicación de los trastornos mentales a simples desequilibrios bioquímicos, así como ha aumentado el número de voces que advierte sobre el peligro de que la industria farmacéutica haya acumulado demasiado poder e influencia a la hora de determinar qué es lo que puede considerarse enfermedad mental y cómo tratarla. La cuestionable eficacia de los antidepresivos y los antipsicóticos, junto a sus efectos adversos, y la creciente e imparable expansión de categorías diagnósticas en salud mental con cada nueva edición del DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, considerado una de las la "Biblias" de la psiquiatría y uno de las principales fuentes de ingresos de la organización) son debate de actualidad en foros científicos y periódicos de gran alcance.

Según el modelo en el que se fundamenta la terapia farmacológica actual de la enfermedad mental, y por ende, la práctica en psiquiatría, los trastornos mentales vienen determinados biológicamente (obedecen a desequilibrios de determinados neurotransmisores cerebrales) por lo que su tratamiento debe establecerse sobre la base de la administración de ciertos psicofármacos que corrijan estas desviaciones. El auge de esta explicación de la enfermedad mental, que coincidió en el tiempo con la introducción de los primeros psicofármacos en el mercado, en la década de los 50, y se consolidó con la aparición del Prozac en los años 80, ha venido acompañado de un vertiginoso aumento del número de diagnósticos de trastornos mentales. Las cifras hablan por sí solas: el número de personas que consume antidepresivos se ha triplicado en tan sólo 10 años y la nueva generación de antipsicóticos -Risperdal, Zyprexa (olanzapina) o Seroquel (quetiapina)- se ha convertido en líder de venta mundial, por encima de cualquier otro fármaco para tratar dolencias o enfermedades físicas.



Inmersa en esta imparable carrera de la psicofarmacología, la sociedad ha aceptado confiadamente depositar su salud mental en manos de la industria farmacéutica. Sin embargo, unos cuantos visionarios están haciendo tambalear las premisas sobre las que se sustenta esta conceptualización de la enfermedad mental, dedicando sus años de investigación a responder a cuestiones fundamentales, como si los psicofármacos realmente funcionan, qué consecuencias puede tener este elevado consumo de medicamentos en nuestro organismo, o si, por contra, su proliferación obedece a otros intereses.
 




Dentro de este conjunto de voces críticas se encuentran prestigiosos investigadores procedentes de muy diversas ramas, como la psicología, la psiquiatría, la antropología, la biología, la química o el periodismo, quienes, a través de diferentes pruebas y argumentaciones, comparten una misma conclusión: la necesidad de dar un giro en la atención que se presta en salud mental, dado que el modelo teórico que explica los trastornos mentales únicamente como un desequilibrio químico cerebral que hay que subsanar no se sostiene y puesto que recientes investigaciones evidencian que los psicofármacos no funcionan tan bien como se ha hecho creer, e incluso, es más, pueden resultar muy perjudiciales.


Uno de los principales críticos al modelo farmacológico en salud mental es precisamente un psiquiatra estadounidense: Daniel Carlat. En su obra titulada Unhinged: The Trouble with Psychiatry—A Doctor’s Revelations About a Profession in Crisis (Los trastornados: El problema con la psiquiatría- las revelaciones de un médico relacionadas con una profesión en crisis), explica los intereses (no precisamente científicos) que impulsaron el cambio en la conceptualización de los trastornos mentales hacia un modelo exclusivamente bioquímico y habla sin tapujos sobre la poderosa alianza entre la psiquiatría y las compañías farmaceúticas, aportando esclarecedores datos al respecto (para más información pincha aquí).


