En el caso de los trastornos bipolares existe un gran desconocimiento en la sociedad respecto a este tipo de enfermedad que, por otro lado, es muy frecuente en la población. Este desconocimiento conduce al estigma social, que hace que, de algún modo, la sociedad margine y oculte este tipo de enfermedades -aunque muchas han sido figuras destacadas en el arte, la ciencia o la política. El segundo, más grave si cabe, es que el desconocimiento ha provocado que muchas personas que padecen esta enfermedad no lleguen a saberlo nunca y no puedan mejorar con un tratamiento adecuado.
martes, 24 de abril de 2018
Trastorno Bipolar. Psicosis maníaco-depresiva
En el caso de los trastornos bipolares existe un gran desconocimiento en la sociedad respecto a este tipo de enfermedad que, por otro lado, es muy frecuente en la población. Este desconocimiento conduce al estigma social, que hace que, de algún modo, la sociedad margine y oculte este tipo de enfermedades -aunque muchas han sido figuras destacadas en el arte, la ciencia o la política. El segundo, más grave si cabe, es que el desconocimiento ha provocado que muchas personas que padecen esta enfermedad no lleguen a saberlo nunca y no puedan mejorar con un tratamiento adecuado.
jueves, 25 de enero de 2018
La enfermedad y la muerte
Para enfermar y morir como es debido hay que ser pasivo. La hipocondría y el suicidio brindan opciones porque sustituyen la pasividad por la actividad, la impotencia (o el miedo a ella) por el dominio (o la ilusión de tenerlo). De modo más general, alcanzamos el dominio "activo" de la enfermedad y la muerte delegando en los médicos toda la responsabilidad de su tratamiento, y exiliando a los enfermos y los moribundos en los hospitales. Pero los hospitales funcionan a comodidad del personal que trabaja en ellos y no de los pacientes: en un hospital no podemos estar enfermos como es debido ni morir decentemente; estas cosas sólo podemos hacerlas entre quienes nos quieren y valoran. El resultado es la deshumanización institucionalizada de los enfermos, característica de nuestra época.
domingo, 6 de agosto de 2017
El yo separado
[...] La aparición de ese yo separado es el origen de las neurosis y, por tanto, no se trata de mirar la neurosis en la especificidad, como de ver su misma y aparente existencia, igual que ese yo creado es aparente, separado. El mensaje de la no dualidad es sencillo: no hay dos :: solo Uno :: "yo" no existo.
El yo parece existir al apropiarse de este cuerpo, de estos pensamientos actuales y de otros cristalizados y trenzados con un tiempo más lejano. Los pensamientos simplemente surgen, filtrados, por supuesto, pero aparecen sin que tenga un control sobre ellos, si lo tuviera podría escogerlos. Aun así, aparece el afán de apropiarme de ellos, de confundirme y fundirme con ellos. El yo aparece en un intento de mejorar mis ventajas adaptativas y ahora ese mejorar toma la forma de búsqueda espiritual.
La Estructura de la Nada. Antoni Llorens. 2016. La Llave. Barcelona. Páginas 31-32
Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo
sábado, 5 de agosto de 2017
Leonardo da Vinci en el Diván
En un escrito breve Freud mostró que Leonardo da Vinci fue influido en su vida adulta por el hecho de haber tenido dos madres. Este hecho, como el de la doble ascendencia, responde en esta ocasión a circunstancias que en realidad rodearon la vida de Leonardo da Vinci, pero ha desempeñado también un papel en el caso de otros artistas.
Benvenuto Cellini, por ejemplo, vivió también esa fantasía. En general, se trata de un motivo mitológico. Un gran número de héroes son hijos en la leyenda de las madres. La fantasía no debe su existencia.
Un gran número de héroes son hijos en la leyenda de dos madres. La fantasía no debe su existencia al hecho de que los héroes tengan realmente dos madres, sino que constituye una imagen "primitiva" de difusión universal que, lejos de pertenecer al dominio de las reminiscencias personales, forma en realidad parte de los misterios de la historia del espíritu humano.
Jung hace referencia al texto de Freud, un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci
viernes, 24 de marzo de 2017
El hombre sinsentido
Ayer me manifestaba una paciente por qué le había sugerido leer "El hombre en busca de sentido", de Víctor Frankl. Me decía que había leído las primeras páginas y que se había enfadado conmigo porque es triste y, en verdad, según cómo se le enfoque, es muy triste por la crueldad en un campo de concentración. Cooperación, apoyo mutuo y aliento hacia la vida, es lo que se "lee entre líneas de la descripción".
