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Paz y Ciencia
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viernes, 10 de diciembre de 2021

El Arte de Cuidar a tu Niño Interior

 


Los Cinco Recordatorios

“Buda dijo que todos tenemos la semilla del miedo, pero la mayoría la reprimimos y lo encerramos en la oscuridad. Para ayudarnos a identificar, abrazar y examinar en profundidad las semillas del miedo, nos ofreció una práctica llamada los «Cinco Recordatorios», que son los siguientes:

1.-Por mi naturaleza estoy destinado a envejecer. No hay forma de huir del envejecimiento.

2.-Por mi naturaleza estoy destinado a caer enfermo. No hay forma de huir de la enfermedad.

3.-Por mi naturaleza estoy destinado a morir. No hay forma de huir de la muerte.

4.-Todo cuanto quiero y las personas a las que amo tienen la naturaleza del cambio. No hay forma de evitar tener que separarme de todo ello. No puedo retener nada. Vengo con las manos vacías y me voy con las manos vacías.

5.-Mis acciones son lo único que realmente me pertenece. No puedo huir de las consecuencias de mis acciones. Ellas son la base que me soporta.

Todos los días tenemos que recitar esos cinco recordatorios, dedicando unos momentos a contemplar cada uno de ellos mientras seguimos atentamente la respiración. Practicamos los Cinco Recordatorios para que la semilla del miedo pueda circular. Debemos invitarla a subir para que pueda ser reconocida, para que pueda ser abrazada. Y entonces, cuando regrese de nuevo abajo, se hará más pequeña.

Cuando invitemos de ese modo a la semilla del miedo, estaremos mejor preparados para cuidar de la ira. El miedo da vida a la ira. No tenemos paz cuando está presente el miedo, por eso se convierte en el suelo en el que puede crecer la ira. El miedo se basa en la ignorancia. La falta de comprensión es también una de las principales causas de la ira.”

THICH NHAT HANH,
en “El arte de cuidar a tu niño interior”

lunes, 4 de febrero de 2019

Thich Nhat Hanh y la Conciencia




La conciencia es como una casa en la que el sótano es la conciencia-receptáculo, y el salón, la conciencia mental. Las formaciones mentales como la ira, la pena o la alegría reposan en la conciencia-receptáculo en forma de semillas (bija). Tenemos semillas de ira, desesperación, discriminación, miedo; tenemos también semillas de atención plena, compasión, comprensión, etcétera. La conciencia-receptáculo la conforman todo el conjunto de semillas, y es a su vez la tierra que las preserva y las sustenta. Las semillas están ahí hasta que oímos, vemos, leemos o pensamos algo que activa una semilla y nos hace sentir ira, alegría o pena. Esta es la semilla que asciende al nivel de la conciencia mental y se manifiesta en ella, en nuestro cuarto de estar. Ahora ya no la llamamos "semilla", sino "formación mental".

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
Teléfono: 653 379 269
E-mail: rcordobasanz@gmail.com
Web: www.rcordobasanz.es

lunes, 30 de octubre de 2017

El niño interior maltratado



Tienes que hablar con tu niño interior varias veces al día; solo así conseguirás sanarle. Al abrazarle tiernamente, le aseguras que nunca le fallarás ni le desatenderás de nuevo. El pequeño se ha quedado solo durante mucho tiempo. Por eso tienes que empezar esa práctica en seguida. Si no lo haces ahora, ¿cuándo lo harás?

Si sabes como cómo volver a escucharlo atentamente todos los días durante unos minutos, se producirá la curación. Cuando subas a una hermosa montaña, invita a tu niño a subir contigo. Cuando contemples la puesta de sol, invítale a disfrutarla contigo. Si lo haces durante unas semanas o unos meses, ese niño sanará sus heridas.

Con la práctica, veremos que nuestro niño interior herido no está únicamente en nosotros, sino que puede representar a varias generaciones. Quizá nuestra madre haya sufrido durante toda su vida. Puede que nuestro padre haya sufrido también, tal vez hayan sido dañados en lo más identitario, esto es, en la construcción biopsicosocial de su ser. Tal vez nuestros padres no pudieron cuidar a su niño interior. Por eso, cuando abrazamos al niño herido que habita en nosotros, estamos abrazando a todos los niños heridos de nuestras generaciones pasadas. Esta práctica no es solo para nosotros, sino para las innumerables generaciones de antepasados y descendientes.

Puede que nuestros antepasados no cuidaran, no supieran, no pudieran cuidar su niño interior, así que nos lo han transmitido. Nuestra práctica debe poner fin a ese ciclo. Si podemos sanarlo, no solo nos liberaremos a nosotros mismos, sino que ayudaremos también a liberar as practicar con su niño interior durante mucho tiempo han aliviado su sufrimiento y experimenta a quien nos haya herido o maltratado. Puede que el maltratador haya sido víctima de maltrato. Hay personas que han tenido una transformación. Sus relaciones con su familia y amigos se han vuelto mucho más fáciles.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Zaragoza. 653 379 269




sábado, 14 de octubre de 2017

Reencontrarse con uno mismo



Cuando hablamos de escuchar con compasión, solemos pensar en escuchar a otra persona. Pero debemos escuchar también al niño interior. A veces precisa toda nuestra atención. Ése pequeñín puede surgir desde lo más profundo de tu conciencia y reclamar tu atención. Si estás atento, oirás su voz pidiendo ayuda. En ese momento, en vez de prestar atención a cualquier otra persona que tengas delante de ti, vuélvete y abraza con ternura al niño herido. Puedes hablarle directamente con el lenguaje del amor, diciéndole: "En el pasado te dejé solo. Escápate de ti. Ahora lo lamento mucho. Voy a abrazarte". Puedes decirle: "Querido, estoy aquí para lo que necesites. Voy a cuidarte muy bien. Sé que sufres mucho. He estado muy ocupado. Te he desatendido, pero ahora he aprendido una manera de volver a ti". 
Os dejo la referencia. Es un libro dedicado al Mindfulness y a lo que cita en el título.
Interesante. Abrazos mañicos. Cuidaros.
Thich Nhat Hanh: "El arte de cuidar a tu niño interior"


Thich Nhat Hanh. Monje Budista Vietnamita

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Zaragoza.