Esta creciente intromisión de la industria farmacéutica en el quehacer de la psiquiatría ha levantado el recelo de un amplio grupo de profesionales del ámbito de la salud mental. Un artículo publicado el pasado mes de marzo en la conocida revista PLoS Medicine destapaba la existencia de graves conflictos de intereses entre muchos de los expertos que trabajan en la elaboración de la nueva versión del DSM (DSM-V) con industrias farmacéuticas o empresas afines (ver pinchando aquí). Al mismo tiempo, un grupo de psicólogos y psiquiatras de Reino Unido publicaba un polémico artículo en la revista The Guardian criticando la imparable ampliación de categorías diagnósticas prevista para el DSM-V y advirtiendo de las graves consecuencias que podría tener para los miles de personas que iban a ser etiquetadas como "enfermas mentales" a causa de comportamientos que en realidad no tienen nada de patológicos. Fruto de estas críticas y de una importante campaña de recogida de firmas se ha conseguido que algunas de las nuevas propuestas diagnósticas más controvertidas no sigan adelante (ver pinchando aquí).


En medio de esta polémica, diversos estudios científicos han puesto en duda la eficacia asociada a los antidepresivos y antipsicóticos de segunda generación. En primer lugar, Irving Kirsch y su equipo de investigación, al que Infocop tuvo la ocasión de entrevistar hace un par de años (para ver entrevista pincha aquí
), han sido los artífices de una prometedora y provocadora línea de investigación que ha revolucionado la interpretación de los resultados de la literatura científica en depresión. Sus estudios ponen de manifiesto que, en comparación con el placebo, la eficacia de los fármacos antidepresivos es prácticamente inexistente en los casos de depresión ligera, moderada e incluso grave – evidencia que ha sido avalada también por otros equipos de investigación, como el de Khan (2002) o el de Fournier (2010)-. Es más, tal y como demuestra el trabajo de Irving Kirsch, la eficacia de los antidepresivos no se debe a un efecto de su mecanismo de acción sobre el nivel de serotonina, sino al efecto que causa la expectativa que tiene el paciente de mejorar cuando asume que está bajo un tratamiento supuestamente eficaz, ya que, según demuestra su investigación, los antidepresivos no son más que otro tipo de placebo con efectos secundarios muy notables (para más información pincha aquí).


Asimismo, un reciente artículo realizado por el equipo de Erick H. Turner y publicado también en la revista PLoS Medicine, advierte que la aparente efectividad clínica de los fármacos antipsicóticos de segunda generación puede estar influida por el denominado sesgo de publicación, que consiste en la tendencia a la publicación selectiva de ensayos clínicos favorables en revistas científicas, en detrimento de los ensayos que no han obtenido dichos resultados. Los autores del trabajo señalan con preocupación que no se está aportando toda la información a la comunidad científica, ni con la precisión que se requiere, a pesar de la transcendencia que tiene a la hora de determinar las decisiones clínicas en el tratamiento de las personas afectadas, sembrando de nuevo la duda sobre los intereses que hay detrás de los ensayos clínicos, subvencionados, en su inmensa mayoría, por las propias industrias farmacéuticas.


De hecho, este mismo año, dos importantes laboratorios de EE.UU. han sido sancionados con multas millonarias por "publicidad engañosa". Por un lado, la empresa Abbott se enfrenta a una multa de 1.600 millones de dólares por promover un medicamento estabilizante del estado de ánimo (Depakote) para usos no aprobados, incluido el tratamiento de la esquizofrenia, la demencia y el autismo, a pesar de la ausencia de pruebas científicas sobre su seguridad y eficacia. Por otro lado, el pasado mes de abril, la compañía farmacéutica Johnson & Johnson (J&J) ha sido sancionada con una multa de más de 1.100 millones de dólares por ocultar los riesgos del antipsicótico Risperdal, según ha sentenciado un juzgado de Arkansas.


Otros investigadores llegan incluso más lejos en sus conclusiones acerca de la utilización de psicofármacos, advirtiendo que tanto los antidepresivos como la mayoría de los fármacos psicoactivos no son sólo ineficaces, sino perjudiciales. Esto es lo que ha demostrado un equipo de investigación liderado por el biólogo evolutivo Paul Andrews, tras analizar las consecuencias del consumo de antidepresivos (cuyo mecanismo de acción radica en aumentar el nivel de serotonina en el cerebro), sobre otros procesos biológicos del cuerpo humano en los que también está involucrado este neurotransmisor, como la digestión, la coagulación de la sangre, la reproducción o el crecimiento. Los resultados de este estudio, publicado el pasado mes de abril en la revista Frontiers in Psychology, establecen que los riesgos asociados al consumo de estos fármacos (y entre los que se encuentra el riesgo de accidente cerebrovascular y muerte prematura en personas mayores) no compensan los supuestos beneficios que puedan tener sobre el estado de ánimo (ver pinchando aquí).