Ponernos en contacto con la maldad de los nazis y la indefensión de las víctimas es depresógeno. Ése es un plano.
Otro, corresponde a la arenga de Frankl, neuropsiquiatra. Él trataba de transmitir su aliento a la desesperación y el suicidio.
La paciente, que, espero que no lea esto y se de cuenta por sí misma, se dará cuenta, por ser perspicaz, sensitiva y sensible, que la vida va más allá de un orden, rutina en la vida y, que la vida deja de tener valor sin un sentido, sin un significado.
No es ella solo la que padece un vacío. Ése vacío se incrusta en patologías, como el trastorno límite. Sin embargo, la psicología/psiquiatría académica (biologicista) solo prestan atención a lo basado en "la evidencia", "lo empírico".
Como pueden pensar es difícil cuantificar el dolor de vivir, aunque sí lo hiciera Víctor Frankl.
Piensen en que para vivir, hay que dejar claro, que necesitamos algo más que una caja con psicofármacos.
Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y Psicoterapeuta
Zaragoza Centro
lunes, 6 de febrero de 2017
Deseo y Distorsión
El deseo es algo muy peculiar. En la teoría de Lacan, elabora algo sumamente extraño, que nada tiene que ver con el anhelo, sino que consiste en unos mecanismos lingüísticos que tuercen y hacen distorsionar ciertos elementos transformándolos en otros. Un desliz verbal es un buen ejemplo: uno dice algo diferente de lo que quería decir y no sabe por qué.
El deseo está presente porque un elemento ha sido distorsionado y modificado por otro. La presencia del deseo se deduce en la clínica prestando interés a estos procesos cuando se reiteran. Así como a los puntos de ruptura, distorsión y opacidad en las asociaciones del paciente.
El lenguaje permite transmitir mensajes, pero también posee redundancia. Es lo que diferencia una carta de un telegrama. Este último transmite rápidamente un contenido mínimo de información, en tanto que la carta puede explayarse los pormenores si queremos rastrear el deseo, dice Lacan, lo mejor es no centrarse en el deseo sino en las redundancia, los detalles minúsculos que no serían necesarios.
Jacques Lacan
jueves, 2 de febrero de 2017
Deseo y Jacques Lacan
(Parte del trabajo analítico consiste en tratar de extraer el deseo del sujeto de sus incesantes demandas. El neurótico privilegia la demanda, oculta su deseo detrás de la presencia omnipotente de la demanda).
La demanda es siempre demanda de un objeto, en cambio, el deseo tiene como objeto nada. "El objeto es la falta".
Ciertas estructuras clínicas muestran con claridad esta diferencia. La anoréxica o anoréxico, por ejemplo, al negarse a dar cabida a un deseo que está más allá de la demanda. Frente a la madre de la madre que coma, la hija (o hijo), la hija ofrece una negativa simbólica, manteniendo su deseo centrado en "comer nada". Se introduce así una falta en la relación con la madre, que marca claramente la tensión entre demanda y deseo.
Importa distinguir lo que Lacan llama deseo de lo que normalmente llamaríamos un "anhelo".
Un anhelo es algo que se quiere conscientemente, mientras que el deseo ha sido prescripto de la conciencia. Freud ya había hecho esta distinción en su obra sobre los sueños. Un sueño puede representar un anhelo obvio. Por ejemplo, un individuo está en el Polo Norte, muerto de frío, y cuando se duerme sueña con un hermoso lecho con dosel y un plato lleno de caviar.
Parecería que el sueño realiza su anhelo: tener abrigo y comida. Pero este anhelo no es más que una coartada. Lo que realmente importa es averiguar por qué esa realización del anhelo tomó la forma de un gran lecho con dosel y un plato de caviar.
(Aquí el deseo difiere del anhelo).
El deseo equivale al proceso de distorsión que convirtió que convirtió el anhelo de abrigo y comida en esta imagen particular. Si el día anterior a un examen uno sueña que está en cierto lugar lo aprueba, es probable que el deseo no se encuentre en la idea de aprobar el examen (ése es el anhelo) sino en el detalle del lugar en cuestión (¿por qué estaba allí y no en otra parte? ).




