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Paz y Ciencia

lunes, 6 de febrero de 2017

Cuando se escoge al terapeuta



"Cuando uno escoge a un terapeuta, debe ser uno el que escoge. Ni la familia, ni los amigos, ni la desesperación, ni "el que sea". Elegir a un terapeuta es tomar la decisión de enfrentarse a un espejo que nos va a devolver la imagen que de nosotros no queremos ver. Entonces, cuando estén pensando en elegir a un terapeuta, un hermano mayor que los guíe a la libertad, que los ayude a romper con la esclavitud de sus desdichas, no piensen en títulos académicos u honores profesionales: solo piensen en si esa persona es alguien a quien ustedes pueden amar y alguien capaz de amarlos. ¿Por qué? Porque las técnicas curan, pero lo que realmente sana es la relación. Y por eso que el epígrafe de San Agustín que elegí para este tema tiene tanta relevancia a cuenta de dar explicación de un fracaso terapéutico: el terapeuta no ha estado con el paciente cuando el paciente estuvo allí dando lo mejor que podía dar: su presencia. Ésta es la primera causa de que las cosas no funcionen en un tratamiento psicoterapéutico".
Eduardo Horacio Grecco
"Eres bueno cuando eres uno contigo mismo.
Sin embargo, cuando no eres uno contigo mismo, no eres malo".
Kahlil Gibran

Sobre Jung



Cada persona se va diferenciando en la ontogenia, en el vivir espiritual que le toca.
Los arquetipos son la materia bruta, las tendencias básicas. El proceso de individuación representa, en parte,  la tarea laboriosa del escultor que talla la piedra haciendo emerger la figura de la individuación liberada de las ataduras de la psique colectiva. Pero, a veces, la talla se malogra, como la vida de los hombres.
Si los arquetipos son la historia que preexiste al nacimiento de la historia que preexiste al nacimiento de la historia individual de cada ser humano, unos de otros, es necesario pensar entonces, merced a qué dinamismos, tanto la fuerza unificadora de los arquetipos, como la diferenciadora de la individuación, ejercen su mandato. Esta fuerza es la que Jung llama líbido o energía psíquica, que cumple el rol de poder trasmutador y transformador. Individuación Arquetipos Líbido.
Pero estos sistemas son concebidos no como algo estático y fijo, sino por el contrario, como sujetos a un permanente cambio. Dependen de un cambio interior a la vida misma del objeto estudiado. Así se incorpora la idea de evolución.
Hay en la obra de Jung, otra dimensión que es la dimensión de lo simbólico.
Jung consideraba al psiquismo y sus complejos dinamismos inconscientes como una organización arquetípica, un orden de arquetipos que, en su imposibilidad de aparecer directamente en la conciencia del psiquismo, lo hace mediante símbolos.
"No soy un metafísico que tenga que decir algo sobre las cosas en sí. Mis objetos radican dentro de los límites de lo experimentable". Carl Gustav Jung

viernes, 3 de febrero de 2017

Genética y Evolución de la Bipolaridad



La investigación realizada por el doctor Arthur Janov, entre otros, nos enseña la importancia del moldeo que las vivencias primarias hacen del cerebro, de las conexiones axonales y de los patrones de los neurotransmisores
Por otra parte, cuando se habla de genética, suele insistirse sobre los factores desadaptativos, cuando en realidad la evolución ha cristalizado en la memoria genética humana recursos para vivir e inclusive para sanar y lo que hoy es gen antes fue experiencia.
"Daniel Wilson, al realizar cálculos destinados a cuantificar la probabilidad teórica de ocurrencia de la enfermedad bipolar vía selección natural, concluye que la prevalencia es de 300 a 6000 veces superior a la esperada. De tal manera que esta enfermedad debe haber otorgado una selección ventajosa a nuestros ancestros, de lo contrario tendría una frecuencia menor [...] Considerando que actuales genes "enfermos" pudieran haber jugado un papel adaptativo en el pasado, y que la enfermedad bipolar tendría una frecuencia más elevada que lo esperada según las mutaciones espontáneas, intentaremos encontrar una explicación".
Pedro Retamal

