Madre Teresa de Calcuta (1910-1997)
Beatificación: 19 Octubre,
2003
"Hagamos algo bello
para el Señor"
Beatificación: 19 Octubre,
2003
"ñBeatificación: 19 de Octubre de 2003
"HAGAMOS ALGO BELLO PARA EL SEÑOR"
LA FAMILIA"La paz
y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el
mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias
familias. Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro precisamos que toda
familia viva feliz." -Madre Teresa, M.C
LA MAYOR
ENFERMEDAD"La mayor enfermedad hoy
día no es la lepra ni la tuberculosis sino mas bien el sentirse no querido, no
cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y caridad, la
terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle,
asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad." -Madre Teresa,
M.C.
"Haz las cosas pequeñas con gran amor" -Madre Teresa, M.C
"Dios no pretende de mi que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel." Madre
Teresa de Calcuta
AUTENTICIDAD
"Nosotros predicamos un Dios bueno, comprensivo, generoso y compasivo. Pero, ¿lo
predicamos también a través de nuestras actitudes? Si queremos ser coherentes
con lo que decimos, todos deben poder ver esa bondad, ese perdón y esa
comprensión en nosotros."
UNA GOTA EN EL
OCEANO
"Sé bien y lo saben cada una de mis hermanas, que lo que
realizamos es menos que una gota en el océano. Pero si la gota le faltase, el
océano carecería de algo." -Madre Teresa, M.C.
EL
AMOR
"No basta con que digamos: Yo
amo a Dios pero no amo a mi prójimo. San Juan dice que somos mentirosos si
afirmamos que amamos a Dios y no amamos a nuestro prójimo. Es muy importante
para nosotros darse cuenta de que el amor para que sea auténtico tiene que
doler." -Madre Teresa, M.C., al recibir el
Premio Nobel de la Paz.
Una sonrisa en los labios alegra nuestro corazón,
conserva nuestro buen humor,
guarda nuestra alma en paz,
vigoriza la
salud,
embellece nuestro rostro
e inspira buenas obras.
Sonriamos a los rostros tristes,
tímidos, enfermos, conocidos,
familiares y amigos.
Sonriámosle a Dios con la aceptación
de
todo lo que El nos envié y
tendremos el merito de poseer
la mirada
radiante de su rostro
con su amor por toda la eternidad.
Las
palabras de Cristo son muy claras,
pero debemos entenderlas como una
realidad viviente, tal como El las propuso.
Cuando El habla de hambre,
no habla solamente del hambre de pan,
sino hambre de amor, hambre de ser
comprendido, de ser querido.
El experimentó lo que es ser rechazado
porque
vino entre los suyos y los suyos no lo quisieron.
Y El conoció lo
que es estar solo,
abandonado, y no tener a nadie suyo.
Esta hambre
de hoy, que esta rompiendo vidas en todo el mundo destruyendo
hogares y
naciones, habla de no tener hogar, no solamente un cuarto con
techo, pero el
anhelo de ser aceptado, de ser tratado con compasión, y que
alguien abra
nuestro corazón para recibir al que se sienta abandonado.
-Madre Teresa,
M.C.
Las personas son
irrazonables, ilógicas y centradas en si mismas,
AMALAS DE TODAS
MANERAS
Si haces el bien, te
acusarán de tener motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS
Si tienes éxito ganarás
falsos y verdaderos enemigos,
TEN EXITO DE TODAS MANERAS
El bien que hagas se
olvidará mañana,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS
La honestidad y la
franqueza te hacen vulnerable,
SE HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS
Lo que te tomó años en
construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODAS MANERAS
La gente de verdad
necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,
AYUDALES DE TODAS
MANERAS
Dale al mundo lo mejor que
tienes y te patearán en los dientes,
DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE
TODAS MANERAS
-De un letrero en la
pared de Shishu Bhavan. La casa para niños en Calcutta.
“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe,
soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se
refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”. De
pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le
fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad,
especialmente por los más pobres entre los pobres.
“Dios ama todavía al
mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los
pobres”. Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y
ardiendo con un único deseo:
“saciar su sed de amor y de almas” .
Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en
Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la
menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre
de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y
recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera
Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de
su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una
gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor,
influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación
religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del
Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.
Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera,
Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la
Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí
recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el
mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero
de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana
Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó
en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa
hizo su profesión perpétua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en
“esposa
de Jesús” para
“toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó
Madre Teresa. Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del
centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por
sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa
transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada
por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por
un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus
compañeras con fidelidad y alegría.
El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para
realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su
“inspiración,” su
“llamada
dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed
de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de
Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas
semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el
deseo de su corazón de encontrar
“víctimas de amor” que
“irradiasen a
las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús
le
suplicó.
“No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los
pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por
ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa,
Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los
pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre
Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió
por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su
amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.
Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna,
Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las
Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios
pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de
un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba
muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión
con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para
encontrar y servir a Jesús en
“los no deseados, los no amados, aquellos de
los que nadie se ocupaba”. Después de algunos meses comenzaron a unirse a
ella, una a una, sus antiguas alumnas.
El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de
Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los
años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de
India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación
en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta
fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente,
en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de
los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas,
incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.
Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres,
Madre Teresa fundó los
Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en
1976 la
rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los
Hermanos
Contemplativos y en 1984 los
Padres Misioneros de la Caridad. Sin
embargo, su inspiración no se limitò solamente a aquellos que sentían la
vocación a la vida religiosa. Creó los
Colaboradores de Madre Teresa y
los
Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias
y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez,
sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu
inspiró posteriormente a los
Misioneros de la Caridad Laicos. En
respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en
1981 el
Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un
“pequeño camino
de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y
espíritu.
Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre
Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por
el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel
de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de
comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor.
Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención
“para gloria de
Dios y en nombre de los pobres”.
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de
amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las
cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la
amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la
luz solo después de su muerte. Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los
más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un
profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de
sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella
misma llamó
“oscuridad” a su experiencia interior. La
“dolorosa
noche” de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo
con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a Madre Teresa a
una siempre más profunda unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó
de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió
la desolación interior de los pobres.
Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas
de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las
necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa
contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en
123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién
elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad,
llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de
encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde
transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que
acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida
terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor
de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de
las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de
peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos
y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida,
de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la
llamada de Jesús,
“Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la
Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y
un testigo viviente de la sed de amor de Dios.
Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama
de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan
Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre
del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes
y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.
FUENTES:
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20031019_madre-teresa_sp.html
http://www.corazones.org/santos/teresa_calcuta.htm