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Paz y Ciencia
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jueves, 10 de mayo de 2018

Manía disfórica (mixta)



:: Los estados mixtos pueden ser definidos de manera muy general como un estado en el que coexisten, simultáneamente, síntomas depresivos y maníacos. Fueron descritos por Emil Kraepelin en su Tratado de Psiquiatría. En la descripción del cuadro Kraepelin hace referencia a que algunos de estos estados mixtos tienen una evolución crónica, habiendo una gran dificultad para realizar un diagnóstico correcto. De acuerdo con sus descripciones aparecen con frecuencia en las últimas fases de la enfermedad, y son formas de mal pronóstico. Quedan reflejados en DSM y CIE-10.

:: Debido a la complejidad de su presentación clínica, todavía se cuestiona si son estados de transición de manía a depresión o viceversa, si están asociados con ciclaciones ultrarrápidas, si son la sobreposición de dos tipos de psicopatología y psicopatogenia: la maníaca y la depresiva, o si son formas graves de manía.

:: Se propuso, en ciertos estudios, basándose en criterios de manía y depresión del DSM-IV, hacer el diagnóstico de manía disfórica posible (un síntoma depresivo presente), probable (dos síntomas depresivos) y segura (tres síntomas depresivos presentes). 

:: Debemos tener en cuenta que una gran parte de los pacientes maníacos que requieren de hospitalización psiquiátrica tienen síntomas depresivos concomitantes (unos 46% tienen dos o más síntomas depresivos). 

:: Subrayar que depende entre otros muchos factores princeps lo sociodemográfico, la actividad previa, edad, relación con padres, apoyo social; no hay que obviar el componente psicosocial ni mucho menos tampoco).

:: Los cuadros mixtos, aunque las distintas definiciones de los manuales diagnósticos dificultan la comparación de unos estudios con otros, son formas especialmente graves de trastorno bipolar con peor evolución, y mayor número de hospitalizaciones.

:: Existen dificultades para el diagnóstico de estos cuadros, sobre todo al inicio de la enfermedad, ya que la coexistencia entre síntomas maníacos y depresivos conforma enfermedades que, a pesar de su gravedad, pueden tener la apariencia de cuadros neuróticos graves. Esto hace que el tratamiento, ya de por sí difícil, se complique aún más, con la consiguiente merma en la adaptación socio-laboral, riesgo de suicidio, y cronificación de los síntomas.

:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
:: C/ Lacarra de Miguel 27, 2C.
:: Tfno.: 653 379 269
:: email: rcordobasanz@gmail.com
:: web: www.rcordobasanz.es

viernes, 24 de noviembre de 2017

Ludwig Wittgeinsten

Wittgeinstein es considerado un Sócrates moderno: el filósofo que más lejos llevó en este siglo los razonamientos de la lógica enigmática. Pero.. ¿Qué dice realmente Wittgeinstein?
Un hombre extraño, un lógico riguroso que priorizaba la poesía a la filosofía, alguien que heredó una inmensa fortuna y la repartió íntegramente, alguien que vio la muerte en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, un maestro que aconsejaba a sus alumnos renunciar a la filosofía, un alma atormentada, un amante de las novelas cómicas y de detectives, un solitario que cultivó las mismas amistades toda su vida. 

Escribió el Tractatus Lógico-Philosiphicus y de su posterior obra, más amigable, Investigaciones Filosóficas. Cualquiera que se interese en él, encontrará una enorme reputación en medios filosóficos y psicoanalíticos.

"Mi actitud hacia esa misma persona es la misma que hacia el alma. Según mi opinión, no tiene alma... El cuerpo humano es la mejor imagen del alma". Wittgeinstein.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Zaragoza. Psicorerapeuta

martes, 22 de agosto de 2017

Cansadas por Nuria Varela

He dado con este libro de Nuria Varela sobre "Una reacción feminista frente a la nueva misoginia".

" Salomón no era sabio, Don Juan no era un héroe y Lolita no es una historia de amor. Estamos cansadas, sí. De las medias verdades y de las mentiras a medias. De los micromachismos, del velo de la igualdad y de los mitos que rodean al amor. Cansadas de pintar las paredes sin pintar cimientos. Cansadas de violencia, de todas las violencias, de los embargos, las guerras y las postguerras. De las batallas en el frente y en la retaguardia. De todas las trincheras. Cansadas del desdén, de la vieja y nueva misoginia, de la cultura de la violación, del mansplaining, de la cultura del simulacro y de la RAE. Cansadas del silencio y del menosprecio. Cansadas del hombre económico y de la gran alfombra patriarcal que tantas vergüenzas esconde.
Mucho antes de que la ola de imaginación y los olores de Primavera Árabe recorrieran el mundo, muchas mujeres estábamos cansadas de estar cansadas. La música nos suena. Podríamos interpretarla sin partitura y la letra apenas tiene modificaciones.