Esta misma línea de argumentación es defendida también por Robert Whitaker, quien en su obra titulada Anatomy of an Epidemic: Magic Bullets, Psychiatric Drugs, and the Astonishing Rise of Mental Illness in America (Anatomía de una epidemia: panaceas, psicofármacos y el impactante ascenso de la enfermedad mental en EE.UU.), pone de manifiesto que después de décadas de investigación, los resultados científicos evidencian que la teoría del desequilibrio químico para explicar las enfermedades mentales no se sostiene. Es más, según establece Whitaker, basándose en los resultados de técnicas de neuroimagen en pacientes con trastorno mental en tratamiento farmacológico: "Antes del inicio del tratamiento farmacológico, los pacientes diagnosticados de esquizofrenia, depresión o cualquier otro trastorno pisquiátrico no presentan estos famosos desequilibrios químicos. Sin embargo, una vez que una persona inicia el tratamiento farmacológico, que de una manera u otra abre una llave en la mecánica habitual de la transmisión neuronal, su cerebro empieza a funcionar de manera anormal". Es decir, que es el consumo a largo plazo de fármacos psicoactivos el que da lugar a un daño irreparable en el cerebro, provocando una atrofia cerebral y no al revés (para más información pinchar aquí).


A partir de las conclusiones establecidas por todos estos investigadores, la validez del modelo farmacológico que impera en nuestros días para tratar los trastornos mentales es, cuanto menos, muy cuestionable. En contrapartida, y si tenemos en consideración la evidencia científica de los últimos años, la terapia psicológica y, específicamente, la terapia cognitivo-conductual, ha demostrado ser una alternativa más eficaz y económica que los fármacos para el tratamiento de la ansiedad y de la depresión y, a diferencia del tratamiento farmacológico, no supone ningún riesgo para la salud y no presenta ningún efecto secundario adverso. No obstante, seguimos inmersos en un modelo de atención en salud mental excesivamente medicalizado y esta visión biologicista y simplista de la enfermedad mental, impide que se tengan en cuenta otros tratamientos alternativos, que sí funcionan y que, a medio y largo plazo, no suponen un incremento de la carga presupuestaria.


Dado el creciente protagonismo que están alcanzando estas voces críticas, Infocop tratará en profundidad, en los próximos días, el análisis de estas y otras cuestiones, gracias a la participación de dos expertos de nuestro país. En primer lugar, Marino Pérez Álvarez, psicólogo Especialista en Psicología Clínica y catedrático de psicología del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo, ofrecerá una aguda reflexión sobre las implicaciones del modelo biologicista aplicado a la salud mental. En segundo lugar, Héctor González Pardo, profesor titular de la Universidad de Oviedo y miembro del Instituto Universitario de Neurociencias del Principado de Asturias (INEUROPA), proporcionará una interesante selección de investigaciones que dan cuenta de la verdadera acción de los psicofármacos (específicamente de los antipsicóticos) sobre el sistema nervioso.

INFOCOP Núm. 57. Abril-Junio 2012.

Bueno, creo que hay poco más que decir, los datos son más que serias, rigurosas y contndentes. Curiosamente este artículo del Colegio de Psicólogos ha tardado alguna década en salir a nivel de Editorial. No obstante, cada cosa a su tiempo, quizá ahora la sociedad y los psicólogos se sientan en disposición de reinvndicarse debido al auge de los psicofármacos (algo desmesurado, desproporcionado), el negocio de la Industria Farmacéutica y el negocio de la Industria Psiquiátrica. "No se preocupe, tómese esto y se pondrá bien". ¿Por qué? pegunta el paciente -Porque tiene déficit de serotonina en el cerebro.
Así, en los Centros de Salud y en los Centros de Salud Mental, cosifican las vivencias de un sujeto. Un objeto es objetivo, un sujeto? Nada, es solo biología, que para algo han estudiado medicina.
Bien, pues los psicólogos, los psicoterapeutas, los psicólogos clínicos, no se quedan atrás. Está demostrado, empíricamente y más aún, en la clínica, que una persona mejora más con Psicoterapia. Cuanto más amplio sea el modelo del profesional, más ecléctico/integrador, tanto mejor. Así que déjense de remedios fáciles, propios de la sugestión y trabajen las razones y Motivos del sufrimiento de sus vidas. Un fuerte abrazo y mi profunda enhorabuena a los redactores del artículo. Rodrigo Córdoba Sanz.








