PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta Zaragoza Zona Centro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zaragoza Zona Centro. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de febrero de 2019

Los intereses de Carl Gustav Jung



Jung completa sus conocimientos enciclopédicos con investigaciones profundas y minuciosas de los gnósticos y de sus concepciones filosóficas del mundo original de los instintos y, luego, con una lógica de continuidad histórica, se dedica al estudio de la alquimia como filosofía de la naturaleza. Utiliza sus conocimientos en estos dominios para abordar la psicología del inconscíente, a la que da una dimensión "trascendental". Sus trabajos se orientan radicalmente hacia el acceso de las concepciones del mundo y de las cuestiones religiosas. Teoriza el proceso de individuación que corresponde a la emergencia original del consciente salido de un estado primitivo de identidad inconsciente. A partir de la noción de imago concibe el concepto de arquetipo, que caracteriza una preformación contenedora inconsciente que permite la emergencia simbólica. A partir de 1916, Jung dibuja y pinta mandalas, de los que afirma que representan los criptogramas de la personalidad de su autor: el Sí mismo, cuyo desarrollo se efectúa con una manera circumbalatoria.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
Teléfono: 653 379 269
E-mail: rcordobasanz@gmail.com
Página Web: www.rcordobasanz.es
Zaragoza (Zona Centro)

jueves, 4 de octubre de 2018

Carácter y Borderline (TLP)

El carácter es la manifestación conductual de la identidad, es la organización dinámica de los estilos y patrones conductuales característicos del individuo en particular. El carácter incluye el nivel y el grado de organización de los estilos conductuales, y el grado de flexibilidad o de rigidez de las conductas a lo largo de las distintas situaciones ambientales. El carácter refleja los efectos de la integración de la multitud de relaciones internalizadas entre el self y los objetos, que contribuyen a generar los modelos internos de conducta. La consecuencia subjetiva del carácter sería la estructura de la identidad, es decir, la integración de todas las representaciones del self incluidas en estas unidades relacionales diádicas dentro de un concepto de sí mismo estable y complejo, paralelamente a la integración complementaria de las representaciones objetales en conceptos integrados de otras personas significativas. El carácter y la identidad son aspectos que se complementan mutuamente. La identidad, que se compone del concepto o los conceptos del self y de los otros significativos, es la que brinda la estructura psicológica que determina la organización dinámica del carácter.
La internalización de las relaciones objetales significativas da origen a una estructura subjetiva más crucial en relación con un sistema integrado de valores éticos, que en la teoría psicoanalítica se designa con el nombre de superyó. En el desarrollo de la patología borderline, las perturbaciones en esta estructura tienen unas consecuencias significativas tanto clínicas como terapéuticas, y a nivel pronóstico.
:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Núm. Col.: A-1324
:: Teléfono Cita: 653 379 269
:: email: rcordobasanz@gmail.com

jueves, 25 de enero de 2018

La enfermedad y la muerte



LA DESHUMANIZACIÓN INSTITUCIONALIZADA DE LOS ENFERMOS



Para enfermar y morir como es debido hay que ser pasivo. La hipocondría y el suicidio brindan opciones porque sustituyen la pasividad por la actividad, la impotencia (o el miedo a ella) por el dominio (o la ilusión de tenerlo). De modo más general, alcanzamos el dominio "activo" de la enfermedad y la muerte delegando en los médicos toda la responsabilidad de su tratamiento, y exiliando a los enfermos y los moribundos en los hospitales. Pero los hospitales funcionan a comodidad del personal que trabaja en ellos y no de los pacientes: en un hospital no podemos estar enfermos como es debido ni morir decentemente; estas cosas sólo podemos hacerlas entre quienes nos quieren y valoran. El resultado es la deshumanización institucionalizada de los enfermos, característica de nuestra época.