Nuria Varela: "Cansadas. Una reacción feminista frente a la misoginia"

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza.

lunes, 21 de agosto de 2017

Madre Lengua Cinismo

La lengua nos la enseña la madre para atarnos a la lengua materna. Un suceso tan elemental y primitivo condiciona que sea ese mismo instrumento el encargado de apartarnos. Las lenguas nos unen y separan al mismo tiempo.

El lenguaje, dice Sartre, es "caparazón y antena", pero el escritor, ennoblecido con las insignias del cinismo, va aún más lejos, escribe para hacerse amar "más" por la madre. La escritura es el medio de denunciar ante el juicio materno la conducta del padre, mientras que para el hipócrita, que ha perdido empaque mortífero, se limita a conciliar, a hacer pucheros, a poner palabras por escrito, no a escribir.

Fernando Colina: Cinismo, discreción y desconfianza

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo.
Un libro para releer con papel y bolígrafo. Excelente ensayo, tanto como su complejidad

martes, 8 de agosto de 2017

Vientres de Alquiler

Las Heridas para la gestante

Cada embarazo conlleva una profunda transformación cerebral, que es además irreversible: durará toda la vida de la mujer. La neuroplasticidad es máxima durante la gestación: se crean nuevas neuronas, otras se eliminan y otras migran. Suceden cosas todavía incomprensibles para los científicos, como lo que se llama microquerismos: células madre del feto que pasan a la sangre de la madre y, algunas de ellas, se instalan en su cerebro de por vida. Es decir, las madres tenemos en nuestro cerebro células de todos los hijos que hemos gestado.
El embarazo cambia para siempre la estructura cerebral de la madre, modifica especialmente las regiones implicadas en las relaciones sociales.
Conforme avanza el embarazo, el cerebro s e vuelve más y más emocional: las gestantes van afinando su capacidad de discriminar estados emocionales en otras personas, van agudizando su intuición.
En ese estado de hipersensibilidad emocional e hipervigilancia se caracteriza por el ensimismamiento transitorio incrementado en las últimas semanas del embarazo y que cede semanas después del nacimiento.
El psicoanalista y pediatra Donald Woods Winnicott (1896-1971), pionero en la psique del estudio de la psique maternal, ya descubrió cómo esa alta sensibilidad emocional era necesaria para que la madre pudiera ponerse en el lugar del bebé y ocuparse de sus cuidados.

Algunos datos añadidos:
- Al hablar de "gestación subrogada", es decir, que una madre geste un hijo para que luego lo críe otra familia, hay que tener presente todo lo que puede conllevar para la gestante.
- Gestar un hijo que genéticamente no es propio supone un mayor riesgo de complicaciones graves como la preeclampsia. Adelantar el parto amoldándolo con cesárea. Es decir, no al ritmo de gestación sino a las necedidades de aquellos que han contratado.
- Es difícil imaginar cómo tiene que ser ese posparto, sin bebé y con el cerebro puérpero: un duelo por la pérdida del bebé gestado.
- Si en países como el Reino Unido una de las causas más frecuentes de muerte en el año que sigue al parto es el suicidio.

Pocos serán informados de estos y otros muchos problemas de la gestación subrogada o, mejor dicho, vientres de alquiler.

Ibone Olza. Psiquiatra Infantil
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo

martes, 25 de julio de 2017

Claudio Naranjo y Antoni Llorens

Naranjo nos recuerda que "cualquiera que reconozca plenamente la esclavitud psicológica a que someten las pasiones, sentirá un deseo de liberación alentado por la intuición de una libertad espiritual. En otras palabras, rezará o aspirará íntimamente a liberarse del reino de las pasiones para respirar un aire más elevado".

Me gusta llamar a esta respiración " respirar desde el corazón", pues conlleva acabar con el encierro al que le somete el miedo que nos lleva al disfraz. Se trata efectivamente de respirar un aire más elevado, y para esa inspiración es necesario vaciarse de todo aire tóxico con el que se ha formado el personaje. Paradójicamente, el que aspira a liberarse de sí mismo, y ofrece esa nada resultante a quien estuvo esperando pacientemente el sacrificio, el acto sacro, del reconocimiento del único sujeto por parte del objeto del funcionamiento.