sábado, 12 de mayo de 2012

Psicología, Psiquiatría: Contrapsicología y Antipsiquiatría

"Si le hablas a Dios, es oración. Pero si Dios te habla, es esquizofrenia" - Thomas S. Szasz, The Second Sin, Anchor/Doubleday, Garden City, NY. 1973, Page 113. El "Segundo Pecado" es básicamente, hablar claro.
Hoy, algún paciente me ha enviado algún email con enlaces y comentarios. El primero se trata de un virtuoso músico y estudioso de varisas disciplinas, el segundo, también se trata de un virtuoso músico y terapeuta, entre otras cosas que no procede especificar. El primero que he leído, de ahí que haga referencia a primero y segundo, me ha mandado una disertación de Thomas Szasz. Este señor lleva 60 años "dando guerra". Cuestionando el "Estado Terapéutico" y criticando con argumentos científicos y no viscerales los diagnósticos psiquiátricos. En particular, los relacionados con los niños. Estos son más denunciables, si cabe, porque son lo que más queremos y ellos dependen de nosotros. Hay vídeos relacionados, un programa de televisión norteamericano que hace una introducción a Szasz de una forma muy sensacionalista y hortera. Es curioso la convergencia entre estos dos músicos que no se conocen, de diferente generación, y de un grandísimo talento. Bien, para hacer boca les dejo con Thomas Szasz, el autor de la obra "El Mito de la Enfermedad Mental", entre otras deliciosas. En toda su obra invita a relfexionar de manera crítica, a pensar libremente, de forma que los profesionales "psi" no seamos borregos del "establishment" psiquiátrico y de la industria farmacéutica. Está demostrado que muchas patologías se tratan de manera más eficaz con Psicoterapia. Sin embargo, los usuarios o pacientes, acuden al médico de atención primaria (más conocidos como médicos de familia), apurados y los médicos, ni cortos ni perezosos, siguiendo el modelo orgánico, dan medicaciones psicotrópicas a personas que tienen trastornos adaptativos, aquí parece entrar el duelo en el sentido amplio: desde la muerte de una madre hasta la ruptura con la novia, por ejemplo. También prescriben medicación para las reacciones normales (el duelo es un ejemplo), está demostrado que el duelo con pastillas no se puede elaborar y es contraproducente el empleo de fármacos. Los trastornos de ansiedad son otro ejemplo, aquí entran las benzodiacepinas, fármacos célebres que se utilizan como caramelos: Orfidal, Tranxilium, Valium, Trankimazín y toda la familia de hipnóticos que produce un estado de sueño absolutamente ficticio y poco reparador. Estas moléculas generan una grandísima adicción, existen profesionales e instituciones que se dedican a deshabituar de estos fármacos. El proceso es verdaderamente duro, con insomnio, agitación, ansiedad, hiperactividad, crisis de angustia, irritabilidad, falta de concentración y atención y una polifonía de síntomas que provocan llamadas desesperadas, visitas a urgencias, y una importante desintegración de la psique. Por otro lado, los antidepresivos, se suelen prescribir ISRS, inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina: estos contribuyen a que haya más serotonina disponible en las hendiduras sinápticas para que la persona no se deprima. Entonces, digo yo, si los médicos/psiquiatras biológicos plantean que la depresión se debe a falta de serotonina, entonces, ¿el dolor de cabeza es falta de paracetamol? Pues la explicación antes dicha, es la que reciben los usuarios de la antención primaria. Así pues, no cambian nada de su estilo de vida, ni aprenden nada, ni reflexionan, ni sienten ni padecen. Puede darse el caso, de que el médico "se pase" con la dosis y la persona tenga un estado "hipertímico", esto es acelerado, grandilocuente y expansivo. Rozando la hipomanía. En España no existen psicoterapeutas en la Seguridad