jueves, 2 de febrero de 2017

El Deseo y la Libertad



No hay ser humano sin deseo. Desde que nacemos hasta que morimos hay algo que nos lanza hacia delante, un anhelo de ser otro, de cambiar, de transformarnos. El deseo no es sólo un  objeto, es, sobre todo, un deseo de transformación de uno mismo.
Desde la modernidad, la pregunta fundamental es: ¿qué es el hombre? Con Nietzsche y Foucault derivó en otra: "cómo hemos llegado a ser lo que somos? "
Sin embargo, hay un interrogante decisivo, una pregunta que los seres humanos no podemos esquivar: ¿podemos dejar de ser lo que somos? ¿Puedo transformarme en un ser distinto del que soy, del que he heredado?
Los seres humanos somos finitos. Existir consiste en ser finito. La vida humana es una existencia débil y vulnerable, necesitada de apoyo y la acogida de los demás. Y, al mismo tiempo, precisamente por su condición finita, es también una vida no del todo buena, bella o verdadera. Como es finita y no puede dejar dejar de serlo, la humana es una vida que no es del todo humana, porque siempre está amenazada por los rostros de lo inhumano, esto es, por el mal, por la violencia, por la crueldad, por la indiferencia al sufrimiento del otro.
En Busca de la Liberad desde la Voluntad Secuestrada

Gestalt Demandas y Expectativas



Las palabras significan lo que acordamos que signifiquen.
Resulta útil distinguir entre "demanda" y "expectativa".
La demanda incluye lo que el cliente dice que quiere o que espera conseguir. Tiene que ver con aspiración, objetivo, meta o finalidad. Existe una cierta variedad con aspiración, objetivo, meta o finalidad. Hemos visto antes una cierta variedad de posibles tipos y  niveles de demanda.
"Expectativa", es algo muy distinto de la demanda. El término "fantasía" puede definir la idea o fantasía que el cliente tiene de saber cómo será el trabajo que realizaremos, qué grado de esfuerzo le supondrá, en qué plazo lo realizaremos, qué grado de esfuerzo le supondrá, en qué plazo puede esperar resultados, etc. Cualquier tipo de fantasía anticipatoria sobre el enfoque o el proceso. Es la diferencia entre el ¿qué quieres?  y ¿qué esperas?,  o, mejor dicho, "¿cómo esperas conseguirlo? ": ¿qué esperas que pase que haga yo, cómo te imaginas que trabajaremos, cuánto esperas que dure el trabajo, qué ocurrirá?,  etc. O la cuestión opuesta a la de ¿qué esperas?, es decir: ¿qué temes?
Francisco Sánchez Gavete Terapia Gestalt: Una guía de trabajo
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta

Deseo y Jacques Lacan



La demanda es, en definitiva, una demanda de amor, y por ende, imposible de satisfacer. Si alguien nos pregunta si lo queremos y contestamos que sí, eso no lo detendrá de volver a preguntarlo una y otra vez. Es bien sabido que demostrar de una vez para siempre el amor que uno siente es realmente imposible. La demanda es, entonces, una espiral continúa. Pero Lacan agrega: a la necesidad y la demanda, le añade el registro del deseo. El deseo retoma lo que ha sido eclipsado en el nivel de la necesidad. (La dimensión representada por el agua mítica) e introduce una condición absoluta, a diferencia de la índole totalmente incondicional de la demanda...
Y la Falta...
Aunque el ejemplo del fetichismo es extremo, Lacan muestra que se halla en el corazón de todo ser humano. La elección de pareja del hombre siempre contendrá una referencia a detalles no humanos: el color del cabello, de los ojos, etc. Estos rasgos abstractos nada tienen que ver de "humano". Por lo tanto, en contraste con el registro de la demanda, el deseo está ligado a ciertas condiciones.
(Parte del trabajo analítico consiste en tratar de extraer el deseo del sujeto de sus incesantes demandas. El neurótico privilegia la demanda, oculta su deseo detrás de la presencia omnipotente de la demanda).
La demanda es siempre demanda de un objeto, en cambio, el deseo tiene como objeto nada. "El objeto es la falta".
Ciertas estructuras clínicas muestran con claridad esta diferencia. La anoréxica o anoréxico, por ejemplo, al negarse a dar cabida a un deseo que está más allá de la demanda. Frente a la madre de la madre que coma, la hija (o hijo), la hija ofrece una negativa simbólica, manteniendo su deseo centrado en "comer nada". Se introduce así una falta en la relación con la madre, que marca claramente la tensión entre demanda y deseo.
Deseo y Anhelo
El deseo emergerá en pequeños detalles, de ahí la intención de Lacan de pesquisarlo, buscarlo entre líneas, donde es menos obvio. Este hincapié en los detalles es freudiano. Freud había demostrado que cuando una corriente inconsciente es reprimida, al no poder reingresar en la conciencia se desplaza a detalles minúsculos y sólo siguiendo esas derivaciones puede activarse el resto del complejo en complejo.
Importa distinguir lo que Lacan llama deseo de lo que normalmente llamaríamos un "anhelo".
Un anhelo es algo que se quiere conscientemente, mientras que el deseo ha sido prescripto de la conciencia. Freud ya había hecho esta distinción en su obra sobre los sueños. Un sueño puede representar un anhelo obvio. Por ejemplo, un individuo está en el Polo Norte, muerto de frío, y cuando se duerme sueña con un hermoso lecho con dosel y un plato lleno de caviar.
Parecería que el sueño realiza su anhelo: tener abrigo y comida. Pero este anhelo no es más que una coartada. Lo que realmente importa es averiguar por qué esa realización del anhelo tomó la forma de un gran lecho con dosel y un plato de caviar.
(Aquí el deseo difiere del anhelo).
El deseo equivale al proceso de distorsión que convirtió que convirtió el anhelo de abrigo y comida en esta imagen particular. Si el día anterior a un examen uno sueña que está en cierto lugar lo aprueba, es probable que el deseo no se encuentre en la idea de aprobar el examen (ése es el anhelo) sino en el detalle del lugar en cuestión (¿por qué estaba allí y no en otra parte? ).
Jacques Lacan. Anhelo


miércoles, 1 de febrero de 2017

Testimonios de Terapia



Fritz Perls: "Bien, ¿y qué necesita el paciente de nosotros? ¿Un muro de los lamentos, un hombre en el que apoyarse? ¿Un aliado para condenar a su esposa o jefe? ¿Alguien que lo castigue por sus pecados? O, si ya ha sido castigado a sí mismo lo suficiente, ¿alguien que le perdone y lo redoma?
Fritz Perls. Testimonios de Terapia
El cliente no sólo quiere decir algo: lo quiere, además, a partir de un supuesto de cómo se comportará con él el terapeuta. Y este supuesto de cómo se comportará con el terapeuta. Y este supuesto, insisto, aparece a veces de manera más transparente, pero otras de manera más encubierta.
Al extremo, las demandas de tarea y de relación pueden llegar a ser contradictorias, como en los casos de conductas de clientes que, de acuerdo con el Análisis Transaccional, podríamos decir que buscan hacer colección de "cupones negativos". Propuestas de relación del tipo: "conmigo no vas a poder" o "lo mío no tiene arreglo" pertenecerían a esta modalidad.
Dice Perls, hablando del neurótico:
"Sin embargo, no viene con las manos vacías. Trae consigo sus medios de manipulación, sus modos de movilizar y usar el ambiente para que haga el trabajo que le corresponde a él. Y no nos engañemos al creer que estas técnicas manipulativas no son ingeniosas".