Nos dice también Cláudio Naranjo que "las pasiones surgen de oscurecimiento óntico, que la pérdida de -yo soy- mantiene el anhelo de ser que se manifiesta en las formas diferenciadas de las nueve emociones básicas del ego".

Antoni Llorens La estructura de la nada
Una raíz común en el Eneagrama y el Árbol de la vida

domingo, 30 de abril de 2017

Realidad del Alma

"Las religiones, con todo lo que son y afirman", escribe Jung, "se hallan tan próximas que a quien menos lícito le sería desantenderlas es justamente a la psicología". Jung se ocupó con la experiencia espiritual que no sólo permea los credos, las religiones, sino que constituye la raíz misma de la vida psíquica.
Lo que interesaba a Carl Gustav Jung es un proceso de búsqueda abierto, un crisol de conocimientos psicológicos, pensamientos filosóficos, saber antropológico y sabiduría de la vida del que surge la noción del sí-mismo, central en la Psicología Analítica.
En nuestra época de crisis del sentido, lo que Jung denominó la realidad del alma.

miércoles, 26 de abril de 2017

Un Ser Real

El hombre posee un ser real, una esencia, un diamante escondido, pero, con el fin de recibir el máximo de atención y de amor del entorno, lo recubre con una máscara:

"Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a la gente.
Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás debido a un estorbo: la máscara.
Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades, luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy sino por mi máscara.
Uso una máscara para preservar mis  amistades, luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío, sino de la máscara.
Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático, luego descubro que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimar es la máscara.

Me pongo una máscara convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado, luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras es precisamente lo que impido con ellas".

Gilbert Brenson, Quitarnos las máscaras.

domingo, 12 de marzo de 2017

Laura Gutman




Extracto del libro Adicciones y violencias invisibles
El maternaje depende fundamentalmente de la capacidad de contacto emocional que las mujeres estemos en condiciones de desplegar en el vínculo con el niño pequeño durante las horas que efectivamente estamos en casa. Si la comunicación, el amparo, la vibración perceptiva, la sincronicidad de tiempos y de emociones se plasman con facilidad en la relación, el niño puede esperarnos durante las horas de ausencia. De todas maneras, las madres fusionalmente conectadas dejaremos a nuestro hijo en manos de alguien que perciba el clima sutil que mantenemos y que sea capaz de respetar el ritmo y la cadencia que nos envuelve.
Esas horas de encuentro llenarán de gozo y de leche las necesidades de ambos; nos fundiremos entre sensaciones oníricas y dormiremos abrazados sin desperdiciar un instante de intercambio y de ternura. Las madre sabremos regalarles a nuestro bebé, palabras suaves que expliquen dónde estaremos durante nuestras ausencias y cuánto lo extrañamos cuando no estamos juntos. Por su parte, el niño confirmará cada día que regresamos llenas de entusiasmo ofreciéndole nuestro cuerpo caliente para nutrirlo sin pausa. Un niño íntimamente amparado sabe que estamos siempre cerca, que solo tiene que esperar un rato. Que en breve lo compensaremos.
Por eso el problema no es trabajar. El único problema para el niño pequeño es la distancia emocional y el miedo que las madres tenemos respecto a nuestro propio despertar. A veces el trabajo es una excelente coartada para no tener que confrontar con nuestros demonios internos, ni tener que acercarnos a nuestra dura realidad interior. El trabajo no lastima nuestra capacidad para fusionarnos con el bebé. Solo nos obliga a ser más prolijas para lograr un mejor rendimiento de las horas del día.
Cuando creemos enloquecer, cuando las imágenes de unión con el cosmos se presentan, cuando las percepciones se agudizan al punto de escuchar realidades paralelas, podemos aferrarnos a ese lugar tan seguro que es nuestra oficina. No está mal si las mujeres tomamos esta decisión, que probablemente sea la mejor para muchas de nosotras. Pero queda claro que esta también es una determinación: alejarnos del mundo sombrío y deleitarnos con la luz. En cualquier caso, no es el trabajo el que determina nuestra cuota de fusión, sino que –por el contrario– es nuestra capacidad o incapacidad de fusión la que determina cómo, cuándo, cuánto y dónde elegimos trabajar.

Laura Gutman