Social, excepto algún caso aislado, Barcelona y Madrid pueden ser honrosas excepciones pero con una frecuencia entre visita y visita mucho menor de lo necesario para muchas patologías. Debo decir que conozco a profesionales de esos bellos lugares, referencias culturales y también conozco a usuarios, a través de este canal llaman o se dirigen a mí por email. No existen patologías graves o crónicas en Psicoterapia sino personas más o menos motivadas, personas con más o menos convicción, con más o menos esperanza de curarse. La Psicoterapia cura, los medicamentos hacen que la persona esté en una "nube farmacológica", dicho de otra forma en un estado antinatural, son paliativos, como la quinina para la malaria. Bien, es cierto, que existen ciertas patologías que requieren la combinación de fármacos con psicoterapia, por ejemplo: algunos trastornos de personalidad, la bipolaridad, las esquizofrenias y el espectro de patologías psicóticas y prepsicóticas. Seguramente un psiquiatra biológico pondrá el grito en el cielo. Pero los psiquiatras poco saben de psicoterapia y, muchos, medican hasta las cejas y cobran unas cantidades escandalosas en sesiones de pseudopsicoterapia. Hay otros que están bien formados, algo parecido pasa con los psicólogos. Por ejemplo, hay psicólogos conductistas, estos piensan que "solo hay conducta", como podrán imaginar, la naturaleza del ser humano no se puede equiparar a los experimentos con ratas y perros. Aunque esa sea la Psicología Académica en España. Verdaderamente triste. Los psicólogos se quisieron parecer a los físicos y empezaron a estudiar las funciones psicológicas con medidas "objetivas". Luego se quisieron parecer a la medicina, o mejor dicho, la medicina le dijo a la psicología cuál era la psicología basada en la evidencia, la resolución fue la psicología cognitivo-conductual. Esto supone que cambiando los pensamientos y las conductas de las personas se puede conseguir que tengan una vida funcional. Pero esto no cura. Me mandan emails diciendo que X ser humano tiene un trastorno de personalidad y su terapeuta le hace relajación en la consulta. Bien, existen técnicas de modificación de conducta, que estudié en la Universidad con mucha pasión y luego cuando empecé con un psicólogo a ver pacientes en prácticas (él es conductista) me pregunté: ¿Dónde está el sujeto deseante y pensante?. Hasta aquí, lo referido al paciente que primero me ha mandado el mail, el vídeo adjunto es este: http://www.youtube.com/watch?v=lY_LPKfK7zM El segundo comentario, estimulado por el segundo paciente de email, tiene que ver con el Amor, los celos, la suspicacia, la autodestrucción, el estado de ánimo depresivo subyacente, la baja autoestima, una biografía cruda y, sin embargo, una persona, que como diría Erich Fromm es "normal socialmente", de hecho Freud decía que una persona sana era aquella que podía tener relaciones sexuales satisfactorias y trabajar. Este hombre puede, de sobras. Sin embargo sufre y no hay pastilla milagrosa que le pueda curar. Un mal día, refirió ideas de muerte, yo hice lo que indica mi eticidad. De acuerdo, el psiquiatra le diagnosticó y le prescribió medicación antidepresiva. Lo primero sobraba y lo segundo fue por aquello de curar(nos) en salud. Desde luego que mejorando su estado de ánimo puede mejorar su conducta y ser más funcional, pero la trampa es la siguiente: ¿Va a estar medicado toda la vida para funcionar "mejor"? Esto se lo plantean todos los pacientes que atiendo y están medicados. Desde luego que la medicación, de ser necesaria, es algo pasajero en muchos casos, superflua en otros y necesaria en muchos. Bien, este hombre ha pasado del aislamiento a tener una relación de pareja muy satisfactoria, me escribe fascinado y comparte conmigo este link: http://youtu.be/XzuD5hveXuM